Para aprender las lecciones importantes de la vida uno debe vencer el miedo cada día.
Ralph Waldo Emerson
Debo estar en la dimensión desconocida. ¿Cómo ha sucedido? ¿Por qué tenía que ser mi hermanita? Pero esto no se va a quedar así; en cuanto vea al muy infeliz voy a partirle la cara, voy a estrangularle con mis propias manos…
—Dave…
—No, no y ¡no! Tú no vas a salir con Finn Hudson. —Kurt pone los ojos en blanco y hace una mueca, Blaine ríe y Cristi me mira como si quisiera matarme.
—Por supuesto que voy a salir con él. Papá está de acuerdo y ya me ha dado permiso. Y tú no tienes vela en este entierro.
—Cristina, ¿no lo entiendes? Finn puede ser un gran tipo, de hecho lo es, pero sigue enamorado como un idiota de Rachel, y si te interpones lo único que lograrás es que te rompa el corazón como hizo con Quinn. —Mi hermana me mira peligrosamente molesta.
—Ése es mi problema. —Se escucha el claxon de un coche y Cristi sale corriendo hacia la puerta principal pero alcanzo a detenerla.
—¿Ni siquiera baja del coche para venir a buscarte? ¿Y aún crees que va en serio? —Ella sonríe.
—Le dije que no bajara del coche porque ya me imaginaba cómo te ibas a poner. —Y sin más, sale de la casa.
Azoto la puerta. Esto me sobrepasa; no quiero que mi hermana tenga una decepción con Finn. Y no es que me caiga mal, todo lo contrario, me cae muy bien. Joder, lo quiero como a un hermano, de hecho estoy enamorado de su hermanastro. Pero Finn es un desastre en cuanto a sentimientos y no quiero que arrastre a Cristi en su confusión.
—David, ¿pues calmarte? Esas explosiones de macho cabreado me ponen de malas. —Me giro y veo a Kurt algo molesto. Imagino por qué puede ser.
—No tengo nada en contra de Finn. Sólo que no quiero que Cristi sufra. —Kurt pone ojos de nuevo y suspira molesto. —¿Qué?
—¿Qué? Pues que tú tienes una relación conmigo y con Blaine y que si Finn lo supiera seguramente pensaría que estás jugando con nosotros y aprovechándote para follar con los dos. —Abro lo boca para decir algo pero no sé que podría ser.
—Touché —murmura Blaine mirándome.
Sé que Bonito tiene razón. Blaine señala con la cabeza a Kurt, que está de pie en medio de la sala dándome la espalda y abrazándose a sí mismo. Me acerco al sillón donde Blaine está sentado y le doy un apretón en el hombro. Hemos decidido que sólo Kurt y yo tendremos interacción física en público; Blaine lo quiere así, dice que por lo pronto no tiene ganas de explicar nada y que es lo mejor, por lo menos por un tiempo. Kurt y yo nos negamos al principio pero Encantador fue tajante y no nos quedó más remedio que aceptar.
Camino hasta Kurt y lo abrazo pasando mis brazos por todo su cuerpo. Al principio lo siento tenso pero se relaja poco a poco cuando le beso en el cuello y balanceo su cuerpo al ritmo de una melodía que sólo está en mi mente. Kurt se apoya completamente en mí. En momentos como éste es cuando recuerdo que estoy estúpidamente enamorado de Kurt Hummel.
—Lo siento, Kurt. Sólo es que quiero mucho a mi hermana y yo… Lo siento. Sabes que no juego con ustedes, ¿verdad? —Bonito asiente.
—Lamento lo que te he dicho, cariño. Sólo quiero que confíes un poco en ella y en Finn.
Blaine ríe suavemente desde su sillón. En algún momento Otto se le ha acercado y se ha echado a sus pies. La imagen de Blaine me recuerda mucho a lo que nos contaba de su abuelo. Sé que no se da cuenta pero se sentiría orgulloso de todo lo que proyecta con ella.
—Cristi es muy inteligente, Dave. Sabe hasta dónde llegar con Finn, y estoy casi seguro de que entiende que jamás lo podrá tener al cien por cien. Pero como ella te dijo, ése será su problema.
Ahí está Blaine siendo Blaine, siendo el chico maduro y fuerte que siempre muestra a los demás. Sé que William Anderson no se ha acercado a él y eso me duele en el alma; Blaine necesita saber que su padre lo ama y que, pese a nunca habérselo dicho, está orgulloso de él. Quiero hacer las cosas bien para Kurt y Blaine.
—¿Subimos? —Kurt se separa de mí y me toma de la mano. Blaine se pone de pie y subimos la escalera los tres juntos.
