Algunas de las mejores lecciones se aprenden de errores pasados, el error del pasado es la sabiduría del futuro
Dale Turner
Los ensayos para las Regionales se volvieron cada vez más intensos y yo lo agradecí; no por mí, por Blaine. Después de la muerte de su abuelo, Blaine ha estado actuando normal, con la tristeza marcada en los ojos pero todos los días intenta sonreír y ser el mismo de siempre. Creo que los ensayos lograron mantener su mente ocupada y, además, tuvo un pretexto para no ir a casa. Kurt me dijo que los padres de Blaine habían llamado a su casa para saber de él porque desde el funeral no había hablado con ellos. Ni siquiera hizo el intento de acercarseles hace tres días, cuando se dio lectura al testamento de su abuelo.
Kurt y yo lo acompañamos porque nos lo pidió. Los Anderson entraron juntos al despacho del notario y cuando salieron Blaine ni siquiera se despidió de ellos, simplemente tomó la mano de Kurt y caminamos los tres hasta la salida. Después nos contó que su abuelo le había dejado la mitad de su fortuna y que su padre sería el albacea hasta que él terminara cualquier carrera que escogiera. Mientras tanto, el padre de Blaine estaba obligado a pasarle una buena pensión y a pagarle la universidad que quisiera y, de no cumplirlo, perdería la mitad de la fortuna que le había tocado y que ésta pasaría también a manos de Blaine. Después de eso no hubo más comentarios con respecto a sus padres o al dinero.
La mamá de Finn resulto ser alérgica a los perros yOtto terminó viviendo en mi casa para deleite de mi padre, que se siente más acompañado, y mío, porque hace años que quería tener una tiene sus malos momentos, extraña a su dueño; sin embargo, me ocupo de divertirlo. Aunque su actividad favorita es echarse en mi cama y poner la cabeza en mi estomago mientras estoy leyendo algún libro. Su otro momento mágico es cuando vamos a la granja; corre como un loco y luego se avienta al río feliz. Espero estar haciendo las cosas bien con él, es una gran mascota. Y Blaine siempre viene a verlo.
Kurt y Blaine siempre están en mi casa junto con alguno más de los chicos o las divas, quienes no dejan de visitar a Cristi desde que decidió no quedarse en el colegio toda la semana sino que prefiere viajar de regreso cada día.
Cuando el señor Schuester nos habló de buscar dinero para el viaje a las Regionales mi papá decidió hacerse cargo de todo: del trasporte y del hospedaje en Cleveland. Y no es que mi viejo sea tan noble (bueno, lo es pero no tanto), es que necesitaba reducir impuestos y, ¿qué mejor que ayudar a una escuela pública? Así mata dos pájaros de un tiro: nos da un viaje cómodo de dos días y no paga tantos impuestos. ¿No es genial?
Así fue como llegamos a Cleveland. Ahora veo las cosas en mi cabeza como un gran collage de imágenes: la llegada al hotel; ir al auditorio y encerrarnos en la pequeña antesala escuchando a los demás coros haciendo espectaculares números; nuestra salida al escenario; cantar y bailar enfrente de todas esas personas, y ganar las Regionales. Ése momento lo repito una y otra vez en mi cabeza porque ha sido uno de los mejores que he pasado desde que llegué a McKinley. Por eso le dije a papá que no lo quería aquí, que lo quería en una butaca de las Nacionales, y él asintió sonriendo.
Ahora que lo pienso, aquí, en la oscuridad de mi habitación y con la cabeza bien fría, me doy cuenta de que Blaine y yo hemos sido los que más nos hemos emocionado esta noche. Los otros chicos de New Directions se han alegrado pero no tanto como nosotros. Y es que, a fin de cuentas, es la segunda ocasión consecutiva que ellos ganan las Regionales y, a pesar de que pusieron su mayor esfuerzo, creo que sus mentes están en las Nacionales desde que empezó el año. Escucho un gran ronquido de Finn y cierro los ojos. Poco a poco me voy quedando dormido.
