Capítulo 5: Cómo gustar a los chicos.
-¿Por qué crees que tiene fácil solución?-Kaisa miraba a Draco con el cejo fruncido.-Nunca he tratado con demasiados chicos.
Draco le miró desde su lugar en la silla de la cocina y le sonrió. Aquella tarde de julio hacía un calor espantoso, y sus piernas embutidas en los vaqueros oscuros querían salir de allí y echar a correr a por aire fresco. Llevaba la camisa arremangada y notaba las gotas de sudor corriéndole por la espalda. Kaisa iba vestida con un bonito mono de tela fina y de color vino y el sucio delantal y un moño bajo que dejaba escapar algunos mechones sobre su dulce rostro. Si él mismo se había dado cuenta de lo especial que era Kaisa, estaba seguro de que cualquiera podría darse cuenta o estaba cieguísimo.
-Yo soy un chico.-Respondió, encogiéndose de hombros.
-Pero tu eres mi amigo, nos estamos conociendo…
-A Potter lo conoces, ¿no?-Le interrumpió, ya que no le gustaba lo que la chica estaba diciendo.-Hace cinco años que vais a la misma clase.
-No tanto como me gustaría…-Kaisa se sentó a su lado, mordiéndose el labio inferior.
Ante aquel gesto, Draco tuvo que tragar saliva y sacudir la cabeza. ¿Había aumentado el calor de repente?
-Tienes que dejárselo claro, que sepa que te interesa. Lleva gafas, pero está ciego si no ve lo que puede perderse contigo.
-¿Y cómo lo hago?-Kaisa ladeó la cabeza, interesada en lo que estaba contando.
-Puedes insinuarte.-Draco fue franco y directo.
Kaisa le miró con los ojos muy abiertos y negó repetidamente con la cabeza, un gesto que a Draco le pareció adorable.
-No quiero que piense que soy una cualquiera… me gusta mucho.-Comentó Kaisa, con las mejillas ligeramente sonrosadas y desviando la mirada.-Es muy dulce conmigo, comprensivo…
Draco la tomó de la mano y la chica le miró a los ojos sin comprender.
-Kaisa… nadie debería perderse la oportunidad de conocerte de verdad, como lo estoy haciendo yo…
Kaisa desvió la mirada, de nuevo sonrojada por las palabras de Draco. No sabía por qué, pero le hacían sentir especial de una manera única. El silencio se coló entre ellos dos, como si magia fuera, y les unió un poco más. Draco fue quien rompió el silencio primero, carraspeando y soltando la mano de Kaisa muy despacio.
-Puedo enseñarte a ligar, pero vas a tener que confiar en mí plenamente y no dudar de mis métodos.
Kaisa hizo un mohín.
-Espero que tus métodos no sean machistas…
Draco ladeó la cabeza.
-Soy un hombre y sé lo que me gusta, pero nunca he denigrado a ninguna chica con la que he estado. Puedes estar tranquila.
Kaisa tragó saliva, no sabía a dónde la llevaría todo eso, pero si quería salir de su zona de confort para poder crecer y perder las inseguridades, tendría que dejarse llevar. Al menos no estaba sola, contaba con un amigo que le ayudaría en la ardua tarea. Y parecía que Draco Malfoy tenía bastante experiencia en aquella. Frunció el cejo, ¿eso era bueno?
La curiosidad se instaló en su pecho y tuvo que hacer la pregunta, aunque no le interesaba demasiado saber la respuesta. No lo necesitaba, pero tenía que hacerlo.
-¿Has tenido muchas novias?
Draco se encogió de hombros a toda respuesta.
-No es necesario llamar novia a una chica con la que has estado, puede ser una amiga con derecho a roce.
-¿Y eso que es?-Preguntó Kaisa, confuso.
-Pues… una chica con la que… mantienes relaciones sin ataduras y que puede ser tu amiga.-Aquello último no era del todo verdad, pero no quería parecer un capullo delante de Kaisa y que pensara mal de él de nuevo.-Mucha gente lo hace…
Kaisa le miraba, escuchando atentamente.
-¿Cómo con Pansy?
Draco hizo una mueca.
