Nos vemos al final del cap =)
Capítulo 12.
Después de lo sucedido esa noche, ambos se volvieron muy fríos el uno con el otro. Las palabras no es que abundaran entre ellos, igual que los encuentros, los cuales ellos mismos se encargaban de que fuesen los mínimos. Pero era inevitable que en esos pequeños encuentros, las miradas significativas fuesen las protagonistas. Palabras ni una, pero miradas... Las miradas hablaban por ellos. Miradas de sorpresa, de curiosidad, de interrogación... Fueron eternas las dos semanas siguientes. Tortuosamente eternas.
Pero llegó el día de la entrega de notas y...
-¿Te ha quedado alguna? -fue Kagome la que hizo los honores.
-Sí. Una ¿Y a ti?
Después de todo, la tensión se había relajado mucho comparándola con la que había justo al día siguiente de lo sucedido.
-Una también. Mates -murmuró suspirando lánguidamente.
-Inglés.
-¿Has pensado en alguna forma de decírselo a papá y a mamá?
-No quiero morir tan joven -bromeó Inuyasha, dejándola ver por primera vez en mucho tiempo su agradable sonrisa.
Kagome le rió la gracia, disfrutando de poder verlo sonreír.
Durante todo el día estuvieron de bastante buen humor, intentando fingir que no recordaban lo sucedido aquella noche y olvidando completamente su comportamiento en las dos últimas semanas, disfrutando de la compañía como buenos compañeros y como futuros hermanastros.
Al llegar la noche, a la hora de la cena, decidieron enfrentarse a sus padres.
-Papá -murmuró Inuyasha.
-Mamá- murmuró Kagome.
-¿Qué? -Preguntaron ambos padres a la vez.
-Tenemos algo que deciros.
Silencio sepulcral.
Los ojos de Sonomi comenzaron a brillar de la emoción, y una tímida sonrisa no pudo evitar aparecer en los labios de Inu Taisho.
-¿Estáis juntos? -se le escapó a Sonomi.
En ese momento, Inuyasha y Kagome quedaron prácticamente congelados. Ellos y lo que había a su alrededor.
El silbido de una brisa fría sonó en la estancia.
Y acto seguido, lo único que se escuchó fueron los intentos de aguantarse la risa de Sesshomaru.
Tres... Dos... Uno...
-¿¡QUÉÉÉÉÉ! -gritaron ambos al unísono.
-Ah... ¿No era eso? -preguntó Sonomi, con una gotita derramándose por su sien.
-¡Por supuesto que no! -exclamó Inuyasha.
-¿En qué diablos estáis pensando, eh? -preguntó Kagome.
Ambos padres sonrieron nerviosos.
-Bueno, va, ¿entonces qué nos tenéis que decir? -Inu Taisho combió de tema, bueno, en realidad volvió al principal.
Ambos adolescentes de miraron.
-Hoy nos han dado el boletín con las notas... -comenzó ella.
-Nos ha quedado una a cada uno... -terminó él.
-¡Ah! ¿Era eso? ¿Y qué tiene?
-¿Cómo que qué tiene?
-¡Si nos queda alguna no podemos pasar a bachillerato, mamá!
Sonomi e Inu Taisho se miraron, y sin que sus hijos lo percibieran, se lanzaron una mirada pícara.
-A ver ¿cuáles os han quedado?
-Matemáticas.
-Inglés.
Una sonrisa se ensanchó en los labios de cada uno de los padres.
-Inuyasha, tú eres muy bueno en mates, ayuda a Kagome. Kagome, tú eres una máquina con el inglés, ayuda a Inuyasha. Problema resuelto. ¿Algo más? -objetó Sonomi, quedándose tan ancha, dejando a sus hijos de piedra.
Inuyasha y Kagome se miraron expectantes durante unos segundos.
-Pues... No lo había pensando... -admitió Kagome.
-Ni yo, no te jode...
-Hay que ver... -murmuró Kagome, suspirando. Se dio la vuelta y apoyó sus codos en la barandilla del balcón.
Ese balcón se había vuelto su rincón de charlas. Casi todas las charlas importantes las tenían ahí.
-¿Cómo no se nos había ocurrido antes a nosotros? -preguntó Inuyasha, aún incrédulo.
