Niñas, ¡ya me tenéis aquí otra vez! ¿Me echabáis de menos? Espero que no, porque apartir de ahora comenzaré a tardarme tomporadas tan largas como esta, incluso puede que de más tiempo. Ahora voy a tener un mes lleno de exámenes, más los preparativos para la Castañada/Halloween de mi instituto, porque este año, los de cuarto nos encargamos del bar, y claro, tenemos que recaudar cuanto más dinero mejor para el viaje de fin de curso ñ.ñu
Que esa es otra, nos vamos el día de mi cumpleaños, el sábado 20 de Marzo a Budapest, de Budapest iremos a Praga en tren y volveremos desde Praga el viernes 26 de Marzo. Kyaaa, aún no me lo creo *_______*
Y bueno, que me desvió del tema.
Sólo deciros que, como veis, aquí os traigo el capítulo quince de esta loca historia que parece que os está gustando, que 16 reviews e el último cap no son tontería, y 46 con 4 caps, tampoco. Y todo es gracias a vosotras, porque no se puede tener lectoras mejores, tan entregadas y adorables como vosotras -ójos brillosos- ¡OS QUIERO!
¡DISFRUTÁDLO!
Capítulo 5.
El agua de la ducha era, sin duda alguna, lo que más valía la pena al levantarse cada mañana de la cama.
Las gotas caían una tras otra, empapándola de cabeza a pies, recorriendo su perfecto cuerpo una y otra vez.
-Flash Black-
No supo cuanto tiempo fue el que estuvo llorando en el regazo de su madre.
-Lo siento mamá, sabes que siempre te lo cuento todo, pero esto no te lo puedo contar –se excusaba una y otra vez, después de su largo llanto.
-Tranquila mi niña, no te voy a forzar. Si no quieres contármelo, no me lo cuentes, no pasa nada. Pero, por favor, no estés así de triste ¿de acuerdo?-pidió- Y ya, ¡vámonos a la cama! –dijo la mujer acariciándole el cabello.
-Ves tirando, yo me quedo un rato para lavar los vasos –dijo levantándose del suelo, donde estuvo sentada mientras lloraba.
-De acuerdo –besó la frente de su hija y se fue de la cocina, no sin antes echarle una última ojeada.
Kagome lavó rápidamente los dos vasos que ella y su madre habían utilizado, y una vez que Inuyasha estaba seguro de que en la cocina sólo estaba su futura hemanastra, salió de la despensa.
Al voltear para secarse las manos lo vio, delante de ella.
-Kagome... –murmuró apenado.
-No vuelvas a hacer lo de antes –su voz sonó rencorosa.
Él intentó acercase y agarrala del brazo, pero ella se apartó.
-No te vuelvas a acercar a mí. Ya has visto lo que hubiera pasado si no llega a aparecer mi madre, así que aléjate de mí –contestó enfadada, mirándolo con frustración.
Intentó agarrarla de nuevo, pero ella salió corriendo antes de que eso ocurriera y él se quedó ahí, como un idiota, viéndola marchar.
-Fin del flash back-
Salió de la ducha.
Aún estaba enfada por lo que estuvo a punto de pasar anoche en la cocina. ¿Cómo se pudo haber dejado llevar de aquella manera? Por dios, lo que estuvieron a punto de hacer no era algo tan simple como un beso.
Se pasó toda la noche en vela, llorando y pensando en eso. Lo único que quería era quedarse en su cama, llorar hasta que no le quedasen lágrimas. Pero no podía, tenía que afrontar la cruda realidad. Quisiese o no, lo vería en el instituto y en casa. Parecía que ahora el destino se quería cebar con ella.
Se arregló y bajó a desayuna. Nadie se atrevía a mirarla: toda ella desprendía como una aura oscura, llena de un odio y de un rencor que aterrorizaba. Estaba alejada de todos, ni siquiera se sentó junto a Sesshomaru, y tampoco comió nada, un vaso de leche y unas galletas, nada más.
Subió a su cuarto, cogió su mochila y se dirigió a la puerta.
-¡Sesshomaru, hoy me voy yo sola! –gritó, y sin esperar respuesta se fue.
Corrió, por si a Sesshomaru le daba por seguirla. Quería estar sola, quería reflexionar sobre lo que le había pasado.