Escucho que alguien golpea la puerta pero no quiero abrir los ojos; sé que todavía es de madrugada. ¿Quién puede ser? Me gustaría tener el sueño tan pesado como Finn que ni siquiera se inmuta con el ruido. Me froto el rostro con las manos. Aún no tengo fuerza para levantarme. Los golpes son más fuertes ahora. Juro que si son Puck o Sam molestando voy a romperles el cuello. Así que me levanto de la cama, camino hasta la puerta y la abro de golpe con el ceño ligeramente fruncido. Me basta ver el rostro preocupado de Kurt para congelarme. Vagamente recuerdo que estoy frente a él sólo en camiseta y bóxers. Inexplicablemente, Kurt empieza a llorar en cuanto me ve.
—¿Qué pasa, bonito? —Instintivamente paso mi brazo por sus hombros. Kurt se refugia en mi pecho y solloza más fuerte.
—Blaine no está. Se ha ido. Mike llamó a mi habitación cuando empezó a preocuparse porque Blaine no llegaba. Primero pensó que podría estar conmigo y por eso llamó, pero no está y no sé… —Lo dejo pasar a la habitación y enciendo la luz. En ese momento Finn despierta y nos mira. Imagino que quiere decir algo mordaz pero en cuanto ve a Kurt llorando se sienta en la cama.
—Kurt, ¿qué tienes? —Bonito va contándole toda la historia mientras yo me cambio. Sabía que la aparente tranquilidad de Blaine no era normal. Debí haberme quedado en la habitación con él; algo me decía que esto sucedería. Me pongo unos vaqueros, la camisa azul y mi chaqueta negra favorita; ya es casi primavera pero aún hace frío por las noches. Estoy terminando de ponerme los zapatos negros cuando Finn nota que me preparo para salir. —¿Adónde vas? —Kurt se gira para mirarme y por breves segundos nuestras miradas se conectan.
—Voy a buscarlo. —Kurt abre sus inmensos ojos azules. Finn se pone de pie y también comienza a cambiarse.
—Tenemos que planear algo para que el señor Schuester no se dé cuenta de que ustedes no están en el hotel.
—Bien, bajaré al vestíbulo para preguntar. Estoy seguro de que alguien de recepción sabe donde puede estar.—Kurt se pone de pie y me detiene justo cuando estoy a punto de abrir la puerta de la habitación.
—Bajamos contigo.
Subimos los tres al elevador. Antes de que Finn presione el botón compruebo si tengo la cartera en el bolsillo interior de la chaqueta. Mi billetera es parte fundamental de mi plan y espero que me salga bien porque si no será muy complicado explicarle al señor Schuester que uno de los mejores miembros del club Glee está perdido en Cleveland.
El vestíbulo esta casi desierto; sólo hay una pareja registrándose y unos botones caminando por ahí. En el mostrador de recepción dos personas: un señor mayor y un chico que seguramente no pasa de los veinticinco. El hombre mayor sale de detrás del mostrador y entra por una puerta que hay a la derecha. En cuanto eso sucede, camino hasta el chico con la billetera y el móvil en la mano.
—Buenas noches. ¿En qué te puedo ayudar? —En cuanto el chico me saluda yo le muestro la fotografía de Blaine en mi móvil.
—¿Has visto a este chico? —Mira la fotografía y luego a mí negando con la cabeza.
—No, no sé quien es. —Tiene gracia poder saber cuando la gente me miente, justo lo que está pasando ahora.
—Mira, somos miembros del coro que se está hospedando en el hotel. Este chico ha salido sin permiso y sin decirle nada a nadie. Si sabes algo de él será mejor que me lo digas y así todos nos evitamos un mal rato. —Dejo caer un billete de cincuenta dólares sobre el mostrador que él mira y después coge.
—Vino y me preguntó sobre un buen club gay, le dije del lugar y luego me pidió que le llamara a un taxi. Salió sin decirme nada más. —Pienso qué hacer, volteo a mirar a Kurt y me decido.
—¿Cómo se llama ese lugar? —El chico vacila un momento; tal vez no me veo muy amable con el ceño ligeramente fruncido, los ojos algo enrojecidos por la falta de sueño y los rastros de barba sobre mi rostro. Intento aligerar mi semblante para que el chico no piense mal y parece funcionar.
—Mean Bull. —Joder, tan sólo el nombrecito ya me está dando mala espina. Aunque no creo que este tipo haya mandado a Blaine a un mal lugar. Conozco Cleveland pero nunca he visitado un bar gay; quizás no debo juzgar el libro por la portada.
