Excusas al final del capítulo u.u'
Capítulo 9.
La cena estaba transcurriendo bastante tranquila. Por suerte, las heridas de Inuyasha en el labio y en la ceja, estaban en el mismo lado, así que pudo decir que se había golpeado contra una pared, y lo del pómulo no se notaba apenas nada. Aunque el señor Taisho no acaba de creerse la historia de su hijo, no dijo nada, y todos cenaron con tranquilidad. Sango, Rin, Kagome, Inuyasha y los padres. Sólo faltaba...
-¿Dónde está Sesshomaru? -preguntó Inu Taisho.
-No lo he visto desde que he salido de clase -contestó Kagome.
-Yo tampoco -mintió Inuyasha -Supongo que estará por ahí, celebrando el cumpleaños de no sé quién, me dijo -explicó.
No se añadieron más comentarios al respecto. La cena continuó y terminó sin altercados. Las tres chicas eran las únicas que hablaban, aunque intentaban no tocar temas demasiado embarazosos, con padres delante no. Finalmente, después de cenar, volvieron las tres a la habitación de Kagome y recogieron sus cosas. Inu Taisho se ofreció a llevarlas en su coche, pero ambas insistieron en que no hacía falta. Así, Sango y Rin salieron de la mansión, caminaron juntas hasta el lugar donde normalmente se tenían que separar para dirigirse cada una a su casa. Se despidieron y cada una siguió su camino.
Rin iba absorta en sus pensamientos. Y, como todos sabemos, pensaba en Sesshomaru, en ese chico tan cercano pero tan lejano a la vez... Y pensar que su mejor amiga iba a ser su hermanastra... Suertuda Kagome, pensó sonriendo con resignación. Sesshomaru... Estaba tan colada por él, desde que entró al instituto, y de eso hacía ya casi cuatro años. Se sentía estúpida, porque su historia era tan típica... ella se había enamorado de él porque una vez...
Flash Back
Era uno de los primeros días de instituto. Instituto... Dios, esa palabra sonaba con tanto eco en su cabeza... Lo veía todo maravillada, el edificio, la gente... Un mundo nuevo. El único inconveniente es que estaba sola, no conocía a nadie allí. Su corazón latía muy fuerte en su pecho que notaba como si se le fuese a salir de éste. Y el sonrojo en sus mejillas era constante, ya que, al pasar, todo el mundo la miraba, ya fuese con curiosidad, con amabilidad o con superioridad, pero la miraban, y eso la ponía muy nerviosa.
Iba tan distraída que no se fijó en que justo en su trayectoria había un obstáculo. La colisión fue irremediable. Chocó contra un cuerpo alto, delgado y desgarbado que, para evitar su caída, la agarró de los hombros. Los libros cayeron a sus pies.
-Lo siento -corrió a disculparse Rin después de soltar un respingo -Iba distraída y...
-¿Estás bien? -le preguntó el chico ignorando sus explicaciones.
Rin, finalmente, abrió los ojos para clavarlos en los de su interlocutor. Craso error. Una vez sus almendrados ojos se fijaron en las doradas orbes que la observaban con con curiosidad y preocupación, ya no pudo dejar de mirarlos. Quedó eclipsada ante la preciosidad de aquellos ojos, tan embobada... Y no sólo en los ojos. Se fijó también en los extraños cabellos platinados de ese chico. Era... tan hermoso...
-¿Te... encuentras bien? -preguntó el chico, ladeando ligeramente la cabeza y sonriendo con diversión al ver cómo la chica lo observaba embobada.
Rin por fin salió de su trance, y al darse cuenta de que tanto el chico como todas las personas que los rodeaban los observaban atentamente, sus ojos se ensancharon al máximo, y un pronunciado rubor apareció en sus mejillas.
-Ah... Eh... S-sí... ¿y-y tú? -pero antes de dejarlo contestar, se agachó, avergonzada, para recoger sus libros y su carpeta.
-Yo sí, tranquila -le aseguró, agachándose para ayudarla.
-Ah, menos mal, que... -pero al levantar el rostro para volver a observar esos preciosos ojos, que la miraban con diversión, su cabeza impactó contra la barbilla del chico -¡Oh, Dios, lo siento! -y corrió a ponerse la manos sobre sus labios, haciendo que sus libros se volviesen a caer.
Horrorizada, observó como el chico caía hacia atrás, de culo, con la mano sobándose el mentón.
-Lo siento, lo siento, lo siento -se disculpó, asustada, acercándose a él- ¿Te he hecho mucho daño? -le preguntó, pensándose lo peor.
