Death Note no me pertenece, ni su historia ni sus personajes.

Bueno, gracias por los reviews y por la espera, aqui está oficialmente el primer capitulo de Life Note II- Guerra Santa.

Tengo que aclarar que éste fic no seria "exactamente" como va a ser si no fuera por la idea que me dio mi querido y amado y vuelto a querer vecino, por lo que muchas gracias si te has animado a seguir leyendo :))

LIFE NOTE II- Guerra Santa

Era una cálida mañana de septiembre, dónde hacía una suave y fría brisa otoñal, y dónde la gente iba a comprar fruta y alimentos al mercado del pueblo. Los mayores se aglomeraban en los bancos a charlar sobre tiempos mejores y los estudiantes hacian eso: estudiar.

-Oye Light, ¿por qué has dejado caer la Death Note aquí, precisamente?- Observa con una sonrisa el lugar, y a la gente ajena a su presencia caminar perezosamente a su lado.- ¿Y por qué no escribiste su nombre antes?

-Muy fácil, Ryuk.- Sonríe como solo alguien que ha asesinado a centenares de personas sin ningúna clase de remordimiento sabe hacer.- Porque dejaria de ser divertido.

...

Un vivin camina algo encorvado por un pasillo de cristal, haciendo resonar sus pies descalzos por el lugar, mientras observa con los ojos bien abiertos todo lo que lo rodeaba.

-Preste atención.- Lo avisa uno de sus compañeros.

-¿Puedo saber qué es lo que estoy haciendo aquí?- Se muerde la uña del pulgar derecho con una sonrisa un tanto nerviosa.

-Sé de ti.- El rey vivin le señala relajadamente con su dedo índice, adornado por múltiples anillos de oro puro.- Vas a ir al mundo humano a entregar ésta libreta.- Le tiende una Life Note.- Encárgate en secreto de que la guerra que está por venir afecte lo mínimo posible a los vivos.

El recién llegado toma con la yema de los dedos el cuaderno como si se tratara de un objeto sumamente valioso o asqueroso, y lo observa con unos grandes ojos negros, preguntándose qué era exactamente aquel objeto que alguien de tal alto rango como el rey vivin le habia confiado.

-¿Y por qué el mismíssimo rey me ha confiado una tarea tan importante?

-Creo que, pese al resultado final, eres el único capaz de contrarestar el poder de éstos shinigamis.

Abriendo de par en par los ojos, escucha los nombres conocidos de la boca del rey.

-Bueno, siendo así, voy a cumplir con mi tarea.- Dice, desvaneciendose en el aire, mientras el secretario del rey vivin y éste mismo esbozaban una desinteresada sonrisa, y se preguntaban si podrían mantener el equilibrio por mucho más.

...

-¡Oye, no quedan chocolates!- Mello derribó la puerta de la habitación de Near de una patada, quedándose algo petrificado al observar cómo éste daba un suave beso a los labios de una chica castaña aún dormida, pero que parecía sonrojarse justo antes de abrir los ojos.- ¡Dejaros de vuestras escenitas, aquí tengo algo realmente importante! ¡Debo satisfacer mi vicio!

-Yo también.- Dice Near con una sonrisa de satisfacción al observar cómo Cala enrojecía al instante.

Habían pasado tres años desde que se conocieron, y desde que Mello y Matt volvieron a la vida, y también desde que atraparon a Amanda, y en todo aquel tiempo Near habia cambiado mucho, aunque solo con lo referente a Cala.

Cuando se trataba de ella, era capaz de sonreir con naturalidad, o incluso de forzarse a hacerlo, sólo para ver el rostro de la chica sonrojado. Éso no había cambiado en nada; se seguía sonrojando al recibir las miradas, sonrisas y besos de Near.

Pero, por otro lado, Matt y Mello seguían siendo los mismos. Tal vez Mello se habia vuelto algo más cascarabias en lo referente al albino, pero seguía siendo el mismo después de todo.

Cala habia terminado el bachillerato y habia conseguido trabajo fijo en una tienda del mismo pueblo junto con Laia, y sus padres habian vuelto a estar juntos y llevaban el centro comercial en Madrid.

Matt y Mello no trabajaban. Resolvían casos desde casa, junto con Near, el cual seguía viviendo en su piso. A veces se iba a dormir con Cala, por el simple hecho de querer estar con ella, ya fuera para despejar su mente de un caso o de su vida, o por sentirse acompañado, pero el caso es que no habian dejado de quererse.

Cala se incorporó pesadamente en la cama, algo adormilada, y completamente roja por lo que acababa de suceder.

Se fue al baño a lavarse la cara y los dientes, y se dirigió al cuarto de estar, el cual estaba plagado de envoltorios de chocolatinas que Mello habia comido sin parar desde, seguramente, hacia un par de horas.

Apenas eran las ocho de la mañana, no habia demasiada gente en las calles aún y la castaña se habia pasado casi toda la noche en vela, y no fue hasta las cuatro que Near habia terminado de resolver otro de sus casos que se infiltró en su casa y se tumbó a su lado, provocando que ella se relajara y consiguiera conciliar el sueño.

