Los personajes de Sailor Moon son propiedad de la señora Takeuchi, yo sólo me divierto jugando con sus personajes.
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He venido tras tus ojos desde alguna parte,
Tan solo con la convicción, de poder entregarme,
que me toca combatir con este sentimiento,
que yo no puedo poseerte amor porque te pierdo
vivo en la realidad,
de pasar y correr los siglos y los días,
el pacto de poder y sobrenatural, que se llevó mi vida,
y me hace regresar a ti, desde la sombra.
Un Amor Inmortal-Chayanne
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Destino
Andrew sentía el viento fuerte golpeándole el rostro.
Una de las cosas que más amaba de su vida como licántropo era esa:
Correr entre la maleza, con el viento, en dirección contraria; las ramas bajas de los árboles golpeando su espeso pelaje color rubio cenizo.
Todo es casi…casi perfecto.
Era un hombre libre, y estaba en sintonía con esa libertad.
Podía escuchar la voz de Darien susurrándole o más bien regañándolo por haberse ido así, pero no le importaba, Darien Cullen era la única persona a la cual podía llamar amigo. Se habían conocido varias décadas atrás, irónicamente su amigo sufría por amor, tal cual como lo hacía él en ese entonces.
Amor... ¡una palabra y todo el mundo de complicaciones que ésta traía!
Él había prometido no enamorarse desde que había descubierto a Raye con su mejor amigo hacia más de medio siglo atrás.
¡No señor! El amor apesta.
Andrew Furuhata había entregado su corazón a una mujer de ojos negros como el carbón y cabello rojo como las llamas del infierno. Había caído muerto de deseo al verla contonear las caderas en el burdel de la señora Adams, él, un señorito de clase alta, educado y poderoso; había accedido a ir a ese lugar de perdición sólo para comprobarle a sus amigos que tan hombre podía ser, ya que a sus a veinticuatro años no había mostrado interés alguno por una mujer… pero ¡Cristo! sólo fue verla andar, el meneo de sus caderas, al ritmo de una canción para que su corazón, su alma, y su deseo le pertenecieran a Rosa...
Ella…ella…
La mujer más bella del salón de burlesque, la niña más bonita de la señora Adams, la maldita mujer que le enseño los placeres del cielo, condenándolo a las dolorosas flamas del infierno y de un perpetuo deseo.
Raye…
Una puta más en aquel burdel.
Pero para Andrew era la mujer de su vida, la dueña de su corazón.
Raye…
La llamó de nuevo, a pesar de todo…Andrew la seguía llamando; deseándola como el primer día.
Negó con la cabeza cualquier pensamiento con respecto a ella mientras seguía su carrera; algo había sucedido y ahora Darien también corría por el bosque. Se había transmutado por lo que el rubio intuía que al final su amigo no podía aun con su dilema con una de sus tantas Sere. Andrew pensó que quizás jamás lo haría.
— ¿Estás bien? —pregunto mentalmente.
—Necesito pensar que hacer con mi vida —respondió el Pelinegro de igual forma.
Andrew no volvió a hablarle sabiendo que en esos momentos Darien necesitaba seguir a su corazón.
Sonrió de manera irónica y algo nostálgica ante este pensamiento, él mismo destruyó su corazón un mes después de su matrimonio con Raye. Poco le importó que sus padres repudiaran su boda, él era un hombre y ahora tenía a su mujer, una mujer que lo instruía en las bondades del sexo loco y salvaje; en una época en que lo consideraban inmoral.
« Ese día había salido temprano de clases. Pasó por una floristería y rebuscó entre sus bolsillos. Su mujer amaba las rosas blancas. Había un ramo realmente hermoso en exhibición, sacó los billetes que le quedaban, debía buscar un trabajo o estarían en graves problemas, la despensa se estaba acabando y él no quería que su florecita pasara necesidades. Sonrió al dueño del lugar mientras pagaba el ramo, silbó su canción favorita mientras caminaba a casa. Estaba preparado para todo, menos para encontrar a su esposa en la cama junto con Kelvin su mejor amigo.
Gritó lleno de dolor, ira y decepción.
