Capítulo XIII
¡ALERTA! ¡ALERTA!
¡LAS CUATRO PUERTAS DE LA MURALLA DEL SEIRETEI HAN SIDO DESTRUIDAS!
Las tropas del ejercito Shinigami iban de un lugar para otro asegurándose de no dejar espacios sin retaguardia. Los trece escuadrones de la Corte se preparaban para el contra-ataque mientras exterminaban con mucho esfuerzo a los Hokonas, quienes se multiplicaban minuto a minuto.
Rápidamente el grupo piloto pidió refuerzos al ver cómo grandes grupos de hokonas formaban seres muy parecidos a los Menos Grande. Todos los tenientes y fracciones habían sido enviados a sumarse a los ejércitos de reconocimiento, mientras los Capitanes y Espadas esperaban la señal del General Comandante.
- Vaya... Esto recién comienza.. - comentó el capitán con sombrero de paja viendo desde su torre la sangre caer de muchos de sus camaradas.
- Veo que tú también estás impaciente por desenvainar tu espada- entró a la habitación Stark - Estoy seguro que estás tan preocupado por Nanao como yo de Lilinett - dijo con una mirada semi-perdida.
- Así es - suspiró pensativo Kyoraku - pero son ordenes del viejo Yama. Debemos reservarnos para el enemigo principal en caso que Kurosaki Ichigo no logre dominar su nuevo poder a tiempo.
- Lo sé - dijo sin más guardando sus manos en los bolsillos - Espero que el sexto logre su cometido, después de todo, lo estuvo esperando con ansias todo este tiempo...
-xOx
- ¡¿Es todo lo que tienes, Kurosaki?! - se jactaba el peliazul en su estado de resurrección: Pantera. Agitado pero sumamente entusiasmado porque después de varios años por fin logró su sueño: Concretar la revancha contra su más grande oponente - ¡No sabes cuánto soñé con este momento!
El sexto Espada fue el elegido para "entrenar" con el ex-shinigami sustituto. Ambos se encontraban en uno de los cuarteles de mayor seguridad. La pelea que había quedado inconclusa se estaba llevando a cabo; no obstante, ahora el que mayor cantidad de ataques recibía era el pelinaranja. Y es que a pesar de contar con nuevos poderes, este se encontraba distraído, limitado por cadenas invisibles que su cabeza formaba.
Por primera vez en su vida sentía miedo.
Miedo de morir en esta gran batalla. Miedo de dejar sola a Orihime, y un gran pánico de no llegar a conocer a su primogénito. El dulce rostro de su esposa anublaba sus pensamientos, otorgándole el tiempo suficiente a Grimmjow para que le propicie otro profundo corte en el pecho.
- ¡Tsk! - la eléctrica mirada de su oponente sacaba chispas - ¡No te distraigas, Kurosaki! ¡No será divertido matarte tan rápido! - rugía molesto.
- No me subestimes, Grimmjow - respondió igualmente agitado tratando de seguirle el ritmo mientras se limpiaba la sangre de su boca.
- ¿Vas a quedarte así todo el día o vas a pelear? - lo incitó el Espada ansioso por seguir luchando y fue hacia él para propinarle otro fuerte ataque con su garra izquierda.
- Algo no anda bien - se decía Urahara viendo cómo Ichigo no estaba concentrado por completo y recibía graves golpes y heridas por parte de su contrincante.
- La batalla ya comenzó pero Ichigo parece no tomarlo en serio - comentó Yoruichi quien se encontraba a su lado de brazos cruzados
- Kisuke - llegó Isshin y le puso una mano en el hombro al ver la misma escena que él - ¿Puedo hablar con mi hijo un momento?
El rubio sombrero lo vio con sorpresa y asintió con la cabeza. Llamó rápidamente al pelinaranja, dejando a un ansioso Espada con las ganas de más.
Una vez solos el pelinegro lo quedó mirando un largo momento, mientras Ichigo no propició palabra alguna hasta que su progenitor le dio un cabezaso.
- ¡¿HEY, qué te ocurre viejo loco?! - preguntó enojado.
- Dime qué es lo que pasa ¿Por qué no estas usando todo tu potencial? Esto no es un juego ni un simulacro, el futuro del universo está en tus manos.
- Eso ya lo sé - dijo tajantemente cerrando ambos puños - pero yo... yo.. bueno - respiró hondo y cerró los ojos - Es Orihime.
- ¿Qué pasa con la bella Orihime -chan? Ella está a salvo en el mundo humano, esperandote como siempre, confiando en ti.
- ..Orihime está embarazada. ¡Está esperando nuestro primer bebé! - soltó finalmente como si de una piedra en el zapato se tratase, a lo que no escuchó respuesta alguna por un par de minutos, pero luego sintió como lo tomó de un abrazo y por poco y lo asfixia contra su pecho.
