Bueno, este capitulo va a ser un poco... especial. Cuenta todo lo que pensaron y vieron los personajes implicados en la muerte del borracho, además de descubrir pequeños detalles importantes. Espero que os guste :))
LIFE NOTE II- Guerra Santa
-Albert
Aquella mañana habia sido una bastante aburrida. Pensar era aburrido, y escuchar las explicaciones de Light era devastador. No hacía falta que le pidiera que matara a Lucas, o que matara a ciertas personas para comprovarlo, cosa que le llamaba la atención. ¿Cómo demonios conocía él a Lucas? ¿Y para qué le queria ver muerto? Por más que le preguntó, el shinigami no quiso responderle.
La fiesta de aquella noche era un buen cambio. Y un buen lugar para provar sus poderes, además de poder verse con Laia quien, seguramente, asistiría. Era una fiesta. Y aunque los años anteriores se habia quedado en su casa, Albert confiaba en encontrarla bailando y luciendo un vestido hermoso.
Por eso fue. Aunque Light lo llamó varias veces cosas como "romanticón" o "estúpido enamorado", no le afectó para nada. Según lo que le contó de su anterior vida, y lo que podia ver comparándola con aquella, ese shinigami se habia vuelto muy cascarrabias y amante de molestar a la gente. Actividad que practicaba a diario con él, metiéndose con su amor por Laia, aunque intentaba no mostrarse molesto.
Y en esas, llegó a la fiesta. Subió con el bus y sonrió ampliamente al ver que cierta rubia también subía, aunque frunció el ceño al encontrarse con Cala y un desconocido. Si bien ya tenía asumido que la castaña la acompañaría, no el gustaba que aquel tipo fuera con ellas. Pero se mantuvo calmado hasta que llegaron a la carpa, lugar en el que se quedaría varias horas observando embobado los movimientos de Laia. Viéndola bailar, hablar, reir...
Hasta que un desconocido algo borracho se acercó a ella, y se puso a bailar con la rubia. No queria permitirlo. Los celos subían hasta su cabeza a una velocidad vertiginosa y, recordando las palabras de Light, se dirigió a un amigo el borracho que habia visto hacia algun tiempo para preguntarle el nombre de su compañero. Sonrió.
-Escucha, Albert.- El shinigami le tendió la Death Note por la primera página, por estrenar.- Con una Death Note SS puedes matar de formas mucho más creativas que con una Death Note normal y común.- Observó al rubio mirarle con cara de interrogación.- Puedes manipular el cuerpo de tu victima según te venga en gana. Habrá sus limites.- Aclaró.- Pero puedes divertirte.
-¿Algun ejemplo?
-Puedes crear un agujero en los pulmones, cortar un hueso, la lengua de tu victima...- Sonrió maquivélicamente.- Y muchas cosas más. Sólo hace falta imaginación.- Light tendió la libreta aún más cercana a Albert, pero este se rehusó. Aún no habia nadie a quien detestara tanto como para llegar a ese extremo.
Regresó a su lugar entre las sombras y pensó alguna forma interesante de morir. ¿Intentaba abusar de Laia y él aparecía en su rescate, justo antes de que muriera por un ataque al corazón? ¿O, mejor, la convencía para ir a un lugar y allí abusaba de ella? Así podria aparecer mágicamente, antes de asesinarle...
¿Pero porque abusar de Laia? Se preguntó, algo avergonzado pero no arrepentido. De todos modos, lo hacia porque pareceria un héroe para ella, por eso.
Bah, no se complicaría la vida. Escribió lo primero que se le vino en mente y suspiró cuando pasó el tiempo necesario, y el hombre caía al suelo.
Sí, era cierto, la Death Note SS le proporcionaba muchas, muchissimas opciones para matar. Pero en ese momento, y con el frío de la noche penetrando en todo su cuerpo, no le importaba demasiado. Empezaba a tener algunas ideas en su mente para que nadie se acercara a Laia. Nadie, absolutamente nadie, podría hacerlo. Exceptó él. Sonrió...
-Light
La muerte no era algo excepcional en la vida quotidiana de un shinigami, por lo que ver morir a gente no resultaba algo fuera de lo común.
Pero para el planificador de Light, al cual las cosas comenzaban a salirle bien, y para el curioso Ryuk, quien empezaba a ver asomar en su campo de visión la palabra "diversión" con la muerte de ese hombre bebido, las cosas eran distintas.
