Gracias por todos vuestros reviews en el capitulo anterior, y si; Near va a tener que ponerse un poco las pilas.

Espero que os guste este capitulo :))

LIFE NOTE II- Guerra Santa

Matt encendió las luces del salón en el momento justo en el que Cala entraba por la puerta, exhausta, cansada, shockeada. Se fue directamente al sofá y se dejó caer como un peso muerto encima de los cojines, sin mirar siquiera si alguno de los cachibaches del pelirojo es encontraria ahora aplastado por ella.

Él se sentó a su lado, enciendiéndose un cigarrillo en silencio, mientras de fondo se escuchaba a un grupo de jóvenes borrachos discutir sobre temas ininteligibles.

-Oye, Matt.- Dijo la castaña.- ¿Crees que estemos en peligro?- Él dió otra calada, antes de tratar de responder, pero la misma chica lanzó un bufido.- Claro que sí. Soy estúpida.

-Nadie dijo eso.- Apuntó, observando su reflejo en la pantalla del televisor.

-Pero las cosas són así.- Se hundió aún más en el sofá.- Soy débil. No soy una chica prodigio como vosotros.

Matt saboreó un poco su calada antes de percatarse de que la chica se referia a Near, Mello y él mismo como si no fueran demasiado cercanos. Trató de no verlo de ese modo, más se le hacia dificil.

-Hablas como si no nos conocieras demasiado.- Dijo él, al fin.- Nadie te menosprecia por eso.

Cala sabia que tenia razón, que no la trataban distinto sólo por no ser una superdotada, pero hacía varios días que no podia dejar de pensar en que era extraña, distinta... tal vez hasta inferior.

-Hmm...

-Mejor vamos a dormir. Es muy tarde, y mañana Mello entrará a pedir sus vicios, como de costumbre.- Suspiró.- Y trata de olvidar por el momento lo sucedido, Cala.

Ella sonrió, se levantó y cerró la puerta de su habitación con suavidad, mientras Matt se dirigía a la suya con una media sonrisa en su rostro. Tal vez estaba pensando en cosas que no debiera pensar en ese mismo instante, pero si Mello los veía al día siguiente en ese estado, definitivamente le mataria. Claro, no sin antes contar todo lo sucedido a él antes que a Near.

Aunque, claro, estaba algo preocupado por Cala. ¿Desde cuándo había cambiado tanto? Se habia vuelto bastante pesimista, y indirectamente (no, mentira, directamente) le hechaba la culpa a Near. ¿Es que acaso en esos tres años no habia aprendido como amarla? Hasta qué punto llegaba su estúpidez social...

...

Albert estudiaba lo sucedido y lo que anotó en su Death Note SS aquella noche, mientras por la tele echaban, a aquellas altas horas de la madrugada, un programa con contenido para mayores de 18 años, aunque no le prestara atención.

Cortar la tráquea... wow, la verdad era que le sorprendía que pudiera ejercer tal poder en las personas porque, de hecho, aquello no debería de ser posible. Se preguntaba qué más podría hacer.

-Impresionante, ¿verdad?- Light tragó su manzana mientras se relamía los labios.- ¿No te dan ganas de provarlo más?

-La verdad es que sí, bastante.- Se puso pensativo un momento.- ¿Con quién podría hacerlo? Me dan ganas de provar cosas, debo admitirlo.

Se sentó de piernas cruzadas leyendo una y otra vez lo que había anotado en el cuaderno, aún atónito por lo sucedido. Pensó en Laia, y por un segundo se cruzaron en su mente todo lo mal que lo estaria pasando en aquel momento. ¿Serviria de algo ir a consolarla y apoyarla? La verdad, no lo estaba haciendo mal en ese aspecto.

...

-¿Qué está pasando? ¿Qué fue eso?- Laia atormentó con preguntas similares a L desde el mismismo instante en el que cerró la puerta de su piso y se dejó caer en el sillón.

-Yo diría que un asesinato por parte de una Death Note.- Apuntó el pelinegro con una falta de sentimientos que molestaba ligeramente a la rubia. ¡Acababan de asesinar a alguien, por dios! Un poco de sensibilidad...

-Eso ya lo sé. Me refiero... ¿exactamente, qué ocurrió? ¿No se supone que una Death Note no puede hacer cosas que no estén al abasto de la víctima?

L se sentó en posición fetal en el otro sillón, mordiéndose la uña del dedo pulgar y con la mirada perdida en la pared, pensando. Laia tenia razón en aquello, debía admitirlo. Una Death Note cualquiera no habría podido hacer aquello, por lo que pensó seriamente en lo que le contó el Rey Vivin sobre ciertos dioses de la muerte. No habia duda, habian sido ellos.

