Capítulo 6: Fiesta en la piscina.
Las emociones y los nervios se arremolinaban en el interior de Kaisa que, a pocas horas de recibir a sus invitados en casa, estaba histérica y sin saber muy bien qué ponerse para dar una buena impresión. El día anterior había ido de compras con su hermano en busca del biquini perfecto. Y sí, se había decidido por dos, y aunque no estaba muy segura de llevar biquini, Draco había hecho que confiara en sí misma con sus palabras, le había dicho que tenía un cuerpo bonito y que así le gustaría mucho más a Harry. Cada vez se sentía más cómoda con el Slytherin, no podía dudarlo, y que le hablase con tanta franqueza sobre su cuerpo y que la llamara guapa, incluso llegaba a gustarle. Kaisa nunca había recibido cumplidos que no fueran de su familia hasta que cumplió los quince años y su cuerpo se transformó de oruga en mariposa, de patito feo a asombroso cisne. Y sabía que nunca se llegaría a acostumbrar a que las miradas se posaran en ella o a recibir palabras bonitas. Sin embargo, no podía negar que le gustaba y le hacía sentir bien consigo misma.
La noche anterior habían vuelto al parque, donde volvió a toparse con Rick, pero Draco evitó concienzudamente un encuentro entre ellos sin que la rubia se diera cuenta. Kaisa simplemente saludó al Hufflepuff con la mano y una gran sonrisa y siguió a Draco, que la guio agarrándole con fuerza de una mano. Así, pasaron un par de horas entre consejos que el chico le dio a Kaisa, como que se riera coquetamente de los chistes de Harry, le mirara mientras pestañeaba varias veces seguidas y tropezara con él adrede para captar su atención. Como esos consejos le dio una veintena más, y Kaisa pensó que no se acordaría de todos, pero sí que haría su mejor esfuerzo para que su nuevo amigo supiera que sus consejos habían sido escuchados y todo la ayuda y el tiempo que Draco le había dedicado no habían sido en vano.
A parte de todo lo que ella misma sentía, Kaisa tenía que lidiar con los nervios de Kilian. Su hermano estaba tan emocionado como ella y parecía más que dispuesto a conquistar a Hermione a toda costa durante los dos días que pasaría allí. Había ensayado más de diez veces la forma en que la saludaría cuando llegara, cómo le ofrecería algo de comida o bebida o cómo iniciaría una estupenda y agradable conversación sobre la libertad de los elfos domésticos. Por suerte, ellos no tenían ninguno sirviéndoles, y eso le daba puntos para conseguir que ella se fijara en él.
Kaisa se mordió el labio inferior mientras miraba los dos biquinis sobre la cama. Aún llevaba el camisón del pijama puesto y se había agarrado el cabello despeinado en una coleta, y allí, frente a la cama, no sabía muy bien cuál ponerse. ¿El verde? Pegaba con sus ojos sin duda… ¿el negro? El escote era demasiado para ella misma y no dejaba de pensar en la minúscula braguita…
Sacudió la cabeza, Draco le había dicho que tenía que confiar más en ella y eso iba a hacer, se lo debía. Cuando ya tenía la decisión tomada y estaba dispuesta a comenzar a vestirse, su hermano entró por la puerta que conectaba ambas habitaciones. El joven Evans iba vestido con un bañador negro y una camisa hawaiana de color roja y se había apartado el cabello de la cara con una cinta oscura.
-¿Aún estás así?-Le preguntó, frunciendo aquellas dos finísimas y rubias cejas.-Tenemos que preparar algunas cosas abajo, pensaba que ya estarías preparada.
-No sabía que ponerme.
Kilian observó los dos biquinis sin demasiado interés y abrió mucho los ojos, espantado al verlos. Agarró el negro y lo metió de nuevo en la bolsa con brusquedad.
-Este no, absolutamente no.-Dijo contundente, negando varias veces con la cabeza.
-¡Oye!
