Capítulo 2: Nuevos aires
Ángel estaba haciendo el desayuno porque ya sabia que Cordy se levantaría tarde y quería irse con ella al trabajo.
- Buenos días. – Comenta Ángel notando que estaba entrando en la habitación.
- Hola Ángel, ¿qué tal has dormido? – Dice Cordelia sentándose y esperando el desayuno.
- Bien excepto porque Connor llegó esta mañana. – Cordelia se ríe mientras Connor sale de su habitación muy cansado.
- Papa, ¿me haces un café? Por favor. – Ángel le mira con mala cara y Cordelia se levanta.
- Ya te lo hago yo cariño. – Dice Cordelia levantándose de la silla y acariciándole el pelo a Connor. – Tu siéntate que ya pongo yo el resto. – Le dice a Ángel.
Después de desayunar los tres se dirigen a su trabajo, dejan a Connor en la universidad y se encaminan al trabajo de Ángel.
- Bueno ¿y que apartamentos has visto ya? – Pregunta Ángel.
- Pues la verdad es que no me gustan, todo lo que dicen en los anuncios es mentira y ya no me fio de esos nuevos pisos, la última vez me vino con fantasma y todo.
- Si pero al final acabaste llevándote bien con él.
- Si porque en realidad los fantasmas no son como la gente los pintas, hay que darles una oportunidad, una… - La interrumpió Ángel.
- No me cambies de tema Cordelia Chase. – Ángel suspira. – No has mirado un solo apartamento y Matt vuelve a la ciudad ya mismo, tienes que salir de su apartamento. Tienes que empezar de cero. Cuando Buffy me dejo cambie todo, cambie de vida.
- En realidad tu te fuiste y tu apartamento es igual que siempre pero en otra localización… oscuro.
- Da igual pero cambie las cosas. Y tu también tienes que hacerlo.
Entraron en el sótano donde Ángel trabajaba y entraron en lo que el utilizaba de oficina.
- Para ti es fácil Ángel, tu tienes un súper apartamento, y tienes unas vistas estupendas de la ciudad y tienes dinero para permitírtelo. – Cordelia se levanta de la silla y se acerca a él, Ángel le mira asustado de la expresión de sus ojos.
- ¿Cordy?
- ¿Por qué no vivimos juntos? – Ángel se quedo callado delante de ella.
- ¿Qué? Te has vuelto loca. No podemos vivir juntos, no recuerdas lo que paso cuando estábamos en el Hyperion. Además no tengo sitio Connor vive conmigo.
- Si pero él también esta buscando piso y le va mejor que a mi. – A Ángel se le caen los libros que estaba colocando en la estantería.
- ¿Qué? ¿Se va de casa? No puede ser.
- Pensaba que lo sabias Ángel, Connor lleva tiempo buscando, quiere independizarse. Él siempre ha sido muy independiente deberías haber supuesto que se querría ir de casa en cuanto pudiese.
- La verdad es que me lo imaginaba.
- Pues entonces ya esta, podemos vivir juntos Ángel.
- No, no. Eso no quiere decir que podamos vivir juntos Cordy, tu y yo no podemos vivir juntos. – Dice dándose la vuelta y volviendo a colocar las cosas. Ángel no podía concebir la idea de vivir con Cordelia le parecía demasiado doloroso tener que verla por las mañanas recién levantada, verla salir de la ducha, ver sus intimidades de nuevo. Desde que Cordelia se fue a vivir con Matt se sentía mas aliviado pues la tentación de tenerla cerca se había marchado por la puerta el mismo día que ella cogió las maletas.
- Pero Ángel es perfecto, nosotros nos llevamos muy bien. Y yo te quiero. – De nuevo los libros se le cayeron y las piernas le temblaron. Ángel se volteó a mirarla.
- ¿Cómo? Cordy tu…
- Y tu también me quieres. – Los ojos de Ángel se ensancharon, pensaba realmente que Cordelia se refería a otro cariño. – No me mires así, además me encanta la idea de no fingir que estoy buscando piso. Para algo están los amigos ¿no? – Ángel entendió que se refería a su amistad por encima de las cosas.
