Hola gente, bueno aquí les traigo este otro capítulo, esperando que sea de su agrado.

Disclaimer: aplicado


23

Habían pasado ya varios días desde el incidente con Aizen, la noticia sobre su muerte se difundió rápidamente tanto en el hospital como por los medios ya que el castaño era conocido por muchos, por sus trabajos y aportes.

Para algunos fue una lástima pero para los que si lo conocían, era talvez lo mejor.

Orihime se encontraba sentada en su habitación en el hospital, su herida fue sanando sin problema alguno y sólo esperaba el momento de que le dieran de alta.

Miraba por la ventana, era un día tranquilo, ella estaba tranquila también después de haberse recuperado y de que supiera que Ichigo estaba fuera de peligro, recuperándose.

Estaba algo sumida en sus pensamientos como era de costumbre, pensando en lo que debería hacer después de que saliera hasta que alguien la sacó de su mundo al golpear la puerta.

-Adelante – sin mirar la puerta

Ulquiorra había estado al pendiente de ella desde que salió herida, ya había comprendido muy bien su papel en la vida de la pelinaranja, sólo sería para ella un hermano, ocupando el lugar que una vez lo hizo Sora tiempo atrás.

Iba a visitarla todos los días, pensaba que no era agradable para alguien el estar en un hospital sin nada que hacer y sin nadie con quien platicar, sabía que ella contaba con sus amigos pero ellos no podían descuidar su trabajo por estar con ella aunque quisieran, bueno talvez Rangiku era la que más la frecuentaba con la excusa de que siendo ella su amiga, no podía ni quería que estuviera sola, que debería estar aburrida pero sólo lo hacía para evadir una que otra responsabilidad y para informarle sobre la condición de Ichigo.

Sin decir nada, entró, mirándola fijamente, con su expresión seria que siempre mantenía, esperó hasta que ella volteara a verlo para decir algo.

Ella, lentamente giraba su cabeza hacia donde estaba él, lo miró, serio como de costumbre y acercándose, sabía que él no diría nada hasta que ella lo hiciera, así que le sonrío levemente.

-Ulquiorra-kun…

-¿Cómo te sientes? – acercándose hasta llegar al lado de la cama

-Ya me siento mucho mejor, ya puedo mover mi brazo – moviéndolo en círculos – ¿ves?

-No deberías hacer eso, podrías lastimarte – sentándose, la reprendía como lo haría un hermano

-Ya te dije que me siento mejor, ya no me duele – seguía moviendo su brazo – ¡Ouch! – exceso de movimiento

-Te lo dije – mirándola serio

-Lo siento – apenada

Ella trataba de seguir siendo la misma chica que era antes, no quería preocupar más de lo que ya había hecho a los demás, por eso actuaba de esa manera, aunque hubieran ocasiones en las que no tenía ánimos de nada, siempre quería verse fuerte y no parecer débil, por ello en ocasiones aunque se estuviera queriendo por dentro, todo lo solucionaba una simple sonrisa.

Eso lo había aprendido desde el momento en que su hermano falleció, siempre dependió de él y cuan él ya no estaba, tuvo que valerse por sí misma en ocasiones, fue duro para ella pero era lo mejor, si lo volviera a hacer, el depender de alguien, ¿Qué haría en cuanto esa persona ya no estuviera a su lado?, no podía seguir dependiendo de alguien más.

Ulquiorra cerró sus ojos como siempre hacía en lugar de suspirar cansado, era típico en ella esa clase de reacciones, era algo de lo que siempre le agradó de ella, la forma en como se comportaba, como una niña, abrió sus ojos y vio que ella se le quedó mirando como si estuviera esperando algo.

-Gracias por venir hoy también Ulquiorra-kun – sonrío

-Es lo que haría cualquier otro ¿No?

-Si, es verdad – mirando hacia el techo – pero igual, te agradezco que hayas venido todos estos días a verme, no es divertido estar aquí todo el tiempo – mirándolo

En ese momento, Ulquiorra recibió una llamada, desde que se supo lo de Aizen, él tuvo que comenzar a hacerse cargo de ciertos asuntos referentes al hombre, esa llamada era una de esas, contestó, Orihime continuaba mirando por la ventana en lo que él hablaba, se había tomado unos minutos la llamada hasta que colgó.

