CAPÍTULO 1


Los Rowle, miembros de los Sagrados Veintiocho, no solo se jactaban de su estatus de sangre y de ser dignos estudiantes de Slytherin sino también de su grandiosa habilidad para usar magia sin varita lo cual les traía grandes ventajas que solo los Rowle más talentosos habían podido sacar.

Sigrid Rowle es la miembro más joven de la familia principal, a pesar de lo exigente que suele ser crecer en una familia de alto estatus, Sigrid creció rodeada de mucho amor, pero también de grandes expectativas para ella, pues a la corta edad de 9 años podía manejar hechizos sin varitas que chicos de 11 años apenas aprendían a usar con la misma. Por eso, en su primer año en Hogwarts después de haber sido clasificada en Ravenclaw, generó rechazo y descontento por parte de sus familiares. Su hermano mayor, Leif Rowle, un slytherin bastante talentoso y orgulloso de su casa, el cual estaba en cuarto año para ese entonces, prefería evitarla en los pasillos por vergüenza y si necesitaba decirle algo con urgencia prefería hacerlo por lechuza.

Todo este rechazo terminó en las vacaciones de verano entre su tercer y cuarto año, sus padres y hermano la aceptaron finalmente declarando que las cosas pudieron ser peor si ella hubiera sido clasificada en Gryffindor donde, según ellos, las sangres sucias y los traidores de la sangre abundan, aunque esta aceptación no fue muy bien vista por el resto de su familia, quienes afirmaban que Sigrid no era digna y que en una casa como Ravenclaw jamás explotaría su talento.

A pesar de que su cuarto año fue el mejor para ella, su hermano ya en último año, no la evitaba y sus padres constantemente le mandaban cartas y regalos, Sigrid aún tenía un secreto que mantener, la existencia de su mejor amiga. Amelia Rogers, hija de muggles, la conoció en el tren en su primer día, aunque no le tomo mucho en cuenta al inicio, las cosas cambiaron cuando ambas terminaron en la misma casa y en la misma habitación. Sigrid pasó sus primeros años escuchando las burlas de sus compañeros de Slytherin por ser supuestamente una Rowle defectuosa, sin embargo, esto no le afectaba a ella y siempre los callaba, aun así, lo único que la hacía sentir mal era el rechazo de su familia y sorprendentemente, lo único que la hacía sentir bien era la compañía de Amelia. Ella, ajena a las situaciones de estatus de sangre que se dan en el mundo mágico, siempre le repetía que su familia en algún momento reconocería que estaban haciendo mal, y no pasó mucho tiempo para que eso sucediera y Sigrid, estando muy feliz, le envió una carta contándole las buenas noticias y agradeciéndole su apoyo, esta fue la primera carta que compartieron después de 3 años de haberse conocido.

Ahora en su quinto año, Sigrid no podía ser más feliz y libre, su hermano finalmente se había graduado lo que le dejaría la posibilidad de estar más tiempo con Amelia sin necesidad de estarse escondiendo o evadiéndola. Tampoco pudo evadir la felicidad que le ocasionó el regalo de cumpleaños que le dio su mejor amiga, su cumpleaños había sido el 30 de agosto, pero Amelia había querido esperar hasta que se vieran en el tren para dárselo en persona.

- En mi familia siempre es común celebrar a lo grande cuando una chica cumple los 15 años, se le suele regalar muchas cosas, pero siempre es importante darles una joya que sea bastante significativo – Amelia le venía explicando algunas cosas mientras iban en uno de los compartimientos del tren.

- Ya veo, entonces ¿te dieron algo por tu cumpleaños número 15? –

- ¡Sí! – metiendo las manos por el cuello del uniforme sacó un collar plateado con un dije azul – Mis papás me lo dieron, dijeron que era para que combine con mi uniforme – Soltó una leve risa.

- Es muy bonito – Dijo Sigrid mientras tomaba entre sus manos el dije en forma de gota.

