Capítulo 8: Noche de películas.

La tarde cayó muy deprisa debido a la diversión que los jóvenes estaban compartiendo y la noche se acercó a pasos agigantados. Los retos de Kilian les gustaron a todos, e incluso se atrevieron con preguntas que no hubieran respondido en otras circunstancias, puede que más por los chupitos que se habían bebido que por el mismo valor de los Gryffindors. Lo importante es que se lo pasaron genial, disfrutando de la compañía y conociéndose un poco mejor.

Como lo prometido era deuda, Christopher trajo cuatro grandes pizzas de un local muggle en Londres que era conocido por ser el mejor cocinándolas. Y así, cena bajo las estrellas en el iluminado jardín por farolillos, los jóvenes disfrutaron de la pizza y la compañía de nuevo. Una vez cenados, Kilian les ofreció ver una película de terror en el salón antes de acostarse, y a los nacidos de magos les pareció una idea magnífica, ya que no tenían un televisor para disfrutar de aquellas cosas mundanas.

Se apresuraron a subir a las distintas habitaciones y ponerse el pijama para estar más cómodos, ya que, aunque el día había sido cálido y soleado, la noche en Wiltshire era fría.

Kaisa se había sentado en su cama, donde Riki se lamía la pata con aburrimiento, y estaba pensativa, rememorando el beso que había tenido con Draco. Pensaba que se sentiría extraña después de ello, pero era todo lo contrario, había sentido cosas que no había sentido nunca cuando los labios de Draco se habían posado en los suyos. El chico había sido tan dulce y tierno, que ahora que lo recordaba de nuevo se sentía nerviosa. Se dejó caer hacia atrás en la cama y miró hacia el techo. Sabía que para Draco solo era un beso más… seguramente por pena, para ayudarla a prepararse para Harry, para que se sintiera valiente y segura al hacerlo. Sin embargo… él había parecido nervioso y huidizo, ¿se arrepentiría? ¿lo habría hecho fatal? Esas dudas se instalaban en su interior e hicieron raíz.

Tan absorta como estaba, tumbada en su cama al lado de Riki, no se percató de que su hermano entraba por la puerta que conectaba sus habitaciones y la miraba.

-¿Kai?

Se incorporó con pocas ganas, sabiendo que tendría que enfrentar aquello. No estaba contenta con la actitud de su hermano, y él lo sabía. Miró a su gemelo a los ojos con el cejo fruncido, iba vestido con un pijama granate de pantalones a cuadros y parecía que se había dado una ducha y llevaba el cabello húmedo peinado hacia atrás. Suspiró.

-Estoy lista…-Se levantó de la cama, colocándose el camisón azul pálido que llevaba.-No les hagamos esperar…

-Kai, espera…

Kilian la había agarrado de la mano y la detenía frente a la puerta abierta. Kaisa se mordió el interior de la mejilla, pensaba que podría huir de aquella conversación, pero no.

-¿Qué ocurre?-Preguntó, soltándose del agarre de su hermano y cruzando los brazos en el pecho.

-He sido un capullo hoy y quiero pedirte perdón.-La cara de Kilian parecía realmente culpable, pero Kaisa tenía muchas discusiones a sus espaldas con su hermano.

-Si Isä te ha dicho…-Empezó muy digna, pero Kilian le interrumpió.

-Él no me ha dicho nada, esto viene de mí mismo.-Dijo.-Yo… a veces me gusta ser demasiado el protagonista.

-Siempre lo has sido… siempre te he dejado, no me importa eso. Lo que me molesta es otra cosa, lo sabes.

Kilian desvió la mirada y se rascó la nuca.

-Sí, pero ahora… quiero que estar bien con mi hermanita. No sé qué me está pasando…

-Yo sí, las hormonas.-Lo interrumpió Kaisa.

-Oye… yo no digo nada de que babees por Harry.

-Harry no tiene novia, puedo babear por él sin hacer daño a nadie. Ginny…-Kaisa miró hacia la puerta abierta y bajó la voz, acercándose a su hermano-Ginny es la hermana pequeña de uno de tus amigos que está saliendo con otro.

-Lo sé.

-¡Pues no hagas el tonto!-Lo riñó la rubia.

Kilian bajó la cabeza, pensativo.