Light era consciente del estado en el que se encontraba. Se sentía humillado, demacrado, se tenía asco a si mismo por ser lo que era. Por eso, ver como otra gente moría tan sólo por la diversión de uno, de algun modo, le llenaba.
Le tenía rencor al mundo por haberle llevado a ese estado. A él, ¡quién intentó llevar al mundo por el buen camino! Se sentía traicionado por la humanidad entera, y como buen vengador, iba a cobrar su venganza a través de Albert.
Aquella noche de Septiembre, acompañando al muchacho a su dichosa fiesta, pudo percatarse de detalles importantes que lo dejaron perplejo, pero que hicieron que su rabia aumentará más de lo que podía.
L... ¡L! ¡L!
El maldito detective estaba al lado de la niñata que tanto traía de cabeza a Albert, aunque nadie parecia percatarse de su presencia. ¿Seria acaso que se encontraba en su mismo estado? Aquello era lo más provable, sumándole el hecho de que tenía alas. No cómo las suyas, que eran negras, sinó blancas.
Se habrá convertido en uno de esos vivins..., pensó para sus adentros, aunque intentó esconderse un poco para que él no le viera. Si L no descubría que él se encontraba implicado, jugaría un paso por delante.
Escuchó a Ryuk reír cerca de él, pero le ignoró. Él era sólo un mero espectador, al cual ni siquiera Albert conocía. Pero no era importante. Lo importante era el chico o vivin ojeroso parado con la mirada fría al lado de Laia. Sólo eso, y nada más.
Bueno, y la muerte del borracho, aunque poco le imporaba siempre y cuando causara un gran alboroto y gustara a Albert, quien tenia el deber de sembrar el caos en el mundo entero. Ahora, ese humano carcomido por sentimientos estúpidos era su herramienta. Debía usarla con tacto y evitar que sea descubierta.
-Laia
La explicación sobre la muerte del muchacho dejó a la rubia blanca como el papel. ¿Que la tráque habia sido cortada? ¿Así sin más? No pudo evitar dejarse caer al suelo, exhausta, descolocada, adolorida y tremendamente afectada.
No sabia por qué motivo exactamente, pero creía que era su culpa. Que era culpa de Laia que el chico hubiera terminado muerto. Era un presentimiento, una sensación.
Cala la levantó y la sentó en una silla cercana, junto a Matt quien, por una vez, no estaba metido en sus videojuegos. Tenia un cigarro entre los labios y las gafas subidas en su frente, viéndola con unos grandes ojos verdes.
Le tendió un paquete de cigarrillos.
-¿Quieres?
-Agradeceria que no le ofrecieras ese tipo de cosas a Laia.- Se interpuso Cala, aunque no evitó que la rubia sacara uno y, con bastante torpeza, lograra encenderlo y hacer una amplia calada que explusó tosiendo como una desesperada.
Pero aun así siguió calando, hasta que más o menos se acostumbró y notó como la nicotina la relajaba un poco, apoyando la cabeza en la pared, y agradeciendo en silencio a aquel chico casi desconocido el detalle de ofrecerle un cigarrillo. Lo necesitaba. Estaba muy alterada.
-Cala
La castaña habia visto la muerte antes, cuando trataba de neutralizar a su hermano y a Amanda, cuando trataba de pensar un modo para que las sospechas que Near tenia puestas encima de ella no resbalaran hacia su hermano. Aunque al final las cosas no terminaron bien en ese aspecto, y tanto Xac como Meritxell murieron, sin ella poder revivirles.
Por eso mismo la muerte del borracho tan solo la descolocó un poco. No era tonta, aunque a veces se dijera eso mismo a ella cuando pensaba en Near. Llegó a dos conclusiones interesantes, tal vez poco después incluso que lo hiciera Matt.
Primero, y lo más importante de todo, aquello habia sido de otra Death Note. Una, además con bastante más poder que la que habia poseido Xac o Amanda, además de ser muy curiosa.
Y segundo, la persona que la habia usado estaba en la fiesta, eso sin duda. Esa segunda deducción le habia costado un poco, aunque llegó a ella de todos modos. Aunque no lograba entender el motivo por el cual asesinar a ese muchacho. ¿Habría hecho algo a alguien borracho? En ese estado, podria haber sucedido perfectamente.
