Capitulo 1
Era tarde, Shirou ya lo sabía, pero aun a pesar de saber lo tarde que era él todavía seguía reacio a levantarse, no es que él fuera un vago simplemente aquella semana no había la más gratificante anímicamente hablando. Shirou quien hasta entonces se encontraba mirando hacia el techo giro su cabeza en dirección al pequeño reloj digital que se encontraba en el escritorio frente a su cama. Este marcaba exactamente la una del tarde, inmediatamente al verlo Shirou procedió a levantarse, era demasiado tarde para seguir durmiendo incluso para estándares de aquella semana. Shirou se levanto e inmediatamente procedió a vestirse, se puso una vieja camisa deportiva de manga larga, esta era de color blanco y de mangas azules desde los hombros hasta los puños, junto a un viejo pantalón de mezclilla. Ya habiéndose cambiado Shirou volvió enfocar su atención en el reloj. Ya habían pasado cinco minutos desde que se había levantado, Rin no llegaría hasta las tres de la tarde, por lo que todavía le quedaba suficiente tiempo para preparar el almuerzo de esta, por lo general era Sakura quien se encargaba de este tema pero en estos momentos ella se encontraba en un viaje escolar por lo que la tarea de cocinar recaía en Shirou.
En ese momento la mente de Shirou comenzó a divagar, pensando en lo extrañas que fueron las razones por las cuales ellas habían terminado viviendo allí, en lo que respectaba a Rin su casa había sido destruida durante la guerra del Santo Grial, razón por la cual habría decidido mudarse permanentemente a la casa de Shirou, aunque ella nunca se le paso por la cabeza preguntarle primero, y aunque Taiga en un principio se había mostrado en desacuerdo con esto, a Rin no le tomo mucho tiempo convencerla de lo contrario. El caso de Sakura fue bastante más complicado, en primer lugar estaba la muerte de Shinji durante la guerra, y en segundo se encontraba muerte de su abuelo, Zoken Matou. Después de aquello Rin había sugerido que Sakura se mudase con ellos. Pero aun así a Shirou nunca logro tener completamente claro todo aquel asunto, el hecho de que Sakura fuera la hermana de Rin e incluso la propia existencia de Zoken. Shirou se había mantenido reacio a preguntar sobre el tema durante los primero días, pero cuando él finalmente tuvo el valor para preguntar sobre aquello lo único que recibió fue una simple evasiva. —el pasado es el pasado, no sirve de nada indagar sobre lo que no puedes cambiar—. Desde ese momento Shirou había optado a simplemente olvidar el tema y aceptar que a partir de ese momento Sakura viviría con ellos.
Entonces un pequeño ruido se hizo presente sacando a Shirou de sus pensamientos. La alarma de su reloj había comenzado a sonar, Shirou se acerco extrañado a este, puesto que él estaba seguro de no de no haber puesto la alarma. Al llegar al escritorio apago la alarma e inmediatamente se fijo en el papel debajo del reloj. Este no era más que una nota de Rin recordándole que no durmiera hasta tan tarde y que no olvidara preparar el almuerzo. Shirou no reacciono en mayor medida, solo se limito a arrugar el pequeño comentario sarcástico de Rin y arrogarlo al pequeño cesto de basura al lado del escritorio. Ya habiendo terminado todo esto se dispuso a salir de allí pero algo lo detuvo, de manera practicante inconsciente sus ojos se posaron en la foto enmarcada sobre su escritorio, le pertenecía a una mujer rubia, esta parecía completamente despreocupada comiendo unas bolas de arroz, seguramente sin tener idea de que Rin le hubiera tomado aquella foto. Shirou se quedo detenido viendo aquella foto, al tiempo que una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro mientras recordaba los momentos que había pasado con ella. Se mantuvo así uno momento hasta que finalmente salió de su habitación, Shirou camino cabizbajo hacia la cocina, pensando en todo lo ocurrido en la semana. No es como si hubieran sucedido cosas realmente fuera de lo común, lo que realmente había sido extraño durante la última semana había sido él. Extraños sueños donde se encontraba en un paramo enorme, el raro presentimiento de que algo no andaba bien y un sin número de cosas más, Rin lo había atribuido al hecho de que Shirou había dejado de trabajar y simplemente se encontraba ansioso, y aunque Shirou intento convencerse de eso en múltiples ocasiones, él sabía que no era nada de eso, estaba seguro que era algo más.