- ICHIGOOOOO, QUE BUENA NOTICIA ME ACABAS DE DAR - Lloraba de la felicidad el patriaca de la familia - ¡No lo puedo creer! ¡VOY A SER ABUELO! - Más y más lagrimas de felicidad resbalaban por las mejillas de su progenitor. Una vez más calmado le dio una mirada llena de confianza a su hijo - Este debería ser tu motor principal para que no te contengas, Ichigo.
- Lo sé, yo solo..no quiero... ¡Temo fallar y no llegarlo a conocer! - admitió por primera vez dudoso, angustiado y apenado con su padre y consigo mismo.
- Escucha con atención - le tomó del hombro - Tù no vas a fallar, vas a luchar con todo tu poder y vas a ganar. Pero vas a ganar no porque lo puedes hacer sino porque lo debes hacer para poder gozar de la familia que pronto se formará en tu hogar. ¿Me escuchaste?
- V-Viejo - parpadeó un atontado ichigo que por primera vez escuchaba un cumplido de su padre.
- No puedes tenerle miedo a la muerte, eso solo será una limitante que puede jugar en tu contra. Debes luchar como siempre lo has hecho, con tus valores e ideales por enfrente. ¿Me entendiste? - le dijo seriamente a lo que el pelinaranja lo quedó mirando asombrado pero sentia que la confianza y garra regresaban.
- Sí, así será - aseguró nuevamente convencido de que su victoria era segura.
-xOx
- Te estábamos esperando - le susurró en el oído el peliblanco capitán de la décima división al verla llegar.
En esos momentos el cuartel Principal era el lugar con mayor registro de poder espiritual de todo el Sereitei. Reunidos, se encontraban los cinco miembros de la Guardia Real con un gran folleto en mano. Muy atentos, y con una ligera expresion de preocupación, la hicieron pasar hacia el centro del Salón.
- Señorita Kurosaki - comenzó a hablar Ichibe Hyosube acomodando los antiguos y polvorientos papeles- Justo a tiempo para presentarle los escritos de la Leyenda Milenaria del Gran Salvador.
- Tres shinigamis de Sangre mestiza tendrán el poder para derrotar al gran enemigo del Universo, pero solo uno tiene la llave para la destrucción absoluta. - Prosiguió la lectura Senjumaru Shutara para después verla directamente a los ojos.
- Sus zanpaktou nos revelaron que ustedes son parte de esta profecía final- continuó Nimaiya - Los legendarios Sangetsu.
- Los Kurosaki - acotó Kirio.
Estupefacta, la pelinegra abrió los ojos como platos cerrando ambos puños con desconcierto.
- ¿T-Tres.. Kurosaki? - trataba de comprender - Eso quiere decir que mi viejo también..? - giró el rostro buscando con la mirada a su padre.
- No Karin - respondió Isshin, saliendo de las sombras - Yo no soy parte de la profecía.
- ¿Pero entonces quién puede..?
- La tercera espada legendaria- le recordó Unohana yendo hacia ella - Tu poder es impresionante Karin-chan, a pesar que no tienes ni un año como Segadora de Almas, has demostrado tener la destreza suficiente para ser una gran pieza en esta batalla. Sin embargo, hay alguien más que podría ser mucho más poderoso pero peligroso según las escrituras.
- Ichi-nii.. - dijo en voz baja.
- Tampoco es él - ingresó en la conversación el General Yamamoto - El ser en cuya sangre convergen cinco tipos de poderes aún no nace. El hijo del salvador, la tercera espada legendaria.
La pequeña shinigami la miró de lo más confundida cuando de pronto sintió la mano de su padre tomarla del hombro.
- Orihime-chan está esperando un bebé - las palabras de su padre habrían sonado de lo más tierno de no ser por el hilo de la historia que al fín conectaba y comprendía.
- ¡Debemos protegerla! - exclamó nerviosa - ¡Lo más probable es que vaya tras Orihime para deshacerse de su único gran rival incluso antes que nazca!
- Tranquilizate - la calmó su novio
- Toushiro...
- Ella ya no cuenta con sus poderes, de esa manera es prácticamente imposible para el enemigo encontrarla en otra dimensión. Lo mejor será tenerla lo más lejos posible de aquí - dijo el peliblanco.
- Pero Ichi-nii, debemos decirle..-
- De ninguna manera - ordenó el General Comandante - Eso solo generaría distracción en su entrenamiento de último minuto.
- Además, hemos enviado a la persona ideal para protegerla. No sería la primera vez que la vigila - se escuchó una voz que hace mucho tiempo no salía a La Luz.
- A-Aizen - dijo perpleja al verlo atado a la silla y con un parche en el ojo que suprimían sus increibles poderes que claramente no sabría usar para el bien.
- Él haría lo que sea por su majestad, por ello tuvimos que convencerlo para que le ordene cuidarla. No te preocupes, ella estará bien - le sonrió Isshin.
xOx
Una tranquila noche de verano arrullaba a la ciudad de Karakura. El exquisito aroma a pastel de frutos rojos embriagaba toda la casa y un agudo silbido de la tetera hirviendo empezó a sonar.
