Herbología, Docencia, y Descubrimientos
La mañana siguiente Severus se levantó de la cama y se dirigió a la cocina para comenzar su día. Había sido agradable quedarse durmiendo. Después de desayunar un poco se dirigió a su laboratorio y pasó una tranquila mañana completando pedidos de ASP. Era mediodía cuando reemergió y se encaminó a la puerta contigua para compartir sus noticias.
"Buenas tardes, Severus." Thomas abrió la puerta lo suficiente para dejarle entrar. "Mamá estaba preguntándose cuándo vendrías a hacernos saber lo que ocurrió." Encabezó la marcha a la sala de estar.
Severus sonrió burlón. "Lo habría hecho ayer por la tarde, pero me llamó un amigo."
"Y apuesto a que pasaste la mañana encerrado en tu laboratorio. Hueles como si hubieras estado cocinando plantas que no tenían razón para estar en una olla." Arrugó la nariz mientras hacía un gesto hacia un sillón.
Severus inhaló hondo e identificó los diferentes aromas pegados a él. Nada demasiado malo. 'Calmante, restaurador de sangre, dormir, pimienta, y un poco de crece-huesos…' Una risa profunda interrumpió sus pensamientos. Se concentró en Thomas cuyos hombros seguían sacudiéndose.
"No hueles tan mal, simplemente no estoy acostumbrado a ello. Estoy seguro de lo haremos ahora que tu laboratorio está en casa. Pero me alegra que los químicos con los que estaré mezclándome ya estén procesados de su forma original." Se volvió hacia la puerta de la cocina. "¿Quieres un té, o almorzar algo? Mamá y Papá estarán de vuelta en un rato y estaba bajo órdenes de no dejarte escapar si te pasabas."
Severus se volvió hacia la cocina, ignorando el sillón que se le había ofrecido. "Almorzar suena bien. ¿Deberíamos hacer suficiente para ellos también?"
"Deberíamos." Thomas lo siguió a la cocina.
La conversación se mantuvo simple mientras esperaban que los Jameson mayores llegaran a casa. Fue unos veinte minutos más tarde que los oyeron llegar a través de la sala de estar.
"¡Thomas! ¿Ya has oído de Severus, o necesito ir a buscarlo y sacarlo de ese laboratorio suyo?" La voz de Jessica Jameson la precedió a la cocina.
Severus tomó una nota mental de proteger la puerta de su laboratorio para evitar que los muggles encontraran el camino para entrar. Lo último que necesitaba era que la Sra. Jameson encontrara el camino hasta allí y se envenenara, por no mencionar todas las preguntas que podría tener que responder u Obliviar de su mente. Compartió una mirada conspiratoria con Thomas antes de moverse para pararse contra la pared justo fuera de la vista de la puerta.
Thomas llamó mientras atravesaban la puerta y pasaban junto a Severus. "Oí de él."
"Bueno, ¿no lo mantuviste aquí? Quería saber qué ocurrió." Jessica echó un vistazo a los sándwiches y patatas fritas sobre el banco.
Chris echó un vistazo hacia donde seguía mirando Thomas y localizó a Severus apoyado contra la pared observando a su esposa. Sacudiendo la cabeza se acercó a donde Jessica estaba sulfurándose, los ojos entrecerrándose hacia su hijo. Tomándola por los hombros la giró de modo que pudiera ver a Severus. Entonces se inclinó y comprobó la temperatura de la tetera antes de servir dos tazas más.
"Tú… tú…" los ojos de Jessica se entrecerraron por la sonrisa burlona de Severus que estaba tratando de convertirse en una amplia mientras ella farfullaba. Dándose la vuelta en sus talones, ella cogió los platos y se dirigió a la mesa con ellos. Severus la siguió, cogiendo la bolsa de papas mientras Thomas traía la tetera. Chris tomó la retaguardia con las tazas que quedaban.
Severus observó cauteloso a la Sra. Jameson mientras dejaba caer los platos, la experiencia dejándole darle su sándwich a la persona correcta. Mientras el resto del almuerzo llegaba a la mesa, se sentó con los demás y levantó la mirada hacia ella mientras seguía en pie con las manos en las caderas. Su rostro dejaba claro que estaba esperando una respuesta.
"Fui aceptado para el puesto. Estaré impartiendo la clase de la Sra. Vance durante el resto del año. Aunque el Subdirector Faraday no está complacido con eso. Realmente no quiero contar la historia completa. Estoy seguro de que puede obtenerla de la Sra. Compton, o cualquier otro que conozca en el departamento de ciencias, ya que todos ellos estaban allí." Tomó un sorbo de su té. "Diré que no me complació cuando él y otra persona entraron en una clase que estaba impartiendo y distrajeron a un grupo de estudiantes que acababa de poner a la tarea. No di voz a mi disgusto, pero la Sra. Timolin habría estado orgullosa de cómo lo mostré. Aunque no estaban demasiado felices con ello." Cogiendo su sándwich, tomó un bocado, disfrutando el crujido de la lechuga con lo salado del jamón.
Jessica sólo podía imaginar la mirada que había dirigido a Faraday. "Les preguntaré." Se acomodó en su asiento. "Pero lo tienes, ¿verdad?" Si no lo tenía eso estropearía sus planes con Compton. A su asentimiento, volvió a relajarse y comenzó su propio almuerzo. Las cosas iban a salir bien sin importar de cuántas cuerdas y favores tuviera que tirar. El último gran obstáculo se había salvado. "Entonces, ¿qué estuviste haciendo anoche que tuviste que esperar hasta esta tarde para contárnoslo? Pensaba que habrías aprendido tu lección la última vez." Cortó los ojos hacia él, observando su rostro en busca de cualquier reacción. No vio nada salvo leve exasperación que fue enmascarada enseguida.
