El estaba en el medio de un inmenso mar, sujetándose de un amable tronco, el había perdido a su familia en aquella lucha por territorio, y como una especie de tortura y a la vez sentencia de muerte, sus enemigos había decidido lanzarlo al mar. Aunque sus enemigos pensaba que el estaba muerto, en realidad el lobo demonio Akihiko, había sobrevivido a aquella sentencia y se había agarrado a la vida gracias a un tronco que flotaba en la mar.
Había pasado varios días sobre aquel tronco, el lobo estaba experimentando un cansancio y una fuerte desorientación, el no sabía cuanto días y noche había pasado, y si volvería a tocar alguna vez en su vida la tierra. El lobo demoníaco, había aguantado una variedad de tormenta, incluso el viento divino, no había acabado con el lobo, el solo pensaba en tocar tierra o en morir en el profundo y bastó mar.
Para fortuna de Akihiko, el mar llevó al animal demoníaco a la orilla de una playa, el gran lobo al ver que había llegado a la costa de un lugar desconocido, camino algunos metros antes de caer derrumbado sobre la arena. Estuvo descansando durante unas cuantas horas antes que rugido de su estómago le despertarse, necesitaba alimento de manera urgente, así que con cierta dificultad levantó su cuerpo, y comenzó a adentrarse en un bosque cercano.
El lobo demoníaco se dijo que había muchos animales que le ayudaría a saciar su gran hambres, jabalíes y siervos en abundancia, así que comenzó la cacería, los siervos eran fáciles de cazar, a pesar de que estos animales son rápidos a la hora de huir, Akihiko, por ser un demonio, contaba con mayor rapidez, así que no le fue difícil atrapar a tales animales, con los jabalíes, le fue un poco más complicado, ya que eran más agresivos.
Durante días se estuvo alimentando para recuperar su fuerza y poder, y cuando ya estaba más fuerte, decidió explorar más a fondo el lugar en donde se encontraba, así que tomó forma humana, su cuerpo mucho más grande que el lobo promedio se ergio y disminuyó su tamaño, hasta que quedó del porte de un humano común, luego continuó con su trasformación a humano.
Cuando terminó se pudo observar un gran cambio en el lobo, su forma humana era d e piel blanca, cuerpo esbelto y atlético, una barba negra, se podía apreciar un corte en su ojo derecho, el cual lo mantenía cerrado, el ojo izquierdo era de color verde esmeralda, su cabello era corto y lo tenía amarrado con un moño japonés, también su ropaje consistía en una armadura hecha de escama, la cual tenía un estilo samurái.
«Bien hay que recordar correr estas tierras», pensó el demonio lobo y luego agregó a sus pensamientos, «Después de todo por ahora no hay nada que hacer, con respecto a volver a mis tierras»
El demonio lobo comenzó a caminar por el bosque, y al avanzar noto que el nuevo entorno en que estaba era muy diferente a su anteriores tierras, habían diferentes árboles y varios animales que el desconocía, al caminar unos días más llegó a estar cerca de una aldea de aquellas tierras, se fijo que sus casas no estaban construidas con maderas y pajas, si no con materiales más fuertes.
Akihiko que miraba la aldea humana desde un sitio elevado, quiso caminar por aquel lugar, pero se quito esa idea d ella cabeza, el no sabía cómo los humanos de aquellas tierras trataban a los extranjeros como el, así que decidió no entrar en la aldea. El lobo demoníaco había decidido volver a su caminata, hasta que exclamaciones de una gran muchedumbre, el pensó que lo habían descubierto, y que quería echarlo de aquellas tierras, pero era una situación diferente.
La muchedumbre perseguía a una mujer que vestía con largo traje de color negro, y llevaba puestas un calzado de cuero, la mujer estaba tomando la mano de una pequeña niña de piel blanca, cuerpo delgado, ojos azules, pelo largo de color rojizo el cual lo tenía amarrado con una cinta blanca, la chica vestía con un traje verde, como su padre llevaba calzado de cuero, su mano y sus brazo izquierdo estaban cubierto por una especie de banda de cuero con algo escrito sobre esta.
Akihiko observó que el vestido de la mujer estaba manchado de sangre, a parte de eso sintió algo sobrenatural en esa humana, como que de alguna forma estuviese conectada a un ente que no era de carácter divino, más bien un ser maligno. La mujer al ver a aquel extraño viajeros de otras tierra, sintió algo diferente en aquel sujeto, ella se dio cuenta que no era humano y pensó, que podía pedir ayuda a aquel viajero.