Con las nuevas reglas Kurt decidió que se quedaría sólo un par de noches con nosotros para no molestar a Burt porque, a pesar de todo, no se siente feliz mintiéndole a su padre. Estos días Kurt ha insistido en que Blaine se quede conmigo pero no es lo mismo; sólo lo hicimos una noche y ninguno de los dos estuvimos tranquilos, nos hacía falta Kurt. Por eso momentos como éste, con los tres en la cama, tocándonos, besándonos, me dan paz y tranquilidad. Estos tres días han sido duros y espero que el baile no lo sea tanto. Quiero que nos divirtamos, que la noche pase sin complicaciones.
Cristi entra a Breadstix con una sonrisa pintada en el rostro después de que Finn le abre la puerta. Pide una soda y mientras Finn le habla de las Nacionales ella se concentra en los folletos que trae en su bolso; sabe que Finn la invitará al baile y ella tiene la respuesta perfecta.
—Entonces… Me estaba preguntando si quieres ir al baile de promoción conmigo. —Finn tiene una sonrisa tierna en la boca y Cristi le devuelve otra antes de contestarle.
—No, no quiero ir al baile contigo. —Finn se descompone completamente. Se nota que no esperaba una negativa como respuesta.
—¿No? ¿Por qué no? Mira, lo que sea que te haya dicho Dave con respecto a mí no es cierto. Antes estaba confundido pero ahora quiero empezar con alguien diferente. Y tú eres una chica asombrosa, sé que podría estar contigo sin ningún problema y… —Cristi toma los folletos de su bolso y los extiende sobre la mesa. Todos son trípticos de universidades de Nueva York.
—Rachel ha solicitado su ingreso en Columbia, igual que Kurt y Blaine. Dave me dijo que también había sido aceptado pero no sé si tendrá ganas de ir a Columbia, aunque si Kurt y Blaine juegan bien sus cartas podrán tener al osito de mi hermano en un campus dentro de esa misma universidad. Casi estoy segura de que tú también has buscado un lugar en Columbia o en Cornell. —Cristi le tiende uno folleto de los folletos. —Y también está la Universidad de Rochester.
—¿Qué? —Cristi toma las manos de Finn.
—Tú no quieres ir al baile conmigo. Tú quieres estar con Rachel. Quieres ir con Rachel, sólo que tienes miedo de que las cosas no resulten. Pero Nueva York no son sólo luces, espectáculos y beber Manhattans. Si sigues a Rachel podrás descubrir si lo de ustedes es para siempre. Sólo así, Finn. Porque si sigues huyendo de ella vas cometer un error muy grande y siempre vivirás con la idea de lo que pudo ser. Y eso es horriblemente triste.
—Yo… —Finn suspira pesadamente. —Gracias, Cristi. De verdad quisiera poder…
—Sólo tienes que invitarla, ¿ok? Pásalo bien, disfruten los ensayos que quedan para las Nacionales y tal vez hasta quieran hacer un viaje de generación. No lo sé, Finn. Sólo piénsalo y no la dejes escapar. Te la has pasado los últimos tres años de tu vida yendo y viniendo con Rachel y es justo que se disfruten por un tiempo.
—Justo ahora muero por hacer algo para ti. Puedes ir al baile con nosotros y…
—Oh, Finn. Eres muy lindo, pero no te preocupes. Aún le tengo muchas sorpresas a mi hermanito. —Cristi le sonríe enigmáticamente. —Y ahora vamos a cenar porque eso sí que no te lo perdono.
¿Cómo un comentario inocente puede derivar en una de las cosas más calientes que he visto? Hace un momento Tina le ha recordado a Kurt el baile de Single ladies y así ha empezado todo. Lo que nunca hubiera visto venir es que Kurt, Tina y Brittany se pusieran a recordar el dichoso bailecito.
Recuerdo que me dijeron que Kurt y el equipo de fútbol bailaron la canción en un partido. Yo no estaba en el equipo de americano en esa época y por eso no estuve en el partido pero me imagino que ese baile no tuvo nada que ver con lo que estoy presenciando ahora. Porque el uniforme de americano no me hubiese dejado ver los músculos de los delgados brazos de Kurt marcándose a la perfección debajo de su camisa negra cada vez que los flexiona. Y tampoco hubiese notado sin estorbos los movimientos de su cadera, ni como sus deliciosas nalgas se marcan bajo la tela de ese pantalón blanco pegado al cuerpo como si estuviese pintando en su piel.
En definitiva, que estoy caliente como el infierno. Para que nadie note el bulto que tengo en la entrepierna me acerco hasta donde está Blaine, quien mira el espectáculo en una parte alejada del escenario. Está de espaldas a mí y, en cuanto me siente, se gira para sonreírme. Rachel pasa nuestro lado. Blaine, sin querer, se hace para atrás chocando directamente con mi furiosa erección.
—Vaya, parece que estás contento de verme —me dice en un tono jocoso que no disfraza del todo su intención lasciva—. Te calienta ver a Kurt moviéndose, ¿cierto?