-Lo fuimos un tiempo, pero ella quería exclusividad y no era algo que yo pudiera darle.-Draco se estaba maldiciendo por hablar de todo aquello con tanta soltura, creía que le estaba dando una imagen deplorable a Kaisa, pero ella solo le miraba muy atenta y curiosa. Hasta ese punto llegaba su inocencia.
-Oh, vaya, qué curioso. Por eso fuisteis juntos al baile de Navidad de cuarto, ¿no?
-Sí, algo así… Y también porque amenazó a todas las chicas de Slytherin para que no aceptaran mi invitación.
Kaisa le miró con los ojos como platos.
-¿De verdad hizo eso?
-Oh, sí, y muchas otras cosas… Una vez estuve viéndome con una chica de Ravenclaw un par de años mayor que yo y se lo contó al profesor Snape para que nos prohibiera vernos. Consiguió lo que quería, porque la chica en cuestión dejó de hablarme después del castigo.
-Es increíble que hiciera eso, parece… desquiciada.
-Sí… lleva un año un poco tranquila, pero no me extrañaría que empezara a acosarte si se enterase de que tú y yo somos amigos.
-No por favor…
Draco se apresuró a tranquilizarla después de verle la cara a Kaisa y tras unos minutos, ella se quedó un poco tranquila.
-Ahora hablemos de ti… necesito saber tu trayectoria amorosa.-Dijo Draco, un rato después para cambiar de tema.
-¿Trayectoria amorosa?-Preguntó con una risa Kaisa.-Yo no tengo de eso, Draco… Hasta hace un año los chicos ni me miraban.
-No me lo creo.-Dijo sin tapujos Draco.
-Pues créetelo, porque nunca he estado con un chico…-Kaisa no pudo evitar volver a sonrojarse.
Draco la miró muy serio. ¿De verdad que nadie había estado con aquella belleza nórdica? El hombre era un animal extraño, a veces Draco no los entendía. Si hubiera podido acercarse a ella antes, lo hubiera hecho. Trató de quitarse esa idea de la cabeza, no quería que Kaisa fuera otra muesca en su cinturón, no, ella merecía mucho más. Maldijo a Potter por la suerte que tenía de que alguien como ella se fijara en él.
-Eres virgen.-Comentó.
-Soy virgen… Qué vergüenza… ¿podemos cambiar de tema? ¿Quieres un poco más de leche?
Kaisa se levantó de la mesa y recogió su vaso. Se sentía un poco incómoda, evidentemente, con dieciséis años y sin haber besado a nadie, estaba hablando con uno de los chicos más populares de Hogwarts que había tenido, ¿qué? ¿cien novias? Perdón, amigas con derecho a roce.
¿Harry habría tenido alguna o sería como ella? Estaba pensativa cuando Draco se acercó a ella.
-No tienes que sentirte mal por eso.-Kaisa le miró a esos ojos grises que tenía y se perdió en ellos.-No has encontrado a la persona idónea para regalar tu… primera vez.
-¿Y si no es Harry esa persona y hago el idiota?-Le preguntó Kaisa, sintiéndose vulnerable.
-No puedo responderte a esa pregunta, solo tú puedes. Yo solo puedo intentar ayudarte a conseguirlo…
Kaisa asintió.
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Kilian entró en la cocina y vio a su hermana fregando los platos y mirando a nada en especial, pensativa. Con una sonrisa en los labios, se acercó por detrás y la besó en la cabeza. Kaisa se volvió hacia él y le sonrió con ternura.
-Kai, te he comprado un regalito.
-En realidad lo he hecho yo.-Aseguró su padre, entrando en casa y dejando las bolsas sobre la encimera.-Hola, princesa.
-Hola Isä, ¿qué tal las compras?
-Tenemos una sorpresa para ti.-Dijo Kilian, revolviendo una de las bolsas y sacando un paquete decorado con papel de regalo rojo y un lazo dorado.-Espero que te guste.
Christopher se sentó a la espera de que Kaisa se secara las manos en el delantal y abriera el paquete. La chica tenía una sonrisa de ilusión en el rostro, mientras que su gemelo la miraba apremiándole a abrir el paquete, y pensó que tenía muchísima suerte de tener los hijos que tenía. No pudo evitar pensar en su preciosa Astrid, y lo poco que ella había disfrutado de sus maravillosos gemelos.
