Los personajes de Sailor Moon sin propiedad de Naoko T, esta historia me pertenece

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solías cautivarme con tu brillante luz

ahora me encadena la vida que

dejaste atrás tu rostro me persigue

en sueños en un tiempo felices

tu voz se ha llevado mi cordura

estas heridas no parecen curarse

este dolor es demasiado real

hay demasiadas cosas que el tiempo

no puede borrar

Mi Inmortal... EVANESCENCE

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Mía…

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Nicolás estaba famélico, siempre había sido así con respecto a ella… Él la había visto primero, ¡ella le pertenecía!, pero no ¡había llegado Darien a joderlo todo como siempre!

Tenia tres días sin ir a casa, tres días en que su vida se había vuelto mucho más maldita de lo que siempre fue, tres días y de nuevo el infierno. Era ella su maldito y adictivo olor, el dolor en el pecho y la desesperación por tenerla junto a él de alejarla de Shields…Sere era suya…Serena siempre Sere su nena bonita el amor de su vida su compañera de vida, se había resignado a no volver a verla por esa razón ahora el era el esposo de Mina.

Cuando vio a Mina con Sere una electricidad dolorosa recorrió su cuerpo, él hambre por su pareja se había incrementado, solo sentir el poderoso y sexual aroma a fresias de su amada. Sere olía tan bien, su olor era más fuerte más enervante esta vez ella no se le escurriría entre sus dedos, la iba a proteger de Shields

Maldito perro…Animal asqueroso….Asesino él era el culpable de todas y cada una de sus desgracias si tan solo él no lo hubiese seguido, pero era Darien Shields, el hijo del gobernador del pueblo, un niño prodigio del piano, el mejor cazador, su amistad le convenía si quería salir del hueco de pobreza que su padre lo había dejado, complacer a Shields y sus caprichitos de niño rico siempre lo habían hastiado pero lo dejaba pasar por su bienestar era ambicioso la amistad de Shields no solo le daba la una buena posición económica si no satisfacción de pertenecer a la aristocracia y el poder disfrutar de sus influencias.

Su vista se fijo en la pequeña mujer frente a la que era su compañera. Pequeña, llena de energía y tan hembra… El animal que habitaba en su interior quiso maullar de gusto al reconocer el aroma en su cabello… Fresias inspiro fuertemente llenándose del magnífico aroma rectificando una vez más que esta vez ellos no podían verse, el no podía quitársela, no otra vez ¡No podía! Esa mujer le pertenecía por sobre todas las cosas del mundo y el maldito Shields no era quien para merecerla.

Abrazó a Mina por la cintura mientras sus ojos negros como el carbón la observaban, tan deliciosa, tan exquisita que la boca le salivaba en exceso, sentía su miembro duro dentro de sus jeans, creando una fricción incomoda y malditamente cegadora. Esta vez ella tenia que ser de él. . .Esta vez quería sentir lo que sentía cada vez que ella se cruzaba en su camino cada vez que sentía su olor cada rose que tenia con él, esta vez quería ser él, el elegido para corresponder sus carisias, esta vez no se le iba a escapar.

Mina era una buena chica, se casó con ella, después de haber matado a su prometido en aquella noche de luna llena.

El idiota pensó que podía darle caza, nadie en más de cuatrocientos años de vida maldita lo había alcanzado, ni siquiera Darien Shields. Era rápido y tenía a la naturaleza de su lado, su don lo hizo invencible ¿podía luchar un controlador de sentimientos contra una persona que puede mover los elementos a su antojo?

La respuesta era sencilla, ¡No!

No, nadie podía vencerlo. Una sola orden suya y las plantas lo obedecían el cielo conspiraba en contra de su enemigo…Nadie era más fuerte que el.

Darien Shields, el solo nombre del que una vez había sido su "amigo" lo enervaba, él bastardo no solo sólo lo había dejado maldito si no que pensaba quitarle a su hembra y eso no iba a permitirlo nunca, prefería verla muerta antes que sentir su olor a perro en ella.