-Lo siento, tengo que irme – levantándose – pero regresaré más tarde

-No te preocupes, estaré bien – sonriendo

-Adiós – caminado hacia la puerta

-Adiós – respondió ella como si nada

En cuanto quedó sola, regresó su mirada hacia la ventana, no había nada interesante o llamativo, sólo se observaba en cielo con unas cuantas nubes pero a ella le encantaba verlo, le hacía olvidar muchas cosas, se dejaba llevar simplemente.

Minutos más tarde, volvieron a tocar la puerta, esta vez era una enfermera que seguía a un doctor, habían ido para poder valorarla y ver la condición de su brazo, si se encontraba bien, podrían darle la salida esa misma tarde sin ningún problema.

Ambos ingresaron a la habitación y comenzaron con la revisión, miró la herida y esta se encontraba cicatrizando normalmente, sin problema alguno, luego le pidió que hiciera uno que otro movimiento para verificar la movilidad del brazo, al hacer uno de ellos le dolió pero era obvio, su brazo fue lastimado y por cierto tiempo no podría utilizarlo como lo hacía antes, tendría que guardar reposo por varios días más.

Luego de la evaluación, su colega al notar que todo andaba bien, vio que no había más necesidad de tenerla más en el hospital, que únicamente tendría que seguir algunas recomendaciones y reposo pero eso era algo que ella bien sabía, no por nada era doctora.

En cuanto la dejaron sola, siguió descansando por un tiempo antes de poder ir por sus cosas, había estado pensando mucho la noche anterior por lo que no tuvo un buen sueño, así que aprovecharía sus últimos minutos para recuperar fuerzas.

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Más tarde, Rangiku en uno de sus 'tiempos libres' que se daba frecuentemente, fue a visitarla, se llevó una gran sorpresa al verla ya vestida con su ropa, al parecer, ya estaba bien y podría irse de ese lugar.

La rubia comenzó a contarle varias cosas como era de costumbre, que estaba cansada de tanto trabajo, que quería ir a divertirse, que necesitaba unas largas vacaciones y demás cosas acerca de ella, Orihime no había recibido más información sobre Ichigo, sólo sabía que él estaba fuera de peligro, que aún se recuperaba pero nada más.

Como Rangiku no dejaba de hablar de sí misma, no tuvo oportunidad de preguntarle hasta que ella dio un 'respiro' después de haber hablado tanto, en ese breve momento, aprovechó para preguntar por él, Rangiku se quedó pensando en algo referente a él y recordó algo, que hacía pocos días había despertado pero que se le olvidó decírselo.

¿Cómo podía alguien olvidar algo como eso?, era por lo que había estado esperando todo ese tiempo, que alguien le dijera eso pero se le olvidó a ella, a veces pensaba que si Rangiku era más despistada que ella, por lo visto…si lo era.

La rubia se encargó de llevarla hasta donde estaba Ichigo, en el camino iba hablando de cualquier cosa, seguía evadiendo responsabilidades, según ella, esto era primordial, llevar a Orihime hasta la habitación del chico.

Caminaron no por mucho tiempo, estaban a punto de llegar pero en el instante, Rangiku fue llamada para que fuera a atender lo que debía hacer, a duras penas, se fue, no sin antes decirle a Orihime que la habitación de Ichigo era la 420, la cual se encontraba a unos metros de donde se encontraban las dos.

Rangiku salió casi corriendo hasta donde debía estar, Orihime la veía irse con una gota en su frente, al parecer esa mujer no tenía remedio, suspiró y se dio media vuelta para seguir su camino hasta la habitación de Ichigo, caminó lo que le faltaba para llegar hasta donde estaba el pelinaranja.

Estando ahora frente a la puerta, escuchó que alguien estaba allí adentro con él, se le quedó mirando por un momento, se hacía preguntas mentales.

¿Cómo reaccionaría Ichigo después de lo sucedido?

¿Cómo la vería ahora?

¿Querría verla?

¿La odiaría?

Con esa y otra ola de preguntas, dudaba en verlo o no, en el fondo moría por verlo, saber que se encontraba bien pero con tan sólo pensar en la reacción en cuanto la viera, la hacía cambiar de opinión, le bastaba con saber que se encofraba bien.

Siguió pensando en todo lo posible por pasar en frente de la puerta hasta que esta, al abrirse, la sacó de su mente, haciendo que se sobresaltara, quedando asustada, miró por un segundo a la persona que salía de la habitación y vio que era Isshin, el hombre se le quedó mirando por un segundo también y se sorprendió, no esperaba verla tan pronto por ahí.

