6. Conversaciones.
Después de presentarnos cómo si fuese la primera vez que nos veíamos, nos dirigimos hacia la terraza donde la luna brillaba en su totalidad.
-Explícame cosas sobre ti – me pidió, cuando nos sentamos en un pequeño muro que poseía la enorme terraza.
-Que es lo que quieres saber? – pregunté sin saber qué es lo que debería explicarle, aunque intentase empezar desde cero con él debía de acordarme de lo mal que trato a Mike y de las advertencias de Rose acerca de intentar evitar el contacto con Edward y Tanya. En ese momento recordé a la rubia, por lo que me confundí más de lo que ya estaba. Pero él no estaba saliendo con ella? Entonces que hacía aquí conmigo?
-Todo sobre ti me interesa. No te quiero incomodar, si hay cosas que no me quieres explicar, lo comprendo, hace poco que nos conocemos – dijo intentando parecer inocente.
-Pues empezaré por explicarte lo más fácil. Mi nombre es Isabella Marie Swan y tengo dos hermanos de mi misma edad. Los tres somos trillizos, y a la vez los mejores amigos. Siempre nos hemos tenido los unos a los otros, tanto en los buenos como en los malos momentos. Vengo de una familia humilde de un pueblo de Washington, llamado Forks, allí siempre está lloviendo, por lo que mi sueño siempre ha sido estudiar mi mayor pasión en California. Pero mi sueño era difícil de cumplir ya que en casa éramos cinco y con el sueldo de un policía y una profesora de infantil no llegaba para pagar una universidad tan cara cómo esta. – el me miraba sorprendido – en cuanto mis hermanos se enteraron de cuál era mi sueño, decidieron que ellos me acompañarían y que esta aventura la realizaríamos los tres juntos – en ese momento solté un suspiro, ya que las cosas estaban resultando ser distintas a como lo habíamos pensado. Edward se dio cuenta y me miró interrogante, pero seguí hablando - Cómo el dinero no estaba de nuestro lado, descubrimos que podíamos acceder a través de becas a la universidad, eso nos facilitó muchas cosas ya que las becas deportivas son muy valiosas en este centro, por lo tanto los tres nos pusimos a trabajar duro, en su deporte favorito. Al ser una chica tuve muchas dificultades, pero al final encontré mi lugar, las animadoras. A través de este deporte, que se convirtió en mi hobbie, conseguí la beca, pero llegar a conseguirla me costó muchas horas de entrenamiento y numerosas competiciones las cuales sin sonar ególatra he ganado todas. Al final nos venimos a California. Comparto piso con una chica llamada Ángela, que es un verdadero amor, pero mis mejores amigos en esta universidad son Rosalie Hale y Mike Newton, aunque también tengo más amigos como Jasper Hale, Ben Cheney, a quien he conocido esta noche y mis hermanos. Y esta es mi vida. – dije dando por finalizado mi monólogo – espero no haberte aburrido –
-No te preocupes, ha sido muy entretenido, además ya te había dicho que quería saberlo todo sobre ti. Me resulta fascinante la fuerza y decisión que tienes. Por tu forma de vestir jamás pensé que fueses una becada. – confesó – pero tengo unas preguntas – me dijo.
-Claro, dispara – dije haciendo con mis manos como si disparase una pistola, por lo que el simplemente sonrió, mostrándome una perfecta sonrisa torcida que me hizo desfallecer por unos segundos, después de los cuales recuperé la compostura, intentando evitar que él se diese cuenta de lo que una simple sonrisa suya podía producir en mí.
-Qué carrera es la que quieres estudiar? –
-Medicina- contesté orgullosa por mi elección. – Mi sueño es algún día llegar a ser una buena pediatra. –
-Me estás diciendo en serio que vas a estudiar medicina? – asentí contrariada-perdona por la indiscreción, pero es que eres totalmente diferente a lo que la gente piensa sobre ti. Pensábamos que eras la típica niña bonita que estudia diseño de modas, porque su papi le ha pagado la carrera. Pero por lo visto estábamos totalmente equivocados. Eres mucho más perfecta de lo que pensaba – lo último lo dijo para sí mismo, pero alcancé a oírlo. En esos momentos mi cabeza decía que me alejase de él pero mi corazón me suplicaba quedarme y conocerlo. –Me parece que seremos compañeros de carrera, aunque yo esté en segundo y tú en primero- comentó.
-Déjame decirte, que tampoco pareces ser el típico chico que estudia medicina. – dije provocando que los dos soltásemos una sonora carcajada. – Alguna otra pregunta? –
-Puede ser que uno de tus hermanos sea Jacob Swan? – preguntó.
-Si, el es uno de mis hermanos. Por lo que he visto antes en la fiesta tú y tus amigos lo conocéis. Te puedo pedir un favor? – le pedí – No le hagáis daño – le rogué.
