Capítulo XIII
Un Club donde varias luces intermitentes alumbraban el oscuro lugar lleno de stripers y alcohol.
La mayoría de personas eran hombres que disfrutaban del espectáculo que algunas mujeres ofrecían mediante bailes eróticos alrededor de un tubo mientras se quitaban la ropa sensualmente paradas sobre un vestíbulo sin la más mínima gota de verguenza.
Todos gritaban eufóricos, hacían brindis con sus copas y emitían fuertes carcajadas.
- No puedo creer que lograran convencerme - Ichigo estaba sentado en el bar, bebiendo una cerveza enlatada - No sé cómo llegue aquí.
- Diviértete, Kurosaki, ésta es tu despedida de soltero - le recordó Uryuu sirviéndose más sake.
- Después de esta noche, tu vida cambiará completamente.
- ¿Tú también Chad? - se extrañó el peli-naranja perplejo lebantando una ceja.
- Ya te lo dije. Ésta es tu última opotunidad para vivir la vida al extremo y sin compromisos - añadió Renji llegando al punto de encuentro de todos.
- Por lo visto, el que más difruta aquí eres tú - comentó Ichigo desinteresado viendo a su alrededor.
Derepente varias mujeres sumamente candentes con muy poca ropa encima aparecieron mirando al ex-shinigami sustituto como punto fijo.
- Disculpen ¿Quién de ustedes es Ichigo Kurosaki? - preguntó una de ellas sonriendo.
- Es él - contestaron todos, señalando al peli-naranja mecánicamente.
- Con amigos así, quien necesita enemigos - pensó Ichigo maldiciéndolos con los ojos cerrados.
- ¡Ven con nosotras! - propuso otra mujer jugando con su cabello.
- La pasaremos.. muy bien - pometió la última guiñándole un ojo.
Las tres lo jalaron de la muñeca y lo llevaron hacia la pista de baile, donde según él, todo se estaba saliendo de control.
Empezaron a bailar muy cerca a él, logrando que éste se tiñera de rojo y quedará completamente inmóvil mientras la sangre se le subía a la cabeza y en cualquier momento sangraría por la nariz.
- Lindura, tienes que bailar - ordenó una de ellas peligrosamente cerca.
- Lo lamento, p-pero yo..no puedo..-
- Shh, no digas nada, sólo haslo - dijo otra de ellas con picardía.
Su corazón golpeaba fuertemente su pecho, no sabía qué diablos hacer, sin duda algo estaba a punto de suceder.
Sin darse cuenta, su cuerpo comenzó a moverse al compás de la música. Sus pies adoptaron el ritmo poco a poco, creando pasos de baile asombrosos con la ayuda de esas chicas que tenía para él solo.
- Muy bien, lo haces muy bien - elogió una despanpanante señorita de ojos color violeta y cabellera rosa.
Lo tomó del cuello y empezó a bailar con él, como si no hubiera un mañana.
En pocos minutos, Ichigo se encontraba bailando a todo ritmo con esas preciosas mujeres.
La música estaba a todo volumen, las luces parpadeaban impidiendole ver bien la realidad, sentía el extasis recorrer su sangre; pero, pronto todo su mundo se rompió en mil pedazos cuando su mirada caramelo encontró a la persona menos indicada en el marco de la puerta principal.
- N-No puede ser - pronunció con dificultad al visualizar a cierta peli-naranja de ojos grices.
- Conque es aquí - comentó Rukia viendo el lugar de arriba a abajo.
- No está nada mal - felicitó Himawari.
- Yo diría que pudieron haber sido un poco más creativos - Tatsuki dio su punto de vista.
- ¿Ustedes QUÉ hacen aquí? - interrogó Renji alterado.
- Viendo como festejan - contestó la oji-gris posando su mirada sobre Ichigo.
Ichigo se alejó de las mujeres con quienes estaba bailando para acercarse a Inoue lo más rápido que pudo.
- Hime, no es lo que parece.. Ellos me obligaron..Y-Yo... bueno.. pues- trataba de excusarse pasado su brazo izquierdo por detrás de su cabeza.
