NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLAMENTE ME DIVIERTO ESCRIBIENDO ESTAS CANCIONES.
Primero que nada: GRACIAS por leer esta historia. Y por todos los comentarios que me han dejado y que además mucho me han animado.
¡Lamento la demora! Pero actualizaré más rápido ¡Prometo hacer mi esfuerzo!
Ya en este capítulo vemos los pensamientos de Flynn y algunos de Madre Gothel, los de esa villana si que me costaron hacerlos ¡Por favor, opinen!
Capitulo 5.
¡Vamos! ¿Hoy nada puede salirme bien? Parte 1.
POV de Flynn.
Recapitulemos lo que ha pasado el día de hoy:
Primero: Cuando estaba a punto de cometer el mejor de todos los fraudes que he hecho en mi vida, robando esa corona y traicionado a esos hermanos cuyo nombre en ese momento no recuerdo; resulta que por un tonto caballo leal al reino tuve que desviarme completamente del camino.
Segundo: la torre en donde me escondía estaba habitada por una bella pero valiente mujer que, aunque me dolía en el alma admitirlo, me intimidaba y en cima obliga a llevarla a ver unas tontas luces al reino, que me persigue.
Tercero: ¡Rompió mi arma mortal! Vamos, ninguna mujer se ha resistido nunca a mis encantos ¿Por qué ella si? ¡Quisiera saberlo! Ha dejado mi orgullo seriamente dallado.
Ahora estamos fuera de la torre, yo recargado en un árbol, con los brazos cruzados, viendo como esa chica de cabello tan largo—en serio ¿cómo podía soportarlo?—pasaba por una seria crisis emocional.
De un momento la veía saltar, al otro, llorar; luego se estaba columpiando en el árbol, después, lamentándose de ser la peor hija del mundo porque su madre se moriría de dolor. ¿Dónde estaba su madre, a todo esto?
Cuando me di cuenta ella tampoco estaba. Revisé por los alrededores y la encontré acurrucada cerca de un tronco, ocultando su cara en las rodillas y llorando desconsoladamente. Me le acerqué despacio para no asustarla y me puse detrás de ella. Sí que era un caso perdido.
Pero más importante que eso ¿En dónde estaba mi corona? No estaba dispuesto a renunciar a mi más grande sueño, de vivir con esas comodidades que tanto ansío, solamente porque a esta rubia de cabello descomunal se le ocurrió usarme como guía para llegar al Reino. Todo por ese estúpido caballo, si lo vuelvo a ver…
Y se me prendió el foco. Ella era la razón por la que no podía largarme de aquí ipso facto con el botín ¿Verdad? Bueno, si esta chica… ¿Cómo se llamaba? ¡Ah, Rapunzel!... bien, si Rapunzel era quien no podía cumplir con el trato ¡Quedaría libre! Bendije su desorden emocional y, escondiendo una sonrisa diabólica, comencé mi plan. Ella saldría corriendo.
Enderecé mi espalda, procuré un rostro de comprensión y una seguridad convincente, mientras sonaba mi garganta, poniéndome de cuclillas a su lado.
"Creo que es obvio que estás en una guerra contigo" le dije.
Ella levantó su rostro, sus ojos verdes me miraron fijamente con duda.
"¿Qué?"
"Obviamente solo tengo algunas pistas. Madre sobre protectora, un viaje prohibido… es bastante delicado"
Ella pareció mirarme con más confianza ¡Bendito mi arte de convicción! ¿De quién lo habré heredado?
"Pero, yo calmaré tu conciencia. Algo de rebeldía, un poco de aventura. Todo eso es parte de crecer, es algo normal y sano también" mientras hablaba, sentí que algo de posaba en mi hombro, voltee y vi a ese animalejo verde viscoso cuya lengua aún podía sentir en mi oído. Solamente lo aparté, mandándolo lejos "Que tu madre se lo merece, no. Que le rompes el corazón y estrujas su alma, sí, pero es algo que debes hacer"
"¿Romper su corazón?" repitió las palabras con incredulidad.
