Hola! Cómo están?!

Bien, en esta ocasión les traigo la segunda historia de esté Fic dedicado a Hanayo.

Espero que lo disfruten! Abajo del capítulo dejare una que otra aclaración.


Historia 2

Umi x Hanayo


Capítulo I

Triángulo Isósceles


Frente a ella había un lienzo en blanco. Poco a poco, los colores se adueñaron de aquel blanco eterno. Sus pensamientos se plasmaban con cada habilidoso movimiento de su pincel cayendo sobre el papel. El olor de las acuarelas impregnaba con su aroma la pequeña habitación, donde sólo ellas dos se encontraban rodeadas de un suave silencio.

Al otro lado de la ventana de la habitación, se filtraban los rayos ambarinos del crepúsculo. El viento soplaba delicadamente y mecía las cortinas que colgaban desde cada extremo de la habitación. El ulular del viento interrumpió el silencio y, con una mirada, la voz de una de las chicas por fin se unió al mutis en el que estaban sumergidas.

—¿Está bien que sea yo?

La suave voz de la chica mayor dejó en el aire un sentimiento enternecedor que poco a poco se mezcló con el tibio viento primaveral que por las ventanas entraba. La chica menor, la pintora detrás del lienzo, le echó una miradita rápida, haciendo que sus mejillas, antes pálidas, adquirieran un tono carmín como las flores en un campo.

—Esto debe de ser incómodo. Estar las dos solas, y… —Las mejillas de la chica se pusieron rojas al pensar en sus palabras. Su cuerpo comenzó a temblar. Tímidamente, cubrió parte de su cuerpo para ocultar su vergüenza—. Hanayo, si no quieres que sea yo, entonces…

—Está bien —musitó Hanayo, suave y dulcemente; sin dejar de mirar su lienzo en ningún momento. El rubor en sus mejillas desapareció; como llevado por la brisa que le golpeaba el rostro en ese momento y mecía su cabello dorado—. Necesitaba adelantar mi proyecto del club de arte, así que no tenía otra opción.

Un sentimiento de decepción y rechazo anegó el pecho de la joven de segundo año. Sabía que era una mera casualidad que se encontrará ahí en ese momento. Sabía muy bien que no había sido la primera, ni mucho menos, en ser contemplada para servir como modelo para su obra. Solo estaba ahí porque su mejor amiga había huido cobardemente de la responsabilidad. Solo era la segunda en los pensamientos de Hanayo. Muy en el fondo, ella sabía que nunca podría ser la primera en sus pensamientos.

—Si no fuera por Honoka, yo… —«no estaría aquí contigo». Sus pensamientos brotaron venenosamente en su cabeza. Su corazón comenzó a golpear con violencia contra su pecho. Sus mejillas adquirieron más color, hasta llegar a la punta de sus orejas—. Ella debería de estar aquí, no yo.

—T-Te equivocas, Umi-san —Hanayo habló tranquila, aunque un poco dubitativa. Estaba tan perdida en los pensamientos de la susodicha que no notó la forma en la que la veía Umi, ni como pasaba por aquel bochornoso momento—. Me sentí más tranquila al saber que tú serías mi modelo. Si hubiera sido Honoka, quizás no me hubiera podido concentrar.

El silencio tomó posesión de ese pequeño espacio. Las cerdas del pincel aleteaban contra el lienzo ahora pintado con vivos colores. El viento silbó una vez más. Mientras más pasaban los segundos, la emoción dentro del cuerpo de Umi se fue apagando y su rostro, como si fuera una luz, volvió a adquirir un tono pálido. En cambio, las mejillas de Hanayo se ruborizaron, al rondar por su cabeza el recuerdo de Honoka.

