Los personajes pertenecen a J. (Lo siento por no ponerlo en los capitulos anteriores) No los puedo poner ahora porque el otro PC me va pécimo y se ha perdido la información.
Me desperté al día siguiente bajo el sol que empezaba a salir, me asusté, no había rastro de nada, estaba en el bosque prohibido. Fawkes estaba al lado mía, sonreí y subí con él a la habitación, me volví a meter en la cama. Hermione todavía no se había levantado. Me quedé media dormida cuando noté que Hermione se levantaba. Me desperté bostezando y fui a ducharme.
-Niki, no le tengas en cuenta a Harry como se comportó hoy.
-No se lo tengo en cuenta Hermione.-dije escupiendo la pasta de dientes en el lavabo.-Pero no le voy a decir nada. Cuando quiera que se acerque.-dije y me fui.
Cuando llegué a la sala común de Gryffindorf se encontraba Harry con Ron, Harry estaba de espaldas pero saludé a Ron. Me dirigí al gran comedor junto a un grupo de chicas que me preguntaban cosas sobre Italia. Yo explicaba más o menos como era porque del mundo mágico no tenía ni idea. Una de las chicas me dijo que iba a hacer las pruebas para entrar en el equipo de Quidich del colegio. Sonreí, no había cogido una escoba en mi vida y tenerla… tampoco la había tenido. Todas me decían que debería probar aunque no estaba segura. Bueno podría probar. Pregunté cuando éran y me dijeron que dentro de dos semanas. Asentí, esperaba aprender con las escobas del colegio. Parecía divertido volar. Vinieron Ron, Hermione y Harry. Los dos primeros se sentaron en la mesa de los prefectos y él se sentó… en frente mía. Suspiré, evité mirarle.
Todos almorzaban, ya estaba de mal humor.
-Niki.-dijo Harry.
Levante la cabeza de mi plato, y me miraba a traves de sus gafas redondas.
-¿Si?-dije molesta.
-Perdón por hablarte así antes.-dijo.
Quería que le perdonase, estaba claro. Pero a mi me había dolido como me había hablado.
-Te perdono si le dices a Dumbeldore lo que te hizo la profesora Umbridge.-dije.
-Eres tozuda, eh.-dijo sonriendo.
-No lo sabes tu bien.-dije. Ya tenía bastante.-Te perdona, pero deberías decirselo. Para algo está él aquí. Además me tienes que enseñar a usar la escoba.
-¿A usar la escoba?-dijo él.
-Si, a volar. Nunca he usado ninguna, bueno volado.-dije con una sonrisa.
El sonrió y asintió, el tema de la profesora Umbridge no volvió a salir. Yo me puse a estudiar como una posesa los libros de pociones. No quería que el profesor Snape me dijera nada malo ni me acusara injustamente. El tiempo paso rapido y llegó la clase temida.
