—Lo bueno es que parece que estos demonios, no tiene apuro para conquistar el país, pero aún así estos seres venido de lo que ustedes denominan averno, son un gran problema, hemos enviado a varios caza demonios para acabar con ellos, pero los demonios son fuerte y nuestros cazadores, no están acostumbrados a luchar contra esa clase de seres, venidos de este continente, ni nuestros sacerdotes tienen el poder de purificarlos o sellarlos—El sujeto paro un rato y luego continuó—El shogun, lo que equivale al representante del emperador, teme que los yokai se unan con sus demonios, así que hemos decidido juntar a un grupo de cazadores de estas tierras, para acabar con esta amenaza.

—Ya entiendo, entonces realmente no somos los únicos cazadores a quienes contratan y que este trabajo es de un carácter importante, si el empleador es la manos derecha del emperador de su nación—La joven Áurea cruzo sus piernas mientras estaba pensativa y agrego con una sonrisa—Cada vez este trabajo me gusta más, pero ¿a quienes han contratado?.

—Claro, aquí tiene una lista, fue escrita por uno de nuestros escribas que conoce su idioma—El hombre enviado de oriente, le paso a la chica un pergamino con los nombres de los cazadores que habían contratado.

Áurea tomó el pergamino y leyó los nombres de los cazadores, por unos instantes se detuvo en uno de los nombre.

—Santini Rizzo—Comento sorprendida la joven cazadora.

—¿Lo conoces? —Pregunto el viajero del oriente a la chica.

—Es mi maestro, el fue mi cuidador desde los diez años y me introdujo al mundo de los caza demonios—Contesto la joven Áurea y agrego—Un viejo caballero de una antigua orden olvidada, unos de los pocos miembros que queda.

Áurea volvió a enrollar el pergamino y se lo devolvió al hombres de tierras lejanas, le devolvió, el cual tomó el pergamino y lo guardo en su bolso.

—Tengo otra pregunta, ¿cuándo partiremos?—Áurea estaba entusiasmada por el trabajo.

—Ahora mismo—Le contesto el representante del empleador—¿Entonces aceptan el trabajo?

—Claro que aceptamos—Áurea golpeo la mesa y luego observó a su compañero y pensó, «Además, el puede volver a su tierra natal»

El viajeros de otra tierra les dijo a los cazadores que esperasen en los establos a las afueras del lugar, ya que iba a mandarle un carruaje para que puedan ser trasladado directamente al barco que lo llevaría a las tierras orientales. Cuando ellos estuvieron en el lugar indicado se pusieron a conversar.

—Mientras esperamos, ¿me puedes contar más sobre las historias de tu tierra natal? — La joven cazadora miro a su compañero.

—Ya estas grande para escuchar historias—El yokai le dijo a su compañera, para luego dar un suspiro y observar a Aurea con una sonrisa en su rostro—Pero bueno, siempre hay tiempo para historias.

Desde que era pequeña Akihiko, le contaba a Áurea historias sobre la tierra natal de donde el yokai procedía, mayormente estas historias consistían en eventos reales que habían sucedidos y en rumores o exageraciones, esto lo hacía en un principio para tranquilizar los sueños en la que era en aquellos días una pequeña Áurea, aunque después se convirtió en una instancia que aprovechaba el yokai, para recordar sus tierras e impartir sus sabiduría.

—Bueno te contaré la historia de una perla—Empezó hablar el yokai y continuó la historia—Esta perla era conocida como shikon, esta joya era una hermosa y brillante esfera que estaba sujetada por un rosario, se decía que esta hermosa piedra fue el resultado de una dura batalla entre una gran sacerdotisa contra cientos de poderosos yokai, shikon es capaz de conceder cualquier deseo, pro eso era tan codiciada tanto por hombre y por yokais.

—¿Tan fuerte era su poder? —Áurea le pregunto curiosa a su compañero de trabajo.

—Si, su poder era grande, imagínate si un humano pidiese conquistar todo el mudo, o que un yokai con malas intenciones, pidiese ser el más fuerte de todos sus congéneres, sería catastrófico el destino, además sumado a que en el interior de aquella joya, se había sellado los cientos de yokais malignos y a la misma sacerdotisa, entonces sucedió que un miembro d e una aldea de caza demonios, encontró esta joya y se la encomendó el cuidado a una poderosa sacerdotisa, esta tenía el nombre de Kikyo—Akihiko paro un rato para recuperar su aliento y luego continuó la historia—Aquella sacerdotisa era poderosa, muchos yokai intentaron apoderarse de la joyas que ella protegía, pero todos eran destruidos por esta, así estuvo durante un tiempo, hasta la muerte de la sacerdotisa, en sus horas antes de morir ella pidió ser quemada junto con la perla.

