En algún lugar de un gran país
Olvidaron construir
Un hogar donde no queme el sol
Y al nacer no haya que morir
Un silbido cruza el pueblo
Y se ve, un jinete
Que se marcha con el viento
Mientras grita
Que no va a volver
En algún lugar, Duncan dhu
Blaine le da un trago largo a su latte mientras Kurt lo mira intensamente. Es el momento de la verdad y no les queda otra que encontrar la forma de aclarar lo que les está pasando. A Blaine le gustaría poder contestar con facilidad a Kurt su pregunta sobre la canción, pero ni él mismo sabe exactamente qué es lo que quería conseguir cantándola.
—¿Entonces, Blaine? —Blaine entiende perfectamente la molestia de Kurt pero le brinca un poco que justo en ese momento no recuerde que él también está en una mala posición.
—Kurt , hoy es el día en que tenemos que aclarar todo lo que está sucediendo entre nosotros y… Dave. —Kurt se tensa y sus ojos azules se clavan en los de Blaine.
—¿Tenemos? —Kurt levanta una de sus cejas y Blaine suspira de nuevo. — ¿Has tenido algo más que una pelea con David? —Toma otro trago de su latte y la decisión de encontrar la luz en esta situación.
—Ayer, cuando nos encontramos, evidentemente peleamos y, en un momento de esa lucha, terminamos en el suelo. Cuando estaba encima de él —Kurt hace un mohín de asombro. — le di el golpe del pómulo. Dave me detuvo sujetándome de las muñecas y luego bloqueó un lindo rodillazo que iba directo a su entrepierna. En el calor de momento yo… Lo besé. —Kurt abre la boca con una mueca de asombro total. —Y él me correspondió durante un momento. —Kurt boquea por unos segundos.
—Tú nos viste besándonos, ¿y luego vas y lo besas? —Blaine ríe sólo por lo incomoda que resulta la situación.
—Bueno, por lo menos ahora ya estamos hablando de que los dos, en cierta forma, nos besamos con alguien más. O, mejor dicho, con alguien en especial. —Kurt parece recapitular las palabras de Blaine. Luego desvía la mirada por un segundo para después encarar a Blaine.
—Lo siento. Tú estás aquí, frente a mí, diciéndome que besaste a David, mientras yo me comporto como si fuera el chico perfecto. —Blaine observa como Kurt traga con dificultad; no puede evitar tomarle con cariño la mano que descansa sobre la mesa.
—Bien, ¿ahora podemos hablar? —Kurt asiente. — Lo que pasó entre Dave y yo fue muy distinto a lo que vi en el auditorio. Dave y tú estaban besándose como si… —Para Blaine es difícil hablar de eso. A pesar de todo quiere a Kurt. —Ustedes tenían un algo en ese beso. —Kurt se sonroja levemente y eso le duele a Blaine. Claro que hay un algo entre ellos.
—¿Por qué dices que fue distinto entre ustedes? Se besaron y…
—La naturaleza del beso fue muy distinta. Creo que ambos sabemos que Dave está enamorado de ti. —Kurt traga con dificultad de nuevo. —Lo que pasó anoche entre él y yo vino más del lado salvaje. Dave y yo queríamos hacernos daño; nos dijimos muchas cosas y cada una fue peor que la anterior.
—Pero, no entiendo. ¿Por qué se besaron, entonces? —Esta vez es Blaine quien baja la mirada.
—Porque a veces las personas no podemos razonar, y porque hay muchas formas de lastimarse. —Guarda silencio un momento porque lo que dirá a continuación no será bueno. —Dave y yo pudimos haber follado anoche. —Kurt abre de nuevo la boca, completamente asombrado —En ese momento formaba parte de causarnos una gran pena el uno al otro.
—¿Por qué me cuentas todo esto? ¿Es tu forma de decirme que te va el sexo rudo o que eres masoquista? —Blaine exhala mientras cierra los ojos. Kurt en modo perra no es algo que le guste enfrentar.
—Kurt, por favor, sabes que no estamos bien. Antes que pareja, tú y yo somos amigos; hace tiempo que debimos hablar de esto. —Kurt asiente de nuevo. Blaine lo ve respirar profundamente.
—¿Vamos a terminar? —Blaine se sorprende con la pregunta. En realidad, no sabe que decirle. Por un lado está el hecho de que Dave sí ama a Kurt y que, al parecer, Kurt también está interesando. Por otro lado, Blaine no quiere dejar a Kurt porque lo quiere, pero también hay algo con Dave.
—Creo que debemos retroceder un poco, Kurt. Sé que te quiero, sé que tú me quieres, pero también sientes algo por Dave y no lo puedes negar.
—¿Y tú? ¿Sientes algo por él? —Blaine sabía que en algún momento Kurt le iba a hacer esa pregunta y la única forma de contestarle es con la verdad.
—No lo sé, Kurt. Es que aún no alcanzo a comprender si sólo es atracción por ser otro chico gay fuera del armario. Dave y yo tenemos gustos similares en algunas cosas: los videojuegos, los deportes y tú. —Kurt ríe en ese momento, al igual que Blaine. —Lo siento, no tenía que haberlo dicho. En realidad no sé qué me pasa con Dave.