Por más que lo volvía a recordar, menos le cabía en la cabeza. Ahora mismo sus pensamientos sólo giraban alrededor de eso que había pasado la noche anterior. Pero es que... ¡Había estado a punto de hacerlo con Inuyasha! ¡¿PERO EN QUÉ ESTABA PENSANDO PARA LLEGAR A TAL EXTREMO?¡
"A ver, vamos a pensar: Inuyasha es un engreído, un cínico, un estúpido, guapo, tierno, besa de infarto... ¡Ahh! Mierda, eso no. Es un bruto y un manipulador." pensó Kagome, cabreada.
Aún era muy temprano, y el instituto estaba a 5 minutos del parque en el que ahora mismo se encontraba. Recordó que la casa de Sango estaba cerca, iría allí y hablaría con ella, necesitaba el consejo de una buena amiga.
Se dirigió al lujoso edificio donde ésta vivía. Tocó el timbre del portal. La voz de la madre de Sango habló desde el telefonillo y ella se presentó. Le abrieron la puerta, después subió el ascensor, llegó al tercer piso, se colocó delante de la puerta de la puerta número dos y tocó el timbre.
Estaba al borde de las lágrimas, necesitaba un hombro en el que llorar y desfogarse.
La puerta se abrió y tras ella apareció Rin.
-¿Qué haces aquí, Kagome? –preguntó esta, incrédula.
-¿Y tú qué haces aquí? –contestó la susodicha.
Desde lo que pasó con Sesshomaru, la relación entre ellas se había enfriado, era como si aún siguiesen enfadas por ello.
Rin vio la cara de angustia de Kagome, y las lágrimas que asomaban por sus ojos. Puso cara interrogante, y enseguida la morena se echó a sus brazos y comenzó a llorar amargamente.
Rin correspondió al abrazo y le acarició el cabello.
La llevó hasta el cuarto de Sango donde esta estaba terminando de preparar la mochila, y al ver a su amiga así, dejó lo que estaba haciendo y corrió a consolarla.
-¿Qué te pasa Kagome? –preguntó confundida. Pocas veces veía llorar de esa forma a su fuerte amiga.
Kagome no podía hablar, solo llorar y abrazarse a ellas.
Estas le acariciaron las espalda y el cabello, pero ella seguía hipando y derramando lágrimas.
-Kagome, cálmate, siéntate que voy por un vaso de agua –dijo Sango.
Rin la sentó en la silla del escritorio de Sango. Le acarició más el pelo e intentó sacarle información, pero cada vez que Kagome entreabría los labios para hablar, al cabo de largos segundos sin decir nada, terminaba saliendo un sollozo.
Sango llegó con un vaso de agua en las manos. Se lo ofreció a Kagome, que lo agarró entre las suyas, pero aún así Sango tuvo que sostenerlo también con la suyas, porque Kagome tiritaba de tal manera que el baso se le resbalaba de entre los dedos.
Como pudo, la morena bebió, y poco después se calmó.
-Va, explícanos, ¿qué te pasa? –dijo Rin preocupada.
-Ayer... ayer... –Kagome cerraba los ojos con fuerza, ya que de ellos no paraba de brotar lágrimas. Sentía que si los abría volvería a llorar con fuerza. Pero lo jodido, también, es que si los cerraba, volvían a su mente las imágenes de la noche anterior- Anoche... estuve a punto...
-Suéltalo ya y quédate tranquila. –insistió Sango.
-Ayer noche estuve a punto ¡de hacerlo con Inuyasha! –dijo en un hilo de voz, pero de una vez.
No hizo falta mucho más esfuerzo, porque las otras dos la escucharon perfectamente.
Entonces las dos chicas la abrazaron más fuerte.
-Cada vez que lo recuerdo me da más rabia. Si no fuese por mi madre lo hacemos ahí, contra la mesa de la cocina –se abrazó más fuerte a las dos chicas.
-Explícanos, ¿cómo sucedió? –preguntó Rin.
-No lo sé a ciencia cierta. Ayer noche me levanté a media noche porque tenía hambre –comenzó a relatar-. Fui a la cocina, abrí la nevera y de repente apareció él. Empezó a besarme el cuello. Luego me empotró contra la nevera, hasta que finalmente acabamos yo, sentada en el borde de la mesa, y él de pie junto a mí –confesó con rabia y frustración-. Se lo dije. Le dijo que no teníamos que estar haciendo aquello, pero él no me hacía caso, hasta que escuché a mi madre. Él se escondió y yo estuve hablando con ella... Por suerte no nos pilló ni yo le conté nada, pero... Joder, cada vez que lo recuerdo siento que lo odio más –terminó, apretando los puños.
Las otras dos chicas estaban de piedra.
-Pero decidme algo... –rogó la chica.
-Kagome, ¿tú estás segura de que no lo has soñado? –preguntó Sango.
