Hola a todos, aquí les traigo este otro capítulo, esperando que sea de su agrado.
Disclaimer: Aplicado
22
Las ambulancias habían partido rápidamente hacia el hospital, a los paramédicos se les había indicado que los llevaran a todos al hospital Nagano, en cuanto se cercioraron de que así sería, entre Nell y Renji se encargaron de darles aviso a Isshin y al resto, de que estuvieran listos en el momento en el que las ambulancias llegaran.
Las sirenas se escuchaban por la ciudad, iban lo más rápido que podían y se les permitía, en cuanto llegaron, Ishida fue el primero en estar en la entrada de emergencias en espera de que hiciera aparición el primer paciente.
El primero en bajar fue Aizen, los paramédicos habían hecho todo lo posible por mantenerlo con vida, en cuanto Ishida lo vio, lo miró despectivamente, sabía que la condición en la que iba era algo delicada pero él no podría hacerse cargo de él, aunque pudiera estar en sus últimas, no podría, después de lo que les hizo al par naranja y después de saberlo todo.
Renji le contó todo lo sucedido con Aizen de forma resumida, no había tiempo para entrar en detalles, en cuanto lo contactó, se lo dijo todo para que estuviera listo si llegaba alguno de los heridos, vio irse la camilla con el hombre, mantenía su mirada despectiva hasta que desparecieron al dar vuelta, en cuanto lo hicieron, el apartó la mirada y vio que la otra ambulancia se acercaba, estuvo atento por si era Ichigo u Orihime.
Isshin había recibido la noticia por parte de Nell, rápidamente se dirigió a la entrada de emergencia y vio a Ishida quien estaba esperando a alguien, en cuanto se acercó la chico, vio que Ichigo venía saliendo del vehiculo, seguía siendo tratado por los paramédicos, en cuanto vio a su hijo, sus ojos se abrieron lo más que pudieron, quedándose quieto en lo que lo veía pasar, Ishida por su parte, corrió al lado de la camilla y se fue con ellos, no sin antes llamar a Isshin.
-¡Kurosaki-san, dese prisa! – en lo que seguía caminando al lado de la camilla
Con el llamado, Isshin despertó y comenzó a correr para alcanzarlos, en lo que él corría, se encontró con Rukia y Chad quienes iban a recibirlos.
-Kurosaki-san – llamó Chad en lo que el doctor le pasaba de lado
-¡Quédense en la entrada por si llegan más heridos! – volteándose para después seguir su curso
Rukia y Chad se miraron entre sí por un momento para luego irse a la entrada a ver quién seguía, en cuanto llegaron, ya una ambulancia había llegado, las puertas comenzaban a abrirse para dar paso primero a los paramédicos y luego salieron Orihime e Ikkaku, quienes venían vendados, al menos fuera de peligro y con sus heridas tratadas, por suerte, lo de ellos fue fácil de tratar en comparación con los otros dos que llegaron antes.
En cuanto la chica bajó, Rukia salió corriendo hacia ella, seguida de Chad para ver cómo se encontraba, ella no había notado a los dos chicos que se acercaban a ella, iba caminando con la cabeza gacha, pensando en la condición de Ichigo.
-¡Inoue! – Llegando frente a ella - ¿estás bien? – preocupada
-Inoue… – llegó Chad
En cuanto ella vio a los dos ya frente a ella, levantó su mirada, la cual se veía algo cansada y triste a la vez, trató de sonreír pero no pudo, no era el momento para ello.
-Chicos… - mirándolos en lo que detenía su caminar
-¿Cómo te sientes? – preguntó el moreno preocupado
-Yo estoy bien – haciendo una pausa – quien me preocupa es Ichigo-kun – mirando de lado
-¿Cómo está él? – siguió ahora Rukia
-No lo sé – manteniendo la mirada de lado – espero que bien – su mirada comenzaba a cristalizarse
-Inoue… – dijo Rukia en voz baja sintiéndose mal por lo sucedido, dio un par de pasos hacia el frente y la abrazó, suponía que todo lo que le sucedió en un mismo día fue demasiado para ella
Permanecieron así por unos momentos, Chad no decía nada porque no sabía qué podía decir en un momento como ese, así que lo mejor que pudo decir fue atendiera su herida bien.