—Yo tampoco. Y sé que esto va más allá de todo lo egoísta que puedo ser pero te quiero conmigo.
—¿Tanto como a él?
—No lo sé. —Esta vez es Blaine el único que ríe.
—Está bien. —Los dos se miran sin decir nada pero Blaine sabe que Kurt no está tranquilo. Casi espera su siguiente pregunta.
—¿Y entonces? ¿Se supone que los dos iremos tras de David Karofsky ahora como si fuera una de las señoritas Dashwood? —Blaine ríe de nuevo en ese momento.
—Claro que no. Mira, ahora por lo menos los dos estamos conscientes de lo que pasa: tú no me quieres lejos de ti y yo no te quiero lejos de mí. Sé que tenemos cosas que resolver pero sólo debemos darnos un respiro, tal vez así las cosas que pasan con Dave se aclaren.
—Te le dije una vez y te lo repito, nunca te diré adiós, Blaine.
—Lo sé. Aunque ambos estemos así, lo sé. Ahora tenemos que hablar con Dave; creo que ambos hemos alcanzado un grado de amistad con él más que suficiente como para hablarle de esta conversación, ¿no crees? —Kurt niega.
—Él se culpará de todo esto. Además, ni Finn ni yo nos portamos muy bien con él después del…
—¿Beso? Imagino que a Finn no le gustó para nada la idea de verte con Dave.
—De hecho piensa que David se acercó a mí para lastimarme. Ya sabes, para causar problemas entre tú y yo. —Blaine asiente mientras regresa a su olvidado latte. Sonríe cuando se da cuenta de que su mano sigue entrelazada con la de Kurt. Ése es un gesto peligroso para una pareja gay en Lima, Ohio, pero justo en ese momento no le preocupa.
—¿Sabes algo de lo que pasó entre Dave y su madre hace un par de días? —Kurt niega.
—Seguramente Santana lo sabe. Hasta hace poco parecían siameses y no se separaban para nada. —Blaine intenta pasar por alto el tono semiceloso de Kurt. —Independientemente de todo lo que nos está pasando no hemos sido muy buenos amigos, y no lo digo sólo por David. Debimos hablar de esto cuando empezó, ¿cierto?
—Sí, pero las cosas no siempre pasan como deberían.
—Blaine, no quiero que haya más secretos entre nosotros.
—No los habrá. Hay que buscar la forma de hablar con Dave sin que mute en Némesis. —Kurt eleva su ceja derecha. —Chiste de gamers, cariño.
—Oh, Blaine, por Gaga que te quiero.
En días como hoy me pregunto si en algún momento de mi vida podré encontrar la paz que tanto anhelo. Tal vez Azimio tenga razón y deba empezar a salir con alguien, por lo menos con su primo Teddy, pero una voz dentro de mí me dice que eso sólo empeoraría las cosas. Amo a Kurt, ¿qué caso tiene herir a alguien más por ello?
Jamás debí interponerme entre Blaine y Kurt. Ahora ellos deben de estar terminando por mi culpa y Blaine probablemente esté sufriendo. El pobre tipo se cambió de escuela y dejó su casa y sus amigos sólo para venir detrás de Kurt, y resulta que su chico termina besándose con el ex matón neandertal. Todo habría sido más fácil si Blaine fuera un idiota y no el gran tipo que es.
Me doy cuenta de que casi he terminado de limpiar yo solo la granja. Todo el cuerpo me duele y respiro un poco forzado; estoy casi seguro de que tendré que hablar con mi tía sobre el dolor en mi tórax, pero ahora eso no me importa mucho. Estar aquí y trabajar duro me da mucha paz. Según Patrick, esto también me ayuda para mantenerme enfocado y que no termine explotando.
Mi móvil suena, es un mensaje de mi viejo. Sé que está preocupado por mí. Ayer no me vio y hoy prácticamente he salido de la escuela para venir a encerrarme aquí; quería despejar mi mente y olvidarme de todo. Aunque lo que me preocupa sigue ahí, rodeando cada espacio de mi vida. Es hora de regresar a casa y darle la cara mi papá.
Manejo tranquilamente hasta mi casa. Papá me espera para cenar. Estaciono mi camioneta al lado del coche de mi viejo y bajo preparado para una conversación nada buena con él. Cuando ya estoy sentado en el comedor papá entra y, al verme la cara, su sonrisa desaparece. Nora, la mujer que papá contrató para encargarse de la casa, sólo nos observa sin decir palabra.
—Nora, ¿puede esperar para servir la cena, por favor?
—Sí, señor. Estaré en la cocina por si necesitan algo.
—Gracias, Nora. —Ella se marcha. Papá camina hacia mí tenso y con cierta decepción marcada en los ojos. —¿Qué te ha pasado en la cara? Y quiero la verdad, David. —Joder, no quería que esto sucediera, lo que menos necesita mi papá es preocuparse por estas cosas.
—He tenido una pelea —digo titubeante y haciéndome el tonto porque sé que mi viejo no tendrá suficiente con eso.
