¡Hey! Wazza dear people!
Hola, en verdad extraña actualizar, les digo la verdad me estaba desganando pero me puse a ver gLee y mi estado anímico subió ¿Por qué? Me enamoré de Cory Monteith, Chris Colfer, Darren Criss en fin XDD Naya Rivera esta como quiere...
Volviendo al tema perdón por no actualizar mis otros fic pero aquí les regalo este, espero que lo disfruten :), nos leeremos abajo.
Mi Carlos se encontraba tirado en la cama quejándose ruidosamente, yo estaba sentado a su lado tratando de consolarlo para que se sintiera mejor pero era totalmente inútil, lo único que hacía era sollozar en voz muy baja, tenía temperatura muy alta, cabe mencionar que nos encontramos de aniversario de un mes, cada vez que le decía que se calmara más sollozaba más me desesperaba por saber lo que tenía.
Sus manos estaban apretando las mías, temblaba de una manera violenta, estaba preocupado, de un momento al otro vomitó en mi cama, bueno como había llegado allí, la noche anterior dijo que tenía dolor de cabeza y no quería dormir solo, le abrí un pequeño espacio y se acostó a mi lado, se veía lindo…Sin desviarme del tema, después de cambiar las sabanas lo volví a acostar delicadamente, de repente se quedó dormido con un ceño fruncido hecho en su cara, pobrecito.
Poco a poco la puerta se abrió mostrando a un preocupado Logan y a un vanidoso James mirándose en el espejo, aun no podía creer que en un momento como ese aún se preocupara por su peinado en vez de a su mejor amigo, Logan se acercó a él, le tomó la temperatura, al ver los números en el termómetro lo único que pudo hacer fue hacerle mala cara al artefacto, después me miro con preocupación y comenzó a hablar.
"¿Te ha dicho que le duele?" preguntó mirando de nuevo a Carlos con preocupación colocando una mano en la cabeza de mi pequeño
"Bueno además de quejarse del dolor de cabeza, me dijo que le dolía un costado de la espalda, pobre bebe" comenté de pronto para después sonrojarme de manera notoria, James solo río un poco
"Llevémoslo al hospital" dijo James en medio de risas mientras yo lo fulminaba con la mirada
Todos nos levantamos como resortes, fuimos por mamá y Katie, todos salimos en el auto alquilado, por supuesto yo iba cerca Carlitos para que pudiera poner su cuerpo sobre el mío para lograr que quedara en una postura mejor y más cómoda, no sabía porque desde siempre me dan ganas de protegerlo al verlo en problemas y expuesto a algún peligro, debe ser por su linda cara, su forma de comportarse tan infantil y desinteresada.
"Ken yo, quiero decirte, que te quiero mucho" me susurró Carlitos apretándome un poco más a mi cuerpo, no me molestó, pero me preocupé mucho por esas palabras
"Yo también te quiero mucho Litos, pero ¿Por qué esas palabras?" pregunté un tanto inquieto pasando mis manos por su cintura para corresponder
"Siento que voy a morir, solo quería estar seguro que lo sabrías" dijo. En mi cara se dibujó una gran sonrisa, como siempre de extremista, sé que nada malo le pasará, solo que me sentí preocupado, porque el entusiasta y positivista Carlos había desaparecido.
Llegamos al hospital, fuimos a la sala de emergencias lo más rápido que nuestros pies pudieron, al estar allí nos hicieron acostar a mi pequeño en una camilla, los demás salieron mientras yo me quedé allí distrayéndolo y tratando de subir su ánimo, a duras penas su sonrisa se dibujaba en su rostro de vez en cuando le robaba un pequeño beso para que se sintiera mejor, por un momento me correspondía y eso me hacía sentir tranquilo, hasta que en su rostro se volvía a poner esa expresión de dolor que tanto odiaba, en serio quería que abandonara su rostro, deseaba volver a ver al antiguo Carlos saltando de aquí para allá y saber que estaría bien.
El doctor entró y le revisó con cuidado, no lo perdí de vista, no porque tuviera celos de verlo tocar a mi Carlos por todas partes… Bueno sí, Era eso ¿Y qué? El caso es que lo revisaba detenidamente, al terminar el señor me vio con algo de preocupación comenzó a formularme todo tipo de preguntas.
"¿Ha evacuado últimamente?" preguntó como si nada palpando su abdomen.
"¿Numero 1 o 2?" pregunté de vuelta preocupado el solo levantó su mano con el dedo índice indicándome que era él uno, yo asentí negativamente.