- Yo te traje algo a ti también – Sigrid no esperaba eso, nunca habían intercambiado regalos de cumpleaños más que solo regalos de navidad y eso era porque ya estaban juntas en el colegio. Amelia le dio un pequeño paquete – Sé que tu familia no le gustan las cosas que tengan que ver con los muggles, así que no me molesta si no lo usas o simplemente no lo quieres –

Empezó a abrir lentamente el papel que envolvía a la cajita, cuando la abrió se encontró con una pulsera de plata, y a los lados tenía pequeños dijes que aparentemente podían colgarse en la misma.

- Es una pulsera que simboliza los eventos importantes para una mujer. Cada dije significa algo, el primer beso, el primer amor, cuando te cases y tengas tu primer hijo, cosas así, son 6 dijes, aunque puedes ponerle tus propios significados. Sé que quizás sea algo tonto…-

- Creo que empezaré con este – Sigrid le interrumpió mientras mostraba el dije de una flor – Como dices que son eventos importantes, este lo pondré como 'conseguir una mejor amiga' - Le extendió el pequeño dije y la pulsera a su amiga - Ponlo, sinceramente no sé cómo hacerlo – Amelia le mostró brevemente como hacerlo.

- ¿Quieres clasificar los otros dijes? – Amelia estaba más emocionada que nunca pues Sigrid había aceptado su regalo de buena forma.

- Es una buena idea –

Ambas terminaron clasificando los otros 5 dijes:

Sombrero de bruja * Convertirse en aurora*

Trofeo *Ganar el torneo de quidditch*

Doble corazón *Primer beso*

Cúpido *¿Primera vez? *

Mariposa *Casarse*

Sigrid no sabía con quien realmente iba a lograr los últimos 3 supuestos eventos importantes porque ni siquiera le llamaban la atención sus compañeros, y la única fijación que había tenido por alguien del sexo masculino había sido un chico que es un año mayor que ella, Severus Snape, aunque el chico no era particularmente amable y no se fijaba en nadie más que en su amiga pelirroja, Lily Evans. Además sus padres se habían adelantado un poco con sus ideas de casarla, aunque no le agradaba para nada su supuesto prometido.

.

┏-━━━✦❘༻༺❘✦━━━-┓

.

Noviembre finalmente había llegado, Amelia y Sigrid compartían varias materias, menos Historia de la magia, Amelia había preferido tomar Adivinación porque al menos en esa clase no se dormía. Sigrid había sido asignada como prefecta por lo que ese año no compartía habitación con Amelia, pronto también sería las audiciones para el equipo de quidditch al cual estaba decidida en ser seleccionada como la nueva buscadora, así que en cierto sentido tendría que dividir su tiempo en ambas responsabilidades y también prepararse para sus TIMOs.

Todo pintaba a un año sumamente normal, hasta que un día que decidió regresar a la biblioteca por un libro que había olvidado y dejar que Amelia vaya sola a la sala común. En su camino de regreso vio algo que realmente no le gustó, Philip Wilkes, un Slytherin de séptimo año, estaba forcejeando con Amelia, la tenía contra la pared y ella estaba ligeramente llorando, Sigrid sabía que Amelia no era muy querida por los Slytherin, de hecho, ninguna sangre sucia era permitido para ellos, pero era su mejor amiga y no iba a dejar que la lastimaran.

- ¿Qué crees qué haces? ¡Suéltala idiota! – Sigrid alzó la voz esperando espantar a Philip.

- Pero mira nada más, es la Rowle descompuesta – Dijo de manera despectiva.

- Eso ya pasó de moda, ¿no tienes algo más que decir? – Philip dejó libre a Amelia la cual siguió llorando mientras se sentaba en el piso.

- De hecho, sí, ¿Qué pensaría tu familia si te ven siendo amiga de una sangre sucia? He estado demasiado tentado a contarle durante nuestras reuniones – Sus madres eran amigas, así que ver a Philip no solo se limitaba a verlo en los pasillos del colegio sino de vez en cuando en su casa.

- ¡Ni siquiera te atrevas! – La chica empezó a acercarse peligrosamente al chico.

