Capítulo III
El grupo ahora estaba reunido a las afueras de la base de operaciones, mientras en el fondo Origami estaba aclarando unos detalles finales a Tohka, la cual vestía una singular indumentaria: una unidad CR desarrollada por Ratatoskr.
Hace unos momentos que las chicas se habían dispersado cuando Tohka y Reine se ocuparon en tener una conversación privada. Después de que Reine salió, explicó grosso modo la misión que tenía Tohka; sin duda el grupo había pasado por cosas peculiares, pero esto era algo nuevo.
-¿Mundo… vecino?
-Sí. Según mis estimaciones, los cristales sephira restantes deben encontrarse en estos espacios, me pregunto si habrán visto venir lo que estaba por ocurrir. DEM debe de estar trabajando en un método para viajar entre estos lugares, pero será complicado que controlen su destino. Por eso es necesario lo que necesito de Tohka, después de todo, es la única que puede moverse entre estos… al parecer esto también estaba predestinado.
-…Reine, hace un momento dijiste que las chicas tenían una vida normal antes de convertirse en espíritus, pero ¿qué hay de Tohka?
-Ella… es un caso especial.
En ese momento salía de la base la joven que era objeto de discusión, con una nueva unidad CR. Esto asombró a todo el grupo.
-Tohka, ahora mismo no te es posible manifestar tu vestido astral, te será necesario algo de fuerza hacia dónde vas. No te preocupes, las unidades CR desde su concepto están basadas en sus habilidades espirituales, por lo que te debería ser fácil familiarizarte con ellas. Respecto a los detalles técnicos a considerar, tenemos unas especialistas que te pueden ayudar, ¿no es así?
Mana asintió a lo anterior con una sonrisa.
-¡Déjamelo a m-
Fue detenida por una mano en su hombro. Origami se había acercado dirigiéndole una mirada. Mana entendió esto y le dejó pasar.
Origami avanzó hasta encontrarse frente a frente con Tohka. Había recordado las veces que se habían encontrado en la misma situación como rivales, tanto como miembro de las AST que combatía espíritus, así como amante. Pero era la primera vez que veía en la otra persona una mirada tan incisiva. Quizá haya sido esto lo que la motivó a tomar la responsabilidad.
-Quedo en tus manos, Tobiichi Origami.
La chica albina asintió y comenzó su explicación.
-¿Ahora entiendes cómo operarlo?
Preguntó Kotori.
-Sí, muchas gracias.
-¿De verdad irás sola?
Preguntaba con cierta angustia la pequeña Yoshino. La respuesta que obtuvo fue una afirmación.
-El lugar a donde irás contiene peligros, pero es tu determinación la que te ha llevado a esta decisión.
Después de que Reine dijo lo anterior, Tohka se aproximó al joven que había visto antes de desmayarse.
-Lo siento.
-¿Eh?
El joven mostró una expresión confundida.
-Si no hubiera dicho "detente" en aquel momento tal vez no hubieras resultado herido. Así que, por favor, ahora descansa.
-…
-Tú también deberías descansar, Yoshino.
-Parece que es hora.
Comentó Reine. El muchacho asintió y, tomando la mano de ella, blandió Sandalphon haciendo un corte en el espacio, abriendo un agujero.
-Tohka, no te excedas. Aunque parece que digamos lo que digamos seguramente no escucharás. Así que ve y regresa. Todos estaremos aquí hasta que vuelvas.
Comentó la chica de listones negros. El resto del grupo asintió.
-¡Lo haré!
Y dando un paso hacia el portal abierto, se adentró al mundo desconocido.
-Oye, Origami.
La ex miembro de DEM, Mana Takamiya, se dirigió hacia donde se encontraba la albina.
-¿Qué pasa?
-Hace un momento, cuando fuiste con Tohka…
-Ah, ¿eso? Creo conocerla bien. Quería asegurarme que no se le escapara algo importante.
-A pesar de que siempre están peleando realmente te preocupas por ella, ¿no?
Origami no respondió.
-…Es solo…que tuve el presentimiento de que no la volvería a ver.
