He regresado de entre las tinieblas para traeros el siguiente capitulo de Life Note. Espero que lo disfrutéis :))

LIFE NOTE II- Guerra Santa

Habían pasado un par de aburridas semanas tras el cumpleaños de Laia. Dentro de poco seria Halloween, volveria la fiesta y la diversión pero, aún así, no habia habido rastro alguno de más asesinatos o "accidentes" peculiares a causa de una Death Note. ¿Por qué? De echo, Near llevaba haciéndose la misma pregunta hacía varios días. No le habia sucedido antes, aquel freno en seco una vez empezaba a investigarse era frustrante.

¿Por qué? No era capaz de entenderlo. Aunque ya habia demasiadas cosas que no era capaz de entender, entre ellas aquel curioso y peculiar objeto que tenia entre las manos. Desde hacia también como unas dos semanas, o tal vez un poco más, llevaba leyendo El verano de los juguetes muertos, el libro que le ofreció Cala y que en un buen principio se negó a leer. Pero tras el incidente con cierto rubio molesto y cascarrabias, decidió al menos hacer el esfuerzo, de modo que cogió el libro y se puso a leerlo por las noches.

Y no lo entendía.

No entendía por qué motivo a la castaña le gustaban tanto ese tipo de libros. Tenia ante sí un caso mucho más espectacular y le decía que eso tan "simple" era fantástico. Claro, como si él lo entendiera... no era fácil para él entender el arte. Sabia que la literatura era un arte, y uno bastante distinto a los demás ya que él siempre pensó que no debía sacar una conclusión "profunda" para entenderla. Pero ese no era el caso, porque las cosas en su mente se complicaban más y más.

¿Por qué esto y no lo otro? ¿Y lo otro, por qué no? ¿Cuándo tiene pensado revelar al asesino? ¿Qué pasa con las fotos? ¿Por qué fotos y no cartas? ¿Por qué no cartas en vez de fotos?

Y no lo entendía.

Cerró el libro, frustrado pero sin mostrarlo en su rostro y, tras esconderlo bajo el colchón se tumbó de lado observando una foto antigua, de cuando iba en el instituto con ella, antes de empezar a... bueno, no a salir. Si no a "quererse". Se maldecía por dentro.

¿Por qué las cosas simples se volvían complicadas? ¿Por qué las complicadas para él eran simples? ¿Por qué no era capaz de entender el arte? ¿De apreciarlo? ¿De interesarle? ¿Por qué no entendía nada?

Y aquello lo frustraba. Llevaba demasiado tiempo pensando en preguntas estúpidas y sin respuesta, y estaba convencido de que cuanto más pensara en ellas, más se le iba a complicar todo. De modo que sólo cerró los ojos y esperó pacientemente a que el sueño acudiera a su silenciosa llamada.

...

Durante aquellas dos semanas, Albert habia estado leyendo casi sin parar el cuaderno de Rebecca García, y lo que ponía cada vez lo sorprendía más.

En un principio, el título pudo con él. No el título del cuaderno, porque se habia dado cuenta que aquellos eran los nombres de quienes lo protagonizaban, sinó por el título real.

Death Note Nº 1, por Marina.

Algo en su interior lo empujó a leer el cuaderno en concreto, y varios fragmentos de aquella espeluznante historia quedaron grabados en su mente. Además, de que todo encajaba con la autopsia realizada a Rebecca dos años atrás.

"... quise avalanzarme contra ella y clavarle yo misma el cuchillo. Rebecca siempre fue de esas personas impulsivas, infantiles y cabezotas. Si queria marcharse con él lo haría, sin importar el por qué. Quise matarla allí mismo, con mi cuchillo."

"... su causa de muerte será, definitivamente, morir en un callejón oscuro. Alguien la apuñalará 6 veces en todo su cuerpo y la lanzará en un contenedor de basura. No quiero que siga viviendo."

"Richie siempre me pregunta si estoy preparada para la muerte. No me entiende. No es una muerte, es un nacimiento. Nacer en otro mundo, en otro lugar, tras haber traicionado a su razón para vivir en la Tierra."

"Esos seres de ese otro mundo, los shinigamis... són interesantes.", decía lo primero apuntado en el cuaderno. Albert fue salteando de un lugar a otro hasta regresar al principio con cara de asombro.