Él imaginó que más bien podría darle todo el repaso de su horario ya que parecía seguirlo más atentamente que él. "Me llamaron mis amigos de investigación y tuve que dirigirme allí. Esta mañana estuve trabajando en mi laboratorio. Me marcho de aquí y me dirijo al prado de la calle diez para buscar una planta que sería muy útil en mis estudios. Por supuesto que podría haber hecho que un conocido que es un hábil herbólogo se encargara de ella, pero no puedo dejarla en el prado ya que es muy venenosa y nadie de por aquí tendrá idea de lo que es. Podría acabar pasando un rato esta velada allí y luego regresar más tarde esta noche."
"¿Necesitas una pala y una maceta?" Jessica sonrió ampliamente por su mirada de sorpresa.
"No, tengo todo lo que necesito." Severus enterró la sorpresa porque se lo hubiera tomado tan bien y masticó su almuerzo, volviendo la conversación hacia generalidades hasta que terminaron. Antes de saberlo, era hora de salir.
Tuvo que detenerse en casa para cambiarse de ropa. Necesitaba sus botas y guantes de piel de dragón, por no mencionar su túnica de pociones. Metió la túnica y los guantes en la mochila donde llevaba su kit de recolección de ingredientes. Se paseó hasta el punto de aparición que tenía en el parque y fue hasta la calle diez. Entonces fulminó hasta el prado. Cuando entró en él, dejó su mochila y sacó su túnica. Poniéndosela, abrochó todos los botones y luego sacó su varita mientras escaneaba el área en busca de muggles. No viendo ninguno, conjuró un hechizo no-me-notes sobre sí mismo. Entonces comenzó a atravesar el prado hacia la linde boscosa dejando sus ojos escanear el suelo buscando cualquier cosa que pudiera recolectar. No habría mucho floreciendo, pero había varias partes de plantas y conchas de insectos invernales que serían un buen hallazgo.
Le llevó al menos veinte minutos cruzar los cincuenta pies hasta la linde boscosa debido a las paradas. Rastrillando los ojos sobre los árboles se preguntó de dónde habían provenido las hojas para el proyecto de los alumnos de Tavers. Debían haber provenido de un invernadero. Eso explicaba por qué todas eran de plantas o productos ornamentales. Sólo le llevó un momento ver la planta por la que estaba allí. 'Definitivamente un vástago de raíz. Ésa lo es, también.' Enseguida estableció algunas protecciones repelentes de muggles a lo largo de la línea de árboles, no necesitaba a nadie más envenenado. Dejando la varita en su mano, regresó hacia la primera de las violetas que había visto. Volviendo a comprobar su tamaño, optó contra el hechizo protector del rostro por el momento. Le llevó unos minutos conseguir transferir la planta a una maceta, que dejó a un lado del agujero del que la desenterró. Repitió la acción con los otros dos vástagos de raíz que había encontrado mientras conjuraba las protecciones. Trazando el patrón, encontró la planta original. Se detuvo a contemplar su tamaño. 'Espero que ésta sea la original. ¿Cuánto tiempo ha estado creciendo aquí? ¿Cuánta gente ha muerto por veneno de VV?' Rodeándola, decidió abordarla cuando terminara con los vástagos de raíz. Encontró otros dos que desenterró y levitó las macetas hacia la primera.
Acomodándose en sus talones, miró la distribución de las plantas alrededor de la principal que quería sacar. 'Están demasiado cerca de la violeta. Y voy a tener que conjurar el hechizo de protección.' Suspiró. No le gustaba en absoluto, pero lo mantendría vivo. Dos golpecitos de varita y conjuró en silencio la barrera transparente que mantendría todo, incluso el aire, lejos de su cabeza. El único lugar por donde permitía pasar al aire era un pequeño respiradero a través de su túnica, que tenía sus propios hechizos protectores para mantener los vapores fuera. Ajustó los puños de su túnica contra los guantes de piel de dragón altos hasta el codo mientras se aproximaba al primero de los arbustos que había en su camino. Durante la siguiente hora los replantó en los agujeros que había cavado antes. Finalmente extendió su lona doblada bajo la Violeta Venenosa y comenzó a podarla, cuidando que cada pedazo que cortaba fuera hecho con las pociones en mente.
Cuando hubo reducido el arbusto a la mitad de su tamaño, transfirió los ingredientes a sus frascos y bolsas de recolección. Sacando su varita, la apuntó al suelo junto al arbusto. No tenía una maceta en que meter un espécimen de este tamaño, ni quería pasar tiempo desenterrándolo, así que iba a resolver ambas cosas a la vez. Concentrándose al máximo, dragó todo lo que McGonagall le enseñó alguna vez sobre transfiguración, transformó la tierra alrededor de las raíces en una maceta y luego la levitó fuera del suelo. Una vez la tuvo fuera, reforzó su transfiguración y entonces la colocó con las más pequeñas. Volviéndose de nuevo hacia el agujero que quedó, observó el patrón de las raíces antes de convocar todas las raíces todavía en el suelo y quemarlas en ceniza que luego desvaneció. Sabiendo que no podía dejar un agujero de ese tamaño en el prado, convocó algunas rocas cercanas y lo llenó con ellas.
