Los oscuros ojos de Aphrodite Murray centelleaban con cierto placer, mientras que el grueso del cuerpo de los Vigilantes retocaban ante sus ojos los dioramas de la arena que ya estaba preparada, esperando a que los tributos la pisaran. Como bien había dejado claro cuando comenzó a preparar aquellos Juegos, el campo de batalla era el más duro y diferente que se hubiera diseñado. "Un tablero a la altura de las fichas que iban a jugar sobre él" se dijo la mujer, sin dejar traslucir ni un gesto de complaciencia, ni tampoco de disgusto.

―Como puede ver, presidenta, la arena supondrá un reto para todos los participantes de esta entrega de los Juegos ―Rómulus parecía tan pagado de sí mismo como un pavo real ―Nos ha costado diseñar algo que suponga un reto para estos selectos tributos, pero creo que todos y cada uno de ellos habrán de poner en práctica todo su ingenio y toda su habilidad para poder alzarse con la victoria.

―¿Y qué hay de los mutos? ―la voz de la mujer cortó el aire con un tono afilado, mientras que observaba fijamente al Vigilante ―Tenemos el mejor de los estadios y los mejores tributos, obviamente las trampas y los mutos que este año soltaremos en la arena habrán de ser proporcionales a todo el nivel que ya hemos conseguido.

Un murmullo de ansiedad se extendió por los asistentes, cosa que no pasó desapercibida a Aphrodite. Los Vigilantes comentaban algo entre ellos, pero por las expresiones de sus rostros, parecían no haber llegado a un consenso en lo que a los mutos se referían. La presidenta dejó escapar un leve bufido, algo molesta por ver cómo, casi a las puertas del inicio de los Juegos, algo tan imprescindible aún estuviera cogido con alfileres. Era consciente de que en muchas ocasiones, los mutos se diseñaban sobre la marcha, pero ella era una mujer demasiado metódica como para querer que hubiera un margen a la improvisación y puede que a un posible error. Se podría decir que aquella edición de los Juegos era como una pequeña empresa personal que la presidenta estaba llevando a cabo, una especie de recordatorio por todo lo alto de que por mucho que los fuertes hubieran sido capaces de plantarle cara al Capitolio en el pasado, este podría doblegarlos, motivo por el cual había insistido tanto en tener a aquellos tributos tan preparados.

Fue a abrir la boca para dejar algunas cosas claras al respecto de aquellas creaciones, cuando la puerta del laboratorio donde estaban reunidos se abrió, dejando paso a un vigilante de mediana edad, que entró sosteniendo una tablilla con diferentes indicaciones.

―Los tributos están listos ―sentenció ―Todos han respondido bien a los ejercicios planteados; no hemos tenido ningún problema.

Aphrodite le indicó con un gesto que podía retirarse, volviendo luego a dirigirse al resto de Vigilantes que la observaban esperando sus siguientes palabras.

―Me temo que tendremos que dejar este asunto para más adelante ―sentenció con firmeza ―Nuestros queridos participantes han de encontrarse algo desorientados seguramente, y hemos de informarles del cometido para el que han sido "resucitados". Rómulus, Diane ―añadió, señalando al Vigilante jefe y a una chica joven que lo acompañaba ―conmigo.

La mujer giró sobre sus talones y, sin molestarse en comprobar si la seguían, abandonó con paso altivo la sala, mientras que los dos seleccionados prácticamente trotaban tras el sonido duro de sus tacones contra el suelo. ¿De veras su plan estaba saliendo tan bien? Contaba con haber tenido algún que otro contratiempo con aquellos clones, con que alguno de ellos no hubiera recibido la información implantada de su homónimo a la perfección, o que el carácter no fuera el mismo que el que ellos pretendían darle. Estaba claro que la suerte parecía de su lado a la hora de llevar a cabo aquellos peculiares Juegos, aunque todavía no había pasado una prueba importante: tener que comunicarle a los tributos las nuevas normas que habían introducido para el evento.

Era consciente de que la gran mayoría de ellos poseían un carácter fuerte, motivo por el cual los había seleccionado, obviamente. En su fuero interno le preocupaba que alguno de ellos intentara sublevarse por volver a tener que enfrentarse a la arena, puesto que consideraría que acababa de salir de la misma, y en algunos casos, como los de los tributos que habían muerto en el transcurso de los mismos, creerían que habrían sido sacados del estadio. Precisamente una de ellos era la chica del 2, Clove, que a pesar de no haber ganado los Juegos en los que participó, la consideró una jugadora lo suficientemente buena como para traerla, además de ser una oponente perfecta para algunos otros jugadores.

¿Cómo se habrían sentido al verse entre ellos? Los más "jóvenes" debían de haber oído hablar de los que provenían de Juegos más antiguos; sin ir más lejos las ganadoras de los Primeros y Segundos Juegos se encontraban entre las elegidas.

Los tributos habían sido congregados en el gimnasio, el cual tampoco distaba mucho de los laboratorios, de modo que en apenas un par de minutos Aphrodite se encontró cruzando las puertas del mismo y observando la fila de veinticuatro jóvenes que la observaban con cierta sospecha en sus ojos. Todos se encontraban entre los dieciséis y los dieciocho años de edad, y cada uno de ellos aparentaba una condición física inmejorable. Parecían verdaderos luchadores, cosa que en el pasado todos habían sido y que esperaba que fueran de nuevo.