—David, por favor, eso es más que obvio. —Trago saliva. ¿Cómo se lo digo y que no crea que soy un demente? —¿Quién te hizo eso? ¿Y por qué? —Sus ojos me taladran.
—Me he peleado con Blaine. —Mi padre cierra los ojos y luego los abre para mirarme aun más duro que hace un momento.
—¿Él está bien? —Asiento. —Fue por Kurt, ¿cierto? —La voz de mi papá es forzada. Para él es difícil hablar conmigo de esto pero también sé que está preocupado.
—Blaine está bien. De hecho, para su estatura y complexión, resultó ser bastante bueno con los puños. —Mi viejo gruñe molesto y es entonces cuando decido contarle toda la verdad, aunque después mi papá quiera encerrarme en un manicomio. —Kurt y yo nos besamos de nuevo en la escuela y Blaine nos vio. —Mi viejo eleva una de sus cejas. Sé que no está contento con lo que le estoy diciendo y me temo que lo estará aún menos conforme siga hablando. —Finn me acusó de querer hacerle daño a Kurt interponiéndome entre él y Blaine. Yo no podía pensar en otra cosa más que en hablar con Blaine para explicarle todo lo sucedido así que salí de la escuela para buscarlo. Cuando lo encontré él me reclamó lo de Kurt y luego empezamos a discutir sobre otras cosas. Él me golpeo, yo lo tire al suelo y le di otro golpe…
—¿Y?
—Eso es todo, papá. —No puedo decirle lo que en realidad sucedió porque ni siquiera yo sé qué fue eso. Tal vez más adelante, cuando yo mismo sepa lo que pasó.
—¿Sabes, David? Comprendo que la adolescencia es una época confusa en la vida de casi todo el mundo. Y el hecho de tener una preferencia sexual distinta a la mayoría lo vuelve todo más complicado. Que seas gay le pone un estrés superior a todo esto. —Trago saliva y humedezco mi labio inferior. —Pero te digo algo, hijo, este triangulito que se ha formado no me gusta nada, sobre todo porque está resultando muy peligroso para los tres. Y no creo que Burt vaya a estar muy conforme con que su hijo se bese contigo estando con otra persona.
—Papá, es que esto no va a volver a pasar. Yo respeto la relación que Kurt tiene con Blaine… —Papá bufa un poco y niega con su cabeza.
—¿En serio, David? Porque en realidad no se nota. Hijo, dime la verdad, ¿te acercaste a ellos para alejarlos?
—No, no te lo juro, papá, nunca fue esa mi intención. Me uní al club Glee porque me gusta estar ahí y lo de Kurt sólo sucedió. Yo me quería alejar de ellos dos, pero no pude. Iniciamos un tipo de amistad rara, y descubrí que Blaine es un gran tipo y me cae muy bien. Es un gran amigo, estuvo aquí durante toda mi recuperación y…
—David, si él es tu amigo tienes que parar de hacer lo que estás haciendo. No puedes llamarte su amigo si besas a su… Novio. —Dentro de toda nuestra conversación puedo sentir lo difícil que es para mi papá hablar de ciertas cosas, pero aun así lo intenta y lo hace. Otra cosa más para admirar a mi viejo. —Dave, eres mi hijo y me preocupas. —Papá se sienta a mi lado y le da un apretón a mi antebrazo para reconfortarme. —Sé que tienes sentimientos importantes por Kurt, si no fuera así te pediría que te alejaras de él, pero hacer eso en tu situación es como pedirle a un niño pequeño que no coma el dulce que le gusta. —Suspiro y bajo la mirada. Aunque amo a Kurt aún me avergüenza ser tan trasparente. — Sólo te pido que valores lo que tienes: una amistad sincera con ese chico, Blaine, y con Kurt.
—Lo sé. Además Blaine es bueno para él: siempre está para Kurt, escuchándole y apoyándole y han sido muy valientes los dos.
—Ok, ok, calma. Antes puede que fueses un total bastardo —Río por la crueldad de mi viejo pero después de todo es la verdad. —, pero ahora eres un buen tipo y creo que eso te tortura también. Puedes no ser su tipo pero sí puedes ser el chico que haría lo que fuera para hacerlo feliz. —Y, por fin, mi viejo logra sonrojarme furiosamente. —No te avergüences, hijo. A mí me pasó con tu madre. Yo no era uno de los niños pijos que tanto le gustaban pero sí fui quien hizo de todo para hacerla feliz. Como pude y a pesar de mi carácter sólo quería hacerla feliz. Sin embargo, tú debes pensar que Kurt tiene a alguien en su vida en este momento, y no es correcto destruir eso; aún menos si el chico con el que está es tu amigo.
—Lo sé, papá. De verdad que no tengo intención de perjudicar a Kurt. —Mi viejo suspira y me da un par de palmadas en el hombro.
—Bien, entonces es hora de cenar. Y Dave, nada de peleas. El lunes quiero que te disculpes con Blaine.