Con un suspiro, se percató de que iba a tener que dejarse puesta la protección en la cabeza hasta que le llevara las plantas a Sprout. Estaba seguro de que se las quedaría. Sabía que tenía un invernadero para plantas tan peligrosas como ésta y que le encantaría estudiar una que hubiera sobrevivido al clima inglés. Colocando los vástagos de raíz al borde de la maceta, los unió con un encantamiento de pegado. Con unos chasquidos de su varita canceló las protecciones. Tocando el borde de la maceta con fuerza, se apareció en las puertas principales de Hogwarts.
セヴェルス サナペ
Mientras Severus caminaba a través de los terrenos hacia los invernaderos, levitando las macetas consigo, esperaba que la Profesora Sprout estuviera en uno de ellos. Observó a los estudiantes deambular mientras caminaba. 'No tendrían idea de lo que es esta planta.' Se tocó el bolsillo donde había metido un pequeño vial. 'No tengo suficiente antídoto conmigo para más de cinco personas. Y uno de ésos estará reservado para la Profesora Sprout.' Levantó la maceta más alta en el aire, haciendo imposible que nadie fuera capaz de alcanzarla con la excepción de Hagrid.
Bajando la mirada a los terrenos, Albus notó una maceta flotando a través de ellos. Mirando más atentamente, percibió a Severus bajo ella dirigiéndose hacia los invernaderos. Cogiendo una caja de caramelos de limón, salió por la puerta.
Pomona Sprout se asentó en sus talones y se secó un pequeño rastro de sudor del rostro. A pesar de que todavía hacía bastante frío afuera, en el invernadero era fácil sudar. Inspeccionó las plantas que acababa de terminar de replantar. 'Los fines de semana son realmente el mejor momento para hacer esto. Las únicas otras personas en el invernadero son estudiantes de séptimo año trabajando en proyectos de EXTASIS.'
Levantando los ojos para ver si había opción de nubes pronto, vio una gran maceta flotando hacia el invernadero número uno. Parpadeó y volvió a mirar para asegurarse de no estar alucinando. '¿Quién quiere que identifique qué? Honestamente, sé que soy la maestra de Herbología, pero no debería esperar que identifique una vieja planta que encontró por ahí.' Resoplando, se puso en pie y se dirigió al invernadero uno.
Severus entró al invernadero uno buscando a la profesora. No la localizó dentro así que se dio la vuelta y salió. No podía dejar sola la violeta, ni siquiera flotando en el aire. '¿Debería comprobar el dos o tres?' estaba a punto de caminar hacia el invernadero tres cuando vio a la Profesora Sprout corriendo en su dirección. En lugar de mover más la planta, optó por esperarla donde estaba.
Pomona echó un vistazo alrededor tratando de averiguar quién estaba haciendo flotar la maceta. Tenía un poco de curiosidad sobre por qué estaba tan alta en el aire, pero estaba más molesta por no poder verla ya de modo que pudiera decirle enseguida lo que era y regresar a sus plantas. Miró hacia Snape dos veces antes de que él captara su mirada. '¿Qué está haciendo aquí Severus Snape?' Su interés aumentó, él debería tener una idea de lo que era la planta. Había oído que estaba formándose para ser Maestro de Pociones. Quizá era una planta que estaba teniendo que estudiar para su maestría. Se detuvo cerca de él, asegurándose de no ponerse debajo de la maceta. "Sr. Snape, ¿en qué puedo ayudarle?" Hizo un gesto hacia la parte inferior de la maceta.
Severus sonrió burlón levemente; había visto cambiar su expresión cuando se fijó en él. "Estaba preguntándome si le gustaría este espécimen para su invernadero."
Ella alzó una ceja. "No puedo decirle si me gusta o no hasta que lo vea."
Severus miró alrededor hacia los estudiantes deambulando, captando la vista de Dumbledore dirigiéndose en su dirección. "No quiero bajarlo aquí. ¿Hay algún lugar al que podamos ir donde no puedan acceder los estudiantes?"
Pomona lo estudió por un momento, fijándose en la ropa protectora que llevaba y dándole tiempo a Dumbledore para unirse a ellos. El mago de ojos azules les sonrió mientras asentía hacia ellos. "Buenas tardes, Severus, Pomona. ¿Qué te trae aquí hoy, Severus?"
"Director." Severus asintió hacia él. "Descubrí este espécimen mientras buscaba ingredientes de pociones, y pensé que era mejor no dejarlo en el bosque Muggle donde lo encontré. De inmediato pensé en traerlo aquí. Estaba bastante seguro de que la Profesora Sprout podría hacerse cargo de él, y disfrutaría de estudiarlo." Sus ojos se movieron de vuelta hacia ella mientras pronunciaba el final de su explicación.
"Bueno, podría darle la respuesta a eso si pudiera ver lo que es." Ella les hizo un gesto para que la siguieran. "Podemos ir al espacio entre los invernaderos dos y tres. Nadie va a pasar por allí. ¿Es tan peligroso?"
Él notó que Dumbledore parecía interesado en la respuesta. Con un asentimiento firme, Severus se concentró en hacer flotar la maceta adonde necesitaba que fuera. Cuando llegaron entre los dos invernaderos captó la mirada que Dumbledore estaba dirigiéndole.
"Muchacho, todavía estás vestido para recolectar. Seguramente podrías haberte puesto más cómodo antes de venir aquí." Los centelleantes ojos azules derivaron por la gruesa túnica, los guantes, los puños apretados, y el hechizo de protección del rostro.
