Bueno niñas, seguimos con la marathón de capis.
Os dejo otros cuatro, mañana o pasado creo que finiquitaré el fic definitivamente.
Gracias por seguir ahí, a todas.
PD: Decías Nielasol, en referencia a la pena de muerte, bueno, aquí en España tampoco está incluida en el Código Penal, y tampoco yo soy partidaria de ella. Es más, estoy absolutamente en contra. Pero este fic se desarrolla en EEUU y ya sabemos lo que les mola a los americanos ese rollo…
Cuando se escribe, hay que tener en cuenta muchas cosas, muchos detalles, estemos de acuerdo o no. Coherencia ante todo.
Besos
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Capítulo 82
Step by Step
-¡Cariño, no encuentro el orégano!
-¡Está en la alacena, al lado de la canela, junto al bote de la harina!
-Tu madre tiene un serio problema de ubicación- Torció los labios.
-Yo que tú miraría al lado del frasco de las galletas- Señaló el armario a su derecha con el lapicero.
-¡Bingo!- Lo enseñó con gesto de triunfo.
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-Mierda mierda mierdaaaaaa- Bella se dejó caer en la cama.
Vale, era definitivo. Tres pruebas de embarazo no pueden estar mal al mismo tiempo ¿no?
-Joder…- Se tapó la cara con las manos- Lo sabía- Suspiró sentándose en el borde.
-Cielo, la comida ya está hecha. Uhmmm ¿Estás bien?- Se acercó hasta sentarse a su lado, apoyando la muleta en un costado de la cama.
-Claro que sí- Le sonrió- Edward, no deberías subir tantas veces. Te agota- Le riñó.
-Tengo que hacerlo. Tonifica mis fofos músculos- Hizo un puchero real.
-Que bobo eres mi fofillo- Besó sus labios con ahínco.
-Bella…- Su mujer deslizaba sus carnosos labios por su cuello- Joel está esperando, y tiene hambre- Sonrió para después gemir- Dios…Me vuelves loco- Atrapó sus labios con hambre, dejándose llevar por la intensidad, hasta que ambos se recostaron sobre la cama, con Bella sobre él.
-No me extraña que tío Em diga que pronto me vais a dar un hermanito- Como si de un resorte se tratase, ambos se irguieron hasta quedarse tiesos como estacas. Joel les miraba con el ceño fruncido desde la puerta, con los brazos firmemente cruzados sobre su pecho.
-¿Que Emmet te ha dicho qué?- Preguntó sorprendido Edward.
-Pues eso, que con muchas caricias llegan niños- Se encogió de hombros.
-Hablaré con Emmet- Edward estaba enfadado- Vamos a comer- Tomó la mano de su mujer, pero ésta seguía estática, mirando al frente- ¿Bella?- Tiró suavemente de su mano. Ella le miró pero sin mirarle.
-¿Qué?.. ¡Ah!- Sí, la comida… Sí… Sí… ¿Vamos?- Se levantó intentando aparentar normalidad.
-Cariño…- Edward la llamó.
-¡Tengo hambre!- Sonrió con fuerza apartando la mirada de su marido y saliendo por la puerta sin esperarlos.
Edward tomó la muleta y le hizo un gesto a Joel con la cara. Su hijo se limitó a volver a sacudir los hombros.
Al bajar, encontraron a Bella sirviendo la pasta en los platos, tan concentrada que no se dio cuenta cuando se sentaron en las sillas. Ambos la miraban.
-Y bueno, ¿qué tal el Cole?- Preguntó a Joel quien entrecerró los ojos.
-Mamá, sabes que hoy no teníamos clase- Bella congeló su sonrisa.
-Cierto… Cierto…- Sonrió forzadamente. Edward no la quitaba el ojo de encima.
-¿Va todo bien?- Inquirió arqueando una de sus cejas.
-Claro- Mintió fatal, dejando escapar una sonrisa de normalidad.
-Mamá- Joel la llamó, ella le miró sonriendo.
-Dime cariño.
-Te estás comiendo los espaguetis con la cuchara- Bella abrió sus ojos como platos, borrándosele la sonrisa de inmediato. Las carcajadas de Su marido e hijo no se hicieron esperar.
-Bueno, ¿qué pasa?- Preguntó enfadada- Debo suponer, que el Señor Maravilla y don perfectísimo- Entrecerró los ojos mirándoles fijamente a los dos- No cometen errores ¿No?- Bufó realmente cabreada.
-Vamos cariño, no te pongas así- Intervino Edward conciliador- Tienes que admitir que ha sido gracioso- Luchó por no reír de nuevo, pero Joel no le ayudó cuando escuchó las risitas que por lo bajinis emitía.
-Comamos- Siseó entre dientes tomando, esta vez sí, el tenedor.
Los dos comieron, intercambiándose miradas cómplices entre ellos. Bella les miraba amenazante. El silencio tenso se hizo forma en la cocina.
Y… Bueno…- Edward tomó un sorbo de agua- Mañana es la cena de despedida de mis padres.
-Ya lo sabemos… Cariño- Vocalizó con ironía Bella.
-Bueno, tan sólo quería que hablásemos de algo- Le recriminó él.
-Pues hay miles de cosas de las que hablar. No es necesario que recalques las mismas cosas- Respondió molesta. Joel les miró, se sentó en la silla y se limitó a escuchar.