Kaisa desenvolvió la caja y la abrió, dejando ver una camiseta verde que ponía "él es el mejor hermano". Kaisa miró a su hermano y su padre sin entender hasta que Kilian se desabrochó su chaqueta y revelo la suya propia que ponía "ella es la mejor hermana".
-¡Es precioso!-No tardó mucho en ponérsela y abrazar a su hermano con fuerza.
-¿Te gusta?-Pregunto Christopher.
-¡Me encanta!
-Vamos a hacer una foto y enviársela a Isoisä y Mummo.-Dijo, sacando la vieja cámara de fotos que les había acompañado desde hacía años.-Decid patata.
Kilian pasó un brazo por los hombros de su hermana y señalo el mensaje de la camiseta con una gran sonrisa, igual que su gemela.
-Les va a encantar.-Comentó Christopher, volviendo a guardar la cámara.
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Hacía bastante rato que el sol había empezado a ponerse y las farolas de la calle se encendían con lentitud. La ola de calor que apretaba aquellos días pareció darles un respiro con la caída del sol, y la brisa veraniega se colaba entre las ramas de los altos árboles, meciéndoles con caricias lentas.
Fin caminaba delante de Kaisa, que caminaba a paso apresurado al encuentro de Draco, al cual llegaba tarde. Kilian había tardado en salir con sus amigos, y no se había despegado de ella en todo el día con los preparativos de la inminente llegada de sus invitados. Por suerte, iba a cenar con Cormac y Lukas, así que era libre de poder escaparse un poco de casa. Le había contado a Kilian que Harry había aceptado su invitación con ilusión, Kilian se había burlado de ella un poco hasta que Kaisa nombró a Hermione y se calló.
Por fin llegó al parque, entró y soltó la correa de Finral, que se lanzó a corretear por el césped y a olfatear cada árbol y arbusto que encontró.
-Llegas tarde.
Draco apareció a su lado, asustándola.
Kaisa soltó un bufido.
-Tenía que terminar unas cosas…
-Me imagino que tiene que ver con la llegada de tus amigos en dos días, ¿no?-Kaisa frunció el cejo, cuando Draco había pronunciado la palabra amigos lo había hecho un deje molesto, y no entendía por qué se ponía así.-No me gusta perder el tiempo, ¿sabes? Estoy haciéndote un favor ayudándote para que San Potter se fije en ti.
La chica bufó, molesta.
-En primer lugar, no te he pedido ayuda para esto,-le dijo, encarándole. Ella misma se estaba sorprendiendo con la soltura con la que, en ocasiones, podía hablarle al chico.-y en segundo lugar, si vas a ser así de borde, me vuelvo a casa…-Hizo amago de girarse hasta que Draco la tomó del brazo y la detuvo.- ¿Ha quedado claro?
-Lo siento… he tenido un mal día.-Se disculpó Draco, desviando la mirada.-No pretendía ser… así.
-Me gusta estar contigo cuando no ser eres así, Draco…-Se sinceró Kaisa.
-Lo sé, lo sé… tu no me has pedido nada, yo me he ofrecido.-Dijo el rubio.-Y estamos aquí para esto.-Draco señaló al grupo de chicos con perros que estaban sentados en un banco cercano.-Una interesante presa…
Kaisa tragó saliva y observó al grupo, eran tres chicos que le sonaban de Hogwarts, sin duda. Uno incluso llevaba una camiseta con el tejón de Hufflepuff, quizá un año más mayor que ellos mismos. Los nervios se apoderaron de ella sin poder evitarlo, no sabía si sería capaz de hacer aquello que Draco le dijera que tenía que hacer.
-Qué… ¿Qué tengo que hacer?
-¿Confías en mí?
-S-sí.
-Pasa por delante de ellos muy segura de ti misma.-Explicó Draco.-Vamos.
