NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE DISNEY, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO HISTORIAS.

¡PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN y mil veces más PERDÓN por tardar tanto en actualizar! Lo juro, mi intención no era esa y no hay excusa que justifique el tiempo perdido sin que ustedes sepan cómo seguirá la historia (que de cierta forma saben, porque han visto la película, pero pues es diferente ¿no?) otra vez: ¡Perdón!

Revisión de Comentarios:

anónimo: uff! que bueno que te parece romántica, mucho me esmerado en que quede así ¡Gracias!

Selene-Cullen: me agrada que te guste la forma en la extiendo ¡Me alegra saber que hago un buen trabajo!

Itzel: muchas gracias a ti por leerla y de paso comentar :)

KiraAirenHunter: no podría estar más de acuerdo.

TheFannishaUsui: al contrario, disculpa por demorar tanto en actualizar.


Capitulo 10.

Conmoción.

POV normal.

Sentía el aroma de flores que su cabello desprendía y casi podía adivinar el sabor de sus rosados labios cuando pudiera tocarlos. Inclinándose cada vez más, Eugene estaba a punto de cerrar los ojos cuando percibió una luz verdosa en la costa. Con un escalofrío recorriéndole la espina dorsal, descubrió la inconfundible fisonomía de los hermanos Stabbingtone.

Sus ojos se abrieron de manera desmesurada y se separó renuente de Rapunzel en un intento de ver mejor hacia dónde se habían ido. Pero era casi imposible, ambos hermanos habían desaparecido detrás de los árboles.

"¿Eugene?" lo llamó la rubia, extrañada por su comportamiento. Minutos atrás estaban a punto de besarse y ahora el chico miraba fijamente al bosque." ¿Todo está bien?" inquirió, volteando para ver lo mismo que había distraído al chico. No encontró nada y lo miró inquisitivamente.

Eugene seguía con su mirada fija en la costa, sin decir nada. Tardó en reaccionar y al hacerlo, sonó nervioso.

"¿Eh? Ah, si. Ja… todo bien"

Pero Rapunzel no se creyó esas palabras, y menos cuando los ojos del joven se posaron en la bolsa que contenía la corona. El corazón se le detuvo y casi fue capaz de sentir las lágrimas en sus ojos, pero se obligó a no pensar así. Eugene había demostrado ese día ser un espléndido caballero y no dejaría que sus miedos le hicieran ver cosas que no eran.

Sin decir nada, Eugene remó hasta la costa y ancló el bote en la arena. Cogió el morral y la miró fijamente, Rapunzel vio ese brillo en sus ojos, que reflejaba… ¿miedo? ¿angustia? No estaba segura de cómo interpretarlo.

"Lo lamento" habló al fin "Todo está bien. Tengo algo muy importante que hacer ¿Bien?" ella sentía que las cosas tomaban un rumbo nada bueno. Pero confiaba en él ¡De verdad lo hacía! ¿Por qué no hacerlo? Había demostrado ser digno de su cariño en solo una tarde. Y sin embargo, la duda seguía ahí.

El semblante pensativo de Eugene no hacia nada para disminuir la inseguridad de Rapunzel. Era como si el chico tuviera en ese momento el peor de los dilemas, y sopesara exactamente qué decisión tomar. Por una parte así era, pues Eugene sabía que los hermanos buscaban la fortuna tras la corona y estaba dispuesto a dársela si con eso lo dejaban en paz. Repentinamente, esas joyas valiosísimas no se comparaban con el tesoro de tener a Rapunzel junto a él.

Temía, sobre todo, por la seguridad de la chica y sintió que su deber de protegerla iba más allá a que llegara sana y salva a su torre. No la dejaría marcharse, había tomado la decisión de buscar una vida a su lado. Ella le había demostrado tantas bellezas en tan poco tiempo ¡Y no quería perder esa magia!

Rapunzel terminó asintiendo, obligándose a no ser desconfiada. Eugene la miró bajo la escasa luz lunar y se fue hacia los matorrales donde había visto a los ladrones. Se perdió en las tinieblas de la noche.

"No te asustes Pascal" le dijo la chica al pequeño camaleón en su hombro. Pero su propia voz sonaba tan insegura que no sabía cómo pudo pronunciar eso sin titubear. Verlo marcharse con esa corona en la mano fue como recrear todos sus temores, respiró hondo para despejar su mente. Intento vago.

