cap. II: El castigo.
Me encontraba ya en sexto año. Y a estas alturas pude hacer uno que otro amigo no solo de mi casa sino de otras también. Que el que mis calificaciones fuesen excelentes era un alivio para mi padre. Me he acostumbrado mucho aquí. Después de todo , no es tan malo, una de las "ventajas" que podía sacarle a esta casa que comparada con otras tiene antepasados tenebrosos. Eran las amistades, Reghiny Mastrollani era prueba de ello; un mes después de haber comenzado el segundo curso se había hecho muy amiga mía y hasta ahora hemos sido inseparables.
Las cosas con Malfoy habían cambiado un poco desde nuestro primer encuentro (si así podría llamarse), ahora no se conformaba con ignorarme y asesinarme con la mirada, sino que además me miraba con desprecio cada vez que podía y me recordaba que era una mestiza de las peores formas. Aun recuerdo el año pasado cuando lanzó un tubérculo de Filiciasitis en mi poción provocando que no solo adquiriera un color caqui asqueroso sino que explotase manchando y dejando con un hedor horrible la túnica de todos en el salón. "Que ha sucedido" me pregunto sorprendido el profesor de pociones. Yo que me encontraba tan avergonzada solo atiné a bajar mi cabeza y sonrojarme violentamente. "Hay cosas en las que simplemente falla la genética profesor." Dijo el muy maldito y todos rieron alrededor. Claro que había otras ocasiones en las que la que salía riendo al último era yo, Porque de algo estaba segura: No me iba a dejar amedrentar de el.
-¿Weasley no me digas que tan pronto vas a querer quitarle el puesto a la chiflada de Trelawney?- dijo sarcásticamente. Estaba tan abstraída en mis pensamientos que ni siquiera me percaté que la clase hubiese terminado y miraba fijamente hacia un punto indefinido del aula.
-¿Y a ti que te importa Malfoy? -Respondí clavando mis azules ojos como rendijas en los grises de el.- claro, como el único puesto que podrías conseguir aquí seria como reemplazo de Filch.-aguijonee.
Estaba furioso, podía notarlo. El gesto de apretar los puños y ladear la cabeza hacia el lado izquierdo era prueba suficiente, prueba a la que ya me había acostumbrado cuando nos peleábamos.
Sonreí con suficiencia de lado (así es, había comprobado que después de todo el sombrero no se había equivocado tanto en su elección hacia mi) Eso solo logro enfadarlo más.
Sacó su varita tan rápido como yo saque la mía.
-¡Expelliarmus!- exclamamos a la vez saliendo ambos disparados hacia diferentes paredes del salón.
Pronto nos recuperamos del golpe y empezamos el intercambio de maldiciones, algunas caían y destruían las bancas donde él se intentaba esconder para evitar mis hechizos, y otras veces era yo la que me tenía que lanzar al piso cubriendo mi cabeza a causa de los vidrios de las miles de botellitas guardadas en un aparador que el rompía a causa de sus aturdidores que me lanzaba.
Pero la escena desgraciada y clandestina había sido presenciada por la mugrosa gata de Filch, que no dudo en llamar a su amo.
-¡Fue tu culpa!- me gruño el rubio mientras esperábamos fuera de la dirección.
-Imbécil, si no me hubieses atacado no estuviéramos aquí.- masculle de mala gana.
-Si no te hubieses defendido tampoco…- soltó como si el no defenderme era la reacción mas normal que podría tener.
Justo cuando estaba a punto de levantarme para ponerle mis manos de collar; La puerta se abrió delante de nosotros dejando relucir a primera vista el retrato del difunto director de Hogwarts. Detrás de un escritorio estaba esperándonos una furiosa Mcgonnagall que se levantó enérgicamente de su silla.
-¡Dos prefectos! Debatiéndose a duelo al concluir clases, ¡Qué vergüenza, 20 puntos menos para Slytherin!- caminaba de un lugar a otro como león enjaulado.- Hablaré con sus padres.- empalidecí.- ¡Esto es demasiado! Ustedes deben predicar las reglas y buen comportamiento con el ejemplo, pareciera como si no les importase los puntos que pierde su casa por su culpa. Como perros y gatos todo el día…-
-Permíteme querida Minerva.- interrumpió el retrato de la pared con voz tranquiliza.
