9. Disculpas.
No estaba dispuesta a permitir que me tratasen como si fuese un trapo. Por eso esta noche me iba a encargar personalmente de quitarle el puesto a la oxigenada de Tanya. Edward era otro mundo, al fin y al cabo él era el creador de toda esta porquería en la que me habían metido. Hoy sería una noche especial y tendría que estar más bonita que nunca. Por lo que después de un largo baño, con gran delicadeza y esmero empecé a cubrir cada centímetro de mi piel de crema hidratante.
-Bella, ya estamos todos aquí- dijo Mike picando en la puerta del baño.
-Ahora salgo- me sorprendí que fuese tan tarde, por lo que rápidamente acabé. Pero antes de salir odié no haber llevado más ropa, pensando que estaría sola, por lo que tuve que salir en ropa interior.
-Ya era hor-empezó a decir Ben, pero cuando me vio se me quedó mirando mientras se le abría la boca, igual que al resto de chicos que se encontraban en la sala.
-Bella, estas buenísima- dijo Mike mirándome de arriba abajo.
-Bella, haz el favor de entrar en el cuarto y vestirte – dijo Emmet rojo de la rabia mirando a los chicos, el tan sobreprotector como siempre.
Rápida como el viento corrí a mi dormitorio. Llevaba el tiempo encima, ya que me había entretenido demasiado en el baño. Ni siquiera sabía lo que me pondría- Remenee todo el armario hasta que al final encontré el conjunto perfecto, aunque era demasiado provocador y corto, me enamoré de él nada más verlo y me lo puse. Consistía en un vestido sin mangas y con un escote en forma de corazón bastante pronunciado, era negro y muy ceñido al cuerpo y a estos factores provocadores le hemos de añadir que la palabra super corto se quedaba escaso , ya que era una miniatura, pero me quedaba perfecto. Como la fiesta era al aire libre y por la noche me puse una chaquetita tejana que le daba un toque más informal, junto con unos zapatos vertiginosos de tacón negros con purpurina. Iba sumamente perfecta y lista para la ocasión. El pelo me lo dejé suelto y rebelde, produciendo que me cayese en cascada por la espalda y que en las puntas se me hiciesen unos leves tirabuzones. Una vez vestida y peinada empecé a maquillarme poniéndole mucho esmero. Los ojos los delinee con lápiz de ojos negros y las pestañas muy marcadas y largas produciendo que los ojos se me viesen más grandes y bonitos. Los labios me los pinté de rojo, con un leve color rosa en las mejillas que me hacía ver adorable. Sencillamente me veía perfecta.
-Bella, vamos a llegar tarde!- chillaba Dem desde el otro lado de la puerta.
-Ya está, no seáis impacientes- dije saliendo del dormitorio y encarando a mis amigos quienes se encontraban fuera esperando impacientes a que saliese lista para poder irnos. – Esta noche vamos a arrasar! - dije dando brincos por todo el salón, provocando que estallasen en carcajadas. Entre risas nos dirigimos a los coches, después de una larga discusión al final decidimos que lo mejor sería que tansolo nos llevásemos dos coches. Uno para las chicas y otro para los chicos, así pasase lo que pasase no nos quedaríamos tirados en medio de la fiesta. Como era de esperar ni Emmet ni yo quisimos ser los conductores de la noche y así poder beber y disfrutar de la noche.
Los segundos pasaron a ser minutos y los minutos horas y aún no habíamos conseguido llegar. Todos estaban de los nervios y yo no podía hacer más que reir, por lo extraña que era la situación en la que nos encontrábamos.
-Pero no decías que sabías llegar – le chilló Emmet a Mike quien se encontraba mirando el mapa desde todos los ángulos posibles para ver en que se había equivocado.
-El año pasado fui por el mismo lugar y llegué a la fiesta.- dijo angustiado.
-Pues si hubieses ido por este camino hubieses llegado a una calle sin salida, como en la que nos encontramos ahora- le chilló Ben, quien también estaba de los nervios.
-Chicos tranquilizaos, no es el fin del mundo – dije entre carcajadas, ganándome unas miradas furibundas.
-Pero se puede saber que es lo que te produce tanta gracia. Porque yo no la encuentro al hecho que estemos perdidos a las doce de la noche en medio del campo- me chilló Emmet, realmente estaba enfadado ya que pocas veces eran las que él llegaba a chillarme.
-No os preocupéis ya veréis como llegamos, y al ser los últimos causaremos sensación y podremos arrasar al completo- justo les estaba explicando mi punto de vista cuando escuché como una melodía salía de mi bolso.- El móvil- chillé corriendo hacia el coche de Rose y sacando el aparato del mini bolso.
