Las Aventuras de John Smith y el Gran Lobo Feroz.

Por LittleSelene

Capítulo 2: El Gran Lobo Feroz

Disclaimer: Doctor Who no me pertenece, ni ninguno de sus personajes.


- Y bien, ¿a dónde te gustaría ir primero? – Bad Wolf sonrió ante la cara de infinito asombro con la que John Smith admirada cada una de las partes de su amada nave, desde los pirales de coral hasta las palancas y botones de aspecto retro, y aquellas partes que parecían de tecnología futurista.

- No lo sé… - Pareció realmente pensarlo durante unos momentos pero… ¡Tantas Opciones! - Todo el tiempo y el espacio para escoger y… no lo sé. – Ella rio con fuerza.

- Bien, entonces yo escogeré por ti. – Rápidamente comenzó a dar vueltas alrededor de la consola, apretando botones y moviendo palancas en una danza tan sólo conocida por ella, la TARDIS no tardó en comenzar a tambalearse y ambos tuvieron que buscar apoyo en los rieles o en donde fuera para no salir volando hacia el otro lado de la consola.

- ¡¿A dónde vamos?! – John no podía evitar sentirse tanto emocionado como profundamente aterrado ante la experiencia de estar en una máquina del tiempo, más grande por adentro que por fuera, con una completa desconocida que además resultaba ser una alienígena de algún planeta desconocido y con un rumbo aún más desconocido para él.

- ¡Siglo 50! ¡Planeta Tierra! ¡Nueva York! ¡El más grande mercado de robots de la historia!

- ¿Mercado de robots? – Bad Wolf sonrió de esa forma que sólo ella podía hacerlo. Por alguna razón desconocida aquella sonrisa se le hacía realmente como la de un lobo.

- Iremos a conseguir unas partes para fabricar un nuevo amigo canino para nuestra amiga en común.

- ¿Sarah Jane?

- Ajá. Ya vez que su K-9 fue destruido luego de nuestra última aventura con los Krillitanes. – Ella bajó la cabeza apenada. – Cuando volví al lugar de la explosión pude rescatar el chip de datos así que sólo necesitamos hacerle un cuerpo nuevo y volverá a tener a su K-9, como si nunca lo hubiese perdido. – John sonrió levemente.

- Realmente eres una chica muy tierna, ¿sabías? – Ella le miró sorprendida.

- ¡¿Tierna?! ¿Estás de broma? – Frunció el ceño. – Para tu información, señor Smith, actualmente tengo más de 900 años y tierna no es exactamente una palabra que usaría para describirme. – Él jadeó sorprendido ante su revelación.

- ¡¿Más de 900?! – Ella se ruborizó levemente.

- Sí, bueno… No es algo de lo que una chica hable, ya sabes… - Él asintió, pensando si realmente aquello le avergonzaba siendo que no lucía mayor de 30… - ¡Y llegamos! – La TARDIS dio un último tambaleo antes de detenerse totalmente, John no pudo evitar su emoción.

- ¿Lo hicimos? ¿Viajamos al futuro? – Ella sonrió complacida y señaló hacia la puerta.

- Vamos. No hay tiempo que perder… - Rio ante su propia broma y observó como John abría las puertas con manos temblorosas y luego traspasaba el portal hacia las agitadas calles de Nueva York en el siglo 50.


Unas horas más tarde ambos se hallaban de vuelta en la TARDIS, con los brazos cargados de bolsas con distintas partes de las cuales John apenas y reconocía alguna.

- Con esto debiera bastar para la construcción de K-9 mark V. Mmm… ¿Tienes hambre? – La verdad era que durante su paseo por las futuristas calles y tiendas de Nueva York lo último en lo que John había pensado había sido en comida pero sí se encontraba bastante hambriento; Su estómago escogió ese momento para recordárselo dejando escapar un fuerte sonido. Bad Wolf rio fuertemente. – Ten. – Le entregó la extraña barra metálica que había estado utilizando para pagar sus compras. – Aquí cerca hay una tienda que vende muy buenas papas fritas, ve a conseguir unas pocas mientras comienzo a armar esto. – El asintió y volvió a salir en busca de la comida.