-¿Por qué te pones a la defensiva?- Preguntó incrédulo.
-No estoy a la defensiva- Suspiró cansinamente.
-Sí, si lo estás Bella.
-No, no lo estoy Edward.
-Vale. Como tú digas- Pinchó los espaguetis con fuerza.
-¿Qué, si no le doy la razón al señor se mosquea?- Tiró la servilleta sobre la mesa. Edward se tensó.
- ¿Se puede saber qué coño te pasa?- Soltó el tenedor furioso.
-A mi no me hables así Edward Cullen- Le amenazó con el dedo.
-Pues si no quieres que te hable así, entonces no te comportes como una niña- Se acomodó de mala leche en la silla.
-No me estoy comportando como una niña. Que yo sepa, no he sido yo quien se ha reído como un crío- Le espetó.
-Tal vez, si dejaras de comportarte como si no estuvieses aquí, no tendrías necesidad de equivocar el cubierto a la hora de comer.
-Habló Don Perfecto. Pfff- Desmigajaba nerviosa un pedazo de pan.
-Vale. Buena argumentación, sólida, eficiente. Me acaba de dejar usted deslumbrado Señora Swan- Eso la dolió.
-¿Ya no soy la señora Cullen?- Respondió dolida.
-Vamos Bella. No saques las cosas de quicio- Bufó exasperado.
-¿Qué yo saco las cosas de quicio?- Se levantó arrastrando la silla -Eres tú quien ha utilizado mi apellido de soltera con malicia- Le acusó.
-No lo he usado con malicia. Deja de tergiversar las cosas- El también se levantó apoyando las manos en la mesa.
-No, si ahora yo seré la culpable de todo- Comenzó a llorar. Edward suspiró.
-Cariño. Dejemos esto y cenemos. Por favor- Se acercó a ella tomándola por los hombros.
-¿No quieres que sea la señora Cullen? ¿Ya te has aburrido de mí?- Habló entre sollozos. Joel agachó la cabeza, incapaz de moverse para salir de la cocina.
- No digas tonterías amor. Eres mi mujer. Nunca podría aburrirme de ti- Sonó exasperado.
-¿Lo ves?- Levantó la cabeza apartándose de él- Suenas aburrido- Dijo en un hilo de voz.
Edward respiró hondo. Pasó su mano por su pelo, mesándose éste, para acabar presionándose el puente de la nariz.
-Bella…- La miró -¿Qué te pasa?- Preguntó tranquilo.
-No me pasa nada- Ella no le miró.
-Mírame- Ordenó- Y dime que te pasa- Esperó paciente.
-Estoy embarazada- Susurró tan bajito que Edward no la entendió.
-¿Qué?- Preguntó de nuevo.
-Que estoy embarazada Edward. Embarazada- Su marido se quedó estático. La miró, pero en sus ojos se leían demasiadas cosas. Bella las malinterpretó.
Sin esperar a nada, salió disparada hacia la habitación, dónde se tiró en la cama, ocultando su cara al mundo.
En la cocina, dos personas seguían en la misma postura. Edward miró a Joel.
-Vas a tener un hermanito- Le sonrió de oreja a oreja.
-Pues claro, estáis todo el tiempo besándoos- Arrugó el entrecejo y Edward no pudo evitar reír con ganas
- Ahora vuelvo- Besó su cabeza y tomando la muleta, emprendió las escaleras.
-Me gusta Emma. Es un nombre de mujer que siempre me ha llamado la atención- Bella se giró, viendo a su marido parado en la puerta, con una enorme sonrisa cruzando su cara- Aunque también podría ser Aaron. ¿No crees?- La miró lleno de amor.
-¿Estás contento?- Preguntó tímidamente.
-Mi preciosa y maravillosa esposa- La levantó de la cama, abrazándola con fuerza -¿Qué clase de pregunta es esa?- Arqueó una ceja de incredulidad.
-No sé cariño, pensé que no sería buena idea… Ahora- Bajó la cabeza, pero el se lo impidió.
-No se me ocurre mejor momento- Estaba pletórico- Te Amo- Le dijo con pasión- Te Amo Te Amo Te Amo Señora Cullen- Ella se derritió en sus ojos.
-Perdona lo de antes- Se avergonzó.
-No pasa nada, son las hormonas- La guiñó un ojo divertido- Por cierto… ¿Cuándo…?- No terminó la pregunta.
-La noche de… Bodas- Hizo una mueca. El rió- Ya sabes, no veía necesidad de tomar la píldora y eso…- Se excusó.
-Me parece perfecto- La besó.
-¡GENIAL, A POR MÁS NIÑOS!- Les gritó Joel desde la puerta completamente enfurruñado. Ellos no pudieron más y estallaron en carcajadas.
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Capítulo 83
Separando Destinos.
-Espero vuestra visita en Navidad- Esme lloraba abrazada a su hijo.
-Tranquila mamá, para entonces Bella estará de siete meses, y si todo va bien, podrá viajar- La tranquilizó entre sus brazos.
-Bueno cuñado- Emmet luchaba por que las lágrimas no saliesen cuando estrechó la mano de Jasper- Ya sabes dónde tienes una casa- Sonrió afectado.