Shirou siguió caminando hasta finalmente llegar a la cocina, pero este simplemente paso de largo, hasta llegar a su verdadero destino, el pequeño deposito detrás de su casa. Aquel viejo depósito se encontraba repleto de polvo, y aunque todos se turnaban para intentaban mantener limpio aquel lugar, este juntaba polvo de manera increíblemente rápida, razón por la cual mantenerlo limpio era casi imposible. El depósito era bastante amplio por lo que a pesar de encontrarse repleto de un sin número de objetos, la mayoría cosas antiguas o que simplemente no usaban, estos solo ocupaban las paredes por lo que había un considerable espacio para moverse sin necesidad de chocar con nada.
Shirou quien se encontraba en la puerta finalmente se dispuso a entrar, e inmediatamente se dirigió a la pared más alejada de la puerta, allí se encontraban descansando en la pared cuatro espadas de madera. Las primeras dos eran propiedad de Taiga, estas estaban bastante más polvorientas que las otras dos debido al considerable tiempo desde que estas habían sido usadas, la tercera era la que él usaba, también era la que parecía la más gastada de todas, y finalmente la cuarta, esta era la que se encontraba en mejor estado y era la espada que ella había usado para entrenarlo. Al verla el cuerpo de Shirou recordó todas la veces que esa espada lo había golpeado, entonces sin perder más tiempo Shirou recogió un pequeño trapo que es encontraba al lado de las espadas y comenzó a limpiarlas. No le tomo más de diez minutos limpiar las cuatro espadas, entonces ya habiendo terminado su labor dejo las espadas en su lugar, tomo su espada y se dirigió al patio a entrenar.
Ya estando en el patio, Shirou comenzó a entrenar, el atacaba al aire, cada vez desde un ángulo distinto, como si estuviera peleando con un oponente invisible. El no recordaba desde cuando había agarrado aquella costumbre, pero lo hacía bastante a menudo, limpiaba las espadas y luego entrenaba. Él tampoco tenía una razón particular para entrenar, aunque si Shirou tuviera que elegir una era porque simplemente le gustaba. Allí él podía relajarse, pensar con claridad, sacar su frustraciones y aliviar aquel pesar que sentía. Por lo general el entrenaba tres o cuatro veces a la semana, y aunque ya tenía la costumbre de entrenar, en varias ocasiones él simplemente lo hacía para apaciguar aquellos sentimientos que lo atormentaban.
Shirou continuo así cerca de veinte minutos hasta finalmente detenerse, estaba cansado pero ahora él se encontraba relajado, deposito la espada en el suelo y seguido a esto procedió a estirarse. Después hacer esto Shirou retrocedió unos pasos, entonces ya habiendo ganado distancia desde donde se encontraba, él cerró los ojos y se concentro en aquellas figuras que habían aparecido en su mente. Dos espadas cortas, una blanca y otra negra, ambas no más grandes que sus brazos.
—Trace on—exclamo Shirou en voz baja
Inmediatamente ambas espadas se materializaron en sus manos, Kanshou y Bakuya. Él movía los brazos junto con las espadas, al tiempo que escuchaba a estas últimas cortar el aire. Él no quería olvidar como se sentía una espada real, por lo que cada cierto tiempo practicaba con estas, pero no solo era eso, él quería volverse aun más fuerte en el uso de su magia, razón por la cual, tiempo después de terminada la guerra había pedido a Rin que lo ayudara en este tema, y aunque esta se había mostrada reacia al principio después de ver la cara de determinación de Shirou, ella no se pudo negar.
Shirou siguió así unos minutos, él hubiera deseado quedarse un rato mas así pero ya se le había hecho tarde era mejor que terminara con aquello. Les dedico una última mirada a Kanshou y Bakuya y luego procedió a desvanecerlas, entonces el recogió la espada de madera del suelo y entonces procedió a volver.
Mientras encaminaba al depósito la imagen de Archer se hizo presente en su mente. Había sido Rin quien había descubierto, la relación entre Shirou y Archer. Ella había comenzado a sospechar sobre esto, después de la primera vez que Shirou había trazado a Kanshou y Bakuya, pero ella no se habría asegurado de esto sino hasta un par de meses después, cuando encontró el collar con el cual había revivido a Shirou, en los restos de la mansión de Illya. El hecho de que él y Archer fueran la misma persona todavía confundía a Shirou. Rin le había explicado que el trono de los héroes no se encontraba atado bajo algún tipo de regla temporal, lo que daba la posibilidad de que invocar espíritus heroicos del futuro fuera posible. Shirou se detuvo frente al depósito mientras pasaba su mano por la cara intentando sacar a Archer de su cabeza, aquello no era algo que él pudiera entender por sí mismo y lo mejor era dejarlo en paz.