Ambos se quedaron absortos mirando el cielo durante varios minutos, pensando en varias cosas.
-¿Tu por qué crees que nuestros padres han soltado aquel disparate?
-A mi no me lo preguntes, porque no tengo ni idea... Y encima, el imbécil de mi hermano se ha reído...
-¿Tu crees... que alguna vez nos habrán visto... besándonoso?
Esa pregunta dejó sin respiración a Inuyasha. La siguió mirando con indecisión, pero encogió sus hombros en un puro gesto de incertidumbre.
-Quizá si que nos pillaron cuando pasó lo de la cocina...
Los ojos de Kagome se ensancharon con horror.
-Pero no creo. Sino ya nos hubiese dicho algo ¿no?
-Joder, ¿y lo de hoy que te parece?
-Ya... Pero lo que estuvo apunto de pasar esa noche sobrepasa a los simples besos...
Kagome le arrebató de los dedos a Inuyasha el cigarro que se estaba fumando y le dio una calada intentando calmarse y quitarse esas ideas de la cabeza.
-Ah, ¡ya! Cambiemos de tema -dio otra calada- ¿Haremos lo que ha dicho mi madre?
-¿Por qué no? Es una buena idea.
-¿Que prefieres: mañana o tarde?
-¿Para qué?
-Para hace inglés -aclaró.
-Mmm... Mañana.
-Mejor, porque yo quería tarde -le dio una última calada al cigarro y se lo devolvió a Inuyasha- ¿A las diez?
-A las diez -confirmó.
-Buenas noches -se despidió, entrando en su habitación dispuesta a irse a dormir.
Inuyasha se quedó unos minutos más en el balcón, terminando de fumar, y cuando consideró que sus pensamientos ya estaban en un cierto orden, se adentró en su habitación y también se dispuso a dormir.
Estaba tan a gusto entre los brazos de Morfeo... Por la ventana entraba una brisa fresca, y para rematar su relax, notaba como unos dedos se deslizaban suavemente por su piel. Las piernas, la cadera, la espalda, los hombros... Y mientras esos dedos recorrían sus brazos, un cálido aliento se posó junto a su oreja ya una voz habló muy cerca de ella.
-Kagome, despiértate ya...
-Cinco minutitos más... -se remoloneó.
-Cinco minutitos son los que me pediste hace veinte minutos... -murmuró ronco.
-No lo recuerdo... -murmuró somnolienta, hundiendo más el rostro en la almohada.
-Me da igual; hoy comienza nuestra semana de preparación para la semana de recuperaciones, y prometiste que por las mañanas me darías inglés.
-Cinco minutos... -contestó con voz suplicante.
-No -contestó tajante.
-Vaaa...
-Kagome, levanta a la de uno... -amenazó.
-¿Qué me vas a hacer? -preguntó con grosería, pero sin abrir los ojos y hundiendo más el rostro en la almohada.
-Kagome, a la de dos...
-No seas cruel, déjame dormir. ¡Roxy, échalo!
La perra se levantó de su camita junto a a la cama y comenzó a gruñir a Inuyasha.
-Kagome a la de tres. Se acabó -y sus manos se posaron en la cintura femenina y comenzaron a hacerle cosquillas a la chica.
Kagome pegó un bote y deprisa se dio la vuelta para encararlo e intentar quitárselo de encima para hacerle cosquillas ella, pero fue imposible.
-Jajajajaja... Para, ¡para! Inuyasha ¡por favor para! -pidió, pero él no la soltaba.
Roxy se subió a la cama y comenzó a ladrar a Inuyasha y a morder su camiseta para alejarlo de Kagome.
-¿Me ayudarás ya?
-Síi, ¡ay! Pero por favor, ¡para ya! -una vez él dejó de torturarla, lo más cerca que encontró para apoyarse fueron los hombros de Inuyasha. Los abrazó y recostó su cabeza en el cuello masculino.
-Va, Kagome, no hagas esperar más a Inuyasha -dijo Sonomi, desde la puerta.