-Bella al aparato, dígame- contesté animada sin mirar el identificador de llamadas.
-Hola princesa- reconocí la voz de mi hermano desde el otro lado de la línea.- Por favor no cuelgues- me dijo justo cuando me disponía a colgar.
-Que es lo que quieres- espeté tremendamente seria.
-Bella, yo no quiero estar mal contigo, sabes que te quiero con locura.- esas palabras hicieron que todo el rencor hacia mi hermano desapareciese, pero cuando iba a contestarle escuché como alguien que se encontraba junto a él le decía: pregúntale si se encuentra bien y donde está. Aquello me extrañó.
-Oye Jake con quien estas?- le pregunté curiosa.
-Pues con todos mis amigos Bella- me dijo, como si fuese la cosa más evidente del mundo.
-No me refiero a eso, digo que quien se encuentra junto a ti justo en estos momentos- le aclaré. De fondo pude escuchar un claro : mierda.
-Oh bueno…-dijo nervioso- pues… estoy con Edward – aclaró, aquella confesión hizo que mis tripas se retorcieran.
-Jake, puedo hablar contigo y que no se entere el chulo playa de tu amigo?- le pedí furiosa.
-Bella!- me reprendió – no seas tan dura con él.
-Como puedes tener el valor de decirme que no sea tan dura con él, cuando por su culpa todo el mundo cuchichea a mi costa y se piensan que soy una cualquiera siendo mentira. Y lo más fuerte sin conocerme, que no se crea que por que estuve con él hablando una noche me conoce perfectamente- le recriminé- Pero sabes lo que más me dolió- le dije con la voz entrecortada.
-Bella…- me suplico y pude escuchar el dolor que destilaba su voz.
-No ahora me vas a escuchar- le avisé- Lo que más me dolió es que en vez de defender a tu hermana, lo que hiciste es seguirle el rollo a tu amiguito y permitir que me tratase como una colilla delante de todo el mundo. Pero ya os podéis ir preparando, porque estoy harta de tragar y no poder hacer nada. – sin darle tiempo a contestar colgué.
-Bella, estas bien?- me preguntó Emmet acariciándome los hombros.
-Si, Emmet no te preocupes – le susurré abrazándolo para que no me pudiese ver a los ojos, porque en cuanto me mirase a los ojos sabría lo que me sucedía.
-Bella, una cosa. Tu móvil no tiene GPS?- me preguntó mirando el móvil que tenía entre mis manos. En ese momento caí en cuenta que tenía razón.
-Venga chicos todos a los coches de nuevo que ya sabemos llegar- dije anotando la dirección de la fiesta en el móvil y de una forma muy fácil conseguimos llegar rápidamente.
-Mike ya puedes adorar al móvil de mi hermanita porque sino te hubiese matado- le dijo Emmet al pobre Mike dejándolo blanco por lo impresión de sus palabras. Lentamente me acerqué a él por detrás y lo abracé.
-No te preocupes, yo te protejo- esas palabras hicieron que todos estallásemos en carcajadas ya que Mike me sacaba tres cabezas. Continuábamos riéndonos cuando se nos acercaron Jake y Edward. En vez de enfrentarlos, me escapé por detrás y me escabullí entre la gente. Después de un rato de bailar y de conocer a una multitud de gente, a pesar de los que se creían los reyes de la universidad el resto de personas eran de lo más agradables y divertidas.
Me encontraba buscando un vaso para ponerme una bebida ya que me encontraba seca de tanto hablar y bailar. No lograba encontrar un vaso cuando de repente una bebida color blanco se me plantó delante. Me gire para ver quién me la ofrecía y me tope con la mirada penetrante de Dem.
-Mi niña, tómate esto que te lo acabo de preparar- me dijo entregándome el vaso.
-Que es eso?- le pregunté probándolo- Mmm… me encanta.- dije lanzándome a sus brazos.
-Tu hermano junto con el chulito se están acercando- dijo con la mirada perdida tras mi espalda. Me puse tensa al saber el motivo por el que se acercaban.
-Bella- dijo Jake detrás de mí. Me giré para encararlos y los fulminé con la mirada. Mi hermano fue a acariciarme el hombro, pero antes qu eme tocase me aparté.
-No me toques- le espeté agresivamente. En su cara se instaló una mueca de dolor. De repente entre mi hermano y Edward me agarraron de ambos brazos y me llevaron a una zona donde la música se continuaba escuchando pero no había nadie.
-Queréis hacer el favor de soltarme- les chillé cuando me pusieron en el suelo.