- Esto es sorprendente… - No pudo evitar abrir un tanto su boca al ver a un grupo de niños pasar en deslizadores muy parecidos a los de la película "Volver al Futuro II", y cada una de las vistas futuristas ante sus ojos. Las papas estuvieron listas en unos minutos y no tardó en volver a la TARDIS, Bad Wolf se encontraba sentada en el suelo rodeada de al menos cien partes diferentes y trabajando en ellas con aquello que llamaba su destornillador sónico. Bad Wolf… Qué mujer, alien, más misteriosa.

Luego de haber comido las papitas y haberse limpiado las manos del exceso de grasa John dejó salir un fuerte bostezo, había olvidado por completo su falta de sueño la noche anterior.

- Lo siento, anoche no pude pegar un ojo, creo que por fin me encuentro demasiado cansado. – Ella sonrió tranquila. - ¿Hay algún lugar en el que pueda dormir? – Él observó intranquilo el resto de la consola, no estaba seguro del tamaño real de la nave y de si tenía más habitaciones. Bad Wolf se puso de pie y le extendió su mano.

- Ven conmigo, te enseñaré una de las habitaciones vacías. – Juntos caminaron hacia una puerta la cual no había notado con anterioridad, y no pudo dejar de sorprenderse cuando ella la guio por pasillos y escaleras.

- ¡¿Cuán grande es esta cosa?! – Ella le miró con algo de irritación.

- No le digas "cosa", se llama TARDIS y es una "ella". Está viva así que trátala bien o empezará a hacer cosas como sacarte las toallas del baño mientras te duchas. – John tembló un tanto ante aquella idea, ¿una máquina que podía viajar por el tiempo y el espacio y que además estaba "viva"? ¡Fantástico!

- Lo siento. – Con cuidado acercó su mano a una de las paredes de coral y acarició suavemente la superficie, para su sorpresa sintió algo así como un muy suave golpe eléctrico y luego como que algo acariciara su mente, inmediatamente dio un paso hacia atrás y casi cae al suelo. Bad Wolf rio suavemente.

- Es telepática. Es su manera de decir que está bien y que eres bienvenido. Creo que le agradas. – El asintió satisfecho. Finalmente luego de más giros de los que podía recordar ambos se detuvieron en frente de una puerta de madera oscura con picaporte dorado, colgado de un clavo se hallaba un adorno de madera pintada con la palabra "John". – Sí, creo que definitivamente le agradas. Ten una buena noche, John. Mi habitación es la de al frente. – Señaló a la puerta pintada de negro frente a la suya, esta no tenía cartel alguno y lucia algo impersonal. – Pero si me necesitas creo que estaré en la sala de control trabajando en K-9.

John la observó alejarse por el pasillo y no pudo evitar fijarse en el movimiento que hacían sus caderas, un rubor se colocó sobre sus mejillas.

- Tranquilo, chico. ESA sí que es una diferencia de edad que debieras considerar. – Con cuidado abrió la puerta para encontrarse en una agradable habitación con muebles de madera, decorada en café y azul (sus colores favoritos, debía recordar que la TARDIS era telépata) y una pequeña salita adjunta y un baño privado, incluso alcanzó a notar que algunos de los libros en el librero eran copias de sus libros favoritos y algunos libros de física que había estudiado con anterioridad. Cuando el sueño era demasiado grande para seguir ignorándolo en favor de explorar el lugar, se acercó al closet para hallar un juego de pijamas rayados en él. Luego de haber corrido la colcha y haberse tapado, pero antes de haber cerrado los ojos por última vez, notó un pequeño florero con una única rosa roja en su mesita de noche, aquello le hizo pensar en Bad Wolf, aún sin saber por qué.


A la mañana siguiente (o lo que él supuso era el equivalente a la mañana en una máquina del tiempo y el espacio, puesto que no había ventanas pero la iluminación natural suponía eso), John volvió a colocarse su traje a rayas, con una camisa y corbata nuevas que la misma TARDIS colocó en su silla y caminó hacia donde creía estaría la sala de control. Finalmente terminó en lo que parecía ser una cocina del siglo XXI y devoró un par de tostadas junto con una muy necesaria taza de té antes de volver a dirigir su camino hacia la sala.

Bad Wolf se encontraba sentada en el suelo, aún rodeada de piezas pero trabajando en lo que ya parecía ser un hermoso perro robótico, mientras masticaba de manera distraída algo similar a una barrita de cereal.

- Buen día.