-No pienso ver a mi hermana con eso…
-¡Kilian!-Se quejó Kaisa, molesta. Había decidido ponerse ese mismo para demostrarse a sí misma que confiaba en sus encantos.-Ayer lo compré contigo delante…
-Repito, no pienso ver a mi hermana con ese biquini microscópico pavoneándose delante de mis amigos en pleno brote de hormonas adolescentes.-Explicó el gemelo, cruzándose de brazos e ignorando las quejas de su hermana.
Kaisa, que se sentía traicionada por los actos de su hermano, le imitó y se cruzó de brazos, retándole con la mirada.
-Yo no me pavoneo…-Le parecía muy infantil su actitud.
-Kai, en serio, entiendo que ahora te veas tan preciosa como yo te he visto siempre, pero ese biquini… mejor dejarlo en la bolsa para otra ocasión. El verde te quedará muy bonito.
Kaisa respiró profundamente antes de perder los papeles con quien había compartido útero durante nueve meses. Siempre se había llevado genial con Kilian, es más, lo adoraba y le quería con todo su corazón, pero también sabía sacarla de quicio y lo peor de ella misma. No quería empezar ese día enfadada con su hermano, no cuando le necesitaba para que hiciera la magia que solo él podía hacer con la gente.
Kaisa agarró el biquini y se encerró en el baño sin decir palabra, diciéndose a sí misma que iba a ser una experiencia increíble que le ayudaría a forjar amistades con aquellos a los que había invitado. Y quién sabía, igual surgía algo con el Niño que Vivió. Kilian se sentó a los pies de la cama a la espera de que su hermana saliera de su baño, acariciando a Riki detrás de las orejas como le gustaba, disfrutando del ronroneo que tranquilizaba los nervios que sentía y de los que no podía, ni sabía, deshacerse.
Varios minutos después, la puerta del baño se abrió y Kilian alzó la mirada para encontrarse algo que no esperaba. Kaisa le miraba con timidez, colocándose bien la parte de arriba del biquini sobre uno de sus abultados pechos. ¿Cuándo habían crecido tanto?
-Estás… guapísima.
Kaisa llevaba un fino pareo agarrado de la cadera del mismo color que el biquini, verde militar, y se había cepillado el largo cabello rubio y lo llevaba suelto por los hombros y sin caerle en la cara por las gafas de sol que llevaba sobre la cabeza.
-¿D-de verdad?
-Si Potter no se fija en ti, está ciego… aunque en su defensa diré que ya lleva gafas y puede que lo sea.
-¡Kil!
Kilian se levantó con una radiante sonrisa en los labios y le ofreció la mano.
-¿Vamos?
Kaisa no dudó ni un segundo en tomar a su hermano de la mano y seguirle ciegamente.
/
Una vez los gemelos prepararon el jardín para la pequeña fiesta que daban, con mesas de bebida y comida que habían preparado el día anterior, se sentaron a esperar la llegada de todos con impaciencia. Kilian había colgado guirnaldas y farolillos de los árboles y Kaisa había preparado varias hamacas para que pudieran tumbarse a tomar el sol. Parecía que el sol también había sido el invitado especial de la fiesta, ya que brillaba con fuerza y parecía que iban a tener unos días espectaculares sin lluvia. Kaisa empezaba a alegrarse de haberse mudado a aquella casa con un jardín tan amplio y piscina.
-Deben estar a punto de llegar.-Dijo Kilian que se apresuró a entrar en la casa donde oirían mejor el timbre de la puerta.
Kaisa le siguió, tratando de relajar los nervios que se habían instalado en su estómago. Apenas había podido desayunar algo que no fuera medio vaso de zumo de naranja y un mordisco a una tostada, al contrario que Kilian, que había devorado todo lo que ella había apartado. Sabía que no tenía que ser negativa y pensar que algo iba a salir mal, pero no podía dejar de pensarlo.
-¡Ya llegan!-Dijo su hermano desde el camino de piedra.