- Cordy no es que no quiera vivir contigo pero necesitamos pisos propios, somos adultos.
- Ángel tu quieres que viva sola y que page facturas. Te odio. – Ángel se reía ante su comentario, no había cambiado tanto después de todo.
- Claro que no es eso, tengo que trabajar deberías ir a tu trabajo y buscarte un piso. – Cordelia se acerca le da un beso en la mejilla y se va del sótano.
Ángel llega a casa para comer y Connor está haciéndole la comida.
- ¿Estas cocinando? – Pregunta Ángel extrañado.
- Si, me estoy haciendo algo. – Ángel se acerca a la cocina.
- No sabía que supieras cocinar. – Dice Ángel mientras entra en su habitación a dejar las cosas. Connor le mira mal y coge su plato, se sienta en el sofá y se pone a comer. Se sienta de tal manera que la comida se le cae del plato y mancha el sofá.
- Mierda. – Connor se levanta corriendo a por algo para limpiarlo antes de que Ángel llegue pero no le da tiempo antes de que Ángel entre en la habitación de nuevo.
- ¡Connor! – Le grita Ángel. - ¿Qué es esto? ¿Tienes idea de lo que vale este sofá?
- Papa, un momento solo se me ha caído una vez, ahora lo limpio.
- ¿Que ahora lo limpias? No es tan fácil este sofá es de piel, no vas a poder limpiarlo. ¿Sabes cuanto cuesta? – Connor intenta limpiarlo con una bayeta pero Ángel no le deja. – Esto cuesta mas de 1000 dólares Connor.
- No se porque pero cada vez que me dices eso cuesta mas caro. – Comenta Connor por lo bajo.
- Eso será porque cada vez que lo ensucias tengo que llevarlo a limpiar.
- Te voy a salir caro – Comenta Connor riéndose.
- Y no solo es esto Connor, anoche te pasaste toda la noche hablando por teléfono. – Connor va a responderle pero Ángel le detiene. – No quiero explicaciones, Connor haces llamadas caras pero no las pagas, comes mucho pero no cocinas, no limpias la casa, no me ayudas y yo no puedo hacerlo todo. Esto tiene que cambiar.
- Tranquilo que pronto me iré y no te molestaré mas papa.
- Connor no seas tonto, claro que no quiero que te vayas solo quiero que las cosas cambien. Siento haberte tratado así pero es que llevo un mal día.
- ¿Y eso? ¿Has discutido con Cordy?
- ¿Porque crees eso?
- Porque ella es la única que puede perturbarte así.
- No es que discutiésemos pero ella quiere vivir conmigo y puede que fuese un poco brusco con ella.
- ¿Y porque no quieres vivir con ella? – Ambos se sientan en el sofá.
- No es que no quiera vivir con ella pero ya sabes lo que siento por Cordy cuando ella se fue de aquí durante ese tiempo, la olvidé. O al menos eso creía pero cuando volvió aquella noche a dormir aquí cuando la vi levantarse, desayunar conmigo, todo eso. Me di cuenta que la sigo queriendo.
- Sigo sin entender porque no quieres entonces vivir con ella.
- Porque ella no me quiere de esa forma a mí, ya me olvidó y además ella merece mas que alguien como yo.
- Ya estamos con lo de siempre papa, tu puedes ofrecerla mucho. Para empezar un piso. Vamos a hacer algo, voy a vivir aquí unos días mientras encuentro algo y después os dejaré solos y tendrás todo el tiempo del mundo para conquistarla. Sabes que a mi me encantaría veros juntos, al fin y al cabo ella ya es como una madre para mí.
- Lo sé, se que la quieres de ese modo. Bueno comamos que tengo que volver al trabajo y tu tienes que ir a la universidad.
En el despacho de Cordelia se encuentra Angelus que ha ido a visitarla.
- ¿Se puede?