Se internó en el bosque con el alma destrozada, el corazón latiendo en brazas.
Él lo había dejado todo por ella… ella que al final había sido lo que su padre tanto le había restregado- hijo- le advirtió- árbol que crece torcido, su rama jamás endereza- escuchó de manera atronadora aquella sentencia terrible de su viejo cuando Andrew -defendiéndola- le dijo que Raye ya no era una mujer libertina ¡ que tonto había sido! corrió sin importar la lluvia, las ramas golpeando su rostro de niño pequeño, corrió hasta llegar a la parte mas profunda del bosque y se detuvo cuando un intrépido animal atacó, marcándolo de por vida y condenándolo a una eternidad oscura y sin redención...
Ese día la vida de Andrew Furuhata se partió en dos, ese día endureció su corazón y su manera de pensar y una luna llena después el chico rubio que había soñado con la falsa idea del amor aulló a la luna su más grande pesar »
Andrew Furuhata nunca entregaría el corazón nuevamente, ninguna mujer sería merecedora de ello.
El amor apesta…
Se repetía una y otra vez, una y otra vez, sin embargo aún la amaba y la odiaba.
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Serena había divagado no sabía por cuántas horas en el gran ático, descubriendo todas las pinturas que había en el lugar y no dando crédito a lo que veía.
Era ella... Cada mujer en cada cuadro tenía sus facciones, el contorno de su rostro seguía siendo el mismo a pesar del cambio de color en sus ojos, piel o cabello ¡era ella! ¡sin duda! tocó cada lienzo como si así se acariciara ella misma.
No había una razón lógica para lo que sus ojos observaban, mas ella necesitaba aferrarse a algo. Bajó las escaleras que daban a la segunda planta sin importar el dolor agudo de su pie, luego dio varios saltos hasta llegar a la biblioteca y caminó hasta el estante de libros sacando uno tras otro, todos con un denominador en común... Licántropos…
Lobos.
Hombres que trasmutaban a la luz de la luna, hombres que se regían por algo que estaba fuera del alcance de ellos:
La Luna.
Negó con su cabeza fuertemente, los hombres lobos no existían ¿o sí?
¡Dios mío! ¿Me estoy volviendo loca creyendo que algo así ocurre en pleno siglo XXI? Es más…dando espacio a la posibilidad que algún día existió.
Tomó uno de los libros, el más grueso y pesado llevándolo hasta el escritorio caoba que adornaba la estancia "Naturaleza de un Licántropo", abrió el volumen y comenzó a leer; negándose a creer que seres tan mitológicos como aquellos existieran.
"Cabe aclarar, que los licántropos no se transforman con la luna llena. Pueden hacerlo cuando quieran, pero sus sentimientos intervienen en su transformación. Aun así, tienen gran control sobre cuando transformarse o no.
Su origen es incierto, los mitos y leyendas sobre estas criaturas abundan. Pero ¿Cuál de todas es la más acertada?
Los licántropos - dice la leyenda- son personas descendientes de una antigua tribu, tan ancestral, que su nombre se ha perdido con el paso del tiempo. Los licántropos, se han dispersado por todo el mundo, pero como si fuese arte de magia, o quizás por su naturaleza, siempre se encuentran para convivir en manadas, o en familias. Los licántropos se nacen, pero aun así, pueden transformar a los humanos… Los hombres lobo pueden reproducirse con otras razas.
Tanto cuando están en su forma lobuna, como en su forma humana, poseen una fuerza y agilidad mayor que la de un humano común y corriente. Son veloces e inteligentes a la hora de armar tácticas para la batalla. Cuando se encuentran en su forma lobuna, pueden comunicarse con otros lobos de la manada a través de los pensamientos colectivos. No hay secretos en una manada, lo que hace algo difícil la convivencia ¿A quien le gusta develar lo que piensa? Nadie, pero ellos deben hacerlo…."
Serena recostó su espalda al espaldar del sillón, su mente rememoró los sucesos de los últimos días, el enorme lobo negro del bosque, las salidas nocturnas de Darien, Seiya y el doctor Furuhata.
