El Expreso de Hogwarts

Rose no había dormido nada aquella noche, y es que estaba tan nerviosa que pensaba que le iba a estallar la cabeza, pero eso solo la hacía ponerse más nerviosa aun, porque si le estallaba la cabeza no podría ir a Hogwarts.

Se había pasado toda la noche haciendo y deshaciendo su baúl, hasta que su madre le llamó la atención, entonces empezó a leerse por tercera vez todos los libros que su madre le había comprado para el colegio.

A las seis de la mañana Rose dejó de ordenar por segunda vez su cuarto y empezó a prepararse, se ducho dos veces se peino hasta dejar sus rizos prácticamente lisos, y empezó a pensar que ponerse, finalmente cogió unos pantalones cortos y una camiseta y se puso una diadema en el pelo.

Miró el reloj, eran las siete y media, ya era una buena hora para despertar a sus padres, así que se puso los zapatos y salió disparada hacia la habitación de sus padres.

Abrió la puerta sin hacer suido, no quería despertarlos antes de tiempo, y empezó a saltar en la cama gritando:

- ¡Mamá, papá, ya es la hora de despertarse!

- Por Merlín Rose, deja de hacer eso se me va a revolver toda la comida en el estomago - Le dijo su padre.

- Pero que dices papá ya has tenido tiempo de sobra para hacer la digestión desde la cena - Contraatacó la niña.

Hermione miró a su marido con cara pensativa y después abrió los ojos en señal de que ya lo entendía todo, después puso cara de pocos amigos.

- ¡Ronal Bilius Weasley, ya te he dicho que no bajes a la cocina a mitad de noche a comer, luego te sienta mal! - Le regañó - Vamos hija, te are el desayuno, tu despierta a Hugo, Ron - Le ordeno a su marido.

Y así Rose Weasley tomó su último desayuno en casa hasta las vacaciones de Navidad.

La familia Weasley - Granger se encontraba ya en la estación, era la primera vez que Rose y Hugo iban a cruzar el muro, y estaban muy nerviosos, por otro lado Ron y Hermione estaban muy contentos de volver a ese lugar, les traía muy buenos recuerdos.

- Mamá, ¿Cruzarás tu con migo? - Le pregunto Rose a su madre.

- Claro mi vida.

Y así cogidas de la mano madre e hija cruzaron el muro que durante los próximos años sería la puerta que conduciría a Rose hasta el tren que tanto le gustaría.

Ya dentro del andén 9 ¾ se encontraron con los Potter, que despedían a su hijo Albus.

- ¡Tía Ginny, tío Harry! - Gritó Rose.

- Hola cielo - Le dijo su tía mientras le daba un beso en el pelo - ¿Estas nerviosa?

- Claro que si Ginn - Le dijo Harry - Es hija de Herms - Continuó mientras saludaba a sus mejores amigos.

- Bueno, creo que es hora de que subáis al tren - informó Hermione.

- Mamá, papá os voy a echar mucho de menos, incluso a ti Hugo - le dijo Rose a su hermano mientras le abrazaba.

- Yo a ti también Rose - Le devolvió el abrazo su hermano.

Mientras sus padres sonreían al ver la escena.

Rose subió al tren con su primo en busca de un vagón, pero se habían pasado tanto tiempo despidiéndose de sus padres que les habían quitado todos los vagones.

- Me parece Rose que nos vamos a quedar en el pasillo - Le dijo Albus a su prima.

- No seas así, mira ahí hay un vagón con solo una persona.

Al entrar se llevó la sorpresa más agradable de su vida, aquel niño del Callejón Diagón, estaba sentado en el sillón del vagón.

- Hola, me llamo Al…

- Si ya se quien eres, eres Albus Potter, el hijo de Harry Potter - Le dijo el niño.

- Pues, si - dijo un poco más cortado.

Rose se rió, en voz baja de Albus, haber si aprendía de una vez que no todo el mundo era tan alegre como él.

- Y, ¿Cómo te llamas tú? - Preguntó recuperando el buen humor.

- Scorpius - respondió el niño, pero parecía como asustado.

- ¿Scorpius qué? - insistió Al - a lo mejor mis padres y los tuyos se conocen.

Mi primo lleva pintado con rotulador mágico en la frente SOY UN COTILLA, pensó Rose.

- Malfoy - dijo en casi un susurro.

- ¡OH! - Fue lo único que pudo decir - bueno, no pasa nada- dijo recuperando la alegría.

- ¿Qué no pasa nada? - Preguntó Scorpius sorprendido

- Claro - intervino Rose - Yo soy Rose Weasley - Le dijo tendiéndole la mano.

- Encantado - contestó el.

Y así entre risas, expectaciones, miradas y secretos pasó el primer viaje de Rose Weasley, Albus Potter y Scorpius Malfoy hacia Hogwarts como amigos.