Trago saliva, cierro los ojos y los vuelvo a abrir para ver a Kurt guiñándome un ojo mientras sigue moviéndose. Single ladies debería ser una danza prohibida, como la lambada. Lo miro intensamente. Debo parecer una especie de animal salvaje o por lo menos así me siento. Quiero que Kurt deje de bailar para poder sostenerlo de la cintura, cargármelo encima y hacerle algún tipo de cosa pervertida, sucia y muy caliente. Blaine escoge este momento para echar su cadera hacia atrás con toda su mala, o buena, intención y presionarse contra mi polla. Bien, esto es demasiado para un pobre adolescente que tiene a dos chicos súper calientes dispuestos a estar con él aunque aún no sabe por qué. Aunque la verdad es que no me quejo, sino todo lo contrario.
Me cercioro de que nadie nos vea y, sin hacer ningún ruido, jalo a Blaine y nos escodemos en un punto ciego tras las cortinas del escenario. Lo empotro contra el pilar que cubren las cortinas. Él jadea pero no le doy tiempo de nada más y lo beso con fuerza sintiendo el sabor del helado que se ha comido hace unos momentos. Froto mi cuerpo con el suyo hasta sentir que su excitación sube y sube. Gime desesperadamente cuando me separo de él. Podría follarle ahora mismo si fuera no estuviera todo el club Glee. Él respira rápidamente y me mira de arriba abajo. Sé lo que me quiere decir. Sé que quiere seguir pero se detiene por la misma razón que yo. El hecho de estar donde estamos nos arriesga demasiado, cualquiera podría vernos y convertir esto en un escándalo. Pero a la vez lo hace todo más excitante…
Blaine me jala para besarme de nuevo de un modo salvaje, enredando su lengua a la mía. Gime cuando su polla se frota contra mi abdomen. Se mueve más rápido y sus labios empiezan a sollozar mi nombre. Mis manos van de su espalda hasta sus nalgas, que tomo con fuerza. Necesitamos parar. Mi cuerpo aprisiona el suyo. Le doy una ligera mordida en el cuello. Quiere seguir frotándose conmigo pero yo lo detengo susurrándole al oído.
—No sabes cómo me alegro de que hayas traído tu coche porque si no tendría que manejar a casa con una erección del tamaño del Monte Rushmore. En cuanto lleguemos a casa voy a arrástralos por las escaleras, los voy a meter en la cama y te voy a follar duro mientras Kurt va a llenar esa boquita tuya de todo su semen.
—Dave…
—Sí, eso es lo único que podrás decir mientras te estoy follando.
Me doy un breve momento para calmarme y después salgo de detrás de las cortinas con las manos en los bolsillos de los vaqueros para que mi erección se note menos. Kurt me mira y sonríe. Poco después sale Blaine como si nada y con una gran sonrisa de las suyas pintada en el rostro. Se coloca a mi lado y nos sonreímos.
Justo en este momento me doy cuenta de otra mirada atenta sobre nosotros, la de Rachel Berry. Esto no me gusta nada, nada, nada. Rachel Berry puede ser el amor de Finn y él como un hermano para mí pero su chica es de lo más chismosa y venenosa, más incluso que Israel. Me olvido de todo cuando Kurt se nos acerca contoneado sus caderas.
—¿Nos vamos? El ensayo ya ha terminado. —Nos sonríe ampliamente y mi polla palpita.
—¡Oh, sí! Alguien me ha prometido algo para los dos para en cuanto lleguemos a casa. —Kurt me mira juguetonamente.
—¿En serio? Muero por saber qué será.
Como puedo evito tomarles de la mano o, en el peor de los casos, cargarlos como si fuera un cavernícola; simplemente camino lo más rápido que mi erección me lo permite. Mañana es el baile y creo que una buena tarde de buen sexo nos dará mucha tranquilidad.
—Papá, ¿puedes ayudarme con esto? —Papá me observa y me sonríe cuando ve que la corbata me cuelga del cuello sin anudar. Para el baile, Blaine y yo hamos escogido un traje común negro con corbata del mismo color. Lo que Kurt se pondrá aún es un secreto para los dos.
—Permíteme, hijo. —De tres movimientos mi viejo me deja listo. —Ya está. Te ves muy bien. ¿Cierto, Nora? —Ella asiente antes de servirle un café a papá.
—Te ves muy bien, David. Seguramente Kurt estará muy celoso de todas las miradas que te darán esta noche. —No puedo evitar sonrojarme con las palabras de Nora.
—Gracias. ¿No han visto a Cristi? Necesitaba preguntarle algo sobre el ramillete que le he comprado a Kurt. No sé si es el correcto o…
—¿Me permitirías verlo? —Sonrío a Nora. Ésta mujer, de una u otra forma, siempre muestra interés por nosotros. Papá hizo muy bien al contratarla. Le muestro el ramillete; son una orquídea azul y una púrpura enlazadas con un cordel rosa del tamaño adecuado para colgarlas de la solapa de la chaqueta. —Es perfecto, Dave. Le gustará mucho.