Los aullidos a mitad de la noche eran agónicos y tristes; las miradas de los tres hombres de la casa parecían decir tanto. Esa extraña sensación de sentirse observada mientras dormía. Sentía una presencia, esta le atemorizaba, el miedo de abrir los ojos y encontrarse con algo aterrador, que su olfato reconociera el olor... Tierra húmeda y aire fresco.
Peligro…
El mismo aroma que pertenecía a Darien Shields.
Durante la tarde sintió la presencia de Seiya que daba vueltas alrededor del segundo piso, sabía que la observaba... La vigilaba, sin embargo no le importaba, estaba demasiado concentrada en el libro frente a ella, como mitóloga el tema le atraía, como persona normal, le asustaba.
La luz del crepúsculo se filtro por el ventanal de la biblioteca, Darien no había vuelto pero podía escuchar la voz del doctor Furuhata en el piso inferior de la casa, ese hombre era aún más extraño que Darien.
Escucho pasos en la escalera justo antes de ver la imponente figura de Andrew. Estaba ataviado en una sudadera gris y una camisa sin mangas que se pegaba a su pecho como una segunda piel, miro sus brazos cubiertos de un fino y abundante bello rubio, igual a Darien. Andrew le brindó una brillante sonrisa sexy antes de caminar hacia ella y levantar su pie lesionado de la silla en donde ella descansaba, quitó la venda con mucho cuidado y reviso su tobillo acariciando su piel con la punta de sus dedos. Trasmitiéndole un poco de calor por los lugares en donde sus dedos tocaban.
—Darien va a matarme —murmuró levemente mientras seguía palpando su piel —pero sabe que odio no hacer bien mi trabajo- Serena no sabía si hablaba para el mismo o para ella.
— ¿Disculpa? —murmuró arqueando una ceja hacia el doctor Furuhata, el rubio misterioso sonrió antes de mirarla a los ojos y levantarse de la silla.
—Quiero que te levantes y afirmes el pie contra el suelo —dijo moviendo sus orejas y dando un leve vistazo al libro. Seiya le había dicho que había sentido a Serena en el ático y que cuando él había estado ahí todos los cuadros de Darien estaban descubiertos. Había intentado comunicarse con Darien pero estaba cerrado para cualquier pensamiento telepático, Andrew mismo lo había intentado, confirmando las palabras de Seiya.
Serena se levantó de la silla afirmando su pie contra el suelo, dolía... pero el dolor no era tan fuerte como hacía un par de minutos atrás. Miró al rubio, incrédula, y éste volvió a sonreír —Trata de brincar. —sugirió Andrew, Serena pensó que estaba loco, no era la primera vez que ella sufría un esguince y pasarían algunos días más antes de que pudiese caminar —Sólo hazlo —murmuro seriamente, la Rubia se impulso un poco dejándose caer sobre su pie lastimado. No sucedió nada —Ahora más fuerte —dijo el rubio —confía en mí.
Serena volvió a impulsarse... El dolor se había ido.
— ¿Co… Cómo? —murmuró dando pequeños saltitos.
—Hay muchas cosas que se escapan a los ojos humanos Serena
—Dijo Andrew con voz tranquila —si achicas la vista, agudizas tus sentidos y escuchas tu corazón, encontraras la verdad y lo que significa que tu nombre empiece con Sere para Darien.
Los ojos de Serena se agrandaron.
¿Por qué habla de manera tan misteriosa? Me deja en el limbo.
—Tú… —lo miro confundida — ¿me estás dando a entender algo? ¿Debo entender lo que me estas diciendo?
Andrew sonrió, quizás el amor no estaba hecho para él, pero Darien –su amigo- Darien sufría por esa mujer —Estas leyendo un libro bastante interesante, el te dará muchas respuestas —silencio incomodo—las que faltan- y su sonrisa disimulada, volvió a aparecer- deberás preguntárselas directamente al implicado —giró su cuerpo y abandonó el lugar justo cuando Seiya entraba con la bandeja de la comida.
Ambos hombres se miraron fijamente a los ojos... Lenguaje mudo que solo entendían ellos dos.
