Buen Día! Espero que estén bien
Nunca había hecho esto, digo esto en muchos sentidos, pero quería, por primera vez, escribir algo de mi personaje favorito: Hanayo, y su relación con todas las chicas de muse de manera romántica. Así es, quizás no lo sepan, porque nunca lo he dicho, pero yo me declaro culpable de shipear a Hanayo con todas las chicas desde hace tiempo :c Ya sé, no merezco perdón, porque aparte, esta historia es algo que nunca me imagine escribir; algo que quizás cree polémica... ¡O no! jajaja, no tengo tanto alcance para que cree polémica.
Bueno, espero que les guste este primer capítulo de las historias de Hanayo siendo nekeada, nekeando e incitando a que nekeen a otros personajes.
Hanayo Live!
Historia 1
Eli x Hanayo
Capitulo I
Amor mutuo.
«Estoy enamorada de una chica».
Los amables ojos color cerezo de la chica brillaron con los primeros rayos de luz matutina. El sonido de voces, del traqueteo del tren arribando al andén, predominaba en ese sofocante espacio. Nerviosa, Hanayo intentó controlar el temblor de sus manos, cuando aquella chica, la cual era dueña de sus pensamientos, se puso a su lado.
«Ella es hermosa, es amable y su voz no hace más que trasmitirme tranquilidad. Cuando la vi por primera vez, en este mismo andén, mi corazón latió como loco, y el nerviosismo, que de por sí ya me caracterizaba, comenzó a descontrolar todo mi cuerpo. Estar al lado de una chica tan hermosa como ella solo me hace querer correr y huir, pero, al mismo tiempo…»
De sus labios salió un suspiro, y sus ojos, brillantes y esperanzados, se ocultaron detrás de sus párpados. Su corto cabello fue mecido por una corriente de un prematuro viento primaveral cuando, justo en ese momento, el tren llegó a la estación.
«Todos los días subimos en el mismo vagón. Dejo que ella de él primer paso y después yo la sigo de cerca. Seguramente, si ella tomara más en cuenta mi presencia, pensaría que soy una acosadora. Aunque, debido a que no suelo destacar mucho, dudo que se haya dado cuenta de que es a ella a quien sigo».
Cuando las puertas del tren abrieron, las dos chicas entraron a aquel vagón concurrido de gente. Detrás de ellas, más estudiantes y oficinistas entraron, haciendo que la distancia entre las dos, inevitablemente, se cortara.
«Decir que estoy enamorada de ella quizás sea raro y, por más normal que a mi me parezca, por más veces que haya visto a dos chicas compartiendo una muestra de amor y afecto, no dudo que haya en sus pensamientos un poco de miedo y reticencia hacia este sentimiento. Aunque yo sé muy bien que ella no es la clase de persona que rechazaría a una chica si se le confesará.
»En mi caso, desde que era niña, solo he tenido una amiga y, conforme fuimos creciendo juntas, yo no tenía ojos más que para ella y para las chicas de mi clase. Ver a chicos de forma romántica no me despertaba nada, no me transmitía nada, no me emocionaba. En cambio, cuando veía a una chica linda, todo mi cuerpo temblaba de nervios o de emoción y mi corazón palpitaba fuerte dentro de mi pecho. Entonces, ¿qué tiene de malo que me gusten las chicas lindas? Si me hacen sentir tan tranquila y tan cómoda con su presencia. Quizás esta no sea suficiente prueba para afirmar que me gustan las mujeres, pero, en mis pocos años de vida, tampoco he tenido duda de que desearía pasar mi vida entera a lado de alguien que me ame.
»Justo en este momento, no necesito pruebas o explicaciones para decir que estoy enamorada de la chica que está frente a mí y con la cual nunca he hablado. Simplemente el amor es así, ¿cierto? Muchas veces no pide explicaciones para aparecer en el corazón y los pensamientos de alguien. Probablemente fue amor a primera vista; ese amor que describen en las películas o en los libros. Nunca creí que eso existiera. El amor a primera vista se me hacía solo fantasía. No podía siquiera pensar la manera en que alguien pudiera enamorarse de otra persona sin siquiera conocerla, pero el amor no pide razones ni motivos, ¿cierto?».