Eugene sentía un espantoso presentimiento conforme cada paso daba alejándose de Rapunzel. Su corazón le gritaba que diera media vuelta y fuera con ella, o no la volvería a ver. Le hizo callar, tratando de no asustarse más de lo que ya estaba. Apretó el morral y siguió buscando con la mirada.

Y encontró a uno.

Estaba sentado sobre unas rocas frente a un bote, amarrado a unos troncos; afilaban unas navajas y no lo miró a pesar de sentir su presencia. La piel se le erizó, pero se esforzó por sonar tan seguro como siempre.

"Ah, los encontré, estuve buscándolos por todas partes desde que nos separamos. Oye, esas patillas se ven extraordinarias, seguro estás orgulloso"

Alzó la mirada, dedicándole una expresión fría y resentida que le hizo escoger mejor las siguientes palabras.

"En fin, quiero decirles que dejarlos estuvo mal, la corona es toda suya" les lanzó el morral "los voy a extrañar, pero así será mucho… mejor"

Apenas se dio la vuelta el otro hermano lo detuvo en seco con su sola presencia. Lo obligó a retroceder, quedando atrapado entre un bosque desconocido y peligroso durante la noche y dos hermanos enfurecidos.

"Sigues escondiendo cosas, Rider" habló uno de ellos, con malicia y avaricia brillando en ambos ojos.

"¿Qué?"

"Oí que encontraste algo, algo mucho más valioso que una corona. Entréganos a la chica"

Fue como un golpe que le sacó toda la respiración en un instante, aturdió su mente y lo dejó en un shock momentáneo.

"¿Qué?" repitió la palabra, aún sin creerlo.

"Dánosla" exigió el otro hermano, poniéndose de pie para encararlo.

"No" ni siquiera pensó lo que decía, actuó por instinto y no le importaba lo que le hicieran. ¡Ellos jamás le harían daño a Rapunzel! "¡Déjenla en paz, no tiene nada que ver!"

"Rider, no te hagas el tonto. Quédate con la corona si quieres, nosotros amasaremos una gran fortuna con ese cabello que hace rejuvenecer" explicó sonriéndole petulantemente.

Su primera reacción fue de incredulidad ¿Cómo sabían esos viles rufianes sobre el poder de Rapunzel? Pero pronto, eso desapareció. La ira se coló por todas sus venas ¡Querían usarla para un fin tan ruin! ¡Jamás! Su ceño se frunció y ambas manos se hicieron duras piedras de huesos, tan apretados tenía los puños, antes de contestar.

"No la tocarán" su voz sonó contenida. Luego, enfurecido "¡Jamás lo harán! Y más vale que se alejen de ella ¿Oyeron?"

Los dos hermanos se echaron a reír.

"¿Quieres toda la fortuna, verdad?"

"Bueno, tú ganas, la podemos compartir si prometes dárnosla"

Oh no… su enojo aumentó.

"¡No lo entienden, malditos embusteros! Ella no es un objeto que se pueda vender a cualquier estúpido con fortuna ¡Ella es una chica maravillosa que merece ser tratada con dignidad, cosa que ustedes par de descerebrados ineptos no son capaces de comprender! Y no dejaré, mientras esté en mis sentidos, que la toquen siquiera ¿Me oyeron? ¡NO LO HARÉ!"

Los dos hermanos se miraron mutuamente con una petulante sonrisa en sus rostros. Después, voltearon hacia Eugene, acercándosele peligrosamente.

"Oh, Rider ¿Me vas a decir entonces que esa chica te robó el corazón?" se mofó uno.

El otro se echó a reír.

"¡Qué paradoja! ¿No crees? Le roban a un ladrón. Solo que a ti te quitaron algo más grande, Rider. Lástima, enamorarse para nada"

¿Enamorado? Eugene de verdad no había pensando mucho en eso. ¿Estaba de verdad completamente enamorado de Rapunzel? Recordó lo ocurrido en el bote… pero despejó esos pensamientos al recodar la situación en la que estaba.

"No les importa" contestó a los dos hermanos "Y tomen la corona, pues a ella no la tendrán"

"¿Ah no?"

"¡No!"

