8. Encarándote.

Desde el incidente en la cafetería con Edward, los cuchicheos y las miraditas no me dejan tranquila. Llegando al extremo que más de una vez mi hermano Emmet se ha enfrentado a gente que no paraba de decir cosas de mí. Esta no se la perdonaré.

No había vuelto a hablar con él. El simple hecho de verlo me duele, aunque resulte extraño que una persona a la que apenas conoces te pueda provocar tanto dolor, pero es la verdad con la que vivo cada día.

Los días pasaron y con ello las primeras semanas en la universidad. Mis amigos y yo cada vez éramos más unidos. Aunque al principio tansolo fuéramos Rose, Mike y yo. Se no acabaron uniendo mi hermano Emmet, que estaba saliendo con Rose, Ángela y Ben que desde hace unos días son pareja, y mi gran amigo Dem. Con Dem las cosas eran diferentes, de cara a los demás parecía que tuviéramos una relación, pero a nosotros no nos importaba. El aspecto de que Dem fuse gay era una faceta suya que tansolo a mí me había confesado, ya que él tenía miedo a la habladurías y no estaba seguro de cómo se tomarían sus familiares la noticia ya que eran una familia muy cerrada y chapada a la antigua.

El hecho que tansolo yo supiese la verdad de Dem, nos había ayudado a hacer rabiar a Cullen. Una de las cosas que más me dolió, fue que mi hermano Jake apoyase a Edward después de todo lo que me dijo delante de él. Ya no era mi hermano, sino que se había convertido en un niño bonito y rebelde que seguía hasta la muerte a Edward Cullen y a su pandilla y que hacía lo que ellos dijesen para conseguir ser aceptado. A Emmet no le había vuelto a dirigir la palaba e incluso se había cambiado de dormitorio dejando a mi hermano oso solo, pero él no perdió el tiempo y ahora comparte habitación con Dem.

Las cosas habían cambiado mucho, e incluso en algunos aspectos demasiado. Y prácticamente la culpa de casi todo lo sucedido es de Cullen. Pero las cosas no se van a quedar así, ya va siendo hora que nosotros contraataquemos y si con eso nos teníamos que llevar por delante a Jake lo haríamos porque como he dicho antes el ya no era mi hermano sino una marioneta.

Sin darle más vueltas a las cosas me dirigí al comedor de la universidad donde me encontraría con mis amigos. Hoy era un día extremadamente caluroso y había optado por ponermeuna camiseta blanca que mostraba mi ombligo y unos pantaloncitos cortos color verde. Sumida en mis pensamientos entré al comedor, logrando atraer las miradas de deseo de los chicos y las miradas de envidia de las chicas.

-Bella – dijo una voz a mi espalda mientras unos fuertes brazos me estrechaban.

-Hola Emmet – le dije dándole un besito en la mejilla. – Donde están los demás? – pregunté mientras les buscaba con la mirada.

-Aún no han llegado. Pero quiero hablar contigo de una cosa, antes de que lleguen – me dijo seriamente.

-Claro, dime qué pasa? – pregunté curiosa.

-Es sobre Jake, hermanita, las cosas no pueden seguir así. Debemos hablar con él e intentar que vuelva a ser el chico de siempre. No te has fijado que ya no es él mismo, es como una pelotita a la que Cullen y sus amigos se van pasando. Y por no decir que a mi ya ni me saluda cuando me ve. – dijo furioso

-A mí si que me habla, pero yo siempre intento quitármelo de encima. Emmet me hizo mucho daño, aún sabiendo todo lo que dijo Edward de mí y sabiendo que es mentira y que yo no soy una cualquiera va y lo sigue como si fuese su Dios. – dije muy cabrada y dolida. Emmet me abrazó intentando tranquilizarme.

-Que pasa Bellita que estas tan enfadada? – preguntó una socarrona pero aterciopelada voz a mi espalda. – Que pasa alguna de tus conquistas te ha dejado tirada? – no soporté esas palabras y me giré para encararlo, con lágrimas en los ojos. Él me observó sorprendido porque sus palabras me dañasen tanto. – Lo sien – empezó a decir pero lo corté.

-Cállate! – chillé – Déjame tranquila, que te he hecho para que me trates de esta forma. No tienes derecho a decirme todo lo que me dices, ya que no me conoces de nada – dije llorando y enfrentándolo.

-Bella.. – susurró, y pude ver dolor en sus ojos.

-Eres la persona más despreciable que jamás he conocido. No me hables, no me mires. Haz como si no existiera y vete con tu noviecita a cagarla todos juntos. Y esto también va por ti Jake. Desde cuando permites que me hablen y me traten peor que a una colilla. No te reconozco, tú ya no eres mi hermano así que no te molestes en volver a hablarme. Porque no quiero saber nada más de ninguno de vosotros – dije soltando todo lo que me había guardado. Antes que pudiese reaccionar Emmet tenía agarrado del cuello a Cullen.

-Aléjate de ella, o te aseguro que haré de tu vida un auténtico infierno – dijo soltándole de golpe. Todos en el comedor nos miraban sorprendidos.

-Que pasa aquí? – preguntó Dem a mi lado mientras me consolaba y yo enterraba mi rostro lleno de lágrimas en su pecho.- Que le has hecho sanguijuela? – espetó furioso mirando a Edward.