No era ningún secreto para Umi lo que pasaba en la cabeza de Hanayo, y quizás esta última no se podía imaginar que Umi sabía a la perfección lo que sentía por su amiga. Día tras días que pasaba mirándola, solo podía notar aquel afecto que Hanayo le tenía a Honoka. Día tras día, un sentimiento desesperanzador ocupaba su corazón, al ver que Hanayo no la veía de la misma forma que ella lo hacía.

Siempre había estado rechazando ese sentimiento. El amor y el romance era algo en lo que Umi no estaba interesada. Pero, conforme pasaba el tiempo y conocía más a Hanayo, no notó cuando fue el momento en el que, poco a poco, fue despertando algo nuevo dentro en su corazón. Por más que lo rechazaba, por más que miraba a otro lado cuando la vergüenza de ver a Hanayo le ganaba, ese sentimiento romántico se apoderaba de ella. Y no era ninguna tonta como para no darse cuenta de que lo que sentía por la menor era amor. Le aterraba sentirse así, y más porque ambas eran chicas. No sabía cómo comportarse a su lado. Sus pensamientos se ponían en blanco cuando estaban juntas. Sin embargo, aceptó ese sentimiento y lo protegió dentro de su pecho por mucho tiempo.

En el momento en el que aceptó sus sentimientos por la tímida chica, se dio cuenta de que no todo podría salirle bien. Tuvo que tragarse su orgullo, ceder ante la vergüenza y, cuando por fin lo aceptó, se dio cuenta de una dura verdad. Ya no tenía miedo por el rechazo al confesarle que le gustaba; sabía muy bien que Hanayo era amable y si la llegaba a rechazar no le dolería lo suficiente como para poder sufrir. El rechazo era su menor miedo, cuando se dio cuenta de que el sentimiento no era mutuo, y que Hanayo solo observaba a una persona.

—Hanayo —Las palabras de Umi salieron suaves, como llevadas por una dulce brisa—. ¿Qué piensas acerca de mí?

La repentina pregunta hizo que Hanayo dejara de pintar contra el lienzo. Un par de gotas de pintura se deslizaron desde su pincel y cayeron a sus rodillas; dejando una mancha de pintura azul en sus medias. Asustada por la pregunta y al sentir la fría gota de pintura en sus piernas, se levantó de golpe y miró nerviosa a todos lados.

—¿Y-Yo? —Nerviosa, titubeaba palabras al azar sin ningún significado en particular. Miró a todos lados, como buscando la respuesta a tan repentina pregunta—. Supongo que yo…

—No tienes que contestar si no quieres —Una mueca con un sentimiento distante apareció en los labios de Umi. Despacio, subió sus rodillas a la silla donde estaba sentada y ocultó su rostro entre ellas—. Creo que ya sé lo que piensas de mí.

—No es lo que quise dar a entender, Umi-san. Es solo que no lo había pensado nunca. Es decir, es muy repentino pensar en ese tipo de cosas. Siempre te he visto como alguien responsable y seria, pero no creo que esa sea la respuesta que quieres escuchar, porque todas te ven de la misma forma, y no quiero que mi respuesta se escuche como una repetición de…

—Entonces, ¿qué piensas de Honoka? —Cortó Umi las palabras de Hanayo, dejando que un suave silencio se apoderará del ambiente.

Sus labios se apretaron. En sus ojos había un brillo esperanzado. Sus pupilas temblaban a la espera de que la voz de Hanayo se volviera a reproducir. Al levantar un poco la mirada, y ver a Hanayo por el rabillo del ojo, todas sus dudas tuvieron respuesta.

Las mejillas de Hanayo irradiaban un suave color; un suave color como los corales en el océano; rosa y tímido, como la personalidad de la joven chica. El corazón de Umi se estremeció; golpeó con fuerza; palpitó hasta no poder más dejándola momentáneamente adolorida y sin aliento. Despacio, fue revelando su rostro, mostrándole a Hanayo la extraña mueca que quería simular una sonrisa.