-Será mejor que te revisen el brazo Inoue – manteniendo la seriedad pero con preocupación, ella sólo pudo asentir
-Ven, vamos, yo te acompaño – comenzando a caminar con ella
-Yo me quedaré aquí por si alguien más necesita ayuda – continuó Chad en lo que ellas se encaminaban
-De acuerdo, avísanos si sabes algo más de Ichigo o de los demás – mirándolo
-Si
Rukia se encargó de llevar a Orihime a que le revisaran bien su brazo, no estaba de más unas pruebas para verificar que todo lo demás estaba bien.
Ikkaku bajaba de la ambulancia casi gritando, decía que no necesitaba nada más, que su brazo ya estaba mejor y que no fue necesario trasladarlo hasta el hospital, los paramédicos trataban de llevarlo hacia dentro casi a la fuerza, aunque él dijera que estaba bien, tendrían que cerciorarse de que no habrían problemas y que su brazo sanaría normalmente.
Chad lo veía con una gota en su frente, ese hombre era algo testarudo por no dejarse tratar como debía, en lo que se lo llevaban, Renji y Nell se acercaban hasta donde estaba él en espera de alguien más y no dudaron en preguntarle por Ichigo.
-Chad – llamó Renji - ¿Sabes algo de Ichigo?
-¿Cómo está él? – Preguntó Nell una vez que llegó – ¿y Orihime?
-Rukia se la llevó para que le revisaran su herida pero Ichigo… – haciendo una pausa – no lo sé
-Espero que esté bien – pedía Nell en lo que se llevaba sus manos a su pecho, agachando la cabeza
-No te preocupes Nell – la reconfortaba Renji en lo que le ponía una mano en su hombro
-Él estará bien – la confortaba ahora Chad
Ella volteó a verlo y se tranquilizó un poco por sus palabras, ella le sonrío.
-Lo sé…
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Por otro lado, la condición de Ichigo era algo delicada por el lugar donde le impactó la bala, en su espala pero perforando un poco su pulmón izquierdo que fue el lado más expuesto al momento del tiro.
Isshin esperaba fuera de la sala de cirugía junto con Ishida, si bien él como cirujano pudo haberse encargado de Ichigo, no lo hizo, había operado muchas veces a cientos de personas pero si era algún hijo suyo, no podría, era demasiado para él hacerlo y más en la situación en la que se encontraba el pelinaranja, permanecía sentado en una de las bancas que estaban cerca de la sala junto a Ishida, el cual no se separó de allí en ningún momento hasta que le dijeran cómo se encontraba.
Isshin estaba sentado, apoyando sus brazos en sus piernas mientras se sostenía la cabeza con sus manos, una posición en la que cualquier padre entraría si estuviera desesperado por la condición de su hijo.
-Maldición – levantándose - ¿Por qué no dicen nada? – caminando
-Cálmese Kurosaki-san – trataba de decirle Ishida pero era algo inútil – no se desespere, no solucionará nada al ponerse así
-¡NO PUEDO! – Gritó - ¡ES MI HIJO QUIEN ESTÁ AHÍ ADENTRO! – señalando el lugar
-Lo sé pero no podemos hacer nada, sólo esperar – mirando de lado – confiemos en que todo saldrá bien
-Todo esto es por culpa de ese maldito de Aizen – sentando – si Ichigo no sale de esta…– haciendo una pausa – yo mismo me encargaré de matarlo – desesperado
Ishida sólo se le quedó mirando serio, eran extrañas las veces en que Isshin se ponía serio, muy extrañas ya que siempre hacía sus bromas o se hacía el payaso pero cuando se trataba de algo serio, habían veces que hasta daba miedo, una de ellas era esa, al decir que él mismo mataría a Aizen si a Ichigo le pasaba algo.
Miró la sala de cirugía serio, esperando que todo fuera a salir bien.