Kaisa tragó saliva y se animó para poner su mejor sonrisa, caminó dubitativa hacía la puerta principal, donde se encontraba su padre.
-¿Estás preparada, cariño?-Ella asintió.-Vamos, hay que darle la bienvenida a vuestros amigos.
Kaisa no pudo evitar pensar en la palabra amigos… pero no pensó mucho más en ello cuando vio a Harry. Todos sus sentidos se enfocaron en él, todo desapareció a su alrededor y una sonrisa se dibujó en sus labios. Estaba hablando con Neville y Seamus, saludándolos con cariño. El cabello negro azabache siempre revuelto y aquellos hermosos ojos verdes detrás de sus redondas gafas. Kilian hablaba animadamente con los hermanos Weasley y Hermione.
Kaisa llegó hasta el grupo junto a su padre, reconociendo al padre de los Weasley.
-¡Arthur!-Lo saludó su padre, ofreciéndole la mano que no tardó en ser estrechada.
-¡Christopher!-Le devolvió el saludo el pelirrojo.-Qué alegría verte… tengo que agradecerte que hayáis invitado a mis chicos a vuestra casa, es espectacular.
-No puedo quejarme de la herencia,-bromeó Christopher-y me alegro muchísimo de que hayan venido.
Kaisa ignoró aquella conversación, allí plantada observando a todos hablar animadamente. Tragó saliva, no sabía a quién saludar primero, cómo hacer para romper el hielo, como meterse en las conversaciones que fluían a su alrededor. "Vamos… no tires por la borda todo lo que has conseguido estas semanas." Se repetía una y otra vez, tratando de no entrar en un abismo que la separaba de todos ellos. El escudo que siempre tenía levantado para todos y que había conseguido bajar con Draco, parecía alzarse de nuevo más alto y más fuerte… Cerró los ojos con fuerza, pensando en que su amigo le estarían riñendo por comportarse de aquella manera cuando había conseguido tanto. Con la imagen del Slytherin en la mente abrió los ojos.
-Hola, Kaisa.
Kaisa reconocería esa voz en cualquier laso. Llevaba desde cuarto curso deseando llamar su atención, conseguir ser su amiga y llegar a más.
-Hola, Harry.
Harry Potter la sonreía con simpatía.
-Estás muy guapa.
-Gracias.-Kaisa no pudo evitar sonrojarse y estremecerse al oírle decir aquello.
-A ti por la invitación.
-Me alegro mucho de que hayas podido venir…
-¡Vamos todos adentro y empecemos la fiesta!-Los interrumpió Kilian, que había visto llegar a Dean, el que faltaba, y quería empezar con la diversión. Todos se entusiasmaron y siguieron a Kilian por el camino de piedra hacia la mansión.
Arthur Weasley se despidió de Christopher y los chicos y se marchó. Una vez dentro, Kilian acompañó a los chicos hacia sus habitaciones y Kaisa a las chicas.
-Os he preparado una habitación para las dos.-Les ibas contando mientras subían las escaleras. Kilian les enseñaría las habitaciones a Ron y Harry, que compartirían una, y otra a Neville, Seamus y Dean, que compartirían la otra.-Tiene baño propio, ¿os parece bien?
Ginny y Hermione hablaban entre susurros entusiasmadas.
-Sí, muchas gracias.-Contestó la castaña con una sonrisa.-Tenéis una casa genial…
-Y tú estás genial, Kaisa, ese traje de baño te queda muy bien. ¡Vas a eclipsar todas las miradas!
Kaisa se sonrojó.
-Yo… gracias, me lo compré ayer.
Llegaron a la puerta y Kaisa la abrió, era una habitación más pequeña que la suya con dos camas individuales separadas por una mesita de noche, había dos armarios pequeños, un espejo, una ventana abierta y la puerta del baño. Era muy acogedora. Hermione dejó su mochila encima de la cama que iba a usar y empezó a rebuscar su ropa de baño. Kaisa se volteó para salir, pero Ginny cerró la puerta y la miró.