- Buen día John, ¿Cómo dormiste? – Él se acercó más para poder admirar su trabajo.

- Bien, muy bien de hecho, completamente repuesto. ¿Cuántas horas estuve ido? – Ella rio.

- Cerca de trece horas. Nunca los comprenderé a ustedes humanos, desperdician la mitad de su vida durmiendo. – Entonces levantó la mirada y observó al cielo de la TARDIS. – La TARDIS ha adaptado la iluminación a tu ciclo de sueño. Así que supongo que ahora es media mañana.

- ¿Tu no duermes?

- No muy seguido… Y menos ahora. – Pareció intentar alejar un pensamiento de su mente con un gesto de su mano. – A pesar de lucir como ustedes, o de ustedes lucir yo, mi fisionomía es muy distinta y avanzada a la de ustedes primates. – Aquella declaración, y semi insulto a la vez, inmediatamente atrajo la curiosidad de John.

- ¿Sí? ¿Qué tan diferente es? ¿Podrías explicarme algunas cosas? – Ella le miró sorprendida pero sonrió.

- Claro. Acércame esa pieza por favor. – Así lo hizo él. – Para empezar mi cuerpo tiene un sistema vascular binario, o sea dos corazones. – Él le miro con incredulidad.

- No puede ser. – Ella volvió a reír.

- En serio. Mira. – Rebuscó en sus bolsillos hasta que sacó un estetoscopio y se lo ofreció para que él comprobara. Incluso luego de oír ambos corazones no podía creerlo.

- Dios mío… ¿Qué más?

- Mmm… bypass respiratorio, un cerebro mucho más avanzado para contener una mente más compleja y con la habilidad de la telepatía, ADN con triple hélice… Son algunas de las diferencias primarias. – Él volvió a mirarla cada vez más asombrado.

- ¿Y qué hay de tu nombre?

- ¿Qué con eso? – Ella le miró burlona.

- Bad Wolf ¿Es ese tu nombre de verdad? - Ella le miró sorprendida. Sus ojos tan azules que parecían penetrarle como dagas heladas. - Bad Wolf… No suena exactamente como un "nombre". – Ella rio levemente.

- Es más bien como un título… Mi gente no acostumbra… ba – Él no pudo evitar notar su remarcación en pasado y el dolor reflejado en sus ojos al decirlo, aquello le causó mucha curiosidad y pensó en preguntarlo luego. – a usar sus verdaderos nombres. Los nombres encierran demasiado poder como para ocuparlos así, por lo que escogíamos nuestros títulos y ocultamos nuestros verdaderos nombres.

- Oh… Entonces ¿Bad Wolf lo escogiste tú?

- Ahá. – Ella sonrió. – "Soplaré y soplaré y tu casa derribaré". – Él no pudo evitar reír ante aquello.

- ¿No es algo infantil? ¿O malvado? – Ella sonrió con ternura, como recordando algo.

- En realidad… Bueno, fue algo que escogí hace muchos años pero hacía más referencia a lo "mal lobo" que era, algo así como "la oveja negra", ja, ja, ja. – John pestañeó sorprendido ante su afirmación y no tardó en unírsele en sus risas.

- Necesitas otro nombre. – Afirmó.

- ¿Qué? – Ella por primera vez dejó a un lado su destornillador sónico y le miró directamente a los ojos.

- Me refiero a algo más humano… Llamarte el "Bad Wolf" se me hace muy extraño, incluso en mi propia mente, y presentarte a alguien sería muy vergonzoso. – Ella bufó.

- ¿Quieres ponerme un nuevo nombre? Los nombres son importantes. – Ella le miró sorprendida, él se sonrojó ante su escrutinio.

- A menos que vayas a decirme tu verdadero nombre… - Ella negó rotundamente. - ¿Qué tal algo parecido? Algún similar que suene humano o no se… ¿Tiene tu nombre algún significado? – Ella sonrió divertida y comenzó a buscar algo en los bolsillos de su chaqueta. Finalmente sacó un cuaderno de dibujos y un estuche con lápices, aquello sorprendió realmente a John. - ¿Cómo…?

- Más grande por adentro, ¿recuerdas? – Ella río, mientras comenzaba a bosquejar algo. Cinco minutos más tarde y luego del uso de algunos colores diferentes le hizo un gesto para que se acercara.