Aquello que deseas… ¿estás segura de seguir adelante?
Tohka caminaba por el territorio al que había llegado. Estaba cubierto principalmente de escombros. Parecían los vestigios de una ciudad arrasada por algún tipo de fenómeno, y no quedaba rastro de alguna persona que la habitara. Siguió dando algunos pasos hasta que vio algo resplandeciente en lo que parecía ser una banca.
Al acercarse a la fuente de luz, vio que era una especie de colgante de un blanco muy puro.
-Esto es…
Y, aun así, sabes las consecuencias de ello, ¿no?
-¡…!
Detrás de Tohka apareció una esfera negra gigante, de la cual salían un par de alas mecánicas. Esta comenzó a cargarse de energía, la cual desprendió en un rayo que se dirigió hacia la joven.
Tohka apenas logró esquivarlo con ayuda del propulsor de su traje. El rayo comenzó a seguirla mientras Tohka ganaba altura y maniobrabilidad, ahora haciendo trazadas cada vez más hábiles en su vuelo, esperando el momento de contraatacar. En cuanto la esfera dejó de lanzar su rayo, replegó sus alas. Tohka vio en esto la oportunidad que estaba esperando.
-¡Ahora!
Empuñó con mayor fuerza su sable láser, cargándolo de energía para asestar un golpe que abriera la defensa de la criatura. Metros antes de que Tohka se acercara para hacer el impacto, su enemigo volvió a abrir las alas, cambiando ligeramente de forma y manifestando ojos por toda su superficie, que comenzaron a disparar rayos por todas direcciones. Tohka alcanzó a frenar y esquivar unos cuantos de estos, mientras que otros lograron rasgar su traje, pero aun así evitando un golpe directo al tanto que conseguía alejarse del rango de la criatura, hasta que sintió un desbalance en su maniobra.
-¡¿Qué?!
Uno de sus propulsores fue impactado, dejándolo inoperante y dificultando su vuelo. Tohka comenzó a perder altura mientras luchaba por mantenerse estable. Esto la dejó indefensa, siendo presa de los disparos que la perseguían y posteriormente desplomándose en el suelo.
Había pasado un tiempo desde que Tohka se fue por el portal. Justo después de que sucedió eso Reine llamó a Mana para hablar con ella a solas. El resto del grupo seguía prácticamente en sus mismas posiciones, mientras que otra persona se encontraba sentada a la distancia.
Natsumi, la chica a la que Shidou había "salvado" un par de meses atrás, abriéndole las puertas a una nueva visión sobre las relaciones con las personas que ella desconocía y que había estado poco a poco dejando sus complejos internos de lado, comenzaba a dirigirse -aun tímidamente- hacia la persona que parecía absorta en sus pensamientos.
-…M-me pregunto si Tohka estará bien.
El chico volteó a ver a la pequeña peliverde.
-T-tu nombre es el mismo que el de Shidou, ¿verdad?
El joven pareció sorprendido por un momento.
-¡Ah! Eh… eso solo es lo que escuché de Reine, p-perdó-
-Sí, tiene razón.
Natsumi bajó la cabeza, en parte por la ansiedad, y por otro lado por el hecho de estar hablando con alguien tan parecido a Shidou.
-…He oído que has estado encerrado tú solo todo este tiempo. Debiste estar triste…
-No, porque he estado viendo todas las cosas que mi otro yo hacía. Los momentos que ha tenido junto a las demás.
-¡Aun así, es muy triste!
Intentó enfatizar Natsumi, como queriendo dejar en claro un punto, posiblemente porque ella se ha sentido en la misma situación muchas veces.
-Pero aun así… ¿no pensabas que Shidou y los demás se divertían? Por supuesto, había cosas dolorosas, y sufrimiento también… pero, debía parecer muy divertido, ¿verdad? Seguramente querías estar con nosotros, ¿verdad? Con las chicas, la gente de Ratatoskr, los compañeros de clase… y con Shidou.