-Chicas… tengo que contaros algo. O sea, Hermione ya lo sabe… faltas tú Kaisa.
Kaisa la miró sin entender. La chica pelirroja siempre había sido muy amable con ella, pero apenas la conocía y le extrañó la actitud de aquel momento.
-¿Qué ocurre?-Preguntó preocupada.- ¿Necesitas algo más?
-No, no… es que… me he pasado todo lo que llevamos de verano tonteando por carta con Dean Thomas y… me ha pedido que sea su novia.-Explicó.
-Oh…-Kaisa estaba sorprendida por la confianza que la pelirroja estaba depositando en ella y empezó a sentirse muy bien entre la chicas.-Dean es… muy guapo, siempre ha sido muy agradable conmigo.
-Voy a cambiarme mientras la pones al día.-Dijo Hermione, dirigiéndose al baño.
Ginny rebuscó en su mochila mientras hablaba con Kaisa.
-Creo que hacéis buena pareja.-Dijo la rubia, sentándose en la cama de Hermione.
-¿De verdad?
-Claro…
-Gracias.
Hermione salió con un modesto biquini de color lila y Ginny entró para cambiarse.
-¿Qué tal estás pasando el verano?-Le preguntó la castaña a Kaisa.
-Muy bien, tranquilo… una mudanza y barrio nuevo.-Contestó tímidamente ésta.
-¿Te gusta?
Kaisa pensó en Draco y el tiempo que habían pasado juntos y no pudo evitar sonreír.
-Más de lo que me hubiera esperado. ¿Y tú verano?
-Bien, viajé a Finlandia un par de semanas con mis padres… Nos encantó, tu hermano me recomendó un montón de sitios interesantes para visitar y fueron geniales.
-Me alegro de que te gustaran.
Ginny salió de su habitación con un biquini fucsia muy bonito y las miró.
-¿Estáis listas para disfrutar de la fiesta?-Les preguntó, poniéndose unas gafas de sol a juego con su biquini.
Hermione asintió.
-¡Vamos!-La castaña le ofreció la mano a Kaisa, que sonrió y la aceptó, notando como el nudo de nervios de su estómago se aflojaba un poco. No sabía por qué había pensado que las cosas con las chicas no iban a salir bien, pero desde luego, iban a ser unos días increíbles.
/
Los chicos habían sido más rápidos en cambiarse y habían puesto música, Ron ya estaba en el agua con Neville y Seamus y jugaban a la pelota entre risas. Kilian y Dean estaban en la mesa de las bebidas, tomando zumo y aperitivos y Harry se había sentado con los pies en el agua viendo a los chicos jugar.
-¡Ya estamos aquí!-Anunció Ginny.
Kilian se volteó a mirar a las chicas y sonrió, se había quitado la camisa y llevaba el cabello mojado, lo que significaba que ya se había metido en el agua.
-Kaisa, estas galletas saladas están geniales.-Dijo Dean, que tenía una a medio comer en la mano.
-Gracias, Dean… es una receta de mi abuela.-Dijo tímidamente la rubia.
Ginny se acercó a Dean y empezaron a hablar mientras entrelazaban una mano, aprovechando que Ron estaba demasiado concentrado en el juego para vigilar nada. Kilian se acercó a Hermione y le ofreció un vaso de ponche casero, el cual la castaña aceptó.
Kaisa miró a Harry, que aplaudía la jugada de Ron, que salpicaba agua con una sonrisa en los labios. Ese era el momento que había estado esperando todo el verano, tenía que mover ficha y acercarse a Harry. No debía perder ninguna oportunidad, y esa era una de las buenas. Dio varios pasos titubeantes hacia la piscina y se detuvo detrás de Harry.
-¿Puedo sentarme contigo?-Kaisa se riñó, ¿por qué preguntaba? Estaba en su casa y podía hacer lo que quisiera… Si no tomaba la iniciativa nunca conseguiría llegar a ningún lado con el chico moreno.