- ¿Y si no qué? – Sigrid harta de esta conversación, lo tomo del cuello de su camisa lo atrajo hacia ella y luego lo empujó haciéndolo caer al piso.

- Estúpida - Se quejó en el piso - Luego no andes llorando después de que te maldiga – El chico la apuntó con su varita

- Levicor….- El hechizo nunca finalizó porque Sigrid logró golpearlo en la nariz - ¡Mierda, mi nariz! – Philip soltó su varita y empezó a tocarse el rostro, ya se encontraba sangrando.

- Eso es para que no andes metiéndote donde no te llaman – Sigrid se había sentado frente a él y había tomado nuevamente el cuello de la camisa del chico lista para golpearlo de nuevo, sin embargo, toda la valentía y el desenfreno que había adquirido se desvanecieron al escuchar una voz algo conocido para ella.

- ¿No eres prefecta? ¿Qué haces con Wilkes? - El tono de voz de Snape que uso para dirigirse a ella hizo que se ponga lo suficientemente nerviosa como para no poder formular ninguna palabra, soltó a su compañero y aunque quiso pararse no pudo, solo alcanzó a ver de reojo que su amiga Amelia era ayudada por otro Slytherin al cual pudo reconocer como Jacob Kim, uno de las pocas serpientes que le caía bien, de hecho, el chico era su mejor amigo.

- Srta. Rowle, ¿puede explicarme que pasó? - El profesor Slughorn llegó a la escena y se notó preocupado, aunque ya había soltado a Philip y se había alejado considerablemente de él, ambos seguían en el piso y el chico aún sangraba por la nariz.

- ¿Qué pasó aquí? - Lisa volvió en sí cuando escuchó a la profesora McGonagall y procedió a levantarse – Wilkes, Snape, Rowle, Rogers y Kim a la oficina del director, hablaremos de esto allá - Sorprendentemente, lo que había comenzado con dos personas terminó con cinco estudiantes llevados a donde el director.

- Que bueno que apareces Filius, una de tus estudiantes golpeó a otro, pero queremos que nos explique antes de asumir un castigo – Para Sigrid eso de todas formas sonó como una sentencia de muerte, su jefe de Casa también se había cruzado en el camino e iba junto a ellos, estaba claro que no podía hacer nada más.

Los tres profesores y cinco estudiantes llegaron juntos a la oficina del director Dumbledore, una imagen bastante pintoresca para el anciano quien no pudo evitar sonreír a sus invitados

- Oh mis buenos amigos, veo caras nuevas por aquí, y dime sr. Kim ¿cómo te ha ido? Este año no has venido de visita - Dumbledore saludó a sus invitados.

- Todo bien señor, ser prefecto consume mis energías, pero no lo suficiente como para no hacer otras cosas para divertirme – Los otros cuatro estudiantes no pudieron evitar mirarlo, Jacob era definitivamente la persona más bromista de todo quinto año solo por detrás de los Merodeadores, aunque Sigrid podría decir que estos últimos más bien eran matones que otra cosa, también le sorprendía que a Jacob lo hayan podido escoger como prefecto tomando en cuenta la cantidad de veces que lo habían regañado hasta el punto que el mismo director lo conozca bien aunque ese año se había portado particularmente bien.

- Me alegra mucho por ti sr. Kim, y bien supongo que tienen algo que contarme, ¿por qué no empezamos con la Srta. Rogers? Los demás pueden esperar afuera – Los demás salieron y los únicos que quedaron en la oficina fueron Amelia, el director y los otros tres profesores.

Mientras bajaban las escaleras, Sigrid no pudo evitar mirar a Philip a quien aún le sangraba la nariz, quería ofrecerle su ayuda, pero se iba a abstener porque no sabía cómo iba a reaccionar su compañero.

- Me lo he arreglado para no ganarme detecciones este año y mira donde estoy – Jacob se quejó mientras tomaba asiento en el piso justo a un lado de la estatua que custodiaba la entrada.

