Disclaimer: los personajes de Sailor Moon son propiedad única y exclusivamente de Naoko T. yo solo los utilizo para mi diversión
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Fuego calor
Eres inalcanzable pero aun así estas aquí
Quien dice que no puedo tocar tu piel caliente
Quizás aun así ni te sienta junto a mi
Tan difícil es traerte a mi lado
Porque amor si estás aquí.
Te seguiré a donde vayas eso lo sabes pero
Y si nuestros caminos difieren que será de mi?
Busco una pobre excusa alguna ilusa manera de llegara a ti
Aunque que sea imaginativa tonta ingenua estúpida,
Alguna palabra para sentir tu corazón latir.
Absorber los horizontes de tu mente,
Ser en quien piensas
Cuesta tanto apartar el fuego de mi fuego interior.
Amado mío ardo
Me quemo
Soy de papel, viento hielo y ardo
Fuego y más fuego
Sensación imperfecta de este mortal cuerpo
Se consumen las palabras
Se nubla el auto control
La piel expuesta pide a gritos el deseo de ese glorioso encuentro
Gritos desgarradores que se vuelven los aullidos más fervientes
Suspiros incoherencias fuego calor pasión deseo
Lujuria todos conteniéndose en el interior
El rozar de sus cuerpos el ser uno bajo la luz de la luna
Es la entrega necesaria que padecían.
Autor: Tannia Ga.
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Recomendación Musical
Avalanch - Tu fuego en mi
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Luna llena II Parte
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Rei estaba dormida cuando un aullido la despertó, ¡Joder! le asustaba que hubiese lobos cerca. Era como si la acecharan o la llamaran. Maldecía la hora en la que había ido a parar a ese pueblucho olvidado por Dios.
No había nada interesante que ver, sólo la nieve que caía monótonamente. Por otra parte estaba el señor esteroides, y esa mirada que le daba a ella como si la conociera de antes, cuando estaba segura que jamás en su vida la había visto.
¡Es un idiota egocéntrico!
Tragó saliva al pensar que quizás sería alguno de los amigos de Zafiro. Analizó la terrible posibilidad, pero al final se dio por vencida; su rostro no le era familiar.
Dio una vuelta más en su cama completamente segura que no iba a poder dormirse ¡Genial! farfulló molesta.
Serena se había acostado temprano alegando un dolor de cabeza fuerte, pero Sere siempre había sido una muy mala actriz, algo preocupaba a su amiga y ese algo tenía que ver con Darien Shields, ella lo intuía. Se levantó de la cama buscando su celular y buscando los números de contacto que ella necesitaba
— ¡Diablos! —gimió frustrada a la no encontrar el número de teléfono de Yaten Tsukino. En Tokio estaría amaneciendo ya ¿o era de día?, eso no le importaba necesitaba hablar con el hermano mayor de Serena. Nuevamente se escuchó el aullido de un lobo y todo su cuerpo se estremeció, miro el reloj en la cómoda; era casi media noche, asustada salió de la habitación y caminó hacia el cuarto de Serena, sorprendiéndose al ver la cama vacía— ¿Dónde te metiste Serena?—murmuró devolviéndose a su habitación y buscando un abrigo, algo le decía que quizás Serena había salido…
— ¡Serena! —gritó a su amiga escuchando una vez más el aullido que la hizo estremecer. Parecía que estuvieran dándole una paliza a ese lobo, con manos temblorosas tomó su celular y marcó a la única persona que podía ayudarla.
—Hola Zafiro…—susurró a través del frío.
— ¿Dónde estás perra? —Gritó Zafiro encolerizado —sabes que Max va a demandarte, le jodiste la cara, idiota.
— ¡Se propaso!
—Te le insinuaste perra, las mujeres siempre lo hacen, tu sólo ibas a acompañarlo a la maldita cena nada más—murmuró sulfurado; Rei lo sintió respirar hondo —Rei, amor vuelve tienes que convencer a Max de que retire la acusación en mi contra.
— ¿Y cómo se supone que hare eso?