-¡Pero si eres tú! – Dijo antes de abrazarla – que bueno es verte de nuevo

-H-Hola Isshin-san – dijo en voz baja todavía abrazada

Ichigo permanecía en su cama, aún no podía levantarse aunque quisiera, se desesperaba por no poder salir de ese lugar, era algo que nunca le había agradado, estar en una cama sin hacer nada, simplemente mirar el techo y dormir.

Miró hacia la puerta, al parecer su padre se había encontrado con alguien allí afuera, miraba todo como si no pasara nada, se preguntaba en quién podría ser ya que Isshin no decía el nombre o algo que le diera una pista y menos se escuchaba la voz de la otra persona.

-¿Vienes a ver a Ichigo? – soltándola

-¿Eh?... b-bueno, yo… – dudaba si decirle que a eso venía – s-sólo quería saber cómo está él – mirando de lado algo triste

-Él está mejor, no fue nada lo que le pasó – Isshin bromeaba moviendo su mano de un lado a otro

-Y-Ya veo – con una gota – lo mejor es que me vaya

-Espera, ¿No vas a verlo? – preguntaba confuso

-Creo que lo mejor es que descanse por ahora, lo veré en otra ocasión – dándose la vuelta

Isshin se preguntaba porqué no quería verlo, se suponía que a eso había ido, era extraño eso en ella, todo ese tiempo preocupada por él y ahora que podía verlo, ¿no lo hacía?

Miró la puerta y vio que permanecía abierta, miró que ella apenas comenzaba a caminar, así que la tomó de su brazo y jaló hacia la habitación, terminando de empujarla, ella quedó sorprendida porque no sabía qué había pasado, sólo que terminó metida en la habitación de Ichigo, miró a Isshin que se encontraba detrás de ella.

Ichigo volteó a ver al notar que alguien había ingresado a la habitación y vio que era Orihime quien era empujada por Isshin, no sabía porqué su padre lo hizo pero se quedó mirando todo algo serio pero tranquilo.

En cuanto Orihime estuvo allí adentro, Isshin le enseñó su dedo pulgar en lo que sonreía, ella lo miró todavía sin reaccionar, Isshin cerró la puerta dejando al par naranja junto y en silencio, ella volteó a ver a Ichigo algo asustada porque todavía se preguntaba cómo reabonaría, él la miraba serio, no había dicho ni una sola palabra.

-I-Ichigo…kun… – mencionó al verlo – yo…

Lo miraba como si aún no entendiera lo que acababa de suceder, él mantenía su mirada seria hacia ella, esa clase de mirada junto a ese silencio, le incomodaba, prefería escucharlo decir algo fuerte que quedar en silencio, realmente que era incómodo para ella.

-Orihime – mencionó simplemente sin cambiar su expresión, con su voz algo ronca

-Y-Yo… vine a ver cómo estabas – mirando de lado nerviosa

-Ya me siento mejor – mirando hacia la ventana, ella lo miró a reojo y vio que no la veía, eso la hizo sentir mal - ¿tú cómo estás? – ahora mirándola

-Ya estoy bien – regresando la mirada hacia un lado

Esa indiferencia que había mostrado segundos antes le dolió de alguna forma, pensaba que la odiaba después de lo ocurrido, y porqué no si todo sucedió por su culpa – aún seguía culpándose – y no era para menos, estuvo al borde de la muerte, era natural su reacción.

Ichigo por su parte, se sentía mal por haberla hecho pasar por lo que sucedió con Aizen, no se perdonaba que ella hubiese salido herida, no tenía porqué estarlo y él, por no actuar rápido, no pudo impedirlo, por ello no lograba mirarla directo a los ojos.

Por un breve instante, hubo un silencio en toda la habitación, ambos sin mirarse todavía, la culpa lo impedía pero de un momento a otro, los dos iban a decir algo pero lo dijeron al mismo tiempo.

-Yo… - se interrumpieron y miraron al escuchar al otro hablar al mismo tiempo

-Tú primero – habló Ichigo serio

Ella pensaba decirle lo que había decidido hacer después de lo ocurrido, había pensado mucho en ello, no por nada hubieron noches en las que no lograba conciliar el sueño por darle más vueltas al asunto.

-Yo…he venido a decirte que me voy – habló tranquilamente, sin mirarlo a los ojos

Ichigo, quien miraba hacia la ventana, al escuchar esas palabras, rápidamente giró su cabeza de forma lenta pero con sorpresa hacia la chica, la cual se encontraba en la misma posición que en un principio, con su mirada hacia el suelo y mirando de lado, él se le quedó mirando brevemente en espera de que le dijera que era una clase de broma por el estilo.