-Claro que lo sé. No es que vaya a daros el coñazo muchas veces, pero alguna que otra… Puede- Le guiñó un ojo. Ambos se fundieron en un abrazo- Cuídamela, es todo lo que me queda- Sollozó señalando a Rose, quien le miró de vuelta, con los ojos llenos de lágrimas mientras Alice y ella se despedían.
-Nada ni nadie dañaran a mi futura mujer- Sus pulmones se le hincharon al pronunciar esas palabras.
-Rose…- Bella no sabía que decir.
-Cariño… estaré bien. Me llevo al otro señor Maravilla- Ambas sonrieron ante la ocurrencia, pero el dolor de la despedida pesó más.
-Dios Rose, ¿qué voy a hacer sin ti?- Le dolió. Le dolió mucho que Rose se marchase. Por mucho que entendiese las razones, le dolió.
-Jamás pensé decirte esto Bella- Rose respiró hondo- Pero me voy tranquila- La miro y sonrió entre lágrimas- No me necesitas campeona- Habló en un hilo de voz.
-Siempre te voy a necesitar Rose, siempre- Se apretó contra su amiga, hundiendo su cara en su hombro, llorando desconsoladamente.
Edward y Emmet se quedaron frente a frente, mirándose. Hablándose a través de sus ojos y sus gestos. Emmet era el emotivo, pero Edward no pudo aguantar más.
-Siempre has sabido que te admirado- Edward no respondió. Cerró los ojos con dolor- Eres el mejor ejemplo de persona a seguir. Por encima incluso de papá- Edward esbozó una tímida sonrisa- Me voy sabiendo que vas a ser feliz. Por que hermano, vas a ser feliz. No conozco a muchas personas que realmente lo merezcan- Edward bajó la cabeza, afectado por las palabras de su hermano. Mudo de la impresión, ahogado por las lágrimas que ya caían sin control- Vive pleno y feliz, y haz que ellos lo compartan- Se estrecharon en un fuerte abrazo, dejando escapar un gemido de dolor que a nadie pasó desapercibido.
-No soy yo el ejemplo cuando tú estuviste ahí para poner todo en su sitio Em- Sollozó entre los temblorosos brazos de su hermano- No cuando tuviste el coraje de enfrentarte a mis miedos por mí, y mucho menos, después de aparcar tu vida por casi un año. No me hagas ser rosa puñetero- Los dos rieron.
-Tranquilo, te ahorraré el halago- Le guiñó un ojo y ambos suspiraron. Todos estaban embobados mirando la escena. Todos salvo un niño que tenía una terrible mueca de dolor en su rostro.
-¿Enano?- Emmet se contrajo. Joel miraba a otro lado, luchando por no hablar, por no llorar- Campeón…- Susurró de rodillas frente a él.
Joel apretó sus puños y dientes. Bien sabe Dios que luchó por mantenerse frío. Pero no pudo. Se abalanzó sobre su tío, quien ahogó un jadeo sumamente doloroso. Ambos de deshicieron y lloraron sin medida. Sin control, dejando que la verdad explotara delante de todos. Y la verdad era, que ese niño y ese hombre, habían conectado de manera dolorosamente brutal. Y la despedida no les haría bien a ninguno de los dos.
-Vendré a verte a menudo. Lo sabes ¿Verdad?- Joel negó en su cuello.
-No será lo mismo- Hipó frenéticamente.
-Pero el tiempo pasará y no te darás cuenta- Emmet seguía hablando entre sollozos.
-Pero no será lo mismo- Siguió negando.
-Cariño…- Le estrechó más aún- No me hagas esto- Rogó deshecho.
-No quiero que te vayas tío- Su voz sonó rota, desgarrada.
-Por favor…- Se maldijo por no poder dejar de llorar.
-¿Quién me va a defender de Andrew?- Preguntó en un hilito de voz.
-Pues tu padre. Vale que está algo chuchurrio, pero dale tiempo- Se separó de Joel y le guiñó un ojo cómplice. No tardó en reír, era inevitable.
-¡Eh!- Que yo no estoy así- Edward intervino falsamente molesto. Había que relajar el ambiente.
-Bueno hermano. Digamos que algo flojo- Razonó con las manos. Joel rió más, y ambos le miraron embobados- Emmet le llamó con un dedo, pidiendo privacidad. Joel se acercó, apoyando el oído en sus labios- Dale doble ración de verdura- Joel le miró divertido, mientras Emmet asentía serio.
-Vale- Le cuchicheó de vuelta.
-Hijo…- El labio superior le temblaba. Tomó aire esperando modular la voz adecuadamente. Le miró a sus verdes ojos- No dejaré que el tiempo nos pueda esta vez- Edward sonrió aun emocionado- Lo prometo- Los labios de su padre mantenían una prieta presión.
-No lo dejaremos- Le prometió pegándose a él, envolviéndose en un profundo y sentido abrazo- Gracias por todo padre- Besó su mejilla al tiempo que Carlisle asentía y besaba a Bella.
-Cuídalo, cuidaos y sed felices siempre- Bella asintió también emocionada.
-Alice…Te quiero. No sé que más decir- Rose tenía las manos de su amiga y cuñada entre las suyas- Cuida de Bella- Ambas sonrieron.
-Lo haré, aunque tenga que pedirle a tu hermano que me enseñe tu gancho de derecha- Bromeó y ambas rieron.
-No creo que ya le haga falta. Afortunadamente- Pensó en esa melena rubia e hizo una mueca de asco.
