Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K Rowling.


Harry

Ron y yo fuimos hacia la cabaña de Hagrid. Todavía me rondaba la mente si Draco descubriría la identidad de Niki. Ella ya estaba bajo sospechas. Tendríamos que enterarnos de lo ocurrido aquella noche y Hagrid probablemente tendría las respuestas a las preguntas que nos hacíamos. Ron y yo íbamos hablando sobre los deberes que nos habían puesto hoy. Snape se había pasado y todavía nos quedaban las clases de adivinación, que por lo que se veía yo iba a morir en cada ejercicio que realizábamos. No sabía como iba a aprobar los TIMOS. Por fin llegamos a la casa de Hagrid.

Su casa estaba en los límites del bosque prohibido, pero teníamos que intentar no ser descubiertos. Por lo visto no había nadie con Hagrid en ese momento, por lo que entramos con algo de descuido. Fang, su perro levantó la cabeza, pero volvió a apoyarla en el suelo al ver que éramos nosotros. Hagrid nos saludo y nos invitó a una taza de chocolate caliente.

–Hagrid. ¿Podemos hacerte una pregunta?– dije.

Parecía que se lo pensaba cuando dijo:

–No, vuestras preguntas siempre me hacen meterme en líos.– dijo.

–Por favor.– dijo Ron.

–¿En dónde está Hermione? ¿No viene con vosotros?

–Se fue a la biblioteca.– dijo Ron.

–Hagrid, no es nada sobre la Orden. –dije.– Es sobre otra cosa.

–¿Sobre qué?– dijo.

–¿Qué hacia Niki en mi casa cuando… Voldemort entró?– dije.

A Hagrid medio se le cayó la taza de chocolate que llevaba para dársela a Ron. Me miró. Ron para que no se le terminara de caer el chocolate cogió la taza. Miramos a Hagrid expectantes. Por su parte se sentó y nos miró.

–Bueno. No le digáis esto a Niki. Sirius no me ha dejado decírselo. Será nuestro secreto.– Ron y yo nos miramos y asentimos.– El día que Vol… que el-que-no-debe-de-ser-nombrado fue a tu casa Harry se celebraba una fiesta de cumpleaños, adelantada. No sé de quien fue, pero lo habían hecho así. Niki y tú os lleváis una semana o algo así, no estoy seguro. La madre de Niki se adelantó a Sirius…

–Espera, espera. –dije.– Sirius se sintió culpable siempre por decirles a mis padres que era mejor que Scrabble, bueno Pettigrew, fuera el Guardián del Secreto. Entonces, ¿Por qué mandaría a su hija y a su mujer allí?

–He de decir que Sirius no sabía que ellas estaban allí. No sabemos por qué razón fueron allí. Por qué Ana fue. Sirius además no quería que corrieran peligro. A lo mejor querían darle alguna sorpresa.

–Pero, la madre de Niki, ¿era parte de la orden?– preguntó Ron.

–Si, lo fue. –dijo. – Igual que tu madre, Harry. Pero en esos momentos no solía salir mucho. Estaban en sus casas. Además, Ana no tenía a nadie. Estaban solos.

–¿Cómo sabes que había sido por una fiesta de cumpleaños Hagrid? Que Niki y su madre se encontraban allí.

Hagrid empezó a reírse y dijo:

–Te olvidas quien fue a recogeros, a ti y a Niki.– dijo. – Yo, se veían restos quemados de pancartas de Feliz cumpleaños. Bueno en fin, el resto ya lo sabéis.

–No. No todo. Hagrid, ¿Por qué nos separaron a Niki y a mí? En fín, se que ella estuvo en Italia viviendo.

–¿No era mentira?– Preguntó Ron.

–No.– dije.– Yo la conocí un año antes de ir a Hogwarts, pero ella no vino.

–Eso se lo tendrás que preguntar a Dumbledore. Bueno chicos, la primera pregunta si se las puedo resolver. Dumbledore y la profesora McGonagall decidieron que hacer con Niki. Bueno chicos, se está haciendo tarde será mejor que volváis.

–Gracias Hagrid– dijimos Ron y yo.