—Dime, Anya, ¿hasta cuándo planeabas verme la cara de imbecil? —La de cabellos rosa y ojos verdes solo se le quedó viendo con lágrimas en los ojos. Realmente ese panorama antes lo habría embelesado, incluso las ganas de abrazarla ahí mismo serían incontenibles, pero ahora solo se preguntaba cómo era que Anya mentía tan bien, cómo era que con ese rostro angelical pudiera lastimarlo tanto—. Merezco saber la verdad. Merezco la verdad maldita sea.

Las palabras estaban atoradas ahí, como un nudo en la garganta. Anya quería explicarle la verdad, quería que él entendiera todo lo que había sucedido y cómo; pero se sentía golpeada por tantas emociones, que solo se limitó a llorar. Se sintió la peor persona del mundo, era como si ahora tuviera una daga en sus manos clavada en el corazón de Damian y ella no supiera qué hacer ahora. De pronto, el sonido de su propio llanto se ahogó cuando escuchó el quejido de Damián, abrió lo ojos y él estaba arrodillado, como derrotado en el suelo con su rostro en sus manos. Su corazón se hizo añicos. Se sintió un mounstruo, eso era, uno que fue creado en un laboratorio para lastimar a la gente. ¿Ella realmente era mala?, se preguntó y también se cuestionó si bajo sus buenas intenciones habían también malas, se preguntó también si tan solo ella hubiera hecho las cosas de diferente manera.

Se acercó a Damián dando un paso, pero él se levantó asustándola, la mano de Anya quedó extendida hacia él, pero él decidió alejarse como si con solo tocarlo le haría más daño. Se armó de valor para pronunciar lo que sea:

—No es cierto, yo… yo no quise hacerte daño. Yo te quiero, Damian… yo en serio te quiero…

—"Para el plan B tengo que llevarme bien con el segundo" —él la interrumpió. Sus ojos estaban aún aguados, pero el brillo que tenía al mirarla ya no estaba. Anya se encogió para sí misma—. Lo escuché cuando te ayudaba con tus estudios hace años. Te habías quedado dormida encima del cuaderno y no decidí despertarte; entonces lo escuché. —Al ver que Anya solo lo miraba con la mirada asombrada, él continuó—: Esto lleva años, todo este juego del plan B, que decidí creer que había escuchado mal. Creí que todo fue en mi mente. —Soltó un risa antes de seguir hablando—. Cuando uno se ilusiona creo que llega a ver todo de forma tan extraña. Llegué hacerme historias muy risibles, creí incluso que tú fuiste la primera que se enamoró de mí y resulta que jamás lo estuviste. Soy tan estúpido.

—No, Damian… —Anya quiso hablar, pero Damian la ignoró y continuó con su monólogo:

—Todos estos años conocí a una extraña. Alguien que estaba en mi mente, pero jamás existió.

"Duele demasiado. Quiero morirme…", pensó él y Anya obviamente logró escuchar sus pensamientos.

—Deja de escuchar mi mente —reclamó él con casi veneno. Ella no pudo evitarlo, así que solo bajó la cabeza, pero finalmente pudo decir algo:

—No voy a negar que al inicio todo comenzó por el plan B, pero es tu problema si me crees o no que en realidad yo llegué a quererte.

Damian volvió a reír rotamente

—Dímelo a la cara, Forger —soltó con veneno a la vez que se volvió acercar a Anya peligrosamente, ella levantó la vista y le respondió:

—No tengo que demostrarte nada. Y si de verdad quieres vivir en una mentira, puedes continuar odiándome, pero si quieres saber la verdad, puedes escucharme. —Sin más que decir le dio la espalda y lo dejó.

—¿Una mentira? Tú eres una mentira. Empezando que ni eres Forger.

Dime, Anya, ¿Quién eres en realidad? ¿Una mentira total?


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Notas:

Ya sé, esto debería ir antes del anterior capítulo. La verdad me olvidé que lo tenía escrito. Equisdé