Capítulo 3: El Callejón Diagon.
La tormenta la despertó cuando los relámpagos iluminaron su habitación y retumbaron no muy lejos de allí, dando evidencia de que la tormenta que llevaba todo el día preparándose había estallado con ímpetu y las gotas acribillaban las ventanas con fuerza y estridencia. Kaisa se levantó de la cama sintiendo un escalofrío y, con su fino camisón de tirantes y los pies descalzos, caminó de puntillas por la fría madera hacia la habitación de Kilian, observada en todo momento por Riki, que ronroneaba a los pies de la colcha de su cama. Se metió entre las sabanas oscuras de su hermano y se acurrucó en su espalda.
-¿Otra vez, Kai?-Preguntó Kilian removiéndose bajo la sábana sin abrir los ojos. Era algo habitual que compartieran las noches de verano en la misma cama, como cuando eran pequeños. En Hogwarts era algo imposible, ya que ni si quiera estaban en la misma habitación, y era algo fácil de extrañar cuando estabas acostumbrado.
Kaisa no dijo nada y cerró los ojos una vez se acomodó junto a su hermano gemelo. Los nervios que había sentido por la tormenta se esfumaron como si Kilian fuera bálsamo para sus heridas y cayó profundamente dormida en cuestión de minutos.
Kilian abrió los ojos cuando la luz del sol se coló por la ventana e iluminó demasiado la habitación para su gusto. Se estiró en la cama y se rascó la cabeza con un gran bostezo, mirando el reloj despertador en su mesita de noche las 10 de la mañana. A su lado, Kaisa dormía con una mano sobre su brazo para sentirle. Tenía la larga cabellera rubia esparcida por la almohada.
-¿Kai?-Pronunció su nombre con voz ronca, ella arrugó la nariz y sus ojos se movieron bajos sus párpado.- ¿Kaisa?
Su gemela abrió los ojos con lentitud, pestañeó varias veces y bostezó con timidez.
-Buenos días.
-Buenos días, princesa.
Kaisa se incorporó, frotándose los ojos y se estiró. La habitación de Kilian era igual a la suya, pero en color azul predominaba sobre todo, al contrario que en la suya, que era el morado.
-Tengo hambre.-Dijo Kilian, levantándose de la cama y buscando su ropa por el suelo.- ¿Desayunamos?
Kaisa se había levantado y estaba mirando por la ventana. El día había amanecido despejado y el sol brillaba con fuerza en el cielo. Parecía que la tormenta había sido un sueño, pero los charcos en el jardín eran la evidencia de que no. Los gemelos bajaron a la cocina donde encontraron el desayuno dejado por su padre y una nota dándoles los buenos días y avisando de que no volvería para cenar.
Se atiborraron de dulces y chocolate entre risas y recuerdos, y decidieron pasar el día juntos los dos solos. Kilian se sentía un poco culpable por dejar a su hermana sola el día anterior y quería compensárselo de alguna manera.
-Hoy haremos lo que tú quieras… pide por esa boca y lo haré realidad.
Kaisa frunció el cejo pensativa.
-Quiero ir a Flourish y Blots… y ropa nueva, necesito… ropa nueva.-Y sonrió con timidez.
Kilian hizo una mueca, ir de compras con su hermana no era la ilusión de su vida, pero se lo debía y la acompañaría al fin del mundo si se lo pedía. Solo por ver más esa sonrisa, era capaz de pasar horas y horas entre tiendas y cargando bolsas. Su hermanita se merecía todo lo que quisiera.
-Está bien… ¿Te apetece comer en el Caldero Chorreante?
-¡Sí!
Kaisa estaba emocionada por el día de hermanos que iban a pasar juntos.
-Voy a darme una ducha… hoy hace mucho calor.-Kilian recogió la cocina mientras Kaisa le ponía de comer a Finral.
-Podrás estrenar la piscina.
Kilian se detuvo en el marco de la puerta y se volvió hacia su hermana.
-Hablando de eso, podríamos invitar a nuestros amigos. Seguro que a Isä no le importa.
Kaisa se encogió de hombros.