¿Segura de sí misma? ¿Y eso cómo se hacía? Kaisa miró a Draco, que la apremiaba con la mirada y luego al grupo de chicos que hablaban animadamente entre ellos. No parecían malas personas, al contrario, la primera impresión que tuvo de ellos, allí sentados en el banco bajo los árboles, es que eran buenas personas. Y una buena persona no se reiría de ella, no, no lo haría, ¿verdad? Tomó aire, y tratando de que los pensamientos positivos no se alejaran de ella, echó a caminar por el camino que serpenteaba por el parque. No quiso pensar en que llevaba ropa nueva, unos shorts con los bajos deshilachados, una camiseta holgada gris y unas converses blancas algo viejas. Se había trenzado la larga melena en una trenza que llevaba sobre el hombro izquierdo. Fin se apresuró a caminar a su lado, y eso le dio confianza.
Draco observó cada paso de Kaisa atentamente, parecía tensa, pero cuando el Jack Russel corrió hacia ella y la acompañó en su caminata, pareció relajarse un poco. Evidentemente, los chicos sentados en el banco se fijaron en ella, era imposible no hacerlo ante tal bella adolescente. El de la camiseta del tejón le pegó un codazo a otro de camiseta azul y la señaló, parecieron comentar algo entre ellos y reír. Eso molestó a Draco, mucho. Kaisa se había puesto a jugar con Fin, que saltaba a su alrededor llamando su atención, pareciendo ignorar que los tres jóvenes la observaban atentamente. El de la camiseta de tejón se levantó del banco y se dirigió hacia ella con una sonrisa socarrona en los labios, y Draco supo que debía impedir que cualquiera se acercase a Kaisa.
-Hola.
Kaisa, que se había agachado a rascarle la barriga a Fin, le miró sorprendida y se levantó, sacudiéndose algo de hierba de las rodillas. Se trataba del chico de la camiseta de Hufflepuff, se enderezó y le sonrió a modo de saludo. Era un chico muy alto, de espaldas anchas, tenía el cabello caoba y los ojos de azul muy claro. A primer avista, ninguna alarma sonó en el interior de la joven, todo parecía muy tranquilo.
-Nos hemos visto por Hogwarts, ¿verdad?-Preguntó él, con una sonrisa de dientes resplandecientes. Sus ojos sonreían a la par que sus labios, dando buenas vibraciones a Kaisa que asintió.
-Sí, estoy en Gryffindor. Voy a pasar a sexto curso.-Quizá aquella información no fuera necesaria, pero aún así quería entablar una conversación y saber qué se sentía al hablar con un completo extraño.
-Como ves, fiel a mi casa.-Bromeó el chico, señalándose la camiseta.-Yo voy a pasar a séptimo. Me llamo Rick, Rick Cadwallader.-Y le ofreció la mano.
Kaisa la aceptó con una sonrisa.
-Yo me llamo Kaisa Evans.
-¿La hermana de Kilian Evans?
-La misma.
-Tu hermano patea duro las bludgers, aún recuerdo el último golpe del año pasado.-Y se acarició el antebrazo izquierdo inconscientemente.-Fue un buen partido.
Kaisa sonrió porque no sabía de qué demonios le estaba hablando y no quería parecer descortés. El chico, Rick, comenzó a comentar las mejores jugadas de aquel misterioso partido de Gryffindor contra Hufflepuff en el que su hermano y él debieron medirse en cuanto a jugadas. Si era cierto o no, Kaisa no tenía ni idea, ya que no le gustaba demasiado el deporte y el año anterior se negó a ir a los partidos cuando la Suma Inquisidora de Hogwarts le negó a Harry el poder jugar de por vida. Por suerte, una vez la odiosa mujer desapareció del colegio la norma dejó de tener validez.
-¿Vives por aquí cerca?
-¿Qué? Ah, sí… hace poco que nos mudamos y…
Antes de que Kaisa pudiera seguir diciendo algo más, Draco Malfoy se personificó entre ellos y la miró a los ojos, interrumpiendo la conversación.
-¿Nos vamos?-Preguntó, como si no le importara ponerse delante del tejón para captar toda la atención de Kaisa.
La chica miró por encima de su hombro al chico sin entender muy bien de qué iba todo aquello, pero sonrió a Draco.
-Claro… Hasta luego Rick.-Se despidió dándose la vuelta guiada por el Slytherin.
Draco le dedicó una mirada triunfal al tejón y acompañó a la chica con una mano en su espalda.
