PRIMERA PARTE: GANADORA DE LOS JUEGOS
El sólido silencio que se había acomodado en el laboratorio del sótano de la sede de los Juegos, se vio interrumpido por el incesante taconeo perteneciente a las plataformas color ceniza de la presidenta Aphrodite, como no, acompañada por cinco de los agentes del Capitolio. Ella se mostraba bastante alterada, jugaba con el anillo de plata acomodado delicadamente en su dedo índice seguidas veces, algo importante iba a suceder… Hoy sería el día en el que traerían de vuelta a dos de las tributos más letales que ha habido en los Juegos del Hambre; Chrysta Clearwater y Samantha Thor, ambas del Distrito 12 y ambas ganadoras. En la segunda edición de los Juegos, Chrysta Clearwater se hizo con la corona de ganadora, demostró su frialdad en la arena, asesinando despiadadamente a todo enemigo que se le pusiera por delante. Eso ocurrió al principio de los Juegos, pero cuando realmente mostró su verdadera naturaleza, fue al vengar la muerte de sus aliados en la arena. Fue tal el espectáculo que ofreció que por ello hoy será traída de vuelta. El distrito minero tuvo de nuevo a su ganadora en la septuagésima séptima edición de los Juegos, en esta ocasión Samantha Thor se alzó con la victoria, siendo la tributo más mortífera de su promoción, a la temprana edad de quince años, se atribuyó varios asesinatos. Al finalizar los Juegos, Samantha comenzó una segunda rebelión con la que consiguió una guerra entre el Capitolio y los Monicans, los rebeldes que no aceptaban las normas del antiguo presidente de Panem. Por ello, al año siguiente, fue condenada a volver a la arena, donde obtuvo una segunda victoria, aunque no conocía el precio de su hazaña, el asesinato de su hermano pequeño, Trevor.
La presidenta Aphrodite llegó hasta la cúspide del laboratorio, en donde los científicos trabajaban para lograr clonar a las ganadoras del distrito minero con una muestra de sangre que se almacenaba de una y otra.
―Está todo listo, presidenta Aphrodite― afirmaba uno de los científicos que comparaba las muestras de sangre con las copias del ADN.
―Entonces no sé a qué estáis esperando. ¡Vamos! Aprisa. No hay tiempo que perder. ― ordenó ella inquieta.
La masa de científicos y agentes se dirigían a una sala completamente aislada del laboratorio, para llegar a ella tenían que seguir el camino de un largo pasillo oscuro y frío, aunque impecable. El eco de las pisadas retumbaba por las paredes de aquel pasillo subterráneo. Todos añadían conclusiones y demás opiniones con respecto a lo que se iba a hacer, y todos coincidían en que era una locura, no sabían cómo reaccionarían las dos chicas al ser traídas de vuelta a un futuro que jamás soñaron, les daba miedo que se volviesen en contra de ellos, ya que conocían la historia de Samantha Thor y de Chrysta Clearwater.
―Presidenta Murray, se lo imploro, estamos a punto de cometer una locura. Cesemos en el intento de traerlas de vuelta. ―musitó uno de los científicos, con un ademán nervioso.
―Acaso sabe usted la audiencia que reuniremos. ¡Jamás se habrá ofrecido un espectáculo mejor! Nunca nadie habrá hecho nada igual, estamos a punto tocar el cielo y usted quiere cortarme las alas. Hágame un favor y manténgase en silencio. ― Añadió la presidenta apartando a aquel científico de escaso cabello canoso y del tamaño de un botijo. Aquel hombre era consciente de que los actos de la presidenta Aphrodite tendrían consecuencias inesperadas, pero no había nada que él pudiese hacer.
El interminable pasillo llegó a su fin. Todos se encontraban frente a una puerta de máxima seguridad, que sólo uno de los agentes podía abrir con una tarjeta de acceso y el código correcto que había que introducir. El agente se acercó a la gran puerta y se descolgó del bolsillo de su camiseta la tarjeta de acceso, acto continuo la pasó por el detector, luego tecleó la serie de números correcta y la puerta comenzó a abrirse desde el centro. Una especie de humo gélido se abrió paso por los tobillos de todos los presentes.