-Tienes razón… a mí me gusta Hermione… todo esto es por ella. Pero… ¿y si no le gusto? Se rumorea que le gusta Ron y…

-Yo creo que a ella le gustas… tienes que intentarlo, Kil.-Kaisa le cogió de las manos.-Tú siempre lo intentas, es parte de tu naturaleza, y te admiro por no rendirte. No hagas que me arrepienta de eso. Además, necesito que me ayudes con Harry, ella y él son muy amigos, ¿sabes?

Kilian medio sonrió.

-¿Eso es que ya no estás enfadada conmigo?-Preguntó tímidamente.

Kaisa sonrió.

-Sabes que no puedo estar mucho tiempo enfadado contigo, tonto.

Kilian la abrazó con fuerza y ella le correspondió.

-Te quiero con toda mi alma, Kai, teen sen aina/siempre lo haré.

-Minä myös/yo también.

Se separaron y se sonrieron de nuevo.

-¿Kaisa?

La chica se volteó y vio a Hermione y Ginny en la puerta esperando.

-¿Interrumpimos?-Preguntó Hermione, que llevaba un pijama muggle muy bonito.

-No, íbamos a bajar ahora.-Contestó Kilian, ofreciéndole la mano a su hermana.- ¿Verdad, Kai?

Ella asintió, aceptando la mano de su hermano.

Habían hecho palomitas, habían saqueado la despensa de dulces y chucherías, tenían limonada, agua y chocolate caliente, le habían dado las buenas noches a Christopher y estaban todos desperdigados por el sofá y los sillones del gran salón. Una suerte tener esa gran chaise long verde a juego con los dos sillones frente al televisor.

-¿Sabemos qué película vamos a ver?-Preguntó Hermione, sentándose a un lado del gran sofá.

Seamus y Neville se habían sentado en los sillones, y Ron comía palomitas sentado sobre la mullida moqueta con la espalda apoyada en el sofá. Dean estaba sentado a los pies de Ginny, que había ocupado el lado contrario al de Hermione, y junto a ella se había sentado Harry.

Kaisa revolvió entre los VHS que tenían y sacó un gran abanico de sus películas favoritas de terror.

-¿Os parece que elija Kaisa? Es la que mejor criterio tiene en esto.-Les explicó Kilian.

-Me parece una idea genial.-Comentó Harry, sonriendo a la chica, que se sonrojó.

Kaisa eligió una que estaba segura de que iba a aterrorizarles.

-¿Estáis preparados?-Preguntó, insertando el VHS en el reproductor de video y dándole al play.

Kilian se había atrevido a sentarse al lado de Hermione, que le ofreció gominolas con una sonrisa tímida y él aceptó, rozando su mano sin querer y poniéndose nervioso. Kaisa se sentó a su lado, justo al otro lado de Harry. Parecía que todo iba a ir viento en popa, hasta que cruzó sus ojos verdes con los castaños de Ginny, que le sonrió. Sacudió la cabeza y tragó saliva. "Concéntrate, Evans, Hermione es tu objetivo…" se dijo, mirando de nuevo a la castaña. "Es preciosa…"

-¿De qué va la película?-Preguntó Dean, que le pasaba un regaliz mordisqueado a Ginny.

-De un payaso muy terrorífico.-Dijo escuetamente Kaisa, bebiendo chocolate caliente.

-Los payasos muggles no dan miedo.-Se jactó Ron.

-¿Estás seguro de eso? Entonces hablaremos cuando acabe la película, Ron.-Dijo Kaisa, guiñándole un ojo al pelirrojo, que se sonrojó.

-Uhhhh…

Tal como había prometido Kaisa, la película les aterrorizó. Aquel endemoniado payaso se había metido en sus mentes y jugaba con ellas. Solo decir que Ron se había levantado para compartir sillón con Neville, que pareció agradecer el gesto, haciendo reír al resto, que no tardó en soltar un chillido por un nuevo susto. La comida y la bebida había sido totalmente olvidada por los jóvenes, que estaban absortos en las imágenes.

Kilian cerró los ojos para evitar un susto y notó como Hermione se cubría en su hombro y le agarraba con fuerza. Ese era el momento, su mágica oportunidad, ahora o nunca. Se desperezó y bostezó, estirando los brazos y pasando uno por los hombros de Hermione, que se sonrojó, pero no se apartó, al contrario, se apoyó en él y Kilian notó el calor de su cuerpo pegado a él. Con una sonrisa de bobalicón, disfrutó de aquel momento y echó una mirada a su hermana, que descansaba la cabeza en el hombro de Harry y estaban tomados de la mano. Aquello le gustó mucho, su hermanita, su linda y dulce hermanita estaba cambiando y abriéndose al mundo, y se alegraba muchísimo por ella.