-¿A quién invitarías?-Preguntó.
Kilian se volvió a sentar y sacó un pergamino y una pluma.
-Pues… Cormac está de vacaciones con sus tíos y Lukas tiene a su odioso primo en casa… así que… supongo que podríamos decírselo a Ron y el resto.
-¿Quiénes son el resto?-Kaisa se imaginaba un nombre, y no podía evitar esconder la sonrisa traviesa mientras miraba a su hermano escribir los nombres en el pergamino.
-Venga, ya lo sabes: Dean, Neville, quizá a Ron y luego a… Hermione.
-Apunta a la hermana de Ron y a Harry… siempre es muy majo.
Kilian la miró alzando una ceja y reparó en sus sonrisa en la cara.
-Hecho. ¿Tienes que tener esa sonrisa estúpida en la cara? Voy a borrar a tu amiguito Harry de la lista…
-¡No!
Kilian dejó la pluma en la mesa y miró a Kaisa.
-¿Alguien más?-Ante la negativa de su hermana se levantó y se apresuró a salir de la cocina.-Voy a escribir las invitaciones, te veo en un rato.
Kaisa asintió feliz del plan del día y lo que se avecinaba la semana próxima. Necesitaba un bañador nuevo, quizá se atreviera con un biquini para impresionar a Harry y el resto. Se sonrojó sin poder evitarlo y sacudió la cabeza, tenía que demostrar más valentía y confianza en sí misma… "¿Cómo se hace eso?" pensó sin poder evitarlo. Tendría que averiguarlo…
Kilian, duchado y listo para salir con unos vaqueros y una camiseta de manga corta verde, había escrito cuatro invitaciones sin ningún problema, había copiado casi lo mismo en todas, la misma información que trasmitir y el mismo trato, incluso para la de Harry… Sin embargo, en aquel pergamino que tenía delante no sabía qué escribir. "Querida Hermione… no, no, Hola, Hermione… no me gusta… Arj, ¿por qué tiene que ser tan difícil?" Se apretó la cabeza para tratar de exprimir algo con lo que hablar con ella. La noche anterior le había escrito para recomendarle los mejores sitios que ver en Helsinki, ya que la joven Gryffindor iba de vacaciones con sus padres en unas semanas y quería saber qué lugares emblemáticos visitar. La carta le había llenado de ilusión, una extraña ilusión que calentaba su pecho y le hacía hervir la sangre que recorría sus venas. Y aquello no le gustaba… Desde el año anterior tenía algo, porque no iba a ponerle más nombre que eso, algo, con Hermione Granger. Había arrastrado a su hermana, aunque después supo que había sido al revés, al ED para pasar más tiempo con ella, vagabundeaba por la biblioteca intentando encontrarla para estudiar juntos… Y eso tenía que acabar, le daba miedo volver a sufrir como había sufrido por Lavender… ¿Por qué tener dieciséis años era tan difícil?
Se separó un poco de la mesa y dejó la pluma soltando un gran suspiro.
-¿Te ayudo con algo, Kil?
Kilian alzó la cabeza y se encontró a su hermana sonriéndole con cariño. Iba vestida con un peto vaquero y una camiseta de tirantes azul. No pudo evitar pensar que su hermana había crecido y que ya no era una regordeta niña de trenzas que pasaba desapercibida por los pasillos de Hogwarts. Ahora todos se fijaban en su figura, y le molestaba, era su hermana gemela y nadie iba a tocarla nunca.
-Ya casi he acabado.-Señaló la pila de cartas y Kaisa las cogió para examinarlas.-Solo me falta una…
-La más difícil.-Kaisa se había apoyado en la mesa y le miraba una sonrisa tímida en los labios.
Kilian negó con la cabeza enérgicamente.
-Qué va, no digas estupideces… voy a poner lo mismo…-Cogió la pluma y trató de escribir algo, pero las palabras se habían ido muy lejos de allí.
-¿Quieres que la escriba yo? Me llevo muy bien con ella… seguro que aceptaría venir, y más si sabe que Harry y Ron vienen.-Se ofreció Kaisa, arrebatándole la pluma y el pergamino.-Querida Hermione, espero que estés pasando un gran verano…-Kaisa comenzó a escribir con tranquilidad.-Te invito como al resto… mi casa… nos vemos la próxima semana. ¡Listo!