- Angelus, ¿qué haces aquí? – Angelus le mira y se acerca para darla un beso pero Cordelia se aleja de él. - ¿Qué haces aquí? – Repite.
- He venido a traerte algo de comer. – Dice Angelus sentándose en la silla frente a ella.
- Muchas gracias. No estoy en mi mejor momento. – Cordy siempre ha sabido de las intenciones de Angelus pero no puede evitar sentir esa confianza que puede contárselo todo, siempre ha sido su confidente y sabe que Ángel nunca sabrá de lo que ellos hablan. – Hace un mes tenia novio, un apartamento precioso y ahora estoy soltera y sin hogar.
- Si estas sola y sin hogar es porque quieres, yo puedo darte ambas cosas. – Le dice Angelus mirándola seductoramente.
- Angelus sabes que ni muerta. – Responde Cordy empezando a comer lo que Angelus le había traído. – Estoy intentando vivir con Ángel pero él se empeña en que no quiere y no lo entiendo, si nosotros nos llevamos bien y además casi siempre estamos juntos y antes de todo lo de Matt también viví con él.
- Ay Cordy eres tan inocente. Es evidente que Ángel no quiere vivir contigo porque le resulta doloroso y no porque no te aprecie, no por eso precisamente.
- ¿Pero qué dices? Yo no creo que eso sea así.
- Cordy es evidente, tu eres la única que no lo vé. Ademas yo lo entiendo no podría dormir sabiendo que estas en la habitación de al lado. – Angelus se levanta de la silla y se acerca a Cordelia que también se levanta dispuesta a evadirle. – Sabiendo que solo llevas una fina tela sobre tu hermoso cuerpo. – Angelus estaba casi encima de Cordelia que se encuentra atrapada entre la estantería y el cuerpo de Angelus, siente su aliento a centímetros de su cara.
- Angelus para.
- Tranquila no voy a hacer nada, esperare a que seas tu quien venga a pedirme amor. – Angelus mirá fijamente a los ojos de Cordy que le mira asustada, su respiración estaba aumentando y notaba sus piernas debilitarse. Angelus pasaba su mirada de sus ojos a sus labios una y otra vez hasta que decide darse la vuelta, coger su chaqueta y marcharse. – Adios preciosa, disfruta de tu almuerzo. – Se despide sin mirarla.
Cordelia se queda quieta en la misma posición recuperando poco a poco el aliento, Angelus siempre hacía las mismas acciones y ella nunca había caído pero si hay que admitir que Angelus siempre ha sido bueno con ella, siempre la a ayudado y le ha dado su amistad, además también es evidente que es muy atractivo y seductor.
- Cada vez me resulta mas difícil no dejarme seducir, ¿por qué será? Tal vez sea porque es igual a Ángel y lo cierto es que ambos son atractivos. Pero no puedo dejarme arrastras, Ángel me mataría si me enredo con Angelus. – Cordelia se da cuenta de lo que esta pensando y se lleva las manos a la boca. – Pero que estoy pensando, Angelus no es para mí, es… malvado. Bueno al menos lo era. – Fuera de la oficina Angelus está escuchando tras la puerta y sonríe triunfante mientras se aleja de allí.
A la noche Cordy se pasa por el sótano de Ángel para cenar juntos. Entra en el edificio y se encuentra a Angelus allí parado.
- H.. hola. – Dice Cordelia nada mas verle.
- Hola. – Responde Angelus sin levantar la vista del periódico.
- Angelus ¿esta Ángel?
- Claro esta dentro. – Cordelia se dispone a entrar cuando se para y se dirige a Angelus.
- Angelus yo… - Antes de poder continuar una mujer entra en el edificio.
- Angelus. – La mujer llevaba un vestido de fiesta rojo, escotado y muy ceñido. Tenia un pelo rubio platino muy bien peinado y unos seductores labios rojos.
- Oh ya estas aquí preciosa. – Contesta Angelus dejando el periódico en la mesa y cogiendo su chaqueta. Angelus se había arreglado para esa mujer y Cordelia se había dado cuenta.