Hanayo casi podía oler el aroma de la chica debido a lo lleno que iba el vagón esa mañana. El perfume de la joven embriagaba sus sentidos, dejando que sus pensamientos divagaran más y más hacia ese nuevo y floreciente sentimiento.
«Es un poco aterrador pensar que fue amor a primera vista, porque, en primer lugar, ¿qué pasaría si solo estoy idealizando a la persona que está frente a mí? ¿Qué pasaría si no llega a ser como yo pienso que es? Es un poco triste pensar que el motivo por el cual me enamore sea simplemente porque es una chica realmente hermosa.
»Su cabello es brillante y sedoso, como los rayos del sol en primavera. Sus ojos son de un frío color azul, como el cielo en un día despejado. Además, las facciones en su rostro la hacen parecer madura y confiable, y a la vez amable y sincera. Su cuerpo es perfecto, tan hermoso y deslumbrante como el de una modelo. Sus pechos son grandes, su cintura es delgada y sus caderas son amplias y adorables… Aunque no sé si sea el término correcto para referirse a ellas.
»Al verla detenidamente, al enamorarme cada día más de sus hermosos rasgos, pienso que yo no soy la gran cosa comparada con ella. Me pone triste pensar que no soy lo suficientemente buena para ella y, si en algún futuro decidiera dar el primer paso, confesarme y pedirle que sea mi novia, siento que lo único que obtendría sería un doloroso rechazo.
»Nunca en mi vida me he podido expresar bien. Mi voz, a pesar de que es clara, suele ser tan baja que es difícil comunicarse conmigo. Toda mi vida he llevado lentes gruesos porque mi vista es horrible y, si me pongo a pensar, no soy nada linda o hermosa comparada con ella; a pesar de que Rin, mi amiga de la infancia, diga lo contrario.
»Difícilmente podría confesar mi amor por ella. Tengo miedo de salir lastimada por este amor que corroe cada día mis pensamientos. Es horrible pensar que no soy lo suficientemente buena para ella. Sin embargo, al mismo tiempo, siento que ella podría lograr entender mis sentimientos. Porque ella es amable. Desde que la conozco, y a pesar de no hablar nunca con ella, siempre ha sido amable conmigo en sus pequeñas y silenciosas acciones que, aunque no las haga a propósito, siempre suelo notar».
El tren, conforme pasaban los segundos, fue deteniendo de nuevo su marcha al llegar a la siguiente estación. Cuando estuvo en alto total, las personas intentaron pasar por un lado de ambas chicas para poder bajar. Una dulce y reconfortante brisa entró al vagón cuando las puertas se abrieron; fue como un respiro que por fin enfrió la cabeza de Hanayo. Sus pensamientos, divagantes y conflictivos, volvieron a la realidad; una dura y severa realidad que todo ese tiempo, que, en todo el trayecto de una estación a otra, quería ignorar.
«No puedo engañarme más y seguir fingiendo que el rechazo por ella es mi mayor miedo. De hecho, ser rechazada por ella sería menos doloroso que verla todos los días compartiendo este sentimiento de amor con alguien que no soy yo. La he visto por suficiente tiempo como para saber que nunca he tenido ni la más mínima oportunidad de que mi amor sea correspondido. Y es doloroso, es aterrador, que lo que creí que podría llegar a ser, quede simplemente en un amargo recuerdo».
—¡Elicchi! —Una voz interrumpió de pronto sus pensamientos, haciendo que ambas chicas voltearan en la misma dirección. Hanayo agachó la cabeza, mientras que Eli, la susodicha, esbozó una amplia sonrisa.
«Ella ya tiene a alguien a quien amar».
Otra joven de preparatoria, sonriente, entró corriendo al tren antes de que las puertas se cerraran. Jadeos de cansancio salían de su boca ante la carrera que tuvo que dar. Sin poder detenerse del todo, tuvo que caer en los brazos de Eli, donde ella la recibió con alegría.
—Pensé que no llegaría a tiempo.