Cenamos en paz después de nuestra conversación pero sigo dándole vueltas a todo lo que nos está pasando. Mi viejo no me lo dice pero estoy casi seguro de que algo se ha roto entre mi madre y él, algo que jamás volverá a ser igual. Cristi llegará mañana temprano del colegio. Tendremos que hablar con él durante el fin de semana y saber si van a definir pronto su situación.
El lunes por la mañana Kurt está sentado en el pórtico de su casa esperando a que Blaine esté listo para ir a clase. En un principio, cuando Kurt le habló a su padre de la posibilidad de darle asilo a Blaine para que no viajara a diario de Westerville a Lima, Burt había estado en contra de que su novio viviera en la misma casa que él. Entonces, Kurt pensó que Blaine podría acondicionar el cuarto de servicio del jardín trasero, ya que hasta ese momento nadie lo había utilizado más que de almacén, y así Blaine tendría un espacio propio y Burt no tendría por qué preocuparse por su presencia en casa.
En aquellos momentos, Kurt no pensó que meses después habría besado a otro chico, para ser exactos, a David Karofsky. Para él es un poco confuso por qué siempre termina besando a Dave. En el hospital lo vio tan vulnerable y solo que estuvo hablando con Dave para reconfortarlo, pero extrañamente terminó besándolo porque de verdad lo deseaba. El beso en el auditorio había tenido prácticamente el mismo inicio: quería reconfortar a David, decirle que no estaba solo, pero cuando lo vio en medio del auditorio tan abatido se dio cuenta de que lo único que de verdad quería hacer era abrazarlo, protegerlo de todo aquello que le lastimara y poder darle el valor necesario para seguir adelante; por eso se arrojó a sus brazos, porque ninguna palabra podía darle más valor a lo que sentía que una muestra tan clara de afecto.
Kurt no quería lastimar a Blaine, ni siquiera había pensado en él cuando empezó a besar a Dave en el auditorio, pero él los descubrió. Y luego llegó su conversación en el café. Los sentimientos de ambos eran confusos. Tal vez Blaine tenía razón e ir más despacio sirviera para aclarar las cosas con Dave.
De lo único que Kurt está seguro es de que no quiere lastimar a nadie, de que no quiere que Blaine deje de estar en su vida y, por mucho que parezca irreal, de que tampoco quiere que Dave esté lejos de él.
—Ey. Pensaba que estabas en tu cuarto. Carol me dijo que sólo te habías tomado el té y que te habías ido. ¿Todo bien? —Kurt mira a Blaine; el chico tiene una de sus grandes sonrisas en el rostro. En ocasiones, Kurt se pregunta qué hay de verdad en Blaine Anderson, por qué siempre parece pisar firme y seguro. Incluso en su situación actual, Blaine había sido el primero en admitir que tenían un problema, el primero en hablar de lo que había sucedido entre Dave y él y ahora Blaine estaba preparado para afrontar las cosas, para hablar de frente con Dave. ¿Por qué? ¿Por qué Blaine no parece un adolescente confundido a pesar de serlo? Tal vez es que Kurt confía demasiado en Blaine y por eso lo ve como un chico fuerte, seguro y sereno.
—Necesitaba un poco de aire fresco mañanero. —Kurt se pone de pie intentando sonreír igual que Blaine.
—Todo estará bien, Kurt. —Blaine toma la mano de Kurt y caminan así hasta el Lexus para irse juntos a la escuela.
Con las Regionales a la vuelta de la esquina el señor Schuester se está volviendo loco. Personalmente, no creo que nadie pueda ganarle a McKinley con las voces de Kurt, Encantador, Berry y Hudson. Tenemos al dream team, hay que ser sinceros, aunque las amistades dentro de este grupo estén pendiendo de un hilo.
Santana y yo no hemos cruzado palabra desde que me dijo que no saldría del armario. Me he apartado de Hudson porque no soportaría ver en sus ojos la decepción y desconfianza que seguro siente de nuevo hacia mí. Ni hablar de Kurt y Encantador. Sé que le prometí a mi viejo pedirle una disculpa a Blaine pero no encuentro el momento; digo, no se vería muy bien que le pidiera perdón en frente de todo el club Glee, ¿o sí? Bueno, tal vez sí, estos chicos ventilan todos sus asuntos aquí. Debería buscar una canción, debe haber una canción de Lady Gaga o de Katy Perry que hable de esto. Y seguro que a Blaine le gustaría. O tal vez debería comportarme como un hombre y hablar con Blaine de frente, sin números llamativos, solamente con mis palabras. Sí, definitivamente eso es lo que haré, aunque primero debo encontrar el valor.
Sin excusas. Nos veremos para tomar un café. Kurt, tú y yo.
El mensaje me llega en medio de la actuación de Mercedes y Tina, justo cuando me estaba divirtiendo y olvidando un poco de mis broncas. ¿Por qué quiere que nos veamos los tres? No quiero estar cerca de Kurt justo ahora; de hecho, por eso no me he acercado a Encantador para disculparme. Puedo decir que no, aunque no me serviría de nada; tarde o temprano tengo que enfrentarme a ellos. Bien, es hora de ser hombre. Puedo hacer esto.
