5. Noche de fiesta.

En cuanto nos encontramos con un nervioso e histérico Jasper en el pasillo, simplemente me acerqué a él y le di un gran abrazo.

-No te enfades amigo. Ha sido por mi culpa, me he entretenido. Pero debes reconocer que ha valido la espera, no? – le pregunté mientras las tres dábamos una vuelta sobre nuestros talones. – que te parece el resultado? – inquirí.

-Pues me parece que esta noche deberé apartar a más de un baboso de vuestro alrededor – dijo mientras nos mostraba sus puños, lo que provocó que estallásemos en carcajadas. – Bueno señoritas, que le parece si nos vamos a la super fiesta? – nos preguntó mientras se dirigía fuera del edificio y nosotras lo seguíamos.

-Hermanito, donde es la fiesta? – le preguntó Rose a Jasper cautelosa. Desde que le habíamos dicho que iríamos a una fiesta se mostraba alegre, pero a la vez cautelosa y eso era extraño, algo rondaba por la cabeza de Rose que no la dejaba tranquila.

-Pues tengo el honor de decirles que asistiremos a una de las fiestas organizadas por el mayor organizador de fiestas del campus. – me quedé igual que antes, ya que no tenía ni idea de quién era el super organizador de fiestas. Pero por lo visto Rose si sabía quién era y por el jadeo que se le escapo supuse que no le gustó la respuesta de Jasper.

-Sabéis que no tengo ni pizca de idea de quien se trata? – cuestioné, Jasper me miro interrogante.

-Me estas diciendo en serio que no sabes a quien me estoy refiriendo? – cuestionó, asentí con la cabeza ganándome una carcajada por su parte – Pues jovencita, le informo que estoy hablando de uno de los chicos más influyentes y populares del campus.

-Me parece que se te olvida decir que uno de los más despreciables y malvados del campus, lo corrigió Rose, quien parecía que en cualquier momento fuese a explotar de rabia. – Chicos, me parece que me voy a ir a casa, no tengo ganas que Edward y su grupillo, me amarguen la noche y se diviertan a mi costa.- dijo Rose girándose y dirigiéndose hacia su departamento. Corrí hacia ella y la giré para que volviese al lado de Ángela, quien nos miraba con cara de no entender nada de lo que sucedía a su alrededor.

-Sé que para ti es difícil enfrentarlos, pero porque no les demostramos que no dejaremos que nos pisoteen ni nos humillen, además no podemos desaprovechar lo bonitas y sexys que nos vemos esta noche. Demuéstrales que no pueden contigo – le animé.

-Bella tiene razón Rose, demuéstrale a ese grupillo de pijas sin cerebro lo que tú vales – le animó Jasper, quien se encontraba deseoso por llegar a la fiesta. – Porque no vamos tirando es que vamos a llegar de los últimos. – dijo molesto.

-Jasper, no has escuchado nunca el dicho que lo mejor se hace esperar – le dije haciendo que todos nos encaminásemos a la famosa fiesta entre risas. Jasper, nos guió a un edificio impresionante, seguramente el alquiler de un mes en este edificio sería lo que costaría un año en mí edificio, aunque realmente yo no tenía ningún problema, ya que al ser becada no tenía que asumir ningún tipo de gasto. Seguía sumida en mis pensamientos, hasta que un empujón me sacó de mi burbuja. Me giré para encarar a quien me hubiese dado el golpe, pero me sorprendí al girarme y darme cuenta que nos encontrábamos en la cola para supuestamente entrar a la fiesta.

-Como que hay tanta gente? – pregunté a mi amigo.

-Porque es la fiesta para inaugurar el curso. En dos años, esta es la primera vez que nos invitan a cualquier tipo de fiesta organizada en esta zona, y déjame decirte que son muchas las que organizan por aquí – dijo mirando hacia todos lados.

-Y porque este año habéis venido, y antes no? – inquirí, la curiosidad me carcomía.

-Gracias a ti – dijo dejándome sorprendida – nosotros estamos aquí porque somos tus amigos y por lo visto Edward desea que estés esta noche aquí – esas palabras acabaron de dejarme sorprendida.

-Pero si sólo lo conozco del día del cine! – exclamé sorprendida.