- Mis ojos no me van a dejar mentir, Ichigo, te la estabas pasando de lo mejor en compañía de estas hermosas chicas - dijo Orihime mirando de reojo a las mujeres que rodeaban a su prometido- ¡En lo que a mi concierne, puedes tener tu anillo de compromiso de vuelta!- espetó con un dejo de tristeza.
- ¿QUE? - el chico se sentía culpable - No, porfavor, debes entender.. Hime.. perdoname..
Las chicas se miraron con complicidad para después sonreir burlonamente.
- ¡Caiste! - exclamaron las amigas de Orihime entre risas.
- Sólo a Renji se le pudo ocurrir hacer tu despedida de soltero en el día de los inoscentes - se burló Rukia.
- Entonces.. ¿No estás molesta? - preguntó Ichigo sin comprender.
- En lo absoluto - respondió con una mirada transparente.
- ¿No lo estás? - volvieron a preguntar todos sus amigos varones con una gotita de sudor y un signo de interrogación sobre sus cabezas.
- ¿Por qué habría de estarlo? - preguntó dubitativa - Es la despedida de soltero de Ichigo y debe divertirse a como de lugar - explicó Orihime calmadamente - Además.. esto no se compara con la despedida de soltera que Rangiku-san me organizó la semana pasada, esa sí fue una fiesta salvaje - recordó con una pícara sonrisa adornando su rostro.
Todos los chicos se quedaron con los ojos como platos; en especial Ichigo, quien en cualquien momento explotaría de celos.
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Era fin de semana.
Orihime le había dado las invitaciones matrimoniales para que él se las entregase a su familia y que de esta forma sepan cuándo y dónde sería la boda más esperada del año.
Ichigo acató las ordenes y por eso caminaba en dirección a la casa de su padre, cuando de pronto ve a Karin entrar a un restaurante. Se pregunta el porqué, pero no lo piensa dos veces y la sigue sigilosamente para no ser descubierto.
Al entrar al lugar, se percata de la presencia de Toushiro, quien estaba sentado en una de las mesas. Ichigo frunce el ceño al ver cómo Karin se dirige hacia él y se sienta a su lado dándole un rápido beso en la mejilla. De este modo, la sangre del peli-naranja empieza a arder como fuego.
- No lo entiendo, simplemente no lo entiendo
- Están en una cita - escuchó una voz gruesa.
- ¿Viejo? - pregunta al ver un hombre sentado en otra mesa, con un periódico en manos tapándole el rostro, vestido de negro, con un sombrero y gafas oscuras.
- SSHHH - lebanta sus gafas para verlo mejor - Baja la voz, Ichigo.
- ¿Qué diablos estás haciendo aquí? ¿Y por qué estás vestido de ese modo? - interrogó mirándolo con sospecha.
- Estoy protegiendo a tu hermana.
- Entonces.. ¿Tú sabías que saldría con Toushiro?
- Mas o menos
- Eso lo explica todo - rodó los ojos en dirección a la pareja joven - Por eso los estás espiando.
- Prefiero la palabra "vigilar"
- Da igual - dijo el peli-naranja tomándo asiento en la mesa de Isshin - Esto no me agrada.
- Ichigo.. - se aclaró la garganta - Como padre, a mi tampoco me emociona la idea que Karin tenga novio.
- ¿Novio? - repitió indignado - Creo que voy a vomitar - sentía nauseas y rápidamente se tapó la boca.
- Sin embargo, tenemos que darle su propio espacio - prosiguió el peli-negro - Ella ya no es una bebita y debemos dejarla crecer.
- Claro.. y por eso la espías - murmuró Ichigo apoyando su rostro en la palma de su mano derecha.
- Sólo la estoy protegiendo, además.. ¡ella siempre será mi bebita! - reclamó con los ojos llorosos.
- Viejo loco, no hay quién te entienda.
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Eran aproximadamente las diez de la mañana; ellos se habían despertado sumamente temprano pues hoy era el GRAN DÍA.
Orihime guardaba su vestido blanco dentro de una gran maleta roja, ya que en cualquier momento llegaría Rangiku para llevarsela al Spa, donde se cambiaría, la peinarían, la maquillarían, y la harían lucir como a una diosa sin mucho esfuerzo pues era naturamente bella.
- Hime, ¿te he dicho que hoy te ves más hemosa que lo usual? - preguntó dulcemente abrazándola por detrás.