-Albus, no intentes defenderles por ser hijos de quienes son.- advirtió Mcgonnagall-Es la tercera vez en este mes que causan destrozos en algún salón de enseñanza.-
Los ojos azules tras las gafas de media luna del retrato brillaron por un momento y fijaron la vista en nosotros.-No intento defenderles Minerva.- aseveró con su acostumbrado tono de serenidad.-Solo intento de que cosas como estas ya no se vuelvan a repetir.-
¡Oh! Nos iban a expulsar... Mierda. Maldito Malfoy. ¡Mis padres! Será una gran decepción para ellos-¡No nos expulse por favor!- exclamé dando a conocer mis temores.
-¿Quién ha dicho algo de expulsar?- sonrió Dumbledore.- Esas son medidas drásticas. Pero no podemos permitir que el mobiliario del colegio tenga que ser reparado frecuentemente a causa de sus "citas"-enrojecí, ¿cita? Había nombrado la palabra ¡cita! Recordatorio: El antiguo director puede haber sido un mago increíble… Pero definitivamente no tenía percepción de la realidad.
-Yo no tengo ninguna cita con esta.- gruño el rubio a mi lado, provocando que el miedo a la expulsión se disipara por completo.
-¡Por supuesto que no! ¡El duende mal formado este al único que se podría liar en otra vida es al calamar gigante!-contraataqué.
-Que mal informada estas Weasley…- atacó.
-¡Silencio!- exclamó por sobre el bullicio formado por nosotros el director.- Les impondré un castigo. Lo deberán realizar juntos y espero no tener ningún contratiempo por parte de los dos ya que tienen un tiempo límite para realizarlo.
El Malfoy por lo consiguiente observaba la pared como si de pronto se hubiese vuelto interesante. Claro, una persona tan pedante como él no le importaba que fuera el mismísimo Merlín quien le hablase al frente. Me sorprendí a mi misma restando atención a las palabras del antiguo director por fijar mi atención en la serpiente mal educada esa.
-La profesora Mcgonnagall les dará un pergamino al final del día. Y la cumplirán desde mañana. ¡Ah! Y por poco lo olvido.-dirigió una mirada hacia la mujer que continuaba en el escritorio con postura rígida.- Aplica el encantamiento para ocasiones especiales como esta.-
-Pero Albus eso no…- intentó quejarse la maestra, pero su queja quedo en el aire ya que el director después de un brillo perspicaz en los ojos se retiro del cuadro para ir a quien sabe dónde.
Frunció los labios fijando la vista en nosotros. En mi que estaba nerviosa por saber de qué encantamiento hablaban, y en Scorpius que con una pose altanera se había recostado en una pared, no podía negar que era muy bien parecido, no por nada se las daba a las de galán de Hogwarts, su cabello rubio platino caía en sus ojos con cierta elegancia que aunque nunca lo admitiría en su presencia, sabía que en nadie más tendría ese efecto… al menos no nadie que hubiese visto hasta ahora.
-El lunes empiezan- afirmó la mujer gato con una mirada desconfiada. -Acercaos-ordenó.
Yo me aproxime temerosa mientras que Malfoy desde un rincón contrario al mío bufaba y murmuraba algo como: "veremos cuando mi padre se entere…" la profesora musitó un hechizo en el aire logrando que de su varita salieran hilos de colores; y tan pronto como aparecieron tomaron prisioneras nuestras muñecas y fuimos halados por una fuerza invisible haciendo que nuestros cuerpos chocaran delante de la directora que permanecía inmutable.
-¡NO me puede hacer esto!- gritó el rubio colorado de la rabia.
-Directora. ¿Qué es esto?-
-Lo sabrán a su debido tiempo.- contestó.- Lo único que puedo advertiros a vosotros dos es que mientras más gente se entere o intenten lanzar un contra-hechizo (me observó significativamente) se irá disminuyendo centímetros del metro que podéis estar separados. Por el momento podréis llevar con su rutina normal, pero a partir del lunes estarán juntos la mayor parte del tiempo.- antes de que mi maravillosa lógica y yo pudiésemos refutar algo se adelantó.- Por donde dormirán no hay problema ya que como saben la habitación para prefectos está disponible para que la utilicen cuando les sea menester, que no la hubiesen querido utilizar para reemplazarlo por su antigua habitación en las mazmorras es cosa diferente.-
-Directora, no sé si usted lo habrá notado.- hablo de nuevo Malfoy.-Pero… ¡Nos odiamos! Ha pensado usted de cuánto hemos peleado estando a kilómetros de distancia y ¿cuanto lo haremos estando a solo un miserable metro?-
La profesora pareció pensárselo por un momento más no respondió en absoluto, cosa que Malfoy recibió como un si de su parte, y sonrió con arrogancia tendiendo la mano como esperando que en cualquier momento retirasen el hechizo.
-¿No cree que está exagerando?- dije con cara de circunstancias para ver si lograba convencer a la profesora.