Severus alzó una ceja. "En realidad, voy a tener que pedirle que retroceda, Director. Unos buenos cinco a diez pies, por favor. Profesora Sprout, si pudiera ponerse guantes protectores y conjurar un protector de rostro además, bajaré la planta cuando lo haya hecho." Observó cómo los ojos de Dumbledore centelleaban más intensamente mientras retrocedía, y Sprout hizo lo que le dijo. Se alegró cuando Dumbledore también conjuró un hechizo de protección del rostro. A pesar de que ninguno de ellos tenía el protector de vapores tejido en su ropa, ayudaría. Inclinando la maceta para que aterrizara a unos buenos tres pies de distancia de él y Sprout, observó sus caras para ver si la reconocían. El rostro de Dumbledore no mostró signo de saber lo que era, pero en realidad no esperaba que lo hiciera. Fue la mirada en blanco en la cara de Sprout lo que le preocupó ligeramente. Seguramente ella la conocería.
Pomona miró la planta alta, de ramas desnudas, que Severus había bajado al suelo. Tenía espinas y apretados brotes de hojas. Casi diría que era un rosal, pero no creía que Severus fuera tan cauto con uno de ésos. Mientras avanzaba para obtener una mirada mejor, extendiendo una mano para tocar uno de los brotes de hojas, el alto hombre moreno se deslizó hacia delante para bloquearla. "Si quiere que la identifique…" Se interrumpió por la mirada en su rostro.
"Sus guantes… no son de piel de dragón. Realmente no necesito que Madame Pomfrey o el Director me acusen de envenenarla a pesar de que traje el antídoto conmigo."
Él se giró un poco para inspeccionar la planta para ver cuán bien había sobrevivido al transporte. "Sé lo que es, Profesora. Sólo deseo saber si desea cultivarla. Si no, estoy seguro de que puedo venderla por una pequeña fortuna a una de las compañías de investigación de herbología. Ésta es una Violeta Venenosa, de al menos cuatro años de edad, creciendo en suelo inglés. Del modo que era el patrón de las raíces, diría que lo más probable es que creciera de la semilla aquí. Hay cinco esquejes de vástagos de raíz además de la planta principal. Destruí las raíces restantes cuando recolecté todos éstos." Estaba basando la edad en el hecho de que la planta comenzaba a producir vástagos de raíz en su segundo año de crecimiento y sólo dos por año.
Pomona metió la mano en la túnica y se alejó otro pie de la planta. No llevaba la ropa adecuada para esto en absoluto. "¿Estaba creciendo en Inglaterra? ¿Sobrevivió?" Sus ojos estaban rastrillando sobre la planta. Podía ver todas las señas de identidad de la Violeta ahora que sabía lo que era.
"Lo estaba. La desenterré esta mañana y recolecté partes de ella mientras la recortaba. Corté alrededor de la mitad del arbusto de modo que pudiera transportarla." Severus miró atrás para asegurarse de que el Director estaba quieto.
Albus sonrió cuando Severus lo comprobó. Eso en sí mismo le decía cuán peligrosa era esta planta incluso si no se hubiera percatado por la reacción de Pomona.
Pomona asintió. "Eso explicaría la protección del rostro incluso a esta distancia. Recortar libera al aire algunas de las toxinas durante alrededor de veinticuatro horas."
"Así que nuestro Maestro de Pociones para el próximo año ya está haciéndote cultivar sus ingredientes de pociones." Albus no pudo evitar comentar, sus ojos centelleando tan brillantes como podían. Se giró hacia Severus. "¿Hay alguna otra planta que te gustaría tener a mano, muchacho?"
Pomona sintió sus ojos ensancharse. Sabía que Slughorn estaba preparándose para retirarse. Él nunca había sido mucho de experimentación antes, pero había estado haciendo cada vez menos recientemente. Pero seguramente Severus sólo se graduó hace tres años, quizá cuatro.
"Estoy seguro de que la Profesora Sprout y yo podemos discutir eso más cerca del comienzo del curso. Ya estoy malgastando su tiempo con esta planta." Severus pudo ver la sorpresa en el rostro de la maestra de Herbología. Estaba seguro de que el resto del profesorado no tenía idea todavía, pero sabía que eso iba a estar por todo el colegio bastante pronto.
"Sí, trasladaré ésta al invernadero cinco. No quiero arriesgarme a que los estudiantes se acerquen a ella todavía. Tengo la ropa protectora adecuada allí también. ¿Dijo que tenía el antídoto?" Pomona agitó su varita y levitó las macetas.
"Tengo cinco dosis. Enviaré más por lechuza al colegio para la próxima semana. ¿Cuántas dosis debería tener a mano Madame Pomfrey?" Dirigió la última pregunta hacia Dumbledore mientras le entregaba el vial.
Albus se metió el vial en un bolsillo mientras observaba flotar hacia el invernadero cinco la planta que iba a tener que estudiar. Ése era el invernadero que albergaba algunas de las plantas más peligrosas del mundo. "Al menos veinticinco."
Severus asintió. "Se los haré llegar cuanto antes." Se volvió de nuevo hacia Sprout, que estaba abriendo la puerta del invernadero. "¿Necesita mi ayuda?"
Ella le lanzó una mirada y sacudió la cabeza. "No, quizá cuando comience a enseñar aquí, pero no ahora. No ha estado en este invernadero todavía, y no quiero tener que vigilarlo y prestar atención a la violeta al mismo tiempo."
Severus asintió comprendiendo justo lo que quería decir. "Entonces la veré al final del verano, Profesora. Y gracias por quedarse con la VV."
Los ojos de Albus centellearon y Pomona rio entre dientes de que acortara el nombre. Albus lo llamó mientras se giraba para marcharse.