- No te va a pasar nada – Dijo Sigrid tomando asiento con su amigo - No como a mí - Susurró más para ella que para los demás. Snape y Philip no dijeron nada, pero se notaba que el primero estaba muy molesto, pues no tenía nada que ver con ellos.

Mientras que en la oficina todos escuchaban atentamente la historia de la chica, ella contó todo lo que vio y escuchó y los profesores no dudaron para nada de ella ya que la dulce Amelia jamás mentía, la siguiente en subir fue Sigrid Rowle quien compartía la misma coartada con su mejor amiga, luego fue el turno de Philip Wilkes quien metió todo un drama tratando de opacar el hecho de haber acosado a su compañera, después fue el turno de Severus Snape quien simplemente estuvo en la escena solo 10 segundos antes que los profesores aparecieran, por lo que no vio nada importante y por último estaba Jacob Kim, el cual se encontraba conversando con el profesor Slughorn hasta que vieron lo que estaba pasando. Todos terminaron nuevamente afuera de la oficina mientras sus profesores deliberaban que hacer con ellos.

- Todo es tu culpa – Dijo Philip a Sigrid mientras tenía un pañuelo en su nariz, nadie al parecer había solucionado su problema.

- ¿Perdón? Tú empezaste esto – Sigrid empezó a acercarse al chico.

- No puedo creer que me hayas hecho esto solo por una sangre sucia -

- Vuelve a repetir eso y te romperé otra cosa que no sea tu nariz – Ambos estaban demasiado cerca que no se sabía quien daría el primer golpe.

- Sigrid cálmate - Amelia llamó su atención tomándole de su mano y alejándola del chico.

- Bien decían que no estar en Slytherin te afectó, ¿por qué no aprendes de Snape?, llamó sangre sucia a la chica Evans sin ningún remordimiento – Snape lo vio horrorizado, iba a decir algo, pero Sigrid se adelantó.

- No me interesa – De hecho, le interesaba y mucho, pensó que Snape era bastante diferente a los Slytherin, sobre todo porque el chico era mestizo, pero había sucumbido de todas formas a los ideales de las serpientes. ¿Y cómo había sido eso? Ese chico parecía tener a Evans en un pedestal, ¿de verdad había sido capaz de decirle eso? Antes de que alguien más dijera algo, fueron llamados nuevamente a la oficina del director.

- Srta. Rogers, Sr. Kim y Sr. Snape pueden retirarse, me quedaré con los otros dos – El profesor Dumbledore ya no se encontraba y al parecer la profesora McGonagall había quedado a cargo acompañada de los otros dos profesores. - Antes que nada, Sr. Wilkes 30 puntos menos para Slytherin y Srta. Rowle 30 puntos menos también para Ravenclaw – Bueno, pudo ser peor, ambos pueden devolver esos puntos a sus casas sin problema.

- Ahora sobre sus castigos, se ha decidido lo siguiente, sr. Wilkes usted tendrá la obligación de formar parte del coro de la escuela por lo que queda del año - Philip estaba a punto de reclamar, pero ella se adelantó - Y sin objeciones, nos mostrará su valioso talento uno de estos días - Sigrid iba a reírse por esa clase de castigo pero no se esperaba el suyo.

- En cambio usted srta. Rowle, tiene destreza para las pociones, pero no forma parte del club así que ahora tendrá que participar del mismo hasta el término de este año escolar, el profesor Slughorn estará encantado de tenerla – Sigrid miró hacia el profesor, parecía disfrutar de que al fin ella formara parte - ¿está claro? - McGonagall llamó su atención.

- Sí profesora -

- No lo olvide Sr. Wilkes, mañana tenemos ensayo a las 8 - El profesor Flitwick se despidió de los estudiantes y salió de la oficina.

- Srta. Rowle, el jueves en el salón de clases a las 7:30, estoy seguro que le encantara el club - El profesor Slughorn le regaló una sonrisa antes de salir.

- Pueden retirarse – La profesora McGonagall al final los liberó.