"Nueva Escuela", "Nuevos Compañeros"

V

¿Dónde estamos? – preguntó el ojiverde mientras se levantaba del piso –

Creo que en uno de los jardines a las afueras de Hogwarts –respondió Ron-

Ehh, ¿Qué sucedió? ¿Dónde estamos? – preguntó Granger mientras sobaba su cabeza –

¿Granger? ¿Qué tanto hiciste para hacernos llegar hasta acá?

¿de qué demonios hablas Malfoy?

¿no recuerdas nada? – cuestionó de manera tranquila Luna –

¿recordar qué?

Hermione, estuviste en un trance y nos trajiste a todos aquí.

¿Qué yo hice….

En su plática fueron interrumpidos por un hombre, de mediana edad, se notaba su envejecimiento prematuro por las canas en su cabello.

Ustedes chicos…. ¿qué hacen aquí? ¿de dónde vienen?

¿Nosotros? Somos alumnos de aquí. – dijo Draco –

En mis 50 años trabajando aquí, nunca los he visto.

"50 años" – pensó Hermione – disculpe, ¿en qué año estamos?

Pues en 1976 por supuesto –replicó el hombre -

Ya veo, eh, lo que sucede es que nosotros, somos alumnos nuevos de aquí, tenemos intención a trasladarnos aquí…. por motivos, privados – contestó hábilmente el joven de cabello azabache –

Motivos privados eh….-mencionó el hombre levantando su ceja, sospechoso –

Y lo que sucede es que no conocemos bien la situación, lo único que sabemos es que el año aun no ha iniciado, y necesitamos un lugar en donde quedarnos mientras eso ocurre.

Si, ¿cree que pueda darnos asilo?

Lo siento mucho pero el único lugar donde podrían darles asilo es en el Colegio.

Señor, si pudiera llevarnos hasta ahí para poder quedarnos, es de gran urgencia por favor.

Bueno, si claro, pero no sé si….

Por favor – suplico Neoma - señor, es muy importante – dijo con una voz gentil y melodiosa –

Pues…. si claro, ¿Por qué no?, acompáñenme.

El hombre, cuyo nombre era Witlow, los llevo hasta Hogwarts, fue hacia la oficina, pronuncio las palabras "pastel de limón" y se despidió de los misteriosos jóvenes deseándoles suerte, hecho esto se dirigió de nuevo a su camino.

Me han dicho que necesitan asilo.

Usted, ¿Cómo lo supo? ¿no… - preguntó mientras quedaba en shock el joven pelirroja –

Solo digamos que un pequeño pajarito me ha dicho. Bueno mi nombre el Albus Percival Wolfric Brian Dumbledore, pero pueden decirme Albus – comentó sonriente –

Eh, Profesor, digo, Albus, no queremos ser inoportunos, pero queríamos saber si podría admitirnos como estudiantes en su escuela durante algún tiempo, por favor – pidió Ginny –

Ya veo, ¿y se pueden saber sus motivos? – les cuestionó el profesor –

No le podemos decir profesor, si lo hiciéramos algo malo pasaría – contestó la castaña –

Bien, ya veo.- les miró pensativo un momento - Pues no parecen ser malas personas, supongo que no hay ningún problema, el año escolar todavía no empieza, mañana se eligen las casas, ustedes serán incluidos en las listas, por ahora, lo único que puedo hacer por ustedes es ofrecerles dormir en la enfermería, hasta saber sus casas, por supuesto ¿está bien?

Si, muchas gracias profesor Dumbledore – agradeció Ginny –

De nada querida jovencita, y si me permiten por favor, conocer sus nombres para agregarlos a las listas.

Por supuesto profesor, le anotare nuestros nombres – precisó Granger –

Muy bien entonces.

Hermione rápidamente anotó en una hoja de papel que le dio el profesor y se la entregó.

Muchas gracias, ahora, pueden irse, conozcan su nueva escuela.

Así, los confundidos estudiantes agradecieron y caminaron hasta los campos.

Estamos en 1973! 1973! –exclamó asustado Ron –

Cálmate Ronald.

Como quieres que me calme Hermione, es 1973!

Ok, todos nos vamos a calmar – intervino Potter –

Creo que fue por tu objeto Hermione

¿hablas de mi gira-tiempo Luna?

Así que eso es.

Si, lo encontré, y al parecer, nos metí en problemas por eso.

Ya Hermione, no fue tu intención – le consoló el ojiverde –

¿estás loco? Ni siquiera sabemos cómo volver! –gritó Malfoy –

Pues si te alteras no ayudas en nada – le contestó la pelirroja –

Tal vez es por algo – dijo Neoma – piénsenlo, debe ser por algo, solo debemos descubrir por qué.