"Severus, ¿tienes un momento?" Severus se detuvo para dejar que el Director lo alcanzara. "¿Crees que puedes venir en algún momento antes del final de curso, quizá tras los EXTASIS y TIMOS? De ese modo puedo presentarte adecuadamente al profesorado y Horace puede mostrarte las aulas y almacenes de pociones."
Severus echó un vistazo atrás al castillo antes de girar hacia las puertas. "Estaré dispuesto un fin de semana, si eso le va bien. Le enviaré por lechuza la fecha."
"Eso estará bien, muchacho. Hasta luego entonces." Albus lo observó marcharse, los dedos envueltos alrededor de la lata olvidada en el bolsillo de su túnica.
セブルススネイプ
Severus se apareció dentro de la sala de estar de Spinner's End. Enseguida se dirigió al sótano desvaneciendo su protección facial mientras iba. Respirando hondo, comenzó a seleccionar y completar las preparaciones de sus nuevos ingredientes. Dejó en paz los materiales de Violeta Venenosa. Trabajaría con ellos mañana. Mientras trabajaba, comenzó una nueva remesa de antídoto. Tenía suerte de que le quedara suficiente planta de la muestra de Tavers. El domingo por la mañana temprano, tras enviar por lechuza los pedidos de ASP y el antídoto a Hogwarts, se dirigió a trabajar.
Llegó el lunes y Severus se encontraba organizando sus materiales sobre el escritorio del que se había hecho cargo. Cuando se sintió mentalmente preparado, salió al pasillo listo para comenzar el día. Se encontró con el resto de El Final.
Zimmerman sonrió hacia él. "Le quitaremos a Faraday de encima. Simplemente haga lo que ha estado haciendo por ahora. Hoy, durante su planificación va a ir a observar a Compton y después de las clases vamos a enseñarle a escribir planes de lecciones. ¿Comprendido?"
'¿Protegerme de Faraday? Como si necesitara la protección, pero les dejaré hacer lo que crean que necesitan hacer. La ayuda con los planes de lecciones y la observación de la clase, ésas serán bienvenidas.' Se apoyó en la pared. "Entonces, ¿voy arriba justo tras el almuerzo y luego a la sala de profesores después de la excursión a los buzones?" Cuando todos asintieron en acuerdo, volvió su atención hacia Tavers. 'Más color en el rostro, parece un poco más descansado también.'
Tavers sintió la mirada valorativa deslizarse sobre él. "Me siento mucho mejor. ¿Cuánto tiempo debería tomar el antídoto?" Le tendió a Snape un pequeño cuaderno.
Severus tomó el cuaderno y lo hojeó. Era el diario que había requerido. "¿Puedo llevarme esto a casa, o una copia?"
"Una copia de modo que pueda continuar añadiendo en él. Copiaré las páginas durante mi planificación y se las daré tras las clases." Observó cómo Snape escaneaba las entradas que había hecho.
Severus repasó los síntomas y cómo estaban mejorando. Cerrando el diario se lo devolvió. "Siga tomando el antídoto durante el resto de esta semana. Luego durante el fin de semana, pare. Si sus síntomas regresan, comience de nuevo y hágame saber lo que ocurrió. Entonces consultaré con algunos de los expertos en esta planta y veré lo que sugieren." Sabía que no sabrían nada, estarían perplejos por que el hombre siguiera vivo.
El día pasó bastante pacíficamente. Los estudiantes intentaron empujar sus límites y los encontraron bastante pronto. Durante su planificación tuvo la diversión de trabajar en el siguiente laboratorio que iba a hacer en clase mañana. Incluso la excursión a los buzones fue hecha sin contratiempos. Había estado esperando que el Subdirector oscureciera su umbral en algún momento, pero esa expectativa no se cumplió. Esa tarde estaba sentado en la sala de profesores donde típicamente tomaban el almuerzo, el cuaderno y la pluma preparados.
"Entonces, ¿cuál es el formato de los planes de lecciones?" Miró a cada miembro de El Final que estaban sentados a su alrededor.
Zimmerman empujó un papel hacia él. "Ha de tener un objetivo claro para cada día. ¿Qué se supone que deben estar aprendiendo? Ésa es la pregunta que tiene que hacerse, y también debería escribirlo en alguna parte en el plan de lección. Eso debería ser lo que decida lo que va a hacer durante el día."
"Necesita explicar por qué está haciendo esa actividad. Si no puede explicar cómo se liga la actividad al objetivo del día, o al estándar, entonces no debería estar ahí." Patterson golpeteó el papel que Zimmerman había empujado hacia él.
"Y necesita regular su tiempo. ¿Cuánto tiempo va a pasar con cada componente de la lección? Y la lección necesita tener componentes. Debería tener algún tipo de apertura. Algo que la ligue a lo que ya saben, posiblemente del día anterior, o para valorar lo que ya podrían saber sobre un tema nuevo. Entonces necesita tener un laboratorio, una actividad práctica o de movimiento… centrada en el estudiante. Siempre termina con una manera de resumir lo que deberían haber aprendido ese día. Los deberes deberían hacerles practicar o adquirir conocimiento para el siguiente día." Wells se recostó en su asiento, observándolo tomar notas.
Tavers se apoyó en los codos mirando al maestro más reciente. Habían decidido que no debía ser tratado como un sustituto, sino como un maestro que tenían que acelerar velozmente. "Necesita no sólo escribir en forma de pregunta lo que espera que aprendan, sino que debe incluir el objetivo del currículo que está impartiendo."