-¿L?- Laia habia caído en cuenta de que el susodicho llevaba varios minutos sin contestar a sus preguntas, por lo que temió que él se hubiera marchado a su mundo a descansar y a pensar, como a veces solía hacer. Simplemente lo hubiera odiado por aquello. Pero, rompiendo sus pensamientos, él se encontraba "acomodado" , pensando. Eso la alivió.- ¿Tienes alguna idea?

-Saca tu Life Note.- Ordenó. La rubia se levantó con poco ánimo, pero sin rechistar, y cogió la libreta.- Ahora apunta el nombre de la víctima.- Ella así lo hizo.

-¿Y ahora?

-Esperaremos a ver qué passa; si se puede o no revivir a éste tipo de muertos.

-¿Y si no funciona?

-Buscaremos otra técnica para lograrlo. Después de todo, sigue siendo una Death Note.

Laia sonrió. Aquellas dos frases habian gustado a la rubia, aunque muy provablemente L no se haya dado cuenta de ese pequeño detalle, para ella significó un alivio. Todo por el uso del plural.

La chica sabia que él era ese tipo de personas aisladas, marginadas y que prefieren hacer las cosas solos que con la ayuda de los demás. El que la incluyera la animó un poco, porque hacía ya un tiempo que se sentía sola y la llegada del pelinegro la consoló levemente en ese sentido.

Por la mañana siguiente, aunque más bien se debería decir por el mediodía siguiente, Laia y L salieron a comprar algo para comer, pues la nevera estaba bastante vacía y no se podía preparar ningún plato decente con aquella comida. Se cruzaron con Albert.

-Oh, Laia.- Dijo éste desinteresadamente, como si realmente no hubiera estado acosando la puerta de su casa desde que abrió el primer ojo para toparse "casualmente" con ella.- ¿Qué tal estás?

-Hola.- Dijo a modo de contestación, pasando de él y dirigiéndose hacia la tienda como si no le importara demasiado.

-Siento lo de ayer.- Laia se frenó en seco.- Lo de ese chico... me contaron lo sucedido. Yo...- Se acercó a ella y la abrazó suavemente por la espalda.- Realmente lo debes de haber pasado mal.- Por los ojos de la chica asomaron unas pocas y pequeñas lágrimas, por varios motivos, uno de los cuales era el contacto con alguien cuando estaba triste y algo frustrada. Light observó a L con una sonrisa victoriosa mientras el pelinegro lo obervava impassible.

La verdad era que se alegraba de ver al único amigo que tuvo en su anterior vida, aunque no podia evitar despreciarle por haberle traicionado, o al menos así se sintió él cuando supo que Light era Kira.

-Albert...- Susurró ella, sacand Light de su combate de miradas, mientras veían como Laia se aferraba al chico.- Tengo miedo.

Él sonrió a espaldas de la chica, victorioso.

-No te preocupes, yo estoy aquí.

Por algún motivo, L sintió un escalofrío desagradable recorrer todo su cuerpo ante aquellas palabras del rubio. ¿Que él estaba ahí? Ahora que habia visto a Light no tenia duda alguna al respecto, pero aunque hubiera hecho un gran avanze, el vivin aun tenia un largo camino por recorrer para reunir pruebas. Albert no parecí estúpido. Pero él tampoco lo era.

...

Cala despertó porque Matt llamó por undécima vez a la puerta de su habitación a las dos del mediodía, anunciándole que la comida estaba lista.

-Voy.- Dijo, como único sonido procedente del cuarto mientras se levantaba y peinaba sus descontrolados cabellos castaños y se sacudía la ropa con la que habia dormido, con pocas o ninguna intención de cambiárselas en aquel momento.

-Macarrones con salsa de tomate.- Matt la recibió en la mesa.

Ella sonrió, aun con algunas legañas en los ojos que no tardó en quitarse perezosamente. Le encantaba la pasta, y el pelirrojo se habia acordado de aquel detalle para animarla. O, al menos, eso supuso cuando la recibió con una sonrisa, pero con la mirada dubitativa.

-Gracias, Matt.

-Oye, Cala.- Comenzó a decir él.- ¿Mañana trabajas por la mañana?- Asintió.- Bien, entonces por la tarde convenceré a Near y a Mello para ir al cine los cuatro. ¿Te parece bien?

-No sé si querrán venir a una actividad improductiva como ver una pelicula.

Él sonrió, recordando lo que Mello le habia contado aquella mañana sobre lo que le dijo a Near la noche anterior.

-Oh, yo creo que sí...