- Sí, Ichi-kun, me lo dijiste en el desayuno - respondió con un breve sonrojo.
- En ese caso, ahora te ves mucho más linda que en el desayuno - dijo con una mirada cálida - Tú nunca dejas de ponerte hermosa.
La vocina del auto de Hitsugaya sonó, anunciando la llegada de Rangiku al apartamento y el quiebre de ese romántico momento.
- Debo irme - la oji-gris tomó su maleta - La próxima vez que te vea seremos marido y mujer.
- No puedo esperar - le sonrió.
Media hora después, Orihime se encontraba en el Spa en compañía de la teniente de la décima división.
- ¡Lo sabía! - gritó Matsumoto rebosante de felicidad - ¡Sabía que ese vestido era el indicado!
Orihime portaba un deslumbrante vestido blanco, representando la pureza que aún poseía pues todavía no había perdido su virginidad. Ella se prometió llegar virgen al matrimonio y así lo hizo. La hermosa prenda cubría la delicada piel blanca de Orihime, su corsé con finos detalles bordados en el escote relucían el diseño en su máximo esplendor. Una tiara plateada cubierta de diamantes adornaba el lazio y desoso cabello naranja de la chica; zapatos de tacón, una cola de seis metros de largo y su cabellera recogida en un magnifico moño daban como resultado a la novia más hermosa del universo.
- Si así te ves ahora, imagina cuando estés maquillada - comentó la rubia apreciándola - Finalmente lo lograste, Orihime.
La tomó por los hombros y le regaló la más sincera sonrisa.
- Aún recuerdo el día que me confesaste estar profundamente enamorada de Ichigo, las lágrimas que derramaste en mi hombro aquella noche creyendo no ser lo suficientemente buena para él; y ahora, ahora te vas a casar con él, Orihime, y serán.. muy felices juntos, estoy segura.
- Muchas gracias Rangiku-san - Orihime la miró con un destello de luz en sus ojos - Nunca olvidaré las palabras de aliento que me brindaste aquel día y que me brindas ahora - y dicho esto la abrazó con energía, como a la madre que siempre quiso tener.
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Horas más tarde, el lugar elegido para la boda estaba repleto de gente.
El sitio obsequiaba un espléndido paisaje de fondo: amplias áreas verdes, variedad de preciosas flores ubicadas alrededor, grandes árboles frondosos que brindaban suficiente sombra para todos los invitados, una elegante pileta de piedra caliza en la entrada, cientos de adornos ostentosos, una alfombra roja extendida desde la entrada hasta el altar, muchos asientos que ahora ocupaban las personas presentes y un hermoso altar de color perla engalanado con muchas rosas y demás deidades.
La multitud estaba conformada por todas, absolutamente todas las personas que Ichigo y Orihime habían conocido a lo largo de su vida.
Rostros conocidos por doquier, conversaban amenamente sobre la ceremonia que empezaría en pocos minutos.
- ¡Chicos, llegaron! - saludó Tatsuki a sus viejos amigos - No los veo desde la Preparatoria.
- Arisawa, no has cambiado casi nada y veo que estás bien acompañada - elogió Keigo, sorprendetemente maduro.
- Cuando me llegó el mensaje al celular, quedé atónito - comentó Mizuro - Jamás pensé que justo Ichigo sería el primero de los chicos en casarse.
- La verdad que sí es increíble y sobre todo porque se casará con la hermosa de Orihime-chan - añadió Keigo alegre.
- Que dicha que Orihime-chan se vaya a casar tan pronto - decia Chizuru con las manos entrelazadas y con un rayo de luz en los lentes.
- Aleluya, Honsho - se expresó Uryuu - Por fin dejará a Inoue-san en paz - le comentó a su novia.
- ¿Dejar en paz? - repitió Himawari viendo a todos por primera vez y conociéndolos poco a poco.
- Es una larga historia - explicó Chad resigando y de brazos cruzados.
Por otro lado, los shinigamis también estaban presentes en la boda; cortesía de Rukia y Renji.
- ¿Dónde dejo los regalos? - preguntó Renji cargado una enorme caja de color azúl con millones de regalos dentro.
- En esa esquina está bien - dijo Rukia señalando el lugar con su dedo índice. Ella era la encargada de que todo estubiera en orden.