Harry, que no llevaba las gafas, alzó la mirada y la sonrió. Sus ojos verdes brillaban con intensidad cuando la miraron.
-Claro, será un placer.-Le dijo, haciendo hueco a su lado.
Kaisa se sentó, el agua estaba un poco fría para sus pies, pero no tardó en acostumbrarse y disfrutó de tener a Harry al lado. El chico siguió observando el juego, pero no dudaba en mirarla y sonreírla, cosa que hacía sonrojar a Kaisa. Debía seguir moviendo ficha, tragó saliva y abrió la boca para hablar… justo en el momento que Seamus golpeó con fuerza la pelota y fue directa a su cara.
-¡Cuidado Kaisa!-La voz de Ron le llegó desde muy lejos, como si no fuera con ella.
Kaisa la vio llegar a toda velocidad, pero Harry la agarró de los hombros, la pegó contra su pecho y se abalanzó al agua para evitar el proyectil.
La chica chapoteó hasta que los fuertes brazos de Harry la sacaron del agua, aún pegada a su pecho y dio una gran bocanada de aire. Abrió los ojos y observó que Harry la miraba con preocupación.
-¿Estás bien?-Le preguntó, tocándola la cara, apartando el cabello mojado de su cara.- ¿Te ha llegado a dar?
Kaisa negó con la cabeza, perdiéndose en los ojos de Harry, que la miraba con inquietud. Su corazón comenzó a latir frenético, Harry la mantenía pegada a él con un brazo y la tocaba la mejilla con ternura.
-Gracias…
Harry sonrió de medio lado.
-No me hubiera gustado que un golpe destrozara esa bonita cara.
Kaisa se sonrojó, separándose un poco de Harry, sintiendo frío donde él le había tocado.
-¡Kai! ¿Estás bien?-Kilian había dado un salto y se había metido en el agua para acercarse a su hermana.-Finnigan, no te pases de listo.
-Ha sido sin querer de verdad… Iba para Neville pero se ha apartado, ¡lo juro!-Se excusó Seamus.
-Supongo que… ¿siento haberme apartado?-Dijo el pobre Neville.
-Estoy bien, de verdad…-Se apresuró a decir Kaisa, para tranquilizar a todos. Se quitó las gafas de sol y el pareo mojado y lo puso donde había estado sentada.-Harry ha evitado que me diera, y si me hubiera dado… bueno, no pasa nada, de verdad.
Kilian les lanzó la pelota Ron.
-Ron, te quedas encargado de que no pase la pelota de ese lado, ¿de acuerdo?
-Dalo por hecho, se me da bien ser guardián.
-Genial…-Kilian salió de la piscina y Hermione le ofreció una toalla para secarse.
Parecía que todo había vuelto a la normalidad, menos el corazón de Kaisa que latía enloquecido. La chica se volvió hacia Harry que la miraba.
-Gracias, Harry… te debo una.
-No hay de que… repito, no me hubiera gustado que te pasase nada.
-Me has salvado de un ojo morado o de una nariz rota.-Bromeó Kaisa.-Hubiera sido un horror con patas.
-Imposible, ni con eso podrías ser un horror con patas…
Kaisa le miró… ¿la estaba llamando guapa? Tragó saliva y sacudió la cabeza, era momento de seguir moviendo ficha. Con todo el coraje que le cabía en el cuerpo, le salpicó y puso una cara juguetona.
-¡Eh!-Harry se retiró el agua de los ojos, sorprendido.
-Mi héroe de los pelotazos…-Y le volvió a salpicar, sonriéndole coqueta.
Harry la sonrió, entendiendo el juego.
-Con que esas tenemos, ¿eh?-La salpicó con más fuerza y Kaisa corrió, o más bien nadó, hacia el otro lado de la piscina.- ¡Oye, ven aquí!-Harry la siguió hacia la otra punta de la piscina.