Era una de las razones por la cual ella moría cada vez que volvía, cada vez que reencarnaba; no soportaba la idea de que otro la tocara, mucho menos el maldito de Darien Shields…mucho menos él, tampoco podía soportar ver el temor de sus ojos y el rechazo de sus palabras

¿Por qué Shields y no él?

Tenia todo planeado, iba a acorralarla en algún lugar, uno preferiblemente donde Shields no la encontrara. La había seguido casi todo el día luego de que ella, saliera de la cafetería

El comisario quería que fuese a su casa, si quería mantener su miserable vida mas le valía no acercarse a ella...

Vio como la Rubia se negaba y sonrió, esta vez su nena bonita parecía tener cojones, una lobita salvaje…eso le gustaba, lo excitaba, él era un animal y se comportaba como tal, le gustaba la fuerza que veía en esta Sere… La siguió como un águila sigue a su presa, su ánimo no era el mejor y la tormenta estaba cerca.

Serena se subió en su coche y la vio partir, iba a seguirla pero la doctora del pueblo lo detuvo.

—Necesito que lleves a Mina a consulta—dijo la doctora en modo de reproche

— Doctora Takasi—la siguió con la mirada mientras veía como el coche se perdía en una calle.

—Nada de lo que digas es justificación para tú irresponsabilidad Nicolás , debieron haber ido hace una semana, sé que Mina piensa que todo esta bien, pero hay que controlar al bebe, crece muy rápido para su estado de gestación..

Nicolás miro a la mujer resignado, sabía que ella no lo dejaría en paz hasta que no concordaran una cita

Si por lo menos el hijo de Mina fuese suyo pero ellos no podían procrear, hacerlo era condenar a un niño a una vida vacía y oscura. Genéticamente seria otro animal más, él no podía hacer que un hijo suyo llevase esa vida de mierda. Era un maldito, pero no era tan cruel para hacerle eso a un niño.

Suspiró fuertemente antes de hablar con la doctora, podría ver a Serena otro día. Escuchó cuando dijo a Mina que se quedaría unos días donde su abuela, sólo tenía que averiguar donde vivía la señora y luego asegurarse que el maldito no se acercara a ella.

Exhaló fuertemente por dos razones: la primera la doctora Takasi le decía algo del embarazo de Mina, la segunda desde que había visto a su Sere la erección en sus pantalones era latente… El deseo de poseerla estaba ahí, era un macho que necesitaba copular con su hembra y conectarse con ella en todos los sentidos

Su cuerpo se le ardía de ira cuando se enteró donde vivía la abuela de su mujer... La reclamaba porque ella era suya, desde su aroma a fresias que lo volvía loco hasta sus ojos negros como una noche sin luna...

Eres mía… ¡me perteneces! ¡Soy tú dueño! ¿Lo oyes? Soy tú dueño, desde siempre…para siempre…sólo yo puedo reclamar tu cuerpo, soy el dueño de tu alma

Nicolás reclamaba a cada segundo, lo que él creía era su más grande tesoro:

Serena Tsukino.

Quería entender cómo era posible que ella volviese a él casi instintivamente, porque todo lo referente a ella era alineado a lo que ese imbécil tenía.

Pasó toda la noche haciendo guardia, intentando poder sacarla de ahí; pero su nena bonita no se veía, sólo podía llegar a sentir su dulce aroma, su dulce y sexual aroma ¡maldición! como la deseaba.