- Vaya Rukia, tú sí sabes cómo mandar en una relación - se maravilló Ukitake con su sonrisa característica.
- Capitán, ¿no le molesta el sol? Podemos ubicarnos bajo la sombra - propuso Kotetsu, uno de sus dos terceros oficiales.
- En ese caso yo lo puedo llevar - dijo Kotsubaki desafiante, él quería ganarse el puesto de teniente a como de lugar.
- Por lo visto, ambos aprecían mucho a su capitán - Shunsui esbosó una radiante sonrisa.
- Capitán, sólo a usted se le ocurre venir con un sombrero de paja a una ceremonia como ésta - renegaba Nanao acomodándose los lentes.
- No entiendo por qué tan especial - negaba Mayuri desinteresado.
- Capitán Kurotsushi debería alegrarse - dijo su teniente timidamente.
- No le hagas caso Nemu, a palabras necias oídos sordos - Rangiku era la más animada - ¿No es así taicho?
- Si tú lo dices - fue la corta respuesta que Hitsugaya dio de brazos cruzados disimuladamente.
- ¿No es tierno? Sólo lo dice porque su novia está aquí también - acotó Yumichika logrando que el mencionado mostrara una venita pulsante.
- No me digas que Shiro-chan tiene novia ¡Que buena noticia! - se emocionó Momo radiante.
- ¿Qué le pasa a esta juventud? - criticaba Zaraki mirando al cielo - ¿Para qué demonios sirve el amor siendo tan poderoso?
- ¡No digas eso Ken-chan! - ordenó Yachiru brincando a su hombro - Si no terminarás solo como el pelón.
- ¿A quien le dices pelón, enana maleducada? - preguntó Ikkaku con una sonrisa malévola sobre su rostro portando su ridícula espada de madera.
- No debiste decir eso..- comentó Hisagi viendo cómo la pequeña peli-rosado lo miraba con desprecio.
- Se arrepentirá cuando regresemos al Sereitei y tenga que enfrentarla en un duelo a muerte- añadió Kira restándole importancia al asunto.
- Es increíble que hayamos venido todos - dijo Iba viendo a todos los invitados.
- Es que hace muchos años que no precensiamos una boda.. desde la boda de Byakuya - recordó Komamura pensativo.
- Tienes razón..- acotó la capitana de la segunda división con un dejo de tristeza y respeto.
- No hay porqué estar tristes, Soi Fong - reconfortó Yoruichi tomándola del hombro - Ésta es una celebración de alegría.
- Por supuesto que sí, así que cambia esa cara de una vez Kuchiki-san - animó Urahara infantilmente.
- Es la única que tengo - sentenció Byakuya con su semblante característico.
- Que miedo - murmuró Hanataro sudando frío, pues se sentaba a su costado.
- Eres un miedoso - se burló Ganju de forma exagerada.
- Cierra el pico - ordenó Kukaku mostrándole su puño.
- Sí hemana, como tú digas - dijo de inmediato.
Todo el barullo terminó en el momento que Ichigo Kurosaki se presentó ante todos vistiendo un elegante traje negro.
Los invitados giraron sus rostros posando sus miradas sobre el peli-naranja causándole, increíblemente, un poco de nerviosismo.
Llegó la hora - pensó empezando a caminar el recorrido hacia el altar - Después de todos estos años que he descubierto tantas cosas, he vivido tantas experiencias y he sido verdaderamente feliz al lado de.. ella que al fin será mi esposa. Todo mi mundo cambió desde que la conocí.. y hasta yo mismo me sorprendo que aún recuerde el primer día que la vi - dibujó una sonrisa con sus labios que no pasó desapercibida por ninguno - Como olvidar esa sonrisa angelical.. esos ojos.. esa mirada de muñeca.. esa voz.. tan especial.. esa forma de ser tan suya y única en el mundo.. ¿Cómo olvidar todo eso? Y por descabellado que suene ella me aceptó y seré su esposo en pocos minutos - sentía mariposas en el estómago - Supongo que es normal sentirse intranquilo, supongo que es la magia de estar enamorado.. y haberlo admitido justo a tiempo - su pensamiento terminó cuando llegó al estrado.
Sentía sus piernas temblar, pero no le dio importancia y giró sobre su propio eje para esperar ansioso la llegada de su futura esposa.