El ensayo termina, cierro los ojos por un momento y luego tomo la decisión de hacer lo que sea necesario para que las cosas salgan bien. Hoy, sea como sea, tengo que conservar la amistad de Blaine y de Kurt sin lastimarlos más.
—No sabes cómo me encanta que en esta ocasión no hayas salido corriendo como es tu costumbre. —Pensaba que Kurt Hummel en modo perra ya se había extinguido, pero parece que no.
—Pensé en hacerlo pero luego supuse que me obligarían, así que lo prefiero por las buenas.
—Qué bueno, porque no me sentía con ánimos de seguirte furioso en mi coche. —Blaine me sonríe pero yo sólo hago un amago de risa. Joder, esto es mucha tensión.
—Bien. Entonces, ¿vamos?
Salimos los tres del salón de ensayo. Puedo sentir la mirada pesada de Santana sobre mi espalda; con ella tengo otra conversación pendiente pero no será hasta que ella quiera, porque sé que tarde o temprano Santana necesitará a alguien con quien hablar, más aún ahora que se comenta que Brittany y Artie tienen problemas.
—¿Vienes con nosotros? —Las palabras de Kurt me sacan de balance.
—No. Voy en mi camioneta. —Kurt eleva una de sus cejas e intercambia miradas con Encantador. —No pienso irme, no voy a huir. Y en caso de que lo hiciera ustedes ya saben donde vivo, no es como si pudiera esconderme en Narnia de nuevo. —Los dos asienten no muy convencidos. —Los sigo, ¿ok?
—Bien. —Blaine le abre la puerta a Kurt y yo me voy para mi coche.
Me sorprende que no vayamos a la misma cafetería de siempre; han escogido un lugar un poco más discreto, si es que se puede tener eso en Lima. La cafetería es nueva pero poco a poco la gente se va enterando de ella. Por lo que he escuchado sus bebidas son geniales, seguramente del tipo de bebidas que les gustan a Kurt y Encantador. Yo soy un tipo común y corriente al que le gusta el café común y corriente con azúcar común y corriente.
Con la carta en la mano vamos y nos sentamos en la esquina más privada del café. Sólo hay un par de parejas y una familia pero es seguro que no nos escucharán a menos que alguno de los tres grite, y es probable que yo lo haga. Siento que puedo explotar en cualquier momento. Debería hacerle caso a mi viejo y regresar a mis clases de boxeo.
—Siéntate, Dave. —Evito mirar el rostro de Blaine una vez que tomo asiento y, de paso, también el de Kurt. Me concentro en un punto perdido detrás de ellos mientras busco las palabras correctas. —Kurt y yo hablamos el viernes sobre todo lo que pasó. —Y justo con esa frase mi alma se va al inframundo.
—Blaine ya sabe todo lo que sucedió y yo sé lo que pasó entre ustedes. —Abro la boca para decir algo pero en realidad no sé el qué. Es como si ellos ya tuvieran todo cubierto.
—No pueden terminar por lo que sucedió —es lo único que se me ocurre decirles. —Fueron errores que…
—Dave, no tienes porque sentirte culpable. Kurt y yo hemos hablado de nuestras confusiones y problemas. Antes que novios, somos amigos, los mejores amigos, y para nosotros el cambio también ha sido complicado.
—Hemos convenido que nuestra relación tenga un respiro. No queremos perjudicarte a ti ni tampoco que la amistad entre los tres termine. —En ese momento una inexplicable rabia se apodera de mis sentidos.
—Entonces, ¿qué? ¿De repente somos así de maduros y podemos hablarnos como si nada hubiera ocurrido?
—No, nosotros no queremos decir eso. Lo único que estamos haciendo Kurt y yo es darnos un tiempo para pensar qué es lo que nos está pasando. No queremos afectar nada, ¿ok?
—Sí, lo que sea, Encantador. —Eso ha sonado peor de lo que pensaba.
—¿Qué pasa, Dave? ¿Por qué no estás de acuerdo? ¿Quieres intentar algo con Kurt? Vamos, si ya estamos en esto debemos ser honestos. Tú lo quieres, así que ¿quieres intentar algo serio con él? —Miro a Blaine a los ojos y luego observo a Kurt, que esta sonrojado y con la mirada un poco perdida. Esto no está bien.
—No, no quiero intentar nada con nadie porque no sabemos ni lo que en realidad queremos. Yo siento cosas muy importantes por ti, Kurt —Es la primera vez que miro a los ojos de bonito desde que empezamos a hablar. —, pero sé que ustedes tienen un lazo especial y no quiero entrometerme en él. Siento lo que sucedió Blaine —digo volviendo mi cara hacia Encantador —. Aunque nadie pueda creerlo, eres un amigo, y lo que siento por Kurt no tiene nada que ver con nuestra amistad. De verdad, lo siento, y también siento haberme dejado llevar por el enojo y la frustración. Jamás debimos empezar esa pelea ni dejar que terminara en lo que terminó.
—Lo sé. —Hay un momento de silencio en el que cada uno tomamos un respiro, aunque yo me estoy sintiendo como un animal enjaulado y quiero salir de aquí. Tanta seudomadurez me está asfixiando.