—No me importa como lo hagas, sólo regresa y hazlo—Rei pudo entrever por sus palabras atropelladas que estaba bebiendo—Ofrécele una mamada, revuélcate con él ¡No me importa!
Una lágrima solitaria y fría se deslizó por el rostro de Rei, siempre era igual…él no cambiará jamás…no me ama…
—No voy a volver Zafiro…—murmuró ella firme—No voy a volver a rebajarme para que tu alimentes tus vicios.
— ¡Maldita sea! Rei Hino, recuerdas de donde te saque hace siete años, no te vengas a dar de pura…—murmuró con sarcasmo.
— ¡Yo no quería estar ahí! —Gritó ella — ¡Tú lo sabias!, estaba ahí por mi madre, nunca tuve nada que ver con ningún cliente.
—Porque eres una frígida, ni siquiera sirves para calentar una puta polla—la voz de Zafiro era histérica y ebria.
— Zafiro necesito el teléfono de Yaten Tsukino—dijo ella interrumpiéndolo.
La risa cínica de Zafiro se escuchó al otro lado de la línea—siempre has estado enamorada del pelele de Tsukino, lo vi en tus ojos cuando él estuvo en Nueva York intentando que Serena hablara con su padre… eres una golfa.
La rubia respiró ruidosamente.
— Zafiro, Serena está en peligro necesito el teléfono de Yaten y gracias a ti no lo tengo en mi celular —pero del otro lado de la línea solo se escuchaba un pitido Zafiro había colgado.
¡Maldición! —gimió en voz alta antes de entrar a la casa nuevamente y subir las escaleras hasta llegar a la habitación de Serena, buscó en todas las gavetas hasta encontrar el celular de su amiga…
Yaten
¡Bendito sea Dios!, Rei marcó rápidamente pero la llamada no entraba, salió nuevamente al patio trasero de la casa y marco el número rápidamente… Un pitido, dos pitidos.
—Buenos días—la suave voz de Yaten se escuchó al otro lado de la línea.
—Yaten soy Rei—dijo ella rápidamente
— ¡Rei, sucede algo!, ¡¿Por qué estas llamando del teléfono de Serena?! —exclamo el hombre al otro lado del auricular.
—Es Serena Yaten, ella está…—No pudo decir nada más, sintió un fuerte pellizco en su cuello justo antes de caer en la inconsciencia.
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Nicolás, había corrido entre la maleza persiguiendo el olor de Serena Tsukino. Nunca se encontraría con Darien, ella siempre seguía un patrón, lo tenía plenamente identificado, desde Selene siempre se repetía la misma historia.
Faltando pocos minutos para la media noche ella siempre salía a buscarlo. Estaba cerca, podía sentir su corazón palpitar acelerado sus pisadas en el bosque, deteniéndose abruptamente. Ordenó a sus extremidades andar más rápido cuando divisó uno de los prados que había en el bosque, pero cuando se acercó y vio la escena frente a él frenó su maratónica carrera abruptamente. La había encontrado tarde, ella estaba con él, lo acariciaba y tocaba como si fuese la cosa más hermosa que había visto en el mundo, ellos eran monstruos, perros sarnosos, ella no tenía que tocarlo así, al menos no a él.
No, no, no….maldito sea, detente, detente ¡No lo toques! ¡Me perteneces!
Retuvo el deseo de aullar de dolor, eso los alertaría. Intensificó sus sentidos y la escuchó:
—Te amo—le murmuró—te amo odioso cabrón, patán de quinta, chucho asqueroso, te amo— vio como con la mano libre limpio su mejilla mientras Darien gemía.
El cuerpo de Nicolás se tensó ante las palabras murmuradas por su mujer.
Su cuerpo entero tembló y se impulsó hacia adelante listo para atacar, acabaría con su maldición matándolos a ambos como había decidido en un principio, pero frenó a pocos metros de la pareja. Alzó la vista mirando a su luna maldita. Estaban a pocos minutos de ser las doce, observó el otro extremo del bosque y corrió alejándose del lugar, en un principio disfrutaba arrebatar a Darien el amor de su Sere, pero el sufrimiento iba ser mucho peor si lo hacía después de la entrega... Podrían disfrutar ahora, podrían hacer lo que quisieran pero Serena Tsukino y Darien Shields pagarían muy caro su traición y dolor...