-No sé, tú sabrás de que os conocéis- se carcajeó Jasper, mientras lográbamos entrar al lugar. Al principio estaba temerosa de ir demasiado elegante, pero al pasar mi vista por el lugar, me fijé que las chicas iban igual de arregladas o incluso más. El lugar era sorprendente, quedaba claro que el departamento era enorme, pero lo más curioso es que tan solo en alcohol, los que habían hecho la fiesta se habían gastado un dineral, porque había toda clase de botellas, en una gran mesa. Pero mis ojos directamente se fueron hacia una dirección, la pista de baile. Era impresionante, en esa zona del lugar la luz era tenue aunque habían unos focos que iluminaban la estancia de tal manera que parecía una auténtica discoteca. Definitivamente esta noche prometía. Seguía ensimismada observando el lugar, cuando un par de ojos verdes me despistaron. Se trataba de Edward, quien me observaba mientras bajaba por las escaleras, involuntariamente le regalé una sonrisa, él me dedicó una sonrisa torcida, ese gesto me dejo tan sofocada que no me di cuenta hasta que lo tuve relativamente cerca que se dirigía hacia mi posición. Pero justo cuando estaba prácticamente delante de mí, una rubia, a la que reconocí como Tanya, lo agarró por el brazo y le plantó un beso en los labios. Eso bastó para darme cuenta, que él ya estaba con alguien y que no debía meterme entre ellos. Pero lo que más me sorprendió fue el agujero que se abrió en mi pecho y el dolor que sentí al ver tal imagen ante mis ojos, no entendía como un chico al que prácticamente no conocía, podía provocar esas sensaciones en mí. Pero unas manos que me taparon la visión me sacaron de mis cavilaciones.

-Quién soy? – preguntó una dulce voz. A la que reconocí inmediatamente.

-A ver, déjame pensar… Mike! – chillé la última parte, mientras me giraba y le daba un fuerte abrazo.

-Princesa, esta noche estas preciosa – me dijo dándome una vuelta, para poder observarme desde todos los ángulos.

-Me estás diciendo que los otros días no estoy preciosa? – pregunté simulando indignarme por su comentario, pero simplemente quería hacerlo rabiar, me encantaba el puchero que ponía, el cual estaba apareciendo en este justo momento.

-No princesita, tú sabes que no me refiero a eso – dijo desesperado, para calmar sus nervios lo abracé. – Estoy nervioso mi niña – me confesó en el oído para que nadie más lo escuchase.

-No te preocupes, no voy a dejar que nadie nos amargue a ninguno de nosotros la noche. Por cierto sabes donde están mis hermanos? – le pregunté buscándolos con la mirada.

-Me parece que Emmet había ido a beber algo y Jake, desde que ha llegado no se ha separado del lado de los chicos.- explicó mirando hacia una parte del lugar donde se encontraba Jake rodeado de unos chicos entre los cuales distinguí a Edward, quien conversaba amenamente con mi hermano. Por la apariencia de los chicos serían del equipo de baloncesto o futbol. – Bella, Jake es muy buena persona, pero es demasiado influenciable y no me gustaría que se volviese uno de ellos, en cuanto los ha visto sin decirnos ni una palabra se ha ido a allí y aún no ha vuelto. Creo que Emmet está molesto con él. – me explicó Mike preocupado.

-No te preocupes, Jake sabe defenderse solito si le pasa algo, además estaré yo siempre a su lado para intentar que no cambie. Voy a hablar con Emmet para ver qué le pasa – me despedí de Mike dándole un sonoro beso en su sonrosada mejilla.

Lo primero que hice en cuanto me separé de Mike fue buscar a Emmet y lo encontré al lado de la mesa de bebidas, con un vaso que seguramente contendría algún tipo de alcohol. Por su cara me di cuenta que Mike tenía razón, Emmet estaba molesto y eso no era para nada bueno, porque un Emmet molesto es sinónimo a una bomba de relojería si no lo tranquilizas.

Me acerqué por detrás suyo para que no me viese y en cuanto lo tuve a menos de un metro de mí, le quité el vaso de las manos y bebí de un trago lo poco que le quedaba. Un dulce sabor se extendió por mi garganta, se trataba de 43 con coca-cola. Él se giró enfadado y preparado para pelearse pero en cuanto me vio su mirada se dulcificó.

-Que te pasa grandullón – inquirí acariciándole la mejilla.

-Parece que Jake ya no quiere estar con nosotros. Desde que hace dos días que conoció a esos chicos se la pasa con ellos, a mí ya no me hace ni caso. Es como si para él no existiese.- me confesó mientras escondía su cara en mi cuello.

-No te preocupes ya verás cómo tan solo ha sido un mal entendido – intenté restarle importancia al asunto, pero realmente yo también estaba asustada. Emmet y Jake eran inseparables y a si ahora él lo intenta hacer a un lado significa que las cosas están cambiando demasiado. Pero entonces un hecho rondó por mi cabeza.

-Pero si ayer jugamos los tres a baloncesto – le dije.

-Ya, dice que no te quiere hacer sufrir, que eres su pequeña princesa y que cuando tú estés delante será como siempre. – dijo

-Pero ha tenido que pasar algo entre ustedes para que te diga eso –

-Simplemente le dije que no me gustaban los chicos con los que se juntaba, desde ese día está de ese plan – dijo con el semblante triste – en teoría California era para estar más juntos que nunca, pero por lo visto las ideas se torcieron. Prométeme que siempre estarás conmigo – eso me partió el alma.

-Te lo prometo, estaré siempre a tu lado. Pero será mejor que dejemos este tema y porque no te lanzas a cierta chica que desde que te conoció no para de suspirar? – le animé, por lo visto lo conseguí porque en cuanto nombre a mi amiga la busco con la mirada y al encontrarla una sonrisa sincera se escapó de sus labios.