- ¿Una flor? – John observó el dibujo con admiración, era realmente un muy buen dibujo. En él se admiraba una hermosa flor roja, de tallo verde oscuro y espinas, cada uno de los pétalos parecía aterciopelado y brillante y lleno de vida y… entonces recordó el florero en su mesa de noche el día anterior. - ¡Es una Rosa!

- ¿Una rosa? – Ella miró el dibujo detenidamente un momento. – Sí… Supongo que es parecida, aunque esta es una flor nativa de mi planeta, Gallifrey. Eran más pequeñas y más rojas y suaves y "mejores" que una rosa terrestre pero… Tienen su parecido.

- ¡Rose Wolfe!

- ¿Qué? – John le sonrió con alegría. – Puedo llamarte Rose, ¿no? Es casi como si fuese tu nombre y suena mucho mejor que lo del lobo… - Ella le miro unos segundos antes de sonreír su característica y lobina sonrisa.

- Está bien, pero sólo porque eres humano y me agradan los humanos, y porque nadie sueñe creerme si me presento como Jane Doe. – Él rio ante eso. - Y porque le agradas a la TARDIS, y ella suele tener muy buen gusto. – Él volvió a reír y comenzó a ayudarle a ensamblar las partes de K-9. Habían pasado al menos un par de horas cuando por fin se atrevió a hablar sobre aquello que llenaba sus pensamientos.

- ¿Rose…? – Ella le miró con una sonrisa en el rostro.

- ¿Sí, John? – Rose, pensó ella mientras sonreía más, no era un mal nombre después de todo, aunque lo siguiente borró inmediatamente esa sonrisa de su rostro.

- ¿Qué pasó con... tu gente?

- ¿A qué te refieres? – Él notó inmediatamente su tonó defensivo y se golpeó mentalmente por haber preguntado, pero realmente le causaba curiosidad.

- Antes cuando hablabas sobre ellos… hablaste en pasado, como si ya no estuviesen… ¿Qué…. Qué pasó? – Luego de un rato en silencio ella suspiró y se dejó caer sobre el suelo de la TARDIS, comenzó a hablar con los ojos cerrados hacia la bóveda.

- Hubo una guerra… Como Sarah Jane dijo, mi raza era llamada los Time Lords, y Time Ladys claro… del planeta Gallifrey en la constelación de Kasterborous, una de las más grandes civilizaciones que ha existido… Gallifrey era hermoso, incluso llamado una maravilla… - John sintió como si Bad Wolf, no; Rose, se estuviese abriendo con él más de lo que lo había hecho con nadie en mucho tiempo, pero al mismo tiempo como si mientras hablase no se encontrase presente en la misma habitación, demasiado perdida en recuerdos pasados. - Pero entonces comenzó la última de las grandes guerras del tiempo, contra el mayor de nuestros enemigos: los Daleks. – Entonces se mantuvo en silencio por un momento, cuando parecía que ya no iba a decir nada más volvió a hablar. – Perdimos. Ellos también claro…. Toda la creación perdió.

- ¿Qué pasó?

- La zona de guerra era demasiado peligrosa y ambas razas dominaban los viajes en el tiempo y en el espacio, era necesario acabar con todos para que la guerra no se expandiera así que… La guerra fue terminada colocando a Gallifrey y a Skaro dentro de un bloqueo temporal en el que fueron destruidos ambos planetas y todos sus habitantes… Menos yo. John, no sólo soy una Time Lord, soy la última de los Time Lords. – John abrió los ojos como platos antes su explicación.

- ¿Cómo…? – Ella sonrió, pero no era una sonrisa feliz, o triste siquiera, tampoco era su típica sonrisa lobuna, era mucho más… primitiva y animal incluso… Por un momento John sintió un profundo miedo dentro de él y creyó saber la respuesta, entonces sus palabras lo confirmaron.

- El lobo sopló y sopló, y tanto a Gallifrey como Skaro derrumbó.


Nota de la Autora: ¡Segundo capítulo Yei! No podía evitar ocupar esa frase para terminar el capítulo *o* ¿Qué opinan? ¿Qué opinan? Planeaba subir este capítulo una semana luego del otro (ya llevo varios listos) pero la verdad me hallo en cama enferma y pensé que si me llegaba algún review me subiría el ánimo =P Dejo a su juicio juzgar si me lo merezco.