Pero no era aquello lo que la preocupaba. Lo dejó a un segundo plano al ver como su mejor amiga se dejaba caer al suelo, exhausta, cansada y asustada. La levantó y la sentó en una silla.
-Agradeceria que no le ofrecieras ese tipo de cosas a Laia.- Dijo algo molesta al ver que Matt le tendía un paquete de tabaco a la rubia. Pero calló al ver que su amiga lo fumaba con ansia y relajación.
La misma Cala estaba asustada. No entendía del todo qué motivo habria tenido el asesino para matar al muchacho, y temblaba solo de pensar en que habría podido elegir también a Laia. No queria eso. Tendria que encontrar pronto los datos de ese chico y hacer funcionar su Life Note otra vez. Después de tres años de paz... ahora volvería a darle un uso.
-Matt
El pelirrojo estaba jugando a uno de sus preciados juegos cuando sucedió lo del muchacho. Cuando hubo levantado la vista de la pantalla de su consola, ya se encontraba entre los brazos de Cala y de Laia, por lo que decidió no quedarse atrás y, tras guardar la partida, se levantó a ayudarlas.
Él procedía de la Wammy's House, por lo que no era estúpido en lo más mínimo. Sumando el hecho de que tenia experiencia en el caso Kira y, además, dedujo antes que nadie lo sucedido. Lo mismo, exactamente, que deduciría algunos minutos más tarde, aunque prefirió callarse.
Ver a la rubia descolocada de ese modo lo confundió también a él, quien no dudó en ofrecerle un cigarrillo a la chica. Se percató del comentario de la castaña, pero no le respondió. No era el momento de hacerlo, al menos para él.
Sonrió para sí mismo al escuchar toser a Laia, pero pronto relajo su rostro al pensar de nuevo en lo que se les venía encima. Las advertencias de Elius no habian desaparecido en ningún momento de su mente, y por eso se mantenia siempre alerta.
Además de que en ese momento, sólo estaba él. Ni Near ni Mello se habian dignado a acompañarles a la fiesta, por lo que tenía la tarea de pensar tanto como le fuera posible para llegar a alguna conclusión que se le escapaba de las manos.
Y lo que se le escapaba de las manos, no le gustaba. Y lo que no le gustaba, simplemente, se lo dejaba a otros.
Encendió su consola y se dispuso a olvidar por completo los veinte minutos de trayecto en la furgoneta de la policía hasta su pueblo, y evitó pensar en otra cosa. Sólo su consola.
-L
L también habia estado presente en el momento del crimen. No fue algo curioso para él, porque avistó en la lejanía un par de alas negras medio escondidas entre la vegetación.
El mismo rey vivin le habia mencionado los nombres de Light y Ryuk como shinigamis implicados en ese caso en particular, por lo que dedujo que se trataba de uno de ellos dos. Además de que, aun sin conocer a Ryuk, conocía bien a Light. Sabia que él se ocultaría en ese momento, por lo que supuso que se trataba del castaño, aunque ahora se hubiera vuelto un dios de la muerte bastante peculiar.
Solo esperó que aquello no afectara al deber de Laia como portadora de la Life Note, ni al suyo propio. O, al menos, que afectara en lo minimo a la chica.
Pero cuando vió su estado en la consulta, aceptando un cigarrillo de Matt, suspiró. A veces solía ponerse nervioso enseguida, y pedía demasiado a personas que no podían hacerle más a la situación. Como Laia. No podia exigirle que se recuperara, esa vez tenia que tener algo de tacto con ella y ser cauteloso.
Pero le alegró mucho ver a Matt ahí.
Sabia que tanto él como su segundo sucesor, Mello, habian sido revividos a petición de Elius, y aunque a penas mostró una leve sonrisa, por dentro se sentía feliz de aquello. Con ellos de por medio, el caso tomaría un buen rumbo.
O al menos, eso pensó L. Su preocupación era Laia. Sólo ella, en ese momento.
-Near y Mello
Los detectives se encontraban, a esa hora, las doce de la noche, sentados entre montones y montones de papeles. Mello estaba apoyando su espalda contra la pared, y mordió una tableta de chocolate ruidosamente mientras observaba a Near, quien se retorcía un mechón de cabello con suma indiferencia, pese a haber ganado al rubio. Por un caso. Por un maldito caso de robo. Mello queria matarlo allí mismo, pero se contuvo. Tenia una venganza mucho mejor preparada para él.