"Los shinigamis poseen un poder que me es muy útil. No entiendo cómo pudo haber existido una Death Note anteriormente y mucho menos lejos de mi mano."

"Quiero matar a Rebecca. Se ha perdido en el camino. Quiero matarla"

"... porque la amo."

En ese punto, el rubio cerró el cuaderno y se sorprendió a si mismo con la boca abierta de par en par. Marina, su hermana, amaba a Rebecca, la hermana de Amanda. Además, ya puestos, se volvió sádica con ese amor, al que más bien quiso llamar obsessión. No podía ser sano de ningún modo.

Vió que habia otros cuadernos, y empezó a rebuscar entre ellos hasta encontrar uno que no tenia un nombre propio. Tenia grabado en su portada el dibujo de un demonio encorbado sujetando la cabeza de un humano. El dibujo era algo malo, pero se veía bien de qué se trataba.

"Para cuando Albert esté preparado para la muerte", decía la primera página.

Continuó leyendo durante mucho tiempo. Pasaron las horas y no podia quitar la vista de ese seguido de letras trazadas con prisa sobre el papel. Habia tanto escrito, que no sabia si creerlo. Habría lanzado los cuadernos a la basura si no fuera porque él mismo conocía a un shinigami. Y habia matado con una Death Note SS.

"Sabes que nuestro padre murió en un accidente.", comenzaba una frase."Es impossible que lo olvides, tanto como es imposible que olvides esos ojos rojos observándote desde la oscuridad".

...

La noche cayó sobre el valle y tanto Ryuk como Light observaron como Albert, rubio musculoso y cubierto con un gruesa abrigo negro, enterraba en silencio una caja de aluminio con su nombre escrito.

-¿Qué haces, Albert?- Le preguntó el segundo.

-Algo que no te interesa, shinigami.

La voz monótona con la que el muchacho pronunció esas palabras le recordó vagamente a como L se dirigía a él en tiempos pasados (y mejores) en los que seguía en el mundo de los vivos. No le gustó para nada y se puso a divagar sobre varios motivos para ello, puesto que en las últimas semanas no les habia permitido entrar en su casa, y por algún motivo Ryuk, quién no tenia ninguna conexión con el humano, tampoco habia logrado infiltrarse en ésta.

Todo era un misterio que, sospechaba, se encontraba en esa caja de aluminio vieja llena de cuadernos desgastados. Lo sabia, pero no soportaba no poder acercarse a ellos.

-No metáis las narizes dónde no os llaman.- Continuó serio y frío el rubio.

-¿Por qué hablas en plural?

Albert abrió los ojos de la sorpresa. Se giró y pudo comprovar que a sus espaldas tan sólo se encontraba Light. No pudo responder a la pregunta del Dios de la Muerte, de modo que se adelantó hasta su casa. Era cierto. ¿Por qué habia hablado en plural?

...

Ella se puso a correr por todo el camino con una amplia sonrisa recibiendo los rayos del Sol en todo su rostro, feliz, contenta y terriblemente emocionada.

Nunca antes habia viajada a España, y nunca antes habia imaginado que la visitaria toda entera. Estaba muy feliz. Sabia que todo Japón deseaba su regreso con su nuevo álbum, con un montón de fotografías y a la espera de hacerle un montón de entrevistas exclusivas, y ella a la par deseaba que se las hicieran.

-Señorita, por fabor, no corra por los pasillos.

-¡Si!

No se habia dado cuenta, pero incluso en ese hotel de pocas estrellas habia entrado corriendo. Empezando desde el norte, y poco a poco, todo el tour por España iba a fotografiarse para un reportaje exclusivo. Comenzando por ese pueblo pequeño y las estaciones de esquí que lo rodeaban.

...

Cala estaba sentada en un rincón del sofá comiendo helado de chocolate con una cuchara de postre, directamente del bote de kilo que habia comprado hacia un par de días y que hasta ese entonces no se habia dignado a abrir.

Como tampoco se habia dignado Near a dirigirle la palabra desde que regresaron de esa tarde de cine, momento en el cual maldijo de por vida a Mello, rubio molesto y despiadado, al qual hacia culpable del distanciamiento entre ambos.