Aquella mañana, sin embargo, no era para nada relajante.

El comedor de Cala se habia convertido en una selva de innumerables cables que iban hacia altavozes, pantallas y mandos, todos pertenecientes a Matt, quien se habia vuelto uno de los mejores amigos de la chica. La entendía y la comprendía, y llegaba a relajarla el jugar con el pelirrojo a algún juego, claro que casi siempre perdía. Él ahora dormía en la habitación de sus padres, a petición de Near.

Lo sucedido era que, cuando sus padres se fueron, ella pudo ver que el pobre albino estaba bastante estresado con Matt y Mello siempre en su casa, con gritos y otros añadidos, por lo que quiso hacerle un fabor y llevarse al rubio de ahí, pero él se negó. Por su parte, Matt sí se marchó con ella, alegando que tendría más espacio para todos sus aparatos.

Y ahora, observando el lugar, ella pensaba que realmente no habian cambiado tanto las cosas.

Mello habia convertido su casa en el lugar al que iba cuando estaba cabreado (es decir, la mayoría del tiempo) y lanzaba despreocupadamente los envoltorios de sus chocolatinas como si aquello fuera un basurero, la cual cosa cabreaba a Cala de sobremanera. Como aquella vez.

-¡MELLO!- Gritó sin pensarselo dos veces al ver tal escena.- ¡Maldito seas, mi casa no es tu basurero particular!

El rubio levantó la vista con fastidio.

-¡A mi no me grites!

-¡Tu eres el que está gritando! ¡Saca toda tu mierda de aquí ahora mismo!

-¡Es a ti a quién le molestan estos papeles! ¡Y es tu casa!

Cala fue caminando tranquilamente, recogiendo a su paso distintos envoltorios, y lanzandolos a la basura instalada justo al lado del sofá.

Mello la observó con una mezcla curiosidad y enfado acercarsele y ni se inmutó cuando estuvo a cinco centímetros de su cara, con el semblante serio, a la vez calmado y bastante imponente.

-Te recuerdo que es gracias a mi sueldo que puedes comer chocolate. -Con aquello, el rubio lanzó su envoltorio a la basura, terminando la tableta que Near le habia sacado de la nevera, dandole a entender a la castaña que habia comprendido el mensaje. -Bien.

Se dirigió hacia la cocina y, sacando cuatro vasos de cristal los llenó de leche. A uno le puso tres cucharadas grandes de Colacao, a otras dos les puso café descafeinado (le habia dejado claro a Matt que no le permitiría pasarse más noches sin dormir por estar jugando a las maquinitas, por lo que le prohibió el café) y la otra la dejó sin nada, tendiéndosela a Near, quién la cogió con ambas manos y se sentó en una de las sillas de la mesa con indiferencia. No le gustaba madrugar.

Dejó la leche con Colacao a un lado de uno de los cafés y ella se sentó con otro al lado de Near, mientras les avisaba de que tenían la leche en la mesa, como si fuera su niñera.

En aquellos últimos años habia desarrollado una especie de sentimiento contrario hacia Mello. Estaba completamente calmada con él todo el día, pero a la que veía que trataba su casa como si no le importara en absoluto, algo en su interior se encendía y le gritaba como si la tranquilidad anterior no hubiera sido real.

Por su parte, él volvía a gritarle, y así hasta que alguno de los dos cedía o hasta que Matt les calmaba a ambos llegando a un acuerdo aparentemente intermedio.

La chica acercó las galletas y los cereales al centro de la mesa y bostezó, claramente contrariada por todo, mientras otro día comenzaba.

...

Aquel era un lugar tranquilo. O al menos, a aquella conclusión habia llegado L al plantar sus pies sobre la hierba recién cortada de aquel parque rectangular que le agradaba por su simpleza y cercanía a la carretera. No entendía muy bien que tenía que ver eso, pero le agradaba.

Caminó un poco para ir hacia dónde estaba la gente, buscando con la mirada a alguien capaz de portar su Life Note. Bueno, más bien, la Life Note del rey vivin.

Al ser capaz de observar los sentimientos, podía ver también, de algún modo, cual de todas aquellas personas era la indicada.

Se inclinaba por alguien joven. De entre 18 y 25 años, pues provablemente hubiera tenido relación con aquella chica llamada Amanda que hizo el papel de Kira tiempo atrás. Tres años, concretamente. Sí, la noticia habia llegado hasta le mundo de los vivins, y aquel tal Elius habia bajado para darle la Life Note a un humano.

Lástima de no saber quién la tenía, pues sentía curiosidad.

Unas madres con sus carritos le atravesaron, y él sintió una extraña sensación. Así que no podían verle ni tocarle, a menos que él muestre su Life Note a alguien. Su problema, ahora mismo, era encontrar a quién.

Bueno, lo primero, siento la tardanza.

A partir de ahora voy a tardar más en actualizar, no será como en Life Note, que lo hacia casi todos los días. En compensación, los capítulos serán más largos y no tan descriptivos como éste, pero al ser el primero queria aclarar la situación en la que se encontraban.

Gracias por todos los reviews y la paciencia y, sobre todo, por leerme.