—¿Cómo pudiste…? —La sonrisa permanencia, al igual que el dolor en su pecho—. ¿Qué fue lo que viste en ella? —Dijo decidida y, hasta cierto punto, con algo de severidad en sus palabras—. Ella es tan imprudente. Es decir, por su culpa ahora estás aquí, encerrada conmigo haciendo algo que no quieres hacer —La molestia escaló por sus mejillas pintándolas de un adusto tono rojizo—. Su egoísmo fue el que hizo que las dos estuviéramos aquí. Por su culpa, yo… —Negó con la cabeza, intentando deshacerse de esos pensamientos que tenía desde hace tiempo—. Hizo que te sintieras incómoda a mi lado. Si tan solo no hubiera abierto la boca. Si tan solo hubiera asumido la responsabilidad de sus actos, esto no…

—Por favor… —La repentina voz de Hanayo cortó las severas palabras de Umi—, no hables de ella de esa forma —El corazón de la mayor se detuvo por un largo rato. Sus labios se separaron, como si las palabras para defenderse quisieran salir, sin embargo, quedó enmudecida al ver la sería mirada que le dedicaba Hanayo—. Puedes decirme lo que quieras a mí. Puedes decir que no tuve el suficiente coraje para pedirle a ella que me ayudara en mi proyecto de arte. Pero mientras estemos las dos a solas, mientras yo esté escuchándote, no puedo soportar que te expreses así de Honoka —Sus labios se apretaron, como cortando por fin la conversación, como si no pretendiera decir nada más; como si todo ya estuviese solucionado. No obstante, su voz volvió a inundar la pequeña habitación, detonando el palpitar renovado dentro del pecho de Umi—. T-Tú eres la única que parece asustada de lo que haces —Hanayo sonaba indecisa, tímida, pero no podía dejar de hablar. Por más que lo intentara, sus palabras fluían con normalidad—. Tú eres la egoísta por querer complacer cada cosa que ella te pide; al menos es lo que pienso. Tú eres la única que la agobias día tras días, diciéndole cosas groseras que disfrazas de un acto amistoso. Quieres que ella cambie siempre, sin embargo, la única que debe cambiar eres tú. —Hanayo miró a Umi a los ojos y, aunque apenada por confrontarla, sentía que tenía que decir todo lo que pensaba de ella en ese momento. Siempre estás al margen de lo que ella haga, siempre eres la que estás detrás de ella, siempre quieres controlar sus decisiones, siempre, siempre…

Susurros salían de la boca de Hanayo. Despacio, estiró la mano hacia el lienzo que aún estaba sin terminar. Soltó el pincel, dejándolo caer al suelo; una mancha de pintura azul se fue esparciendo por él.

El cuerpo de Umi temblaba. Su mirada estaba decaída después de todo lo que había soltado Hanayo. Nunca había escuchado que se expresara de esa forma. Nunca pensó apreciar que el ideal perfecto que tenía de ella, aquel que obedecía todo, aquel comportamiento sumiso y tímido, se rompería frente a ella como una gema preciosa; dejando sólo los fragmentos que una vez fueron brillantes para ella.

—¿Por qué no puedo ser yo? —Un suave susurro salió indiscriminadamente de la boca de Umi—. Si tanto piensas en ella. Si estás tan atenta a lo que yo le he hecho para poder cambiarla y que te dejara de gustar, ¿por qué no puedo ser yo la que ocupe tus pensamientos? —Umi levantó la mirada. Lágrimas se deslizaron por sus mejillas; como un río infinito que no parecía tener final—. Siempre la ves a los ojos y le muestras esa dulce, dulce manera de ser. ¡Yo también quiero que me mires así! —Un suave sollozo hizo que sus palabras dolieran más en su pecho—. No quiero que sea ella la única en la que piensas todo el tiempo. Déjame ser yo la que…