- ¡Yo me encargo! - exclamó la ojigris a punto de bajar las escaleras con entusiasmo.
- Alto ahí Orihime-chan.
- Nadeshiko-san - frenó su andar y giró sorprendida por aquella llamada de atención.
- Es peligroso que corras en tu estado, Orihime-chan, por favor no te esfuerces - le pidió gentilmente frotando suavemente su vientre.
- ¡Es cierto Orihime ne-chan! - exclamó la joven Yuzu yendo a la cocina rápidamente para apagar el electrodoméstico - Nosotras nos encargaremos de todo mientras te quedes aquí, esa fue la orden de Ichi-nii.
- Así que por favor no te arriesgues, nuestra prioridad es tu seguridad y la de tu bebé - acotó la esposa de Isshin.
- N-No es para tanto Nadeshiko-san, Yuzu-chan - dijo con una ligera gotita de sudor en la frente - Apenas tengo un par de meses y estoy en perfectas condiciones - aseguró dando una vuelta de bailarina.
Ding Dong. Sonó el timbre del hogar Kurosaki, permitiéndole a la pelinaranja escapar de aquella incómoda situación.
- ¡Tatsuki-chan! ¡Himarawi-chan! - las saludó alegre pensando que esta sería la oportunidad perfecta para dar un respiro.
Y es que a pesar de que solo había pasado un día desde que se mudó a la casa del patriarca, ella no había podido levantar un dedo. Esto le sonaba absurdo, pero intentaba comprender a la familia de su esposo, pues este sería el primer nieto de la familia.
- ¡Necesitaba estirar las piernas! - exclamó estirando los brazos mientras caminaba por el parque junto a sus amigas.
- ¿Qué hay de malo en que te traten como a una reina? - le preguntó su amiga de cabello morado arqueando una ceja.
- Es verdad, a mi me encantaría que la familia de Uryuu sea así de atentos conmigo, pero su padre siempre está con cara de pocos amigos - comentó la ondulada pelirroja inflando los cachetes.
- N-No es eso.. - trató de explicarles agitando los brazos con un ligero rubor en sus mejillas- Su familia me gusta mucho, es solo que...Siento que soy una carga otra vez - dijo apenada, lo cual no pasó por desapercibido por su ex-amiga de la escuela.
- No pienses de esa manera Orihime-chan, Ichigo-kun volverá más pronto de lo que crees ¿Cuánto puede tardar la licitación de unos terrenos? Uryuu-kun me dijo que eso es más sencillo de lo que pensamos así que no tardarán demasiado- quiso tranquilizarla Himawari, a lo que Inoue y Arizawa cruzaron miradas pues ella era la única que no sabía la verdadera razón de su "viaje". Sería muy complicado contarle desde el inicio en tan corto tiempo, por lo que todos decidieron que Ishida sería el encargado de decirle toda la verdad después que la gran batalla.
- A mí no me molestaría que Chad también hubiera ido - comentó Tatsuki frunciendo el ceño - Un poco de tiempo a solas consigo misma no le viene mal a nadie ¿verdad? - Sus amigas explotaron en carcajadas y la luna pronto se posicionó en las once en punto.
- Bueno Chad ya llegó, me está esperando en el coche ¿Te llevamos Himawari? - le propuso amicalmente.
- ¡Nos vemos chicas! ¡Cuídense mucho! ¡Gracias por su visita! - les dijo antes de girar sobre su eje para volver a su nuevo hogar temporal.
Luego de dar el primer paso, sintió una ligera presión en el vientre e inmediatamente después logró reconocer a un sujeto que venía hacia ella vestido con unos pantalones de mesquilla y una camisa blanca.
- Es más poderoso de lo que creí - pensó en voz alta el pelinegro con una ligera expresión de asombro.
- ¿Tú de nuevo? - se cuestionó la pelinaranja protegiendo su vientre con sus brazos.
Ulquiorra posó su mirada sobre su abdomen apenas abultado y luego se cruzó con su mirada grisácea. Este se encontraba usando un gigai para que la fullbringer sea capaz de verlo y evitar cualquier inconveniente durante su encuentro.
- Mujer - dijo con su característica voz monótona - He venido con una sola misión, protegerte.
En el pasado fue su carcelero y ahora su guardaespaldas..
CONTINUARÁ
Claramente Tite Kubo leyó este fic para inspirarse en su último arco XD
No me pude resistir, realmente hace 10 años no sabía como continuarlo a pesar de tener la idea plasmada en mi mente.
Ahora espero terminarla antes que empiece el segundo Cour de la última parte del Anime
Espero les guste aunque igual lo terminaré porque no soporto verlo incompleto :)
FELIZ AÑO 2023 :D Les deseo ta todos mucha salud, trabajo y paz en sus hogares!