¡Malditos sean ambos! Voy a disfrutar lo que viene ¡Lo juro!
Corrió en la noche, con la luna vigilante. Nicolás corría enloquecido, en consonancia con su odio.
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Darien, el lobo correteaba veloz por el bosque sin importar la maleza o las ramas bajas que impactaban su cuerpo y rostro. Había huido una vez más; el dolor de tenerla tan cerca, de sentirla tan suya…
Serena había dicho que lo amaba y él había gemido ante su tacto, se había mordido la lengua en más de una ocasión en esos siete días.
Eres mía nena, mía solo doce horas nena... Ve a casa y escóndete de Nicolás
Freno al mencionar la última palabra… Nicolás, estaba desaparecido hacia unos días e Serena estaba en el bosque.
¡Maldición! Podía haber en el mundo alguien más estúpido que él. Dio media vuelta aullando a la luna para que su mutación retrasara un poco, podía sentirla, en su piel; en su sangre cada vez más espesa y caliente. Menos de veinte minutos para que el cambio fuese total, para que su naturaleza lo dominara, necesitaba llegar al claro necesitaba que Sere se quedara en casa a salvo de Nicolás y a salvo de él.
Corrió por el mismo camino hasta llegar al claro en el que hacia minutos estaba con ella, pero estaba solo. Aulló nuevamente obligando su cuerpo a la transformación lobo-humano, gimió de dolor mientras sentía su cuerpo quemarse por la luna, ningún cambiante, licántropo o como fuese que los llamasen podían resistirse a los mandatos de la madre y él estaba contradiciendo su naturaleza lobuna.
— ¡Sere! —Grito cuando logró articular más que aullidos y gemidos— ¡Sere! —tonto ¡era un maldito tonto! —Serena mi amor ¿dónde estás?—sentía el lobo tomar su cuerpo nuevamente cayendo al piso sin dejarse controlar totalmente, se paró del rocoso suelo inhalando fuertemente… No había rastro de Nicolás, pero sí de Serena…
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— ¡Darien!—gritó agarrando su pecho—Regresa—su voz salió ahogada por el llanto dejándose caer de rodillas sobre la superficie rocosa…—Darien…—Susurró al viento antes de empezar a correr por la maleza del bosque sin importarle cuantas ramas pegaban contra su rostro brazos. Podía sentir su gemido lastimero, podía aspirar el olor a tierra húmeda de su hombre porque él le pertenecía tanto como ella era de él.
Llegó a un nuevo claro rápidamente y se detuvo al ver la figura del hombre frente a ella, estaba desnudo, la luz de la luna bañándolo levemente, no era un humano, su naturaleza seguía allí, media casi el doble que en su estado normal, de espaldas a ella mirando a la luna.
—Darien—lo llamó viendo como su cuerpo cubierto por pelo se tensaba—mírame por favor—susurró bajo, las manos de Darien eran dos piedras pesadas.
—Ve a casa Sere—murmuro sin girarse—Me lo prometiste, ve a casa ahora.
—No Darien, no lo haré…
—Tu… Tú no entiendes- su voz era gimiente y desgarrada, era el miedo de entender que estaba en un punto de su existencia donde todo el dolor y la soledad podía hacerse más grande y destrozarlo por completo.
Mueres y yo no sobreviviré…
—El que no entiende eres tú, no voy a hacer lo que tú estás haciendo, ¡Alejándote de mí!
Mírame bebé vez cuanto me duele esto… Me duele Darien.
— ¿Por qué me haces esto Serena?…—murmuró él.
— ¿Por qué me haces esto tú a mí? —Respondió ella—que no me vez— camino dos pasos hacia él —estoy quemándome por ti, tu luna me llama a seguirte esta noche.
—Te has puesto en peligro al salir de casa…
—Lo sé, pero necesitaba decirte que te amaba, que te amo.