Zimmerman golpeteó el papel que todavía estaba descansando bajo su mano. "Ésta es la tabla que le ayudará a incluir cada parte que necesita. Ahora, sobre las actividades. Yo recomendaría seguir a Compton por un tiempo, pero repasar los materiales de Vance y ver si hay algo que quiera utilizar. Si quiere crear algo propio, escríbalo, muéstrenoslo y se lo criticaremos."
Patterson se recostó en su silla para coger un libro de las estanterías cercanas. Empujó el libro a través de la mesa. "Principalmente hacemos aprendizaje basado en la indagación en ciencias. Hablamos sobre ello un poco con usted antes, pero este libro lo cubre mejor y da ideas sobre cómo desarrollar planes de lecciones empleándola."
Tavers sonrió al otro hombre en el pasillo ahora. "Sé que Vance le dejó dos semanas de planes de lecciones, pero le sugeriría intentar escribir el siguiente conjunto y dejarnos verlo de modo que podamos corregir errores y ayudarle a retocarlo."
Apoyándose en los codos, Wells sonrió comprensiva. "Sé que es mucho que asimilar, Snape, pero lo prepararemos para estar en un aula y completamente a cargo antes del final de curso. Vamos a poner tantas técnicas en sus manos que tendrá montones para escoger. Si está dispuesto a trabajar con nosotros, haremos todo cuanto podamos por ayudarle. Pero será duro. ¿Está preparado?"
Severus miró el papel y el libro junto a él. ¿Estaba preparado para esto? ¿Importaba si no lo estaba? 'No, no importaba, voy a estar enseñando al llegar el otoño. Así que necesito absorber tanto como sea posible, y estas personas son buenas. He visto lo que pueden hacer.' Miró a los ojos a cada uno de los maestros sentados a la mesa con él. "Sí." Sonrió burlón. "Así que, comencemos."
セブルススネイプ
Severus sabía que iba a ser un montón de trabajo, pero ahora sabía que había subestimado a sus maestros de tareas. 'Por supuesto que subieron sus requisitos cuando se enteraron de que iba a estar haciendo mis prácticas de docencia este cuatrimestre.'
Cuando había comenzado a solicitar su grado educativo, había estado inseguro sobre cómo iba a satisfacer el requisito de prácticas de docencia. Sabía que no había forma de que un observador fuera capaz de acudir a Hogwarts a observarlo. Había imaginado que construiría y cruzaría ese puente cuando llegara a él. 'No había contado con la Sra. Compton y la Sra. Jameson convirtiéndose en un equipo de construcción.'
Todo había llegado a un punto crítico el día que había recibido sus calificaciones y una carta de la universidad. Resultó que sólo necesitaba las últimas de una serie de clases de Química Orgánica, una clase de Anatomía y Fisiología, una clase de Geología y una clase de Cálculo avanzado además de los cursos educativos. Si se concentrara en nada más que sus cursos habría terminado antes del final del año. Le había mostrado la carta a la Sra. Jameson, que de inmediato le había establecido una programación. Terminaría el siguiente verano, tomando sólo una o dos clases durante los cuatrimestres de otoño hasta la siguiente primavera y tomando tres ahora y dos tanto durante este verano como el siguiente.
Al día siguiente la Sra. Compton había bajado a la reunión matinal del pasillo y les dijo a todos que había tirado de las cuerdas necesarias para meterlo en su práctica de docencia esta primavera. Tendría que tomar sus clases de leyes y psicología además, pero también estaba autorizado a ellas. Todo lo que tenía que hacer era decirle que lo haría, y ella los llamaría y lo finalizaría. 'Y por supuesto dije que sí. Me ofrecían una solución que no podía rechazar. Y así es como estoy haciendo el trabajo del último semestre de curso en mi primer semestre. En realidad mis últimos dos, ya que las prácticas docentes se hacen típicamente solas. Y luego este verano voy a tomar Química Orgánica y Anatomía ya que son clases de laboratorio y tengo que acudir al campus para ellas.' Habían decidido que tomara la clase de cálculo en el semestre de otoño, y luego sus cursos educativos el resto del tiempo. Por supuesto, tenía que tomar Geología el verano siguiente ya que también era una clase de laboratorio.
Sacudió la cabeza mientras se recordaba no enterrarse en el montón de papeles que estaban apilados ante él. Tenía que corregir estos informes de laboratorio, los alumnos tenían que utilizar sus resultados mañana para el trabajo que quería que hicieran. Cogiendo su pluma, volvió a mirar la página más reciente de trabajo copiado. Los estudiantes no se habían tomado seriamente este laboratorio.
Una hora más tarde, se recostó en su asiento y se frotó las sienes. Era sólo finales de marzo y estaba desesperado por que llegara junio. Entre clases, responsabilidades de Mortífago, responsabilidades de Espía, Carnicería, y ASP sabía que iba a quemarse velozmente. Las Vacaciones de Pascua no estaban llegando lo suficientemente pronto. Estaba desesperado por el ligero respiro que ofrecerían. Apartando las páginas ahora calificadas, se dirigió a la cocina para hacer una tetera.
Regresó a la mesa y cambió su trabajo escolar de docente por su trabajo escolar de estudiante. Hojeando su libro, ahora comprendía por qué Thomas temía la ley. Era aburrida y seca, en lenguaje como mínimo. 'Pasa por esto y entonces puedes trabajar en la clase de Psicología. Luego a la cama.' Estirándose ligeramente, comenzó el ensayo de ley que tenía que enviar mañana.