"Lo he tratado… Pero me arde, duele." Comentó Carlos despacio mientras colocaba una de sus manos sobre su abdomen desnudo, mi corazón se hundió por verlo de esa manera
"Lo que imagine, quisiera hacerte unos análisis para ver si tienes lo que imagino si es así habrá que operar, pero tendrás que hacer un esfuerzo Carlos." Comentó el doctor dándole una cálida sonrisa, Carlos solo asintió, al cabo de unos momentos llegó una enfermera con unos pequeños envases para muestras. "Orina en uno con la mitad será suficiente puedes pedir ayuda de alguien que le tengas confianza."
Yo salté sin siquiera pensarlo, él se paró de la camilla con algo de dificultad, cogí el pequeño envase, entrelacé su mano con la mía y comenzamos a caminar hasta llegar al baño de hombros, podía oírlo quejarse a dar cada paso, su fiebre estaba cada vez peor, entramos lentamente, nos dirigimos a los urinales, allí estaba mi Carlitos con cara de susto, sabía que no quería hacerlo que le daba miedo, así que le besé tiernamente.
"Cálmate, sé que duele pero debes hacer todo lo posible, quiero que estés bien. Queremos que estés bien." Mencioné emotivo, mis lágrimas estaban a punto de salir de mis ojos, agradecí porque ninguna persona además de Carlitos me estaba mirando.
Me acerqué a él, le bajé los pantalones junto a sus bóxers lentamente, me acordé a nuestra primera vez, pero eso es otro tema a tratar, le besé de nuevo lentamente, sus manos pasaron por mi cuello, me alejé rápido recordando las circunstancias por las que estábamos allí.
"Nos veremos afuera ¿Está bien?" opiné viendo como asintió apenado bajando la mirada, luego acaricié su brazo con cariño y delicadeza. "Te amo." Le recordé.
"También te amo." Me dijo despacio sin despegar su mirada del piso, le di el pequeño envase y Salí del lugar sonrojado, me quedé esperando en los blanquecinos pasillos escuchando como se quejaba, todo adentro de mí quería ir a ese baño pero algo me decía que no lo hiciera.
Al cabo de unos minutos Carlos salió con el envase a la mitad y lágrimas en sus hermosos ojos, me acerqué a él de nuevo, con algo de pesar, en vez de coger la muestras de sus hermosas manos, lo cargué hasta la sala de observación, me importó poco lo que escuché de las demás personas del lugar, si ellos se meten en la vida de los demás es porque no tienen ninguna ¿Verdad?, encontré a los chicos y mamá sentado esperándonos en la sala de observación, puse a Carlos en su camilla de nuevo mirando como su rostro ahora estaba más descansado, se quedó dormido.
Cogí la muestra de sus manos con cuidado de no despertarlo, se lo llevé a la enfermera quien enseguida fue al laboratorio para examinarlo, me devolví donde los demás estaban tranquilos mirando a Carlitos dormir, cuando me acerqué no evité fruncir el ceño, mi madre solo río por eso, los chicos y Katie sonrieron con algo de miedo.
"Nos fuimos porque sabíamos que no dejarías que le ayudáramos a Carlos." Confesó Katie. Adoro que mi hermanita sea tan directa, no una cobarde como los estúpidos de mis amigos aun así, los amo. Con ellos he pasado de todo.
"Si, cariño algunas veces te dejas llevar tantos por tus sentimientos que no piensas las cosas, además se me antojó un rico jugo." Comentó mi madre sacando una cajita de jugo de su bolso, me lo dio yo sin hacer reclamo alguno, lo cogí y bebí de él, la verdad estaba sediento y un poco cansado, casi no dormí cuidando a Carlitos en la noche.
Nos quedamos charlando esperando a que los resultados se dieran a conocer, por mi mente pasaron cada uno de los momento que he pasado con Carlos, desde que éramos unos niños hasta ahora, todavía no podía creer que luego de tanto, estuviéramos juntos como una pareja, fui a su lado, comencé a acariciar sus cabellos hasta que el doctor llegó.
"Chicos, tengo buenas y malas noticias." comentó de sopetón, apreté mi mano con la de Carlos nervioso por las palabras del señor. "La buena es que no necesitas cirugía." Todos soltamos un suspiro pero aún faltaba la mala noticia. "Tienes inflamado el riñón, si no te cuidas puede llegar a ser una infección, te mandaré antibióticos, que tomes mucho líquido en especial agua y un tanto de descanso, esto ayudará con la fiebre." Recibí el papel que tenía las medicina a cada cuanto tenía que tomarlas.
Cuando el doctor dijo eso no pude evitar sonreír de nuevo, me acerqué lo más rápido que pude, puse mis labios cerca de su oído.
"Tienes un guapo enfermero personal que te cuidará y te hará los mimos que quieras." Comenté en tono pícaro y sensual viendo cómo se sonrojaba, divertido de su reacción besé su mejilla. "Vamos a casa." Susurré mientras lo levanté de la cama.