Shields se había salido de la casa y Seiya su hermanito su fiel lacayo también, Shields le había robado todo su vida, su familia pero no le quitaría su hembra aunque fuese lo último que el hiciera, volvió en enfocarse en lo que era realmente importante…Sere, podría entrar a la casa y reclamarla como su compañera. Era un animal, su largo pelaje marrón oscuro y sus ojos como el carbón lo ocultaban muy bien, era ágil y sigiloso podría entrar a la casa y hacer con ella lo que quisiese

Shields aún seguía tras su olor. Era tan fácil engañarlo que no sabia porque no acababa de una buena vez su juego estúpido…¡Oh si! lo sabía, quería ver el día que Sere lo eligiera a él, quería ver el dolor en el rostro de su ex mejor amigo. Si tan sólo él no hubiese insistido en ir más al bosque, si tan sólo no se hubiese metido con su mujer…

Movió sus patas delanteras hasta llegar a menos de cincuenta metros de la casa, iba a hacerlo, pero un mal recuerdo lo atrapó.

Cien, años atrás su Sere lo había visto con temor. Era una de las pocas imágenes que aún guardaba en su conciencia. No quería asustarla… Quería amarla, enseñarle que él era el correcto.

La tormenta mojaba su cuerpo trasmutado, pero no sentía frío miro observó a la luna y no aulló, Ella, la luna maldita la que lo condenaba a ser un mostro, la Luna no significaba nada para él desde la primera vez que Sere y Darien habían cruzado miradas; la aborrecía, porque en el misterio de la noche Darien y Sere se habían reconocido, en medio de la noche ella había dejado de verle con ojos de niña coqueta para ver obsesionarse con el que decía ser su mejor amigo el hombre de ojos azules y cabello negro…odiaba la Luna tanto como odiaba a Darien Shields.

Maldita luna…estúpida e inútil luna…me recuerdas al sarnoso desgraciado.

Retrocedió un poco y se sentó sobre sus patas traseras vigilando. Mientras él estuviera cerca Darien no reclamaría a Sere.

La vio salir enojada de la casa, siempre estaba allí, haciendo guardia, vigilando con recelo que al maldito no se acercara Punto seguido lo veía salir cuando la luna los llamaba. había aprendido a no obedecerla, a revelarse, con el paso del tiempo la luna no lo llamaba y no se regia por ella, era un animal, una bestia hacia las cosas como quería y cuando quería.

La siguió sigilosamente mientras escuchaba el melódico latir de su corazón, necesitaba proclamarla como suya, el animal estaba ganándole la batalla al hombre, la bestia luchó y venció.

Nicolás dejó de pelear por mantener su humanidad, si su Sere no deseaba ser nada…sólo un animal sanguinario y desesperado.

Con un grito agónico se transmutó a la luz del día y fue por su presa.

Sus ojos se encontraron, negros con celeste, temor con deseo. No pensó, el animal de su interior actuó abalanzándose contra ella mientras la veía correr, la vio caerse y quejarse por el dolor Sere hipaba quedamente escondida debajo de las ramas de un pino alto, olfateó aspirando el aroma que su nena dejaba en el aire, Punto seguido el hombre que aún habitaba en Nicolás , luchaba por tomar el control sobre la bestia, de pronto… sintió algo diferente

Sintió su miedo...

Él no quería su miedo, él quería su amor, quería sentir lo que había sentido aquella vez hacia trescientos años atrás, la inocente y coqueta manera de su andar, su mirada esperanzada y la forma en cómo su cuerpo reaccionaba cuando él estaba cerca.

¡Maldición! –gritó en su interior… Su aroma se descomponía ¿Porque ella le temía?

Retrocedió dos pasos internándose en el bosque, pero vigilándola levemente. Necesitaba tomarla, marcarla de una vez, pero también necesitaba protegerla, Pero su autocontrol estaba destrozado. Cerró los ojos buscando la fuerza necesaria para tomar control de si mismo

Entonces lo escuchó…

Sólo fueron unos minutos mientras su cuerpo se adaptaba a su forma humana y buscaba con que cubrirse. Salió nuevamente al claro y fue cuando lo vio...

Maldito sea…aulló en su interior maldito seas… siempre tienes que aparecer a joder mi vida…

Apretó los puños y gimió de frustración al ver como ella se acurrucaba en el pecho del peli negro, él no había querido asustarla sólo quería protegerla, pero al parecer cada vez que lo hacia la arrojaba hacia …Él

Maldito Shields y maldito él por amar a la misma mujer...