—Bien, ¿tienes coche? —El chico me mira preocupado. —Te alquilo tu coche por unas horas, hasta que regrese. Conozco la ciudad, sólo tienes que decirme dónde está el bar. Mis amigos se quedarán aquí y tú te ganarás mil dólares por sólo alquilarme tu coche. —Los ojos del chico se abren y me mira fijamente intentando buscar indicios de mentira.
Había tomado mil quinientos dólares de mis ahorros personales para el viaje; tenía la esperanza de comprar algunas cosas (juegos o algún accesorio interesante para mi consola o para mí), pero salvar a Blaine de sí mismo es más importante. El chico mira hacia Finn y Kurt, que todavía permanecen unos metros atrás de mí, y suspira pesadamente.
—Ok, vamos al estacionamiento por él. —Le sonrío sinceramente y luego me giro para hablar con Kurt y Finn.
—Ya sé donde está. —Kurt exhala feliz y Finn sonríe levemente. —Voy a ir por él; el chico de la recepción va a alquilarme su coche.
—¿Conoces la ciudad? —Bajo la mirada un momento y luego miro a Finn para contestarle.
—Mi tía Rosy, una prima de mi madre que es casi como una hermana para ella, vive aquí. —Antes de saber de la existencia de Tom pensaba que mi madre hacía muy bien en querer tanto a su prima, pero ahora comprendo que sólo lo hacía porque estaba sustituyendo a un hermano. —Cada año veníamos a verla por una o dos semanas, hasta el año pasado en que mi mamá decidió no venir. Imagino que ella presentía que algo malo estaba pasando conmigo.
Se hace un silencio bastante incomodo durante el cual Kurt me mira fijamente. Sé que algo quiere decirme pero no puede porque Finn está delante y porque no es el momento.
—Voy contigo. —Niego de inmediato ante el ofrecimiento de Kurt.
—No, te quedas con Finn. No sé cómo se vayan a poner las cosas y es mucho más fácil que vaya yo solo. No quiero arriesgarte. —Finn coloca una de sus manos en el hombro de Kurt.
—Dave tiene razón. Tú te quedas aquí. Además, alguien tiene que quedarse en nuestra habitación hasta que Blaine y Dave regresen.
—Regreso en seguida. —Le doy un apretón a la mano derecha de Kurt y me voy tras el chico de recepción hasta el estacionamiento de empleados.
Caminamos en silencio. Siento como el chico me mira de reojo, pero no dice nada. Pasamos varios coches hasta que se detiene frente a una camioneta Cherokee que, si no me equivoco, debe ser de los noventa. Es el modelo cuadrado pero está muy bien cuidada y la pintura azul oscura está impecable. El chico me lanza las llaves con una sonrisa y yo le doy el dinero.
—Espero que tu novio y tú se arreglen. —Elevo una de mis cejas en cuanto dice eso.
—No es mi novio, es sólo un amigo.—La sonrisa del chico se ensancha de pronto. —Regreso en un rato con tu coche. Muchas gracias por el favor que nos haces.
Subo a la camioneta, la arranco y me voy de inmediato. Según las señas que me ha dado el chico el bar no está muy lejos del hotel. Efectivamente, ahí está Mean Bull. Alcanzo a ver a la perfección el letrero de fondo negro, las letras rojas de Mean Bull divididas por la imagen de un toro rojo de ojos azules. Aparco el coche en el estacionamiento del lugar y entro por la puerta que me indican los guardias de seguridad.
Dentro no es como lo imagino. A mi izquierda está la barra, iluminada de azul y blanco, en la que hay varios chicos atendiendo. Dos de ellos hacen una especie de espectáculo con las botellas. Frente a la barra hay unas mesas donde varios chicos beben cócteles y se mueven al ritmo de la música. En la parte inferior del lugar, que es donde yo estoy, se encuentra la pista de baile. Hay un montón de chicos moviéndose al ritmo de la música y frotándose entre sí. No creo que Blaine escuche su móvil si lo llamo. En cuanto el hombre de seguridad me devuelve mi identificación doy un paso y me percato que suelo de la pista está mojado.