—Me tengo que ir. —Me pongo de pie pero Kurt me detiene sujetándome por la muñeca.
—Espera, ¿adónde vas?
—Tengo que llegar temprano a casa. Cristi ha decidido no quedarse en el colegio la semana entera.—Kurt no me suelta; sus ojos azules me perturban.
—Dave…
—Mañana nos veremos en la escuela. Seguimos siendo amigos, ¿no? Después de esta conversación les prometo que no pondré un muro fronterizo entre ustedes y yo. Sólo, por favor, déjame irme. —Kurt me da una fuerte mirada y luego me suelta.
Manejo hasta casa intentando no pensar en todo lo que ha sucedido. Sólo quiero poner tierra de por medio, hacer mi tarea, buscar el viejo saco de boxeo que mi padre me compró hace años y golpearlo hasta que me duelan los nudillos. Necesito deshacerme de toda la maldita tensión que me provoca estar con esos dos.
Cuando llego a casa me encierro en mi habitación, veo que mis deberes que se reducen a una canción para la asignación del club Glee de esta semana y unos cuantos problemas de Cálculo que me pongo a hacer de inmediato. Eso me sirve para despejarme pero en cuanto termino vuelve la necesidad de seguir activo.
Al mudarnos, papá puso muchas de nuestras cosas en el ático de la casa, así que subo para allá y busco entre mis cajas para encontrar el saco de boxeo en un solitario rincón. Me cambio de ropa, hago un poco de espacio en el ático y dejo todo listo para, al ritmo de los Red Hot Chili Peppers,empezar a golpear el saco sin contemplaciones.
No sé cuento tiempo trascurre; me detengo cuando siento que alguien pone una mano sobre mi hombro derecho y me giro de forma brusca.
—Ey, calma, calma. Casi me das un derechazo. Menos mal es que soy ágil. —Cristi está enfrente de mí, sonriéndome. —¿Cuánto tiempo tienes haciendo esto? —Me quito los auriculares y me encojo en hombros —Quítate esos guantes y habla conmigo.
—No hay nada de qué hablar, Squirrel. —Me quito los guantes y empiezo a caminar hacia las escaleras con Cristi detrás. En cuanto llegamos a mi habitación mi hermanita me lanza una mirada idéntica a la de mi papá. Esa mirada me desarma.
—Empieza a hablar o voy a tener que decirle a papá que algo anda mal.
Me dejo caer en la silla de mi escritorio y empiezo a contarle todo. Resulta ser bastante liberador poder hablar de esto desde el inicio hasta el final con todas las señales y momentos. Porque a Cristi sí le he contado el beso con Blaine y la conversación en el café. Cuando termino de hablar, al principio mi hermana no dice nada, pero luego sus ojos empiezan a brillar de una forma que no me gusta.
—Eso es genial. No entiendo por qué te agobias. Tanto Blaine como Kurt quieren estar a tu lado para saber qué es lo que sienten por ti y entre ellos, y lo mejor de esa decisión es que tú no pierdes a tus amigos.
—Sí, claro. Sólo se te olvida lo estresante que es estar cerca de Kurt. Y esa ecuación añádele a Blaine. —Cristi se encoje de hombros.
—Si ellos pueden quitarle el estrés, tú también. Blaine de verdad es un chico encantador e inteligente y si te detuvieras un poco a pensar te darías cuenta de que, hasta cierto punto, él está protegiéndote de ellos. —Odio cuando Cristi se pone de sabionda y, lo peor, que tenga razón. Suspiro pesadamente y cierro los ojos echando mi cabeza hacia atrás —¡Oh, se me acaba de ocurrir la mejor idea de todas! —Tengo miedo de preguntar.
—¿Qué se te ha ocurrido?
—Hagamos un combinado gamers-noche de divas. —Abro los ojos y la miro fijamente.
—¿Qué? —Ella salta a la cama mirando hacia el techo.
—Es genial. Mira, tú invitas a tus compañeros del club Glee a jugar y a las chicas las invitamos para que tengan su noche de divas aquí. Sabes lo bien que me llevo con Kurt y sería genial tenerlo aquí con sus divas.
—Ok, ok, calma tu tren. Primero, no creo que sea conveniente invitar a gente a casa porque eso sería molestar a papá; él tendría que encargarse de todo. Segundo, Finn está enojado conmigo, así que no creo que me ayude a invitando a los demás. Y tercero, ésta es una locura de las tuyas. —Cristi se arrodilla en la cama.
—Escucha, papá estaría terriblemente contento de ver que recibimos amigos y así él tampoco se sentiría tan agobiado en esta enorme casa; sabemos bien como extraña a mamá. Si invitas a tus compañeros a jugar no creo que ninguno diga que no y así podrías hacer la paces con Finn y, de paso, integrar a Blaine con los chicos, porque por lo que me cuentas creen que Blaine también es una nena y…
—Y quieres tener la casa llena de hombres. Como si no te conociera. —Cristi me sonríe malignamente.