—Y-Yo… No lo entiendo, Umi-san… —Umi miró a Hanayo con tristeza—. No es que no pueda cumplir lo que me pides, pero no puedo ignorar cómo has tratado a Honoka todo este tiempo. Sé que no tienes malas intenciones, sé que tienes tus razones. Yo no entiendo lo que quieres de mí, pero nada de lo que digas me hará cambiar la opinión que tengo de Honoka. Tú más que nadie debería comprenderlo. Has estado toda tu vida a su lado. Eres su amiga de la infancia, y yo más que nadie comprendo ese sentimiento de saber todo de una persona. Así que creo que puedes comprender cómo me siento y creo que también puedes entender cómo se siente Honoka. —Una sonrisa triste apareció en los labios de Umi—. Yo, una vez deje ir a alguien que me importaba, a mi mejor amiga. Pero desde que conocí a Honoka, los pensamientos del rechazo y la pérdida se hacían menos con ella a mi lado. Porque su sonrisa, su energética forma de ser, su consideración hacia lo que hacía mal, me hacía sentir querida y útil por primera vez en mi vida —Hanayo agachó la cabeza y se tomó con timidez sus manos—. Al verte a ti, solo puedo pensar en que está reteniendo a Honoka solo para ti, como si fuera de tu propiedad. No la dejas avanzar. Parece como si siempre la estuvieras sosteniendo por alguna razón. No puedo dejar que sigas tratándola así. Yo mejor que nadie sé que eso no hará feliz a ninguna de las dos.

—E-Eso no es cierto… —Musitó Umi en silencio—. Creo que no has comprendido nada de lo que he querido decirte.

—¡Claro que lo he comprendido! —Hanayo agachó la cabeza, derrotada, como si estuviera peleando una batalla que nunca podría ganar—. Entiendo el sentimiento que seguramente se tienen ustedes dos. Han estado juntas toda su vida. Yo entiendo muy bien que se siente comprender a la perfección a tu mejor amiga —Decidida, Hanayo volvió a encarar a Umi—. Pero creo que tienes que dejarla ir. Tienes que entender que ella no te pertenece. Tienes que dejar que ella también experimente el querer de otra persona. Porque yo siempre…

—¡Te equivocas! —Umi se levantó de golpe de la silla y miró con determinación a Hanayo—. No lo estás entendiendo en lo absoluto —Tímida ante la mirada severa de Umi, Hanayo agachó la cabeza —. Mírame a los ojos y dime que lo entiendes —Hanayo no hizo caso—. Mírame, Hanayo, y dime que todo lo que dices es solo porque no comprendes lo que te he querido decir.

—Ya te dije que lo entiendo.

—¡Mírame a los ojos y recházame si lo vas a hacer!

—¿Eh? —Despacio, Hanayo levantó la cabeza, encontrándose con el caudal desbocado de lágrimas que caían desde los ojos cristalinos de Umi.

—No lo entendiste en lo absoluto —Dolida, Umi enjugó las lágrimas con sus muñecas—. ¿Tú piensas que estoy reteniendo a Honoka solo para mí? ¿Que la estoy adiestrando y cambiando poco a poco para que no se aleje de mi lado? —El rostro de Hanayo estaba lleno de sorpresa y miedo— ¡Lo estás entendiendo todo mal! ¡La estoy cambiando para que tú no te fijes más en ella! Para que lo que idealizaste, lo que te atrajo, lo que te enamoró desde la primera vez que la viste, se quiebre y me veas solo a mí

—¿A qué te refieres?