Decido empezar por el lugar más fácil y subo los cuatro escalones que dividen las plantas. Veo que la barra da la vuelta y que hay otra puerta de entrada y más mesas. Doy una repasada rápida pero no hay ni rastro de Blaine por ahí. Camino por el otro lado del primer nivel y sólo encuentro parejas y grupos de amigos bebiendo. La música del lugar cambia y me doy cuenta de que al final de la pista hay un escenario que está elevado hasta casi la altura del piso en el que estoy.
Mis ojos se agrandan y mi boca se abre cuando veo a Blaine subiendo al escenario. Trae un micrófono en la mano, su cuerpo está empapado y su camisa color beige, desabotonada. Puedo ver una porción del fino vello de su pecho y el ligero camino que forma y que termina escondido dentro de los vaqueros. La camisa mojada se le pega al torso. Trago saliva en cuanto lo veo moverse al ritmo de la música y lo escucho cantar.
No matter how hard I try
You keep pushing me aside
And I can't break through
There's no talking to you
Blaine baila en el escenario dando un gran espectáculo, moviendo sus caderas con el ritmo cadencioso de la música. Abajo muchos de los chicos bailan con sus parejas, frotándose unos con otros, pero varios miran a Blaine con la lascivia clara en sus ojos.
It's so sad that you're leaving
It takes time to believe it
But after all is said and done
You're gonna be the lonely one
La mano derecha de Blaine recorre su pelo sin rastros de gomina que también mojado, como el resto de su cuerpo. Baja esa misma mano por su pecho, acariciándose la piel descubierta. Uno de los chicos que baila lo incita para que baje de la plataforma pero Blaine lo ignora y sigue cantando y moviéndose con el ritmo de la música.
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Blaine se coloca en el centro de la plataforma para seguir cantando y marcando el ritmo con sus movimientos. Los cuerpos de la pista de baile se acercan aún más y veo como varias parejas se besan sin ningún pudor.
What am I supposed to do
Sit around and wait for you
Well I can't do that
And there's no turning back
Blaine está siendo sexy e incitante y coquetea descaradamente con el tipo que quiere que baje de la plataforma. Algo me dice que esto no va a terminar bien así que bajo para cruzar la pista atiborrada de cuerpos en movimiento.
I need time to move on
I need a love to feel strong
'Cause I've got time to think it through
And maybe I'm too good for you
Por fin, Blaine ha bajado de la plataforma y se contonea alrededor del tipo con el que estaba coqueteando. Entre las luces y los cuerpos apenas alcanzo a distinguir su mirada. En los ojos de Blaine no hay deseo ni lujuria; lo único que puedo notar es tristeza, y eso me parte el corazón.
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Cuando el tipo que baila con él empieza tocarle de forma descarada camino a grades zancadas y lo empujo. El chico me mira de arriba a abajo y luego desaparece entre la multitud. En ese momento es cuando noto que la mayoría de los chicos aquí son muy similares a Kurt y a Blaine; todos niños bonitos y metrosexuales. Yo no encajo aquí.
Blaine me mira y se pega a mi cuerpo para cantarme directamente la siguiente estrofa de la canción. Seguramente la mayoría de los que están aquí piensan que esto es un pelea de pareja, pero me da igual.
Well I know that I'll get through this
'Cause I know that I am strong
I don't need you anymore
I don't need you anymore
I don't need you anymore
No I don't need you anymore
Colocó mis manos sobre la cintura de Blaine para impedir que alguien más se le acerque. En cuanto siento su aliento percibo el olor a vodka martini. Blaine sigue cantando, frotando su cadera con la mía; instintivamente, me muevo con él siguiendo la música.
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Un grupo de hombres vestidos como drag queens salen de alguna parte de detrás del escenario para cantar. Blaine cuelga sus brazos de mi cuello y se mueve de forma sensual. Trago saliva y lo detengo tomándole de las muñecas pero él se zafa y se gira, coloca mis manos en su pecho y acerca sus nalgas a mi entrepierna.
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
Do you believe in life after love?
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough
La música electrónica sigue sonando. Yo sujeto a Blaine de las caderas y lo giro de nuevo para que me encare. Sus ojos llenos de tristeza se me clavan.
—Es porque no soy él, ¿cierto? —Su voz suena quebrada. Sé perfectamente a lo que se refiere y me siento mal de verlo así.
—Es porque en este momento no eres tú. —Los ojos de Blaine se llenan de lágrimas, baja el rostro y llora mientras me mira. Sus manos terminan en mi pecho.