A los pocos segundos vio a sus hermanas aparecer con canastos de pétalos de rosa que dejaban caer a lo largo del camino que Orihime tomaría.
Verla vestida de blanco fue lo único que necesitó para asegurarse que estarían juntos por toda la eternidad.
Orihime dio el primer paso hacia su amado sobre la larga alfombra roja. Estaba de la mano de Isshin, padre de Ichigo, quien se mostraba profundamente orgulloso y feliz por su primogénito y futura nuera. Le era imposible ocultar esa sonrisa de oreja a oreja y destello en sus ojos.
Cuando llegó a su lado, el Sacerdote dio inicio a la ceremonia.
Todos estaban atentos a las palabras del Sacerdote y contemplaban la maravillosa presentación de todos los acabados.
Finalmente, y como ocurrió en la boda de Isshin, el momento climático arrivó.
- Inoue Orihime, ¿acepta usted a Kurosaki Ichigo como su lejitimo esposo? ¿Promete amarlo, respetarlo, cuidarlo y estar con él en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe? - preguntó el Padre mirándola con serenidad.
- Sí, acepto - contestó sonriéndole.
- Y Kurosaki Ichigo, ¿acepta usted a Inoue Orihime como su lejitima esposa? ¿Promete amarla, respetarla, cudarla y estar con ella en la salud y en la enfermedad hasta que la muerte los separe?
- Sí, acepto - respondió completamente seguro.
- Si hay alguien presente que se oponga a este matrimonio, que hable ahora o que calle para siempre.
Toda la multitud giró el rostro en dirección a Jason, quien se sintió intimidado y miró el suelo muy nervioso.
- Con el poder que me otorga la Santa Iglesia, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia - finalizó lebantando la biblia.
Ichigo lebantó el velo de la novia para apreciar el hermoso rostro de Orihime, la tomó de las manos con delicadeza y selló sus labios con un profundo y tierno beso, indicando el comienzo definitivo de una nueva vida al lado del primer ser amado.
La multitud enloqueció y aplaudió el suceso con caras sonrientes y semblantes carismáticos.
Tatsuki no pudo evitar dejar caer algunas lágrimas de felicidad por sus mejillas - Sé cuánto has deseado este momento, Orihime, y no podría estar más feliz por ti - se dijo a sí misma secándose las lágrimas.
Después de saludar a todos y cada uno de los invitados, Orihime estaba lista para tirar su bouquet de novia.
Todas las chicas se amontonaron, quizás exageradamente, para ser la posible gran afortunada que atraparía el dichoso bouquet.
- Muy bien aquí les va - anunció Orihime de espaldas y lebantando ambas manos al aire dejando volar un hermoso ramo de rosas.
- ¡Es mío! - gritaron todas abalanchándose por conseguirlo a como de lugar.
- Parecen animales - se horrorizó Ichigo ganándose miradas asesinas.
- ¡Lo tengo! - anunció Rukia sumamente orgullosa de sí misma.
- Muy bien hecho Kuchiki-san.
- Mis más sinceras condolencias, Renji - dijo el peli-naranja esperando no ser escuchado.
- ¿QUE DIJISTE, ICHIGO? -preguntó Rukia furiosa y le dio un brutal golpe en la mandíbula.
- Eso te ganas por no cerrar el pico, Kurosaki.
- Silencio, Ishida - bufó sobándose el sitio afectado.
- Algo me dice que éste es el comienzo de una hermosa vida, ¿nee, Orihime chan? - susurró Himawari.
- Eso espero..
x LEMON x
Esa misma noche hubo luna llena.
Orihime llegó cargada en brazos de su esposo, tal y como una reina.
Cuando abrieron la puerta de su habitación, ella quedó maravillada pues la decoración del lugar era sumamente romántico, parecía el paraíso.
Habían pétalos de rosa por todas partes: sobre la cama, la alfombra, la mesa de noche, etc. También habían velas aromáticas que embriagaban el lugar dándole el toque íntimo.
- Ichigo ¿En qué momento hiciste todo esto? - preguntó observando detenidamente cada detalle ya que todo parecía perfecto.
- Sólo quiero que esta noche sea especial para ambos - le dijo con una sonrisa única y solamente para ella.