Suspiro. Para Blaine y para mí he escogido la orquídea azul sola. Espero que le guste; se me hace un poco más discreto. Bueno, por lo menos a mí me gusta. Creo que va conmigo. No sé si también irá con Blaine.
—Bueno, papá. Estoy listo. —Papá se pone de pie y me mira orgulloso. En ese momento Santana entra a la sala viéndose hermosa con un increíble vestido rojo. Voy hacia ella y le doy un abrazo. —Te ves hermosa.
—Gracias, tú también te ves muy bien.
—Cuando lleguen a la granja me llamas, ¿ok? —Asiento. Hemos quedado todos en ir a la granja después del baile. Papá ha estado conforme. Según él, mejor estar en una casa que en algún bar metiéndonos en problemas.
—Claro, papá. —Antes de irme mi viejo abraza a Santana. Luego viene hacia mí y me abraza con fuerza. Casi pierdo el equilibrio cuando siento que desliza una mano en el bolsillo de mi chaqueta. Si no me equivoco, son condones.
—Quiero que te protejas, y que los protejas a ellos. —Me tenso de inmediato. Quiero separarme de los brazos de mi papá pero él no me lo permite. —No soy tonto ni estoy ciego, hijo. Hablaremos de eso después. Hoy es su día. Diviértanse con responsabilidad.
—Papá… —Mi viejo me suelta y nos lleva hasta la puerta principal. Cuando abre me señala una limusina que esta aparcada frente a nuestra casa.
—Ese es mi regalo para el baile. Pueden usarla toda la noche. Pueden recoger a Kurt y Blaine, llevar a Finn por su chica, recoger Brittany y a tus amigos en sus casas... Todo lo que quieras, Dave. Disfrutad de esta noche.
Sin más, papá nos saca de la casa sonriéndome de oreja a oreja y dejándome mareado, sorprendido y bastante tonto. No me esperaba que me dijera eso. Santana sujetándome del brazo es lo único que me mantiene de pie.
—¿Estás bien? Te ves pálido. —Me trago el nudo que tengo en la garganta.
—Papá lo sabe. —Santana me mira sorprendida.
—¿Qué te ha dicho? —Me saco la ristra de condones del bolsillo y se los muestro. Ella suelta una sonora carcajada y me arrastra hasta la limusina. —Te adora, te lo dije. Esta noche olvídate de eso y simplemente disfrútala. —Santana le indica al chófer que nos lleve a casa de los Hummel-Hudson.
Al llegar veo a Blaine caminando por el jardín de la casa de Kurt y hablando por el móvil. —Encantador, como siempre —murmura Santana cuando se da cuenta que mi mirada está fija en él.
—¿Me dejas aquí y vas por Britt?
—Nop, tengo tiempo de sobra. Dice Britt que Lord Tubbington tiene depresión por no poder ir al baile. —En ese momento me doy cuenta de que Santana tiene una copa en la mano.
—No me lo puedo creer. —Santana sonríe y se encoge de hombros mientras bebe.
—¿Sabes? Si no estuviera perdidamente enamorada de una parte muy concreta de la anatomía de Britt seguramente estaría seduciendo a tu padre. No cabe duda de que Paul Karofsky es un amor.
—Sólo lo dices porque nos ha dejado dos botellas de champán. —Santana me coloca el ramillete con la orquídea azul en la solapa izquierda de la chaqueta.
—Vamos, no hagas esperar al Elegido.
El chófer me abre la puerta y camino hasta Blaine quien al verme me sonríe de una forma magníficamente honesta. Cuando llego hasta él suprimo con todo lo que tengo las ganas de besarle.
—Te ves… —Me mira de arriba a abajo y me encanta como lo hace; parece como si quisiera desnudarme con los ojos. Y eso siempre se agradece. —Magnífico.
—Gracias, tú también te ves de maravilla. —Le coloco el ramillete esperando que le guste. En cuanto lo ve, me sonríe.
—Es hermoso, Dave. ¿Eso es tuyo? —Señala la limusina.
—Papá nos la alquiló. Y espero que el chofer sea muy discreto porque justo ahora me muero por besarte —Blaine me sonríe.
—No podemos hacerlo frente a la casa de Kurt. Si Burt llega a darse cuenta seguramente nos despedaza vivos. —Eso me recuerda una pequeña cosa que tengo que decirles.
—Papá lo sabe. —Blaine se descompone un poco.
—¿Sabe lo nuestro? —Asiento. — ¿Lo de Kurt, tú y yo? —Asiento de nuevo. —¡Joder! ¿Y qué te ha dicho?