Pero el chico la observó con frialdad, y luego, de repente y asustando a rin, comenzó a reír, bien divertido.
-¿Cómo te llamas? -le preguntó, una vez que dejaron de sonar sus carcajadas.
-Rin... -contestó, roja como un tomate. Estaban tan avergonzada de ser el centro de atención de haber agredido sin querer a un compañero, que, mientras había estado apretando fuertemente sus puños sobre su regazo, el chico se había incorporado y había recogido sus cosas, y ahora se las entregaba -¡Ah! -exclamó al ver que él le devolvía sus libros -Gra-gracias.
-De nada -contestó sonriendo y levantándose -Yo soy Sesshomaru -le anunció.
Rin levantó la vista para observar por última vez esos hermosos ojos.
-Hasta otra -se despidió Sesshomaru, juntándose con su grupo de amigo y alejándose poco a poco de ella.
-Sesshomaru... -murmuró para si misma cuando ya había dejado de ser el centro de atención y ya, la gente que pasaba a su lado, la ignoraba.
Fin del Flash Back
Desde aquel momento, nunca más volvió a hablar con él. Al principio, cuando se cruzaban por el pasillo, quizá la saludaba, pero con el tiempo, sólo la miraba a modo de saludo. Hasta que las miradas de saludo, pasaron a ser de indiferencia, hasta que finalmente, ya no hubo ni miradas. Aunque, gracias a ese encuentro, ella había conocido a Kagome.
Flash Back
Ya habían pasado unos días desde ese pequeño tropiezo con Sesshomaru. Para Rin, había sido amor a primera vista. Desde ese día, no tenía ojos para otro chico que no fuese el popular Sesshomaru, porque, aunque no hubiese hecho aún migas con nadie, se había enterado de que era uno de los chicos más populares de su curso y del instituto. El típico chico guapo que tiene a todas detrás -incluida ella, por supuesto-, pocas eran las que no babeaban por él. Pero, por desgracia para Rin, Sesshomaru era tan sumamente guapo y popular que incluso tenía un club de fans, y para las mayores seguidoras de este chico no había pasado desapercibido aquel pequeño, embarazoso y mágico momento en el pasillo entre ella y el chico.
Esas obsesionadas chicas la habían observado de cerca desde aquel primer encuentro. Se habían fijado perfectamente en cómo ella lo miraba por los pasillos o en el recreo y como él, a veces, contestaba a sus miradas con amabilidad. Eso las ponía histéricas, porque lo más gordo de todo era que ella ya había tenido más contacto con él que incluso algunas de sus fans. Y eso, para ellas, era imperdonable. Así que, unos días más tarde de ese momento, a la salida de clase, cuando ya no quedaba nadie en el recinto escolar, cuatro chicas acorralaron a Rin en un pasillo.
Evidentemente, Rin no sospechaba nada. Y ella no recordaba haber hecho nada malo para enfadarlas, ni a ellas ni a nadie, así que, asustada, les preguntó que qué querían.
-No te hagas la mosquita muerta, cariño -contestó una de las chicas. Sus ojos de color rojo la miraron con frialdad- Llevamos observándote unos días ¿quién te crees para mirar de esa manera a Sesshomaru, eh?
Rin las miró con los ojos desorbitados.
-¿Perdón? -preguntó, incrédula de lo que oía- Sesshomaru no es de vuestra propiedad, además, yo puedo mirar lo que me dé la gana.
-Ahí te equivocas -contestó otra- Te está completamente prohibido mirarlo, y menos de esa forma.
-Y Sesshomaru sí es nuestro -contestó una tercera- Y que él haya sido amable contigo hace unos días no significa que vaya a tener nada con él.
-Asúmelo. Él nunca se fijaría en un insecto como tú, eres tan insignificante... -dijo la primera.
-¡Cállate! -explotó Rin- Puede que yo nunca tenga una oportunidad con él, pero ten por seguro que me contento sólo con mirarlo. Y aunque sea tan inalcanzable para mí, no tienes ningún derecho a insultarme, porque entonces yo te llamo arpía come-pollas ¡y me quedo tan ancha!
-¿Qué has dicho? -chilló la primera -Sujetadla, ¡que esta se va a enterar de quién soy yo!