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Darien estaba en el ático de aquella vieja y sombría casa. Era una de las cosas que más le gustaban de la propiedad, estaba lejos de todo ojo humano se veía tan solitaria como él. Le gustaba estar solo, pero Seiya siempre estaba tras él merodeando...vigilando, pendiente de cada uno de sus movimientos, como si a cada paso temiera que Darien perdiera la razón. Era su mejor amigo, su hermano, alguien que estuvo con él en sus peores épocas, el único compañero en siglos solitarios. Seiya era su hermano.

No había visto a Serena desde su beso, un beso que le quemaba los labios las entrañas, quería más, necesitaba más pero no podía permitírselo.

Pasó toda la mañana en el estudio estudiando los libros contables de sus empresas… Shields Industries Corporation of America se encontraba ubicada en Tokio era uno de sus más grandes logros era una torre de mas de 20 pisos donde operaban la mayoría de sus empresas.

No podía concentrarse y eso lo tenia molesto, el olor a chocolate estaba en el ambiente y cada vez era para él más difícil mantenerse alejado, no quería verla morir una cuarta vez; seria terriblemente doloroso para él, estaba casi seguro que esta vez no lo soportaría.

Subió al ático, un lugar íntimo y propio; allí estaban sus tesoros más preciados.

La habitación estaba llena de dibujos hechos a carboncillo y óleo, dibujos que él mismo había hecho en momentos cuando todo era desesperado y terrible, cada dibujo lo representaba, cada trazo decía cuan doloroso era vivir en soledad, siendo inmortal. Se encontró con uno de sus dibujos: un lobo aullando a la luna, la luna arropando un cuerpo desnudo.

Y ella...

Caminó entre sus cosas pasando las manos por la tapa del piano de cola que tenia en ese lugar hacia mucho tiempo que no lo tocaba.

Una nota, y el rostro perfecto de ella iluminaron sus recuerdos….

Sernity…tantos años y pudo sentir tu piel bajo mis manos.

Serenity y él se habían conocido cuando el tocaba el piano en una fiesta de Noche buena en Londres

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Nicolás le insistió que fueran juntos, su mejor amigo había conocido a una mujer hermosa que olía a fresias y a jazmín. Creyó que Nicolás estaba loco… Una mujer con un olor en especial, sólo su mejor amigo pensaría algo como eso, pero fue entonces cuando el aroma lo tocó…Chocolate. Sus sentidos se agudizaron buscando el lugar de donde provenía el aditivo aroma, de pequeño siempre iba hasta la cocina y robaba el preciado manjar un trozo para el y otro para Seiya. Buscó de donde venia la fragancia tan exquisita y la encontró fuera en el balcón de aquella pequeña casa

—Le molesta si la acompaño Madame—dijo con dolor, ahora que la tenia al frente el chocolate inundaba sus sentidos. Observó a la chica rubia de ojos verdes y mirada angelical, ella era simplemente hermosa

—No, no me molesta mi Lord—expreso la mujer con voz baja—¿Es hermosa no? —Susurró ella tiempo después —La Luna, es tan mágica y tan misteriosa— Darien observó a la que era su aliada. Estaba en lo más alto del cielo, lo llamaba lo incitaba a perderse en Hyde Park. En otra oportunidad el lo hubiese hecho, ahora sólo quería quedarse cerca de su hermosa chica con olor a chocolate

—Si...—Susurró mientras escuchó como Nicolás lo llamaba telepáticamente, no quería irse, sin embargo hizo una venia a la chica frente a él—Darien Shields mi Lady—Extendió su mano hasta tocar los enguantados dedos de la mujer, una deliciosa descarga recorrió su cuerpo lentamente y suspiró extasiado mientras observaba los orbes verdes como la esmeralda

— Serenity Winston —Susurró ella con voz queda cuando el depositó un beso en su mano—Mis amigos me llaman Sere...