-Afortunadamente- Devolvió Alice.
La llamada del vuelo con destino a Boston desató un escalofrío masivo. Joel se tensó.
-Ayuda a Edward todo el rato, y a mamá ahora que sabes que va a necesitar ayuda, y obedece en todo lo que te digan, y no olvides la verdura de tu padre. ¿Vale?- Joel decía que si a todo- Dios enano- No pudo evitar estrecharlo entre sus brazos- Pase lo que pase, siempre serás mi enano- Joel se separó.
-¿Lo prometes?- Su puchero hizo añicos la escasa resistencia de Emmet.
-Lo prometo- Le besó repetidas veces la mejilla. Rose tiró de él suavemente.
-Cuídate Joel. Te llamaremos- Rose le acarició antes de sonreírle y besarle.
Se quedaron en el aeropuerto hasta que les vieron salir por la puerta de embarque. Bella tomó la mano de su hijo y pasó la otra por la cintura de su esposo. Alice y Jasper les seguían detrás. Todos iban en silencio.
-¿Os apetece cenar en casa?- Bella les invitó.
-Había pensado en ir a cenar por ahí. ¿Os parece bien?- Preguntó a su vez Alice. Bella miró a Edward, éste asintió.
Entraron en el restaurante, y les condujeron a una mesa tranquila. Pidieron algo sencillo. Joel estaba triste. La camarera que les servía, además de no apartar sus ojos de Edward y Jasper, Intentó hacerse notar con el niño.
-Tengo un helado que está riquísimo para el postre. Con virutas de chocolate y nata por encima- Joel la miraba inexpresivo. Se encogió de hombros.
La camarera frunció el ceño, pero no se rindió. Se colocó estratégicamente al lado de Edward, dejando que su mano rozase sin querer el hombro de Edward.
-No se preocupe- Bella clavó su gélida mirada en esa mano. La camarera ni se inmutó- Normalmente, mi hijo, suele compartir el postre con su padre- Señaló a Edward- Mí marido.
Soltó la mano como si el hombro de Edward quemase.
-Odio cuando se ofrecen así- Bufó molesta. Edward reía.- Tú no, claro. Debe ser una inyección acojonante de ego extra- Dijo sibilinamente.
-Mmmmm me encanta cuando te pones así- Susurró en su oído, mordiendo su lóbulo. Joel les miró molesto. Jasper carraspeó y Edward se separó- Son las hormonas…- Les miró excusándose y señalando a Bella.
-Claro… Claro- Dijo Jasper tomando la copa y riendo.
-Bueno, ¿Cómo va lo de Las Maldivas?- Alice miró alarmada a Edward, y luego le señaló a un deprimido Joel. Edward se disculpó en silencio.
-¿Tu también te vas a ir?- Joel habló bajito, mirando a Jasper. Este se contrajo.
-Tranquilo campeón, te queda mucho que aguantar- Le sonrió, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos.
Bella y Alice se miraron. Ellos serían los siguientes. El negocio llevaba muchos meses sin ellos. Jasper debía volver, y Alice se iría con él.
Sintió dolor. Una punzada cruzó su pecho. Cerró los ojos fuertemente.
-¿Estás bien?- Sintió a su marido cogerle la mano y preguntar.
-Sí…- Mintió- Voy al baño. Le sonrió para tranquilizarle.
Intento no ir demasiado rápido, pero aceleró sus pasos. Nada más entrar en uno de los cubículos, se apoyó en la puerta y comenzó a llorar.
-Bella… Abre la puerta- Alice llamó a través de la madera. Bella estiró la mano y quitó el pestillo.
-No voy a soportar que tú también te vayas- Susurró llorosa.
-Sabes que será temporal Bella. Que pronto estaremos juntos- Acarició su mejilla mientras la sacaba del cubículo.
-Ya, pero aún así…-Restregó sus ojos y Alice le pasó un pañuelo.
-Los dos queréis que vuestro hijo- Acarició su vientre- Nazca aquí, y luego está que Edward se recupere del todo, dejar solucionado lo de la compañía, el juicio…- Bella asintió.
-No lo sé, estoy susceptible Alice- Levantó una mano derrotada.
-Son muchas cosas cariño, pero esta vez no son malas- Sonrió mesando sus cabellos.
-Ya echo de menos a Rose- Dijo en un hilo de voz y volvió a romper en llanto. Alice la abrazó.
-¿Y quien no?- Se contagió del llanto- Va a ser muy jodido estar separadas.
-¿Jackie?- Preguntó con miedo.
-Ella… Se viene Bella- Y un gemido ahogado cruzó por el lugar…
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Capítulo 84
Cosechando…
-¿Te ha molestado mucho hoy?- Tenía su mano entrelazada y la acariciaba cálidamente.
-Bueno… A veces es bastante inquieto- Suspiro acariciando su abultado vientre. Edward hizo lo mismo.
-Aún no puedo creerlo- Recostó la cabeza sobre la incipiente barriga de su esposa y la miró con adoración.
-Pues créalo Sr. Cullen, por que pronto lo vas a tener en sus brazos- Sonrió dulcemente. El hizo lo mismo embobado, regando de suaves y cuantiosos besos su barriguita.
-Aaron Cullen- Dijo soñador- Suena bien, ¿Eh?- Bella pasó una de sus manos por la barbilla de su esposo. Edward intentó morderla juguetón.