-Pues claro que no –contestó ofendida.
-Es que es muy extraño. Vamos, Inuyasha y tú os odiáis –comentó Rin.
Eso hizo pensar más a Kagome. Era cierto, si ellos dos se odiaban, con más razón estaba enfadada. Pero si también eso era cierto, ¿cómo es que Inuyasha le hacía eso siempre?
Kagome se quedó pensativa, y ninguna de las otras dos la quisieron molestar.
Vieron que quedaba poco tiempo para llegar. Eso de estar cerca de Kagome, que siempre llegaba tarde, era contagioso. Siempre que iban con ella llegaban tarde.
Comenzaron a correr. Muy, muy deprisa, pero con tanta prisa, Kagome no miró por donde iba y se resbaló al pisar un bordillo húmedo; se torció el tobillo.
-¡MIERDA! –gritó apretándose fuerte el tobillo.
-¿Estás bien? –preguntaron al unísono las otras dos chicas.
-Sí, creo que si –se levantó sin apoyar el pie en el suelo, pero una vez consiguió equilibro y lo apoyó en el suelo para comenzar a correr calló de nuevo -¡Joder! –masculló entre dientes. Le dolía, y para colmo no podía andar.
-Va, sujétate- le dijo Rin, ofreciéndole un punto de apoyo en su mano.
Kagome pasó sus brazos por el hombro de cada una, estas le agarraron de las manos y de la cintura, y la ayudaron a caminar.
Ahora llegaron el doble de tarde a clase.
Una vez llegaron al edificio, Rin se fue corriendo a su clase, y Sango y Kagome fueron a la enfermería.
-¡Doctora! –la llamó Sango al entrar con Kagome a la enfermería.
La mujer de unos 30 años, muy atractiva, volteó de golpe de la mesa donde estaba escribiendo algo y fue a atenderlas.
-¿Qué pasa?
-Mi amiga se ha caído, se ha torcido el tobillo y ahora no puede andar –dijo Sango.
-A ver, túmbala en la camilla.
Sango obedeció. Ayudó a Kagome a medio tumbarse en la camilla y ella se quedó de pie, al lado.
-¿Cómo ha sido? –le preguntó a Kagome.
-Pues que íbamos corriendo y me he resbalado con un bordillo mojado, me he torcido el tobillo y me he caído –el proceso era simple.
-Vale... –murmuró la mujer acercándose peligrosamente al tobillo de Kagome. Lentamente le quietó la bota. Un quejido salió de la boca de Kagome. –Claro, niña, ¿cómo se te ocurre correr con estos tacones? –Kagome llevaba unas botas con un tacón de, por lo menos, cuatro dedos de altura, y bastante finitos. Después le sacó el calcetín. Pasó levemente sus fríos dedos por el adolorido pie de la chica. Lo tenía muy hinchado. Lo fue masajeando. Kagome se quejaba de vez en cuando, hasta que la mujer apretó fuertemente en el lugar adecuado.
-¡AAAAAAH! ¡ZORRA! –gritó de dolor.
-Eso, tú desahógate – toqueteó unas veces más el casi muerto pie de Kagome -Es un esguince –concluyó –Bien...
-¿Cómo que "bien"? –gritó Kagome enfurecida.
-No, que digo que vas a tomar estos calmantes para el dolor y te voy a dar la baja. Al menos estarás dos semanas sin venir aquí, y ahora te escayolaré el pie.
-¡¿Qué?! -chilló- ¡NO! – rogó - Por lo que más quiera, ¡dos semanas no! Quedan tres para los exámenes finales, y menos me escayole usted el pie, se podría decir que vivo del deporte, ¡yo necesito moverme! –mintió, no del todo, pero por no quedarse en casa aburrida una hace lo que sea.
-Pues a ver, te apretaré bien la venda, y te daré unas muletas. Pero vas a hacer el menor esfuerzo posible, y tomarás el mayor reposo ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Por hoy te puedes ir a casa.
-Gracias –se acarició el tobillo- Sango, dile a Sesshomaru lo que me ha pasado, ¿vale? Hala, ve, que ya llegas tarde –le dio dos besos en la mejilla y la castaña se fue.
-Adiós, y cuídate ese pie –y salió de la enfermería.
Seguidamente la enfermera se acercó a Kagome, le apretó unas vendas al pie y le dio un calmante.
Después, de un alto armario, sacó unas muletas.
***
Llegó al aula siendo el centro de todas las miradas curiosas de sus compañeros. Era muy raro eso, ya que la que llegaba tarde siempre era Kagome y no ella.