Mírame Darien, gírate y mírame…
No ves en el dilema que me has puesto…Te deseo—calló—Mucho—su voz se había distorsionado—pero tomarte ahora es poner en peligro tu vida y no puedo, Nicolás puede aparecer y presenciarías algo realmente espeluznante- levantó sus ojos hacia la mujer que enfrente de él lloraba- Lucharía por ti Sere—se giró mirándola a los ojos—No permitiría que te vayas de mí una vez más, no podría soportarlo.
—Seiya y Andrew están en el bosque, Nicolás no sería tan estúpido como para aparecer ahora…—caminó dos pasos hacia él.
—Aléjate—Darien mostró sus dientes—Faltan diez minutos nena, te tomare como mi naturaleza me obliga y no deseo que sea así...
—Tómame como te lo dicte el corazón Darien, sé que no me harás daño…
— ¿Qué te hace estar tan segura?… Voy a perder el control Sere…Lo haré y no podre perdonármelo—la rubia caminó un poco más hasta quedar a centímetros de el—Por favor Aléjate—podía sentir el dolor en su voz—por favor Sere.
Me dueles, aléjate nena, me dueles.
— ¡Por favor tú!—gritó ella tocando su brazo—Mírame Darien, ¡mírame! no sé cómo ni cuándo, pero mi corazón estaba roto, mi vida destrozada y tú has sido tan extraño conmigo, tan bueno y dulce, me has mimado, me he sentido amada, respetada, que alguien en realidad me mira, me siento tan vinculada a ti, me estoy quemando Darien—se abrazó a su pecho—Me estoy muriendo por ti…—alzó el rostro sin importarle sus filosos dientes—Bésame Darien Shields.
— ¡NO!—se alejó, su parte animal deseaba tenderla en suelo y embestirla tan fuerte y salvajemente hasta que quedase saciado, pero su parte humana le gritaba que corriese en dirección opuesta, se sentía atrapado entre dos mundos el bien y el mal, disputándose una pelea en su cuerpo y en su corazón. Sabía que el más perjudicado sería él. Vio como Serena desabotonaba su camiseta hasta dejarla resbalar por sus brazos dejándole ver los pechos erectos por el frío de la noche.
Ella se estaba entregando a él, al hombre…. Al lobo.
— ¿Qué haces Sere?…—murmuró con voz estrangulada, su entrepierna dolía, estaba erecto como un mástil, miró a la luna… "su luna" y aulló nuevamente con dolor, su rostro se desfiguró al punto de que los colmillos se alargaron y sus orejas se corrieron hasta quedar puntiagudas, aulló más fuerte peleando internamente con la bestia que ordenaba tomar lo que por derecho le pertenecía.
Serena lo vio luchar, la bestia apoderándose de su cuerpo, el ser humano luchando por no dejarse vencer, un animal salvaje y fiero lo poseía, lo veía retorcerse con dolor, aullar y gemir lastimosamente.
—No vas a detenerme con eso—dijo ella en un acto de valentía—No tengo miedo—llevó las manos a su cinturón –Te amo tal como eres— Darien alzó la cabeza hacia la luna, aullando su nombre fuertemente. Serena vio como el humano volvía ganando una partida.
— ¡Vete ahora!—rugió el con fuerzas—por el amor a todo lo sagrado no sigas haciendo eso—su voz salía marcada a fuego; el viento meciéndolos suavemente y las pequeñas gotas de lluvia sobre ellos.
—Tómame—ella se quitó los zapatos – ¡Me entrego a ti, tómame!
—Vete—rugió aún más fuerte, mientras la bestia seguía luchando, —Por favor bebé… Aléjate—gimió. Ella caminó hacia él, valiente, fuerte y decidida, observó su perfecto cuerpo bañado por la luz de la luna, su trabajado y esculpido cuerpo su piel de mármol brillante por las gotas de lluvia que caían sobre sus cabezas. Extendió su mano hacia él sin importarle el frío inclemente que la azotaba con fuerzas, sabía perfectamente que él le daría calor, el calor que ella necesitaba, que apagaría su necesidad.
—He llegado hasta aquí Darien, ¿eso no te dice suficiente?—dijo ella colocando su mano en su pecho nuevamente…—Te necesito, no puedo respirar—Darien miró sus pechos desnudos coronados por dos montículos rosa carmesí, ella era perfecta y él podía lastimarla, trató de alejarse una vez más pero ella lo retuvo.