-¿Eres feliz?- La pregunta le sorprendió. Tenía clara la respuesta, pero aún así sopesó unos segundos.
-Me siento pleno, satisfecho… Realizado- Rodó los ojos divertido sacando una sonrisa a su mujer- En realidad, nunca soñé con esto, no es que no lo desease, pero nunca lo soñé. Quería una mujer a la que amar sin medida, con serena locura y compartir mi vida con ella. En el fondo soy clásico- La miró- Pero…-Tomó su mano de nuevo- Si alguien me hubiese dicho que tendría todo lo que tengo…- Besó de nuevo el vientre de su mujer- Habría permanecido encerrado y procurando dormir hasta que llegase la hora- Bella acarició su cabello sumamente complacida- Sí, estoy y soy feliz. Sumamente- Se acerco hasta los labios de su mujer.
-Eres un sueño- Suspiró en sus labios. Edward sonrió torcidamente.
-No soy un sueño, ni la representación de éste. Soy un simple mortal enamorado hasta la locura de mi preciosa, inteligente, divertida, genuina y perfecta mujer-Rezó en su boca.
-Te Amo- Dijo Bella con gravedad.
-Te Amo- Respondió de vuelta, clavando su intensa mirada en ella. Se alarmó cuando vio una mueca de dolor en su rostro- Espera- Se apartó de ella y la ayudó a recostarse de lado. Bella suspiró.
-Espero que luego no nos de las noches- Sonrió bajo una mueca de molestia.
-¿Joel lo hizo?- Sus manos masajeaban tiernamente la espalda de su mujer.
-Bueno, tuvo una temporada que sí, aunque inicialmente era muy tranquilo- Sonrió con un recuerdo.
-¿Sí?- Edward presionaba sus hombros, Bella se estaba relajando.
-Una noche, Joel comenzó a llorar. Yo me encontraba fatal, tenía gripe, así que Chris se tomó unos días libres. Estaba mojadito. Salió de la habitación y tardaba tanto en volver que fui a ver que pasaba- Una carcajada salió y Edward la miró divertido- Tenía el suelo lleno de pañales limpios, estaba atascado intentando ponerle uno en condiciones- Su rostro dibujó de repente una triste sonrisa.
-Tendrás que enseñarme- Edward hizo una mueca de horror. No le había pasado desapercibida la tristeza de su mujer. Esta se volvió a mirarlo.
-Estoy segura de que lo harás estupendamente- Le miró con tanto amor y tanta seguridad, que cualquier atisbo de miedo desapareció de su rostro.
Edward se acopló a su espalda, abrazando su vientre y acariciándolo.
-¿Estás segura de que quieres ir? Bella suspiró
-Si cariño. Quiero ir- Apretó su mano y Edward sintió su tensión.
-Sabes que no tienes que hacerlo. ¿Verdad?- Besó su cuello.
-Lo sé. Pero… Es como si necesitase ver que de verdad se acaba. Quiero verlo, no que me lo cuenten- Se giró hasta encararlo. Sintió las manos de su esposo ayudándola a girarse. Le sonrió con cariño. Edward volvió a besarla suavemente.
-Mejor así- La guiñó un ojo y ella se acurrucó en su cuello- Iremos entonces- Ella asintió en silencio.
Edward aspiró su aroma y notó como el cuerpo de su mujer se relajaba. Llevaban un mes sin hacer el amor, pero no importaba. Bella tenía un embarazo delicado y agotador. Lo de menos era el sexo, lo importante, lo esencial y único, era sentirla cada noche entre sus brazos, acunarla hasta que se abandonase al sueño, sentir su respiración y sus movimientos en su cuerpo.
La adoraba…
La sala dónde el juicio se celebraría estaba llena. No en vano, el apellido Denali concitaba demasiada atención. Enseguida vieron a Jasper agitar la mano, indicándoles su posición. Habían regresado dos días antes para el juicio. Jackie se quedó en la Isla. Decidieron que era lo mejor para ella. A su lado, Ariana sonreía a Bella y Edward cuando estos se aproximaban. James se giró para saludarlos afectuosamente.
-Vaya, veo que ya lo lleváis muy avanzado- Señaló el vientre de Bella.
-Seis meses- Edward habló orgulloso y todos rieron.
-James…- Bella le llamó. El se aproximó a ella- No habrá sorpresas ¿verdad?- Preguntó temerosa. James la devolvió una sonrisa cargada de seguridad.
-Créeme si te digo, que a pesar de todo, éste es uno de los casos más fáciles que he llevado. No hay margen para la sorpresa. Tranquila- Tomó su mano y la apretó suavemente. Edward la ayudó a sentarse entre él y Alice, quien la cogió de la mano y así la mantuvieron.
Las puertas de la sala se abrieron para dar paso a Michael Newton y a una desconocida y muy estropeada Tanya Denali. Ni tan siquiera sombra de lo que en un tiempo fue. Les condujeron hasta la mesa de la defensa, donde su rechoncho abogado no hizo esfuerzo alguno por saludarles. No así el de Newton, quien lucía serio y elegante, aunque con el rostro preocupado.
El Juez hizo acto de presencia, y la sala se hizo en pie.
La vista ya se había iniciado. Hoy era el turno de las exposiciones de los abogados, y el juicio quedaría visto para sentencia.