-¿Qué ha pasado, Sango? –preguntó la profesora de física y química
-Pues que Kagome se ha hecho un esguince en el tobillo y la he acompañado hasta la enfermería.
-De acuerdo, toma asiento –y después de esto la mujer siguió con su clase.
Por la clase nada más se escuchaban murmullos y comentarios en voz baja sobre Kagome.
Cierto moreno se había puesto nervioso con esa noticia.
***
Después de que la enfermera de la muerte le enseñase a regular las putas muletas salió de la enfermería, encontrándose con una sorpresa.
-¿Qué te ha pasado? –preguntó una voz tras ella, agarrándola de la cintura.
-¿Y tú? ¿Dónde vas? –preguntó culpable Kagome.
-Al baño, pero di, ¿y esas muletas? –insistió el moreno.
-Me resbalé y me torcí el tobillo –el chico la besó.
-Pues descansa, preciosa, que mañana quiero que estés conmigo en la fiesta. Tú eres la anfitriona.
-Banky, la fiesta es tuya, yo sólo soy una invitada.
-No, tú eres mi invitada, por lo tanto, la invitada de honor.
Kagome río, aunque la tristeza, la culpabilidad y la desesperación la estaban matando.
-Bueno, me tengo que ir, cari, mañana nos vemos, ¿vale? –se despidió con otro beso. Por décimas de segundo, pensó que lo mejor sería olvidarse de Inuyasha y ser feliz junto a Bankotsu.
-Ve con cuidado –dijo él, dándole una cariñosa palmadita en el trasero.
Ella se giró y sonrió.
-Estás loco –le dijo.
-Si, pero loco por ti -Kagome al fin salió y Bankotsu fue al baño.
Ninguno de los dos sabía que cierto moreno los había estado observando todo el rato, y que ahora estaba echando humo por las orejas.
***
En cuanto salió de aquella cárcel, emprendió camino con sus muletas, las que la acompañarían un tiempo. Sin prisa se dirigió hasta la mansión Taisho.
Si caminado normal ya eran 15 minutos largos, espérate en muletas, por lo menos 20 o 25 minutos más.
Iba por medio trayecto. Sus brazos comenzaban a cansarse, y la mochila que llevaba en la espalda cada vez se le hacía más pesada.
Estaba cansada. Sin darse cuenta llegó a la mansión, agradeció a dios de que así fuera. Tocó el timbre repetidas veces, hasta que la ama de llaves salió a atenderla.
-¿Qué te ha pasado, chiquilla? –preguntó la mujer una vez abrió las rejas de la gran puerta de barrotes de hierro.
-Un esguince –contestó –Dios, ya casi no siento los brazos.
-A ver, deme su mochila –la mujer se la arrebató de la espalda y se la colgó en la suya. Gimió del esfuerzo.
Ayudándose de la mujer, Kagome entró en casa, subió las escaleras y se internó en su cuarto.
Tiró las muletas y la mochila a un lado de la cama y se tumbó en esta, cayendo, pocos minutos después, dormida.
***
Por la puerta entraron Inu Taisho y Sonomi agarrados de la mano.
Desde que él la conoció, todos los días, a la hora de comer, la llevaba a casa en su coche, así fue como surgió el amor entre ellos.
Cada día se veía más lo enamorados que estaban el uno del otro.
Entre mimitos, sonrisas y miradas indiscretas, entraron a la casa, y justo en el recibidor estaba la ama de llaves.
-Señores, les informo que la Srta. Kagome esta en su cuarto –habló educadamente.
-¿Qué le ha pasado? –preguntó asustada Sonomi.
-Se ha hecho un esguince en el tobillo.
-Voy a verla –dijo su madre.
-Espera, voy contigo.
Ambos subieron rápidamente hasta la planta de arriba y se metieron de golpe en la segunda puerta de la pared de la izquierda. Kagome que estaba tan tranquila viendo la tele pegó un salto de la cama.
-¿Qué pasa? –preguntó alarmada.
-Eso digo yo, ¿qué te has hecho en el pie?
-¡Ah! ¿Esto? Nada, un pequeño esguince -ironizó.
La mujer se la quedó mirando, después al pie y finalmente habló.
-¿Qué te han dicho?
-Que repose el mayor tiempo posible. Casi me dan de baja dos semanas y me escayolan el pie. He dicho que no lo hicieran, y me han dado unas muletas.
-¿Entonces no es nada grabe?
-Grabe es el calmante que me ha dado la guarra esa, que me está entrando un dolor de estómago...
Inu Taisho reía divertido al verlas así. Como no quería molestarlas, silenciosamente se fue a su despacho.