Sere... Su Sere

Darien—Contestó con voz soterrada y oscura, Nicolás refunfuñó más fuerte y él se vio obligado a desprenderse de la fragancia que embotaba sus sentidos. Nicolás lo esperaba frente al gran piano de cola color marfil

—No he visto a la dueña de las fresias—murmuró mientras él se quitaba los guantes y preparaba sus dedos para tocar—Me dijo que estaría aquí es tan hermosa Edd, tiene el cabello rubio y los ojos más hermosos que he visto en mi vida.

—Señor Shields— el gobernador se acercó a él, es un placer que quiera usted distraernos con su talento—Darien sonrió mientras colocaba sus manos en el teclado y empezaba a tocar, la melodía era suave, hermosa y profunda trataba de que Sere sintiese lo que esos pocos minutos junto a ella habían hecho en él, la vio salir entre la multitud embrujada por la preciosa melodía y el inspiró fuertemente hinchando su pecho y envolviéndose por su aroma peculiar

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Darien levantó la tapa del piano dejando que sus dedos tocasen una que otra tecla, cuando Gabriella murió en la noche que iban a sellar su primer beso no sólo dejó de tocar; Nicolás su mejor amigo lo repudió...

Caminó hasta el caballete que sostenía un lienzo cubierto, quitó la tela suavemente suspirando con dolor... Selene... su largo cabello oscuro como la noche, sus ojos azules como dos témpanos de hielo azul zafiro… hermosos, magníficos; que expresaban tantos sentimientos. Acarició con delicadeza el contorno del rostro en la pintura

Selene... El olor a Chocolate y sus miradas cruzadas cuando se conocieron en Brasil en pleno Carnaval de Río... Esa latina de piel morena y ojos exóticos que lo había llevado al cielo y al infierno al mostrarle los placeres de la carne; sus besos eran fuego; movía sus caderas como una experta garota, lo alucinaba, lo hacia perder la cabeza, ese tiempo en que aquella tigresa de piel bronceada hizo de él un hombre feliz y completo.

Podía cerrar los ojos y recordar sus cuerpo aprisionados en una de las estrechas calles de Río, sentir como su aroma achocolatado se mezclaba con su sudor y el magnifico aroma de su sexo excitado y hambriento.

Abrió los ojos respirando fuertemente; de todas sus Sere, Selene había sido la más sensual, la más caliente.

Apresó su erección por encima de sus vaqueros controlando a la bestia que habitaba en el, respiro un par de veces intentando calmarse hasta que una voz lo trajo a la realidad.

—¿Se puede saber que haces aquí escondido?—preguntó Andrew entrando al ático

—No estoy escondido...—murmuró entre dientes alejándose del óleo

—No, yo diría que si estas escondido y asustado como un maldito chihuahua —se burló su amigo.

—Cállate Andrew... —El pelinegro caminó hasta uno de los estantes y sacó un estuche llevándolo hasta la mesa

—Por lo menos saliste del maldito despacho, estaba empezando a pensar que querías recluirte allí por el resto de tus días—bufó el rubio mirando a su amigo

—¿La has visto?— inquirió preocupado

Andrew suspiró, él nunca había amado a nadie era un hombre libre, así que no tenia ni idea por lo que su amigo estaba pasando—Claro que si recuerdas que soy el doc. He estado revisándole el pie que no me has dejado curar—expresó molesto

Darien lo miró rabiosamente Serena estaba molesta o eso se lo había hecho saber Seiya, nada sutil, dejando su mente abierta cuando ella le lanzaba improperios. Sabia perfectamente que Andrew podría curarla, pero entonces ella se iría

Contradictorio, su parte humana deseaba protegerla, pero el animal que habitaba en él quería devorarla

—No sabes lo frustrado que me siento hermano, no soporto ver alguien enfermo a mi alrededor y tú lo sabes, mis manos tiemblan solas—Darien resopló— en vez de estar escondido como mariquita porque no vas y hablas con ella, Seiya ha estado husmeando en su cabeza y la pobre tiene muchas preguntas que hacerte

—No me jodas

—No soy gay me gustan los coños—refunfuñó el rubio

—Vete al infierno Andrew—Darien le dio una sonrisa sardónica.