-Confió en la sabiduría que depositó el profesor Dumbledore en su retrato señorita Weasley.- afirmó por fin confiándose a sí misma que la decisión era la mejor.- Además ya no hay marcha atrás, ya que este hechizo no tiene reversión.- me dijo volviendo a la realidad y mirándonos ceñuda.
-El lunes tendrán noticias de que tendrán que hacer.-
Era viernes. ¡Que maravillosa forma de iniciar el fin de semana! Teniendo pegado a ti la persona a la que menos en el mundo te agrada y se glorifica en irritarte la vida.
Solo bastó con que se escuchase el sonido de la puerta cerrándose para empezar a gritarnos nuevamente.
-¡¿Ves lo que haces tarado?-
-¡Claro santurrona, si tu no haces nada!-
Yo le empujé y salí prácticamente echando humo por las orejas. Escuche el bufido de el a mis espaldas.
Ya estando en mi cama alguien abrió el dosel de mi cama y se sentó, voltee a ver quien se atrevía a irrumpir mi tranquilidad dispuesta a lanzar un moco-murciélago de los que me había enseñado mi tía Ginny.
-¿Qué paso esta vez con Malfoy?- inquiero mi amiga Reghiny haciendo calmar mis ánimos asesinos- Lo vi entrar hecho una furia, eso solo pudo significar que se encontró contigo.- sonrió de lado.
Suspiré intentando no gritarle a trompadas toda mi mala suerte. Cuando al fin concluí mi patético y triste relato (omitiendo por supuesto lo del hechizo) ella me quedo observando con sus ojos verde oscuro fijos en mi expresión.
-¡Habla de una vez!- exclame ya me estaba poniendo nerviosa.
-¿Segura que te disgusta del todo el estar tanto tiempo junto a Scorpius?- inquiero.
- Por supuesto que si.- respondí, aunque aún no le veía la lógica a la pregunta si era más que obvio.- El me detesta y yo también a el-
-Es guapo- aseveró.
-¿Te he mordido un elzoharis?- inquirí poniendo mi mano en su frente para hallar muestras de fiebre.
Ella aparto con una palmada mi mano y chascó la lengua.-Yo se que a ti también te parece guapo.- Algo en la expresión de mi rostro me delato pues la sonrisa de suficiencia que me dio al final de su frase no dejaba dudas.
-Eh visto como le miras cuando crees que nadie te ve, tus ojitos azules adquieren un brillo…- gesticulo buscando una palabra para definirlo.- diferente, volviéndose más azules como un azul eléctrico diría yo.-
-¡Eso es de la chispas que me hace sacar del coraje!- exclame sujetándome de manera teatral el cabello.
-Yo no creo que sea solo por eso.- susurro.
¡Que! ¿Como lo sabía? ¿Acaso se notaba tanto? pero eso no significaba nada el que fuera medio apuesto no le quitaba lo idiota, egocéntrico y lo Malfoy.
-Ya te conté, somos familias de odio mutuo.- justifique.- marcamos distancia desde el inicio de nuestra entrada a Hogwarts. Sería masoquista de mi parte que me gustase alguien quien disfruta en humillarme…-
-Tu también le humillas a el, lo molestas tanto como el a ti. No lo ignoras y ya. Y que sus familias se odien no es justificativo para que ustedes también se odien sin razón aparente.-
Hice una mueca de desagrado, mi amiga era inteligente. Pero en ocasiones no me agradaba que ella fuese más perceptible a lo que ocurría en mi vida que yo misma.
-Tengo sueño Reg. Hablamos mañana.- me disculpe tratando de forzar una sonrisa. Ella, quien me conocía lo suficiente como para saber que estaba concluyendo el tema sin refutar; me dio un beso en la mejilla y se dirigió a la cama paralela a la mía.
Aunque los doseles volvieron a cerrarse, y el silencio se internó en la habitación, no pude dormir. Mis pensamientos no me dejaban conciliar el sueño. ¿Estaría el pensando en mi? Fue mi último pensamiento espantado por mi razón antes de entregarme a los brazos de Morfeo.
+{+{+{+{+{}+}+}+}+}+}+
Hola! Aquí les tengo un capitulo mas para ir desarrollando la historia. Espero que os haya gustado. ¿Review?
Besitos
Gracias a las personas que dejaron reviews en el primer capitulo y los alerts!
lizzie rodriguez, myflights, LoveDamonSalvatore, PRINCESS YACLODAK
Respondere sus reviews apenas pueda, por el momento quiero subir este cap pronto porque creo que después no tendre mucho tiempo, fgracias por su comprensión.
Maik