La Rubia miro a los hombres fijamente, y de manera confundida. Las palabras de Andrew rondaban en su cabeza. Tomó la ligera cena que Seiya le había llevado y volvió a sumergirse en la lectura hasta que horas después y desde que había llegado a esa casa, Seiya entró avisándole que debía salir junto con el doctor Furuhata y que Darien no volvía a casa. Le recomendó cerrar bien la ventana de su habitación ya que era la única que aún estaba abierta, Serena asintió sin despegar la vista de libro.
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Darien había estado todo el día corriendo por el espeso bosque que colindaba con la vieja casa del sr Tsukino. Necesitaba aclarar sus pensamientos, desde que había besado a Serena cada vez era más difícil mantenerse lejos de ella. Andrew tenía razón, había estado escondiéndose como un maldito perro chihuahua, él era un lobo, uno de linaje noble pero lobo a la final.
Había percibido el aroma de Nicolas cerca, aunque éste se encontraba fuera de los límites de la propiedad. Agotado como se sentía dejó que su cuerpo peludo por la transformación descansara echado sobre sus patas traseras.
Hacia media hora que su visión estaba enfocada en la ventana de la biblioteca en donde aun se podía observar la luz encendida.
Seiya le había dicho que Serena se encontraba allí, que había visto sus pinturas y que desde ese momento estaba leyendo el manual del licántropo.
Suspiró sonoramente. No quería que Serena se enterara de quien era él en realidad; había visto y sufrido los gestos de terror de Serena y Selene le dolía insoportablemente la muerte de Serenity, para él era mejor que ella nunca hubiese sabido quien era en realidad.
Serenity… Su chica bonita de manos celestiales.
Escuchar el "concierto emperador" de Beethoven desde sus prodigiosas manos era el sueño de cada artista o amante del piano. Cuando lo había escuchado tocar en esa fiesta, el padre de Serenity se había acercado a él y le había propuesto que sí podía darle clases particulares a su niña. Buscó a la mujer afanosamente sin poder verla, ella estaba ahí, el aroma a chocolate fundía sus sentidos, agudizó su vista hasta dar con el traje amarillo suave que tenía puesto aquella chica que en sólo unos segundos había vuelto su vida de cabeza.
No estaba sola, Nick estaba junto a ella, el gesto en el rostro de uno de sus mejores amigos lo decía todo, la chica de olor a fresas y a jazmín era la misma chica cuyo aroma a chocolate lo tenía como el animal que era: babeando literalmente por ella.
No dijo nada, enfocó su vista en cada uno de los actos de Paúl y de la señorita Serenity, él parecía entusiasmado, ella se veía como si hubiese perdido algo. Tomó uno de los vasos con brandy que llevaba el mesero y justo cuando iba a llevarlo a su boca sus ojos se encontraron con una sonrisa pícara que adornó el rostro de ella justo cuando su sonrisa ladeada se formaba, brindó a la salud por la hermosa mujer frente a él, ella le guiñó un ojo en un ataque de fina coquetería sin inmutarse de que su amigo le hablaba.
A partir de ese momento Darien Chiba se convirtió en instructor de piano de la hija mayor del matrimonio Winston.
Día tras día veía a su amigo salir con una y otra mujer, perderse noches enteras entre las casas de burlesque, mientras que él no sentía deseos de salir. Se sentía sucio si estaba con una mujer y al día siguiente iba a darle clases a su dulce, fue así como Darien Cullen se dio cuenta que lo de Paul era un encaprichamiento sin sentido. La realidad lo golpeó cuando enfrentó sus sentimientos y reconoció su amor hacia Serenity, dándose cuenta de que era totalmente correspondido, fue así como entre miradas picaras y caricias inocentes y casuales tomo la fuerza necesaria para presentarse ante el señor Winston y pedir formalmente la mano de la que sería su mujer.
Esa noche estaba tan radiante por la aceptación de su futuro suegro que mando a que Seiya organizara una pequeña fiesta… Paul había estado bebiendo y tenia días fuera de casa.
De los tres Nick era el que menos tomaba su condición enserio, su poder de controlar los elementos le daba una fuerza inigualable y cuando se enteró del compromiso entre Serenity y Darien no fue tristeza e ira lo que lo llevo a cometer lo que nadie pensaba. Paul no controló el animal que rugía en su interior, no era su corazón el que yacía roto, era su orgullo el que le exigía compensación de su traición.