-Vamos…Kurosaki…
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Por otro lado, Orihime seguía siendo revisada, esperando que su brazo se encontrara bien y que no fueran a haber complicaciones más adelante por lo sucedido, mientras era revisada, ella estaba seria, no ponía atención a lo que le decían, sus pensamientos estaban más que todo en Ichigo, se preguntaba cómo estaba, sólo quería escuchar algo que la hiciera sentirse tranquila pero esas palabras aún no llegaban.
Miraba fijamente hacia el piso mientras el médico le levantaba con mucho cuidado el brazo para ver si andaba bien, aunque sintiera dolor, no le importaba para nada, no reaccionaba, su mente estaba en otro lugar, en el mismo donde todo ocurrió.
Recordaba como todo sucedió, desde el primer momento en que conoció a Ichigo, todo comenzó por aquel choque que ambos tuvieron el primer día que ella ingresó, varios encuentros más, luego la fiesta de Aizen y la primera vez que salieron juntos, entre otras situaciones.
Conforme recordaba, se sentía cada vez peor, no podía quitarse la culpa que la embargaba, se seguía diciendo y hasta el mismo Aizen se lo dijo, que si ella hubiera hecho bien su trabajo, no tendrían que llegar a tales momentos pero no, no hizo lo que debía y ahora se lamentaba.
Rukia la llamaba pero ella no reaccionaba, ella estaba preocupada pero se hacía una idea de lo que podría estar pasando por su mente, toda esa situación de la que Renji le comentó no era para menos, habló con el doctor que la estaba revisando y le dijo que sería mejor que ella descansara por completo, por lo que le pusieron un sedante suave, sólo para que lograra dormirse y que olvidara todo por un tiempo.
En cuanto ella se durmió, la trasladaron a una habitación para que pudiera descansar de forma tranquila, Rukia permanecería con ella todo el tiempo que fuera necesario, junto con los demás, lo mismo harían con Ichigo.
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Después de un largo tiempo, Isshin se desesperaba cada minuto que pasaba, aún no le llegaban noticias sobre la condición de Ichigo, permanecía sentado mientras que Ishida estaba de pie, recostado en una pared, Renji y Chad se les habían unido después de saber que Orihime estaba bien y que ahora descansaba gracias al sedante que le habían proporcionado, con ello, descansaría por un largo tiempo.
El ambiente en ese lugar era muy tenso pero no podían evitarlo, sin noticias no era para menos, sólo podían dedicarse a esperar como lo habían hecho hasta ahora.
Isshin estaba llegando al borde de la locura, se decía que si no llegaban a decirle algo, entraría él mismo y vería cómo estaban las cosas pero por suerte, antes de que eso pasara, Hachigen salía de la sala, cubierto por su uniforme azul y limpiándose su frente, había sido un gran trabajo.
En cuanto Isshin vio que salió, rápidamente se levantó y corrió hacia él en espera de alguna noticia.
-¿Cómo está Ichigo? – ya en frente del hombre
Hachigen se le quedó mirando por un breve momento serio pero luego de un segundo, sonrío.
-No te preocupes Isshin, él está fuera de peligro, logramos extraerle la bala sin complicaciones
Eso era todo lo que el padre quería y necesitaba escuchar, en cuanto supo que Ichigo estaba bien, por fin dio un suspiro de alivio, los demás también.
-Así se hace Ichigo – decía Renji en voz alta ya tranquilo
-Bien Ichigo – siguió Chad con una leve sonrisa
-Lo sabía – Ishida recostado en la pared con los ojos cerrados – mala hierba nunca muere - sonriendo
-Gracias a Dios – finalizó Isshin dejándose caer en la banca
Ahora, todo estaba más tranquilo y gracias a ese hombre quien fue a dar las noticias.
-Ahora lo trasladarán a la sala de recuperación, esperando que se recupere normalmente – decía Hachigen – ya pueden estar tranquilos – sonriéndoles nuevamente – con permiso – retirándose
-De acuerdo – dijeron al mismo tiempo Chad e Ishida
-Será mejor que les vaya a dar la noticia a las chicas sino, estoy seguro que entre Rukia y Rangiku-san me matarán – comenzando a caminar
-Mejor hazlo – le aconsejó Ishida
-Nos vemos al rato – levantando una mano en lo que seguía caminando
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Rukia, Rangiku y Nell permanecían al lado de Orihime, quien permanecía durmiendo tranquilamente, aún preocupadas por Ichigo.