セブルススネイプ
Más tarde esa semana, Severus estaba mirando fijamente los planes de lecciones que había creado, preguntándose lo que necesitaba cambiar esta vez. Sabía que El Final iba a estar mirándolos hoy y no quería darles espacio para ponerse quisquillosos como les encantaba hacer. Habían demostrado ser tan perfeccionistas como él. Golpeteó ligeramente la pluma sobre el escritorio, escuchando la lluvia golpear las ventanas del aula. Había incluido todas sus actividades de apertura y cierre además de poner sus actividades principales. Zimmerman requería que incluyera cuánto tiempo planeaba emplear en cada actividad, así que había anotado los tiempos. A Patterson le gustaba ver por qué quería hacer eso, así que había escrito el propósito de la actividad allí, porque una vez Zimmerman lo hubiera visto, era seguro que se lo daría a su contraparte rubia. Él había pensado que la rubia bajita sería la más fácil de complacer, había aprendido lo contrario después del primer conjunto de planes. En realidad lo era Wells, pero ella siempre quería ver qué objetivos estaba intentando impartir ese día, así que tenía que escribirlos al frente de su plan diario. Tavers sólo esperaba ver cuál era la información esencial que Severus quería que los estudiantes aprendieran. Decir que sólo estaban buscando lo que estaba mal. En realidad todos querían ver todas esas partes, pero ésas eran las secciones en las que se concentraban.
Sacó su cuaderno que tenía su lista de verificación. La había creado después de la primera vez que habían destrozado uno de sus planes. La hizo mucho más detallada que el papel que le habían dado aquel primer día. 'Me alegro de haber aprendido a lidiar con las críticas de la Sra. Timolin. Si no lo hubiera hecho, lo más probable es que me hubiera dado por vencido allí y entonces.'
Repasando la lista de verificación, tachó cada parte que había completado. Eso hecho, copió a limpio sus planes y los llevó a la sala de la Sra. Zimmerman de modo que pudieran comenzar sus rondas. Sabía que una vez Tavers hubiera terminado con ellos, se los subiría a la Sra. Compton. Una vez regresó a su aula, empleó el final de su período de planificación para calificar trabajos y hacer sus deberes.
セブルススネイプ
La mañana de un domingo de mayo amaneció con Severus no disfrutando por una vez de la salida del sol a través de la ventana trasera de la Sra. Timolin. En cambio estaba corriendo intentando hacer el trabajo de dos personas. Timothy había llamado enfermo y la Sra. Timolin había llegado temprano para tener todo hecho a tiempo para abrir. Casi se sentía como en los viejos tiempos, pero la tienda estaba más concurrida de lo que solía estar.
Severus estaba en este momento atrás en uno de los refrigeradores sacando costados de ternara para ser cortados en filetes y costillas. Sabía que la Sra. Timolin iba a necesitar su ayuda al frente de la tienda hoy, así que estaba intentando terminar con todo el corte antes de que abriera la tienda. Normalmente, él llevaba la trastienda mientras ella y Timothy llevaban el frente. 'Al menos sé cuáles son los pedidos normales el domingo. Espero que no venga nadie nuevo y haga un pedido grande.' Cuidadosamente envolvió, etiquetó y almacenó los pedidos estándar de modo que estuvieran listos para salir. Justo estaba lavándose cuando oyó abrirse la puerta delantera. Se aseguró de llevar el pelo pulcramente recogido y de que su bata manchada estaba en su gancho junto a la puerta de atrás antes de entrar al frente.
"Severus, la Sra. Carter necesita su pedido habitual." La Sra. Timolin le entregó un ticket.
Echando un vistazo al ticket del pedido, Severus regresó al frigorífico donde ya tenía el pedido preparado. Volvió a comprobar para asegurarse de que nada había cambiado antes de regresar. Saliendo de la trastienda lo dejó sobre el mostrador. "Aquí está." Ni siquiera notó las miradas sorprendidas mientras tomaba el siguiente par de tickets y se dirigía a la sala trasera una vez más.
Sandra Timolin había olvidado lo que era trabajar con Severus en la tienda con ella. Ambos solían llevarla por el más largo tiempo. Por supuesto que no estaba tan concurrida entonces, pero aun así, había olvidado cuán meticulosamente eficiente podía ser él cuando ponía la mente en ello. Dejó la preocupación que había tenido sobre los hombros deslizarse. Hoy iría bien.
Sucedió alrededor de mediodía. Si Severus hubiera pensado en ello, habría sabido que estaba destinado a ocurrir y habría pensado que sería más temprano en el día. Estaba llevando la registradora por un momento mientras la Sra. Timolin tomaba un bocado y hacía una tetera. Él acababa de tomar un tentempié y era el turno de ella. Estaba devolviendo el cambio a la señora que se llevaba un gran asado, pensando que realmente necesitaba meterlo en el horno si iba a estar listo para la cena, cuando oyó un jadeo. Miró alrededor. No había oído ruido antes del jadeo, así que no pensó que alguien estuviera herido, pero tenía que comprobarlo. En cambio, localizó a la Srta. Eggleton y al Sr. Whelan de sus clases mirándolo fijamente. 'Justo lo que no necesitaba. Hoy no es un día para perder el tiempo explicando cosas.'
"¿Sr. Snape? ¿Es usted?" Eliza Eggleton dio un paso hacia el mostrador antes de lanzar una mirada a la señora que acababa de dar la espalda al mostrador. "¡Mamá! Ése es mi maestro de Química, el Sr. Snape. El que está cubriendo a la Sra. Vance."