Y como por un acto reflejo, ambos muchachos se separaron de un salto, empujándose mutuamente. Inuyasha calló al suelo, y un poco más y Kagome acaba igual, porque al llegar al borde de la cama, su mano resbaló. Inuyasha se levantó y cabizbajo se dirigió a su cuarto. Sonomi siguió su camino por el pasillo y Kagome se sentó en el borde de la cama, buscando las pantuflas.
Salió de la habitación con los ojos aún medio cerrados, así que para no perderse ni caerse, pegó la cabeza a la pared y con ésta la siguió hasta llegar a la puerta de Inuyasha e introducirse dentro y...
-¡KYAAAAA! -el grito de Kagome recorrió toda la estancia. La chica salió impulsada hacia afuera ,como si le hubieran propinado un puñetazo, con una de sus manos tapándose la nariz -¿Pero se puede saber por qué huele tan mal aquí dentro? -no se atrevía a pasar el umbral de la puerta. Ese olor sí que la había despertado de verdad.
-¿Qué pasa? Huele a hombre -dijo con arrogancia Inuyasha, sentado en su escritorio.
-¡Y una mierda! ¡Aquí lo menos que huele es a tigre!
-Pues eso, a hombre -contestó, con la risa tonta.
Kagome cogió todo el aire que sus pulmones le permitieron y entró a la estancia. Se dirigió al balcón y abrió la ventana de par en par, y luego se dirigió a la cama y cogió la sábana que usaba Inuyasha y colgó del balcón. Cogió aire y volvió a adentrarse, y esta vez cogió toda la ropa que había por el suelo y la metió en el cubo de la ropa sucia del baño. Se dirigió a su cuarto y cogió el spray ambientador que ella guardaba y, cogiendo aire por ultima vez, se metió en la habitación de Inuyasha y la roció toda entera con el spray de olor a colonia de Nenuco.
-Exagerada... -murmuró Inuyasha, viéndola respirar de nuevo.
-¿Cómo puedes convivir así aquí dentro?
-Bueno... Es que llevaba días sin ordenar el cuarto y sin dejar que se ventilara y...
-Puerco -murmuró dejándose caer sobre la cama.
-¡Oye!
-Como mañana haga el mismo olor, no te doy clases de inglés, ¡y menos haciéndome madrugar!
-¿Madrugar? ¡Si ya son las diez y media!
-Pues eso ¡madrugar! Lo más temprano que una persona normal se levanta un día festivo ¡es a las doce! -murmuró, dándose media vuelta sobre el colchón y acomodándose en la almohada.
-Perra dormilona -comentó, viéndola hacer.
-Imbécil madrugador -contestó ella, abriendo los ojos y matándolo con la mirada desde su cama.
-Va, niños, poneros a estudiar ya -dijo Sonomi, pasando de nuevo por el pasillo.
Ambos chavales se miraron, desafiantes, durante unos segundos hasta que Kagome rompió el hielo.
-¿Qué trimestre tienes que recuperar?
-El segundo. No me leí el libro de lectura.
-Y luego soy yo la perra -comentó, y antes de que él pudiera objetar algo, demandó: -pásame el libro de texto.
Inuyasha, con toda la delicadeza el mundo, lo cogió de encima de la mesa y se lo lanzó a la cama, dándole en la cadera. Kagome lo pasó por alto sin hacer ningún comentario, abrió el libro por las unidades que ella recordaba haber hecho en el segundo trimestre.
-¡Esto está tirado! -exclamó, al tiempo que iba pasando páginas y ojeaba el temario -Hoy es domingo... ¿Cuando es la recuperación de inglés?
-El viernes.
-Tenemos cinco días para hacer tres temas... Nos sobran dos en el que harás repaso de todo y te leerás el libro.
-Eh, eh, tranquilidad, que yo no soy tan bueno como tú en esto.
-Es muy sencillo. Admite que eres un perro y ya está.
Inuyasha gruñó. Definitivamente, Kagome es la encarnación del diablo cuando está recién levantada. Si no fuera por lo hermosa que estaba...
-¿Are you ready?
-¿Ah? Eh, sí.
-In the morning we'll speak english all the time, ok?
-No, no ok.
-Well, we going to begin for... Present perfect with for and since.
-What?
-For and since. Do you remember?...
Inuyasha no contestó.