-Gracias hermanita, no sé que haría sin ti – me volvió a abrazar, pero en ese instante la voz de mis amigos nos sacó de nuestro momento melancólico. Cuando nos separamos me fije que todos mis amigos se encontraban a nuestro alrededor: Mike, Rose, Jasper, Ángela.

-Bueno ahora que ya estamos todos que os parece si animamos un poco la fiesta? – inquirió Jasper, a quien le brillaban los ojos de la emoción. Entre risas y bromas nos dirigimos hacia la mesa de bebidas y cada uno se sirvió según su gusto, pero el problema llegó cuando Ángela intentó tomarse tan solo un zumo.

-Pero cómo te vas a beber un zumo en una fiesta! – exclamó Emmet sorprendido – tú tienes que hacer cómo mi hermanita, pensar en el ahora y no en el mañana. Mira ella, se pone hasta el culo de alcohol, pero la tía se lo pasa bomba – dijo Emmet señalándome y provocándome

-Oye a mi dejadme tranquila – le avisé mientras me llevaba a la boca mi bebida.

-Ves, mírala ella tan pancha como bebe – ese comentario hizo que de la risa escupiese mi bebida, mojando al chico que servía las bebidas.

-Lo siento mucho – dije mientras intentaba secarlo.

-No te preocupes, no pasa nada ha sido sin querer – dijo el chico – aunque te perdonaré más rápido sí me presentas a tú a miga, la morena, es preciosa, tan solo con verla me he quedado maravillado. – dijo observándola con una sonrisilla en al cara.

-De acuerdo, ahora te la presento. Por cierto me llamo Bella. – le dije extendiéndole la mano para saludarlo.

-Mi nombre es Ben. Encantado de conocerte Bella – dijo amablemente mientras me correspondía el apretón de manos.

-Bueno galán ahora aviso a tú princesita – dije dirigeindome a mis amigos.

-Que Bella, ya estás ligando?- preguntó Jasper mientras alzaba las dos cejas sugestivamente.

-Yo no, pero Ángela a triunfado – dije cogiéndola de la mano y acercándola donde se encontraba Ben. – Ben, te presento a mi amiga Ángela. Ángela te presento a mi reciente amigo Ben – hice las presentaciones.

-Hola, encantada de conocerte – dijo Ángela acercándose a Ben y dándole un besito en la mejilla.

-Lo mismo digo, es un placer conocer a una niña tan preciosa – dijo acariciándole la mejilla amorosamente. En ese momento me di cuenta que sobraba por lo que disimuladamente me separé de ellos y les deje solos para que conversasen tranquilamente.

-Que hermanita haciendo de celestina? – inquirió Emmet soltando una gran risotada.

-Pues eso parece aunque por lo que parece también tendré que hacer de celestina con otra pareja que no se decide- dije mirándolo a mi hermano y a Rose, los dos en el mismo instante que comprendieron mis palabras se sonrojaron furiosamente, provocando que Jasper y yo nos riésemos a carcajadas.

-Bueno, más bailar y menos reír – dijo Emmet avergonzado, mientras me empujaba a la pista de baile. Una vez allí me puse a bailar sensualmente y seguí el sonido de la música con mis caderas. El hecho de ser una de las mejores animadoras del mundo me hacia ser una muy buena bailarina en la pista de baile, sacando mi lado sensual. La noche pasó entre risas y bailes con mis amigos. Rose y Emmet en algún momento de la noche se fueron los dos juntos y Jasper estaba bastante entretenido besando a una chica de cabello negro y cortito a la cual sacaba tres cabezas. En la fiesta ya quedábamos poca gente en la pista de baile, estaba por marcharme cuando una aterciopelada voz me susurró al oído.

-No me digas que ya te vas, ahora que por fin puedo hablar y pasar el tiempo contigo tranquilamente – susurró. Asustada por quien sería el dueño de esa preciosa voz me giré topándome con unos ojos verdes que me observaban de muy cerca. Tan cerca que podía sentir su fresco alentó entre mis labios que se encontraban entreabiertos.

-Hola Edward – le dije

-Hola Bella, permíteme conocerte y ser tu amigo. Sé que la forma en la que nos conocimos no fue la mejor pero déjame conocerte, llegar a ser tu amigo – dijo intentando ocultar una pícara sonrisa. La gente me decía que no debería acercarme a él pero mi madre de pequeña me enseño a no juzgar a las personas sin conocerlas antes, por lo que extendí mí mano.

-Hola, encantada mi nombre es Bella – dije volviendo a hacer las presentaciones como si no nos conociéramos aquella tarde en el cine.

-Mi nombre es Edward, en cantado de conocerte. Permíteme decirte que el nombre no te hace justicia. Más que bella eres preciosa – dijo provocando que me sonrojase por primera vez en la noche.

Hola chicas espero que les gustase el capítulo. Un beso enorme para Robmy y perl rose swan.