—Que los protegiera.
En ese momento la puerta de la casa se abre. Finn sale completamente preocupado.
—Hola chicos, llego tarde por Rachel.
—¿Puedes llamarla y decirle que nos espere un poco? Papá nos ha alquilado esa limusina. —Finn mira hacia el coche y suspira tranquilo.
—Genial. Así no llego tarde, simplemente es que los estaba esperando. Oh, por cierto, Kurt está por salir de su habitación y seguro va a querer que estén ahí para ver su gran salida.
Blaine y yo entramos a la casa. El señor Hummel me saluda amablemente mientras Carol no para de tomarnos fotografías. Cinco minutos después, Kurt Hummel sale de su habitación y baja lentamente las escaleras de su casa provocando que todo mi ser se estremezca por lo hermoso que se ve. No sé cómo se llama su atuendo, seguramente tiene un nombre francés medio raro, pero ver a Kurt con una falda escocesa me está aniquilando todas las neuronas.
—Amigo, te ves genial. Pareces Braveheart en gay. —Finn, Finn, Finn. Le agradezco que haya interrumpido porque estaba a punto de lanzarme sobre Kurt para ver qué lleva debajo de la falda.
—Gracias, Finn. Y a ustedes, ¿les gusta?
—Es perfecto. —Me adelanto a todos, doy unos cuantos pasos y le coloco el ramillete en la brillante solapa de su chaqueta. Luego hay un flash que nos deja ciegos a ambos.
—Carol, cariño, ya son suficientes fotos por hoy. Chicos, diviértanse. Y los quiero aquí a los tres mañana a primera hora. —El señor Hummel mira severamente a Finn, Kurt y Blaine, quienes asienten. Kurt mira la limusina y sonríe ampliamente.
—Espero que a la edad de Paul tú también seas así de esplendido. —Eso ha pegado duro. ¿Quiere decir que Kurt planea estar conmigo todo ese tiempo?
El estacionamiento de McKinley está repleto. Alcanzo a distinguir un BMW Serie 6 Cabrio que me llama la atención porque es el coche preferido de Cristi, a quien, por cierto, no he visto desde esta tarde y que había estado saliendo con Finn. Pero Finn ahora está aquí. De hecho todos los miembros del club Glee están aquí. Todos menos…
Kurt me lleva de la mano hasta el gimnasio. No me tranquiliza saber que Cristi esta por aquí. Inspecciono todo el lugar, que está arreglado para el baile, y justo en medio de la pista encuentro a mi linda hermanita bailando con Sam Evans. Quiero caminar hasta ellos y destrozar a Evans con mis propias manos pero Kurt me detiene poniéndose frente a mí y colocando sus manos en mi pecho.
—¿Adónde vas?
—Kurt…
—¿Ellos llevan saliendo más de un mes y hasta ahora no te habías dado cuenta? No le hagas una escena a tu hermana. Ellos se quieren y Sam es un buen chico que lo ha pasado muy mal por todo lo sucedido con sus padres. No es fácil que haberse quedado sin casa y sin dinero. Cristi es una ilusión para él, y no sabes lo difícil que ha sido estar con ella sin poder darle lo que le gustaría. Así que tú te quedas muy quietecito por aquí, dejas que bailen un rato y, cuando se acerquen, vas a saludar a tu hermana y a estrecharle la mano a Sam como los amigos que son, ¿ok?
Tengo dos opciones: podría empujar a Kurt, gritarle que no se meta, que Cristina es mi hermana y que voy a hacer lo que sea para defenderla… O podría besarlo por ser tan maravilloso y enfrentarse a mí siempre que quiero hacer alguna tontería. Así que tomo su cintura entre mis brazos, lo acerco a mí y le beso, porque no hay nada más maravilloso que besarles.
—Ése es mi chico. —Me guiña un ojo y luego se va con Mercedes a bailar.
El baile esta siendo un evento muy divertido. Kurt y las chicas del club Glee nos han sorprendido con Just wanna have fun de Cyndi Lauper pero con una versión mil veces más moderna, al estilo Glee. Ahora es el turno de Blaine, que no sé qué va cantar pero seguro que me encantará; siempre logra que su música me fascine.
—¿Qué hay debajo de la falda, Bonito? —Kurt sonríe entre mis brazos. Estamos en medio de la pista con un montón de miradas suspicaces sobre nosotros, pero no me importa. El sonido del sintetizador y la voz de Blaine nos hacen bailar a su ritmo con una canción que le va a la perfección con Blaine.
You would not believe your eyes
If ten million fireflies
Lit up the world as I fell asleep
Cause they'd fill the open air
And leave tear drops everywhere
You'd think me rude but I would just stand and
Stare
—Nunca he entendido esta canción —le confieso a Kurt mientras seguimos bailando. A nuestro lado todos los miembros del club Glee hacen lo mismo.