Kilian leyó la carta tres veces hasta que Kaisa preparó la lechuza de su padre para enviar las cartas. Le dieron una chuchería y vieron las plumas rojizas alejarse hacia el horizonte. No pudo evitar sentir nervios… ¿vendría ella a su casa? ¿Se atrevería a tratarla de forma más íntima o…? Volvió a sacudir la cabeza, miró a Kaisa diciendo adiós a la lechuza y le sonrió.
-¿Nos vamos?
Callejón Diagon.
Kilian y Kaisa paseaban disfrutando del agradable calor del verano y mirando cada escaparate que veían y que pensaban que iba a poder interesarles. Kilian le había regalado una nueva novela a su hermana y ella estaba eufórica, señalando la siguiente tienda que quería visitar. Él asintió y la sonrió. ¿Cuánto tiempo hacía que no tenían un día de hermanos? Deberían tener uno cada semana…
-¡Evans!
Kilian se giró para saludar a su compañero de pociones, que iba a acompañado de un grupo de Ravenclaws y conversar un poco. Una vez hubo acabado se dio cuenta de que perdió de vista a Kaisa. Frunció el cejo y se acercó al escaparate que su hermana había señalado, era una tienda de ropa juvenil. Se asomó por la puerta y la vio hablando con una de las dependientas. Entró y se acercó a ellas.
-Aquí estás…-Kilian miró a la joven dependienta, que le miraba con los ojos muy abiertos- no te encontraba.
-Perdona…-se disculpó Kaisa- he visto algo que me gusta y no he podido evitar entrar.
-No te preocupes.
Kaisa volvió su atención a la dependienta y siguió mirando ropa mientras Kilian se paseaba aburrido por la tienda.
-¿Te ayudo con algo, guapo?
Otra de las dependientas se había acercado a él y le sonreía.
-Solo estoy mirando, pero muchas gracias.
-De verdad, pídeme lo que quieras…
-Así lo haré.
-¡Ya estoy lista!
Kaisa llegó a su lado con dos bolsas y una radiante sonrisa. Kilian se apresuró a cogerle las bolsas y su hermana le besó en la mejilla. Salieron de la tienda, donde las dos dependientas suspiraron al ver pasar a Kilian y pasearon por la calle, que parecía más abarrotada que antes. Kaisa se colgó del brazo de su hermano y fue mirando los escaparates con tranquilidad.
-¿Te ha gustado lo que te has comprado?-Preguntó Kilian.
-¡Mucho!-Exclamó Kaisa.- ¿Tú no quieres nada? Me siento mal comprando y que tú no quieras nada…
-Tú la necesitas, yo no, princesa.-Y Kilian sonrió con comprensión.
Kaisa le miró con ternura y le sonrió con toda la dulzura que tenía para él.
-Te quiero mucho, Kil.
-Y yo a ti…
-Que enternecedor…
Kilian y Kaisa se detuvieron y miraron a la persona que había dicho aquello. Sentados en los escalones de un edificio de viviendas había un grupo de Slytherins, en los que destacaban Theodore Nott, Pansy Parkinson y Draco Malfoy de su curso.
Kaisa tragó saliva al encontrar la mirada de Draco, pero la desvió sonrojada y tiró de su hermano para evitar problemas.
-Sigamos…
-Sí, no vaya a ser que nos hagáis vomitar de tanto amor fraternal.-Bromeó Pansy, soltando una risa mordaz.-Cualquiera diría que soy amantes.
-Retira eso.-Le espetó Kilian, con sus ojos verdes brillando de ira.
-¿Y qué pasa si no lo hace?-Dijo Theodore Nott, levantándose de uno de los escalones.
Kilian soltó las bolsas y se hubiera arremangado las mangas si hubiera llevado chaqueta. Se puso delante de Kaisa y esta le agarró de la camiseta.
-Kil… vámonos.