-¡Saca la varita, idiota!-Gritó Neville, enarbolando un regaliz hacia la pantalla en la escena final.

-¡No tienen varita!-Le gritó Ron, abrazándole con fuerza.- ¡Oh, Merlín, que acabe este sufrimiento ya!

De nuevo el resto soltó una carcajada.

Una vez finalizada la película, se quedaron en silencio y a oscuras hasta que Kilian encendió una de las lamparitas.

-¿Qué tal, Ron? ¿Te ha gustado la película?-Preguntó Kaisa, con una sonrisa pícara en los labios.

Ron se giró dándole la espalda, ofendido.

-No te pases, Evans… admito que da un poquito de miedo.

-Ron… ¡me has hecho sangre!-Exclamó Neville, enseñando un gran arañazo en el brazo que el pelirrojo había estado agarrando.

-¡Eso ya estaba así cuando llegué!-Dictó el joven Weasley, haciendo reír de nuevo.

-¿Vemos otra?-Preguntó Seamus.-Aún es pronto para acostarse, ¿qué os parece?

-Me parece bien.-Dijo Kilian, que fue buscando la aprobación del resto y la encontró.

-¡Pero que no elija Kaisa!-Se quejó Ron.

Kaisa soltó una carcajada.

-Está vez pondré una un poco más normalita… ¿os parece bien?-Con la aprobación del grupo Kaisa sacó la cinta de It y metió la de Pesadilla en Elm Street.

La película no era tan terrorífica como la anterior, pero también logró crear tensión entre los adolescentes. Kaisa se permitió volver a apoyarse en el hombro de Harry y él buscó su mano, que era tan cálida como esperaba. No podía evitar que el chico le gustase a rabiar… era tierno y dulce, como Draco…

Aquel pensamiento la impactó fuertemente y se incorporó.

-¿Estás bien?-Harry la miró preocupado, con sus ojos verdes mirándola a través de las gafas redondas.

-Sí… perdona…-Ella le miró a los ojos, qué bonitos era aquellos ojos grises…

¿Grises? Sacudió la cabeza y los ojos de Harry eran verdes, como tocaba. Tragó saliva y volvió a recostarse en el hombro del chico, que se relajó. ¿Qué demonios estaba pasando por su mente? ¿Estaba tonta?

Kaisa no pudo disfrutar de la película, miles de pensamientos se apelotonaban en su mente, todos sobre Draco y Harry, que eran como la noche y el día. Miró a su hermano, que tenía la cabeza recostada sobre la de Hermione, que estaba pegada a él y sonrió. Hacían una pareja preciosa.

-Wow, esta me ha gustado mucho.-Comentó Seamus.-Tienes muy buen criterio en películas de terror, Kaisa.

-Gracias… creo que lo he heredado de mi madre, tenía una gran colección.

-¿Podemos verla?-Preguntó Hermione.

-¡Claro!

Kaisa se levantó y los llevó hacia un mueble con puertas de cristal. Al abrirlo, se sorprendieron de la cantidad de películas de terror que había allí. No solo había terror, había una gran cantidad de comedida, drama, western y aventura pero, sobre todo, predominaba el género de terror.

-¡Es increíble!-Comentó Harry.-Era toda un cinéfila.

-¿Podemos ver esta? Parece que va de brujas…-Dijo Neville, sacando una de la colección.

-¡Oh, esa me encanta!-Dijo Kilian, arrebatándosela de las manos.-Hocus Pocus… ¿queréis verla?

-Esta y a dormir…-Dijo Kaisa, preparando la película.

La película les encantó, y aunque era de temática de Halloween, la disfrutaron muchísimo. No pudiera evitar carcajearse de las brujas que eran retratadas de aquella manera tan cómica. Con un final feliz, se dispusieron irse a dormir.

Kilian acompañó a los chicos a su habitación, no sin antes darle las buenas noches a las chicas.

-Espero que descanséis.-Les dijo, guiñándoles un ojo.-Buenas noches, Kai.

Kaisa les dio las buenas noches a todos y acompañó a las chicas a su habitación. Les dejó toallas limpias por si querían ducharse por la mañana y les deseó buenas noches. Cuando llegó a la puerta de su habitación se encontró a Harry esperándole, parecía nervioso.