¿Pensaba irse así como así? Pero ¿Por qué?

Esa eran las preguntas que rondaban en la cabeza del chico, aún mirándola, no sabía porqué había llegado a esa conclusión tan ¿apresuradamente? – Según él –, sólo esperó a que ella continuara para saber ese porqué sin decir algo.

-Han pasado un tiempo desde que llegué aquí y desde que te conocí, también pasaron cosas, algunas buenas – con una leve sonrisa – y otras – haciendo una pausa – malas – la leve sonrisa desapareció – por ello, he decidido irme ya que he causado muchos problemas y no quiero causártelos más – mirándolo

Esta vez si hubo contacto visual entre los dos, en la mirada de Orihime se percibía tristeza mientra que Ichigo, tenía su ceño fruncido, se podía notar molestia por esas palabras, muchas veces él le dijo que ella no era ninguna molestia y menos un problema – bueno, talvez se lo pudo dar a entender pero fue por un momento de enojo al conocer aquella versión de la historia – pero eso no significaba que lo fuera.

-Por mi culpa saliste gravemente herido, todo eso pudo haberse evitado si al menos hubiera podido hacer algo al respecto pero no pude, talvez nada de esto hubiera pasado si tan sólo yo nunca te hubiera conocido – su mirada se cristalizaba cuando más avanzaba

Ichigo se sentía mal por lo que ella decía, ella no tenía porqué decir esas cosas, nada de lo que pasó fue su culpa, fue de ese bastardo de Aizen, a él es quien tiene que caerle absolutamente toda la culpa de lo sucedido, ella sólo había obedecido pero por salvarlo y evitar algo peor, la entendía sin saber porqué.

-Así que sólo quería saber si ya estabas mejor antes de irme y decirte… adiós – una lágrima se le escapó pero no se dejó ver ya que gracias a su cabello, impedía que se viera caer

Ichigo sintió un punzón en su pecho por la declaración de la pelinaranja, ¿se iría de todas formas, sin importarle él?, ¿lo dejaría después de lo que pasó?, no, Ichigo no se iba a quedar callado y con las manos cruzadas, como si no le importase en lo más mínimo.

-Bueno, ya que supe que estás bien – su voz sonaba algo quebrada – será mejor que me vaya – dando media vuelta – adiós…Ichigo-kun

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Isshin quien se mantenía escuchando al otro lado de la puerta, se sintió mal por lo que Orihime dijo, al igual que Ichigo, sabía que ella no tenía la culpa pero ella insistía en culparse a sí misma, pensaba que era el momento de demostrar qué tan tarado podía llegar a ser Ichigo, si la dejaría ir de todas formas o si en realidad le importaba la chica.

Escuchó un silencio en la habitación, ¿tan tarado era?, Orihime estaba dispuesta a salir, abrió la puerta lentamente, muy en el fondo deseaba que Ichigo le dijera que se esperara ahí mismo, que lo se fuera pero él permanecía en silencio, al abrir la puerta, Isshin se colocó con su cara tocando la pared y erguido, esperando que ella no lo hubiera visto y que supiera que escuchó toda la conversación pero ninguno de los dos no se esperaban lo que pasaría después.

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En la habitación había un gran silencio, Orihime se disponía a salir de allí, con la cabeza gacha, tratando de esconder sus ganas de llorar con su cabello pero en cuanto iba a dar el paso para salir, la puerta fue cerrada fuertemente, sorprendiéndola por completo.

Nerviosa, levantó su mirada y la giró hacia atrás, encontrándose con la intensa mirada de Ichigo, no sabía en qué momento se levantó de la cama pero se veía molesto, se quedó quieta con tan sólo sentir su mirada sobre sí.

-I-Ichigo…

-¿A dónde crees que vas? – con su voz ronca, no le quitó la mirada de encima

-Y-Yo… – ya le había explicado todo pero no sabía porqué lo preguntaba de nuevo

-¿Crees que vas a irte como si no pasara nada o que lo voy a permitir? – Continuó serio – pues te equivocas si piensas que lo voy a hacer Orihime – su mirada seguía seria e intensa

-P-Pero Ichigo…– él no la dejó continuar

-No voy a dejarte ir Orihime y menos después de lo que pasó

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Como si no fuera suficiente con Isshin, Nell quien iba a visitar a Ichigo, vio a su tío pegado a la puerta, como si estuviera escuchando, lo miró por un momento como analizando la situación y prefirió ir a ver qué pasaba.