La señora miró atrás al joven tras el mostrador. Él estaba comenzando a fulminar en su dirección. "¿Estás segura, cariño?"
Andrew Whelan interrumpió. "Es él. Sr. Snape, ¿qué está haciendo aquí?"
Severus apoyó las manos en el mostrador y se inclinó adelante ligeramente. Contuvo una sonrisa burlona cuando los dos estudiantes se congelaron. Habían aprendido que esta postura significaba que alguien iba a ser regañado. Les dirigió una mirada irritada. "Actualmente estoy ayudando a la Sra. Timolin a llevar su tienda, como hago cada domingo. Como hoy está corta de manos, estoy al frente en lugar de atrás." Concentró su mirada fulminante en la Srta. Eggleton. "Y creo que es el turno del próximo cliente, Srta. Eggleton."
Eliza no se amilanó por su mirada aunque sí retrocedió un poco del mostrador. "¿Vive por aquí?"
Su respuesta no llegó de Snape. En cambio, llegó de la puerta que llevaba a la trastienda. "Severus nació y se crio aquí, Eliza. Ha estado trabajando en mi tienda desde que tenía once años." La Sra. Timolin dejó una taza de té en el mostrador y le dirigió a Severus una mirada severa por la mirada fulminante que estaba dirigiéndole.
Asintiendo levemente, él reconoció la reprimenda. Sorbió su té y luego se volvió hacia el siguiente cliente. "Sr. Whelan, ¿qué puedo servirle hoy?"
Los ojos de Andrew Whelan se ensancharon. Fue preguntado en el mismo tono que cuando Snape pedía una respuesta en clase. "Mi Mamá me envió para lo de siempre. Diez salchichas SPSN y un pollo partido."
Severus anotó el pedido y fue a los refrigeradores traseros a buscarlo. Una vez más comprobó haberlo empaquetado correctamente.
Eliza se volvió a Andrew mientras Snape estaba atrás. "SPS… Salchichas Picantes de Snape…" Se volvió a mirar a la Sra. Timolin. "¿Son nombradas por él?" Su pregunta llamó la atención del resto de clientes.
Sandra echó un vistazo para asegurarse de que Severus seguía atrás. "Sí, él creó las SPSC antes de comenzar la universidad. Hizo las SPSN cuando regresó en febrero." Se concentró en los dos estudiantes ante ella. "¿Cómo es como maestro?"
Severus oyó la pregunta cuando estaba a punto de abrir la puerta. Esperó, con la esperanza de oír su respuesta. Los estudiantes eran brutalmente honestos cuando no pensaban que el maestro pudiera oírlos.
Andrew inclinó la cabeza ligeramente. "Está bien. Tienes que pasar por las palabras y las miradas fulminantes, pero una vez lo haces, puedes aprender cualquier cosa."
Eliza sacudió la cabeza. "Está mejor que bien. Realmente le importa, simplemente lo esconde tras esas palabras. Está bien verlo fuera del colegio."
Andrew rio entre dientes. "Sí, ahora tenemos pruebas de que realmente es así todo el tiempo."
En ese momento, Severus decidió que era hora de hacer una aparición. "Sr. Whelan, su pedido." Cuando la Sra. Timolin le hizo un gesto para que se apartara de la registradora, se volvió hacia el siguiente cliente para averiguar qué quería.
Para el lunes por la mañana se sabía en todo el colegio que trabajaba en la carnicería y que era de la ciudad. Incluso los maestros lo habían oído. Así fue como se encontró asado a la parrilla durante la reunión matinal del pasillo.
Alicia Patterson apoyó las manos en las caderas y dirigió su mejor mirada fulminante a Snape. "¿No pensaste que era algo que nos gustaría saber?"
Tavers levantó una mano para aplacar a Patterson. "No tiene que contárnoslo todo." Se volvió hacia Snape. "Pero deberías haber sabido que esto iba a salir. ¿Trabajas en la Carnicería de Timolin los fines de semana?"
Severus miró los rostros interesados examinándolo. "En realidad trabajo allí las mañanas de miércoles a viernes antes del colegio y luego los domingos. Ella insiste en que haga mis salchichas mientras esté en la ciudad."
Los ojos de Wells saltaron de vuelta a él desde donde había comenzado a escanear el pasillo. "¿De verdad eres el autor de las SPSN? Me encantan ésas. ¿Qué especias utilizas?"
Severus alzó una ceja. "Lo siento. No puedo decirte eso, pero sí, son de mi invención."
Wells cruzó los brazos sobre el pecho. "Entonces, ¿qué más deberíamos saber de ti?"
Severus miró pasillo abajo a los estudiantes goteando. 'Que soy brujo. Que soy Maestro de Pociones y no un investigador bioquímico. Que soy espía en una guerra que ni siquiera sabéis está siendo librada.' Echó un vistazo hacia ellos. "Nada que se me ocurra en el momento."
Zimmerman resopló y sacudió la cabeza. "Y seremos los últimos en saberlo cuando se te ocurra."
Después de su comentario la conversación cambió a lo que iban a hacer en clase ese día. Durante todo el día lo sometieron a preguntas al azar sobre su otro empleo. Lo que sí notó fue que las actitudes de los alumnos en su clase cambiaron. De repente algunos estaban prestando más atención, esforzándose más en su mayor parte. Otros estaban intentando perder el tiempo más de lo que solían. Descubrió que todo se reducía al hecho de que o bien se percataban de que podían tener éxito en cualquier cosa si él lo tuvo, o que pensaban que iba a darles un respiro ya que sabía de dónde provenían. El segundo grupo cambió de opinión para el final del día.