—¿Aún no lo entiendes? —A pesar de que su visión del rostro de Hanayo estaba borrosa por las lágrimas, Umi hizo el intento de verla directo a los ojos— Hanayo, tú eres a la que he estado persiguiendo, a la que he intentado alcanzar —Las mejillas de Umi se ruborizaron al escuchar sus vergonzosas palabras—. Por cada día que paso a tu lado, en lo único que puedo pensar es en este desvergonzado y estúpido amor que tengo por ti. Al principio lo odié, pero después fui disfrutando como mi corazón latía cuando estaba contigo. Siempre te he estado observando, y he admirado lo mucho que te esfuerzas para no quedarte atrás de nadie. Quizás pienses que nadie nota como te esfuerzas, como te superas a ti misma día con día, pero yo lo he notado desde la primera vez que te vi. Eres tímida, pero no por eso te rindes. Eso es algo que admiro de ti; algo que terminó por enamorarme —Umi agacho la cabeza—. Pero tú sólo la miras a ella. Solo podía ver como querías alcanzarla, y día a día te seguías esforzando por llamar su atención. Era algo realmente reconfortante verte decidida y con una meta que alcanzar, pero no lo soportaba. Al principio pensé que anhelabas ser como ella y que deseabas convertirte en alguien fuerte y decidida como Honoka. Pero poco a poco me di cuenta que me equivocaba. Me di cuenta de tus sentimientos por ella. Era doloroso saber que la persona de la que me enamoré no me veía de la misma forma que yo lo hacía. Es por eso que empecé a ser más estricta con Honoka. Es por eso que intenté desquitarme con ella porque pensaba que era la principal culpable. Pero al final, solo yo era la egoísta que quería mantener mi sentimiento intacto cuando ya hacía mucho que se había quebrado.

Lo único que quería hacer Umi era huir de esa habitación después de que sus palabras, su dolorosa y bochornosa confesión, salieran de su boca. Pero sus piernas, como clavadas en el suelo, no respondían. Dolor era lo único que sentía dentro de su pecho después de su confesión. Y ni siquiera podía apartar la mirada, porque todo el tiempo quería ver a Hanayo, para confirmar que quizás se había equivocado. Lo único que podía hacer era dejar que las lágrimas fluyeran hasta el hartazgo.

—¿Eso es lo que piensas de mí? —Repentinamente, una explosión de color carmesí anegó el rostro de Hanayo. Era como una reacción retardada; como si las palabras de Umi apenas cobraran significado para ella—. ¿Tú estás…? ¿Estás?

Umi la miró con desconcierto. No esperaba esa reacción de su parte. Pensaba que mostraría más rechazo, o que, hasta cierto punto, la hiciera llorar por la indecisión que le presentaba su repentina confesión.

—¿Estás enamorada de mí? —El corazón de Umi volvió a palpitar con normalidad, y una dulce sensación vibró por todo su cuerpo al escuchar las tímidas palabras de Hanayo—. ¿Enamorada?

—Yo… —Sin embargo, la dura realidad del momento volvió a golpearla—. Yo ya no estoy segura de eso. Es decir, a ti te gusta Honoka y eso… —Intentando calmar las sensaciones que sentía, tomó una bocanada grande de aire, la cual hizo temblar todo su cuerpo—. Sé que no tienes ojos para nadie más que para ella, así que…

—T-Tienes razón en eso, pero… —Sus desconcertantes palabras golpearon de nuevo a Umi—. Yo no me di cuenta de lo que estaba haciéndote. No me di cuenta de que me mirabas todo el tiempo de esa forma. Todo esto es mi culpa. Todo lo que sientes es mi culpa.

—¡Eso no es verdad! Yo te puse en esta situación. Desde un principio me di cuenta de que no había lugar para mi junto a ti. Pero yo fui la que insistió y me convencí de que podría haber algo entre nosotras. Pero ya olvídalo. Solo piensa en todo esto que te dije como algo que jamás pasó —Una fingida sonrisa apareció en su rostro—. Esto fue un error. No debí de dejarme llevar por estos incomprensibles sentimientos.

—¡No digas eso! —Hanayo dio un paso hacia Umi—. No es justo que digas eso después de que tomaste valor para decirme lo que sentías. No niegues lo que sientes porque sólo te traerá más y más dolor. No te culpes pensando que lo que sientes por mí fue un error.