Akihiko paro un rato y se dio cuenta de lo entusiasmada que estaba su compañera, iba a continuar con la historia, pero llegó el carruaje que había prometido el viajero del país oriental. El cochero del carruaje abrió la puerta y dejó entrar a los dos cazadores, el cochero cerró la puerta, volvió a su puesto en el sitio del conductor y agitó las cuerdas para que los caballos hiciese su trabajo, y comenzase a trasportar el carruaje.

Mientras seguían su camino por un largo trayecto, tanto los cazadores como el contratista, estuvieron en silencio, hasta que la joven Áurea que curiosa por saber más de la situación en la que se encontraba la tierra rodeada del mar orientar, comenzó a preguntar.

—Entonces, ¿que tipos de demonios han visto las personas que han enviado ha esos lugares? —Preguntó la joven al contratista.

—Hemos visto unos extraños demonios voladores de cuerpos débiles, aunque también hemos visto a seres hechos de cenizas y otros con armaduras, a parte también se han reportado ha ciertos seres que parecen humanos, pero de cuerpo famélico, pieles blancas, ojos blancos y con cadenas en su cuerpos—Le contesto el representante a la pregunta de la cazadora.

—Entiendo, hay de variados rangos, incluso traen a los condenados con ellos—La chica comentó mientras estaba pensativa y observó al emperador—Lamento decirlo, pero ahora aquel país de los mares orientales, se está convirtiendo en un segundo infierno de Dante.

El empleador le preguntó a la joven cazadora a qué se refería con eso del segundo infierno de Dante, la joven le explicó que hace un poco más de dos o tres siglos atrás, se publicó un libro que describía un infierno que tenía nueve niveles, ese libro se llamaba "La divina comedia", y fue publicado por un tal Dante Alighieri, le dijo al empleador que a ella le gustó el libro que tomaba la categoría de poder d ellos demonio basándose en aquel libro.

—Sobre el segundo infierno de Dante, el personaje de aquella obra era el mismo autor, y describía el infierno bajo su mirada, por eso lo llamó el infierno de Dante—Áurea le contestó al empleador y prosiguió su explicación—Es más fácil describirlo de esa forma que utilizar los símbolos e iconografías religiosas, ya que éstas tiene a tener una variedad de interpretaciones, aunque creo que mi simbología también es algo confusa, así que lo diré con palabras más directas, los demonios quieren arrebatar su tierra y llevársela a su reino o quiere crear un segundo infierno en la tierra y adelantar con ello el apocalipsis descrito en las revelaciones.

—Eso ya lo suponíamos, el problema es que actualmente nuestra tierra está sufriendo una cruenta guerra civil entre los señores feudales, y esto a provocado que muchos cazadores de demonios se vean obligado a unirse a un señor feudal, y esto ha provocado una gran escases de cazadores—Le comento el representante de tierras lejanas y agrego—En todo caso de igual manera necesitaríamos cazadores occidentales para luchar contra estos demonios.

Durante varias horas el carro anduvo por las viejas carreteras de Europa, muchas de estas construida en tiempo del imperio romano, hacia más de mil años. Entonces después de un buen tiempo llegaron frente a una embarcación algo rara para Áurea, sus velas tenía una forma extraña y parecía que fue construido con una endeble madera, aunque para realizar un largo viaje hasta el puerto, tal vez no era endeble si no flexible.

—Los demás cazadores están esperando en el barco—El empleador le dijo a Áurea y a Akihiko, mientras subía por la escalerilla que conectaba el puerto con el barco.

Los dos socios cazadores siguieron a su empleador, hasta el interior del barco, en donde observaron a los demás cazadores, la joven Áurea los observó durante unos instantes, más para buscar entre estos a su maestro que para un análisis de sus pares de oficio, entonces ella escucho una viz que conocía muy bien.

—Vaya, así que al final aceptaste el trabajo—Una voz llamó la atención de la joven Áurea.

—Maestro—Exclamo coma alegría la joven cazadora y observó a su instructor que le había enseñado a ser una cazadora de demonio.

—Hace tiempo que no te veía, chiquilla—El maestro saludo a su discípula elevando su mano, y agrego observando a Akihiko—Tu no has cambiado, naufragó del oriente.