Eres rara – le contestó Draco viéndola como si fuera un fenómeno –

Bueno ya, vamos a tratar de ver cómo regresamos, mientras tanto, actuaremos como estudiantes normales.

Pero Harry, esta es la época en que mis padres venían a la escuela, los veré, y no sabré como actuar, que tal si, si veo a mis padres besándose de jóvenes, o peor – mencionaba temblando, asqueado de pies a cabeza -

Trata de calmarte Ron.

Harry, tus padres también están aquí, no puedes interferir, lo sabes ¿no?

Si, lo sé Hermione.

Durante lo que siguió del día, los siete jóvenes estuvieron en la biblioteca tratando de encontrar algo para que regresaran a casa, la noche por fin llegó y decidieron que era momento de descansar para procesar lo que les esperaría el mañana.

La mañana era brillante, el Sol estaba en su esplendor, el viento se sentía fresco y el paisaje se veía tan magnífico como siempre, a los siete les esperaba un día bastante caótico, lleno de sorpresas e incógnitas, conocerían a los padres de Harry en vida, a los de Draco de jóvenes; así como también a los de Ron, Ginny y Luna. Y por si no fuera poco, sabrían la verdad sobre la juventud de Sirius Black, Remus Lupin, Bellatrix Lestrange (antes Black), entre otros más.

Si pudieran imaginarse el destino de cada uno, ¿Cuál sería?, afortunadamente no lo sabemos, aun, pero creo que podremos esperar que será algo fuera de lo ordinario, o al menos de lo esperado.

Y así, llegó la hora de que los estudiantes nuevos y los "no tan nuevos" arribaran de sus botes o carruajes, para entrar por las grandes puertas de su escuela. Los chicos, por su parte, ya vestidos y con sus cosas (que les fueron regalados por parte de Dumbledore) estaban sentados, en una mesa del gran comedor, esperando lo que les llegaría.

Uno a uno, cada estudiante paso a su mesa correspondiente, y uno a uno, preguntabanse quiénes eran aquellos jóvenes, sin rastro de identificación. Por fin, todos estaban sentados, y los alumnos nuevos fueron guiados hasta el frente por la profesora McGonagall, misma quien les hizo una señal para acercarse a aquellos chicos "extraños" para que junto con los recién ingresados, se les dijera su casa. Abrió el pergamino y comenzó a pronunciar nombres, al parecer, se les había dejado hasta lo último debido a su llamada "situación".

Por cierto Hermione, ya que no podemos decir nuestros verdaderos nombres, ¿Qué nombre nos pusiste?

Shh, ahorita escucharás Harry.

Y por último, hemos recibido a siete nuevos alumnos de intercambio – anunció McGonagall - Neoma Evelyn Sophia Adara Blume – pronunció primero.

Bien, deséenme suerte – les dijo antes de ir hacia el sombrero –

Bien, que tenemos aquí, una mente interesante, llena de secretos, veamos, por ahora, será …..Gryffindor. – gritó, a lo cual los demás aplaudían-

Ahora, Draco Fang.

Y tu serás, por lo que siento, uno y otro, por ahora también, Gryffindor….

El siguiente es, Harry Phillps

Tú….que interesante, más de lo que imaginan ¿cierto?, ¡Gryffindor!

Uno por uno, cada estudiante fue pasando y asignados todos a Gryffindor, por motivos desconocidos, a lo que aunque algunos aliviados, otros extrañados, y algunos más, (Draco por ejemplo) mejor dicho, molestos.

No obstante ese solo había sido el principio de sus problemas.

Fang!, ¿de verdad Hermione? – exclamó molesto el rubio –

Pues fue lo primero que se me ocurrió.

Silver es un bonito apellido Hermione, gracias.

De nada Luna.

Mantuviste mi nombre completo, ¿Por qué?

Nadie más se llama así, supuse que no pasaría nada.

Thornwell, que imaginativa para tu propio apellido Hermione.

Lo sé, no te burles de mi Ginny.

¿Cómo que Willow?

Se escucha bonito Ronald, a ti y a Ginny les deje el mismo apellido por el obvio parecido físico.

Pues es mejor que Fang – refunfuñó Malfoy –

Ya supéralo Draco, es decir, joven Fang – dijo en tono burlón el ojiverde –

Cállate Potter, al menos tú tienes un apellido decente

Entre risas y pláticas tres jóvenes se acercaron a conocer a nuestros queridos protagonistas.

Muy buenas noches – dijo uno al haciendo una leve reverencia – mi nombre es Sirius Black, espero que nos podamos llevar muy bien – dijo mientras le guiñaba el ojo a las chicas –

Hola, mi nombre es Harry Phillips – le saludo de mano emocionado – es un placer.