—Es un sueño, una fantasía que no está ahí.
—¿Cómo ustedes, que son una fantasía que no debería estar viviendo?
Leave my door open just a crack
(Please take me away from here)
Cause I feel like such an insomniac
(Please take me away from here)
Why do I tire of counting sheep?
(Please take me away from here)
When I'm far too tired to fall asleep
(Ha-ha)
Kurt suspira y acomoda sus brazos en mi cuello.
—También puede hablar sobre errores que no te dejan dormir. Nosotros podemos ser esos errores que no te dejamos dormir porque siempre estamos sobre ti. —Sonrío y abrazo más a Kurt.
—Sabes que te amo, ¿cierto? —Él se sonroja pero no me importa, necesito decírselo cuando intenta levantarme el ánimo.
To ten million fireflies
I'm weird cause I hate goodbyes
I got misty eyes as they said farewell
(Said farewell)
But I'll know where several are
If my dreams get real bizarre
Cause I saved a few and I keep them in a jar
Blaine está de pie en medio del escenario. Su mirada llena de ternura va directa hacia nosotros y me provoca una alegría enorme. Por lo que puedo sentir, Kurt comparte conmigo esa misma sensación.
I'd like to make myself believe
That planet Earth turns, slowly
It's hard to say that I'd rather stay awake when I'm asleep
Cause everything is never as it seems
(When I fall asleep)
—Blaine es magnífico. —Asiento. Ambos son perfectos.
I could stay awake just to hear you breathing
Watch you smile while you are sleeping
While you're far away and dreaming
I could spend my life in this sweet surrender
I could stay lost in this moment forever
Every moment spent with you is a moment I treasure
—Kurt, ¿de verdad no te molesta eso? —Kurt mira hacia Blaine y David.
Dave tiene el brazo derecho rodeando la cintura de Blaine y la mano izquierda sujetando la derecha del otro contra su pecho mientras bailan lentamente. La mejilla derecha de David está sobre el pelo de Blaine y le canta al oído con un sentimiento similar al que Finn le está poniendo a esa canción arriba, en el escenario.
Don't wanna close my eyes
I don't wanna fall asleep
Cus I'd miss you baby
And I don't wanna miss a thing
Cus even when I dream of you
The sweetest dream would never do
I'd still miss you, baby
And I don't wanna miss a thing
—No tengo por qué estar celoso, Rachel. —Ella bufa indignada.
—Vamos. Sólo míralos. Tienen hasta los ojos cerrados. Y no se ven como dos amigos bailando, así como estamos tú y yo.
Kurt quiere poner atención en las tonterías de Rachel para negarlo todo pero no puede. Se pierde entre la bruma que le provoca ver a David y Blaine juntos. David se está convirtiendo en un hombre maravilloso ante sus ojos, siempre queriendo hacer cosas especiales para los dos, dividiéndose generosamente entre ambos y poniendo atención a cada mínimo detalle de sus vidas. Hasta hoy Kurt no tiene ni una sola queja de él, y es muy feliz estando con los dos.
Laying close to you
Feeling your heart beating
And I'm wondering what you're dreaming
Wondering if its me you're seeing
Then I kiss your eyes
And thank god we're together
I just wanna stay with you in this moment forever
Forever and ever
Esa noche está teniendo un encanto único. Pueden ser las dos copas que se ha tomado en la limusina, las canciones o simplemente ver a David y Blaine así, juntos y felices. Kurt quiere hacer algo especial, quiere que esa noche sea su noche. Más allá de todos los clichés, necesita entregarse completamente, y esa noche será. Muere porque Blaine sugiera ir a otro lado para poder estar los tres juntos sin tener que preocuparse por sus compañeros.
And I don't wanna miss one smile
I don't wanna miss one kiss
I just wanna be with you
Right here with you
Just like this
And I just wanna hold you close
Feel your heart so close to mine
And just stay here in this moment
For all the rest of time
—Kurt, ¿me escuchas?
—Sí, Rachel. Pero yo confió plenamente en David y en Blaine. Así que no te preocupes, ¿ok? Además, deberías estar escychando la canción que Finn te dedica y dejar de soltar chismes mal intencionados —el sonrojo de Rachel provoca una satisfacción enorme en Kurt.
Le prometí a Kurt no meterme esta noche con Cristi y con Sam pero esa jovencita tiene mucho que explicarme. Ya en la granja me ha dicho que alquiló el coche con sus ahorros y que Sam no quería pero ella le insistió hasta que el rubio no tuvo más remedio que aceptar. No lo dudo, mi hermanita es capaz de convencer a un esquimal de comprar hielo.