—Por favor… dijeron los dos a unisonó, el rogaba que se alejara, ella que se quedase.
—No lo hagas más difícil cariño—ella vio sus ojos temerosos y profundos, su nariz perfilada y su rostro duro. La cicatriz que marcaba su rostro y dio un paso más hacia él sin dejar de tocar su pecho, estaban completamente desnudos mientras las lluvia caía sobre ellos y el viento apremiaba fuertemente.
Darien siseo un poco al sentir el calor del cuerpo de su mujer junto a él, la hora pactada estaba cada vez más cerca, el aroma de la lluvia mezclado con la esencia de Sere y el olor de su excitación lo estaban volviendo loco, sin embargo mantenía la bestia aun encerrada dentro de su cuerpo con mucha dificultad.
—Sere —siseo aún más fuerte cuando los pezones de ella chocaron contra la dureza de su pecho, ella rodeó su cuello empinándose un poco hasta morder su barbilla—Por favor bebé, aun puedes irte…
—No lo haré, soy tu mujer Darien y quiero serlo por completo ahora—susurró ella con voz de niña mientras que trazaba con sus labios un camino húmedo hasta su oreja.
Darien aulló como el hijo de la luna que era, estaba lleno de deseo y lujuria, y cuando ella succionó su lóbulo fuertemente dejando su cuerpo totalmente recostado al de él, Darien perdió la poca cordura que aún lo sostenía. Apretó su erección entre su vientre y el cuerpo de su hombre.
Los brazos de Darien se cernieron sobre el menudo cuerpo de Serena, apretándola contra sí, su boca buscó la de ella devorándola, penetrándola con su lengua, haciéndole el amor mientras embestía contra su vientre. Serena buceaba por aire. Entregada completamente a él, el calor de sus cuerpos, juntos se encendían, se rendían a la necesidad de acabar con una maldición que los perseguía en ese momento, ella era Selene, Serenity y Serena, juntas, amando al hombre que ellas amaban.
Dejó que sus manos acariciaran su cuerpo, moviéndolas en todo lo que él le permitía. En un movimiento brusco y desesperado él la giró besando su cuello, su espalda, cada una de sus vertebras mientras ella gemía sin control derritiéndose en el fuego de la pasión a la que él la inducia. Las fuertes y ásperas manos del hombre apresaron sus pechos haciéndola gritar y estremecer de placer.
Un acto netamente carnal, como Darien lo necesitaba, en el fondo ella sabía que quizás en otra circunstancia Darien sería más delicado, pero en ese momento era brusco pasional y fuerte, ¡y maldita fuera! si negara que no le gustaba lo que sus manos hacían en el cuerpo de ella.
La mano de él abarcó su sexo, colándose entre sus pliegues, comprobando la humedad que emanaba de su cuerpo. Serena sólo pudo gemir ante el experto toque de su amante.
—Soy un lobo—murmuró él con voz áspera—Soy un animal Serena, un perro condenado a transformarme cuando la luna me llama—movía sus dedos de arriba abajo con una destreza alucinante haciéndola sisear del placer, torturando su clítoris con sus largos dedos debido al toque por siglos del piano hasta acerca lloriquear—te di la oportunidad de irte y la negaste.
Le tomó todo de si a Serena reunir fuerza para hilvanar una frase—No soy una cobarde y deseo esto más de lo que tú puedes desearlo—murmuró con voz febril—Tómame Darien sin arrepentimientos, como si no existiera un mañana, tómame sin miramientos, ¡hazme tu mujer de una jodida vez, ¡no soy de cristal Darien Shields!
El animal en su cuerpo jadeó antes de tumbarla súbitamente sobre la nieve, el lodo formado por la intensidad de la lluvia era viscoso. La colocó boca abajo arqueando su cuerpo delante de él, su mano fuerte bajó zigzagueante su espalda elevando el trasero pequeño y redondo mientras él olfateaba su sexo como un perro de caza. La luna iluminó con sus rayos el pequeño claro en el que estaban. Darien aulló extasiado antes de penetrarla de una sola y certera estocada.