Tomó la palabra el abogado defensor de Newton, quien tras aceptar los hechos, pidió al jurado una condena justa, teniendo en cuenta los agravantes y los motivos que le llevaron a cometer asesinato. Ariana se revolvió en su asiento y bufó claramente ofendida.
Tras él, el representante de Tanya Denali sorprendió a la audiencia.
-Mi defendida reniega de cualquier alegato en su defensa- Se hizo un murmullo general. El Juez pidió silencio.
-Tiene la palabra, el abogado de la acusación. Sr. Abbot- James se levantó y se dirigió al estrado. Pidió permiso al Juez, y continuación se dirigió a la sala.
-Señores del Jurado- Se dirigió con andar felino y elegante hasta la grada que ocupaban los doce miembros del jurado popular asignado al caso- La Señora Tanya Denali reniega de su defensa- Paró unos instantes, buscando el interés absoluto en sus palabras- Creemos que ha hecho lo correcto- Metió las manos en los bolsillos y caminó hasta su mesa, tras la cual, Bella y los demás le miraban con interés.
-Aquí tenemos a las victimas de su delirio- Les señaló a todos- Esposa, Esposo- Señalando a Edward y Bella- Hija- Ariana- y Hermana-Alice- Miró a la sala, deteniéndose en la figura de Tanya, elevó el tono de su voz.
-Destrozó dos familias y pudieron ser tres, de no ser porque el Señor Edward Cullen sobrevivió a su brutal atropello. Una larga convalecencia después de un coma de cuatro largos meses y algunas secuelas quedan de aquello. Un asesinato en grado de tentativa.
Edward bajó la cabeza. Los recuerdos eran dolorosos. Sintió la mano de su mujer apretar la suya, y le regaló una sonrisa tranquilizadora.
-Mató a sangre fría al Señor Christian Barnet, sin respeto a su vida, ni a la de su mujer e hijo. ¿Sus motivos?- Miró al gentío- El rechazo de éste a tener una relación con ella. No la amaba, y no pudo soportarlo. Por eso acosó, amenazó y agredió a su esposa, Isabella Swan en repetidas ocasiones, temiendo incluso por la integridad del hijo de ambos. Y no paró hasta destrozarles- La miró fieramente. Tanya se contrajo.
-Destrozó a su mujer, a su hijo, a su madre y a su hermana. Sus celos, su envidia y su inferioridad, mataron a Christian Barnet y arruinaron la vida de su familia. Un hombre joven, brillante, con un futuro más que prometedor. Truncó esa vida por celos, por debilidad, por no aceptar el rechazo. Destrozó la vida de su esposa e hijo, y no se conformó con ello- Paró y se encaminó de nuevo hacia el estrado, clavando su mirada en Tanya- Acosó a la Señora Barnet y se alió con un chantajista, un frío manipulador, un desecho humano que extorsionaba a quien osaba cruzarse en su camino, y que además, tenía tratos con la mafia Rusa- Tanya le miró. Pero enseguida bajó la mirada hacia sus manos.
-Quiso acabar con el actual esposo de Isabella Swan… Edward Cullen. Su ira y celos la cegaron hasta tal punto, que lo atropelló siendo en un primer momento mortal.
¿El motivo? Los celos. Siempre los celos.
Indujo al asesinato del Señor Jason Blake. Amenazó con la vida de la familia del Señor Newton, llevando a éste a apretar el gatillo. Lo cual no le exime del castigo. Pero no nos engañemos, la autoria del mismo está detrás de ella. Siempre detrás de ella. Ella fue la orden ejecutora.
Sus celos fueron y son, el resultado a tanto sufrimiento- Miró al jurado-
Sus delitos de estafa en el peso del crudo son menores, pero no por ello menos importantes. Pudo llevar a la quiebra a la empresa de la familia Barnet por su afán y ambición desmedidos.
Se posicionó ante el jurado de nuevo. Apoyándose en la barandilla que separaba la grada. Les miró.
-Tienen ante Ustedes, a un ser amargado, enfermo de celos y envidia. Tuvo a su alcance todo tipo de lujos y comodidad. Pudo haber elegido una vida normal, pero eligió destruir aquellas a las que envidiaba. No es digna de lastima, y por eso pido el máximo castigo para ella- Paró y aspiró. Miró con solemnidad a la sala- Señores miembros del jurado, pido para Michael Newton la pena de cadena perpetua, y así mismo, la Pena de Muerte para la Señora Tanya Denali.
Cayó como un trueno. Tanya se desinfló y por momentos sintió que su cuerpo se desprendía de ella. Los murmullos en la sala se extendieron como la onda expansiva de ese trueno. Mike entró en pánico. Miró a su abogado. Este le hizo una seña y Mike volvió a mirar sus manos. El terror se dibujaba en su cara. Las respiraciones de ambos se oían desde las primeras bancadas.
James se dirigió a su mesa y su ayudante le felicitó quedamente. Bella tenía ambas manos tomadas, una por Alice, y la otra por su esposo. Preocupado por el estado de Bella. Se mantenía ausente, superada por los acontecimientos y los recuerdos. Pero un beso en la mejilla de su esposo la reconfortó.
El Juez silenció con el mazo.
-¿La Fiscalía tiene algo que alegar?- Se dirigió al Fiscal, quien se levantó para dirigirse al Juez.