"En dos"
"¿Estrujar su alma?"
"Como una uva"
Estrujé la mora en mis manos; bien, me estaba pasando de metafórico, pero por el rostro sorprendido y asustado de la chica me di cuenta que estaba dando resultado.
"Eso la lastimaría mucho…" ella sopesó "Tienes razón"
"la tengo" ¡Bien! Ya estaba en donde la quería "Escucha, esto me duele mucho pero… te libero del trato"
"¿Qué?"
"Es lo mejor" le tendí sus cosas "Tu sartén y tu rana. Te llevo a casa, me das mi bolsa, tú y tu madre trabajan en una relación basada en la confianza y olvidamos que todo esto pasó"
"No" aunque sus ojos estaban dudosos, su voz sonó bastante firme. Malo el cuento… "Quiero ver esas luces"
Oficial. Mi paciencia se acabó.
"¡Oh, por favor! ¿Qué tengo que hacer para que me des esa bolsa?"
"No me hagas usar esto" me amenazó con su sartén.
En ese momento se escuchó el inconfundible ruido de unas pisadas. Ella se colocó detrás de mí y se amarró a mi espalda, diciendo en voz altas miles de probabilidades que ni me molesté en escuchar, mientras veía quién saldría de entre los arbustos.
Era un conejo.
Ella río nerviosamente y se bajó de mí espalda.
"Quieta" bromeé "Puede olfatear el miedo"
"Lo lamento. Es que estoy algo nerviosa"
"Me parece mejor evitar a rufianes… y a ladrones" dije lo último con una seriedad llena de ironía. Técnicamente, me debería evitar a mí. Me contuve la risa.
"Opino lo mismo"
Maldición. El truco no funcionó ¡Pero yo no me daría por vencido! No quería ir al reino solamente por un capricho de esta rubia ¡No!
Sentí que un interruptor hizo click en mi interior, prendiendo un foco. El plan era el mismo, la elaboración, distinta.
"¿Tienes hambre? ¡Conozco un lugar espléndido para comer!" ¡Si supiera!
"¿Ah sí? ¿Y dónde es?" se notaba muy interesada ¡Perfecto!
"lo sabrás cuando lo huelas"
Esto sí que me iba a salir bien.
POV de Madre Gothel.
Tropecé nuevamente con una rama de árbol. Maldición, todo lo que hago por esta niña. Pero al menos valía la pena; toqué suavemente la piel de mi rostro, lisa y sedosa. Sonreí para mis adentros, seguía siendo joven y hermosa, lo que siempre soñé más que nada.
¿Qué pensaba esa ingenua cuando me pidió salir de la torre y ver esas linternas? ¡Nunca la dejaría salir! Y menos ahora. Esas linternas las lanzaban los reyes precisamente con la esperanza de que su adorada princesa volviera al Reino; y esas luces de cierta forma llamaban a Rapunzel.
Aquello sí que me estaba asustando. Por nada del mundo podía dejar que Rapunzel supiera quien era ni dejar que nadie la conociera. ¡Jamás!
La canastilla comenzó a pesarme cuando el cansancio se hizo algo presente. Debía reconocer que, en este momento, me encontraba con un gran dilema. Por una parte, me sentía emocionada ¡Rapunzel cumplía ya sus dieciocho años! Pero por otra, muy amenazada. Es decir, ella ya no es una niña que creerá todo lo que mamá le diga, no se hasta cuándo mi canción y método psicológico de dependencia siga funcionando ¿Será ya momento de cambiarlo? Ante todo, debo evitar que ella comience a pensar en independencia ¡Eso es inaceptable!
Pero no quería torturarla psicológicamente. Rapunzel era muy hermosa, aún bajo toda la timidez e inseguridad que le he fomentado.
Estaba tan sumida en mis pensamientos, que apenas y pudo escuchar el ruido del pasto aplastado, cuando apareció frente a mí un caballo. Me sobresalté, vi la insignia real en el pecho de equino.
"Un caballo de la guardia real" dije para mí misma. Y pensé "¿Si jinete?"