Natsumi sacó de su pecho los pensamientos que tenía. Desde que les fue revelada la identidad del joven que tenía a su lado fue la primera que le dio vueltas en su cabeza a la situación por la cual tuvo que pasar. Especialmente ella era la que podía entenderlo más que nadie. De repente sintió un pequeño gesto. El joven comenzó a acariciar gentilmente su cabeza.
-Tienes razón…
Después de un rato, Tohka abrió los ojos. Se encontraba en un estado de confusión, hasta que un agudo dolor la hizo volver a sus sentidos. Durante su caída, su talón había quedado atravesado por una vara de los escombros que yacían en el lugar. Tomó un profundo respiro y…
-¡Agh!
Arrojó la vara hacia un costado. Con dificultad logró ponerse de pie, apoyada por la espada que le fue proporcionada. Y ahí lo vio, frente a ella aún se postraba aquella amenaza que parecía prácticamente invencible, como un depredador a punto de dar el golpe de gracia a su presa agonizante.
Pero esto no iba a detener a Tohka. No porque pensara que fuera remotamente a ganar, pero no podía morir sin haberlo intentado todo, no se lo perdonaría. Ella tenía algo que hacer, cueste lo que cueste. Recordó el consejo de Origami que le dio antes de irse, una manera de dar un último golpe. Ajustó el único propulsor que le quedaba, llevándolo a máxima potencia, y cargando con todo su poder la espada. Iba a embestir a aquella cosa, no había más.
El camino que has decidido tomar, lo sabes, ¿verdad?
-Yo sé que incluso después de esto, dañaré a otros... por un motivo egoísta. Y sé que sin duda pagaré por ello…
-Pero, aun así, quiero recuperarlo. El corazón que has perdido…
Cerró los ojos y se dirigió a toda velocidad hacia su destino.
-¡Shidou!
Lo siguiente que sintió fueron unas manos cálidas envolviéndola en un abrazo. Tohka levantó la cabeza y vio la cara de una chica de cabellos dorados, con una coleta al costado y un par de grandes alas blancas a su espalda.
Todo está bien. Sé que será difícil, pero te auguro un futuro donde podrás sonreír al lado de tu persona especial. Así que ve, y no pierdas la esperanza.
Un gran y cálido resplandor terminó por cubrir por completo a Tohka.
-Oye, tú, toma esto.
Kotori lanzó una manta al joven que tenía la apariencia de su hermano. Después de pelear contra Shidou, ciertamente su vestimenta no estaba en las mejores condiciones.
-…Gracias.
El joven se cubrió con ella, intentando tapar por completo su parte del pecho. Kotori se percató de ese gesto.
-No es que lleves eso en el pecho apropósito.
-Pero, aun así, es algo que prefiero no ver.
-Reine nos dijo que estuviste cautivo en las instalaciones de DEM.
-Es cierto, pero no tengo idea de donde se encuentran, después de todo fui traído por… ella. Lo siento.
-No tiene caso, no eres tú al que debamos culpar. Parece que no va a volver… ese idiota…
Kotori dijo lo anterior con el temple que le caracteriza, pero con un tono notablemente frágil en él.
-Tenemos que decidir antes de que Tohka regrese, qué es lo que vamos a hacer de ahora en adelante.
Dijo la comandante dirigiéndose al grupo, lo cual les dejó con un pensamiento muy profundo.
-Si es que ella regresa.
Interrumpió Origami.
-Aún no sé cómo es que dejamos que fuera sola… ¡Dime, Murasame-sensei!
-…Tenía que hacerse de esa manera.
Origami apretó puños y dientes. Después se aproximó al joven y le cogió del pecho.
-¡Tú, abre ahora mismo ese portal!
El joven entendió el sentimiento de la chica albina, pero en su lugar, puso su mano sobre la de ella.
-Si vas a salvarla y algo te pasase, a Tohka… no, a ella, sin duda le dolerá mucho más en el corazón que estar herida. Es exactamente el mismo pensamiento que tú queriendo que ella esté bien.
-Tsk.
"Ustedes dos son realmente iguales." Pensó la chica.
Origami aflojó su agarre y se retiró en resignación. En ese momento se escuchó la voz de Kaguya.
-¡Ah! ¡Es Tohka!
