4. Primer encuentro.

Los últimos tres días habían sido una completa locura. Por las mañanas iba con Rose y Mike a la piscina, de compras o simplemente a dar un paseo los tres juntos. Por las tardes todo era totalmente diferente. Las tardes eran el momento que aprovechaba para estar con mis hermanos, tal y como siempre habíamos estado, jugando a cualquier tipo de cosa o haciendo mil y una locuras. El que no parecía el mismo era Emmet, des de que le presenté a Rose está como hipnotizado, y cada vez que le preguntaba que le sucedía me contestaba que una diosa lo había embrujado. Este chico no tiene solución, aunque en cierta parte me alegraba que la chica en la que se había fijado mi querido hermano fuese mi amiga.

Estos días mis dos amigos los habían aprovechado para explicarme el funcionamiento del campus y de la universidad, incluyendo a las personas que debía conocer porque eran maravillosas y también de las personas con las que debería mantener las distancias, por mi propio bien. Pero lo peor fue que al día siguiente de avisarme lo que ellos más temían sucedió.

FLASHBACK

Estaba en la zona de las animadoras, bailando tranquilamente, para evitar perder la práctica y la flexibilidad. Aunque no formase parte del equipo de animadoras y aún no fuesen las inscripciones ellas en cuanto me vieron bailar me dejaron hacer uso de sus instalaciones.

Como decía me encontraba en mi propio mundo cuando unos aplausos me sacaron de mi burbuja.

-Esa morena! – chillaba Rose desde las gradas – Anda cámbiate y vámonos a pasar la tarde a la ciudad – me propuso, encantada por la idea, me dirigí hacia los vestuarios y rápidamente me desprendí del chándal, y me puse unos pantaloncitos negros, que tapaban lo necesario, junto con unas sandalias de tacón y una camiseta color blanca que se adhería a mi cuerpo como si se tratase de una segunda piel. Después de darme el visto bueno frente al espejo salí corriendo y me dirigí hacia dónde se encontraba Rose, pero mi sorpresa fue al encontrarme allí a Mike con ella.

-Princesa! – chilló mientras se acercaba a mí y me abrazaba como si no me hubiese visto en semas en vez de habernos visto ayer. – Que te parece si vamos a alegrarnos la vista un poquito. Ha salido una nueva película en el cine, no sé si será buena, pero lo que te puedo asegurar es que el protagonista está muy bueno. – me aseguró.

-Pues entonces a que estamos esperando, vamos a disfrutar una tarde de chicos guapos – chillé provocando que más de una persona se girase a mirarme con cara extrañada. Pero nosotros tres nos encontrábamos riéndonos absortos de la realidad que nos rodeaba.

-Pero como llegaremos? Que yo sepa ninguno de nosotros tiene coche – dije confusa.

-Eso era hasta esta mañana, pero a que no sabes que me han regalado mis padres como regalo de inicio de curso? - simplemente negué con la cabeza, por lo que me ha explicado el año pasado le regalaron una moto, pero a ella le daba miedo y se la regaló a su hermano sin que se enterasen sus padres. – Me han regalado este cochazo – dijo señalando un impresionante coche rojo, pero lo que más me impactó era que al mirarlo detenidamente me di cuenta que era un BMW descapotable.

-No puede ser, esta preciosidad es tuya? – Asintió – me lo dejarás, esto debe de correr muchísimo – dije de los nervios por lo que tenía ante mí.

-Claro que sí amiga, nos tienes que enseñar cómo se conduce de esa manera tan sorprendente que nos explican tus hermanos – dijo emocionada.

-Bueno chicas, porque no dejamos la conversación para otro momento y nos vamos? – nos metió prisa Mike, a quien por lo visto el tráiler de la película lo había dejado ansioso. Entre risas y canciones nos dirigimos al centro de California. Una vez fuera del coche fuimos arrastradas pero Mike hasta la entrada del cine. Jamás me había sentido tan contenta de que alguien me arrastrase, porque eso significaba que no tendría que soportar ir de compras.

-Pero porque tanta prisa Mike, déjanos mirar las tiendas, además he visto un bolso perfecto para ti Bella – nos intentó convencer Rose, pero cuando le iba a contesta una chillona voz se me adelantó.

-Pero mira a quien tenemos aquí, si es Rosalita – dijo una chica que parecía ser un intento de Barbie, acompañada de un impresionante chico de ojos verdes, al cual tenía agarrado de la mano.

-Me llamo Rosalie – dijo mi amiga entre dientes. – Que es lo que quieres Tanya, porque si has venido a molestar te agradecería que te marchases. – contestó muy cabreada

-Pero quien te crees que eres, para hablarme de esa forma? – chilló la Barbie. – por lo visto te sentó muy mal que no te admitiese en mi grupo de amistades, pero cómo comprenderás no puedo permitir tener amigas de tan bajo nivel cómo tú – le criticó la muy odiosa, que por lo visto se creía la reina del lugar. – Edward te has fijado con quien se junta ahora la rubita – dijo dirigiéndose al adonis que tenía a su lado mientras miraba a Mike.