-Me pregunto si ya habrán dicho algo – decía Nell mirando hacia el techo
-Ya se tardaron demasiado – era el turno de Rukia
-No se preocupen – siguió Rangiku – ya verán que en cualquier momento alguien entrará por la puerta dándonos buenas noticias de Ichigo
Dicho y hecho, alguien tocó la puerta, el trío volteó a ver en el momento en que Renji asomaba su cabeza para ver si ahí seguían las mujeres, en cuanto las vio ahí reunidas, no dudó en pasar.
-¿Y bien? – preguntó Rukia levantándose ya que estaba sentada en la cama de la pelinaranja
-¿Ya saben algo de Ichigo? – preguntó Rangiku algo preocupada
Renji se les quedó mirando, sus expresiones eran divertidas, verlas preocupadas era extraño, por ello no decía nada aún.
-Bueno… pues… – llevándose una mano hacia su cabeza, como si no supiera qué decir
La paciencia era algo que no reinaba en ese lugar, ellas querían una respuesta de inmediato.
-¡DILO DE UNA VEZ! – gritaron las tres, sin importarles mucho si Orihime dormía o no, por suerte no despertó
-¡Está bien, está bien! – Poniendo sus manos como forma de protegerse de ellas – está fuera de peligro – habló rápidamente antes de que ellas se le fueran encima a golpearlo si le daba vueltas al asunto
El trío permaneció en silencio por unos segundos, se miraron entre si como procesando la información que Renji les había dado, en cuanto la captaron, se alegraron, Nell y Rangiku se abrazaron emocionadas, Rukia se fue a abrazar a Renji quien se mantenía aparte, todos ahí estaban felices, por fin estarían tranquilos con respecto a Ichigo, sabiendo que él estaría bien, no había de qué preocuparse.
Luego de que festejaron la noticia, Renji les explicó brevemente como estarían las cosas con el pelinaranja, que estaría bien pero lo dejarían en un cuarto aparte, por lo delicado que fue su intervención, sería monitoreado por un par de días, todo por precaución.
En cuanto supieron todo con detalle, ya estaban más tranquilas, Nell se sentó junto a Orihime, la cual permanecía durmiendo para darle la buena noticia aunque no estuviera conciente.
-¿Escuchaste Orihime? – Acercándose a su oído para hablarle suavemente – Ichigo está bien, ya no hay de qué preocuparse – sonriendo
-Si – prosiguió Rukia – así que descansa bien y recupérate ¿de acuerdo?
Todos ahí presentes se le quedaron mirando, ella dormía plácidamente, por fin tenía un tiempo de tranquilidad en el cual, no tendría que preocuparse de nada más, sólo tendría que ocuparse en descansar después de todo ese mal tiempo que tuvo que vivir por culpa de Aizen.
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Ese mismo día pero más tarde, luego de que todo estuviera tranquilo, un enfermero se reunió con Isshin y con Urahara para darle la noticia de la muerte de Aizen, después de cinco impactos pero sobre todo, dos de ellos fueron la causa de muerte del hombre ya que una bala le impactó en una vena cercana al corazón y una en el estómago, causando graves problemas.
Por más que intentaran salvar su vida, no fue posible, habían hecho cuanto pudieron, tanto en la ambulancia por mantenerlo estable como en el hospital por intervenir de inmediato pero aún así, no lo consiguieron.
Se les había informado primeramente a ellos por haber sido compañeros muy cercanos al hombre pero ninguno lo sintió verdaderamente, siempre supieron que Aizen era algo aparte de ellos, como si estuviera en su propio mundo, era verdad que habían compartido tiempo con el castaño pero eso no los convertía en grandes amigos.