-No te preocupes él es amigo nuestro y a nuestros amigos no los dañamos – me aseguró.
-Bueno, me parece que es tu turno de explicarme cosas sobre ti – le dije dándole un golpecito en su duro pecho con el dedo cuando dije la última parte de la frase.
-Vale. Pues mi nombre es Edward Anthony Cullen. Nací en Chicago pero a los diez años mis padres, mi hermana pequeña y yo nos mudamos a California. Al principio me resultó muy difícil acostumbrarme al estilo de vida del lugar, pero acabé acostumbrándome. A quien no le resultó duro el cambió fue a mi hermana Alice, quién es un año menor que yo. Ella es una fanática de la moda y de las compras, como supondrás ella estudia diseño de moda. Mis padres son las personas a quienes más idealizo en mi vida. Yo no tuve el mismo problema para acceder a la universidad como tú. Ya que vengo de una familia adinerada. Mi padre es un famoso cirujano y mi madre decoradora de interiores. En casa y con la familia soy completamente distinto a cómo soy aquí, podría decir que con mi familia soy tal cual m estoy me estoy mostrando ante ti. Mientras que con aquellas personas que en teoría se hacen llamar mis amigos, pero yo no los veo de esa manera, soy un chico totalmente diferente. Me temo que ya te diste cuenta de cómo soy por lo que pasó en el cine. Realmente lo siento, pero es la única manera que encontré para que la gente me aceptase y ser por una vez en la vida el que manda. Mi mayor pasión aunque no lo parezca es la lectura y sobre todo tocar el piano. Me parece que hasta aquí llega mi monólogo – dijo imitando mis palabras anteriores – Alguna pregunta?- inquirió.
-Mmm, sí – dije – me parece que se te ha olvidado explicarme un aspecto muy importante de tu vida – dije, el extrañado me miró ceñudo sin entenderme – Tanya.
-Oh claro, ella es mi novia si se le puede decir de alguna forma – dijo fastidiado.
-Porque lo dices de esa manera, parece que ella sea una carga para ti, de la forma en que lo dijiste – cuestioné.
-Realmente es una carga que no se cómo quitarme de encima. Al principio todo era diferente ella no era tan superficial y cínica cómo ahora y lo peor de todo es que ella me está arrastrando a comportarme de la misma forma. – dijo agachando la cabeza.
-Pero sientes algo por ella? – pregunté con el alma en vilo.
-Ahora que se lo que es querer a una persona me he dado cuenta que no la amo – dijo mirándome fijamente como si desease hacerme entender alguna cosa con esas palabras. – Bella, crees en el amor a primera vista? – me dijo acercándose lentamente a mí.
-Sí –contesté embriagada pro su aroma.
-Te creerías si te digo que me fascinas y que me has dejado ciego ante tanta perfección – me confesó a milímetros de mis labios. Pero en ese instante una corriente eléctrica sacudió mi cuerpo haciéndome despertar de mi ensimismamiento y apartarme rápidamente.
-Me debo ir Edward – dije mientras me dirigía hacia la puerta, una vez dentro del departamento me di cuenta que era la última que quedaba en el lugar.
-Espera – dijo agarrándome del brazo, para girarme – siento haber sido tan brusco contigo Bella, pero lo que te he dicho es cierto, dentro de mí está creciendo un fuerte sentimiento hacia ti que no puedo controlar – me explicó. Ene se momento saqué el valor que creí haber perdido y me encaré a él.
-Quiero que sepas que yo no soy el segundo plato de nadie y menos de un chico que para conseguir agradar a los demás insulta y humilla a las personas de su alrededor. Espero que te des cuenta que tus "amigos" al final te van a traicionar, porque eso no son amigos, son compañeros de gamberradas y permíteme decirte que para estar estudiando medicina y tener la edad que tienes ya eres mayorcito para hacer esas cosas – le repliqué provocando que en su cara se instalase una mueca de dolor. Pero por mucho que le doliese era la verdad y debería asumirla antes de que fuese demasiado tarde.
Aproveché el momento en el que estaba aturdido por mis palabras, para escapar de aquel lugar corriendo. Cuando llegué a casa, estaba tan nerviosa, que no podía ni abrir la puerta, por lo que piqué. Provocando que una dormida Ángela me abriese la puerta.
-Dónde estabas Bella, te estuve buscando, pero no te encontraba – dijo.
-Lo siento amiga, pero me entretuve. Mejor hablamos mañana, me muero de sueño – dije simulando un bostezo, que para nada era real ya que la conversación que acababa de tener me había dejado completamente desvelada.
Aturdida me metí en la cama y aunque lo creía imposible en cuanto mi cabeza tocó la almohada, caí en un profundo sueño, donde un par de ojos verdes estaban a mi lado.