-Deberías hacer caso a tu hermana, Evans.-Dijo Draco, sentando en el escalón y sin mirarle.-No hay leones aquí para ayudarte.
-Un león no necesita ayuda para acabar con unas cuantas culebrillas.
Draco agarró del brazo a Nott, que estaba dispuesto a lanzarse sobre Kilian, que le esperaba con los brazos cruzados sobre el pecho.
-Vámonos, no me gusta perder el tiempo con tonterías.-Se levanto y Pansy Parkinson se apresuró a seguirle, igual que el resto.-Hace demasiado calor para esto.
Cuando pasó entre los gemelos le dedicó una intensa mirada a Kaisa, que se sintió muy pequeña en ese momento y trató de ocultarse tras su hermano.
Kilian soltó un resoplido y cogió de nuevo las bolsas.
-¿Estás bien?
-Sí…
-Son unos capullos…
-¿Cuántas veces te he dicho que no…?
-Kaisa, déjalo, no estropeemos el día.
Kaisa frunció los labios y comenzó a caminar sin mirar a su hermano.
-Tú has estado a punto de hacerlo.
Kilian se apresuró a seguirla entre el gentío.
-Venga, no te enfades… ¡Te invito a un helado!
Kaisa caminó muy digna seguida de su hermano.
-¿De Florean Flortescue?-Preguntó como si nada.
-De donde quieras.-Respondió su hermano.
-¡Hecho!
Se dirigieron a la heladería y se sentaron en una de las mesas de la atiborrada heladería. El calor que hacía aquel día era muy favorable para aquel tipo de establecimientos, los jóvenes aprovechaban para entrar y tomarse un helado o un batido y disfrutar de una entretenida charla. Los gemelos fueron otra pareja en la heladería.
-¡Kilian, Kaisa!-Dean Thomas estaban a unas mesas de ellos tomándose un batido con Seamus Finnigan, y les saludaron con una sonrisa. Kaisa les saludó con timidez y Kilian se levantó.
-Voy a hablar con ellos… igual a Seamus le apetece venir a la piscina también.
Kaisa asintió, llevándose una cucharada de helado de vainilla de su tarrina a la boca y paladeando el intenso sabor. El helado estaba buenísimo, y se lo comió con muchas ganas. Su hermano se había entretenido hablando con Dean y Seamus, parecían tener muchas cosas que decirse, incluso se reían a carcajadas, y sintió envidia. Ella no tenía la misma confianza con la pareja de amigos que su hermano, siempre habían sido educados y correctos con ella, pero su inseguridad le había hecho crear un muro a su alrededor que la separa de todos los que intentaban acercase a ella, como una armadura que se había convertido en una maldición. Si quería cambiar aquel año, tenía que aprender a deshacerse de ella.
Repasó con la mirada la heladería, de verdad que estaba llena, habían tenido suerte de encontrar una mesa libre. Reconoció muchas caras de Hogwarts, compañeros de otras casas que hablaban animadamente entre ellos y disfrutaban de su verano y amistad. Se sintió sola al verlos, solo tenía a su hermano para poder compartir algo y eso la entristecía. De nuevo se repitió que tenía que salir de su zona de confort, ser una leona y dejarse conocer. Ese año tenía que replantearse muchas cosas…
Sintió una mirada clavada en la nuca y se volvió, encontrándose con los ojos grises de Draco Malfoy, que la atraparon por completo. Su grupo estaba sentado a varias mesas de ellos y disfrutaban de un helado y charlaban, pero él no le quitaba los ojos de encima y se mantenía ajeno a lo que sus compañeros decían. Kaisa se giró y cerró los ojos, había olvidado por completo la noche anterior, cuando le había pedido… bueno, pedido no, más bien exigido que se vieran otra vez. Estaba decidida a no acudir al parque, ni loca, no iba a entablar una amistad con alguien como él. Aunque fuera arrebatadoramente guapo… ¿en qué demonios estaba pensando? Harry le daba mil patadas… y era majo, educado, agradable, siempre le ayudaba con todo, era una persona maravillosa, tenía unos ojos verdes increíbles… Soltó un suspiró.
-Hola.