—Si no hubieras llegado, te hubiera esperado en la siguiente estación.
—Oh, amaneciste muy amable el día de hoy, Elicchi.
—¡Cállate, Nozomi! —Dijo Eli, tomándola de la espalda y esbozando una sonrisa.
«Yo era una simple desconocida, entrometiéndome poco a poco en esa relación, esperado que un día, un lejano día, fuera yo la que estuviera en los brazos de Eli».
…
«Los días pasaban lentos para mí y todo en lo que podía pensar últimamente era en Eli. En su esbelta figura, en su amable sonrisa que sabía que no iba dedicada hacia mí. Durante estos días, y a pesar de ser aterradoramente doloroso sentir como mi corazón dolía cada vez que la veía sonreír para alguien más, no podía evitar sentir felicidad por ella. Porque adoraba su sonrisa más que cualquier otra cosa»
»Probablemente, su sonrisa fue lo primero que hizo que me enamorara de ella. Aunque, a día de hoy, no estoy segura si el sentimiento que tengo de ella sea tan puro como desearía que fuera. En todo este tiempo, me he dado cuenta que no es solo su sonrisa la que ansío. Es su cuerpo, su belleza, lo que deseo con fervor. Quiero ver más allá de ella, quiero tocarla, quiero que ella me toque y fundirnos como si fuéramos una sola. Pensándolo de esa forma, es vergonzoso, pero, cada vez que pienso en ello, no puedo evitar sentir la falta que me hace. Deseo conocer cada intimo lugar de su cuerpo, y verla y tenerla para toda la eternidad en mis pensamientos».
El fin del periodo escolar vino acompañado de las luces doradas y púrpuras del atardecer. La escuela estaba llena de vida y de voces de los clubes que practicaban en el campo de atletismo. Grupos de chicas entraban y salían de sus aulas, y tenues voces invadían los pasillos para pronto desaparecer en la nada.
—¿Irás a casa temprano, Kayo-chin nya? —La repentina voz de Rin, su amiga de la infancia, alarmó a Hanayo y la trajo de vuelta del mundo de sus pensamientos.
—N-No, yo… —Nerviosa, ocultó su rostro, ruborizado por sus pensamientos, detrás de sus manos.
Ante la repentina forma de actuar de su amiga, Rin se acercó al rostro de Hanayo esperando que quitara sus manos para que pudiera verla a los ojos.
—De nuevo estás distraída, Kayo-chin… —Las dos manos de Rin se acercaron a las mejillas enrojecidas de Hanayo—. Últimamente parece que estás en las nubes nya. ¿Acaso hay algo que te preocupa?
—N-No es eso, es solo que… —Nerviosa, juntó sus dedos índices—. Estoy bien, pero tú estás… muy cerca… —La mirada de Hanayo se ocultó detrás de sus gafas. El rubor incluso escalaba hasta los lóbulos de sus orejas.
—¡Oh, esa reacción nya! —Comprendiendo la situación, Rin se apartó de su lado—. No sé lo que te pasa exactamente, pero he visto esa mirada en tus ojos —Asustada, Hanayo cerró los ojos—. Está bien, ya me hago una idea de lo que pasa, Kayo-chin —Apresurada, Rin corrió hacia la puerta del aula—. Sabes que somos amigas y tendrás siempre mi apoyo nya, Pero, si sales lastimada de nuevo…
—E-Estoy bien, no es lo que piensas, Rin-chan.
—Eso dijiste la última vez y terminaste muy triste después de que te rechazara esa chica que te gustaba.
—Eso no… —Las mejillas de Hanayo volvieron a adquirir un tono carmesí—. A-Alguien te podría escuchar, Rin-chan.
La mirada de Rin recorrió el rostro de su amiga hasta encontrarse con sus ojos color cerezo. Un suspiro salió de su boca al mismo tiempo que sus manos se cerraron en dos puños que intentó, desesperadamente, ocultar detrás del marco de la puerta. No quería seguir esa conversación, pero tampoco quería parecer antipática por la situación a la que se enfrentaba su mejor amiga.