En cuanto terminaron de darles la noticia, ambos doctores permanecieron en silencio luego de que el enfermero les informara de lo sucedido con Aizen, se cuestionaban como él se había dejado llevar por sus impulsos, teniendo todo lo que se necesitaba para ser exitoso por si mismo sin necesidad de llegar tan lejos pero en algunas ocasiones, la codicia puede más que con la razón.
-Es lamentable como terminó todo ¿no crees? – comentaba Urahara quien estaba fuera de la habitación de Ichigo, haciéndolo compañía a Isshin
-Así fue como él lo Eligio – Isshin se mostraba serio – se dejó llevar por su necesidad de poder simplemente
-Eso nos demuestra como la gloria puede llevar a alguien al fracaso – cruzándose de brazos
-Pero al menos ya no hará más estupideces por su dichosa gloria – levantándose, Isshin no le perdonaba lo que le había hecho a Ichigo
-¿A dónde vas? – preguntó el rubio al ver que se iba
-Iré a decirles lo de Aizen a los demás y ver como sigue Orihime-chan – caminando
-Es cierto – recordando a la chica – espérame – comenzando a correr – voy contigo
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En cuanto llegaron a la habitación de la chica, los dos doctores pudieron ver que ella descansaba y que se encontraba bien, que por ahora sólo dormía tranquilamente.
Como había mucha gente allí dentro, se salieron de la habitación para poder comentarles lo sucedido con Aizen.
En cuanto estuvieron todos fuera, Urahara comenzó a contarles la noticia, a Isshin no le hacía mucha gracia tener que hablar sobre ese tipo, por lo que le pidió a Urahara que se encargara de ello.
Y así fue, él comenzó a narrar lo sucedido con ese hombre, habían cosas que no habían sido aclaradas, al menos para algunos, el porqué había actuado de esa manera, entre todos ellos comenzaron a aclararse esos detalles que se habían omitido o que simplemente no se sabían.
Al tener toda la información que necesitaban, entre Isshin y Urahara se encargarían de hacérsela saber al concejo cuanto antes posible, ellos debían conocer toda la verdad de ese hombre.
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Más tarde, Yumichika había llegado al hospital para ver cómo se encontraba Ikkaku después de haber sido herido, en cuanto llegó, lo dirigieron al lugar donde se encontraba su amigo, el cual, se encontraba molesto por el yeso que le habían puesto, él había dicho muchas veces que estaba bien y que no era necesario esas cosas que le habían hecho pero no podía contra los doctores y enfermeras que lo atendían ya que lo extorsionaron con la idea de que si no se dejaba tratar la herida, no saldría del hospital hasta que su brazo estuviera completamente bien.
El hombre se resistía, por ello Yumichika en lo que se tardaban con Ikkaku, se le ocurrió ir a ver cómo se encontraban los otros chicos que habían sido heridos también, pidió la información de ambos y aprovechó para obtener algo sobre Aizen, de él sólo dijeron que había muerto, de los pelinaranja, sólo le dieron la de Orihime, ya que Ichigo se encontraba aislado por unos días.
En cuanto la tuvo, se tomó su tiempo en llegar, tocó la puerta hasta esperar a que le dieran el permiso para ingresar, una vez que lo consiguió, no tardó en entrar.
-Adelante – habló Rangiku quien era la que estaba haciéndole compañía a la pelinaranja
-Con permiso – abriendo la puerta pero en ese momento, Rangiku se alertó
-Esa voz – volteando su cabeza en dirección a la puerta – no puede ser… – con expresión cansada
Esperó a que el chico entrara completamente para cerciorarse de que era él, en cuanto él ingresó por completo, miró a la rubia quien estaba sentada y vuelta mirándolo como con pereza.
-Tú – dijo ella cansada - ¿Qué haces aquí?
-Pero que sorpresa – habló el chico una vez que la vio – no esperaba verte aquí primita – sonriéndole – o debo decir… señora prima
-¿Cómo me llamaste? – Levantándose molesta - ¿A quién llamas señora?