—¿Nunca pensé que tú me consolarías de esta forma? —Una fingida risa salió de los labios de Umi—. Aun así, sigo pensando que tuve la culpa por todo lo que te hice pasar con Honoka. Tuve la culpa de haber experimentado este sentimiento que siempre había estado rechazando. Me siento tan idiota por haberme enamorado.

—Eso no es…

—¡Ya es suficiente, Hanayo!

—¡No lo es!

—¡Claro que sí! —Gritó Umi desesperada, dejando que las lágrimas fluyeran de nuevo—. Ya no quiero lastimar a nadie por lo que siento por ti. Ya no quiero sentir celos de mi mejor amiga cuando la veo a tu lado. Ya no quiero sufrir por este amor no correspondido. ¡Solo déjame en paz!

Un suave silencio invadió la habitación cuando los pasos de Hanayo dejaron de reverberar a su alrededor. Sin darse cuenta, de un momento a otro, el cuerpo de Hanayo cobijó a Umi de manera sorpresiva. El tiempo se detuvo de golpe. El corazón de Umi dejó de latir. Las desesperadas respiraciones de la menor golpeaban directo en su nuca, haciéndole sentir un aire tibio y reconfortante.

—Yo soy la culpable de que te sientas así, ¿no es verdad? —Hanayo atrajo con más determinación el cuerpo de Umi. Aunque temblaba y estaba insegura de lo que estaba haciendo, la menor sólo tenía en mente solucionar el dolor que le había causado a Umi—. No quiero que te culpes a ti misma. Puede que lo que dije antes te haya lastimado más de lo que pensaba. De verdad yo no me había dado cuenta de que estabas… enamorada de mí —Despacio, los brazos de Umi correspondieron al abrazo, acercando más a Hanayo contra su cuerpo; esa era la sensación que por tanto tiempo había estado persiguiendo—. Fue porque soy tan indecisa y torpe en todo lo que hago, que tú…

—¡N-No lo eres! Solo estabas confundida, como yo…

—Eso no es del todo cierto… —Hanayo levantó la mirada—. No es la primera vez que siento este tipo de cosa por alguien. En el pasado fue por mi mejor amiga, ahora fue por Honoka. Siempre he sabido cómo se siente este tipo de sentimientos por alguien a quien añoro alcanzar. Es por eso que nunca se me pasó por la cabeza que alguien más me estaría observando de la misma forma en la que observaba a Honoka. No me di cuenta de que tú estabas tratando de alcanzarme; no me di cuenta de lo que sentías… —Umi se quedó en silencio, sin la posibilidad de decir nada—. Quizás no pueda corresponder lo que sientes porque no lo entiendo del todo bien —Las lágrimas volvieron a brotar de los ojos de Umi—. Pero por hoy, solo por hoy, haré un esfuerzo para entenderlo. Porque no quiero que esto termine aquí. Porque no quiero verte sufrir y que pases por lo mismo que yo pase. Solo por hoy, haré lo que pienses que es correcto para que no abandones tu amor.

—¿Pedirte algo? —La respuesta se le presentó de inmediato al sentir a Hanayo tan cerca de ella. Los labios de Umi temblaron, y en su garganta se agolpaban las palabras de su deseo más oculto—. Quiero sentir lo que sientes por Honoka —Hanayo agachó la cabeza, no sabía si podría cumplir esa petición—. Quiero que me hagas lo que quieres hacer con ella.

Inmediatamente, sus mejillas enrojecieron de un vivo color escarlata. Parecía incluso que de sus orejas salía humo. Su corazón latía desesperado, como si quisiera escapar de su pecho. Ni siquiera podía mirar a Hanayo a los ojos. No podía creer que hubiera dicho eso. De inmediato se sintió arrepentida por su extraña petición.

—¡O-Olvídalo! —Gritó desesperada—. ¡Eso no fue lo que…!