Serena tembló entre su brazo cuando sintió el miembro de Darien abrirse camino en su interior, él era grande y ancho, aunque era doloroso no era menos placentero, una mano bajo por su vientre obligándola a mantener el trasero levantado en posición a él, mientras que un estático Darien aullaba como si fuese su fin. Se movió tímidamente entre el amarre de su brazo cuando su cuerpo se adaptó al extraño visitante, con la piel ardiendo en llamas la luna bañándolos con sus rayos y el placer de por fin estar juntos; Darien se movió dentro de ella, sacando su miembro casi totalmente antes de volver a embestirla, podía sentir las garras de sus manos en su piel, mostrando la lucha de animal y el hombre. Ambos tomándola con lujuria y deseo salvaje, ambos anhelando el momento en el que ella fuera completamente suya, sus carnes chocando al ritmo frenético y desesperado del latir de sus corazones, convirtiéndose en uno, amándose sin control.
Darien rugía, moviendo sus caderas a un ritmo desconcertante, soltó el cabello de su chica apresándola con ambas manos en las caderas, aumentado el delirante vaivén de sus caderas mientras Serena enterraba las uñas en el barro y luchaba porque el aire llegara a sus pulmones, el aire se impregnaba de la fragancia de ambos, las gotas de lluvia salpicando sobre sus cuerpos el olor metálico del sexo y la necesidad de estar juntos para siempre.
Te amo Sere.
Embestida.
No me dejes nunca Darien…
Embestida.
Eres mi mundo Serena, todo en esta vida carece sin ti.
Embestida.
Te amo Darien Shields.
Embestida.
Eres mío animal.
Embestida.
Eres mía… Mi caramelo de chocolate dulce.
Sintió como lamia su espalda, como cada poro de su piel se contraía ante la deliciosa caricia, él volvió a apretar su vientre con una mano, trazando un sendero donde la piel quemaba. Una de sus manos encontró su pecho derecho y lo apretó desesperadamente mientras que con la otra la satisfacía haciendo círculos torturantes en la punta de su clítoris.
Aullidos, jadeos un sinfín de maldiciones y dos corazones latiendo ante un sólo palpitar, los minutos fueron eternos para los amantes que consumaban su unidad eterna.
Serena Tsukino
La niña rebelde.
La que su padre había desterrado.
La que no pensaba enamorarse.
La que odiaba al hombre que había comprado la casa de su abuela.
La mujer de un hombre lobo…
Sintió como cada partícula de su cuerpo se extendía y dilataba ante el momento culminante, la deliciosa fricción que Darien le otorgaba en la intimidad más primitiva del ser humano.
Darien haciendo promesas silenciosas.
…. un para siempre.
Estar atada a él como ella lo deseaba…
Su cuerpo fue tensándose… contrayéndose ante la magnífica sensación de plenitud que solo daba el amor correspondido.
Se dilató ante el inminente placer que concedía el orgasmo y Darien exclamó un sonido sordo cuando sus paredes internas se cerraron alrededor de su miembro. Su cabeza descendió hasta su hombro mostrando los dos afilados colmillos y rasgando la piel fuertemente… Marcándola por una eternidad por toda la vida.
Un estremecerse sobre su cuerpo ante la potencia de su liberación
Con el cuerpo agotado, el corazón latiendo desesperado y sus pulmones colapsando por la falta de aire, Serena dejó que su cuerpo desmadejado cayera al frío y húmedo suelo de los bosques de Osaka.
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Así era como se sentía el éxtasis, era el correr de la sangre frenéticamente, era sentirse completamente pleno.
Media noche y la primera luna llena en la que su animal interior no se apoderaba al cien por ciento de su cuerpo, aunque su apariencia era humana, sus garras y sus afilados colmillos mostraban su verdadera naturaleza. Naturaleza que en esos momentos no importaba debido al cuerpo cálido que llevaba entre sus brazos.
Tantos años… tantos y finalmente siento paz, luna no permitas que esto acabe… no permitas que vuelva a sufrir, ya no puedo más, es ahora o nunca…. ¡Dios! ¿Está sangrando? Aulló desgarradamente soy un maldito… me odio.