—Ya sabes que, si las cosas no salen bien, puedes… —Una energética sonrisa apareció en su rostro— ¡Puedes hablar conmigo, Kayo-chin nya! —Con premura, Rin le dio la espalda a Hanayo—. Si te vas a confesar, te recomiendo que sea hoy. Hace un lindo día afuera.
—E-Eso es… —Una triste sonrisa apareció en su rostro—. Es imposible.
—Bueno, si no lo vas a hacer, y quieres hablar, sabes que te apoyaré por siempre, Kayo-chin —Rin dio un paso afuera del salón de clases—. ¡Me voy a casa nya! —Exclamó antes de echar a correr por el pasillo.
Hanayo se quedó en silencio, hasta que los pasos de su amiga dejaron de resonar fuera del salón de clases. Una sonrisa apareció en sus labios, una con un sentimiento distante y doloroso. Su corazón latía placenteramente dentro de su pecho. Hanayo podía sentir tranquilidad en cada latido, aunque, después de un tiempo, después de permanecer de nuevo en silencio, sola, con sus propios pensamientos, esa tranquilidad, esa calma que le había dejado Rin, se transformó en una dolorosa angustia.
«¿Confesarme? No ganaría nada con eso. Si voy ahora mismo a buscar a Eli y decido confesar mis sentimientos por ella, lo único que ganaré será el rechazo. Es imposible que quiera salir conmigo. No puedo imaginarme que me elija a mí antes que a la persona que ama de verdad».
Derrotada, Hanayo intentó levantarse de su asiento. Tomó con dificultad sus cosas y comenzó a caminar por el vacío salón de clases.
«Ella ya tiene a alguien a su lado. Alguien que seguramente la hace muy feliz. Esa chica de cabello púrpura siempre ha estado con ella. Siempre que me encuentro con Eli, están las dos juntas. Siempre se están mirando, con una vehemencia, con una devoción, que me quema por dentro. La chica de cabello púrpura siempre la hace sonreír. A pesar de que su rostro siempre parece serio, Eli siempre sonríe a su lado, y eso…»
—Es frustrante.
«Ojalá fuera yo la que la hace sonreír. Desearía estar a su lado. Desearía pasar todo mi tiempo con ella. Pero si la chica de cabello púrpura ya la hace feliz, si ella ya está enamorada de Eli, yo no puedo intervenir».
Hanayo, despacio, comenzó a caminar por el pasillo, sin saber siquiera el rumbo que tomar. Simplemente dejó que sus pies la llevarán a un lugar desconocido, lejos del dolor de estar enamorada de alguien a quien no podía alcanzar.
Todo a su alrededor en ese momento no existía, todo rastro de conciencia estaba destinada hacia la persona que hacía latir su corazón en ese momento. Sus pensamientos estaban llenos de ella, al punto de parecer casi desesperada por que su amor fuera escuchado.
Divagando sin destino, embelesada por sus propios pensamientos, por fin, su fervoroso deseo se materializó frente a ella. El rubio cabello de la persona que amaba se asomó en la esquina del pasillo. Sus ojos la miraron por un segundo, un segundo que para Hanayo le pareció eternamente satisfactorio. Ella pensó que estaba soñando, que estaba en un hermoso sueño en el que su mayor deseo se presentaba frente a ella. Al verla, Hanayo comenzó a caminar más rápido, para alcanzarla, para decirle…
«Podría decírselo ahora que la veo. Podría decirle que me acepte. Podría incluso aceptar su rechazo ahora mismo. Con tal de que ya no ocupe todos mis pensamientos. Con tal de que este amargo amor a primera vista se termine de una vez por todas. De verdad deseo estar a su lado, pero si no puedo hacerlo, por lo menos quiero que este dolor que siento cada vez que pienso en ella se termine de una vez por todas. Solo quiero…»
—¿Estás bien?
Una repentina voz hizo que Hanayo volviera en sí. Sus pensamientos aún zumbaban dentro de su cabeza. Sus ojos brillaron con un sentimiento de sorpresa al ver frente a ella a Eli.
«En verdad está hermosa chica es de la que me enamoré».