En la granja, Puckerman pone el ambiente con varias botellas que no sé de donde han salido. Yo no bebo, pero Blaine y Kurt sí toman algunas copas. Conforme la noche va avanzando la gente se va desinhibiendo: Azimio y su chica bailan muy cerca, Britt y Santana prácticamente están la una sobre la otra en una esquina oscura, Finn parece que hoy tendrá suerte con Rachel y, ¡gracias a dios!, mi hermanita aún esta aquí y no en una de las habitaciones, como Tina y Mike. Hasta Artie y esa chica que ha invitado al baile también están buscando oscuridad.
La verdad es que yo también me siento un poco caliente, pero mis oportunidades con mis chicos son nulas. Los demás no están tan borrachos como para pasar por alto a tres tíos metiéndose mano. Aunque si Blaine y Kurt siguen bailando como lo hacen y me siguen mirando así voy a olvidarme de cualquier prevención y los voy a encerrar en una de las habitaciones. No puedo soportar verlos frotándose ni un segundo más. Me doy la vuelta y voy hasta la cocina para servirme algo. Estoy a punto de probar mi primera cerveza de la noche cuando siento los brazos de Blaine rodeándome la cintura y una erección bastante prominente chocando con mis nalgas.
—Kurt quiere ir a otro lado. —El tono de su voz, mi calentura natural y el significado tras esas palabras casi me hacen gemir.
—¿A qué otro lado? —Las manos de Blaine serpentean por mi pecho.
—Hay un lugar discreto a unos kilómetros de aquí. Es tranquilo, sobrio y nadie nos molestará. —Me gustaría saber por qué Blaine conoce un lugar tranquilo, sobrio y discreto, pero eso será después.
—No podemos irnos en la limusina. —Blaine hábilmente me afloja el nudo de la corbata y abre dos botones de mi camisa.
—Pídele el coche a tu hermana.
Me giro, beso rápidamente a Blaine y busco a Cristi entre las personas que siguen bailando. Cuando la encuentro la separo de Sam sin mucha delicadeza; luego me disculparé con ellos.
—Necesito que me prestes el coche.
—¿Estás loco? ¿Sabes lo que me ha costado el alquiler?
—Te doy lo que hayas pagado y lo alquilo por un día más. —Cristi, o imagina para qué lo quiero o la convence mi cara de desesperación. Saca las llaves de su bolso, me besa en la mejilla y me susurra un diviértete.
Soy el primero en salir. Espero a Kurt y abro la puerta del copiloto para él. Poco después llega Blaine, que de un salto se sienta tras nosotros. Me dice que arranque. Salgo a la carretera y veinte tortuosos minutos después estamos en el lugar que Blaine me ha contado antes.
Ya en la habitación, siento que el calor me sofoca. Blaine abraza a Kurt y yo, instintivamente, me coloco a espaldas de Bonito. La respiración de Kurt se corta al sentirnos pegados a él. Blaine lo mira intensamente y le habla con una voz suave pero muy firme.
—¿Estás seguro de que quieres esto? —Kurt apoya su cuerpo sobre el mío, cierra los ojos y luego asiente. —Esta noche será tu noche. Dave y yo la haremos especial para ti.
No hay marcha atrás cuando Blaine empieza a besar a Kurt. Mis manos resbalan por debajo de la falda para tocar las musculosas piernas de Kurt que están cubiertas con unas mallas tan ajustadas que parecen una segunda piel. Beso su cuello mientras voy bajando poco a poco la prenda que está debajo de la falda. Blaine se ocupa de la chaqueta y la camisa. Cuando logro bajarle las mallas, Blaine me ayuda con las botas y terminamos de desnudarlo. Blaine hace que lo tome entre mis brazos, lo lleve hasta la cama y lo coloque en el centro. Kurt nos mira con un deseo irrefrenable marcando en los ojos.
Jalo a Blaine hacia mí y lo beso porque sé lo mucho que eso enciende a Kurt. Nos desnudamos mutuamente, mostrándonos para él, para que disfrute de todo lo que ve, y parece dar resultado porque la polla de Kurt tiene una furiosa erección y parece que va a explotar en cualquier momento. Blaine y yo nos separamos y nos subimos a la cama con Kurt. Me coloco frente a él y lo beso mientras Blaine va dejando rastros de humedad con su boca por toda la espalda. Bajo por su torso hasta sus pezones, que me atraen como imanes. Sentirlos endurecer en mi boca provoca que solloce de excitación. Sigo mi recorrido hasta encontrarme con su polla, erecta, goteante y completamente apetecible. Mi boca va a por ella de inmediato. Kurt gime fuerte cuando empiezo a chupar.
—¿Se siente bien cariño? —Escucho la pregunta de Blaine. —¿Te gusta la cálida boca de David sobre tu polla? Espera, porque te tengo una sorpresita que te ayudará mucho para que puedas sentir la deliciosa polla de Dave dentro de ti.