Esa noche Nick y Darien que habían sido amigos desde la más tierna infancia se separaron con cicatrices profundas en su vida, Darien llevaba en su rostro la marca de la traición, Paul llevaba en su alma la marca del odio y el resentimiento.
A pesar de su rostro desfigurado Gabriella lo amo, y él sentía su cuerpo expandirse mas y mas por ella, si algo tenia Darien claro era que lo primordial para un licántropo era amar incondicional y perdidamente, pero solo una vez…
La noche de la boda un animal atacó el coche en donde se trasladaban Gabriella y sus padres, un animal con pelaje negro y oscuro, con ojos inyectados de sangre según lo había descrito el cochero.
Esa noche Darien aprendió dos cosas de su raza:
… Los licántropos no olvidan y les cuesta mucho perdonar.
La brisa fría golpeó su rostro haciéndolo regresar al presente, sintiendo como su corazón se encogía ante el recuerdo de su bella niña de cabellos de sol y manos prodigiosas.
Aún puedo sentir tus manos sobre mi…
Miró a su inquebrantable Luna y aulló, aulló como hacia trescientos años no aullaba, aulló por el dolor que le producía haber perdido al primer amor.
Ojala todo hubiese sido diferente…ojala mi vida fuera diferente.
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Serena escuchó el agónico sonido producido por el dolor desde alguna parte del bosque, un lobo aullaba a la luna que se mostraba majestuosa en lo alto del firmamento.
Había terminado de leer el libro hacía más de media hora.
Pasaban de la media noche, pero el sueño parecía haberse esfumado por lo cual se asomó a la ventana de la biblioteca dejando que el viento frio acariciara su rostro y sus cabellos.
Exhaló fuertemente inhalando el aroma a lluvia, al parecer llovería nuevamente, lo cual no era raro en Forks, faltaban cuatro días para que Kaito el mecánico del pueblo le entregara su vieja camioneta y entonces ella se tendría que ir de la casa de Darien Cullen.
Y allí estaba la cuestión.
¿Podría irse sin terminar de buscar lo que fuera que estaba buscando?
Aquella tremenda intuición apretaba el pecho de Serena, sabía muy bien que de alguna manera su vida estaba atada de manera irremediable a aquel lugar y a aquella luna.
Cerró la ventana y apagó las luces de la habitación. Su pie no dolía lo cual era genial pues no cojeaba, llegó hasta su habitación y cambio sus jeans deslavados por la ropa de deporte que Seiya le había entregado cuando llego a la casa, se sentó en la cama pegando su espalda al cabecero de la misma y peinó su cabello con sus manos.
Su mente era un revoltijo de preguntas, preguntas que parecían irreales, las palabras de Andrew taladraban en su cabeza y las pocas cosas que había podido captar del libro la hacían sentir confundida.
Tomó su laptop encendiéndolo y googleando Licantropía, el tema no salía de su cabeza y aunque parecía ilógico todos los sucesos la hacían pensar que no estaba tan mal ubicada.
Encontró un artículo en Wikipedia que le hizo enfocarse nuevamente y leer en voz alta.
Se puede reconocer a un licántropo cuando está en su forma humana de muchas maneras:
"Al igual que todos los cánidos, sus oídos son muy sensibles a los sonidos agudos"
"Pueden mover de forma voluntaria o involuntaria sus orejas"
"En cuanto a la personalidad son muy reservados, algunos no sociables, con ego grande"
"Demasiado emocionales"
-Andrew es ególatra, Seiya reservado y Darien no muy sociable- pensó analizando lo anteriormente leído.
"Sus ojos son siempre café oscuro, grises o verde esmeralda, en algunos casos poseen ojos cambiantes de color según su estado de ánimo" -los ojos de Darien cambiaban según su estado de ánimo.
"Poseen un desarrollo muscular sorprendente, cuando se proponen cambiar algo de su cuerpo lo hacen con una rapidez impresionante" -la masa muscular de esos tres hombres no era normal… No del todo.