El viento acarició su rostro y enfrió sus pensamientos. Con sus ojos bien abiertos solo pudo ver lo que tenía frente a ella: las largas pestañas de Hanayo; sus parpados que ocultaban sus amables ojos color cerezo; sus mejillas enrojecidas de un tono escarlata brillante, y en sus labios sentía el tacto dulce de los de Hanayo.

Poco a poco, Umi fue cediendo ante aquel repentino beso. Lágrimas se deslizaron por sus ojos y se metieron entre sus labios. Por más que quería que las lágrimas se detuvieran, estas no dejaban de fluir. Despacio, sus párpados cedieron, hasta que lo único que pudo ver fue una eterna oscuridad; una oscuridad placentera de la que no quería salir.

Los brazos de Hanayo se aferraron a los hombros de Umi, la cual, temblorosa, solo podía dejarse llevar por el tacto de la chica menor. El calor que se desbordaba del cuerpo de Umi pronto se transmitió a Hanayo y calentó su pecho haciéndolo palpitar. Temerosa de que Umi sintiera su corazón acelerado, se alejó un poco, pero, justo en ese momento, Umi se aferró más a ella y no la dejó escapar.

Las manos temblorosas de Umi apisonaron por la espalda a Hanayo e, involuntariamente, la atrajo más hacia ella para poder sentir el calor que irradiaba su cuerpo con más fuerza. Ya poco le importaba la vergüenza que recorría todo su cuerpo y la hacía temblar. Ya poco le importaba que Hanayo la hubiera rechazado. Ya poco le importaba pensar en que su amor no era correspondido. Por ese efímero momento, por esos cortos segundos unidas en ese profundo beso, ella se sintió la persona más feliz del mundo; y eso era lo único que le importaba.

Despacio, las manos de Hanayo se deslizaron por los hombros de Umi, pasando por sus brazos para por fin terminar entrelazando sus dedos con los de ella. Como si el encanto terminará, Hanayo abrió los ojos y se quedó atenta a cada reacción en el rostro de Umi. Sus lágrimas no se detenían, y parecía que aún le costaba recobrar el conocimiento después de aquel corto momento en el que permanecieron unidas. Umi no abrió los ojos, quizás tenía miedo de volver a la realidad.

Al ver como las lágrimas no dejaban de salir de los ojos de Umi, Hanayo limpió cariñosamente el caudal con sus dedos. En ese momento, la seria y sincera Umi se veía muy frágil ante sus ojos. Tenía miedo de que ese momento terminara para ella, porque, a pesar de que había dicho que podría superar esa etapa de alguna u otra forma, ella más que nadie sabía lo difícil que era aceptar el rechazo de la persona que amaba.

—No tienes que hacerte la fuerte, Umi-san… —Las palabras de Hanayo hicieron que por fin Umi abriera los ojos, aunque sus párpados temblaban como no queriendo volver a la realidad—. No creo que tú, a pesar de mostrarte decidida, seas capaz de superar tus sentimientos por tu cuenta —Despacio, Hanayo volvió a acariciar las mejillas de Umi—. Es injusto que estés sola y que guardes lo que sientes solo para ti —Con calma, volvió a acercar sus labios a los de Umi, depositando un rápido beso en ellos—. Probablemente, lo que te diga no es lo que quieras escuchar, y sé muy bien que no puedo cambiar mis sentimientos por Honoka solo para poder complacerte a ti, pero… —Umi tembló al sentir el tacto de Hanayo en su rostro—. No quiero dejarte sola, no cuando estás sufriendo tanto.

Umi se aferró con fuerza al cuerpo de Hanayo y descansó su barbilla en su hombro. Sin reservas, comenzó a sollozar con fuerza, y temerosa apretó el cuerpo de Hanayo con delicadeza para poder sentir su calor más de cerca.