Casi muere cuando la vio caer en el suelo con la espalda ensangrentada y los moretones en su cadera. El horror desfiguró su rostro cuando la llamó y ella no respondió, al menos no enseguida, había intentado mantenerse en pie pero no había podido así que la había tomado en brazos y la había llevado al rio que quedaba cerca. El frío era lacerante, tanto que podía taladrar sus huesos, sabía perfectamente que su calor la mantendría tibia, se metió al riachuelo pegándola a su pecho y quitando de ella las marcas de tierra y sangre seca de su hombro.
—Lo lamento por esto nena—murmuró besando los arañazos que habían sido causados por sus colmillos
—Me has marcado—aún con el ardor que poseía su cuerpo, con el leve dolor en su espalda y en sus brazos, Serena se sentía plena, por primera vez en su vida.
—Lo he hecho, eres mía Serena Tsukino nada ni nadie te apartará de mi bonita— la miraba arrebatadamente, midiendo la profundidad de las heridas que bajo su mirada aterrada era enormes, pero que en realidad sólo eran leves rasguños que se veían dramáticos por la poca sangre y el lodo en su piel.
— ¿Me lo prometes? —ella se había girado entre sus brazos y lo había besado castamente… le sonrió con ternura, y en ese momento le dio a él paz y tranquilidad.
—Detente Sere, aún estoy bajo el dominio de la luna, me ha costado todo de mí mantenerme en mi forma humana…—le devolvió el beso mordelón—pero si el animal vuelve a resurgir no voy a poder controlarlo y te haría daño—las manos de Serena marcaron su cicatriz.
—Es hermosa.
—Una cicatriz de guerra—ella besó el extremo de la cicatriz en su mejilla—Fuiste muy desobediente saliste de casa—la amonestó.
—Me llamabas—dijo ella.
—Sí, lo hacía… Siempre lo hago, siempre te llamo —a pesar del agua helada que rodeaba sus cuerpos estar entre los brazos de Darien le daba calidez.
—Será una gran cicatriz —dijo ella mirando sobre su hombro.
—Te dolerá un poco —murmuró él besando su hombro sano.
—Drew podrá curármela para que sane más rápido—Darien negó.
—Andrew no puede curar la herida hecha de la mano de uno de los nuestros. Le es imposible.
—Entonces soportare orgullosa la marca de mi hombre…—Serena suspiro tocando su colgante—No puedo marcarte yo- haló con fiereza el cabello de su hombre, algo animal estaba apoderado de ella también…. ahora era la mujer de un lobo, un orgullo sensual se deslizaba por su piel.
—No hay necesidad, soy tuyo —gimió él cuando ella se pegó más a su cuerpo—Pórtate bien futura señora Shields—ella sonrió antes de quitarse el colgante.
—Mi madre me lo dio antes de morir…—murmuró—eres mío Shields,
—En cuerpo y alma.
—No quiero ser inmortal.
—Envejeceremos entonces- confirmó apaciblemente.
—Te amo.
—Y yo a tí pero debes volver a casa y quedarte allí hasta que pase la noche, mi naturaleza aclama por mí —la besó y ella recibió el beso con la misma pasión que él le entregaba.
La había sacado del lago y la llevaba a casa.
Ella completamente desnuda y él en pantalones de yoga, estaba sucio y salvaje.
Darien entró a la casa inhalando fuertemente… no rastros de Nicolás.
Subió las escaleras haciendo el menos ruido posible y encaminándose hacia su habitación, dejó el cuerpo dormido de su mujer en el centro de las sabanas rojas con negro y la cubrió con un edredón nuevo después de haber desinfectado y vendado la herida en su hombro.
Duerme bien bebé, mi niña, mi reina…Mi mujer.
Revisó las puertas y cada rincón de esa casa, sin perturbar el sueño de su rubia amiga, volvió a la habitación donde Serena descansaba su cabello extendido sobre su almohada. Su pequeña boca rosa en forma de un puchero y su cuerpo desnudo bajo las sabanas lo hicieron aullar quedamente.