Kagome y su madre se quedaron charlando un rato más, hasta que fue la hora de comer, y ésta la ayudó a llegar al comedor.
Justo cuando bajaban las escaleras, entraban por la puerta Inuyasha y Sesshomaru.
El primero la miró por un momento. Su mirada estaba llena de odio y rencor, igual que la que le lanzó ella a él. Al cabo de unos segundos, él le giró la cara, y eso izo cabrearla más. En cambio Sesshomaru fue a ayudarla y preocuparse por ella.
-¿Estás bien, Kagome?- preguntó Sesshomaru agarrándola de un brazo y de la cintura.
-Los brazos un poco cansados y el estómago revuelto pero por lo demás, todo bien –dijo con una gota de sudor derramándose por su sien.
Por petición de Sesshomaru, dejó la muletas en la escalera, y él la cogió en brazos y la llevó hasta el comedor.
-Sesshy, solo es un esguince, puedo valerme por mí misma, no estoy discapacitada de por vida –dijo burlona.
-Es igual, pero tienes que cuidarte –dijo su madre.
Sin más comentarios, todos se sentaron en la mesa y procedieron a comer. Todos, excepto Inuyasha, le preguntaron como se lo había echo y que si estaba bien, si le dolía... Kagome, por supuesto sólo les contó que se resbaló y eso.
Al cabo de un rato, Sonomi interrumpió la conversación.
Miró de soslayo a Inu Taisho y se dispuso a hablar.
-Bueno, quiero comunicaros algo... –hizo una larga pausa. Era exactamente como Inu Taisho, quería echarle misterio a la cosa –Estoy... esperando un bebé –los ojos de los tres adolescentes se abrieron como platos.
-Felicidades –dijo alegre, Sesshomaru.
-Tsk... –fue lo único que articuló Inuyasha.
-Gracias hijo –dijo sarcástico Inu Taisho a su hijo menor.
Pero Kagome aún no había abierto la boca. Estaba en shock, con la mirada clavada en el vientre de su madre.
-¿Kagome? ¿Estás bien, hija? –dijo Sonomi pasando una mano por delante de su rostro.
Entonces Kagome salió de su embobamiento, y con su cara más feliz, se levantó de la silla, saltó a pata coja y fue a abrazarse a la tripa de su madre.
-¡AAAH! ¡Un hermanito!-gritó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sonomi miraba maravillada la alegría de su hija. Cuando Kagome era más pequeña siempre le pedía un hermanito, pero en cuanto supo la verdad de todo y lo complicado que era, dejó de insistirle. Pero entendía que aunque comprendiese todo aquello, ella seguía queriendo tener un hermano, o hermana.
Terminaron de comer y madre e hija se la pasaron hablando hasta que Sonomi tuvo que volver a la clínica veterinaria en la que trabajaba y de la cual era dueña.
Después Sesshomaru y hermano se fueron al instituto y sólo quedaron ella, Roxy, Inu Taisho y la servidumbre.
Como había estado en el salón con su madre, Inu Taisho la ayudó a llegar a su cuarto, la acomodó en su cama, le encendió la televisión y le colocó el pie lastimado en una buena posición.
-Si necesitas algo, pega un grito, que estoy en mi despacho, ¿vale? –dijo Inu Taisho besando su frente.
-Gracias.... papá –contestó tímidamente ella.
Él sonrió y después se fue de la habitación.
Roxy se subió a su cama y se estiró a su lado. Kagome empezó a hacer zapping una y otra vez. No encontraba nada interesante para ver a esa hora, a más, algo le remordía la conciencia, pero lo de anoche ya no era, ya había pensado bastante en eso, y la única conclusión a la que llegó fue que no se dejaría llevar de nuevo a ese extremo. Pero ahora era otra cosa... ¡Ah, sí! ¿Por qué Inuyasha estaba tan enfadado con ella? Es demasiado extraño que aunque ella le dijera anoche que no se le volviese acercar, él no la hubiera molestado, demasiado extraño. Algo gordo debe haber hecho para que la mire con odio y le gire la cara, pero ¿el qué?
-Aaah -suspiró. Demasiado lío. Mejor echarse una siesta y olvidarse de todo.
***
Estaba tan a gusto en su camita, dormitando, con las sábanas cubriendo su cuerpo y la brisa cálida pero un poco fresca de la tarde.
Era como estar en el paraíso. La ténue luz del crepúsculo iluminaba levemente la estancia, sólo había un fallo: los estruendosos gritos, carcajadas, risas y murmullos de la habitación continua.