-Tranquilízate- me dijo Edward agarrándome de la mano y mirándome de la misma forma que me miró la noche de la fiesta.
-Con que derecho me dices que me tranquilice- le chillé golpeando con mi dedo índice su pecho.
-Bella por favor tranquilízate y perdóname- me suplicó Jake con lágrimas en los ojos- no sé que te ha pasado cuando estábamos hablando antes al principio parecía que me habías perdonado pero luego has cambiado repentinamente- inquirió.
-Lo que pasó es que estoy harta que tú- dije señalando a Edward- te creas que tienes algún derecho sobre mí, cuando no me conoces absolutamente de nada. Pero de lo que estoy más harta es que nos venimos a California para estar los tres juntos y desde que te juntas con los chulitos nos has ignorado completamente, llegando al extremo de permitir que me digan que soy una cualquiera cuando tú mejor que nadie sabes que no lo soy – le dije entre sollozos.
-Mi niña lo siento- dijo abrazándome- perdóname, sabes que sin ti nos soy nada. Por favor – me suplicó mirándome a los ojos y pude ver como de sus lindos ojos salían grandes lágrimas. No pude aguantarlo más y lo abracé fuertemente.
-Te perdono, pero no me vuelvas a hacer daño. De acuerdo?- le dije mientras secaba sus lágrimas con besitos.
-Te lo prometo mi princesa. Pero creo que no soy el único que se merece tu perdón- dijo mirando a Edward y aquello me volvió a enfurecer pero al mirarlo y darme cuenta de su triste mirada. Cuando me di cuenta me encontraba apretándolo en un fuerte abrazo, que él no dudo ni un momento de corresponder.- Bueno, creo que tenéis que hablar y yo aquí sobro- dijo Jake.
-Jake espera, tienes que perdonarte con Emmet, el también aunque diga que te odia y que ya no eres su hermano sé que sufre- le expliqué.
-No te preocupes princesa, lo intentaré. Lo que no te prometo es que él quiera perdonarme.- me dijo asustado por lo que le esperaba.
-De eso me encargo yo- le aseguré con una sonrisa maliciosa.- Y tu chulo me parece que me debes una disculpa- le dije juguetonamente pero aún atenta y alerta por lo que me enfrentaba.
-Bella, sé que no tengo justificación posible para lo que hice.- dio cabizbajo.
-Porque no me explicas porque empujaste a uno de mis amigos al suelo en la cafetería?- empecé a saciar la lista de preguntas que surgían en mí después de aquel día.
-No sé por dónde empezar- dijo sentándose en una piedra mientras jugaba con sus manos nervioso. Silenciosamente me acerqué a él y como pude me agaché intentando que no se me viese nada ni que me cayese al suelo.
-Mírame- le dije levantando su cara- explícame lo que me tengas que explicar, porque no entiendo nada de lo que ha sucedido después de la fiesta. Pensé que éramos amigos, pero de repente me topo con que te presentas de la nada empujas a un buen amigo mío. – le expliqué.
-Bella, lo que te dije aquella noche era verdad. Nada más verte supe que te quería. Por eso cuando a los pocos días te vi abrazada y riendo junto con aquel chico y lo vi todo rojo de celos. Deseaba ser aquel chico y cuando empezó a decirte cosas en el oído, no lo soporté. Pero lo que más me dolió fue cuando lo defendiste y pensé que todo lo que me habías explicado hacia unas noches era para jugar conmigo y que ahora estabas con otro. Pero no te puedes llegar a imaginar lo arrepentido que estoy desde el momento en el que te vi llorar por primera vez a los días cuando me metí contigo- me dijo muy triste y con la cabeza gacha.- Se que no tengo justificación, pero te ruedo que me perdones.- me suplicó acariciándome la mejilla.
-No te prometo que te vaya a perdonar, pero puedo intentar que volvamos a empezar desde cero, como amigos.- le propuse, aunque no sabía como acabaría esta locura.- Eso sí, yo no me junto con chulos que consiguen que todo el mundo le haga caso por miedo a que le hagan la vida imposible. Como tú y tus amiguitos os encargáis a hacer- le avisé.
-Muchas gracias Bella. Quiero que sepas que por ti haría cualquier cosa- me dijo mirándome fijamente mientras me bebía de un solo trago la bebida que me había dado Dem.- Te puedo hacer una pregunta?- me dijo a lo que yo solamente asentí- Tu amiguito es tu novio?- dijo refiriéndose a Dem.
-Te aseguro que solamente somos amigos, por la simple razón que no vamos en la misma onda- dije intentando que lo entendiese pero sin llegar a confesar que mi amigo es gay.