-Harry…

-Ah, Kaisa…-Harry miró a los lados.-No quiero que tu hermano piense cosas raras por estar en tu puerta pero…

Kaisa abrió la puerta y le invitó a entrar con tranquilidad. No era nada raro enseñarle su cuarto, ¿no? Kilian estaba justo al otro lado de esa puerta abierta de par en par.

-Kilian se estará dando su ducha nocturna antes de dormir, no te preocupes.-Y en efecto, se oía el agua correr en el baño de la otra habitación. Kaisa se giró y miró a Harry observar su habitación- ¿Ocurre algo?

-Pues… creo que nos ha quedado algo pendiente hoy.

-¿Ah, sí?-Le dijo Kaisa sin entender.

Harry asintió y se acercó a ella. Kaisa tragó saliva y dejó que el chico acariciara una de sus mejillas con su cálida mano. El tacto la erizó la piel y las mariposas echaron a volar desbocadas.

-Harry…

-Llevo todo el día pensando en esto…

Kaisa le miró en silencio, pasando sus ojos desde los labios del chico hasta sus ojos verdes y brillantes. Harry la acercó a él con su otra mano y acercó su cara a la de ella, acortando el espacio entre sus labios. Kaisa recibió los labios del moreno con los ojos cerrados, eran cálidos y húmedos, y se movían con torpeza sobre los suyos, que parecían igual de inexpertos que los de ella. Fue un beso corto y algo rudo, nada que ver con el que le había dado Draco.

Kaisa no quiso compararlos, de verdad que no quería, pero lo hizo sin poder evitarlo. Los labios de Draco le habían gustado mucho más…

¿Por qué era tan estúpida?

Tenía a Harry delante de ella, besándola, todo lo que había deseado desde que tenía catorce años. Y allí estaba su mente, pensando en otro mientras su corazón latía frenético en su pecho.

Cuando Harry se separó tenía una gran sonrisa en el rostro.

-Pensé… pensé que no…

-¿No te lo devolvería?-Preguntó con timidez Kaisa. No podía evitar que él siguiera gustándole. Eran tan sencillo y gentil, nada que ver con Draco y su rudeza y complicaciones. ¿De nuevo iba a empezar con las comparaciones? Sacudió levemente la cabeza y se centró por completo en el chico del que estaba colada desde hacía dos años.

Harry asintió.

-Me gustas, Harry.-Dijo Kaisa, con todo el valor que su corazón de Gryffindor le entregó.-Desde hace mucho tiempo… no iba a apartarme de algo que quiero.

Harry se mordió el labio inferior y le dio un corto beso en los labios que ella disfrutó.

-Tendría que irme… no quiero que tu hermano me arranque la cabeza.

Ella asintió, con una sonrisa.

-Podría matarte si te pilla aquí fácilmente.-Bromeó Kaisa.

-Tienes razón… y quiero que sepas que tú también me gustas. Desde hace más tiempo del que yo me imaginaba.

Eso marcó a Kaisa que se atrevió a abrazarlo con fuerza, siendo correspondida por él. No podía evitar que aquellas palabras fueran tan importantes para ella y dejaran a un lado sus dudas, las inseguridades que la perseguían a todas partes. Buscó sus labios de nuevo, sorprendiendo a Harry, que la aceptó sin ningún problema.

Esta vez el beso fue más hambriento por parte de Kaisa, que se colgó del cuello del moreno, que la sujetaba de la cintura con sorpresa y ansía. Se separaron y Harry caminó hacia la puerta, pues sabía que si no lo hacía, podría quedarse eternamente en esa habitación.

-Buenas noches, preciosa.

-Buenas noches.

Pasaron minutos hasta que el corazón desaforado de Kaisa dejó de latir tan deprisa que su cabeza había dado vueltas. Su cuerpo temblaba y tardó el calmarse, las hormonas de su cuerpo, revueltas y muy espabiladas, la apremiaban a salir de la habitación y seguir al moreno. Pensó que una ducha era lo más necesitaba en ese momento después de aquel último beso. Una vez duchada, esperó a que Kilian apagase las luces y se dejó ir por el sueño.

Parecía que Draco había desaparecido de su mente después de que Harry dijera que también le gustaba, y no apareció en toda la noche, pues los sueños de Kaisa estuvieron protagonizados por el Niño que Vivió.