Ichigo la depositó en la cama con suma delicadeza mientras su hermoso y largo vestido blanco caía con gentileza.
Ella estaba hechada de costado, apoyando su rostro sobre la palma de su mano derecha, mirando a su esposo fijamente y con ternura; mientras él seguía de pie y con la mirada perdida. Esto le hizo recordar a su Ichigo de quince años, el cual era muy despistado.
El peli-naranja ciertamente tenía el perfil griego perfecto, ojos cafés cautivadores, una mirada relajada, labios suculentos y que insentivaban a besarlo, un cuerpo atlético deseado; pero claramente lo que más amaba de él era su forma de ser, un hombre con un corazón de oro. Un corazón que siempre le pertenecería a ella.
- Mi amor, eres un encanto - se lebantó de la cama y tomó una bolsa amarilla con algo dentro - Ahora, yo tengo una sorpresa para ti. Esperame un momento, voy al tocador - le expicó brevemente guiñandole un ojo.
El joven Kurosaki no entendió su comportamiento; y sin embargo, sólo asintió con la cabeza en silencio.
Se sentó en la cama y giró el restro en dirección a la ventana, se preguntaba si tardaría mucho en el sanitario pero pronto descubrió la respuesta.
Sus pupilas encontraron una mujer con un cuerpo monumental debajo de un traje de enfermera sexy. Curvas apetitosas delineando sus piernas, caderas, cintura y busto. Nunca había visto algo tan atrevido. Sus ojos pecaron en el momento que la vieron. Tragó saliva al sentir su presencia imponente, NUNCA se había sentido tan bulnerable, tan débil.
Orihime tenía una mirada diferente en su rostro, lo único que reflejaba era lujuria y deseo. Aún tenía el cabello sujeto en un moño y el suave maquillaje suplementario.
- ¿Jugamos al doctor? - preguntó con su dulce voz colocando el estetoscopio alrededor de su cuello.
Él asintió hipnotizado por su belleza, perdido en su cuerpo y en la manera que ese traje encajaba perfectamente en ella.
Ichigo se acercó lo suficiente para sentir su aliento, su calor y los latidos de su corazón.
Ambos estaban sumamente nerviosos pues era un hecho: SERÍA SU PRIMERA VEZ.
- No llevo ropa interior - le susurró en el oído, logrando que Ichigo se estremeciera.
- En ese caso.. examinarte será muy sencillo - susurró su esposo del mismo modo.
- No tan rápido - anticipó tomándolo del cuello - Podrás quitarme la ropa, pero con una condición.
- ¿Cuál?
- Debes hacerlo.. con los dientes.
Ichigo abrió los ojos con sorpresa. Después de todo, Orihime no era una santa como todos pensaban.
- ¿Me estás retando?
- Tómalo como quieras - dijo la oji-gris con una coqueta sonrisa
El peli-naranja no tardó en quitarse el saco y Orihime empezó a desabrocharle la camisa mirándolo a los ojos. De este modo, dejo a la luz sus atractivos abdominales; claramente cuidaba su cuerpo como los dioses. Y este dios griego era propiedad de Inoue Orihime.
Ella se mordió el labio inferior mientras sentía el ancho y fuerte torso de su pareja con la llema de sus dedos, mientras él le desamarraba el moño del cabello dejando caer sus largos y finos cabellos femeninos hasta su cintura. Como habían estado tanto tiempo amarrados, la cabellera de Orihime había adoptado ciertas ondas que la hacía lucir aún más sensual.
- Ahora es tu turno - ordenó la chica colocándo sus manos a la cadera.
Ichigo se acercó a ella con cuidado, siguiendo sus reglas: Sólo podría usar sus dientes, no tenía permitido usar las manos para desvestirla.
Había un cierre en la parte frontal del vestido que iba desde el escote hasta la cintura en línea vertical. El chico tomó el cierre con los dientes y lo jaló hasta abajo, logrando que sus senos salgan a brote.
Fue entonces que el vestido de enfermera cayó al suelo dejándola en traje de Eva.
Las mejillas de Ichigo adoptaron un intenso color carmín causando que Orihime también se sonrojase.