Es un placer, permítanme presentarles a mis amigos, él es Remus – señalando a un joven a su izquierda –

Hola – dijo tímidamente aquel buen mozo –

Y él es, James, y si no fuera porque son de intercambio, diría que son hermanos – señaló a un muchacho a su derecha –

¿Qué tal? – saludó confiado y alegre –

Espero que todos nos podamos llevar bien, se ve que son personas interesantes, lo veremos después entonces, disfruten su cena – dijo para irse, junto con los otros dos –

Ese era….

Sirius.

Y se ve que es todo un don Juan.

Estoy de acuerdo contigo Hermione – dijo Ginny –

Parecen ser chicos muy alegres y juguetones.

Eso parece Luna.

A mí me parecen encantadores.

Creo que te agradó Sirius, ehh Neoma.

Bueno, me parece que fueron muy amables para venir hasta acá y saludarnos.

Yo creo que quieren sacarnos información.

Eres algo paranoico Draco.

No, piénsenlo, todos se preguntan quiénes somos, de dónde venimos y por qué estamos aquí, no sería extraño.

Tienes un buen punto Harry.

Yo creo que, esto va a ser todavía más raro de lo que pensé….¿vieron como les guiñó el ojo a las chicas?

¿Celoso Ronald?

Claro que no – contestó molesto – más bien extrañado, nunca había visto esa faceta de Sirius, o ninguno de ellos.

Sin más, continuaron comiendo, conversando de lo que pasaba, de lo que pasó y de lo que pasaría, aun sin respuestas a sus preguntas, con la esperanza de que todo se solucionaría rápidamente, antes de que pudiera suceder algo de lo que su podrían arrepentir.

Llegaba la hora de dormir, así que todos se dirigieron a sus dormitorios después de la cena, algunos prefirieron conversar en la sala común, otros fueron a dormir, descansado para su primer día de clase en este nuevo año no tan nuevo, aunque si lo pensamos bien, es bastante nuevo.

Un mañana resplandeciente para los alumnos de Hogwarts, Harry decidió levantarse y arreglarse temprano, bajo hacia la sala común para esperar a los demás, quienes bajaron tiempo después. Seguidos de ellos, tres chicas bajaron, con un aire particular, a diferencia de otros estudiantes; resplandecían encantadoramente.

Buenos días – dijo una de ellas –

Buenos días – respondieron todos –

Perdón, permítanos presentarnos, ni nombre Calypso Iris Albarionte, pero díganme Calypso

Mucho gusto – respondió Hermione –

Hola, yo soy Artemis Nebt-het Bastet, Artemis, obviamente más fácil de pronunciar – dijo la otra chica mientras reía levemente-

Y yo soy Odele Soleil le Nuage, pueden llamarme como prefieran – les dijo sonriente la última chica –

Hola, yo me llamo Harry Phillips

Yo soy Hermione Thornwell, aquellos chicos de allá son Ron y Ginny Willow, son hermanos, y junto a ellos esta Draco Fang – les señaló mientras saludaban – y ella es Luna Silver.

Mucho gusto chicas – dijo sonriente Luna –

Pues es un placer conocerles, íbamos a desayunar algo antes de clases, ¿quisieran acompañarnos? – preguntó amable Artemis –

Pues no se….

Ay, vamos, Ron, ¿cierto? – exclamó Odele –

Supongo que es buena idea – intervino Potter/Phillips -

¡Grandioso! Vamos pues.

Pronunció Calypso antes de que el grupo de jóvenes se dirigiera hacia el Gran Comedor.

Y bien, ¿ustedes de qué escuela vienen o cuál es su historia? – cuestionó curiosa Odele –

¡Odele!, no seas imprudente, esas cosas no se preguntan así nada más.

Eres una exagerada Artemis, solo está siendo amable.

Lo sé, pero fue imprudente Calypso.

Ya, no es nada, en verdad – interrumpió Harry – bueno, pues sobre nosotros ahora no puedo decir nada, es por razones personales.

Oh, ya veo, por supuesto, no quise ser inoportuna, o imprudente, lo siento mucho – dice muy triste –

No fue tu culpa, de verdad, no pasa nada.

Oh, muchas gracias, ¿ya viste Artemis? No está molesto! – dijo mientras le sacaba la lengua y se abrazaba del chico de cabello azabache –

La plática continúo entre ellos y los demás, sobre consejos, personas y otras trivialidades. Una vez en el Gran Comedor, todos comenzaron a comer, reanudando sus platicas, entre risas y chismes, meramente sobre cosas que tuvieran que ver con la escuela, tratando de adaptarse a su nueva situación, preguntaron sobre muchas cosas acerca de la escuela, los estudiante y los profesores de la época, analizando la información para poder adecuarse.

El desayuno fue bastante placentero y constructivo gracias a estas tres chicas, sin embargo, lo que nuestros siete favoritos no saben es que estas chicas saben más de lo que aparentan, y eso, puede ser muy bueno, o muy malo.