Blaine baja por la espalda de Kurt, coloca una de las piernas de Bonito sobre mi hombro y después separa sus nalgas para lamer toda la línea desde las bolas hasta el culo de Kurt. ¡Joder! ¿Dónde o cómo ha sido que se le ha ocurrido hacer algo así? Se supone que yo debo ser el que pervierta a estos dos y no al revés, pero Blaine me sobrepasa y eso me encanta. Tendré que anotar esta posición para futuros encuentros.
Imagino el placer que Kurt debe estar sintiendo porque está a punto de terminar en cualquier momento. Una chupada particularmente dura hace que Kurt se corra en mi boca a grandes chorros pero eso no hace que me separe de él. Desde donde estoy puedo escuchar las succiones que Blaine hace. Seguramente su lengua está entrando en Kurt, abriendo poco a poco ese estrecho lugar. Kurt me separa de su polla y se gira para caer boca arriba apartando también a Blaine.
—Tómate el tiempo que quieras para recuperarte. —Beso a Kurt, que tiene los ojos cerrados y respira entrecortado.
Blaine y yo nos besamos frente a él mientras voy acariciando todo el cuerpo de Encantador. En este momento quiero guardar toda mi energía para follar con Kurt pero, si Blaine insiste un poquito más, lo voy a empujar contra el colchón para follármelo hasta que me corra con tanta fuerza que mi semen termine saliéndole por la boca. Él parece imaginar lo que quiero porque le aleja de mí, baja de la cama y va hacia mi chaqueta de donde toma la ristra de condones. Me sonríe maliciosamente cuando se da cuenta de que la erección de Kurt empieza a cobrar vida de nuevo y me lanza el lubricante.
Coloco las piernas de Kurt sobre mis hombros y lo flexiono para poder ver su culo. Uno de mis dedos lubricado entra en él sin dificultad, imagino que por el trabajo previo de Blaine. Para el segundo dedo ya no hay duda que Kurt está preparado para mí. Blaine me coloca el preservativo y me masturba para cerciorarse de que estoy tan duro como una roca. Y por todos los demonios que lo estoy.
—Dave va entrar en ti. Puedes cambiar de opinión en cualquier momento. Por nosotros no habrá ningún problema. —Kurt mira a Blaine y luego a mí. Le sonrió todo lo cálidamente que puedo para que confíe en que se hará lo que él quiera.
—Lo quiero dentro de mí.
Poco a poco voy entrando en él ante la mirada atenta y hambrienta de Blaine. El interior de Kurt es tan estrecho que duele; espero no estar haciéndole daño. Me detengo para mirarle y parece concentrado. Blaine me besa y luego lleva esa maravillosa boca hacia la erección de Kurt. Entro un poco más y Blaine se sorprende cuando mi mano derecha llega hasta su polla para acariciarle; no sólo él sabe jugar sucio. Entro completamente en Kurt y espero hasta que me diga que puedo moverme. Blaine gime cuando mi mano se mueve más rápido sobre su polla.
Kurt mueve la cadera y es mi señal para salir y volver a entrar. Kurt esta sollozante, su pelo es un desastre maravilloso, su cuerpo esta encendido de un rojo que nunca podré el olvidar. Le follo con fuerza, como él me lo va pidiendo, mientras la boca de Blaine no lo suelta. La cama se estremece debajo de nosotros. Blaine se corre en mi mano gimiendo sobre la polla de Kurt y se retira para disfrutar su orgasmo. Aprovecho para sujetar a Kurt de la cintura y apoyarlo sobre mi pecho. Mis embestidas son más profundas y lo hacen gozar más y más, puedo verlo en su rostro. Un momento después él se corre sobre mí y yo dentro de él, gimiendo como un animal salvaje. Al acabar, caemos sobre la cama.
Envuelvo a Kurt entre mis brazos y Blaine se acurruca junto a él. Un momento, después la habitación está en silencio.
—Ha sido genial, chicos. Ustedes han sido geniales. —Sonrío y beso la frente de Kurt.
—Así deberían de ser todas las primeras veces. —La voz de Blaine es melancólica. Le acaricio la mejilla con la mano derecha a modo de consuelo.
—¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara? —Él suspira y baja la mirada.
—Fue en una fiesta, un poco antes de conocer a Kurt. Me emborraché. Estuve coqueteando con un chico que no conocía y que era un poco mayor para estar en Dalton, una cosa llevo a la otra y me terminó trayendo aquí. Lo hicimos pero no fue nada de lo que imaginé que sería. La entrega y todas esas cosas no llegaron para mí esa noche. —Kurt abraza fuerte a Blaine.
—Cada vez que estamos juntos es nuestra primera vez. Olvida lo que pasó, Blaine. Hoy estamos juntos y eso es lo que cuenta. —Blaine asiente y Kurt me mira como si me amara. Y eso, en definitiva, es genial.