Sabía perfectamente a quién correspondía aquella chillona voz, y eso la cabreaba más.
Miró el reloj: las siete y media. Quedaba media hora para la cena.
Rogaba a los dioses que esa arpía no se quedase a cenar como hace unos días, porque no lo aguantaría.
Para su alegría oyó como esa voz se despedía, la puerta de la habitación de al lado se abría y unos tacones se alejaban.
Agarró una muleta y se acercó a la puerta. La entreabrió y pudo ver la amorosa y eterna despedida de aquellos dos tórtolos.
Estaban abrazados, dándose pequeños besos en los labios, en las mejillas, en la nariz, mimándose el uno al otro y susurrándose "te quiero".
"Qué asco...", pensó Kagome. Después de largos minutos estos comenzaron a caminar hacia fuera del pasillo. "Al fin", murmuró para sus adentros, saliendo del cuarto. Se apoyó en el marco de la puerta y espero unos minutos a que Inuyasha volviera.
Éste cerró la puerta tras salir Kikyo, subió las escaleras hacia la derecha. Dobló la izquierda entrando a su pasillo y fue a entrar a su habitación cuando una voz, unos metros delante de él, le hizo parar de caminar.
-¿Se puede saber qué te pasa? –preguntó Kagome entre curiosa y enfada.
-¿A mí? Nada –dijo con intenciones de entrar.
-No, no. Quieto ahí. ¿Qué te he hecho para que me mires tan mal y me gires la cara, si se puede saber?- preguntó autoritaria.
-¿No me dijiste que me alejase de ti? Pues eso estoy haciendo –iba a entrar, pero la voz de ella lo detuvo de nuevo.
-¡Mentiroso! ¡Eso no te lo crees ni tú! Conociéndote como te conozco sé que aunque yo te dijera eso tú no pararías de insistir y molestarme. Algo gordo te he tenido que hacer para que estés así conmigo –realmente, la intrigaba el qué le había hecho.
Pero él no contestó y entró rápidamente.
Kagome quiso contestar, pero en vistas de que no tenía ganas de gritar, de golpear y de saltar a pata coja, optó por coger la muleta que tenía tras suyo e internarse en su cuarto.
Estaba rayada y aburrida, así que decidió coger su ordenador portátil y ponerse a chatear.
Se conectó al Messenger y vio que Sango y Rin estaban conectadas, así que abrió una ventana de tres participantes.
Kag:
mis amoreeeeeees!! (L)
San:
kaaaaaaaaaag!! (LL)
Rin:
cariñooo(K)
Kagome:
Cmo stais??
Rin:
bn y tuu? Cmo va ese piee?? XD
Sango:
eso, eso, cmo te encuentras???
Kag:
bn, bn, un poco aburrida... pro ueno
aunqe eso de no poder caminar siin la muletas...
es un agobioo, tengo los brazos exos mielda ¬¬
Rin y san:
Jajajajajaja
San:
Pos animoo Jajaja
Anda qe tu tambn ponerte a correr con el sueloo así y con esos tacones xD
stas cmo una cabra
Rin:
ya ves.. nena.. lo tuyo no es normal..
jajaja
Cuando vamos contgio llegamos tardee y si no vas ii te caes, anda qe..
Kag:
... ya ñ.ñu
jajaja =$
San:
qe mal qe mal... xDD
Rin:
xDD
totalmente de acuerdoo
Kag:
xDD
qe malas sois conmigo, guarris xDD
Estuvo un rato charlando con ellas, hasta que su madre subió a llamarla y ayudarla a bajar a cenar.
Todos cenaron en puro silencio. Había un silencio incómodo que nadie se atrevía a romper. Todos se miraban, pero nada. Era extraño, nadie quería romper el silencio aunque no estuviesen a gusto con él.
-Ya estoy – comunicó secamente Inuyasha después de cenar. Sin prisa salió del comedor en dirección a las escaleras del recibidor que daban a la segunda planta.
-Yo también –murmuró Kagome, levantándose a toda prisa, siguiendo a Inuyasha a pata coja. -Hey, ¡quieto ahí! Ahora sí que no te escapas –le advirtió Kagome empezando a subir las escaleras amarrándose a la barandilla ancha de madera.
Al ver lo lenta que iba Inuyasha no se alteró, pero la chica comenzó a coger velocidad y él comenzó a ir más deprisa, pero ella lo persiguió. Al fin llegó a la cima de las escaleras. Giró la esquina y se internó en el pasillo de sus dormitorios.
Kagome apresuró más al paso, hasta llegar donde él.