-Pero si es el chico más masculino de todo el campus – dijo Edward mientras le daba un golpecito en el brazo a Mike – Me alegro que hayas encontrado una amiguita con la que jugar, pero por lo que sé de ti te gustan más los amiguitos, no? – empezó el chico a burlarse de mi amigo. Aunque fuese uno de los chicos más impresionantes que había visto jamás su comportamiento lo hacía resultar despreciable.

-Hola encantada, mi nombre es Tanya. Permíteme decirte que me encanta tú estilo- dijo la Barbie, mientras me tendía la mano para saludarme pero le deje la mano en el aire porque jamás me relacionaría con gente tan mala.

-Hola mi nombre es Bella – contesté simplemente. Tanya me miró con decepción en los ojos, pero sonrió intentando disimular la molestia que le había producido mi rechazo.

-Un nombre muy adecuado para una dama como tú- dijo Edward besándome en la mano mientras me miraba intensamente a los ojos con sus fabulosos orbes verdes, pero tuve que recobrar la compostura al acordarme de las burlas que habían dirigido hacia mis amigos.

-Lamento no poder decir lo mismo de vosotros – dije dejándolos estáticos en sus sitios – no se conque derecho os creéis para hablarle de esa forma a mis amigos. Seguramente ellos no tendrán el mismo dinero que vosotros, pero permitidme que os diga que en cuanto a personas os dan mil vueltas cada uno de ellos. – dicho eso me giré y cogí las manos de mis amigos adentrándonos en el cine. Una vez dentro, buscamos nuestros puestos y nos acomodamos, dejándome a mi entre medio de ellos. Sus caras mostraban una tristeza absoluta, por lo que les abracé y les susurré en el oído.

-No os preocupéis por tonterías como esas, por ellos no vale la pena que nuestros planes para esta tarde se estropeen. Además vamos a demostrarles lo bien que nos lo podemos pasar nosotros tres solitos – dije mientras señalaba a la entrada de la sala del cine pro dónde entraban los dos individuos con los que nos habíamos topado antes. Ellos curiosamente se sentaron en la filera de delante nuestro pero unos puestos más hacia la derecha.

-Oye esto es muy incómodo, porque no nos ponemos como cuando vemos pelis en casa? – inquirí.

-Sí, primero tenemos que quitar esto. Pero no puedo, Mike ayúdanos – le suplicó Rose quien estiraba del reposabrazos para quitarlo.

-No seas bruta Rose lo vas a romper. Se hace así – dijo Mike levantando el reposabrazos y quitándolo de nuestros lugares, hizo lo mismo con el suyo por lo que nos quedamos los tres apoyados entre nosotros. La película empezó unos minutos más tarde provocando que dejásemos de bromear entre nosotros. Durante toda la película pude sentir la insistente y penetrante mirada de Edward sobre mí, quien desde la distancia me observaba. Cuando la película termino simplemente dijimos.

-Wuauh! Me parece que me he vuelto fan de dios Thor! – chillé como una loca cunado las luces del cine se encendieron de nuevo.

-Lo mismo digo, me he quedado sin palabras – dijo Rose todavía mirando la pantalla.

-Chicas tengo un problemilla – dijo Mike tapándose el notable bulto que sobresalía de sus pantalones. Nosotras empezamos a carcajearnos.

FIN FLASHBACK

Esa fue una de las mejores tardes que he vivido desde que estoy en California, a pesar del encontronazo que tuvimos con esos dos personajes, todo fue perfecto. Hoy llegaba mi compañera de piso, por lo que me habían explicado ya habría llegado, por lo que me encaminé hacia mi departamento. Cuando llegué me encontré la puerta totalmente abierta y unas cuantas maletas en el comedor, que no eran ni una cuarta parte de todas las que yo había traído.

-Hola? – pregunté, pero un sonoro golpe me dio la bienvenida.

-Hola, debes ser mi compañera de piso Bella. – yo asentí –Yo soy Ángela, espero que seamos buenas amigas –

-Claro que seremos buenas amigas, necesitas ayuda? – le pregunté ya que intentaba arrastra una maleta que por lo visto pesaba demasiado. Cuando iba a ayudarla una voz desde el comedor me llamó.

-Bella estas aquí? – se trataba de Jasper.

-Estoy en la habitación –chillé, unos segundos más tarde Jasper atravesó la puerta y al verme vino a mí y me dio un besito en la mejilla, cómo hacía siempre que nos veíamos.

-Hola Jaz, mira te presento a Ángela, mi compañera de piso. Ángela te presento a Jasper, uno de mis amigos. Por cierto, nos ayudas a subir las maletas a la cama? – le rogué. El accedió encantado.

-Pues señoritas, ahora que ya he cumplido mi tarea, venía a invitaros a una fiesta que se realiza esta noche en la zona de los chicos. – nos invitó caballerosamente.

-Claro a qué hora? –pregunté animada.

-A las 12 en mi piso, de allí nos iremos a la fiesta – dijo mientras salía por la puerta y nos lanzaba un beso.

-Esta noche fiesta! – chillé tirándome a la cama.