Entonces, una de las tres chicas restantes le quitó los libros que le podrían haber servido de escudo a Rin y los lanzó lejos, otras dos chicas la agarraron de los brazos para impedirle la huida y la defensa, y la chica de ojos rojos la golpeó en el estómago, dejándola momentáneamente sin aire. Rin tosió y respiró a grandes bocanadas intentando respirar la mayor cantidad de oxígeno posible. Pero antes de poder recuperarse, la mano de esa arpía le golpeó con mucha brutalidad la mejilla. Las uñas le habían rasgado la piel, y había notado un leve temblor en su mandíbula. Las dos chicas que la tenían agarrada, la empujaron fuertemente hacia atrás, haciendo que la espalda y la cabeza de Rin impactasen contra la pared, cayendo luego de rodillas. Una vez en el suelo, sin amenas fuerzas, comenzaron a patearla como si fuera un perro.
-¡Así aprenderás! -gritó una de las chicas.
Rin se revolvía en el suelo, intentando protegerse. Lloraba. Y gritaba.
-¡Soltadla u os arrepentiréis! -gritó una voz a la espalda de esas chicas. Acto seguido, la "cabecilla" del grupo fue reducida por otra chica que le dio un reverendo puñetazo en la cara, impulsándola hacía atrás, dejándola KO- Cuatro contra una... Y encima sois mayores que ella, ¿verdad? Sois unas cobardes...
-¿Y tú quien eres? -preguntó una de las chicas.
-Eso es lo que menos importa y ahora... ¡apartaos! -les exigió.
-¿Qué está pasando aquí? -preguntó una voz masculina apareciendo por el pasillo.
Pero esa voz no hizo reaccionar a tiempo a la salvadora de Rin, y ahora miraba enfurecida a las chicas que acababan de golpearla. Así, con en empujón se quitó a una de en medio, a la siguiente la alejó con una patada en el estómago, y a la tercera la agarró del pelo y empujándola, le hizo la zancadilla
-¿Estás bien? -le preguntó a Rin una vez junto a ella, agachándose para ayudarla a reincorporarse.
-Eso creo... coff-coff -contestó Rin, incorporándose, pero tosiendo sangre en el intento- ¡Au! -gimió de dolor- El pecho...-se quejó.
-¡Te vas a enterar! -gritó la cabecilla, intentando levantarse.
-¡Sara, quieta! -la voz masculina volvió a hablar, esta vez para dar una orden- ¿Se puede saber qué estás haciendo?
-Sesshomaru... -murmuraron las cuatro malfactoras.
-¡Esto es por tu culpa! -gritó la salvadora de Rin, refiriéndose a Sesshomaru.
-¿Cómo dices? -preguntó Sesshomaru.
-¡Estás cobardes vinieron a golpear a esta chica por haberse cruzado contigo el otro día!
Sesshomaru observó a las acusadas, intensificando su mirada en la cabecilla, la tal Sara.
-¿Es eso cierto? -les preguntó a las chicas.
Ninguna de ellas se dignó a contestar. Todas bajaron la mirada, apenadas y avergonzadas. Sesshomaru corrió a acercarse a Rin y a su salvadora, plantarse frente a ellas y encarar a sus seguidoras.
-Estáis locas... No os volváis a acercar a mí, jamás, ni a estas dos chicas tampoco -les exigió, mirándolas con repugnancia- Me dais asco...
-Pero... Sesshomaru... -intentó excusarse Sara, con lágrimas en los ojos.
-¡Pero nada! -gritó, levantándose -¡Fuera de mi vista! -gritó con toda su rabia.
Las cuatros chicas dieron un respingo, atemorizadas. Nunca nadie había visto a Sesshomaru enfadado, y ellas habían tenido el infortunio de verlo así. Sara comenzó a llorar, y salió corriendo de allí, y sus amiguitas la siguieron.
-¿Estáis bien? -preguntó con preocupación Sesshomaru, volteándose rápidamente.
-Yo sí -confirmó con desdén-, por la que tienes que preocuparte es por ella -dijo la chica, refiriéndose a Rin, que apoyada en su regazo y se abrazaba a su cintura, llorando y temblando.
-Tú eres... -comenzó, refiriéndose a Rin- la chica del otro día... Rin... -murmuró, acercando su mano para acariciar el pelo de Rin, pero ésta se reusó, y, soportando el dolor, se escondió en la tripa de su salvadora- Dios... Cuánto lo lamento -continuó, apartando su mano lentamente, sintiéndose horrible- Siento... siento mucho que hayas tenido que pasar por esto...
-El daño ya está hecho -saltó de repente la heroína- Ahora, lo mejor que puedes hacer es alejarte de ella, y llamar a una ambulancia -añadió, acariciando la cabeza de Rin- Le han roto un par de costillas.
Lo siguiente, para Rin, pasó muy rápido. Sesshomaru se levantó y corriendo se dirigió a consejería, y sin explicarle nada a la conserje llamó a una ambulancia, después, mientras esperaban, le explicó a la mujer qué había pasado y Rin aguantó el dolor hasta que una ambulancia llegó y se la llevó al hospital.