Ya eran cerca de las dos y media de la tarde y Shirou había llegado a la cocina, después de ya haberse bañado y cambiado y ahora se disponía a preparar el almuerzo. Debido a lo tarde que era este no alcanzaría terminar antes de que Rin llegara, por lo que mejor su mejor opción era re cocinar un poco de la comida guardada, entonces cuando se disponía a abrir el refrigerador escucho el timbre sonar. Shirou no tenía mucho tiempo ya, pero él no podía simplemente ignorar el timbre, lo único que le quedaba por hacer era apresurarse para terminarlo rápido.
Shirou llego corriendo hacia la entrada principal lo más rápido que pudo, y entonces el procedió a abrir la puerta. Detrás de esta se encontraba un chico, este era un tanto más alto que Shirou. A simple vista se notaba que era extranjero, pero a pesar de eso, él estaba seguro que lo había visto en otro lugar
—Emiya Shirou ¿cierto?—.Pregunto el misterioso joven.
Shirou un tanto sorprendido de que aquel extraño lo conociera se apresuro a responderle—sí, soy Shirou pero ¿Quién eres tú?—
El joven pasó su mano derecha por detrás de su cabeza, parecía indeciso, como si no supiera responder aquella pregunta, finalmente después de unos segundos el respondió. —Me llamo Piers, y vengo de parte de la asociación de magos—
Shirou parecía confundido, Rin le había hablado de la asociación de magos, pero la verdad era que él no sabía prácticamente nada de la asociación. — ¿Por qué?, ¿por qué están aquí?—.
Piers no sabía cómo responder aquella pregunta, no, no era eso, lo que sucedía era que no sabía cómo iba empezar explicar todo lo que había pasado los últimos días.
—El Santo Grial, es por eso que estoy aquí—Le respondió Piers, ya dejándose de rodeos y yendo directamente al grano.
Shirou abrió los ojos de golpe, el Santo Grial, era lo último que él esperaba escuchar.
—han ocurrido ciertos incidentes los últimos días, todos ellos relacionados al Grial—Al tiempo que decía esto Piers saco una fotografía de su bolsillo y procedió a mostrársela a Shirou. Este se quedo sin habla al ver la fotografía e inmediatamente miro a Piers. Finalmente lo había recordado, después de finalizada la guerra él había venido junto a otra persona a realizar unos reportes para la asociación de magos. — ¿Qué tiene que ver ella con todo esto?—.le pregunto Shirou intentando entender todo lo que estaba pasando
—Arturia Pendragon, Saber, fue invocada como un servant hace algunos días mediante una copia del Santo Grial—.Piers hizo una pequeña pausa y luego siguió hablando —Eras el Máster de Saber y también eras un participante en la guerra del Santo Grial, por eso creo que debes saber lo que está pasando y pasara en Fuyuki, pero no te obligare a hacerlo, si quieres saber lo que sucede te contare todo, pero como dije es tu decisión, entonces, ¿Qué decides, Emiya Shirou? —.
Shirou no respondió de inmediato, no sabía que pensar, todo había sido demasiado repentino, pero, él no tenía dudas sobre lo que debía de responder. —Dime todo lo que sepas, por favor—. Respondió Shirou finalmente,
Piers, durante un momento solo se limito a observar a Shirou, hasta que repentinamente este comenzó a reír levemente. —De acuerdo, te contare todo, es una historia bastante larga a sí que sería mejor que nos sentáramos primero—.
Entonces Shirou invito a Piers a entrar. Este último recogió tanto su mochila como su bolso los cuales se encontraba en el suelo y procedió a entrar. Mientras cruzaba el umbral de la puerta, pensaba en la expresión de Shirou cuando había aceptado, no había ningún rastro de dudas ni en su rostro ni en sus palabras. —Realmente eres alguien interesante Shirou, pero serás capaz de soportar lo que viene—y con este último pensamiento en mente Piers se dirigió a dentro de la casa guiado por Shirou.