Una vez Kaisa llegó al bordillo de la piscina se giró para ver si Harry le había seguido, pero no lo vio por ninguna parte. Extrañada trató de auparse para salir de la piscina, pero algo la sujetó del pie y estiró hacia abajo, zambulléndola de nuevo en lo profundo del agua. Kaisa abrió los ojos debajo del agua y vio a Harry mirándola. Con una sonrisa, nadó hacia la superficie y salió a la vez que Harry.
-¡Oye!
-No empieces lo que no puedes acabar…-Y Harry la agarró de la cintura para atraerla hacia él.-No me gusta perder, ¿sabes?
-A mí tampoco…
-Entonces formemos equipo.-Le sugirió Harry, mirándole directamente a los ojos.
Kaisa notó como su corazón podía salir perfectamente de su pecho de lo rápido que latía.
-Jum… ¿me quieres en tu equipo?-Preguntó, sonrojada.
-Algo así…
Los ojos de Harry se paseaban entre los de Kaisa y sus labios. Poco a poco, el chico fue acortando la distancia entre los dos, sus alientos se entremezclaron, los brazos del joven alrededor de la cintura de la chica.
Kaisa iba a recibir su primer beso y estaba muy nerviosa. ¿Cómo sería? Lo había imaginado una y mil veces, y ahora que se acercaba, no podía pensar en otra cosa que… ¿la cara de Draco cuando le confesó que no había besado nunca a nadie?
Aquello la dejó impactada.
Trató de liberarse de aquella imagen y se concentró en los labios de Harry acercándose peligrosamente hacia ella…
-¡A comer!-Se oyó la voz de su padre desde la cocina.
Harry se separó de ella a regañadientes y Kaisa se quedó con mil pensamientos diferentes en la mente. Salieron de la piscina en silencio, sin decir nada, y siguieron al grupo al interior de la cocina, donde su padre había preparado hamburguesas para todos y su aroma llegaba hasta ellos.
-¡Qué bien huele, señor Evans!-Se oyó en el interior a Neville.
-Kai, ayúdame con esto, por favor…-Kilian estaba de espaldas en la mesa de bebidas.
Kaisa se detuvo y miró a Harry que también se había detenido a su lado.
-Guárdame un sitio a tu lado, Harry.-Le dijo al muchacho.-Y que Ron no se coma todas las hamburguesas.
Harry sonrió.
-Cuenta con ello.
Kaisa se acercó a su hermano.
-¿Qué necesitas, Kil?
Kilian miró hacia la puerta de la cocina, por donde estaba entrando Harry y miró a su hermana. Parecía preocupado, cosa que extrañó a Kaisa.
-Algo no va bien…
-¿Qué?-Preguntó Kaisa sin entender. El grado de preocupación iba en aumento.- ¿A qué te refieres? ¿No lo estás pasando bien?
-No es eso… está yendo todo genial… pero no de la forma en la que quería.
-¿Hermione?-Kilian asintió.- ¿Ha pasado algo?
-Pues… Ginny no se despega de ella y… creo que me lanza señales.
-¿Hermione? Eso es bueno.
-No, Hermione no… la que me lanza señales es la hermana de Ron.
-¿Ginny?-Preguntó extrañada Kaisa.-Me ha contado que ha empezado a salir con Dean… no puede ser, tienes que estar equivocándote.
-Kai, sé cuándo una chica me lanza señales… no es la primera vez, ¿sabes? Hermione no me toca el brazo cuando me habla… o se ríe de mis chistes, aunque sean estúpidos. Se ha tropezado y he evitado que se caiga dos veces…
Kaisa se sorprendió ante aquello, es justo lo que Draco le había dicho que hiciera. Entonces él no se equivocaba.
-Pero eso no es lo peor.-Interrumpió Kilian sus pensamiento. Kaisa le miró sin entender.-Es que… creo que me gusta.
-¿Cómo?
-O sea… sé que ella y Dean están juntos, pero… no sé, es raro.