Cientos de años de vida para este momento...
Abrió la ventana de su habitación, saliendo al pequeño balcón y cerrando fuertemente antes de saltar aterrizando en cuatro patas en el suelo húmedo. Se había encargado de asegurar cada puerta de su fortaleza y con esa firme convicción corrió hacia el bosque…
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Andrew Furuhata había hecho muchas estupideces en sus seiscientos años de vida, una quizás más fuerte que otras pero esta sin duda se llevaba el título.
¿Porque hueles tan bien maldita?
Pensó agarrando los cabellos negros de la mujer a su lado, no era la primera vez que desafiaba la luna, menos cuando era el día de regimiento, no sabía si Darien o Seiya se habían entregado a ella, ni siquiera sabía que había pasado con Serena, la rubia le agradaba, no podía decir lo mismo de su recién descubierta compañera de vida.
El Karma es una perra…
Tenía que haber dado media vuelta e internarse en el bosque, a cambio se había quedado escuchando la conversación entre el tal Zafiro Blackmoon y la pelinegra.
—No voy a volver Zafiro…—murmuró ella firme—No voy a volver a rebajarme para que tu alimentes tus vicios.
— ¡Maldita sea! Rei Hino, recuerdas de donde te saque hace siete años, no te vengas a dar de pura…—murmuró con sarcasmo.
— ¡Yo no quería estar ahí! —Grito ella — ¡Tú lo sabías!, estaba ahí por mi madre, nunca tuve nada que ver con ningún cliente.
—Porque eres una frígida, ni siquiera sirves para calentar una puta polla-su cuerpo había convulsionado ante lo último dicho por el hijo de puta. Empezó a descender en dirección a la casa y vio como Rei entraba prácticamente corriendo, salió a los minutos hablando con otro hombre.
¡PUTA! — gritó en su cabeza una y otra vez ante la evidente emoción de Rei con el hombre al otro lado de la línea. Su boca se llenó de babas y su pelo se erizó completamente ante lo dulce de su voz. Sus ojos se oscurecieron por seiscientos años de odio, desafiando su naturaleza.
Andrew había vuelto a su forma humana y antes que pudiera siquiera pensar en lo que estaba haciendo, tocó el punto muerto de la chica, aquel que hacía que los humanos se desmayaban. La vio caer de al suelo, desmadejada y vulnerable.
Tomó en brazos mirando las finas facciones de su rostro, lo suave y delicada que era su piel y lo brillante y hermoso de su cabello
Eres hermosa perra y estoy jodidamente calado por ti…
Agarró un mechón de cabello y lo llevó a su nariz oliendo insistentemente.
Había descubierto la cabaña hacía un par de días atrás y algo le había llamado a repararla, podría ser un buen escondite para Nicolás, pero la cabaña estaba limpia, no había rastros del perro traidor, así que cuando se vio con la mujer en brazos sólo pudo llevarla ahí, uno de sus dedos repasó el contorno de sus rostro antes de fijarse si las cadenas estaban bien sujetas.
A la perra no le iba a gustar verse amarrada—pensó mientras la colocaba más cómodamente sobre la improvisada cama
Eres mía chica… Mía y yo estoy completamente jodido por tí, así que de tí depende cuanto tiempo estemos aquí porque te juro, que no me harás lo mismo que seiscientos años atrás.
Sonrió lobunamente, necesitaba cosas para adecuar la cabaña y casi amanecía, solo esperaba que su chica no despertara… Al menos hasta cuando el regresara.
De tí depende nena que esto sea divertido, de tí depende, porque te juro que si dices que sí muñeca no te arrepentirás jamás.
Andrew la recorrió de arriba abajo, entendiendo que de ese momento en adelante estaba a un paso de volverse loco.
¡Mierda! Tengo pareja… Darien va a joderme de por vida.
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Wooowww paso! Y Nicolás?... Creo que ahora viene lo bueno chicas mil gracias a mi sister loca Tania Ga por ese hermoso poema a mi querida Adri por el beteo y a Leslie que me colabora para que nada de Crep. se pase por estos lados ...
Besitos
Aryam