- Siento el retraso. – Dice la mujer acercándose a él y dándole un profundo beso que provoca que la boca de Cordelia casi se le caiga a los pies. Angelus le agarra de la cintura llevándola hacia él.
- No importa, ¿nos vamos?
- Claro. – La muchacha sale por la puerta y Angelus se gira para despedirse de Cordelia.
- Cordelia. – Esta le mira a los ojos sorprendida de que le haya llamado Cordelia, él hacia mucho que no usaba ese nombre con ella. – Buenas noches. – Antes de que Cordelia pudiese responder ya se había ido. Sorprendida y contrariada con sus sentimientos entra en el sótano en busca de Ángel que se encuentra entrenando.
- Ángel
- Ah Cordy, no te esperaba, pensada que continuarías molesta.
- No tranquilo, oye ¿tu sabes quien es la chica esa que ha venido a buscar a Angelus?
- ¿Una chica que vino a buscar a Angelus? Pues ni idea ¿Por qué?
- No por nada simple curiosidad. – Ángel coge la comida que Cordy había traído y la prepara algo para beber mientras coge su sangre. Mientras comen miran apartamentos.
- Mira este, parece bastante bueno.
- Dice techo bajo, eso querrá decir que no puedes venir a visitarme porque te dislocarás el cuello. – Ángel se ríe ante su comentario.
- ¿Y este?
- Ángel, pone baño comunitario.
- Es cierto, no lo había leído.
- Ángel Ángel. – Ángel la mira.
- ¿Qué? ¿Qué?
- Este
- ¿Cual?
- Mira dos habitaciones, cocina y salón, dos baños, buenas vistas, céntrico.
- Wow suena bien.
- Con compañero de piso oscuro que no puede ver la luz del sol. – Ángel deja la comida en la mesa y se levanta.
- Cordy
- ¿Qué?
- Ya te he dicho que no puedes vivir conmigo, es una muy mala idea.
- Pero porque crees eso, casi siempre hemos vivido juntos. Cuando se destruyó nuestra oficina prácticamente tu y Wes vivíais en mi casa, cuando me quede sin casa por irme al plano superior vivía en el Hyperion y cuando nos mudamos a San francisco vivía contigo y con Connor. ¿Cúal es el problema?
- Mira te digo las razones por las que no es buena idea. Acabas de terminar con un chico y estas vulnerable, tienes que caminar sola. Si vives conmigo te estarías apoyando en mi constantemente y eso no sería bueno para ti. No te curarías.
- Pero yo te necesito. – Ángel sintió que esas palabras se le calaban muy adentro, si fuese la misma necesidad que él tenía de ella ahora mismo estaría besándola, pero él sabia que no. Ella no pensaba así de él y por eso tenia que ser firme en su decisión.
- Cordy… no, te irá muy bien sin mí.
- Esta bien, no te insistiré más. – Cordy le da un golpe al saco de entrenamiento. – Pero tengo miedo.
- Lo sé pero tranquila aunque vivas sola yo estaré contigo.
A los pocos días Ángel recibe una llamada a la oficina. Cordy le llama para advertirle que ha encontrado el piso perfecto.
- Ángel tienes que venir. – Ángel esta entre dos sentimientos feliz porque por fin tiene piso y preocupado porque ya no vivirá con él.
- ¿Dónde está el sitio? – Cordelia le responde. - ¿Tan lejos? Pero Cordy… si, si ya voy.
Angelus observa a Ángel y se imagina que era Cordelia.
- ¿Ha pasado algo? Esta Cordy bien.
- Sinceramente no lo sé. Se a cogido un piso tan lejos que creo que no llegaré aquí para cerrar. Encárgate ¿vale? – Angelus asintió pensando en lo que Ángel le acababa de decir, Cordy viviría tan lejos. No, eso no podía ser posible.
A las horas Ángel por fin llegó al lugar que Cordy le había dicho y llamó al telefonillo para que le abriese, había un tipo en la puerta que no parecía tener muy buenas pintas. Ángel llegó a la puerta de la casa.