-La Fiscalía solicita las mismas penas que la Defensa- Se sentó de nuevo y el Juez asintió.
-Visto para sentencia. El juzgado avisará para la lectura del veredicto. Pueden desalojar- Se levantó recogiendo sus papeles y desapareció por una puerta lateral.
James se volvió hacia los suyos con una sonrisa de victoria en su cara.
-Ya sólo queda el trámite- Se dirigió a Edward- Iros a comer. Yo os avisaré con lo que sea- Miró a todos. Asintieron y se dirigieron hacia la salida. Al volverse, Tanya quedó cerca, aunque demasiado lejos de su alcance. Pudo ver la derrota en sus ojos. Bella no sintió lastima, ni pena. No sintió nada. La mantuvo la mirada, Tanya volvió a perder de nuevo. Siguió al policía que la escoltaba, y las cadenas que arrastraba resonaron en la sala.
Mike miró a Ariana. Se disculpó con palabras mudas, pero Ariana le miró con asco y desprecio. Abatido, siguió a Tanya hasta que ambos se perdieron tras las puertas…
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Capítulo 85
Sentencia
-¿Tiene el Jurado el Veredicto?
-Lo tenemos.
El ayudante de Juzgado tomó la hoja con el veredicto, y se la entregó al Juez.
-¿Cómo declaran al acusado Michael Newton?
-Declaramos al acusado Michael Newton, culpable de delito mercantil y culpable, así mismo, de asesinato De Jason Blake.
-¿Cómo declaran a la acusada Tanya Denali?
-Declaramos a la acusada Tanya Denali, culpable de delito mercantil, ocultación de pruebas y lucro. Así mismo, la declaramos culpable del Homicidio en Primer Grado de Christian Barnet, de ser autora intelectual del asesinato de Jason Blake y del Homicidio en grado de tentativa del Señor Edward Cullen.
Silencio.
El Juez asintió y el portavoz del jurado tomó de nuevo asiento.
-Este Juzgado, condena a la pena de Treinta Años al Señor Michael Newton. Pena que cumplirá en La Penitenciaría de Leavenworth.
Así mismo, condena a la Pena de Muerte por Inyección Letal a la Señora Tanya Denali. Y ordena su ingreso inmediato en el Lansing Correctional Facility, donde permanecerá a la espera de que la sentencia se cumpla.
El Juez golpeó tres veces el mazo. Y tras eso abandonó la sala.
Los acusados fueron levantados literalmente de sus asientos, ya que, en ambos casos, sus piernas les fallaron.
La mirada que cruzaron Bella y Tanya fue demasiado significativa. Por una parte, indiferencia lacerante que terminó por dinamitar cualquier atisbo de soberbia que le quedase a Tanya, por la suya, derrota pura y dura. Por un momento Tanya abrió los labios, Bella esperó cualquier cosa pero lo que no podía esperar de ninguna de las maneras fue lo que hizo Tanya. Levantó sus manos e imitando la figura de un revolver, apuntó al vientre de Bella.
Edward se contrajo y todo el color se evaporó de su rostro. Rose se acercó todo lo que pudo y le permitieron a Tanya.
-Estaré en primera fila para desearte buen viaje- Le guiñó un ojo y Tanya salió arrastrando no sólo las cadenas, sino su orgullo machacado y finiquitado.
Silencio en el grupo de Bella. Nadie habló. Ariana se volvió a todos.
-Me apetece beber hasta perder el control- Jacob la miró ceñudo, pero ella estiró las comisuras de los labios hasta mostrar una sonrisa radiante.
-Pues yo digo lo mismo- Rose secundó- Al fin y al cabo, se ha hecho justicia y bien merece mojar la noticia- Emmet rió con ganas.
-Pues si mi mujercita lo dice…- Jasper y Edward se miraron divertidos, Bella estaba seria.
-¿Cariño?- Un suave empujón de su marido la sacó del trance.
-Pues yo digo que…- Les miró aún con contrariedad- Voy a beber refrescos hasta que Aaron me pegue una patada para que pare- Las risas generales no se hicieron esperar.
-¿Vienes James?- Llamó Edward.
-En cuanto acabe aquí os sigo. ¿El de la esquina?- Se refería al bar.
-Ahí mismo- Todos se levantaron.
La cogorza fue monumental. Rieron y hablaron hasta que Bella logró olvidar la velada amenaza, pero fueron las palabras de James las que consiguieron tranquilizarla del todo.
-Tranquila Bella, no hay nada que te amenace a ti ni a ninguno de los tuyos. Para ser honestos, no tenían un grupo de apoyo. Nadie pedirá cuentas por ellos, y nadie reclamará justicia alguna- La sonrió y palmeó una de sus manos y Bella aspiró con ganas antes de sonreír.
Jacob tuvo que cargar con una Ari completamente inconsciente hasta el coche. Alice y Rose no estaban mejor. Les dio por imitar los gestos de Edward y Bella, consiguiendo que después de un buen rato de carcajadas esta acabase más que molesta.
-Vamos Bellaaaaaaaa…- Alice se dirigía a Rose- Un besitoooooo- Puso los labios en posición y Rose imitó a Bella.
-Nada nada, hoy no toca postre- Edward no quería reír, pero le era imposible.
-Me parece perfecto- Bella se enfurruñó.
-Vamos tontita, estamos de broma- Edward buscó su cuello.