Éste estaba punto de entrar a su cuarto, y ella apuró más el salto, hasta tropezarse.
Pegó un corto y flojo grito y se apoyó en lo primero que encontró: Inuyasha.
Éste, como en un acto reflejo, la agarró entre sus brazos y evitó la caída.
Kagome estaba fuertemente agarrada a la camiseta de Inuyasha y arrodillada en el suelo. Él estaba agachado con ella y la tenía amarrada de la espalda y la cintura, pegada con fuerza a su pecho.
La chica despegó la cara de su pecho y dejó de apretar los ojos. Levantó la vista y se cruzó con la preocupada mirada de Inuyasha.
-¿Es-estás bien? –preguntó medio nervioso.
-Sí... –contestó ella igual.
Era la primera vez que veía una mirada tan preocupada de él hacia ella. Sus miradas, últimamente, o eran de odio o de pasión. Pero esa de preocupación… ¡Eso era nuevo!
En cambio, él veía el desconcierto y la confusión en la mirada de ella. Se veía tan mona e inocente con esa cara. Sus ojos levemente entrecerrados, con el entrecejo un poco arrugado, denotando su confusión. Sus mejillas rojas, sus labios carmines y carnosos...
Como por un acto reflejo, ella se lamió el labio superior, y eso ya no pudo con él.
Si ya tenía ganas de besarla de por sí, espérate viéndola hacer eso.
Tenían la vista fija en el otro. Inuyasha deslizó sus manos suavemente, recorriendo todas las curvas de Kagome, hasta llegar a su cintura. La abrazó de allí, enrolló sus brazos alrededor de ésta, quedando Kagome completamente pegada al pecho de él. Y ella no se quedó atrás, acarició sus fuertes brazos, hasta enroscar los suyos alrededor del el cuello de él.
El dulce aliento de Inuyasha chocaba contra la cara de ella, y sus ojos la miraban profundamente. Estaban frente con frente, y Kagome no podía evitar que sus ojos se entrecerrasen, estaba tan a gusto entre aquellos brazos...
Sus respiraciones se confundía, igual que los acelerados latidos de sus corazones.
Sin darse cuenta, sus labios se estaban acercando cada vez más a los del otro...
***
Bien... Yo creo que hay cosas que hablar. Lo primero: el cap a quedado un poco corto ¿o no? Segundo: ha quedado... un poco soso ¿o no?, y tercero: pero la mejor parte ha sido la del final ¿o no? ¡JODER COMO ME REPITO! XD
Mm... Debo admitir que este no es uno de mis capítulos favoritos (el siguiente sí, en el siguiente vais a flipar pepinillos, os lo aseguro, pasará algo que os azotará en toda la cara, ¡no lo veréis venir ni por asomo!), pero bueno... es que repito que la forma en la que está escrita es muy diferente, pero no me veo con ánimos -y tampoco veo cómo- de arreglarlo. Corrigo expresiones y palabras, alargo unas cosas, acorto otras... pero sigue quedándome de una forma que no me convence. En fin, mientras os guste a vosotras, yo estoy feliz.
También me gustaría recalcar algo que ya he dicho en mi otro fic: por favor, si hay palabras, frases o expresiones que no entendáis, decídmelo que yo encantada os doy un ejemplo y os la digo con otro significado para que la entedáis, porque como ya he dicho, soy demasiado española espresándome -.-'
Y bueno, procedamos a agradecer reviews:
RefiraM: La escena de la cocina es una de las mejores, eso hay que admitirlo, pero me dirás que no tiene ni punto de comparación con el casi lemón de "Atrapados", ¿o sí? XD Y como ves, no se complica mucho la vida Kagome para ocultarle cosas a su adorable madre... Ojalá tubiese yo una mamá como Sonomi *____* Y lo de llorar... bueno, tu entenderás que las mujeres somos más susceptibles y sensibles cuando estamos con el temita... Un palazo enorme, pero es lo que hay -.- Cuidate mucho, ¿si? ¡Un beso!