—Lo extraño tanto, Dave. —Solloza fuertemente, esconde su rostro en mi pecho y yo lo abrazo cubriéndolo completamente. —No estuve ahí. No estuve y no le dije todo lo que lo amo, todo lo que le extrañaré por el resto de mi vida. ¿De qué me sirve tener su dinero si eso no me lo va a regresar? Yo lo quiero a él, lo necesito a él, con sus brandys raros, con sus ideas sobre la vida y sus ironías. ¿Por qué tiene que morir la gente buena, Dave?
—No lo sé, Blaine. —Acaricio su pelo y luego lo separo un poco de mí para secar sus lágrimas con mis pulgares. —No necesitas estar aquí ahora, Blaine. Vamos para el hotel; Kurt está muy preocupado por ti. —Blaine asiente ligeramente. Antes de movernos le quito delicadamente la camisa empapada y le pongo mi chaqueta. Afuera hace un poco de frío y no quiero que nada le pase. Seguramente no se perdonaría si por una estupidez como ésta se enfermara de la faringe.
Deja que lo saque del lugar sin ninguna resistencia. Una vez afuera paso mi brazo izquierdo por sus hombros y él se pega a mí. Llegamos al coche y lo subo casi como si fuese un bulto; parece que las emociones están haciendo mella en él justo en este momento. Arranco el vehículo y nos vamos de regreso al hotel.
Cuando llegamos al estacionamiento bajo a Blaine del coche sosteniéndolo por los hombros como había hecho fuera del club. Pasamos el vestíbulo y subimos al elevador. Una vez dentro apoyo a Blaine sobre una de las paredes y él termina con la cabeza sobre mi pecho. No me ha dicho palabra alguna desde que salimos del club pero sé que sigue consciente. Bajamos del elevador y lo llevo a mi habitación; no he llamado a Finn ni a Kurt pero imagino que me están esperando allí. Como puedo rescato la llave electrónica uno de los bolsillos de mi chaqueta. Al abrir me encuentro únicamente con Kurt. Camino con Blaine hasta una de las camas y lo acuesto.
—Ey, Kurt. ¿Cómo estás, dulzura? Gracias por mandar al osito sexy por mí. —Bueno, parece que Blaine ha recuperado el habla mágicamente.
—¿Dónde diablos estaba? —Es evidente que Kurt sabe donde estaba Blaine; lo que en realidad quiere saber en qué posición lo encontré.
—Deja que entregue las llaves del coche que me prestaron y luego te explico. Cuídalo en lo que regreso.
—¡Oh, ustedes dos son tan impresionantes! Me encantan. En serio, chicos, los amo a los dos. —Kurt se sonroja mientras yo me hago el despistado y salgo de la habitación.
Emprendo mi camino de regreso al vestíbulo pensando en que me gusta más el Blaine calladito que éste desbordante y parlanchín. No quiero ni imaginarme lo que le estará diciendo a Kurt en estos momentos. Al llegar al vestíbulo veo al chico en la recepción.
—Hola —le saludo y él me mira sonriendo —. Aquí están tus llaves. Muchas gracias por alquilármelo.
—No hay problema. ¿Encontraste a tu amigo? —Asiento sonriéndole.
—Gracias de nuevo. Sé que pudiste mandarme a la mierda cuando te pregunté por él y ni se diga cuando te pedí el coche. —Él niega sonriente y luego pone una tarjeta sobre el mostrador.
—Mi nombre es Edward; puedes llamarme cuando quieras. —Tomo la tarjeta sin siquiera mirarla.
—¿Por qué? —Él ríe; ni quiera he notado su aspecto hasta este momento.
—Porque si corres así por un amigo no quiero ni imaginar lo que harías por un novio. —Quiero preguntarle que cómo lo supo, cómo demonios supo que soy gay, pero en ese momento una pareja mayor entra por la puerta principal. Edward me guiña un ojo antes de que lleguen a la recepción.
Subo al elevador y me guardo su tarjeta en el bolsillo de la camisa; sé que no le llamaré pero no puedo dejar de sorprenderme por todo lo que está sucediendo en este viajecito. De regreso en mi habitación me encuentro con Blaine contándole a Kurt parte de su noche en el club gay.