-Tú cállate, que no tienes vela en este entierro. Todo iba perfecto hasta que apareciste. Pero no te creas que te voy a dejar hacer lo que quieras. – chilló Edward empujando levemente a Dem.

-Venga Ed, déjalo ya. Vámonos – le dijo un chico rubio mientras lo agarraba del brazo y lo arrastraba hasta la salida.

-Bella, siento mucho lo que ha pasado – me dijo Rose, quien agarraba a Emmet para que no saliese detrás de ellos y les pegase una paliza.

-No pasa nada – dije secándome las lágrimas que se encontraban esparcidas por mi rostro. – Emmet tranquilízate, debemos comportarnos, recuerda que estamos aquí gracias a la beca y que tal y como la hemos conseguido nos la pueden quitar. – le recordé, provocando que de repente su rostro se serenase, o por lo menos lo intentó porque sabía que aún estaba tentado a seguirlos y darles una buena tunda.

-Y ahora que va a pasar Bella? – preguntó Ángela.

-Pues que ya me he cansado que me llamen cualquiera sin motivo, ahora voy a ser yo la que tenga el control – dije sonriendo maliciosamente. Provocando que a Emmet se le descompusiese el rostro – No te preocupes hermanito, tansolo será delante de ellos para hacerlos rabiar, tu sabes que yo nos soy de las que se acuestan con el primero que les dice cosas bonitas. – le tranquilicé. – Ha llegado la hora de jugar a mi juego.-

-Así se habla Bella. – me animó Dem mientras chocábamos las manos en señal de victoria.

-Chicos tengo una magnífica idea – dijo Rose, mirándonos a todos con sus azules ojos aunque en ellos pude distinguir un brillo de malicia.

-Que es lo que más les gusta a las tontas de las Barbies y a estos – dijo señalando despectivamente a la puerta por donde habían salido minutos antes los chicos.

-La popularidad – susurré

-Ser los mejores – susurró Ben.

-Oh Rose me encanta tu idea, es magnífica amiga. Ya va siendo hora que le devolvamos todas las maldades que nos han hecho. – dijo Mike contento.

-Un momento me he perdido – dijo Emmet. Todos estallamos en carcajadas, ya que de todo el grupo era el más lento en pillar y entender.

-Pues hermanito, nos vamos a encargar de quitarles sus estatus sociales, es decir, vamos a conseguir ser los más populares y sobretodo conseguirlo a través de ser amigos de todos no de ridiculizar a la gente- le expliqué.

-Me encanta la idea – chilló Emmet eufórico.

-Pues chicas, esta misma noche empezamos – dijo Mike restregándose las manos coo si estuviese pensando un maquiavélico plan.

-Esta noche? – preguntó Ángela.

-Si amiga, esta noche es la gran fiesta en la que se celebra el inicio de los exámenes. Se realiza en el mirador y allí se encontraran todas las personas que estudian en esta universidad. Un buen inicio para hacernos notar, no creéis? – explicó Mike, quien por lo visto en su cabeza ya había maquinado el plan a la perfección.

-Pues entonces a que estamos esperando para arreglarnos? – inquirí. – Chicas debemos ir de compras, para ser las más bonitas pero a la vez sin llegar a ser las guarras de la fiesta. Para eso ya está Tanya y sus amigas – dije riéndome, mis amigos no tardaron en unirse a mis risas.

Pasamos la tarde de tienda en tienda, al final tuvimos que llamar a los chicos para que nos ayudasen con las bolsas ya que no podíamos con ellas. Íbamos cantando a pleno pulmón la canción de Ella no sigue modas de nuestro mayor ídolo Juan Magan. Cuando Rose de repente paró de cantar y bajó la música.

-Bella, tú eres la campeona estatal y continental de animadoras no? – preguntó.

-Sí, ahora que me lo recuerdas me debo presentar a las pruebas para entrar en el grupo de animadoras de la universidad – me recordé a mi misma.

-Pues me parece que ese factor nos va a ayudar con nuestro plan. – dijo sonriente. Ángela y yo nos miramos sin entender a lo que se refería – A que no sabéis quienes han intentado por todos los medios entrar en el equipo de animadoras pero nunca lo han conseguido? – dijo riendo socarronamente.

-Tanya y sus secuaces? – pregunté.

-Ya verás la cara que se les quedará cuando te vean entrar a la primera – dijo partiéndose de risa.

-Chicas, a vosotras os gustaría ser animadoras? – les pregunté. Sería muy buena idea estar juntas en esto.

-Claro que nos gustaría pero tansolo admiten a gente que realmente sea muy buena – dijo Ángela cabizbaja.

-Que os parece si mañana por la tarde, después de comer, os enseño todo lo que sé. Seguro que si preparamos una bonita coreografía, no se resistirán a vuestros encantos naturales – dije muy segura de lo que les estaba diciendo.

-Gracias Bella – dijeron las dos a la vez mientras botaban en sus asientos.

-Para eso estamos las amigas, además no sería igual de divertido sin vosotras. Y la sorpresa y rabia será aún mayor en sus caras – dije riéndome.

Entre risas y comentarios, llegamos al campus. Después de una larga discusión acerca de dónde nos arreglaríamos decidimos que después de darnos una ducha cada una en sus baños nos reuniríamos en mí dormitorio, ya que allí tenía todo lo necesario para estar divinas.

Las cosas a partir de esa noche iban a cambiar, ahora era nuestro turno de hacernos notar y de tener el poder. Y ellos sufrirían con las consecuencias.