-Vaaaale... Creo que mi idea de darte las clases en inglés no va a funcionar -suspiró viendo como él le mandaba una mirada de alivio- El FOR los traduciremos por "Durante" y el SINCE por "Desde". Con eso, haz los ejercicios 2 y 3 en lo que yo voy al baño y a por algo de desayunar, ¿vale?
Inuyasha asintió, recibió el libro que ella le dio y comenzó a hacer los ejercicios. Por su lado, Kagome fue derechita a hacer pis, que ya llevaba un rato aguantándose, y bajó a la cocina a prepararse un vaso de leche con Nesquik* y unas magdalenas. Luego volvió a la habitación y se encontró con que Inuyasha había hecho los ejercicios -qué menos- y bueno, así se pasaron toda la mañana. Kagome intentando explicárselo, él reprochándole lo mala profesora que es, ambos gritándose mutuamente... En fin, discusiones tontas entre profesor y alumno. Al final, cuando fue la hora de comer, por fin llegó la paz.
-Oye ¿qué te parece si vemos películas en inglés, por las noches? -comentó Kagome después de la comida -Como en el examen de gramática seguramente te entrará un listening, tienes que acostumbrar tu oído al inglés.
-Mientras me pongas subtítulos, no tengo inconveniente.
Entonces se metieron en la habitación de Kagome a hacer matemáticas. Para fortuna de Inuyasha, aquella habitación no olía mal, más bien al contrario, podría quedarse todo el día allí dentro metido, oliendo el aroma de ella, tan dulce y embriagador... Todo estaba ordenado y limpio, y Kagome no discutía tanto como él, hasta que llegó cierto momento en que...
-Dios, esto es demasiado difícil, esto no hay quien se lo aprenda. Hace demasiado tiempo que lo di y ni siquiera en su momento me salía.
-No es tan difícil, va -contestó guardando la calma, porque sabía que más adelante la perdería.
-Que no, Inuyasha, nueves unidades, son nueve unidades en 7 días. ¡No se puede dar en una semana todo lo dado en dos trimestres!
-Me tienes a mi, que he sacado un excelente.
-Vaya consuelo...
-Oye, vete a la mierda -contestó, levantándose de la silla y caminando hacia la puerta dispuesto a irse- Hale, no te ayudo
¿Veis? Ya estaba perdiendo la calma.
-¡Espera! -gritó Kagome, levantándose de un bote del asiento y corriendo directa a él para agarrarle el brazo y retenerlo -Vale, lo retiro... Help me, please... I need you... -murmuró, mirándolo con ojos de carnero degollado.
Inuyasha respiró hondo, intentando resistirse, pero...
-Ah, ¡de acuerdo!
Este pequeño altercado demostraba que la que más paciencia tenía era Kagome. Ella había estado toda la mañana aguantándolo, aguantando sus reproches sin haber dejado de ayudarlo en ningún momento. E Inuyasha, a la primera de cambio, ya había tirado la toalla.
-En fin... -suspiró, después continuó:- Tienes que sustituir la A, la B y la C por los números que te dice el anunciado, y luego tienes que seguir esa formulita tan bonita que dice: menos B más menos raíz de B al cuadrado, menos cuatro por A y por C, divido entre dos por A...
En la hora de la cena...
-Kagome, hija, no comas tan rápido, que luego te dolerá la tripa -le advertía su madre, mirándola divertida.
Kagome no contestaba, simplemente comía -no, engullía- todo lo que había en el plato. Se ve que tantas cuentas le habían dado hambre.
-Ya estoy -anunció la muchacha, levantándose de un salto de la silla y dirigiéndose al pasillo -Voy a preparar la película, Inuyasha, no tardes.
Inuyasha, por otro lado, apenas se había comido la mitad de la cena.
-¿Y tú por qué comes hoy tan lento? -le pregunta su padre.
Inuyasha solo suspiró pesadamente, mostrando en su rostro todo su cansancio. Sus padres se rieron por lo bajo, y el chico pegó un par de bocados más a su cena y se levantó, caminando lenta y torpemente, como si fuera un zombie.
Él estaba agotado, la cabeza le dolía a horrores después de esa tarde tan larga intentando explicarle a la niña todas las ecuaciones explicadas durante el curso. Y ahora, encima, le tocaba ver una película en inglés.