—Regresaste, osito sexy. —Blaine se tira encima de mi abrazándome. Kurt parece más alegre que molesto; imagino que le divierte un poco ver al siempre sereno Blaine en un estado tan… particular.
—Blaine, creo que debes darte una buena ducha y luego dormir; ya debe de ser muy tarde. —Blaine intenta enredarse en mi cuerpo pero Kurt se pone de pie y toma delicadamente sus manos para alejarlo de mi.
—Ya escuchaste a Dave. Vamos al baño para que te des una ducha. —Kurt le habla mesuradamente y con cariño. Blaine parece desconcertado por un momento y luego asiente.
—Baño, cierto. —Blaine besa a Kurt en los labios y, sin más, se mete en el baño. En cuanto escucho el clic de la puerta me dejo caer sobre la cama más cercana. Kurt suelta una carcajada y se sienta en misma la cama que yo.
—¿Y Finn?
—Dijo que era mejor que yo los esperara aquí. Puckerman y él estaban ocupados ideando un plan para que el señor Schuester no nos descubriera. Trajimos la maleta de Blaine. Espero que vea la ropa que está sobre la tapa del inodoro.
—Yo espero que no se rompa el cuello. —Kurt se vuelve a reír y luego se desploma en la cama.
—Presentía que estaba mal pero no quería aceptar que esto pudiera suceder. Extraña mucho a su abuelo, lo veo en sus ojos todos los días, pero de alguna forma esperaba que saliera adelante sin dificultades, como siempre lo hace. —Acaricio su mano con el dorso de la mía para reconfortarlo.
—Si te sirve de algo, yo también lo esperaba. —Estamos sumergidos cada quien en sus pensamientos cuando la puerta del baño se destraba. Blaine sale envuelto en una toalla y, cuando lo veo tambalearse, me incorporo y lo detengo.
—Gracias. —Lo llevo hasta la cama. Ya parece un poco más sobrio pero, para sorpresa de Kurt y mía, empieza quitarse la toalla.
—Blaine, espe… —Kurt y yo suspiramos cuando vemos que Blaine trae puesto un bóxer negro bajo de la toalla. Entro al baño y tomo la camiseta que está sobre la tapa del inodoro.
—Ponte esto, Blaine. —Lo hace dócilmente y después se deja caer en el centro de la cama. Estoy a punto de irme a dormir a la otra cama cuando lo escucho llorar de nuevo. Kurt me mira por unos segundos y termino recostándome con ellos al otro lado de Blaine.
—Mi abuelo era fuerte, era muy inteligente, era… Mejor que ninguno. —Kurt enreda su mano con la de Blaine y lo abraza. Yo me acerco más y paso mi brazo derecho por encima de las cabezas de ambos para acomodarme y mirarles mejor.—Nadie me va a querer tanto como él.
—No digas esas tonterías, Blaine. Dave y yo te queremos. Siempre nos tendrás a nosotros. Siempre me tendrás a mí. —Kurt besa a Blaine casi sin pensarlo. Yo me pongo de pie inmediatamente pero, lejos de molestarme, pienso en hacer algo por él, así que rescato mi guitarra del armario y me siento en el taburete de al lado de la cama. Cuando terminan de besarse me miran sorprendidos pero yo no les doy tiempo de que hablen y empiezo a tocar. Estoy casi seguro de que Kurt conoce esta canción.
When the night has come
And the land is dark,
And the moon is the only light we see,
No, I won't be afraid.
Oh, I won't be afraid
Just as long as you stand, stand by me.
Puedo ver las caras de Kurt y Blaine iluminándose en medio de la oscuridad de la habitación. Blaine se gira completamente hacia mí y Kurt lo abraza desde atrás y comienza a cantar la siguiente parte de la canción.
So, darling, darling, stand by me.
Oh, stand by me.
Oh, stand, stand by me, stand by me.
If the sky that we look upon
Should tumble and fall,
And the mountains
Should crumble to the sea,
I won't cry, I won't cry.
No, I won't shed a tear
Just as long as you stand, stand by me.
Los miro directamente a ambos para seguir intentando ponerle a la canción la emoción que siento en este momento.
And darling, darling, stand by me.
Oh, stand by me.
Oh, stand, stand by me, stand by me.