Pero su voluntad se quedó en palabras. Pues apenas pronunció esa última negación, el dolor recorrió su cabeza y pronto un velo negro cegó sus ojos, cayendo desplomado y sin consciencia alguna a un suelo durísimo.

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Ajena a todo esto, una dulce rubia se agarraba firmemente del bote de madera, mirando ansiosa al horizonte y esperando ver a ese ladrón regresar. El tiempo pasaba, él no llegaba. Hasta que vio una silueta acercarse ¡Y sintió sus mejillas colorarse, el alivio colándose por su cuerpo!

"creí que decidirías irte con la corona y dejarme" dijo, como si fuera una broma, algo lógico que jamás ocurriría. Cambió de parecer al ver mejor esa figura humana, más alta y tosca, esbozando una mueca de horror al ver dos hombres de sospechosa actitud acercársele.

"eso hizo" respondió uno sin piedad, sonriendo ante al sufrimiento de la rubia.

"¿Qué? No" Rapunzel no podía creer eso, no después del cariño, de la atención, de esos bellos momentos que pasaron uno al lado del otro ese día "¡no lo haría!"

"ahí lo tienes"

Y vio hacia las aguas, encontrando un bote que se alejaba de ellos, hacia el pueblo. Alguien conducía ese bote y ese alguien, era Eugene, con la corona en su mano. Primero, sintió dolor, después rabia, desesperación, incredulidad, y sobre todo, miedo.

"¿Eugene? ¡Eugene!" gritó, aterrada.

"un cambio justo, la corona por la chica del cabello mágico ¿Cuánto nos darán por tener salud y no envejecer para siempre?"

La impotencia la mataría ¿Qué podía hacer? Se sintió tan indefensa cuando los vio sacar una bolsa enorme donde ella perfectamente cabría. La humillación le provocó lágrimas y recordó las sabias palabras de su madre; ella nunca podría defenderse contra el mundo exterior. Nunca.

"No, por favor, no ¡No!"

Gritó, sabía que la lucha era vana pero era mejor luchar a no hacer nada. Se fue corriendo, tratando de alejarse lo más que podía. Adrenalina recorriendo sus venas y nublando su juicio causándole un único pensamiento: escapar. Intento que se frustró cuando su larga trenza se enredó en una rama de árbol.

Jaló el cabello maldiciendo por primera vez tenerlo tan largo. No sabía que iba a ser de ella ni lo que le depararía la vida si esos hombres la atrapaban. Su mente rápidamente construyó un futuro donde ella estaba encadenada y a merced absoluta de quien la quisiera poseer. Ese pensamiento la desesperó más y jaló fuertemente mientras el corazón bombeaba sangre intentando no romperse de dolor.

Y estaba en eso, cuando escuchó un fuerte golpe y dos cuerpos caer el suelo.

"¡Rapunzel!" fue como escuchar la voz que la salvaría de todos los problemas. Ver la luz iluminándole el camino

"¿Madre?" tanta dicha no podía ser cierta. Estaba insegura, desconfiada de todo.

"¡Oh, mi preciosa nena!

"¡Madre!"

La vio ahí, con una rama en sus manos y ambos hombres desmayados ¡La había salvado! Su madre, la que siempre estuvo ahí aún cuando la traicionó, la que en ese momento la había rescatado de una vida miserable por el único hecho de quererla, aún cuando había demostrado recientemente no ser digna de su amor. Corrió para refugiarse en esos cálidos brazos que la hacían olvidarse de todo peligro.

"¿Estas bien, estas herida?" preguntó Gothel angustiada, como correspondía a su papel. "Mi ingenua niña, siempre tan predecible. Con el corazón roto jamás querrás volver a ver la luz del sol" Pensó, abrazándola fuerte.

"madre ¿Quien te dijo…?"

"estaba angustiada por ti hija, así que te seguí, y luego vi como te atacaron. Rápido, hay que irnos ya, no vayan a despertar"

Agarró la lámpara para internarse en el bosque, hacia la torre donde podría seguir siendo joven y bella cuanto le diera la gana. Pero Rapunzel no se movió, ella seguía con la vista fija en ese punto lejano que era un barco.

"¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me dejó?" Rapunzel había experimentado por primera vez una conmoción. Bastante sentimientos encontrados en un solo segundo y que combinados la confundieron en demasía, máxime cuando la adrenalina tomó posesión de su cuerpo impidiéndole pensar.