"Generalmente poseen piel morena o blanca pálida" -Andrew y Darien eran de piel traslucida, Seiya era de piel morena.
"Sus ojos tienen algo que cautiva y atrae o bien puede causar un temor profundo e inexplicable". -no podía mirar a los ojos a Darien Shields.
Su garganta se secó y su corazón se oprimió mientras continuaba leyendo…
"Tiene cambios de estado bruscos, esto le sucede inconscientemente" –bipolaridad.
"Tiene ataques de ira repentinos" -Darien había pasado de tranquilo a iracundo en cuestión de segundos.
"Son muy veloces con fuerza indescriptible" -había corrido rápidamente en dirección al bosque.
"Poseen gran cantidad de vello corporal y facial siendo considerados que entre más vello posea en su forma humana más fuerte será en su forma animal" -los brazos de Darien, Seiya y Andrew eran excesivamente velludos.
"Son celosos, protectores y puede inclusive matar si se le hacen daño a quienes aman"
Serena pasó las manos por sus cabellos alejando el computador de sus piernas…. —Esto es una locura —pensó metiendo su cabeza entre sus piernas, Darien, Andrew y Seiya no podían ser licántropos, los licántropos eran mitos estaban en pleno siglo veintiuno, negó con la cabeza sonriendo y retomo de nuevo la laptop abriendo su página de red social.
Se llevó una gran sorpresa al ver el estado de su ex novio, seguía diciendo que estaba comprometido pero ya no era su nombre el que estaba al lado, su foto de perfil había sido remplazada por una con su nueva prometida.
Milagrosamente su pecho no se contrajo ni su corazón se oprimió, esperó unos minutos para ver si la ira y el dolor hacían de lo suyo, pero sólo atinó a colocar las palabras "ojala te dure", antes de darle enviar al comentario lo elimino y bloqueó a su ex, no quería saber nada de Diamante Black.
Leyó los ocho mil mensajes de Rey pero no contestó ninguno, apagó la laptop y la lámpara y decidido que era mejor descansar y olvidarse unas horas de lobos, lunas llenas y demás…
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Podía sentir la presencia… estaba allí, muy cerca de ella, podía sentir las gotas de lluvia golpear fuertemente en el vidrio de la ventana y en el tejado, trató de relajarse, pero escuchaba una respiración mucho más rápida que la suya. El olor a bosque y tierra húmeda se coló por sus fosas nasales y decidió ser valiente y poner fin al estúpido juego del gato y el ratón; abrió sus ojos levemente encontrándose con la figura pétrea y musculosa de alguien cerca de la ventana, no tenía que verlo bien para saber que era él.
—Darien —murmuró con voz ahogada, la figura se movió rápidamente "Son muy veloces con fuerza indescriptible." —Recordó lo leído desde su ordenador, la presencia abrió la ventana dispuesto a saltar, pero ella saco su celular iluminando su rostro levemente —Sé que eres tú… Enfréntame. —murmuró con dientes apretados, —Intuyo lo que eres y no te tengo miedo…
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Me pasa algo muy raro con esta historia y es que ella se manda sola me hubiese gustado que este momento fuese unos capítulos después pero como el antiguo beso fue inevitable, Mi Eddie huira o se quedara para aclararle las dudas?, Dios estoy ansiosa se me ocurren ideas muy macabras para el próximo capitulo quiero agradecer a atodas aquellas que me han dejado Rev chicas sus comentarios me ayudan a seguir aquí
No puedo irme sin antes agradecer a mi querida Salem Fabian ella es la mas conciente de todas mis inseguridades en cuanto a cada cap gracias por estar ahí y dejarme joderte la vida, a Tania Ga por su ayuda en momentos de atranque, a mi querida Madame S porque ella conoce tanto como yo los sentimientos de cada hombre en este fic y me ayuda a ser mejor cada dia y a Ginette bri que a pesar de que no estemos de acuerdo en muchas cosas me ayuda y es mi bruji loca y la quiero con todo mi corazón de pollo y kilos demás gracias a las 4 por estar ahí para mi por ayudarme y entenderme
Aryam.