Silvemy89: Sí... es dificil elegir entre ese par, y es dificil no estar triste y llorar por ello, pero en fin, aún no conocéis al verdadero Banky, muahahaha! ¡Un saludo!
setsuna17: Gracias por tus ánimos, y me alegro que te encate que continue, por eso lo hago =) ¡Un saludo!
shang-yang: Me halaga mucho que creas que soy una genio, en serio. Aunque yo pienso que no es para tanto XD Por ahí hay mucha gente mucho mejor que yo, y no me gusta tirarme flores. Y eso de que te mata... A mí sí que me mata que te mate a tí, jajaja. Muchas gracias por tu apoyo, ¡un besazo enorme!
kaoru-inuma: Vale... XD Lo de "el triangulo pasó de moda, vayamos por mas puntos" fue letal XD. Cuando lo leí me meé de la risa, en serio. Estuve descojonándome delante del ordenador varios minutos, jajajajaja. Me encantan tus ocurrencias, en serio. Y bueno, lo del baño era una ironía, supongo que si tendrá más baños (que los tiene), pero en fin... Y ya sé que estoy desaparecida -.- Ya he dicho que el colegio me está absorbiendo, todo esto es una mierdaaa T____T Echo de menos hablar contigo ='( Amiga, que andes súper bien, ¿vale? (ves, al final vosotras también me pegáis el acento latino), un beso enorme y cuídate =)
MRS Taisho-Potter: Esa duda la descubrirás en el siguiente cap, jijiji. Y sí, es verdad que esto cada vez se pone... Pero ya te aviso, esta historia es muuuuy larga, lo reaviso. Muchas gracias por leerme, cuídate, ¡adéu!
nadia: Qué casualidad, te llamas igual que una amiga mía del colegio XD. Me alegro de que te guste, y sí, Inu se parece mucho al real (pero más adelante verás que no tiene nada que ver), y sí, la rivalidad entre ellos es lo mejor, pero no va a durar siempre jeje. Y gracias por comprenderme con lo de las faltas, escribo tan rápido que a veces no sé ni cómo ni lo que escribo. Muchas gracias por leerme, espero ver tu review en este cap, ¿si? ¡Un beso!
nany-08: O_O Chiquilla, ¿3 reviews? Te superas ¿eh? Muchísimas gracias ^^ Gracias por comentar en cada cap, aunque los hayas leído todos de golpe, es algo que poca gente hace. Y sí, tiene que ser muy embarazoso lo de Sango... ¿pero a que te reíste? XD Y sí, Kag es muy violenta, pero esque en este fic ella es así, un alma libre y rebelde. Me gusta pensar en ella con ese carácter, jajaja. Y no, el que Kagome pueda ver auras no es un dato muy relevante, es un simple comentario que quise poner porque me moló. Cuando ve el aura de Inu y cuando ve la de su madre, XD. ¡Un besazo, adéuu!
kagome.54-2: Me alegro de que te guste mi imaginación, y tranquila, que eso se elabora con el tiempo. Pongo la mano en el fuego que en poco tiempo tú serás tan o más buena que yo =) Muchas gracias por todo, ¡un saludo!
InuYKag4E: ¡Amigaaa! ¿Mi Fan? *______* Me gusta que te guste el cap. y bueno, el lemon... si has leído el de "Atrapados" -que lo has leído- sabes que este al lado de ese no tiene nada que ver, XD Y ya sé que no te importan mis faltas, pero hay gente muy exquisita que... en fin, que toca los huevos bastante por ese tipo de detalles. Pero en fin, hay gente para todo, y eso que a mi me tachan de perfeccionista... -.- Muchisimas gracias por tu apoyo, y espero que hayas disfrutado este cap, ¿si? Un abrazo muy fuerte y muchos besos, ¡adéu!
ayumi ayama: Del odio al amor sólo hay un paso, ya lo dicen XD Es que la rivalidad es... no sé, a mi los fics en los que los protas se enamoran mientras son rivales me ponen... En serio, es que soy muy viciosa xD Muchas gracias por leerme, ¡un saludo!
YUSUKI: Jajajajajaja molaba más si los dejaba a medias. Las interrupciones son la leche. Y tranquila, tendrás acción y peligro, en el siguiente no te aburrirás, te lo aseguro. Y me alegro de que te guste, no dejes de leerme, porque más adelante pasarán muchas cosas. Será un fic largo, y aunque parezca que no, con una trama amocionante y bastante interesante, ya lo verás. ¡Un saludo y gracias!
Blassom012: Espero que te haya gustado el cap, ya que querías más, pero lo que viene es mejor muahaha. Me alegro de que creas que me está quedando bien, hago lo que puedo e intento mejorarlo. ¡Muchas gracias y un saludo!
Bueno... hoy me lo he currado con los agradecimientos, ¿eh? Pero no os acostumbréis, que no será siempre así, es sólo que hoy tenía ganas de acerlo, y tiempo, claro, jajaja.
Después de todo esto ya no tengo muchas cosas que contar así que lo de siempre, las faltas, gracias y hasta pronto =D
Se despide vuestra fiel servidora:
dark priinCess