—Camino en el infierno desde hace mas de quinientos años—la voz del rubio fue triste y profunda—Te voy a dar un concejo—se paró solemnemente frente al peli negro

—Vamos desembucha, se me olvidaba que tu pareja aparece inexplicablemente muerta cada cien años—Ironizó Darien

—El sarcasmo te sienta—refunfuño el rubio haciendo que el peli negro arqueara una ceja—Porque no la llevas lejos de aquí, la encierras en una puta casa y pasan una noche…—fingió pensar—muchas noches teniendo sexo loco y desenfrenado

—Andrew —Darien negó con la cabeza y saco el violín de su estuche. Le gustaba la manera en como Serena tocaba dulcemente para él sintiendo cada tonada con el alma. Sintió como su pecho se comprimía ante el recuerdo; si cerraba los ojos podía escucharla tocar… Su melodía suave y melancólica...

—Darien—Andrew tocó el hombro de su amigo sacándolo de su recuerdo—Escucha mi consejo, no me quejo de la vida que me ha tocado, si algo he amado es poder aullarle a la luna...pero somos seres melancólicos y tristes, nunca está de más buscar un poco la felicidad al costo de lo que sea

— ¿Y si muere?- la posibilidad de volver a ver a Sere sin vida, era aterradora y dolorosa, era como si un cuchillo lo apuñalara lentamente durante siglos.

—Crees que cortejándola no va a hacerlo, si quieres protegerla ¡hazlo!, pero disfruta Darien, deja ese tonto miedo que tienes y afronta la vida que te tocó, cuídala y se feliz, siempre dicen que la tercera es la vencida—Darien frunció el ceño—Yo digo que hay que aprovechar cada oportunidad que la vida te ofrece, sea grande o pequeña, no tengo que sentir lo que tú experimentas para saber que te hace infeliz tenerla tan lejos y tan cerca, es ver tu mirada o la de ella hace tres días ...Piénsalo hermano.

Darien suspiró meditando las palabras de uno de sus mejores amigos mientras veía como Andrew caminaba hacia la ventana que daba hacia el bosque— ¿Cuantos metros crees que hay desde aquí hasta abajo? —preguntó el rubio.

—No lo se ¿porqué?— Darien se giró justo antes de que su amigo saltara desde la ventana... —Arriesgarse, Jugar y tratar de ganarle a la muerte— Habló entre dientes, tratando de convencerse que quizás si se arriesgaba un poco tal vez tendría un poco de dicha en esta vida ... —tomó el arco y colocó el violín en posición antes de suspirar fuertemente

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Hacia mas de tres días que no veía a Darien, desde que le había dado aquel arrebatador beso no lo había sentido mas, Seiya llegaba todas las noches llevándole libros y la cena, antes de desaparecer misteriosamente.

Andrew iba por las mañanas con el desayuno y le revisaba el tobillo, la hinchazón había cedido y solo le dolía cuando se afirmaba, necesitaba verlo, no podía explicarse la imperiosa necesidad de sentirlo nuevamente; si cerraba los ojos podía recordar claramente la picazón en sus labios, el imperioso y caliente deseo por ir mas allá

Suspiró fuertemente intentado por todos los medios de retomar el libro que leía...Oscuro y Peligroso; cerró los ojos con fuerza; ojala ella fuese amada de esa manera…ojala su ex novio la hubiese amado así…ojala que alguien algún día la hiciera sentir igual al personaje libre:

Hermosa.

Sensual.

Deseada.

Protegida.

Casi princesa.

Sintió la melodía, era triste, melancólica y profunda, cerró los ojos disfrutando de lo que escuchaba hasta que no pudo soportarlo más, se levantó con mucho cuidado de la cama dejando el libro a medio leer y saltando un poco hasta llegar a la puerta de su habitación. La melodía parecía venir del viejo ático de la casa, recordó como su abuela le prohibía ir allí, decía que el polvo y los recuerdos eran demasiados para soportar el lugar.