-Kilian Evans, no hagas estupideces, ¡Dean es tu amigo!
-¡Baja la voz!-La riñó Kilian.-Ya lo sé… pero tampoco somos tan amigos, ¿sabes?
-Kil… en serio, ¿qué te pasa por la cabeza? A ti te gusta Hermione… es a ella a la que tienes que conquistar, no a la novia de tu amigo, por favor…
Kilian asintió.
-Tienes razón… a mí me gusta Hermione, por ella he montado todo esto.-Kilian pareció centrarse.- ¿Tú que tal con Potter?
-Creo… que bien.
-Me alegro, ¿vamos a comer?
Kaisa asintió y siguió a su hermano al interior de la cocina, donde todos comían y hablaban animadamente. Kilian se acercó a su padre para ayudarle llevando platos.
-¿Quién tiene hambre?
Harry le hizo una seña a Kaisa para que se sentara a su lado y la chica así hizo. Las hamburguesas estaban buenísimas, Christopher Evans había heredado la mano en la cocina de su madre, no se podía dudar, parecía llevarlo en la sangre. La comida fue acompañada de una charla agradable y amigable, todos compartieron anécdotas divertidas con los demás y tanto Kaisa como el resto disfrutó de aquel momento.
Todos estallaron en carcajadas por una anécdota de Kilian muy divertida, hasta la propia Kaisa tuvo que admitir que el recuerdo era muy divertido. Bebió de su refresco y se percató de que Harry la miraba con intensidad, así que le sonrió.
-¿Todo bien?
-Sí… solo que… ¿puedo preguntarte algo sobre tu apellido?
Kaisa dejó el vaso sobre la mesa y se limpió con la servilleta.
-Claro… ¿qué quieres saber?
-El apellido de soltera de… mi madre también era Evans y tengo curiosidad.
-¿Por si somos familia?-Kaisa le sonrió, no le hubiera gustado que eso ocurriera, desde luego.- Lo dudo mucho, la familia de mi padre es de Estados Unidos, donde Evans es un apellido muy común. Mi padre estudió en Ilvermorny un par de años antes de trasladarse a Londres y estudiar en Hogwarts por el trabajo del abuelo.
-Es interesante, ahora entiendo el acento de tu padre, es diferente.
Kaisa sonrió y observó a su padre, que se había sentado y leía el Profeta con tranquilidad, bebiendo su café de después de comer.
-Sí… nosotros estamos acostumbrados al idioma, pero sin embargo tenemos acento para hablar finés.-Kaisa se llevó una patata a la boca y la masticó con tranquilidad.
-Me encantaría oírte hablarlo.-La sorprendió Harry.
-Qué va… suena horrible, mi voz no pega con el idioma.
-Nada que venga de ti puede sonar horrible, estoy seguro.
Kaisa se sonrojó.
-Kiitos paljon.-Le dijo en un susurro.-Muchas gracias.
Harry la sonrió con alegría y Kaisa volvió a sonrojarse.
-¿Ves? No suena para nada horrible…
-¡Isa, isa! ¡La tarta!-Kilian interrumpió de nuevo a la pareja.-Kaisa ha preparado una tarta típica de Finlandia, os va a encantar.
Hubo una ovación por la chica, que se levantó de la mesa sonrojada de nuevo y sacó el postre típico de la tierra de su madre de la nevera. Se trataba de un bizcocho con mermelada de arándanos por encima y nata.
-Se llama Pannukakku, espero que os guste.-Y empezó a cortar y a servir con la ayuda de su hermano y su padre.
No tardaron en oírse las buenas críticas del postre, ya que Kaisa también había heredado la mano en la cocina de su Mummo. Una vez el postre fue degustado, entre todos recogieron los platos sucios y los metieron en el lavavajillas, esa máquina muggle que se utilizaba para fregar los platos mecánicamente, y no tardaron en volver al jardín a disfrutar del sol de la tarde.