-¿He hecho algo mal?-Preguntó Kaisa una vez se hubieran alejado del lugar donde habían estado, mirando como Fin juagaba con una piña de abeto que había encontrado.-Pensaba que lo estaba haciendo bien…
-Y lo estabas haciendo.-La interrumpió Draco, apretando los dientes.-No me cabe duda de que llamas la atención de los chicos… Y eso es un problema, Potter ya se habrá fijado en eso, así que habrá que pensar en otra forma de enfocarlo.
-Vale… ¿entonces no me queda bien esta ropa?-Kaisa se cogió de la camiseta y tironeó de ella.-Quizá no le guste por la ropa que lleve.
-Kaisa, si no le gusta tu forma de vestir, es un idiota… Y no creo que sea una persona superficial, ¿te has parado a evaluar sus compañías? Un Weasley y una sangre sucia…
-¡Draco!
-Perdón, perdón… es la costumbre.
Kaisa bufó.
-No sé si aprenderé todo lo que necesito antes del día.-Se quejó.-Todo es muy complicado.
-Solo tienes que tener confianza y seguridad, como hasta ahora… conmigo siempre lo eres.-Le explicó Draco. Habían llegado a un banco vacío y se habían sentado a disfrutar de la brisa. Fin correteaba de un lado a otro detrás de una ardilla juguetona a la que le había caído en gracia.
-¿De verdad te parezco con confianza y segura de mí misma?-Le preguntó Kaisa, con ilusión en los ojos.
Draco tragó salivando perdiéndose en los pozos verdes que tenía por ojos. Con la última luz del día, parecían más oscuros, y el toque oliva se tornaba salvaje, pudiera decir sensual.
-Sí… o al menos hasta que me haces ese tipo de preguntas.-Respondió, sacudiendo la cabeza para quitarse ideas maliciosas de encima.-Creo que lo harás bien. ¿Qué tal llevas lo besos?
Kaisa enrojeció y se tapó la cara con las manos, alarmando a Draco.
-¿Qué? ¿He dicho algo malo?
Kaisa negó con la cabeza y le miró entre sus dedos.
-Yo… nunca he besado a nadie…-Y volvió a taparse la cara.
Esa información impactó en Draco de una manera plena. ¿De verdad nadie había tenido la osadía de intentar besas esos labios? ¿Esos apetecibles, sabrosos y dulces labios? ¿De verdad el primero iba a ser Harry Potter?
La vida no es justa y encima te mata.
-No creo que eso sea un problema… Potter no ha tenido ninguna novia, ¿no?
-El año pasado le gustaba Cho Chang.-Kaisa se había relajado un poco.
-¿La de Diggory?-Kaisa asintió.-San Potter de las causas perdidas…
Se quedaron en silencio unos segundos, cada uno pensando en sus cosas. Kaisa se había puesto un poco nerviosa al confesar que nunca había besado a nadie.
-Y… ¿es muy difícil besar?
Esa pregunta pilló desprevenido a Draco.
-Pues… no. Creo que es algo que sale solo… un movimiento involuntario a la hora de devolver un beso si la otra persona te gusta o te atrae.
-¿Cómo fue tu primer beso? ¿Te gustó?
-Pues… no lo recuerdo. Creo que tenía trece años y fue con Daphne Greengrass cerca de las mazmorras. Los chicos no tenemos tanto en cuenta nuestro primer beso, es algo que acabará pasando y lo damos por hecho.
-Ya veo…-Kaisa se quedó pensativa.-Supongo que… pensaré que todo saldrá bien y así será.
-Esa es la idea.
Kaisa asintió.
Aprovecharon su compañía unos minutos más y volvieron por el camino hacia la zona residencial, donde Draco acompañó a Kaisa hasta la verja.
-Mañana seguiremos practicando, hoy lo has hecho genial.
-Gracias… no sé cómo puedo agradecerte todo lo que estás haciendo por mí, no paras de brindarme ayuda…
-Y tu compañía, que en estos días oscuros, la necesito.-La interrumpió Draco. Kaisa le miró sorprendido, pero antes de que pudiera decir algo más, Draco añadió:-Que descanses Kaisa, nos vemos mañana.
Draco dio media vuelta y comenzó a caminar hacia su casa bajo la atenta mirada de Kaisa, que sentía un nudo en el pecho.