No dijo nada solo sonrió, el camino a casa fue silencio, fue extraño la verdad. Nunca vi a mis amigos y a mi hermanita tan calmados, sentía la suave y tranquila respiración de Carlitos sobre mi hombro, sonriendo como nunca, acercó sus labios a mi oído como yo lo hice anteriormente y me susurró algo que me dejó curioso pero con intriga el resto de viaje.
Llegamos a su habitación, él se acostó de inmediato mientras yo me senté a su lado.
"Lindo, ¿Qué es lo que quieres darme?" Averigüé curioso mientras entrelazaba su mano a la mía, el solo me miró con grandes ojos de cachorrito.
"Abre el primer cajón de allí." Me dijo señalando su mesa de noche, sin pensarlo lo hice y me encontré con un regalo bien envuelto sin pensarlo, rasgué el papel mis ojos brillaron al ver una de las camisetas originales de los Minnesota Wilds. Me abracé a Carlos como si no hubiera mañana. "Gracias, amor siempre quise una camiseta original de ellos, ¿Cómo, Dónde lo conseguiste?" pregunté separándome un poco de él.
"Bueno, sabes que Kelly mueve mucho contactos, le supliqué que lo hiciera." Comentó con esa sonrisa que me mata, no pude evitar abrazarlo de nuevo. "Feliz Mesversario." Me susurró. No pude evitar que en mi cara apareciera una mueca de preocupación, luego de pensarlo unos minutos se iluminó de nuevo, me levanté y lo miré con ojos saltones.
"Cariño, te diré la verdad es que. Lo cierto es que ahora no te puedo dar un regalo porque estás enfermo no quiero que te sobre esfuerces." Comenté divagando en mis pensamientos, él sonrió solo un poco, me acercó me besó brevemente.
"Solo un besito ¿Sí? Con eso me basta, al menos hasta que se te dé la gana de darme mi regalo." Pidió desesperado con algo de diversión me acerqué lo más lento que pude el me empujó hacía él me besó profundamente.
Nuestro labios se entrelazaron, sus manos se abrazaron mi cuello, luego comenzaron a juguetear entre mis hombros y mi pecho, yo lo único que hice fue acercarme más, lo quería cerca, mi vicio es él, siempre será él, lo único que se estaba comenzando a escuchar era el ruido de nuestros labios separándose de vez en cuando, del roce de la cama cada vez que nos movíamos, me sentí en el cielo en esos momentos, en verdad no deseaba separarme de él.
"Chicos, Carlos tiene que tomar su medicina para…" Era mi madre, no pudo seguir su oración por lo visto estaba sorprendida de encontrarnos en una posición tan comprometedora. "Al menos espera a que se mejore Kendall." Comentó divertida, Carlos y ella rieron despacio, yo no pude evitar ponerme avergonzado, mis mejillas se tornaron de un rojo intenso.
"¡Mamá!" Solo me limité exclamar levantándome de la cama, viendo cómo iba hacía mí y me daba un vaso de agua y una pastilla. "No gracias, no tengo sed." Bromeé ganándome una mirada asesina de ella.
"Solo dásela y ya, me iré para qué puedan seguir haciendo lo que estaban haciendo e hijo, recuerda dejarlo descansar, cielo." Comentó mi madre saliendo del lugar lo más rápido que pudo sin dejarme de decir palabra alguna, me dirigí de nuevo a Carlos e hice lo que mi mamá me mandó, sin decir nada me volví a sentar al lado de él.
"¿En qué estábamos?" preguntó Carlitos con algo de picardía colocando sus manos en mi cuello de nuevo haciéndome bajar a su altura, yo solo me resistí.
"Qué tú descansaras y yo me iré." Dije cortante parándome de la cama. Su voz me detuvo.
"No te vayas, por favor, te lo suplico no te vayas." Pidió yo solo volteé a mirarlo sus ojos se colocaron cristalinos. "El dolor es pasajero, cuando estás tú, en solo pensar en que te irás hace que vuelva." Sus palabras me impactaron, solo le miré con algo de pesar.
"Lo siento Carlos, en verdad solo qué me sentí desconsiderado por lo que pasó, no estaba pensando en ti, solo pensaba en… Mí" mi voz se perdió Carlos trató de levantarse de la cama pero no lo dejé, me senté a su lado mirándolo con pesar.
"Eso no es cierto, tonto tus besos. Hacen que olvide de lo que me pasa, tus manos al tocarme adormecen mi dolor, antes de que llegara mamá Knight, el dolor despareció por completo." Confesó con sus mejillas sonrojadas, se me hizo tan adorable le sonreí completamente, cogí una de sus manos entre las mías.
En definitiva no me importó volverle a besar, porque al fin de cuentas soy el remedio que le ayuda con él dolor.
No saben lo mucho que honra volver, cualquier cosa pídanla se las debo. XOXO
*Johana* ^^