-La cruda realidad.
-¿Una comedia romántica? ¿No tienes algo de terror?
-No me gustan las películas de terror, y sí, es una comedia romántica, y la verás tanto si te gusta como sino. ¿Sabes de qué va? ¿La has visto?
-No, pero...
-Pues ya está. No se puede criticar sin conocer. La ignorancia es atrevida, amigo mío.
-Lo mismo te digo -bufó, estirándose a sus anchas sobre la cama de la chica, que estaba terminando de programar el DVD para poder ver la película- Oye, pues es cómoda esta cama... Para echar un polvete no estaría mal...
Kagome lo mató con una sola mirada que le hizo desear no haber dicho esa última frase. A regañadientes, la chica se sentó junto a él, recostando su espalda en el cabecero de la cama y abrazándose a un cojín.
-¿Y las palomitas? -pidió Inuyasha.
-Yo ya me he cepillado los dientes, si quieres palomitas te las haces tú. Pero no pienso interrumpir la película, así que tú verás.
De un bufido Inuyasha se colocó junto a ella en la misma posición, sólo que sin agarrar ningún cojín y se dispuso a observar la pantalla apretando la mandíbula para no tener que rechistar.
Kagome tenía razón, no debería haber criticado sin conocer. Esa película tenía más de comedia que de romanticismo; el protagonista era un fuera de serie, era un máquina. Ese tío era su ídolo, de mayor querría ser como él. Y la protagonista no era para nada fea, y ese carácter le daba un morbo... ¡Dios! La escena de las bragas vibradoras en el restaurante es demasiado buena. Las carcajadas no paran de sonar dentro de la habitación. ¿Qué? ¿En serio Abby prefiere a ese musculitos antes que a Mike?
La película va abanzando e Inuyasha se iba dando cada vez más cuenta de lo equivocado que estaba respecto a las comedias románticas. Y, además, encontraba cierto paralelismo entre los protagonistas y ellos dos... Se odiaban a muerte, pero tienían que colaborar juntos para llevar adelante un futuro que no los inmiscuye sólo a ellos... Pero al final la cruda realidad se impone, y aunque sólo parezca una atracción... Es imposible no caer en los brazos del amor. Parece que los polos opuestos siempre se atraen...
En el momento en que Inuyasha llegó a esa conclusión, no pudo evitar observar a Kagome, y cuál fue sus sorpresa que la descubrió observándolo ella a él. Y, como en las películas, en ese mismo instante el DVD estaba reproduciendo la escena en que Mike confiesa que está enamorado de Abby en el globo aeroestático, sin saberlo, delante de millones de espectadores.
Y como por un acto reflejo, Kagome se lanzó sobre Inuyasha, capturando sus labios. Él, por su parte, la agarró de la cintura para que no cayera encima suyo. Y, como siempre, las cosas sucedieron muy rápido: entre besos desenfrenados y suspiros de excitación, acabaron en el suelo, ella sentada sobre la cadera de Inuyasha y él quitándole la camiseta sin dejar de besarla.
Pero justo en ese momento, sonó la puerta.
Aaaaaah, siempre lo dejo en el momento más interesante, ¿verdad? Jojojojojojo, debo hacerlo, sino ya me hubierais olvidado. Es un milagro que haya podido subir cap, si os soy sincera, la inspiración vino de repente, en plena semana de exámenes y... ¡boulá!
Pero me he demorado demasiado -y de Atrapados en el siglo XXI ya ni hablemos-. Lo lamento de verdad, pero es que de veras que no puedo controlarlo, la inspiración viene cuando le da la reverenda gana a la jodida u.u' Y además, ahora estoy en la recta final del curso, estoy teniendo problemas con las amistades y mi estado de ánimo no es el mejor, que digamos. Pero no voy a deprimiros más con mi vida.
Ya he comenzado el cap. 13 de Polos opuestos, esperemos que me quede algún resquicio de inspiración para terminarlo cuanto antes.
Espero que os haya gustado el cap, nos vemos pronto. ¡Un beso a todas!
Se despide una fiel servidora:
Dark priinCess