Hago los acordes imaginando que estoy acompañado por unos violines. Siempre me ha gustado la versión original de Ben E. King para esta canción. Y ésta es la primera vez que la interpreto para alguien.
Darling, darling, stand by me.
Oh, stand by me.
Oh, stand, stand by me, stand by me.
Whenever you're in trouble,
Won't you stand by me?
Oh, stand by me, stand by me, stand by me.
Cuando la canción termina Blaine palmea el colchón. Pongo la guitarra en el suelo y me recuesto a su lado. Kurt busca a tientas mi mano y yo cedo, así que Bonito termina colocándola sobre las suyas. Termino de girarme para encarar a Blaine; lo miro primero a él y luego a Kurt, que me sonríe conciliador. Una parte de mí grita ¡peligro! pero otra me dice que me quede donde estoy porque éste es mi lugar. Tímidamente recorro con mi mano derecha el brazo de Kurt que envuelve a Blaine y, poco a poco, los tres nos vamos quedando dormidos.
Blaine despierta por culpa del punzante dolor de cabeza que le está matando. Quiere abrir lentamente los parpados pero falla miserablemente. Hace un segundo intento y esta vez sí, lo logra. Primero su vista está nublada pero luego, poco a poco, alcanza a enfocar y sonríe al ver a Kurt acurrucado entre sus brazos. De pronto nota que su brazo derecho esta enredado con otro brazo que no puede ser de Kurt. Para empezar ese otro brazo sale de algún punto de su espalda, es mucho más grande, tiene la piel broceada y un vello fino y oscuro en el antebrazo que sobresale de una camisa azul.
Entonces, Blaine lo recuerda todo: haber ganado las Regionales, querer celebrarlo de algún modo, preguntar por un bar gay, ir al bar, beber como un cosaco, bailar y cantar y luego ser rescatado por Dave cuando uno de los del bar empezó a toquetearlo. Recuerda cómo terminó así y, para corroborarlo, se inclina para atrás hasta apoyarse en otro cuerpo que no es otro que el de Dave Karofsky. Un leve gruñido del chico a su espalda quita toda duda que pudiera haber tenido. Dave entierra entonces su rostro en el hueco formado entre el cuello y el hombro de Blaine y éste se tensa al sentirlo reajustar los brazos de tal forma que tanto él mismo como Kurt terminan más juntos. En ese momento, Dave se despierta, pone los brazos rígidos e intenta retirarlos de donde los tiene, pero Blaine lo detiene. No quiere que el calor de ese momento se vaya. Por lo menos, no tan pronto.
—Buenos días. —Dave aparta su rostro. Blaine sabe que tiene que actuar rápido para que esto no pase de ser un lindodespertar al despertar más incomodo del año. —¿No crees que se ve súper tierno dormido?
—¿Eh…? —Dave levanta un poco la cabeza para ver a Kurt y sonríe. —Algo así; tiene cara de ángel pero lengua de demonio. —Blaine ríe; ellos mejor que nadie saben cómo de afilada puede ser lengua de Kurt.
—Dave, gracias por haber ido por mi anoche —Dave termina colocando su cabeza sobre el cabello de Blaine.
—No tienes que agradecerme nada; ustedes habrían hecho lo mismo por mí. Sólo recuerda que siempre nos tendrás a Kurt y a mí. Sé que el dolor puede ser mucho pero no tienes por qué estar solo.
—No estoy acostumbrado a que la gente me vea vulnerable. —Dave desenreda sus brazos y termina sujetando a Blaine de la cintura para acercarlo más a él y susurrarle al oído.
—Seremos fuertes por ti, para ti. Ya no estás solo, Blaine, y nunca más lo estarás. —Blaine esconde sus rostro en el pecho de Kurt. En ese momento él despierta, los mira a ambos, suspira y abraza a Blaine hasta que se tranquiliza.
Un golpe en la puerta hace que los tres se espabilen.
—El desayuno será en cuarenta y cinco minutos, chicos. —Los pasos se alejan. Blaine suspira y se separa de Kurt y luego Dave retira sus brazos.
—Necesito una ducha rápida —dice Kurt bajando de la cama y entrando al baño con su bata en la mano.
—¿Crees que esté molesto por lo del bar? —Blaine sabe que hay una gran probabilidad de que le pase eso.