-No estoy segura de ir, Bella , no conozco a nadie, además las clases empiezan pasado mañana y debemos estar despejadas. Por cierto que vas a estudiar? – me preguntó.

-Medicina, y tu? – pregunté

-Educación infantil – contestó sonriente. – Espero que no te ofendas con lo que te voy a decir, pero jamás me hubiese imaginado que fueses a estudiar tal carrera – dijo sorprendida.

-No te preocupes, no eres la primera que me lo dice. Aunque esté un poco loca y me guste la fiesta, la medicina y saber que podré salvar vidas es mi segundo sueño en la vida – confesé, a pesar de conocerla de apenas una hora, a su lado me encontraba tranquila y confiada.

-Hablando de fiestas, no voy a ir a esa fiesta que decía tú amigo – negué con la cabeza.

-Vas a venir conmigo y las dos juntas vamos a arrasar en este sitio de pijos, que se creen los reyes del mundo. Pero te necesito amiga, además así aprovecho y te presento a mis amigos, mis hermanos y te enseño a quien no te debes acercar a no ser que quieras que te contaminen – le expliqué provocando que soltase una carcajada. – Tienes algo para ponerte esta noche? – pregunté, ella asintió, por lo que me dirigí a la puerta. – Pues a ponernos preciosas que esta noche vamos a arrasar. – dije chillando por el pasillo camino a mi dormitorio.

Después de buscar y remenear todo el armario, decidí ponerme un vestido azul eléctrico que hacía que mi piel se viese fabulosa. Por no decir de lo corto que era. Tal y como le había dicho a Ángela, esta noche iba a demostrarles a estos nichos pijos que no hace falta tener mucho dinero para ser mejores que ellos en todos los aspectos y sentidos de la palabra. Antes de vestirme, necesitaba un relajante baño para quitar la tensión que se había acumulado en mi cuerpo, engarrotando mis músculos.

Una hora más tarde salía del baño envuelta en una blanca toalla, pero por lo visto me había adelantado a Ángela, porque ella se encontraba sentada en el suelo frente a la puerta esperando a que la dejase entrar, en ese momento me sentí culpable.

-Lo siento Ángela, es que llevo tantos días sin compartir baño que ya no me acordaba – me disculpé.

-No te preocupes, es normal – dijo entrando en el caluroso baño.

Una vez en mi habitación, me desprendí de la toalla y me puse el precioso vestido acompañado por unos impresionantes zapatos de tacón vertiginosos. En ese instante miré el reloj de encima de la estantería y me di cuenta que eran las diez y media y aún no me había maquillado ni peinado. Por lo que corrí hacia el espejo y empecé a peinarme el pelo. Una hora más tarde conseguí crear en mi pelo ondas, pero no las que siempre poseía sino que ahora eran como grandes tirabuzones, dándome un aspecto sexy y dulce a la vez. Como no tenía mucho tiempo para maquillarme, me puse un poco de color en las mejillas, y me pinte los ojos, utilizando sombra color azul y mascara de pestañas, provocando que mis normalmente largas pestañas se viesen aún más marcadas, produciendo que mis ojos resaltasen. Estaba mirando el resultado en el espejo cuando unos golpecitos en la puerta me hicieron apartar la mirada. Allí se encontraba Rose, estaba bonita, pero aún le faltaba un toque para verse como una princesa.

-Dios Bella, estas espectacular. Seguro que el tonto de Cullen hoy si que no apartará la mirada de ti. – comentó girando a mi alrededor observando mi resultado.

-Oh no me digas eso, sabes que me pone de los nervios que me miren fijamente – hice un leve quejido de frustración. – Señorita, siéntate un momento en mi milagrosa silla, la guié hasta la mesa de mi escritorio.

-Bella, no hay tiempo – se quejó.

-Tan solo un momentito de nada – le supliqué. Su ropa estaba bien, llevaba un vestido por la rodilla color rojo, a pesar que no era muy corto era muy escotado y ceñido. Lo único que tuve que hacer para dejarla perfecta fue marcarle los ojos azules con lápiz de ojo negro para que se le viesen impresionantes y colocarle sombra de ojos color rojo. Ahora si que se podía decir que estaba perfecta. Entonces me acordé de una persona.

-Ángela! – chillé a todo pulmón. Ella apareció por la puerta asustada. Ángela había optado por una mini falda negra, una camiseta blanca y unos zapatos de tacón bajo negros. A pesar de ir muy simple iba muy bonita. Pero había cometido el error de recogerse el pelo en una coleta alta. Por lo que la senté en la silla y le deshice la coleta. Después de cinco minutos de rápido trabajo acabé, haciendo que su liso pelo adoptase un estilo más rebelde y ondulado.

Las dos se me lanzaron encima y nos fundimos en un gran abrazo.

-Gracias Bella – decían las dos después de haber visto los resultados.

-Por cierto Ángela te presento a mi mejor amiga Rose. Rose te presento a mi amiga y compañera de piso Ángela – tras esas presentaciones nos fuimos corriendo hacia el piso de Jasper, dónde nos esperaba muy nervioso, porque le habíamos hecho esperar más de media hora.