-¿Tío Isshin? – detrás de él

En cuanto la chica lo llamó, el doctor se sobresaltó por el susto, estaba tan concentrado escuchando lo que se hablaba ahí adentro que no prestó atención a su alrededor.

-¡SHHHH! ¡No hables tan fuerte! – se lo decía en voz baja pero con algo de fuerza

-¿Uh? – ella no entendía lo que pasaba

-Ichigo y Orihime-chan están allí adentro hablando, al parecer ella quiere irse pero él no la piensa dejar – le explicó rápidamente antes de perderse el resto de la historia

Nell quería saber cómo terminarían las cosas entre ellos dos, así que se le unió a Isshin y pegó la oreja a la puerta.

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Orihime pensaba que él talvez querría vengarse por lo ocurrido, todo pasó tan rápido en ese instante que fue lo primero que se le vino a la mente.

-¿Eh? – su sorpresa era grande, sólo esperaba lo peor

-Nada de lo que pasó fue tu culpa – levantó su mano y la dirigió hacia su cuello, con ello, suavizó su mirada tratando de que ella viera a través de su ojos que él no la culpaba y menos la odiaba – así que no tienes porque seguir lamentando lo que sucedió, pasó lo que tuvo que pasar y ya

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Para agregar a la cuenta, Renji iba a visitar a Ichigo y de camino se encontró con Ishida que se encontraba por los alrededores por causalidad, al ver a ese par pegados a la puerta – Renji principalmente, sin decir nada y sin que le dijeran nada, apoyó su oreja a la puerta, si los otros dos lo hacían, ¿por qué no él?

De manera que ahora eran tres los que escuchaban lo que se decía allí dentro.

Ishida suspiró.

-¿Qué pasa? – preguntó el pelirrojo pegado a la puerta

-¡Cállate! – Le dijo Nell en voz baja – se están reconciliando

-Ya veo…

Ishida no se iba a comportar como ellos tres que no disimulaban en lo más mínimo, de forma tal que él, caminó hasta el otro lado de la puerta y se recostó a la pared pero lo más cercano a la puerta para escuchar algo, el no hacer lo que ellos hacían o la forma en cómo lo hacían, no significaba que no quería hacer, él lo haría a su manera.

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-Pero aún así, es mejor que lo haga – mirando de lado

-No, no es cierto, es lo que crees pero no lo es – tomándola de su barbilla para que lo mirara a los ojos – no lo voy a permitir y menos que ya no hay nada que impida que estemos juntos

Ella manteniendo su mirada de lado, abrió los ojos por esas palabras, parecían una especie de ¿declaración?

Ella abrió sus ojos cuanto pudo al saber lo que él pensaba acerca de ella, creyó que la culparía, la odiaría y la haría pagar por lo que le sucedió pero fue todo lo contrario, no la culpaba para nada y bien le dijo que no la dejaría ir, ¿en verdad lo haría?

-No te vayas…por favor – le pidió el chico antes de abrazarla

Ella quedó sorprendida por tal acto, se mantuvo quieta por un breve momento para poder procesar lo que recién ocurría, pensaba que era algún juego de su mente deseando que eso pasara pero por suerte, así lo era.

-I…Ichigo – reaccionando

-Por favor – le repitió abrazándola más fuerte

Su deseo se hacía realidad, deseó que él le dijera que se quedara y eso mismo sucedía, sus lágrimas no tardaron en salir, se sentía feliz porque él no la culpaba, tan sólo le pedía que permaneciera a su lado, ¿Cómo no estarlo?

Ella agachó levemente su cabeza y comenzó a abrazarlo, no quería irse de su lado, lo pensó porque creyó que era lo mejor pero ahora, esa idea quedaba atrás, sin aguantarse más, lo abrazó más fuerte, como indicando que no se iría de su lado.

-Me…me quedaré contigo – seguía aferrada a él

Ichigo al escucharla, la abrazó fuertemente, escuchando que ella se quedaría a su lado, lo hacía sentirse mejor, como lo dijo antes, ya que no estaba Aizen para entrometerse entre ellos, no había motivo para que no estuvieran juntos ahora.

-Gracias – fue lo único que dijo antes de separarse y mirarla a los ojos, los cuales, los de ella estaban cristalizados, dejando salir una lágrima que él mismo limpio con su pulgar para proceder a besarla.