Por un momento sentí que el corazón se me detuvo, el aire fue sofocado en mi garganta y el pecho me ardió horriblemente cuando me percaté del tiempo que llevaba sin respirar; todo a causa de la sola probabilidad de que el oficial hubiera…
La canasta fue soltada por mis manos, escuché el sonido de cuando rebotó, pero eso no me importaba. Agarré la falda de mi vestido, subiéndola hasta las rodillas y corriendo lo más rápido que mis jóvenes piernas podían. Los gemelos se contrajeron de dolor por el esfuerzo repentino que les exigí, pero los ignoré, así como a mis pulmones que se quemaban por la falta de aire.
Tropecé varias veces, pero eso me tenía sin cuidado. Cuando llegué finalmente a la torre, no sé de dónde pero saqué aire para gritar.
"¡Rapunzel, deja caer tu cabello!" mi voz sonó más chillona y nerviosa de lo que imaginé "¿Rapunzel?" repetí. No hubo respuesta alguna.
Fui entonces a la puerta secreta y bloqueada, escondida por pilares de piedra, que abrí con tanta rapidez que me lastimé las manos. Escalé las escaleras, llenas de telarañas y malgastadas por el inexistente uso reciente.
Busqué por todos lados, gritándole, llamándola. Pero nunca la encontré… ella no estaba.
Maldije mi suerte ¡No podían quitarme! ¿Qué sería de mi vida sin Rapunzel? Me haría vieja, arrugada, frágil, anciana, ¡No quería eso! Una sensación extraña para mí también creció en mi pecho. Era tan diferente a las demás… una sensación de pérdida más allá de perder la juventud; mi corazón se sentía estrujado, dolido por la probabilidad de no volver a ver a Rapunzel… ¿congoja, angustia?
¡Ash, eso no importaba ahora! Estaba paranoica. Si los reyes se enteraban que fui yo quien raptó a Rapunzel… ¡No vería nunca más la luz del día! Ellos podían ser muy misericordiosos, pero no toleraban ningún insulto a su "Familia Real"
¡Estaba perdida! ¡Más que perdida! ¿Qué hacia en los momentos de desesperación? ¡Ah, Rezar! Pero… ¿cómo se rezaba? ¡Dios, solo perdía el tiempo! No sabía qué hacer ¿cómo hacerlo, cómo encontrarla? ¿Estarían muy lejos?
¡Ahh!
En ese momento, vi un resplandor. Entrecerré los ojos buscándolo y encontré que provenía de entre los escalones. Me di cuenta que la madera estaba despegada ¿Porqué Rapunzel no me lo dijo? La separé y saqué un morral de piel. Dentro, estaba la bellísima corona de princesa.
Cayó de mis manos ¿Qué hacía tan bella y valiosa corona aquí? En el morral estaba un trozo de papel, un cartel de "Se busca" con el retrato de un tal Flynn Rider, buscado por robo.
No tardé en darme cuenta de que Rapunzel no fue llevada, ella salió, y creo que ya sé con quién. Tuve que contenerme el grito de cólera, esa niña se acababa de meter en un mundo de problemas que… tuve una epifanía.
Ella quería conocer el mundo ¿No? Bueno, lo conocería, pero con toda la crudeza. Sonreí maléficamente mientras ideaba el plan en mi mente. Rapunzel desearía nunca haberme desobedecido y rogaría nunca ver la luz del día nuevamente; aprovecharía como nunca esta situación.
Podría serme provechosa…
POV de Flynn.
Llegamos finalmente, tal y como lo recordaba. Un lugar que si hasta a mí me intimidaba, aterrorizaría sin duda a este chica que parecía ver el mundo color de rosa.
"¿Éste es el lugar?" su voz sonaba temerosa ¡Bien, Rider! Buen trabajo el que estás haciendo.
Claro, no me Imaginaba lo que pasaría después. En unas horas, innegablemente, estaría sollozando.
En el próximo capítulo pondré la graciosísima canción de los cantineros, jaja.
Nos leemos
chao!