-Gracias por salvarla -agradeció Sesshomaru a la salvadora de Rin una vez la ambulancia se había ido del instituto.
La chica no contestó, simplemente rió con indiferencia y desdén y se largó del instituto, sin contestar al chico.
Fin del Flash Back
Enfrascada en esos recuerdos, no se dio cuenta de que dos hombres llevaban medio camino siguiéndola, y que ahora habían sacado sus armas para lanzarse sobre ella.
-Hola, preciosa -comenzó uno de los dos.
Rin salió de su embobamiento, y por fin se dio cuenta de que tenía un hombre a cada lado.
-¿Qué queréis? -preguntó, haciéndoles ver que no tenía miedo, aunque por dentro estuviese muerta del terror.
-Dinero -dijo uno.
-Sexo -dijo el otro.
-Pues me parece que nos os voy a poder dar ninguna de las dos -les encaró Rin, dando un salto hacia adelante y volteándose para encararlos.
-Eso ya se verá -comentó uno de los dos, el más corpulento, que se lanzó sobre ella para inmovilizarla de los brazos.
Rin, afortunadamente, ya conocía esa situación, y en cuanto el segundo hombre se acercó para golpearla, ella fue más rápida y le propinó una patada en la entre pierna, se guida de un rodillazo en la barbilla, y, para terminando, de otra patada en la sien, tumbando al sujeto.
-Una gatita peleona... -murmuró el que la estaba sosteniendo. El segundo sujeto la soltó y la empujó hacia delante, haciéndola tropezar con el cuerpo de su compañero, provocando la estrepitosa caída de Rin al suelo.
Una vez allí, Rin, al sentir la desprotección y la frialdad del suelo, se asustó, se atemorizó, recordando la sensación que sintió cuando quedó indefensa ante aquellas chicas. Ambos hombres se situaron ante ella, dispuesto a aprovecharse de su posición.
-Cuánta cobardía... -comentó una voz tras los acosadores -Dos hombres contra una mujer... -continuó la voz- Debería daros vergüenza... -finalizó lanzando una lata de cerveza a la cabeza de uno de los dos individuos.
-¿De qué vas? -saltó el hombre de la lata, volteándose para encarar al chico-¡Ven aquí que te haré puré!
Y mientras el otro individuo amarraba a Rin, el de la lata se lanzó contra el chico.
-Sesshomaru... -murmuró Rin para sus adentros.
Con un par de golpes, aunque con exagerada brutalidad, Sesshomaru tumbó al individuo. El que sujetaba a Rin lo miraba asustado, mas no la soltaba.
-¿Es que tú quieres más? -le gritó Sesshomaru, acercándose con el puño alzado.
El individuo negó con la cabeza, y agarrando a su compañero, salieron por patas de allí.
Segundos de silencio.
Rin observó, sorprendida, a Sesshomaru, que la miraba con los ojos entrecerrados. Los movimientos del chico, a excepción de durante la pelea, eran torpes, y parecía ido, ausente. Iba despeinado y con la ropa un poco fuera del sitio, y caminaba con dificultad.
-Kagome... ¿Estás bien? -preguntó de repente Sesshomaru, acercándose a Rin.
-S-sí... Pero, Sesshomaru, yo no soy Kag... -pero no pudo terminar su frase, ya que Sesshomaru la abrazó, suspirando con alivio.
-Gracias a Dios que estás bien... -murmuró él, abrazando y acariciando su cuerpo, como si no se creyera que estuviese bien.
-Sessh... Sesshoma... ru... -balbuceó ella.
Al principio, Rin no supo cómo reaccicionar. Se dejó llevar por el momento, por ese abrazo tan protector que le dio Sesshomaru. Se perdió en la calidez de su brazos y en la fortaleza de su pecho, incluso correspondió. Se sentía tan bien rodeada de él... Daría lo que fuera, vendería su alma al diablo, incluso, para poder estar así siempre con él. Sesshomaru la apretó más contra así, mientras con una mano acariciaba su espalda y con la otra su cabello. Rin quería llorar de la alegría.
Pero el inconveniente llegaba ahora: la había llamado Kagome, la había confundido con su mejor amiga, con su hermanastra.
Aunque bueno, eso era normal. Sesshomaru apestaba a alcohol.
-¿Has bebido? -preguntó de repente, separándolo de ella para escudriñar bien su cara.
Y evidentemente, iba borracho. Sus mejillas estaban rojas y su mirada perdida. Sesshomaru se dejó caer sobre los hombros de Rin, dándole a entender que a este paso, y él solo, no llegaría a casa.