—No quiero que esto acabe así… —Hanayo acarició el largo cabello de Umi con calma, tratando de consolar y reconstruir aquel sentimiento que quería alejar de ella—. Sé que no puedo estar a tu lado, pero por favor —Umi miró a Hanayo a los ojos—. ¡Dame una oportunidad!

Ruborizada ante la petición, sin palabras que pudieran satisfacer completamente a Umi, Hanayo sólo la miró por unos segundos. El viento silbó a su alrededor. Los rayos color violeta del atardecer y de la próxima noche iluminaron el rostro de ambas chicas. Los ojos de Umi emitieron un brillo, al mismo tiempo que los de Hanayo se ocultaban detrás de sus párpados.


Primero que todo, espero que les haya gustado el capítulo. Desde que deje de escribir, creo que es el que mas me ha gustado. En segundo lugar, quizás notaron que esta es la historia dos y abajo puse que seria el capítulo uno. Esto es porque este Fic constara de dos historias con continuación, esta que es "triángulo isósceles" y la que ya leyeron anteriormente llamada "amor mutuo". No supe si se entenderá al final, pero ya lo decidí y así se queda. Las historias serán una actualización esta y una actualización la otra. Espero que no se confundan, intentare ser lo mas claro posible en especial con los títulos.

Por otra parte, quizás tengan mas preguntas, o quizás no, no sé. Quizás querían que volviera Linda Locura en lugar de esta historia, y la verdad aun no estoy bien anímicamente para continuar con Linda Locura; recuerden que dije que le daría un descanso largo. Sin embargo, ya comencé a investigar para la continuación de Linda Locura, y encontré un libro muy bueno en el cual basarme para la parte final. Así que espérenla con ansias, en estos días quizás actualice, no sé, depende de como me sienta. (spoiler: no me encuentro muy bien, pero creo que siempre que reaparezco es lo mismo conmigo jajsajs).

Bien, con eso dicho, muchísimas gracias por el apoyo que le dan a mis historias. Ah! y otra cosa, en estos días linda locura se mudara a Wattpad. La iré subiendo esporádicamente y cuando em den ganas de corregir mas de 200,000 palabras jajaja.

nadaoriginal: Hola! Espero y que, después de tanto tiempo estés muy bien. En realidad, no sé yo quien seria la mala en esa historia pasada. Es decir, Eli si que fue un poco horrible al convertir a Hanayo en su cuernos, pero a Hanayo no pareció disgustarle. Por ahí va a ir encaminada esa historia, en descubrir un poco la malicia de Hanayo también. Agradezco infinitamente tus palabras. Yo tampoco soy fan, ni mucho menos, del NTR, pero quise escribir algo mas fuerte en comparación con lo que suelo escribir, y esta historia dos lo comprueba, ya que por primera ves hare algo que jure destruir: un triangulo amoroso. Y es que lo que me gusta a mí es el drama, amo el drama, si por mi fuera, todo seria drama, y que mejor que experimentar el drama con una historia de engaños y otra de triángulos amorosos protagonizada por mi personaje favorito: Hanayo.
En fin, deseo que estés bien y cuídate mucho. Nos leemos luego

Aska Tachibana: Después de tanto puedo decir que tuve un buen día, o quizás no, ya no me acuerdo jajaja. Hola! Cómo estas? espero que bien. Por otra parte, queria escribir a Eli siendo una manipuladora doble cara y me gustó el resultado. Pero como ya dije antes, Hanayo tampoco se salva de eso, porque no se negó y no dijo nada acerca de que estuviera haciendo mal. Quizá si se mostró avergonzada, pero no mostró desagrado. En fin, quizás sea muy tarde para decirlo pero me hubiera agradado leer tu historia, es solo que no he estado muy bien últimamente.
En fin, espero que te encuentres bien y luego nos leemos.

Sin Más, Muchas Gracias por Leer y por Todo su Apoyo
(Por un momento se me olvidó como era el mensaje de despedida jajaja)