Todas fueron corriendo a asistir a su notablemente malherida compañera.
-Chi..cas… he vuelto…
-Veo que los encontraste.
Dijo Reine mientras recostaba de nueva cuenta a Tohka, para comenzar a tratar sus heridas e inmovilizar su pie. La chica volteó a ver los dos objetos que mantenía cerca de su pecho.
-Ah, sí. Aunque tuve un poco de ayuda con el segundo.
Mencionó la chica de cabello violeta con una pequeña sonrisa.
-Ya veo… Bien, con esto bastará por ahora.
Terminado de hacer el vendaje, le ayudó a Tohka a mantenerse de pie.
-Lo que sigue es…
Reine tomó uno de los dos pendientes que consiguió Tohka. De pronto, comenzó a manifestarse una silueta de una joven, cuya apariencia no podía ser revelada a la vista. No obstante, para algunas de las jóvenes presentes esa silueta era inconfundible.
Phantom
Reine absorbió con su pecho el pendiente dado y, de la misma manera, se fusionó con el otro ser que había aparecido.
-Con esto mi tiempo comienza a correr también.
La mujer de cabellos plateados se quitó los lentes que siempre traía. Curiosamente habían desaparecido sus acostumbradas ojeras debajo de sus ojos.
-Ahora, Tohka, si me permites.
La joven asintió y cedió el segundo pendiente. Reine lo introdujo de la misma manera en el pecho de Tohka, la cual entró en un pequeño trance. Durante ese momento, comenzó a materializarse otra silueta. Cuando la pudieron identificar, observaron que era una apariencia exactamente igual a la de Tohka, pero con una intensidad en el color de sus ojos más fuerte.
-Ah, tú eres…
-Sobre eso, hay algo importante que debes saber. No entraré mucho en detalle, pero para que una existencia como tú pueda mantenerse debe tener algo que la ancle al mundo en el que habita. Una individualidad.
-¿Qué quieres decir con eso?
Pregunto la chica que recién apareció hacia Reine.
-Bueno, en pocas palabras, necesitas un nombre.
-Un nombre… No estoy familiarizada con eso, haz como plazcas.
-Mmm, veamos… qué te parece… ¿Tome?
Esto agitó los nervios de la otra personalidad de Tohka, y gradualmente comenzó a subir la tensión.
"No de nuevo" Pensó Kotori.
Después de 15 minutos intentando establecer un nuevo nombre -y pasando por varias propuestas lamentables- la situación parecía estar llegando a un punto de quiebre, después de varias amenazas de muerte por parte de la nueva integrante hacia las demás.
Fue entonces que el joven decidió hacer una interrupción.
-Qué tal esto.
El grupo volteó a ver hacia el joven, el cual cogió su espada y comenzó a hacer unos trazos en el suelo. Una vez terminó, se podían ver grabados un par de caracteres.
-…¿Tenka? Oye, no crees que eso es un poco…
Comentó Kotori, pero se detuvo al observar de reojo la reacción de la otra Tohka. Era la primera vez que no se comportó reacia a una de las propuestas.
-…No está mal.
Dijo la joven y, como si no le prestara más atención al tema, regresó su atención a su otro yo.
La pequeña comandante reflexionó un poco la situación. Después de todo le parecía un poco irónico, puesto que también había sido Shidou el que le puso el nombre a Tohka. No, quizás es por eso…
"El mismo corazón, ¿eh?" Pensó.
-Bien, solo queda una cosa más por hacer. Así que les pregunto, de ahora en adelante ¿Qué desean hacer ustedes?
Reine dirigió la pregunta al grupo. Era un cuestionamiento incómodo y realmente difícil de responder. De un día para otro el mundo parecía habérseles volteado, y ahora tomar una decisión así no era sencillo.
-¡Eso está claro! ¡Iremos a buscar a Darling!
-¡Sí, incluso si tenemos que tumbar a todo DEM, o seguirlo hasta el fin del mundo, eso es lo que haremos! ¿No es verdad, Yuzuru?