Lo primero que se observaba en la sala eran dos grandes cápsulas repletas de un líquido avivado hasta arriba, en ella se encontraban dos hermosos cuerpos de unas jovencitas con una apariencia apacible. La primera de ellas era de cabello oscuro y ojos grises, tan grises que parecían las nubes cargadas del agua de la lluvia. Su cuerpo desnudo se encontraba en un perfecto estado, exactamente igual al de la verdadera Chrysta Clearwater. Ella colocaba estratégicamente sus manos ocultando sus senos y su sexo, en la misma posición se encontraba la chica de la otra esfera, una chica con el cabello largo y rubio, no se podía apreciar el color de sus ojos ya que permanecía en estado de sueño aún, pero la auténtica poseía los ojos de un color verde claro, unos ojos hipnotizantes que atraían a cualquiera que ella desease. Ella era Samantha Thor.
―Bien, veo que la ganadora de los Segundos Juegos del Hambre se encuentra despierta― dijo alegremente la presidenta Murray, casi parecía danzar por los pasos que daba nerviosa de un lugar a otro. ―Dejémosla descansar, aún no está preparada para salir al mundo exterior, debe de permanecer en la cápsula hasta que le hagamos las pruebas correspondientes. ¿Por qué no ha despertado la otra? ― preguntó con exageradas muecas en su rostro.
―Aún no se le han programado todas sus habilidades. Al haber participado dos veces en los Juegos, nos conlleva algo de más trabajo, pero estará lista en breve. ― contestó una científica de mediana edad.
Ambas tienen que despertar, porque los Ducentésimos Juegos del Hambre han de comenzar.
Chrysta Clearwater
Me sentía extraña vacía, como si no fuera más que un globo desinflado. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? Ante mis ojos bailan unas manchas extrañas, que poco a poco se van aclarando para dejar paso a un páramo helado, cubierto de nieve, el cual me resulta extrañamente familiar, como si fuera un sitio visitado en sueños y que hubiera olvidado hasta hoy. Es un sitio extraño, mire a donde mire hay personas que permanecen de pie en unas extrañas placas; todos con las mismas ropas, y mirando hacia una dirección concreta. No puedo evitar la curiosidad y me giro en esa dirección, para ver un extraño cuerno dorado, rodeado de objetos tan dispares como armas, provisiones o mantas. ¿Qué se supone que es todo esto? ¿Por qué querrían esos chicos coger algo de ese cuerno?
Parecen estar esperando algo, algunos tienen aspecto preocupado, otros parecen decididos a salir corriendo a la primera de cambio.
Me llama la atención una chica de piel olivácea y pelo castaño recogido en una cola de caballo, que parece estar deseando salir hacia aquel lugar. Tiene los ojos grises, y su mirada es fría, casi calculadora. ¿Quién es? ¿Y por qué siento que la conozco?
De repente suena un gong, y todos los chicos se precipitan fuera de sus plataformas como locos, corriendo en una u otra dirección. Aquella chica corre en dirección al cuerno, parece casi volar sobre el hielo mientras se dirige a su objetivo; apenas si pierde tiempo cuando llega, pues se abalanza prácticamente sobre un arco, para luego hacerse con todos los cuchillos que atrapa. ¿Qué va a hacer? Observo con curiosidad como sale corriendo de la boca de la estructura dorada, y cruza un par de palabras con unos chicos que se acercan a ella.
―¡Dividíos el trabajo! ― gritó uno de los chicos ―¡Marphil, Silk, encargaos de los suministros! ¡Sand, Valkyrie, conseguid los medicamentos y los objetos de acampada! ¡Daph, Chrysta y yo mataremos a todo el que se nos cruce!
Chrysta. No sé por qué, pero de repente soy consciente de que esa chica, la de los ojos grises, responde a ese nombre. ¿Pero qué ha de hacer? ¿Matar? ¿Por qué? Basta con mirarle el rostro para saber que está dispuesta a asesinar a algunos de los chicos que corren por el páramo, pero desconozco el motivo. Sostiene uno de sus cuchillos y lo lanza contra un chico, haciendo que este se desplome. ¿Por qué está haciendo eso? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!
La escena cambia, y los cuerpos que hay a mi alrededor desaparecen. Me encuentro en otro lugar, una especie de lago medio congelado, a cuyas orillas hay dos chicos acampados. Reconozco a la chica, es esa tal Chrysta, aunque ahora parece mucho más desmejorada que antes; tiene la cara muy sucia y chupada, y bajo sus ojos asoman unas marcadas ojeras; además presenta numerosos cortes en el rostro. Junto a ella hay un chico de pelo castaño, con un vendaje precario sobre un ojo, que parece estar diciéndole algo. ¿Quién será? ¿Y por qué a él no lo mata?