Él estaba a punto de sufrir una hemorragia nasal cuando Orihime empezó a desabrocharle el pantalón de vestir. Ella lo hizo rápidamente y ya saben lo que ocurrió después..
Ambos se acomodaron encima de la cama, tal y como llegaron al mundo. Su desnudez no los avergonzaba en lo absoluto, pues sabían que estaban haciendo lo correcto. Ya habían esperado demasiado para esto.
La joven empezó a besar a su marido desde el cuello, luego recorrió sus musculosos pectorales llegando hasta sus boxers. El chico mordía sus propios labios; sin embargo, no pudo evitar emitir un par de gemidos varoniles.
La tomó por la cintura ya que ahora era su turno.
Ichigo comenzó besando su oreja, obteniendo rápidos suspiros. Luego recorrió su cuello con la lengua, después bajó hasta su vientre y Orihime seguía regalando audibles gemidos femeninos. ¡Cómo le encantaba causarle esas sensaciones!
Ambos se miraron y se dieron un tierno y dulce beso en los labios.
- ¿Lista? - le preguntó sintiendo la calentura de su cuerpo.
- Hasme tuya.
Se acomodó encima de su esposa y con locura empezó a hacerla suya.
Besó, lamió y succionó sus pechos despertando en ella millones de delirias. Orihime sentía cómo la lengua y labios de Ichigo humedecían sus pezones y mordía con los dientes. Gracias a esto, ella lo rodeó del cuello con sus piernas y él empezó a acariciarlas mirándola lascivamente.
Entonces supo que había llegado la hora.
Introdujo a su "amiguito" dentro de ella con sumo cuidado, procurando no lastimarla. Ella cerró los ojos con fuerza pues empezó a sentir un dolor inhumano. Con amor o sin amor, la primera vez duele como los mil demonios.
La oji-gris empezó a mover sus caderas para hacer el trabajo más placentero y él la imitó. Poco a poco adoptaron el ritmo perfecto. Ella saltaba encima de él, moviendo sus grandes senos de arriba a abajo, mientras su cabello bailaba al compás del movimiento que ambos creaban, éste se fue haciendo más y más rápido, como una locomotora. Y en minutos, Orihime sintió su primer orgasmo emitiéndo el más fuerte grito de placer. No pasó mucho tiempo para que Ichigo también sintiera su primer orgasmo y emita otro gemido.
Habían tenido sus primeras relaciones sexuales.
La pelinaranja se sentía mojada internamente por lo cual se lebantó para serparar sus cuerpos; y de este modo, dejaban de ser uno sólo.
Los dos esposos respiraban agitadamente mirándose directamente. Los ojos de Orihime reflejaban puro amor y aprecio; mientras los ojos de Ichigo, pura adoración y romanticismo.
- Te amo - dijeron al unísono dándose el beso de las buenas noches.
Ciertamente esta noche pasaría a la historia y ambos estaban concientes de ello.
- Que duermas bien, Ichigo-kun.
- Dulces sueños, Orihime.
Ambos cerraron los ojos para adentrarse en un profundo sueño lleno de ilusiones ya que una nueva vida juntos los aguardaba..
- El mejor día y la mejor noche de toda mi vida.. te amo Orihime y gracias.
- AJ, ¿y tú desde cuándo hablas así? No creo que hayan pasado más de cinco años..
- ¿Quién dijo eso?
- ¿Acaso ya te olvidate de mí, rey?
- ¿OGICHI?
Esta historia continuará.. (voz del narrador de Pokémon) xD
No esperaban verme tan pronto ¿cierto? o.o"
Como habrán notado: añadiré un poco de HitsuKarin a la historia, a pedido de Momo-chan. Mi dicho es "Pidan y se les dará" ;)
Le doy las gracias a todo aquél que lee este fic, a las personas que lo ponen en Fav's y en especial a quien deja review n.n
Momo-chan . lila-chan . yuuki-chan . nypsy-chan . Sean-kun . OriHimeko-chan . kira-chan
shintani-kun . Shirosaki-kun . Akary-chan . Lou-chan . karen-chan . killer-chan . zoe-chan
Lamentablemente no CREO actualizar pronto (preparandome para la Universidad TToTT)
Sientanse libres de escribir lo que quieran, cuanto quieran.. Me anima leer lo que opinan *o*
¡Hasta la próxima!