Se llevó una cucharada generosa a la boca mientras observaba la pantalla del televisor, con una película de drama de los años 2000 que habian repetido numerosas veces por televisión con anterioridad. Odiaba no tener nada que hacer cuando estaba deprimida por algo, porque de ese modo lo único que conseguía era pensar más en ello y deprimirse el doble.

No, no le gustaba. Tampoco lo queria.

Maldito Mello... ¿qué demonios le dijiste a Near?

Entre tanto, Near seguía con la ardua tarea de leer un libro. Estaba ya por terminarlo y tenia toda su hipótesis sobre el caso formada en su mente. La verdad era que, aunque la lectura no le gustara y hubiera leido muy pocos libros en toda su vida, ése era uno de los mejores.

La última página consiguió sacarle una sonrisa. Todo habia resultado ser como lo pensó a mitad del libro, cuando empezaron a rebelarse más detalles sobre unos y otros personajes. Entonces observó por la ventana que ya se habia echo de noche.

Habia pasado varios días ocupado en numerosos casos y leyendo a escondidas de sus compañeros y de Cala ese dichoso libro que la castaña se habia empeñado en que leyera, por lo que apenas tuvo tiempo para pasarlo con los demás. Finalmente, pero, ya tenia su oportunidad.

Se puso unas zapatillas de andar por casa y salió de su piso para irse al de al lado, el de Cala, y abrió la puerta como quién no quiere la cosa.

Cual fue su sorpresa (aunque no lo mostró en su rostro) al encontrársela comiendo helado de chocolate a cucharadas y llorando como una madalenta frente al televisor. Ni siquiera se habia molestado en encender las luces y estaba casi toda la estancia a oscuras. Además, ella ni se percató de que habia entrado.

Se dirigió lentamente hacia ella y se sentó a su lado, momento en el que Cala despegó la vista de la pantalla para dirigirla al albino, quién la besó suavemente en el cuello y tomó la cuchara de helado que habia quedado suspendida en el aire, comiéndose él el contenido.

-N-Near.- Ella se encontraba muy sonrojada ante la nueva actuación del muchacho. Éste cogió el bote de helado y la cuchara, y los dejó en la mesa de cristal. La abrazó por detrás con suavidad y se tumbó, aunque ella quedó tumbada a su lado de espaldas a él. Fue entonces cuando se percató del profundo olor a suavizante que desprendía el chico, transfiriéndola a los viejos tiempos.

Él puso el libro en manos de Cala.

-Era bueno.- Dijo con monotonía.

-¿Lo leíste?

-Sí.

Cala se giró con una sonrisa y se abrazó más fuerte a Near, contenta de que hubiera leido el libro que le recomendó ella. Éste aprovechó para levantarle con suavidad la cabeza y depositar un suave beso en los labios, al cual ella correspondió sin dejar pasar muchos segundos.

-Near.- Dijo ella.- ¿Mello dijo algo extraño?

Una punzada en el corazón hizo que el albino se pusiera momentáneamente tenso. Yo la haría más feliz.

-Un de sus estupidezes.- La volvió a besar, pero ella separó sus labios de los de él a los pocos segundos, pidiéndole una aclaración sobre lo que fuera que hubiera dicho el rubio molesto.

-Solo quiero cerciorarme de que no fue nada demasiado estúpido.

Suspiró un poco. Si se tratara de otra persona, no dejaria que tantas emociones lo dominaran. Pero era ella.

-Yo soy el que debe hacerte feliz.- Fue todo lo que dijo, bajando un poco la mirada.

-Ya me haces feliz.- Ahora sí, volvió a besarlo. La pelicula continuaba, no se habia detenido, y el helado se estaba deshaciendo poco a poco, pero Cala dejó de pensar en ello. Ahora que por fin parecía que las cosas con su chico favorito se habian solucionado, no se preocuparia por cosas tan pequeñas y insignificantes.

Ok, bueno, aquí estoy de nuevo (...) no me peguéis, sé que con éste capítulo sólo he hecho que liar más las cosas pero es que a mi las complicaciones me parecen fascinantes y adoro que aparezcan en mi fic. En fin, espero que al menos os haya gustado el NearXCala de éste capitulo ^_^. A partir de ahora van a ir apareciendo más escenas de romance, no creáis que me he olvidado de ésta parte del fic.

Os dejo, hasta el próximo capitulo. Dejad vuestros reviews, por fabor :))