De buenas a primeras, aparece una chica de piel oscura y espeso cabello negro, que clava sus ojos en Chrysta y le lanza un cuchillo. Chillo al ver como la hoja del mismo se clava en su espalda, y ella parece también sorprendida, girándose para ver a su atacante. Esta alzaba otro cuchillo contra ella, pero en un instante, su compañero se abalanzó sobre la misma, recibiendo el impacto del arma en su pecho. Chrysta parecía desorientada mientras miraba como este caía al suelo, susurrándole algo que no entendí, pero que ella sí escuchó, pues vi como asentía, sacaba un cuchillo de su cinturón y atravesaba la garganta de su atacante con el mismo, con un lanzamiento limpio.
Pero no pareció regodearse en su victoria, como hiciera antes, sino que corrió a sujetar al chico, que parecía estar agonizando. Ambos susurraron palabras que no alcancé a oír, pero en un momento dado vi sorprendida como ella lo besaba, para acto seguido sonar el sonido de un cañón, que fue seguido de inmediato por una voz incorpórea que parecía resonar por todo el lugar:
―¡Damas y caballeros, os presento a la vencedora de los Segundos Juegos del Hambre! ¡Chrysta Clearwater, la tributo del Distrito 12!
No entendía nada. ¿Juegos del Hambre? ¿Distrito 12? ¿Tributo? Parecía como si todo aquello fuera una especie de juego, aunque no entendía la finalidad, ni tampoco el motivo del mismo. ¿Se mataban unos a otros para poder ganar?
Todo volvió a oscurecerse, pero dicha oscuridad era algo... extraña. Las imágenes vistas se iban mezclando poco a poco, pero ahora las estaba viendo como si yo fuera esa chica. ¿Qué era eso? Los Juegos del Hambre. ¿Por qué luchaba? Porque tenía que vivir. ¿Por qué estaba allí? Porque quise. ¿Cómo? Me había presentado voluntaria. ¿Qué me motivó a ello? Quería que recordaran a mi hermano Nicholas, que murió en los Días Oscuros. ¿Mataría para ganar? Por supuesto. ¿Sabía hacerlo? Para algo había entrenado.
Sentí un fuerte dolor de cabeza, al mismo tiempo que abría los ojos de golpe, mirando extrañada como mi cuerpo flotaba en una extraña cápsula, rodeada de líquido. Pude verme reflejada en el material que me envolvía, una chica de piel olivácea, pelo castaño oscuro y ojos grises. Conocía ese rostro, lo conocía...
Moví levemente la cabeza, mientras que apretaba mis manos en puños. ¿Dónde estaba? ¿Qué había sido de los Juegos? Había ganado, sí, eso lo recordaba. ¿Quién era yo? ¿¡Quién era yo!? Mis labios pronunciaron la respuesta antes de tiempo.
―Soy Chrysta Clearwater― mi voz sonó dura, fría, afilada como un cuchillo ―¡Y pienso vengar la muerte de Jack!
¡Muy buenas a todos! Hemos de decir que tanto The Secret Girl como yo estamos muy satisfechas de la acogida que de momento está teniendo este fic. Sabemos que es un tanto particular, pero como ya mencionamos, tuvimos que aferrarnos a esta trama tan "extraña" para hacer realista el hecho de que dos personas que vivieron con ochenta años de diferencia se conocieran. Aprovecho para decir, de parte de The Secret Girl, que sería conveniente que antes de leer este fic os leyérais tanto el suyo (Los Juegos del Hambre) como el mío, puesto que ayudaría conocer las historias de ambas chicas antes de seguir leyendo.
Como también habréis visto, en este fic se van a tener que usar los POV, pues al escribirlo dos personas que para más inri estamos acostumbradas a narrar en primera persona, es normal que tengamos que alternar los puntos de vista de ambos personajes. No es que sea muy fan de los POV, y siempre me abstengo de usarlos, pero me temo que aquí no nos ha quedado otro remedio.
Y ahora las respuestas a los Reviews: alefinnie, muchas gracias por haberte interesado en este fic. Sabemos que la idea puede parecer un tanto alocada, pero desde luego original es, y bastante.
Munloka, me alegra verte por estos lares XD. Agradecemos tu comentario, y esperamos poder seguir manteniendo la originalidad de la idea.
Y a todos esos lectores anónimos que nos leéis y no comentáis, os decimos: ¡el botón de Review no muerde!
¡Nos leemos!