—Oye, chica, ¿estás bien? Estás toda roja y… —Las palabras dejaron de fluir de la boca de Eli—. ¿Acaso no eres tú la chica del tren?
—¿C-Chica del tren?
—No te hagas la tonta —Hanayo la miró atenta, sin creer que esas palabras salieran de su boca. Sabía que eso era un error, un error que poco a poco quebraba su corazón—. Eres la chica que siempre sube conmigo al mismo vagón.
—Y-Yo no… —Desesperada, buscando alguna excusa, buscando las palabras adecuadas, Hanayo comenzó a mirar nerviosa hacia todos lados—. T-Te equivocas, yo…
—No, claro que no me equivoco —Eli dio un paso hacia Hanayo, haciendo que esta retrocediera asustada—. Todas las mañanas llegas a la misma hora que yo y te pones a lado de mí para entrar al mismo vagón —Una sonrisa burlona apareció en su rostro—. Sé también que no tomas la misma estación que yo. Es más, estoy segura de que vives en la dirección contraria a la mía.
Asustada, Hanayo miró a Eli directamente a los ojos. Su piel empalideció y sus ojos comenzaron a derramar un par de lágrimas.
—Te he estado observando desde hace tiempo, ¿sabes?
—Y-yo no… —Hanayo quería contener sus sentimientos, todo lo que se desbordaba desde lo profundo de su pecho. Para su suerte, nunca había sido buena ocultando lo sensible que era—. P-Perdón, yo no quería…
—¿Molestarme? —Eli dio un paso hacia ella haciéndola retroceder una vez más—. Claro que me molesta.
—L-Lo siento.
—Eres un bicho raro, ¿verdad? Koizumi, Hanayo —Sorprendida, Hanayo levantó la mirada.
—¿S-Sabes mi nombre? Pero si yo…
—Ya te lo dije… —Una amplia sonrisa apareció en los labios de Eli—. Te he estado observando por mucho tiempo.
—A-A que te…
—Sé muchas cosas de ti, Hanayo… —Asustada, Hanayo miro a todos lados—. Te quieres hacer la tonta conmigo, pero tu lindo rostro no va a engañar a nadie. Sé muy bien lo que quieres de mí.
—E-Eso no es verdad —Hanayo dio un paso más hacia atrás, intentando escapar, sin embargo, esta vez no pudo conseguirlo; estaba entre Eli y la pared de un aula.
Aprisionándola y dejándola sin escapatoria, Eli acorraló a Hanayo golpeando la pared detrás de ella con ímpetu. Hanayo tembló al ver la mirada de Eli, mientras que su corazón presionó más su pecho con una extraña y dolorosa sensación.
—¿Me has estado siguiendo, no es así? —Hanayo apretó los párpados con fuerza—. ¡Contesta!
—S-Si, yo… —Eli fue acercándose lentamente al cuerpo de Hanayo—. L-lo siento, no era mi intención molestarte.
—No te disculpes —Despacio, Eli acercó su mano a la mejilla de Hanayo y acarició tranquilamente sus pómulos—. Nunca dije que me molestara que una chica tan linda como tú estuviera interesada en mí.
—¿Q-Qué?
—¿No escuchaste? —Los dedos de Eli presionaron las mejillas de Hanayo— Todo este tiempo te he estado observando, y te habrías dado cuenta de eso si prestaras más atención a tu alrededor que solo en mí.
—P-Perdón. No quería que pensaras que soy desagradable por… por…
—¿Lo dirás ahora? —Eli acercó más su rostro al de Hanayo y, con malicia, susurró a su oído—. ¿Qué dirás? Me puedo hacer una idea, pero quizás, sí lo escucho de tus labios, sea más sencillo para mí entenderlo.
—Yo estoy… —Los dedos de Eli se deslizaron por el rostro de Hanayo, pasaron despacio por sus mejillas, por su nariz, por sus labios—. Estoy...
—Enamorada —Susurró en su oído.
—Yo estoy enamorada de ti.
Un tranquilo silencio las rodeó. Parecía que el tiempo había sido detenido de pronto. Una sonrisa apareció en los labios de Eli, una sonrisa cínica y con un sentimiento distante. Después de un tiempo, los labios de Eli se abrieron, acompañados de una rotunda risa.