—Creo que está más enojado porque te fuiste sin decir nada que por dónde estuviste. Sabes lo mucho que le preocupas. —Blaine asiente. Después se levanta de la cama, ve su maleta en una esquina, la abre y se cambia de ropa.
—Ya sé qué puede ponerlo contento. Voy a la tienda del hotel. Nos vemos en el desayuno. —Dave le sonríe y Blaine no puede evitar girarse para darle un ligero beso en los labios. Después, se marcha dejando a Dave completamente aturdido.
Blaine me besa y se va sin decir nada. ¿Qué se supone que debo pensar? Estos chicos me van a causar algún tipo de enfermedad. Mejor me pongo a preparar mi maleta; Kurt y Blaine tienen sus cosas ya listas pero yo aún no, así que mejor hago algo que despeje mi pobre mentecilla.
Veinte minutos después Kurt sale del baño envuelto en su bata blanca y fresco como una lechuga. Hago un gran esfuerzo para no babear imaginando que debajo de esa bata no hay nada.
—¿Y Blaine?
—Ha bajado al vestíbulo; nos verá en el desayuno. ¿Sabes? Creo que también me daré una ducha. —Sin más me quito la camisa para quedarme sólo en la camiseta interior, tomo una toalla y me encierro en el baño.
Esta mañana está siendo muy rara.
Kurt sonríe al escuchar la puerta del baño cerrarse. Blaine parece estar un poco mejor pero no lo va a descuidar. Todavía está enojado con él por haberse ido sin decirle nada a nadie. Entiende que no hable mucho con él de sus debilidades pero con Dave sí que parece hacerlo. ¿Por qué no le dijo que se iría a un bar? No quería ni imaginarse lo que hubiera pasado si Dave no lo encuentra. Suspira pesadamente. No necesita esas imágenes en su cabeza; Blaine está bien y con ellos.
Kurt recupera su ropa de la maleta y de pronto siente unas ganas enormes de estar en casa; agradece que después del desayuno regresarán a Lima. Una vez que está completamente vestido piensa en irse al comedor para esperar allí a Blaine y a Dave. Recorre la habitación para ver si han olvidado algo y sonríe cuando ve la camisa de Dave tirada. La recoge y no puede evitar abrazarla un poco y olerla. Hay una mezcla extraña entre el perfume Hugo Boss que usa Dave y el Azzaro de Blaine. Kurt empieza a doblarla cuando del bolsillo cae una tarjeta. Kurt la toma curioso y la lee. En cuanto escucha la puerta del baño abrirse, empuña la tarjeta.
—¿Quién es Edward? —Dave lo mira extrañado. Boquea un poco pero eso no convence a Kurt, quien camina hasta él y le arroja la tarjeta al pecho desnudo. Dave la toma y, al leerla, sonríe.
—Es el chico de la recepción, el que me alquiló su coche. Me dio su tarjeta. Eso es todo. —Kurt se pone a centímetros de Dave y lo mira desafiante.
—¿Vas a llamarle? —Kurt observa un segundo la vacilación de Dave y luego siente sus brazos rodeándole la cintura y acercándolo hacia él.
—¿Te importa si le llamo? —El aliento fresco de Dave choca con sus labios y en ese momento Kurt se da cuenta de la situación. Dave está casi desnudo, sólo tiene una toalla blanca envolviendo su cintura. El pecho desnudo de Dave se siente maravillosamente frío; las gotas de agua hacen que el vello se vea más oscuro y, por alguna extraña razón, aún no se ha afeitado. Kurt traga fuerte.
—Sí, y tampoco creo que a Blaine le haga mucha gracia. —Dave eleva las comisuras de sus labios en una sonrisa.
—Lo sé, y no pensaba llamarle. Simplemente guarde su tarjeta por inercia. Con Blaine y contigo tengo para ésta y tres vidas más. —Kurt sonríe y deja que sus manos suban por el pecho de Dave hasta enredarse en su pelo húmedo.
—¿Hoy no me vas a besar? —Sus labios se están rozando y los brazos de Dave se mueven alrededor de la cintura de Kurt.
—No. Hoy no. —Kurt sonríe ante esa respuesta.
—¡Qué malo! —contesta Kurt. Después le da un beso en el cuello al que Dave responde con un gemido. Después, Kurt se separa de él y sale de la habitación.