—¡Como si eso pudiera molestarte en realidad! Además, me debe de salir de tener un hermano gay, a pesar de que resultaste ser el único adolescente gay que nunca le ha mirado el paquete a sus compañeros de equipo porque, según tú, no es correcto andar husmeando el cuerpo de un compañero de equipo.
—Para tu información, yo respeto a mis compañeros de equipo.
—Sí, bueno, piensa en lo que te he dicho. Las Regionales serán pronto, y seguro que tus amigos se quieren divertir. ¿Qué mejor que esto? —Asiento no muy convencido. Cristi baja de mi cama y, justo antes de abrir la puerta, habla de nuevo. —¿ Sabes, Dave? Deberías hacer otro tipo de cosas para soltar la tensión. No sé, correrte unas pajas, ver porno gay o algo así. Lo que sea antes de seguir por ese camino de lastimarte y todo eso. No hace falta que hagas la ridiculez de pegarle a una pared o algo semejante.
Y con eso mi linda hermanita sale de la habitación. Sé que Cristi está preocupada por nosotros, por papá y por mí. Después de todo lo que ha sucedido con mamá, y a pesar que ella también tiene problemas, se preocupa por nosotros. Quizá debería parar un poco y hacerle caso; una buena paja también aligeraría la tensión. Aunque eso me llevaría a pensar en Kurt.
No puedo evitarlo, veo a los chicos en los videos y de inmediato Kurt viene a mi mente: su cuerpo, su piel, sus labios que quisiera ver sobre mi polla. ¡Joder, ya estoy caliente!
Enciendo el ordenador y busco un video que me guste. Encuentro uno con dos chicos con rasgos muy similares a los que me atraen y con ello ya tengo para empezar a imaginar a Kurt. Acaricio mi erección suavemente un par de veces, luego cierro los ojos e imagino los labios de Kurt sobre mi polla y su lengua recorriendo mi glande. Ahora mis caricias se vuelven más rudas. Imaginar los grandes ojos azules de Kurt mirándome con deseo mientras sigue chupándome la polla es suficiente para correrme sobre mi mano.
Suspiro pesadamente y abro los ojos. En el ordenador el video sigue corriendo. Lo detengo justo antes de que empiecen a follar. Muchas veces he pensado como sería estar así con Kurt. Sé muy bien que con él tendría que ir poco a poco, con muchos mimos y caricias, en un lugar romántico con el ambiente preciso. Con Kurt no sería ser follar por follar, con él sería hacer el amor, con todo lo que implica.
Aunque con Blaine imagino que sería distinto. Algo me dice que Blaine es más salvaje y menos emocional. Tal vez con él sí se podría ser rudo o sucio, con palabras obscenas y mucho sudor. Me dio esa impresión cuando nos besamos. Blaine, a pesar de ser todo prolijo, seguramente tiene gustos bastante intensos en la cam…
Un momento. ¿Qué hago pensando en eso? A mí qué me importan los gustos de Blaine en la cama. Y aún menos me deberían gustar porque él es quien tiene más posibilidades de estar con Kurt de esa manera. Tengo que deshacerme de estas ideas. Tal vez Cristi tiene razón y su combinadode gamers y divas sea una buena forma para terminar con tanta tensión. Los invitaré para este viernes.
Blaine está contento por cómo ha terminado resultando la semana. Después de la conversación en el café, Dave se fue relajando en torno a Kurt y a él, de tal forma que todo ha continuado como antes, como cuando Dave estaba convaleciente y su amistad empezaba.
Las cosas con Kurt también están mejor. Hablan constantemente, sobre todo de la presentación en las Regionales y de las universidades. Kurt está feliz con la idea de salir de Lima finalmente.
—Ey, Encantador. —Blaine termina de pintar la parte del escenario que estaba detallando y se gira para mirar a Santana López.
—¿Santana? Pensé que todos se habían marchado ya. —La chica se encoge de hombros.
—Escuché que le decías a Kurt que te quedarías a terminar tu parte y decidí hacerte compañía. —El señor Schuester les había pedido que ayudaran en la remodelación del auditorio y Blaine estaba terminando con su parte.
—Aprecio tu preocupación pero ya he terminado. —Santana sonríe y se acerca a él con una mirada depredadora.
—¿Sabes, Blaine? —La chica coloca sus manos los hombros de Blaine. —De verdad eres encantador, guapo —Santana lleva su boca hasta la oreja de Blaine. — y sexy. ¿Qué te parece su tú y yo…?
—No, no, no. —Blaine se aleja de Santana. —Gracias, pero no. ¿Sabes? Te hace falta un apéndice al cual estoy muy encariñado. —Santana sonríe seductoramente.
—Vamos, Blaine. Me encantaría tener en mi historial la hazaña de haber follado con un chico gay. —Blaine sonríe y asiente.
—Me lo imagino pero no, gracias.
—¿A qué juegas, Blaine Anderson? Evidentemente eres gay, pero te pregunto. ¿A qué estás jugando con Dave y Kurt?
—No te entiendo…
—Sí, y lo sabes. ¿Quieres alejar a Dave de Kurt y por eso lo estás seduciendo?