—¿Enamorada? —Lágrimas brotaron de los ojos de Hanayo—. No te creí tan tonta, Hanayo. —El corazón de Hanayo se partió dentro de su pecho al escuchar la risa de Eli y su desprecio hacia sus sentimientos— Si me estuviste observado, sabrás que yo ya…
—¡Lo sé! —Exclamó Hanayo, desesperada—. ¡Sé que tienes a alguien! —Sus manos, temblorosas, subieron despacio para cubrir su rostro—. Sé desde el principio que no había oportunidad para mí —Ligeros sollozos salían de su boca—. Pero por favor, al menos, si me vas a rechazar, no destroces la imagen que tengo de ti. Por favor, no seas cruel conmigo.
—¿Cruel? —Eli se acercó más al rostro de Hanayo, la cual, al sentir su cercanía, apartó sus manos para verla una vez más—. ¿Dices que soy cruel por haber hecho esto? Pero yo no te obligué a enamorarte de mí. ¿Tú pensaste que dejaría a mi novia, a Nozomi, por ti? —Hanayo agachó la mirada. Eli esbozó una amplia sonrisa ante su reacción—. Creo que no me has estado escuchando, Hanayo. Todo este tiempo has estado concentrada en lo que sientes, en tu deseo de estar conmigo, que no te diste cuenta de que te dije que te he estado observando. —Una suave risa salió de sus labios— ¿Seguirás pensando que soy cruel después de hacer esto?
Los labios de Eli se unieron a los de ella. Hanayo veía asombrada el rostro de Eli mientras que los pensamientos de su cabeza, aquellos que por tanto tiempo la habían acosado, desaparecieron de pronto. Un doloroso sentimiento paralizó su corazón y, poco a poco, se fue dejando llevar por la cálida y amarga sensación que los labios de Eli le hacían sentir.
Las lágrimas dejaron de brotar de los ojos de Hanayo, mientras que los labios de Eli danzaban con los de ella. Poco a poco se fue dejando llevar por ese sentimiento tan ansiado que por días había estado buscando. Sucumbiendo a su deseo, Hanayo comenzó a acercarse más al cuerpo de Eli, hasta sentir su calor combinarse con el de ella.
Pronto, Hanayo perdió su conciencia. En todo lo que podía pensar era en Eli; en ese beso profundo que poco a poco la hacía perder todos sus sentidos. Ya poco le importaba ser descubierta, y ansiaba, muy en el fondo, que alguien en específico la viera besando y arrebatándole el afecto de la persona que por tanto tiempo había estado deseando.
Sus pensamientos divagaban y se perdían en el cuerpo de Eli que le brindaba una sofocante y placentera calidez. Pero, tan pronto como ese sentimiento escaló por los lugares más privados de su cuerpo, Eli decidió cortar aquella muestra de afecto que por tanto tiempo Hanayo había estado buscando.
—Esto es lo que querías ¿no? —El pecho de Hanayo se expandía y contraía con desesperación y energéticos jadeos salían de su boca—. ¿Me llamaste cruel por destruir lo que sentías por mí? Pero creo que te equivocas, Hanayo —Una suave sonrisa apareció en el rostro de Eli—. Porqué lo que sientes por mí no es el preciado amor que tanto proteges, sino el deseo de que me entregue a ti en cuerpo y alma —Eli la miró con seriedad— ¿Quién es la cruel aquí?
—¿Q-Qué es lo que dices? Te equivocas, yo de verdad estoy enamorada… De verdad…
—¿Te vas a hacer la tonta de nuevo? —Despacio, Eli se volvió a acercar a Hanayo y le robó otro beso—. Ansías esto más que nada, ¿no es así?
—¡T-Te equivocas! ¡Esto no es lo que yo quiero!
—Deja de fingir, Hanayo. La mirada con la que me ves es la de alguien que ansía algo y, definitivamente, no es amor el que tú sientes por mí —Las pupilas de Hanayo temblaban. Su boca estaba entreabierta, buscando desesperada que las palabras que contrarrestaran lo que decía Eli salieran de ella—. Lo único que quieres es que me acueste contigo.