Preguntó de manera enérgica Kaguya a su hermana, pero esta en lugar de responder se mantuvo en un silencio pensativo. De cierta manera, Kaguya entendía el origen de este pensamiento, pero por alguna razón le era difícil de reconocer -incluso para sí misma-.
El grupo permaneció en silencio. Al parecer todas tenían la misma corazonada, pero nadie se atrevía a dar el primer paso.
Yoshino volteó a ver a su marioneta que sostenía en su mano. De alguna forma, sentía que podía encontrar en ello la respuesta que estaba buscando, por lo que la pequeña se armó de coraje y fue la primera en hablar.
-Y-yo… me quedaré…
-Yoshino…
Dijo Kaguya asombrada. Luego sintió la mano de Yuzuru en su hombro, la cual le dio una señal a la que asintió.
-Decisión. Kaguya y yo también nos quedaremos. Hay algo que debemos buscar por nuestra cuenta.
La última en unirse al grupo fue Natsumi, que, aunque temerosa, sabía que no sería la única que atravesaría ese camino, sabía que no estaría sola de ahora en más.
-Realmente son muy valientes. Y bien, ¿el resto?
Kotori por su parte estaba hecha un lío por dentro, pero de la misma manera sentía la misma corazonada.
-Yo también me quedaré. Un comandante jamás abandona el barco después de todo.
-Qué remedio. Parece que aún quedan pendientes por hacer, ¿no es así? Tohka, asegúrate de traer a Darling de vuelta.
-…
Origami aún se encontraba indecisa, le dio un vistazo a Tohka y, después de eso, se acercó a Reine.
-No creas que te he perdonado. Pero también ayudaré aquí, después de todo esto es lo correcto, ¿no?
-Sólo si así lo sientes.
Origami se volteó y ahora se dirigió a Tohka.
-Ten cuidado, y no cometas nada imprudente, ¿de acuerdo?
La joven albina extendió su mano. Tohka la tomó con una sonrisa.
-Gracias, Origami.
-Mana, ¿Qué decidirás hacer siempre?
La pequeña hermana recordó la conversación que tuvo con ella hace unos momentos. Había permanecido en silencio desde entonces, pero eso le hizo tomar también una resolución.
-Yo… iré.
Reine asintió.
-¿Y tú, qué harás?
-También iré. Hay algo que debo recuperar. Seguramente eso no regresará, pero…
Y en ese momento volteó en dirección a Tohka.
-También hay algo que sé que, si puedo protegerlo, quiero protegerlo. Quiero ir con ustedes.
-Entones está decidido. Sus elecciones, son por el bien del futuro que avecina.
Era la mañana del día siguiente. Por última vez, el grupo estaba reunido. Ahora rodeando a los cuatro individuos del centro. El otro Shidou, Mana Takamiya, Tohka y Tenka. Se les proporcionaron nuevas vestimentas para adecuarse en caso de que se enfrenten a un ambiente hostil en su destino.
-¿Están seguros de irse? ¿No deberían esperar a que sus heridas mejoren?
Kotori tomó del hombro a Yoshino.
-Asegúrense de traer de vuelta a Shidou.
Tohka asintió. A esto, Reine le dio la señal.
El otro Shidou volvió a sacar a Sandalphon. A esto, Tohka cogió también de la empuñadura, llevándose su mano al pecho. Reine hizo lo mismo y un pequeño resplandor salió de él y también de la espada, transformándola.
-Tohka, una última cosa. Tú y yo estamos conectadas, incluso si yo desaparezco, tú podrás sentirme. Bien, ahora ve.
-¡Halvanelev!
Ambos jóvenes volvieron a realizar un corte en el espacio, y así, se adentraron a la búsqueda de ellos contra las probabilidades que les fueron dadas.
-Así que procederán con el viaje después de todo.
El líder de la organización Deus-Ex Machina observaba a un sujeto a través de uno de los monitores que poseía. De la pantalla alcanzaba a verse un lugar completamente en llamas, con el tipo arrastrando una espada con una mano, y un cuerpo con la otra.
-De ahora en adelante quiero que continúes con la búsqueda de los dos cristales Sephira restantes, Shidou.