-Bien hecho, Near.- Dijo, para la sorpresa del albino.- He madurado, admito mi derrota.- Sonrió, dando otro mordisco y dejando tiempo a que el chocolate se derritiera en su boca.- Pero...¿Sabes? A veces siento que puedo ganar algo con mucha más facilidad si me lo propongo.
El albino lo miró impassible, sin una sola curvatura en sus labios que demostrara ningún tipo de sentimientos. Nada, solo el continuo movimiento de los dedos pulgar e índice cuando se retorcía su mechón de pelo blanco habitual. Mello vió la pregunta reflejada en sus ojos, por lo que cerró los suyos satisfecho mientras soltaba su gran bomba. Su venganza, pues le molestaba perder ante el albino.
-Seria fácil quitarte a Cala en este mismo instante.- Esperó unos segundos, aún con los ojos cerrados.- Parece que no le haces ni caso, incluso tus besos matinales carecen de sentimientos.- Soltó aquello con una sonrisa sarcástica.- Yo la haría más feliz.
En ese momento, Mello se dijo a sí mismo que habia sido un buen discurso. Abrió los ojos para per la cara de Near, pero este estaba de espaldas a él, pensando. El rubio se levantó, dirigiéndose a su habitación.
-No lo hagas, Mello.- Escuchó el susurro del menor a sus espaldas, y por un momento se le heló la sangre por alguna razón. Aunqe recuperó su compostura temprano y, dirigiéndose al albino, trató de sonar serio.
-No me mandes.- Lanzó el envoltorio de su chocolate a la basura.- Y no lo olvides: yo la haría más feliz.- Y cerró la puerta.
Near quedó sentado en el suelo junto a las columnas de papeles, de espaldas a la puerta que apenas se habia cerrado segundos antes. Pensaba.
¿Sus besos carecian de sentimientos? ¿Sus palabras? ¿Sus abrazos? ¿Hasta sus mismos sentimientos?
Yo la haría más feliz.
A Near no le hacía falta analizar el significado de aquella oración para llegar a varias conclusiones para nada agradables.
La verdad es que ella se lo habia mostrado. Habia querido que leyera algun libro de los que le gustaban a ella, habia tratado de que fuera con ella a una fiesta. Mello habría ido. Mello la habría hecho feliz, cosa que él no podía.
Aquellos pensamientos eran aun peores que los celos.
No podia dejar de repetir en su mente las palabras de Mello, su declaración. Y, al reunir us propios datos, llegó a la conclusión de que habia un alto tanto por ciento de que fuera cierto. De que él no la estaba haciendo feliz.
Durante mucho tiempo, estuvo en la misma posición, repitiendo en su mente todo lo que habia sucedido esos últimos días. Y, tal vez por primera vez en su vida, una lágrima recorrió su mejilla derecha, aunque la limpió tan pronto como se dió cuenta de que estaba llorando.
No queria ni siquiera pensar que realmente Cala se fuera con Mello.
Y, mientras, en la habitación de dicho rubio, una tableta estaba siendo mordida con algo de indiferencia. Por supuesto, a él no le gustaba Cala. Sí como a una amiga, le habia cogido al menos un poco de cariño, pero no en ese sentido. Pero, tal i como habia dicho, habia madurado. Queria hacerle ver las cosas claras al indiferente de Near. Y, ya que estaba, podia obtener su pequeña venganza por su derrota.
Aunque Cala le iba a matar...
-Que haga lo que quiera.- Gruñó.- No lo logrará.- Y mordió su tableta, antes de dejarse caer en la cama, exhausto.
!El capitulo más largo que he escrito de Life Note! Claro que seguramente escribir esto será hasta poco para los acostumbrados a escribir mucho más. Aunque no lo parezca, són 7 páginas de OppenOffice...
A lo que iba ¿qué os ha parecido? Como dije, habia detalles muy importantes que queria dejar claros en este capitulo. En especial el momento de Near y Mello.
¿Qué creeis que hará Near? Aun no tengo escrito el capitulo, por lo que si veo que tal, se aceptan vuestras sugerencias. ¿Y Cala? ¿Matará a Mello si se entera?
He intentado no precipitarme al escribir este capitulo, ya que muy provablemetne es uno de los más importantes. Me gustaria saber si se ha entendido todo, y, claro, si os ha gustado. :)) ¿Reviews?