-Edward, ¿te recuerdo que no podemos?- Le clavó la mirada. Edward se acobardó.
-Vale- Se cruzó de brazos y los demás estallaron en carcajadas.
-En fin- Bella se levantó- Se nos ha hecho tarde y Aaron quiere descansar- Edward la siguió sin decir ni mu. Mirando a los demás con gesto contrariado.
Salieron del bar en silencio. Bella estaba molesta y Edward no sabía que decir.
-Cariño, están bebidas. No se lo tomes en cuenta- Bella bufó.
-No he tomado nada en cuenta hasta que la broma se ha convertido en un monólogo Edward/Bella- Dijo molesta.
-La tensión ha sido mucha cariño, además Em y Rose no han descansado del viaje. Y el alcohol…- Bella le miró seria.
-No les disculpes, se estaban riendo de nuestra abstinencia- El control la falló y un sollozo se escapó.
-Vamos preciosa, no creerás que eso me supone un problema, ¿verdad?- La abrazó con ternura.
-No. Pero…- Se acurrucó en su pecho.
-Vamos mi vida, ¿qué es?- Acarició su pelo con su nariz.
-Ya sabes Edward- Ocultó más su rostro en su pecho- El sexo entre nosotros…- El la miró entre divertido y picarón.
-Es acojonante- Ella rió en su torso- Y lo seguirá siendo- Bella alzó la cabeza, el la acarició el mentón- Cuando se pueda- Ella frunció los labios.
-Pero…- Edward la interrumpió sellando su boca con la suya.
-Nada. Aaron tiene que estar tranquilo y ya sabes que nos dijeron que nada de sexo- Ella le miró triste.
-Lo sé… Pero te deseo- Hizo un puchero.
-Mi tonta Bella. ¿Crees que yo no?- La miró divertido- Muero cuando noto como te pegas al dormir, tengo que respirar hondo por las mañanas cuando pones esa carita adormilada que sabes- Agachó la cabeza mirándola fijamente- Me vuelve loco- Sonrió con picardía- Será que no te has dado cuenta de lo largas que son mis duchas- Silbó.
-Vaaaaaaaaaale- Suspiró rendida tirando de él- ¿Tampoco vale tocar?- Puso un puchero.
-Sra. Cullen- Hizo un ademán de gravedad- ¿Puede Usted prometerme contención?- La miró con rostro afectado. Ella agachó la cabeza.
-No- Musitó de manera apenas perceptible.
-Ufff- Soltó el aire- Pues menos mal, por que yo tampoco- Ambos rieron y retomaron el camino. Hasta que una conocida voz les hizo parar.
-¡Pero que bonito me parece!- Emmet llegó gesticulando con un brazo, mientras con el otro sostenía a una muy bebida Rose.
Edward y Bella se miraron ceñudos.
-Os ibais sin nosotros- No era una pregunta.
-Bueno… No sabíamos que queríais iros- Se disculpó Edward.
-Ya, ya- Vamos- Se le quedó mirando a su hermano y señaló a Rose- ¿Me vas a ayudar?- Habló enfadado- Cuando quiere, bien que pesa- Bufó mientras Edward y Bella no podían evitar las risas.
Entraron en el coche de Bella y Edward puso rumbo a su casa, al llegar un más que impaciente Joel les esperaba en casa junto a la Nanni.
-¡Tío Emmet!- Se tiró literalmente encima de él, cuando ni siquiera había cruzado el umbral y haciendo que soltase a Rose, quien viéndose libre del agarre, trastabilló hasta caer milagrosamente sobre una silla.
-¡Enano! A esto le llamo yo una bienvenida- Se le comió a besos.
-Pero mira quien está aquí- Logró decir a dura penas Rose.
-Tía Rose… ¿Estás malita?- Joel la tocó la cara. Rose reía sin motivo aparente.
-Puessss si- Arrastró las palabras- Pero enseguida tío Em me cura- Le sonrió pícara. Bella intervino.
-Venga cariño, a lavarse las manos que hay que comer- Se giró hacia Rose- Tú, a la cama.
-Luego te subo una aspirina- Joel le besó la mejilla antes de ir al baño.
-Oh no cielo, tío Em me pondrá una vacuna- Soltó una risita cómplice.
-¿Tú pinchas?- Se volvió a su tío impresionado.
-Bueno…- Se rascó la cabeza y miró serio a Rose- No.
-Veeeenga cariñito sabes que sí- Le sacó la lengua y se agachó junto a Joel- Y tiene una jeringuilla enooorrrme- Edward carraspeó.
-¡Basta Rose!- Bella tiró de ella escaleras arriba.
-Te espero impaciente Doctorcito- Le tiró un beso y Emmet puso cara de circunstancias.
-Es para la alergia- Disimuló ante la cara de no saber de Joel.
-Pues que alergia más rara. A mí me salen ronchas- Se encogió de hombros y emprendió el camino hacia el baño.
-Pfffff- Emmet se pasó la mano por la frente- En cuanto se de cuenta, lo va a pasar mal- Edward le miró sonriendo.
-Apuesto lo que quieras, a que Bella no va a esperar para eso- Los dos miraron para arriba, las voces llegaban hasta sus oídos. Edward pasó el brazo por los hombros de su hermano.
-Pongamos la mesa, será lo mejor- Emmet asintió mientras le seguía a la cocina.