—¡NO! —Hanayo gritó con fuerza, como si esa fuera la forma de convencerse de que las palabras de Eli eran falsas—. Te equivocas, yo no soy así, yo no…
—Y aun así lo disfrutaste —Eli volvió a acercarse al rostro de Hanayo—. Quieres más, ¿no es así? Quieres que te siga besando hasta que alguien más nos encuentre. Hasta que ella venga y…
—Te equivocas, no es verdad —Decidida, levantó el rostro y encaró a Eli— Se lo diré a ella. Se lo contaré todo a Nozomi-san.
—No, no lo harás —dijo Eli con seguridad— No le dirás ni una sola palabra porque, si lo haces, aquel sentimiento que disfrazaste de amor se terminará —Despacio, Eli se acercó a la oreja de Hanayo—. Y estoy segura que no quieres eso.
Hanayo, con desesperación, intentó retroceder, huir de esa situación, pero sus piernas temblaban tanto que no se podía mover. El aliento de Eli golpeaba en su nuca, haciendo que un sentimiento paralizante recorriera todo su cuerpo. Poco a poco fue cediendo, fue aceptando la verdad.
—Si mantienes tu boca cerrada —la voz de Eli cosquilleo en su piel e hizo que su corazón palpitará dentro de su pecho a un nivel doloroso—. Te dejaré llegar más lejos la próxima vez. Te daré todo lo que deseas porque yo, Hanayo, también me he enamorado de ti.
Eli fue retrocediendo despacio, haciendo que el sentimiento de distancia entre las dos fuera angustiantemente doloroso. Una sonrisa apareció en los labios de Eli mientras que Hanayo la veía fijamente a los ojos.
—Se lo diré a Nozomi-san —La sonrisa en el rostro de Eli desapareció, pero, con seguridad, se volvió a acercar a ella para robarle un último beso.
—No, no lo harás.
Eli retrocedió y le dio la espalda a Hanayo. Por cada paso que resonaba en el pasillo, el corazón de Hanayo palpitaba con violencia. Desconcertada, Eli volvió su mirada hacia la esquina del pasillo y, al instante, una sonrisa apareció en su rostro. Sin voltear a ver a Hanayo, volvió a hablar:
—Te veré mañana en la estación, Hanayo.
Hanayo la vio partir, lentamente, como si se llevará con ella una parte de su floreciente deseo, su amor falso que por tanto tiempo había estado cultivando. Eli desapareció en la esquina del pasillo, dejando a Hanayo completamente sola. El ruido de sus pensamientos volvieron a acosarla mientras que su corazón latía con fuerza y desesperación.
«Estoy enamorada de una chica. Por mucho tiempo la he estado observando. Por mucho tiempo la he estado siguiendo. Deseo que me vea a mí y solo a mí y que mi amor por ella crezca como lo ha estado haciendo hasta ahora… Sin importar lo doloroso que sea».
Espero que, si llegaron hasta el final, hayan disfrutado de la historia. No me funen mucho. Sé que es difícil leer o hay pocos fics donde se de un triangulo amoroso o, como a mi me gusta llamarlo "No Te Rindas" (Lean las iniciales) y mucho menos he leído en mi vida algo que involucre a Hanayo haciendo ese tipo de cosas. Así que, pensando en que mi personaje favorito es Hanayo, y que quería cambiar de aires un poco, surgió esta idea.
Como dije, probablemente haya siete oneshots mas con las demás chicas relacionándose con Hanayo; aunque no sé si todas van a tener este mismo tema aquí planteado. Aunque ya sabes que suelo prometer muchas cosas y no termino nada. Quien sabe si esta "serie" continuara. Al menos otro capítulo si que habrá; eso creo.
Muchisimas gracias por su paciencia y apoyo en las actualizaciones. Ya pronto se viene las vacaciones de abril y, con ello... El cumple de Maki y espero que venga con una historia depresiva de las que me gustan hacer.
Sin Mas, Muchas Gracias por Leer y Por todo Su Apoyo.