-No puedo dejar que tus padres te vean así -le murmuró cerca del oído, pero Sesshomaru tampoco la escuchó.
Una idea arriesgada pasó por su cabeza, pero... no quedaba de otra si quería devolverle el favor de haberla salvado de un par de pervertidos. Así que pasó un brazo por la cintura del chico e hizo que él pasase otro brazo sobre los hombros de ella. Así al menos no se tambalearía tanto al caminar. Poco a poco e intentando no caer, llegaron al bloque de pisos en el que vivía Rin -afortunadamente no estaba muy lejos del lugar de los hechos- y una vez dentro del ascensor, Rin lo soltó.
-¿Estás muy mareado?
-No te preogupess, Kagome, estoy fien... -afirmó, irguiéndose he intentando abrir los ojos completamente.
Se notaba a leguas que no estaba bien.
Una vez el ascensor paró en el quinto piso, Rin volvió a agarrarlo de la misma manera para ayudarlo a salir y encaminarlo a su puerta.
-Intenta no caerte mientras busco las llaves y abro la puerta, ¿vale?
Sesshomaru intentó asentir de una sola cabezada, y se agarró fuertemente a la cintura de Rin. Ésta buscó en su mochila las llaves, y cuando por fin las encontró abrió la puerta y encendió la luz, ayudándolo de nuevo a introducirse dentro de la vivienda.
-Esta... no es mi casa... -observó Sesshomaru, soltándose de ella y cayendo al suelo, sentándose a la india, y mirando todo sorprendido.
-Sesshomaru -lo llamó Rin, agachándose para quedar a la misma altura-, mírame -ordenó, al mismo tiempo que lo agarraba de la barbilla para conseguir que la mirara a la cara-. Yo no soy Kagome, soy Rin, su amiga, y no estás en tu casa, estás en la mía -le explicó como si de un niño pequeño se tratara.
-¿Rin? -preguntó confuso.
-Correcto.
Él la observó con curiosidad durante unos segundos, mirándola fijamente -ya que no veía apenas nada- provocando un leve sonrojo en la chica.
-¡Ah! Rin... la amiga de Kagome...
-Sí, esa -murmuró con cansancio Rin, levantándolo e intentando llevarlo hasta su habitación.
-Eres... muy parecida a Kagome...
Pese a que era su mejor amiga, estaba comenzando a cagarse en Kagome. Sesshomaru parecía estar desquiciado con su nueva hermanastra. Con dificultad logró estirarlo sobre su cama, pero tuvo que hacer tanta fuerza que terminó tropezando con el borde de ésta y acabó cayendo sobre Sesshomaru. A Rin se le disparó el corazón al ver la cercanía entre ella y el chico. Estirados, ella sobre él, pegados a más no poder, sus rostros a centímetros... Sesshomaru se lanzó y la besó...
-.-.-.-.-.-.-
Soy mala, lo sé. Soy mala por tardar tanto en subir (7 meses... esto es el colmo...) y por haberlo dejado ahí, pero una cosa conllevaba a la otra... No tengo excusas que daros, las que habéis leído en "Atrapados en el siglo XXI" ya lo sabéis, pero lo repetiré aquí: hace un mes terminé instituto, ya me he graduado, tengo la ESO *_* Y desde diciembre hasta junio no pude publicar por dos razones: falta de inspiración y falta de tiempo, así que sólo os pido una cosa: NO ME ODIÉIS, POR FAVOR T_T
Ahora, sólo me queda agradecer los reviews de:
Ana-ani
setsuna17
MRS Taisho-Potter
Akee-Yasha
Rooh
kaoru-inuma
Hakudoshi
Insomnnia
tania56
yura kinomoto
kagome.54-2
ShirShir
Frieden Mara
Alee-Chaann
Carol9
KagomeyInu
Chicas, lamento de verdad haberos hecho esperar tanto, yo sólo espero que aún recordéis de qué iba el fic. Y bueno, este cap -y el siguiente- va dedicado a Sessh & Rin, otra pareja que adoro. En este cap hablo un poco de la historia de Rin para con Sessh, pero en el siguiente... En el siguiente hay follón, jejeje.
Esta vez prometo que no volveré a tardarme tanto, ni esta vez ni nunca más. Os lo juro.
Gracias a tods los que leen y no comentan, a los que comentan, a los que me ponen en autora favorita, y mi historia en sus favoritas, y a todas las alertas. Gracias, simplemente por leerme. Y espero no haberos decepcionado.
Un beso muy fuerte para todas.
Se despide una servidora:
Dark priinCess