—Ayuda—Exclamo la mujer, que alzó su mano tratando de alcanzar a un sorprendido Akihiko, el cual no entendía las palabras de aquella mujer, la cual se dio cuenta de esto y Exclamo en un idioma que el viajero nunca había escuchado—babel interitum.
La mujer le lanzó algo Akihiko, al mismo momento que unos de loz aldeanos le lanzaba una pequeña hoz, la cual atravesó el cuello de la mujer, que cayó al suelo, la niña se quedó paralizada al ver a la mujer en el suelo, ella comenzó a llorar. La mujer alzó su vista hacia Akihiko.
—Por favor, señor demonio salve a mi hija—Esas fueron las últimas palabras de la mujer antes de cerrar sus ojos por última vez.
Akihiko lo que hablaba aquella mujer, aunque estaba sorprendido por que aquella extraña humana, había descubierto su verdadera identidad, entendió la petición de ella, y aunque ki quería involucrarse en aquel problema, al ver a la niña llora por su madre, se acordó de sus hijos, así a que decidió cumplir la última petición de aquella extraña humana, y cuando los aldeanos estaban apuntó de darle caza a la niña, el demonio de otro país se puso frente a estos.
—¿Por qué persiguen con tanto afán a estas personas? —Akihiko preguntó a los aldeanos.
—No se porque un extraño como usted se mete en esto—Comento el que parecía ser líder de aquella turba de iracundos aldeanos—Pero está niña, es el resultado de una relación carnal, de aquella bruja y unos de los aliados del demonio Lucifer, y los vendaje de cuero que llevaba ella es la muestra de eso, aquellos vendaje sella el poder demoníaco de esa niña, así que necesitamos matar a esa vástago del demonio, para poder salvar nuestra aldea.
«Veo que estas tierras, no se ve con buenos ojos el mestizaje entre demonios y humanos, aunque tampoco es que mis tierras, se viese ese tipo de mezclas con buenos ojos», pensó Akihiko y luego volvió a pensar, « No quiero tener problemas con los humanos de estas tierras, pero por alguna razón, siento que necesito ayudar a esta pequeña cría»
Akihiko cerró sus ojos con molestia, y pensó que los humanos de aquellas tierras, a pesar de tener varias diferencias físicas, respecto a los humanos de su tierra, eran iguales en lo referente al miedo que tenían hacia los sobrenatural. El viajeros de tierras orientales, suspiro profundo y decidió no acabar con aquellos humanos, ya que no quería problemas, pero si iba a causar un gran susto a esos aldeanos.
Akihiko volvió a transformarse en su forma de gran lobo demoníaco, cuando se transformó observó a los presentes con sus ojos rojizos, los aldeanos quedaron sorprendido al ver a aquel demoníaco ser.
—Es un demonio—Exclamaron los aldeanos que salieron huyendo despavorido al sentir la presencia de aquel ser.
—Realmente, son seres molestos—El lobo miró como huían los aldeanos, y luego observó a la niña que había salvado—Lo siento por lo de tu madre, si necesitas enterrarlos te llevare a un lugar seguro.
Akihiko se volvió a trasformar en su forma humana, y miró a la niña que lloraba por su madre, el iba a esperar junto a la pequeña, para que ella pudiese terminar d e llorar a su madre.
Pasado diez minuto, Akihiko llevó a la niña y el cadáver de la mujer a un lugar seguro, en donde ayudo a la pequeña cría humana a enterar a su madre, cuando terminaron el enterramiento, la niña preparo una cruz de madera y la coloco a la cabeza de la tumba, ella se arrodilló, tomó una cruz que tenía como colgante y comenzó a rezar en un idioma que Akihiko encontraba algo raro.
La niña al terminar de rezar observó la tumba de su madre y comenzó a lagrimar, mientras que el viajero de otro mundo la observaba. El se acercó a la niña y le palmo sus hombros como un gesto de apoyo a su situación actual.
—Muchas gracias, por la ayuda—La niña al fin pudo hablar con Akihiko y agrego—A pesar de que usted no es de estas tierras, y es un completo extraño, me defendió de aquellos aldeanos y me ayudó a cargar a mi madre.
—Veo que sabe de donde provengo—Akihiko le dijo a la niña.
—Tu presencia es muy diferente a un humano, también muy diferente a los demonios que he visto y no es igual a los ángeles con los cuales he hablado—La niña le dijo a Akihiko y agrego—Además tu hueles amar, justo como los habitantes de más allá del mar.