- ¿Cordy?
- Estoy aquí, dijo saliendo de una habitación. ¿Qué te parece?
- Qué vamos a tener que volver a abrir investigaciones Ángel solo para ayudarte a ti. – Cordy le miró fijamente. – No me mires así, has visto a la gente de aquí.
- Ángel nadie me dara un préstamo ahora y no tengo para pagar otra casa, sobretodo ahora que acabo de cambiar de bufete.
- Lo sé pero esto es peligroso. Sólo quiero que estes bien. – Cordy le miró y se acercó a él.
- Estaré bien Ángel. – Ángel la miró y se convenció.
- Esta bien venga dime donde vas a poner tus cosas. – Cordy le estaba explicando donde iba a colocar las cosas y Ángel empezó a dejarla de escuchar, estaba pensando en lo lejos que estaba en que ya no la vería todos los días, como mucho hablarían por teléfono pero así fue como empezó todo antes, no podía dejar que esta vez volviese a pasar. No la vería levantarse despeinada y coger su taza para beber su café sin importarla que él bebía de ahí. No le prepararía esa sangre con canela que tanto le gustaba cuando tenia malos días. O cuando Connor salía con sus amigos siempre alquilaba películas para quedarse con el toda la noche a esperarle. Connor, el también se iria de casa y que iba a hacer con todo ese espacio, la casa se le caería encima. Y lo que era peor y si Cordy volvía a conocer a otro tipo y no la volvía a ver.
Cordelia seguía explicándole a su mejor amigo donde iba a poner todas sus cosas sin darse cuenta que no la estaba escuchando.
- ¿Y que te parece esto aquí? Así estará cerca de la puerta pero no demasiado y así poder… mmm ahora recuerdo porque echo de menos a Dennis. – Rió ella. – Entonces ¿qué te parece? – Ángel la miró y se acercó a ella, la cogió las manos y la miró a los ojos fijamente.
- Me parece que todas estas cosas estarán mejor de vuelta en mi casa. – Cordy le soltó las manos rápidamente.
- Ángel, ¿tu es que me quieres volver loca? Estuve días detrás de ti para vivir contigo y no había manera y ahora que encuentro un sitio que me gusta por fin me dices que me vaya contigo? ¿Por qué?
- Porque esto esta muy lejos y es un sitio peligroso.
- Después de todo lo que hemos pasado creo que sabré cuidarme sola.
- Sé que te sabes cuidar sola pero me da miedo no estar cerca de ti. – Cordy notó su tristeza y se acercó nuevamente a él, se abrazó a su firme pecho que desprendía un caluroso frescor.
- Nos acostumbraremos a este nuevo cambio. – Ángel la olía el pelo perdido en sus palabras. – Vuelve a casa y veras como todo vuelve a la normalidad.
- Cordy…
- No, Ángel haz lo que te digo. – Ángel cogió sus cosas y la observó antes de salir por la puerta.
- Es una casa muy bonita Cordy. – Le sonrió antes de cerrar la puerta.
Cordy se quedo mirando a la puerta y se tumbo en el único sofá que había en la sala.
Ángel llega a la casa y Connor estaba esperándole.
- ¿Y bien?
- Se queda allí.
- Vaya.
Ángel se sienta en una silla de la cocina en la oscuridad con una taza de sangre.
- Volvemos al vampiro oscuro psicópata. – Susurra Connor observando a su padre.
Connor se levanta dispuesto a consolar a su padre pero antes de que llegue a la mitad de la habitación Cordelia entra en la casa con las maletas en la mano. Ángel la mira y le sonríe ampliamente.
Cordelia le mira y sonríe con esa sonrisa 100% que le vuelve loco, Connor va hacia Cordelia y la abraza.
- Estas en tu casa. – La dice dulcemente. – Y gracias a dios pensaba que iba a volver a ser el mismo que cuando llego a Los Ángeles.
- Oh no, nunca lo permitiría. – Dice guiñándole un ojo a Ángel y entrando en la habitación a dejar sus cosas.