-A quien más – corriéndose el cabello – ¿acaso hay otra señora aquí? – haciendo que buscaba en la habitación
-¡Cállate! – Acercándose – para tu información, NO soy ninguna vieja
-Claro que lo eres
-Sólo soy dos años mayor que tú – cruzándose de brazos
-¿Y eso qué? – Mirándola – igual te ves vieja, nada más mírate – mirándola de arriba abajo – tan anticuada como siempre
-Entonces eso quiere decir que también eres viejo
-Al menos yo luzco más joven gracias a mi estilo y elegancia
-Si claro – moviendo su mano – y dime, ¿aún sigues con la policía?
-Por supuesto, ¿Por qué no?
-¿No crees que es un trabajo muy pesado y… masculino para ti? – burlándose
-¿Qué dijiste? – cerrando sus ojos en lo que una vena se le resaltaba en la frente
-Nada… ¿a qué has venido? – cansada, si seguía con ese tema, nunca terminarían
-Vine a ver cómo sigue Ikkaku – dándose media vuelta, cruzado de manos y con los ojos cerrados – y de paso ver cómo se encuentran los que fueron heridos por culpa de Aizen – mirando a la pelinaranja
-Ella está bien, sólo descansa – mirando a Orihime ya calmada – Ichigo está fuera de peligro
-Es bueno saberlo – tranquilo
-Es difícil creer cuán lejos puede llegar alguien por su estúpido ego – molesta recordando a Aizen
-Lo sé…incluso tener que llegar al extremo de asesinar a alguien por gloria simplemente
-¿Matar? – repitió ella mirándolo, él le devolvió la mirada
-Si – haciendo una pausa – al director del hospital
-¿Qué? – exclamó ella, no creía que hablara en serio
-Descubrimos que fue él quien lo envenenó de una manera extraña, por eso se le incriminó de asesinato, sin agregar el intento de asesinato y el secuestro, si lo hubiéramos atrapado, pasaría el resto de su vida en la cárcel
-De lo que se salvó – comentó ella
-Tuvo suerte – comenzando caminar en dirección a la puerta
-¿Te vas?
-Si, tengo cosas que hacer, no como tú – molestándola y abriendo la puerta – nos vemos señora prima – saliendo
-¡Que no soy señora! – Le gritó molesta – tonto narcisista
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Ya adentrada la madrugada, Orihime permanecía durmiendo en el hospital pero poco a poco iba despertando, sentía sus párpados pesados por lo que le costaba trabajo abrirlos, siguió intentándolo hasta que logró hacerlo.
En cuanto lo hizo, pasó su mirada por el lugar, no lo reconocía por el momento pero lo miró bien y vio que era una de las habitaciones de un hospital, trató de moverse pero su brazo comenzó a dolerle por el movimiento, con mucho cuidado logró sentarse, con muchas preguntas aglomerándose en su mente.
Llevó su mano libre a su cabeza, como si quisiera recordar algo, lo primero que logró venírsele a la mente, fue Ichigo, todavía no sabía cómo se encontraba, si estaba bien o no, necesitaba saberlo pero no tenía a alguien que le dijera esa información, mientras llegaba alguien a decirle, sólo podría esperar, como lo había hecho antes, seguir con más incertidumbre, como si no hubiera tenido suficiente.
Aún se sentida medio aturdida por el sedante, por lo que prefirió acostarse y descansar un poco más mientras amanecía, comenzó a recordar todo lo sucedido y nuevamente comenzó a culparse ella misma por lo ocurrido.
Llevó su brazo a su frente, cubriéndose sus ojos, seguía pensando en muchas cosas pero ahora, en algo que pensaba que debería hacer después de lo sucedido.
-Creo que es lo mejor…Ichigo
Hasta aquí llega este otro capítulo, sé que quedó algo corto pero es que aún sigo media enferma y la inspiración no trabaja mucho en estas condiciones (^^')
Gracias a todos los que pasan y se toman el tiempo para leer y dejar un review, me animan mucho en verdad.
Pues como pueden ver, ya la cosa se está terminando, iré trabajando en lo que hace falta que creo que no es mucho tampoco...
Eso es todo por ahora, será en una próxima actualizacion y que el Ichihime esté siempre con ustedes...