Embrujada por las notas musicales subió despacio las escaleras que conducían al lugar; embriagada por las miles de sensaciones que recorrían su cuerpo caminó lentamente como si una fuerza poderosa la llamase. La puerta estaba abierta y justo en la ventana estaba él.

Su cabello brocino brillaba bajo la tenue luz del crepúsculo, mientras su cuerpo se estremecía dando vida a los acordes de Introducción and Rondo Capriccioso in A minor

Era una visión casi irreal, Sere se sentía transportada a un mundo antiguo en donde dos amantes luchaban por pertenecerse. De pequeña amó los instrumentos musicales, la viola, el violín, el piano y el saxofón.

La música era irreal, tan irreal como Darien Shields en ese momento. Su cuerpo entero vibró bajo la suave posesión del hombre frente a ella, música, tristeza, debilidad, un corazón roto y apagado una vida llena de tormentos, todo eso le transmitía la poderosa melodía.

Darien parecía tocar cada nota con sus dedos acariciaba la melodía de una manera idílica y extraordinaria

Darien miro hacia el cielo desde su postura. La luna hacia su aparición entre las nubes; suspiró fuertemente sintiendo la melodía que Darien tocaba; cerró sus ojos dejándose llevar por las sensaciones que provocaba ese hombre, un aullido agónico escapó de los labios del hombre peligroso y fantástico que sostenía el violín como si éste fuese su amante haciéndola abrir los ojos abruptamente, justo antes que el hombre saltara desde la ventana.

Prácticamente corrió sin importar el dolor en su tobillo llegando hasta la ventana justamente para verlo correr intensándose en el bosque. Llevó la mano a su corazón intentando calmarlo buscando una razón lógica para lo que acababa de suceder: Darien había saltado por la ventana que estaba a varios metros del suelo y había aterrizado como cuando una hoja cae al suelo…Algo pasaba con ese hombre, algo que no solo la atraía como un imán hacia el, lo deseaba lo quería junto a ella, sentía su cuerpo arder por el al principio pensó que era atracción pero luego del beso se dio cuenta que era más …Deseo, como si llevara mucho tiempo deseando tenerlo, como si se le escapara una y otra vez.

Rastrilló su cabello con su mano, su cabeza estaba llena de miles de preguntas, todas sin respuesta. Pensó que lo mejor era devolverse a su cuarto intentar llamar a Rey y salir de Forks. negó con la cabeza no podía irse hasta no tener la mente clara, hasta no saber porque Darien Shields era un misterio para ella, con esa determinación se dio la vuelta para salir del viejo ático de su abuelo pero su respiración se quedo atragantada cuando su mirada se encontró en el óleo que descansaba en una esquina…Era ella…

En otra situación muy diferente a como estaba ahora, pero era ella, estaba segura de eso.

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Holaaa Dije que esta vez seria mas rápido hemos conocido un poco a Nicolás y a las tres Seres anteriores aunque aun nos falta ohh Dari volviste a esconderte…. Chicas yo de verdad espero que el cap este sin errores son las 11:57 hoy ha sido un dia largo, empezare a editar los otros caps para que sea perfecto y no me cansare de pedirles disculpas, lo que sucede es que para mi es mas sencillo ver a Edward como lobo que a aDarien esa es una de las razones por las cual el cap original esta escrito con los personajes de Meyer, no como me dijeron por ahí que ahora abandonare este lado d el fandom… Eso jamás, Nos vemos la otra semana

Gracias a Salem Fabian porque ella es la que me anima a seguir (sigo sin saber que hago aquí) a mi sister loca que me ayuda con sus bellas prosas y a mi querida Madame S por sacar tiempo de su agenda y betearme el cap (juro solemnemente que para las próximas el "él" llevara la tilde, he aprendido mi lección XD)

Mayra