Ahora que la conmoción cedía y podía ver claramente lo que acababa de ocurrir, sintió su corazón destrozarse y el alma desplomarse. Repentinamente ella pesó una tonelada y se hundió a lo más profundo de un mar, donde sufría lo que un ahogado sin terminar de morir. Ese dolor y opresión de su pecho la hicieron sollozar, y soltar lágrimas que mojaren sus mejillas.

Volteó, y encontró a su madre, su guía, su inspiración. La única persona capaz de comprenderla y amarla tal y como era. La que aún cuando se equivocara cien veces las cien veces la salvaría y perdonaría. Esa sabia mujer que desobedeció y ahora, representaba la única ancla capaz de sacarla de su dolor.

Corrió hacia sus brazos y en ellos lloró.

"tenías razón madre, tenías razón en todo" la voz se quebró por el llanto, pero su mamá lejos de regañarla como otras ocasiones la apapachó más y le consoló.

"lo sé cariño, lo sé"

Dijo, mientras ambas caminaban hacia la torre donde podrían retomar unas vidas pacíficas, sin malvadas personas destrozando almas, corazones y vidas.

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Eugene sentía el movimiento de las olas y después algo que apretaba su torso, piernas y manos. Unos murmullos lejanos y algunas pisadas apuradas terminaron de despertarlo. Abrió los ojos y jadeó horrorizado ¡Estaba frente a la muralla del Palacio! Y bastante soldados corrían hacia él.

Su primer instinto era irse, cayó entonces en la cuenta de que estaba completamente amarrado al barco. Sus manos al volante y cuerpo al mástil ¡Maldita sea, liberarle le tomaría un buen tiempo! Un reflejo llamó la atención de su vista: era el brillo de joyas, la que adornaban la corona real. Ésta reposaba en su mano, amarrada también a su cuerpo.

Sintió el más profundo odio hacia esos estúpidos hermanos Stabbingtone ¡Mira que tenderles tan ruin trampa! Si que era digno de ellos. Forcejó, todo en vano, solo una cosa le llenaba de angustia el alma e impedía que pensara con lucidez:

¿Qué fue de Rapunzel?

Los soldados saltaron hacia el bote y usaron sus espadas para cortar las cuerdas, apenas se sintió un poco liberado quiso correr, pero lo apresaron. Luchó lo mejor que pudo, sin conseguir jamás liberarse de todos esos hombres que estaban rodeándolo y arrastrándolo hacia las celdas del Palacio Real.

"¡No! Esperen ¡Ella está en peligro!" gritaba una y otra vez, sin que nadie le escuchara. Para los guardias, ese era el maldito que había robado la corona de su perdida princesa. Y debía ser castigado "¡No lo entienden, ella necesita ayuda! ¡Rapunzel!"

Gritaba lo más alto que podía, sus súplicas se perdían en el vacío. Afortunadamente, el eco de sus gritos llegó a oídos de un blanco y bien disciplinado caballo, que miraba aquella escena consternado y sin comprender mucho. Pero, al ver a ese ladrón luchar y llamar repetitivamente a la rubia, rápidamente entendió lo que pasaba. O parte.

Eugene sentía que la vida se le escapa mientras lo arrumbaban en una oscura y húmeda celda, cerrando con llave la puerta. Los soldados mofándose de él. Golpeó mil veces la puerta de acero y gritaba siempre lo mismo:

"¡Necesita Ayuda! No entienden ¡Me necesita! ¡Rapunzel! ¡NO!"

Gritos que no saldrían nunca de ese calabazo.


Bueno, imagino que esperaban un capítulo más extenso, pero como es el descenlace estoy dividiendo las partes de la película para dedicarle lo suyo a cada una y hacerla más profunda. Este capítulo me pareció que quedó bien, sobre todo la escena que agregué de Eugene discutiendo con los hermanos, a mi criterio, algo parecido debió haber sido.

De seguro habrán ya olvidado este fic, pero si no, gracias por leer todo el chapter, las notas de autor y más les agradeceré si pasan a dejar una linda reseña ¡Solo deben dar click en el botón de abajo! :)

Nos leemos y espero no demorar tanto en subir otro capítulo.

chao!