—¿Qué? ¡No! Yo… Jamás… —Santana lo mira fijamente por unos segundos.
—Bien, no me importa, lo que pase es cosa de ustedes. Pero te juro que si lastimas a Dave o a Kurt vendré por tus bolas, te las cortare de un tajo con un bisturí de mi padre y se las daré de desayuno a mi pomerania. ¿Entendiste?
—Sí. —Después de eso Santana desaparece.
Vaya chica acojonante: primero lo intenta seducir para desequilibrarlo, luego lo interroga de una forma ruda y después lo amenaza. Blaine niega. Su móvil empieza a sonar un poco después.
Hoy en mi casa a las 7 para jugar. Ya invite a los chicos y dijeron que sí. ¿Te apuntas?
Blaine sonríe. No esperaba tanta muestra de civilización por parte de Dave Karofsky pero parece que todo va mejor de lo que pensó.
Claro. A las 7 en punto.
Invitar a las divas y a los chicos a casa está resultando bastante bien. Creo que debería hacerle caso más a menudo a mi hermanita. Quizás que sea más madura que yo a pesar de ser dos años menor se deba a que es una chica y a que estudia en un colegio privado.
—¡No, no puede ser, hombre! —El grito de Finn hace que regrese mi vista a la pantalla. En la repetición veo como Blaine le ha dado un tiro directo en la cabeza a su personaje.
—Buen tiro —digo con toda sinceridad.
—Lo sé. Soy genial.
—Tienes que admitir que Blaine te ha dado un gran tiro, Finn. —Sam toma su mando para continuar con el juego.
—Sí, bueno. Es que no me puedo concentrar cuando al otro lado de la casa se escucha Alejandro a todo volumen. —Finn tiene un curioso mohín de disgusto.
—Puedes ir a decirles que bajen el volumen —comenta Mike entre risas. Todos nosotros asentimos y Finn niega.
—Claro, Finn, y así podemos ver como Lauren te arranca la cabeza. —Artie nos hace reír a carcajadas.
—Mi pequeño budín no haría… Sí lo haría, la verdad. —Puckerman golpea animosamente el hombro de Finn y él sonríe.
—¿Sabes, Hudson? Deberías adentrarte en el juego y dejar que la música se mezcle con las emociones. ¿Qué mejor que jugar con la voz de Lady Gaga? —Azimio nos hace reír un poco más cuando contonea las caderas.
Se nota que la madurez nos está pegando. Hace un año Azimio jamás hubiera hecho una broma así. El móvil de Encantador empieza sonar. Él mira la pantalla y termina poniéndose de pie para contestar.
—Hola, abuelo. —No conozco al abuelo de Encantador pero sé que es una persona muy importante para él. —¿Todo bien? Es que habitualmente no me llamas. Sí, lo siento. Sé que te dije que iría pero es la primera vez que mi invitan a jugar con ellos. —Lo último lo dice en un susurro y sólo yo, que estoy poniendo atención, me doy cuenta de lo que dice. —Gracias, abuelo. Sí, las cosas se arreglaron. Justo ahora estoy en la casa de Dave con los chicos y me lo estoy pasando genial. —No puedo evitar voltear a mirarlo. Su mirada se cruza con la mía y me da una sonrisa deslumbrante. —Cuídate, viejo. Te veo la semana entrante, ¿ok?
Blaine cuelga y seguimos jugando. Ya es de madrugada cuando nos llegan los primeros signos de cansancio. Cristi se ocupa de las divas y yo divido a los chicos entre mi habitación y la contigua. Casi estoy a punto de dormirme cuando pienso en lo bien que se veía mi padre hoy que los chicos han venido. Mi viejo es feliz viéndonos felices a sus hijos. Debería hacer más por él.
—¡El desayuno, Dave! —El grito de Cristi hace que casi me caiga saliendo de la ducha. Mi papá ha invitado a todos los chicos a desayunar e imagino que sólo falto yo para empezar. Me visto con lo primero que encuentro y bajo corriendo.
—Ya estoy aquí. —En el comedor están casi todos. Sólo faltan Kurt y Encantador. Intento no pensar en lo celoso que me puede poner el imaginar lo que estarán haciendo. —Vaya, se han lucido. Han hecho los panqueques de mama Lulú. —Azimio sonríe. Su abuela le enseñó la receta a mi hermana hace tiempo y esos panqueques son el cielo.
—Siéntate a comer, hijo.
Estoy a punto de sentarme cuando veo a Blaine pasar corriendo, abrir la puerta principal, subir a su coche e irse de inmediato. Kurt baja las escaleras detrás de él corriendo y llorando. Finn se pone de pie pero yo ya estoy sujetando a Kurt de los brazos.
—¿Qué ha pasado? —Kurt traga duro y pone las manos en mi pecho.
—El abuelo de Blaine ha muerto esta madrugada. —Abrazo a Kurt muy fuerte y los ojos se me llenan de lágrimas. Sólo necesitamos tomarnos un momento. Sé que iremos a alcanzarlo. Porque nos necesita. Ahora más que nunca.