Kaisa pego un respingó en su silla y abrió los ojos para encontrarse a Draco delante suya.
-H-Hola.-Se removió incómoda, sin poder evitar mirar hacia su hermano, que les daba la espalda y seguía hablando con Dean y Seamus ajeno a todo.- ¿Quieres algo?-Se atrevió a preguntar.
-Recordarte lo de esta noche.-Respondió Draco, impasible y sin mirarla directamente.
Kaisa tragó saliva, nerviosa.
-Ah… Sí, me acuerdo…
-Entonces no faltes.-Y se marchó.
Kaisa, con el corazón latiéndole a mil por hora, se acordó de volver a respirar, tomó aire profundamente por la nariz para quitarse el nerviosismo que le había causado todo aquello y se repantingó en la silla a la espera de su hermano.
¿Dónde se había metido? ¿De verdad él no tenía dudas de que apareciera en el parque? ¿Tan iluso era? Tratando de olvidarlo todo, esperó a que Kilian volviera para salir de allí. Necesitaba poner tierra entre Draco Malfoy y ella, y solo lo haría en casa.
-Seamus se apunta a lo de la piscina. Va a ser genial.-Dijo, sentándose y dando un sorbo a su batido.-Qué rico…
-M-me alegro…
Kilian se percató de la palidez de su hermana y la miró extrañado.
-¿Te ocurre algo? ¿No te encuentras bien?-Preguntó, preocupado.
-Estoy cansada… quiero volver a casa.
-¿Tan pronto?
-Sí, por favor…
/
Una vez en casa, Kaisa se encerró en su habitación donde se probó toda la ropa que había comprado y se dio un largo baño de agua caliente que la relajó por completo. Kilian aprovechó para ver la televisión tumbado en el sofá con Finral y para cenar cocinó una rica sopa que devoraron con ganas. El día había estado lleno de imprevistos que no esperaban, pero había sido positivo. Kaisa se había comprado ropa, y aunque seguía teniendo el armario medio vacío, ya podía ir cómoda con ropa de su talla. Planearon un poco lo que iban a preparar para cuando llegaran sus amigos la semana próxima y pensaron que lo mejor era pizza para todos.
La noche cayó rápidamente, y aunque refrescó un poco, el verano parecía haber aterrizado con ganas en Wiltshire. Kaisa aprovechó la soledad para empezar la novela que le había regalado su hermano, así que después de ponerse el camisón y tumbarse en la cama con Riki ronroneando a su lado, se perdió entre las letras, la historia y los personajes.
Tan perdida estaba que no oyó los ruidos en su ventana hasta que Riki bufó.
Kaisa miró hacia la habitación de su hermano por la puerta que compartían ambas habitaciones y no vio a nadie, pero si oyó el televisor muy alto y las carcajadas de su hermano en el piso de abajo. Se levantó dejando el libro sobre la mesita de noche y se acercó a la ventana.
La oscuridad hacía que su jardín pareciera ajeno, desconocido, y le causó un escalofrío, no vio nada extraño. Abrió la ventana para dejar entrar la brisa de la noche y sacó la cabeza para ver mejor. Nada.
-No has venido.
Kaisa no pudo evitar soltar un chillido y caer de culo sobre la alfombra. Draco Malfoy estaba de pie sobre su ventana y la miraba con el cejo fruncido y los ojos llenos de enfado.
-¿Princesa? ¿Ocurre algo?
Kaisa miró hacia la puerta y luego hacia Draco Malfoy entrando por su ventana como si nada. Si Kilian subía y le pillaba allí… se desvanecía solo de pensarlo.
-¡No!-Exclamó, corriendo hacia la puerta.-Me he tropezado… está todo bien. ¡Me voy a dormir, buenas noches!
-¿Quieres que suba?-Preguntó la voz de Kilian desde el piso inferior.-Puedo ver la película otro día…
-¡No! M-me ha bajado la regla y-y quiero dormir tranquila. ¡Buenas noches!-Y cerró la puerta.
Draco estaba examinando su habitación y ella pensaba que podía morir en ese momento de estrés acumulado.
-¿Qué demonios haces aquí?