Ambos se tomaron el tiempo necesario para darse el beso, hacía tiempo que no estaban juntos como debían y ahora, no lo harían apresuradamente, en cuanto terminaron, ella lo miró directo a los ojos, ella ya estaba mucho mejor, después de que él le aclaró las cosas, toda esa culpa que sentía ya iba desapareciendo poco a poco aunque aún quedaba la de su herida, esa le dolía aunque él le dijera que todo estaba bien.

Sabía que si continuaba diciendo lo mismo acerca de ello, Ichigo se molestaría y lo último que quería era que llegara a estarlo, así que no dijo nada más referente a ese tema y prefirió dejarlo de lado, por ahora habían cosas más importantes que hablar.

En uno de esos contactos visuales que mantenían, Ichigo se le quedó mirando con una sonrisa, ello llamó la atención de la chica ya que su mirada era suave y estaba sonriendo.

Iba a decir algo pero Ichigo se le adelantó.

-Te amo Orihime – tomándola de la barbilla

Ella se le quedó mirando por unos segundos para luego suavizar su mirada y sonreír.

-Yo también te amo Ichigo

Él la miraba con una mirada suave y con una leve sonrisa como era costumbre en él y luego pasó a besarla nuevamente.

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-¿Qué pasa?, no escucho nada – decía Nell

-Ni yo – secundó Renji – ¿habrá pasado algo?

-No lo sé pero quiero averiguarlo – continuó Isshin aún pegado a la puerta

-Es mejor dejar las cosas hasta aquí, si Kurosaki se entera que estamos aquí, saben lo que ocurrirá – advertía Ishida de pie al lado de la puerta

-Lo sabemos – respondió Nell – pero queremos saber que pasa allí adentro – mirándolo

-Si pero ¿Cómo? – preguntaba Renji buscando la forma de cómo llegar a ello

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Ambos se separaron por la falta de aire, ella lo miró y viceversa pero él levantó su mirada de ella para pasarla a la puerta, eso extrañó a Orihime.

-¿Pasa algo? – preguntó al verlo algo serio

Él la miró serio y miró la puerta otra vez.

-Ven acá – jalándola hacia un lado

Ella sólo obedeció, no sabía a qué se debía eso, por lo que permaneció en silencio mirándolo nada más.

Los dos se encontraban a un lado de la puerta, ella en espera de que Ichigo hiciera lo que iba a hacer, él, como si estuviera esperando algo, de un pronto a otro, tomó la perilla de la puerta, le dio vuelta y la jaló, dejando caer al momento de abrirse, al trío que se apoyaba en ella, cayendo uno encima del otro, Ishida por suerte se libró de la caída, sabía que algo pasaría si Ichigo se enteraba.

Una vez en el suelo, los tres voltearon a ver al par naranja, Orihime, quien se encontraba detrás del chico, estaba colorada con tan sólo pensar que ellos pudieron haber escuchado la conversación entre ellos, Ichigo, quien se le comenzaba a resaltar una vena grande en su frente, los veía molestos.

Apretó fuertemente su puño, volviéndose un poco blanco, no se explicaba cómo pero sabía que algo como eso le pasaría algún día...

-Ustedes – haciendo una pausa – ¿QUÉ CREEN QUE ESTÁN HACIENDO AQUÍ? – furioso

Los tres sólo pudieron sonreír algo nerviosos con una gota en su frente, cuando Ichigo se enojaba, era cosa seria.

-B-Bueno… nosotros… - Nell trataba de explicar pero no encontraba las palabras

Ichigo al ver que no tenía respuesta por parte de alguno, prefirió sacarlos.

-¡LARGUENSE DE AQUÍ! – muy molesto

Ishida quien se mantenía afuera, gracias a su sabiduría, comenzó a caminar para evitarse problemas con el pelinaranja

-Se los dije… – se daba la razón el chico, caminando con sus manos en sus mangas, dejando atrás a un trío en problemas


Hasta aquí llega este capítulo, ya como pueden ver la historia está terminando después de un largo recorrido, lo malo es que no he ni pensado bien el final (^^') pero ahí con los días espero que salga algo porque últimamente me han estado saliendo ideas pero para otros fics y no para este, ya tengo en mente dos fics más, con los cuales ya he comenzado a trabajar, sólo quiero avanzarlos y seguirlos más.

Gracias a todos los que han comentado, sus palabras me animan mucho a seguir y a los que le han dedicado un tiempo a la historia, se los agradezco montones.

Bueno, esto es todo por ahora, será hasta la próxima actualización que nos leamos.

Que el Ichihime esté siempre con ustedes.