La mujer se situó frente a los chicos, con los dos Vigilantes un par de pasos tras ella. Se tomó su tiempo para analizar a cada uno de los jóvenes; algunos le devolvieron la mirada con arrogancia, otros con cierto respeto, y una jovencita de piel olivácea y ojos grises casi con cierto desafío.

―Bienvenidos ―dijo con voz sosegada ―Bienvenidos, tributos, a vuestro medio, al lugar que os alzó desde el anonimato hasta la fama que os hizo permanecer en la historia. ¿Qué hacéis aquí? ―comenzó a caminar, siguiendo la fila de los muchachos ―la respuesta es simple: en vuestro paso por la arena, todos y cada uno de vosotros demostrasteis un carácter y una habilidad muy notable. Muchos de vosotros lograsteis la victoria, otros pocos la rozasteis, pero todos compartís una cosa: sois los mejores tributos que vuestros distritos han dado en siglos de Juegos del Hambre. Y ese motivo os ha condicionado para que ahora, nuevamente, tengáis que enfrentaros a un nuevo desafío, incluso superior al anterior…

―Espero que sea una broma ―dijo una voz femenina en tono duro, desde un extremo de la fila. La presidenta se acercó a la joven de piel olivácea que antes la había mirado de aquella forma tan osada ―Ya competí una vez y no pienso volver a entrar en la arena.

―Chrysta Clearwater ―casi ronroneó al pronunciar el nombre de la chica ―Ganadora de los Segundos Juegos, ¿me equivoco? ―no dejó que la increpada contestara, sino que volvió a mirar a los demás tributos ―Veo que lo que se decía sobre tu carácter era cierto, aunque no sospechaba que fueras tan idiota como para intentar contradecir a la presidencia de Panem. Un carácter fuerte ―la señaló ―que la hizo ganadora. Pero no es la única…

Se aproximó hacia una chica de piel oscura y revuelto pelo negro, que la miraba con cierto desdén.

―Sunset ―susurró la mujer ―tributo del Distrito 11 en los Segundos Juegos. Y Thresh, del mismo distrito, que participó en los septuagésimo cuartos. También tenemos a Slade, de los septuagésimo sextos, y a Willow de los Terceros, por el Distrito 7. ¡Oh, y contamos con la ganadora de los primeros Juegos, Seaview, por el distrito 4! Y nuestra querida Clove por el 2…

Terminó su paseo, nombrando a cada tributo y el año en que cada uno de ellos participó o ganó los Juegos. Cuando hubo mencionado a todos los elegidos, volvió a su lugar inicial, mirándolos como un tigre miraría a su presa.

―No voy a molestarme en zanjar las preguntas que podáis tener ― señaló ―Ya os he dicho para qué estáis aquí: sois los elegidos para participar en ¡los Duocentésimos Juegos del Hambre!

La susodicha Seaview dejó escapar un gemido por lo bajo, mientras que algunos otros, como Sunset y Clove parecían algo pagados de sí mismos. De hecho, los tributos habían acogido la noticia de dos modos; aquellos que habían muerto durante sus Juegos parecían alegrarse de aquella nueva oportunidad, mientras que los ganadores se encontraban algo alicaídos, seguramente intentando convencerse de que les esperaba un nuevo viaje a la tierra de sus pesadillas.

―Ya conceréis lo que os espera ―continuó ―Dentro de unos días comenzará el desfile de los tributos, luego pasaréis por las jornadas de entrenamiento y, tras las entrevistas, iréis a la arena donde habréis de luchar a muerte. Pero ―alzó un dedo ―hay una ligera diferencia entre los Juegos a los que vais a acudir y aquellos en los que participasteis. En estos Juegos, las parejas forman "equipos", es decir, estáis automáticamente aliados con vuestro compañero. Si ambos llegáis vivos a la final, podréis proclamaros vencedores.

―Ya pasamos por esto antes ―masculló la chica del 2 entre dientes. Aphrodite no pudo menos que darle la razón mentalmente, pues recordaba que durante los Juegos en los que Clove participó se revocó la norma del único ganador.

―¿Por qué ese cambio en la normativa? ―preguntó la otra chica del 12, la que tenía el pelo rubio, con un cierto tono desconfiado.

―Samantha Thor… ―la mujer se giró hacia ella, paladeando el nombre ―Ganadora de los septuagésimo sextos Juegos del Hambre... ¿te ha sorprendido encontrarte al Capitolio en pie? ―añadió con cierto sarcasmo, no olvidando como esa chica había tratado de iniciar otra rebelión. Mientras no hiciera lo mismo otra vez… ―Si tenéis el incentivo de que otra persona puede vivir gracias a vosotros, colaboraréis más con vuestro compañero y, lo más importante, lucharéis con más tesón. ¿Algo que añadir?

Ningún tributo separó los labios para decir nada. Aphrodite dejó escapar una pequeña sonrisita y le hizo un gesto a los dos Vigilantes.

―Instaladlos en sus respectivas plantas ― indicó ―En dos días serán llevados al Centro de Renovación para el inicio del desfile.


Tras varias semanas sin poder actualizar, nos complace volver a haber seguido con este proyecto, trayendo doble cap. ¿Qué os han parecido los tributos? ¿Os han gustado los elegidos? Dejadnos un Review, cosa que agradeceremos muchísimo.

¡Nos leemos!