-HAGRID- grito Albus asustado, el semigigante reía- ¿nos estabas espiando?- pregunto Albus, Hagrid ya no se reía.
-No, claro que no- dijo, pero nadie se lo creyó- te estaba buscando Malfoy-dirigiéndose a Scorpius, que se estaba reponiendo del susto- ten, es tu castigo- dijo con voz dura, entregándole un pergamino.
Lo desplegó y se puso a leerlo, pero a medida que leía su cara se relajaba.
-No esta mal, solo tengo que ordenar los libros de Encantamientos de la biblioteca los sábados por la noche-dijo Scorpius con simplicidad- gracias Señor Hagrid.
Hagrid miraba a Scorpius extrañado, pero Albus le interrumpió.
-Genial, lo mismo que a mi, y no tardaremos nada porque eres un cerebrito al igual que Rose-dijo Albus, pero cuando miro a Scorpius, si no fuera por su pelo rubio liso, sus ojos grises y que era un chico, juraría que quien le devolvía la mirada era su prima Rose, para cambiar de tema añadió-Hagrid estamos fuera del castillo, ¿no nos vas a invitar a un té?- pregunto Albus con una sonrisa, sacando a su padrino de sus pensamientos.
-Si claro vamos a mi cabaña- dijo Hagrid caminando hacia su casa- entrar.
Albus fue el primero en entrar, a pesar de que Hagrid era su padrino, nunca vino a visitarle a la cabaña. Esta se dividía en dos estancias muy desordenadas y sucias, todo lo que había, era de tamaño gigante, pero normal para Hagrid, en un rincón estaba la enorme cama, una pequeña chimenea al otro lado y en el medio de la estancia una mesa donde se podía observar rascones y también quemaduras. En el sillón había un perro negro enorme, este era Fang II, porque el primero murió en la segunda guerra, como le había dicho su padre.
-Sentaros, mientras yo voy preparando el té-dijo Hagrid
Albus se sentó y lo mismo hizo Scorpius.
-Fue una gran sorpresa cuando te seleccionaron para Slytherin pensé que quedarías en Gryffindor como todos-dijo Hagrid mientras ponía agua a hervir.
-Por eso me gusta estar en Slytherin, padrino- dijo Albus un tanto colorado- no me gusta ser uno más.
-Entiendo, pero me gustaría que estuvieras en mi casa, seguro que tus padres están orgullosos de ti- dijo Hagrid, trayendo dos tazas del tamaño de cubos.
-Si- dijo, pero por lo bajo añadió- eso espero.
-Seguro que si Al, no es tan malo-dijo por primera vez Scorpius.
-Y ahora que me paro a pensar eres el único Malfoy en la historia en no ir a Slytherin, ¿no es así?- pregunto mordazmente Hagrid
-Si, si lo soy- dijo Scorpius un poco cabizbajo, Albus miraba con reproche a su padrino, no entendía, porque lo trataba tan mal.
-Pero, lo cierto Señor, es que yo sí elegí estar en Gryffindor, como bien dijo Albus, no quería ser uno más- sentenció valientemente Scorpius. Albus recordó que le dijo lo contrario a su primo, pero no dijo nada esperaría para saber bien lo que paso en su selección.
-Así que elegiste a Gryffindor antes que Slytherin, ya me imaginaba que pasaba algo raro, nunca el sombrero tardara tanto con un alumno- dijo Hagrid con voz fastidiosa.
-No señor, se vuelve a equivocar, lo que el sombrero me dijo es que seria un buen alumno o de Gryffindor o de Ravenclaw, yo le insistía en que quería ir a Slytherin, pero al final de un tiempo me convenció para que me quedara en una de estas dos casas, ya que mandarme a Slytherin seria un gran error, porque no estaba dentro de mis habilidades la astucia, ni la ansia de poder, por eso elegí Gryffindor, mas que nada para demostrar que no soy uno mas, sino que solo soy Scorpius- dijo el Gryffindor, dejando boquiabiertos a Albus y a Hagrid.
-Vale, pero ¿Por qué me cuentas todo eso a mi?- dijo Hagrid después de unos minutos.
-Porque es el Jefe de mi casa, y además…se que mi padre se porto muy mal con usted y quiero enmendarlo por todo lo que paso, mi padre cambio, ahora es muy distinto de aquel que usted conoció- dijo Scorpius profundamente abatido, pero que demostraba cariño en su voz.
Albus, no pudo sentir más que orgullo por Scorpius, sin lugar a dudas era todo un Gryffindor, muy valiente y que no le asustaba la verdad y que quería cambiar en la medida de lo posible las cosas.
-Scorpius, no puedes tomar la responsabilidad de otros sobre tus hombros, ¿de acuerdo?- dijo Hagrid, pero Albus noto un cambio, la misma voz amable de siempre y además ya lo había llamado por su nombre, Scorpius levanto la cabeza sonriente, también se había percatado de este cambio- ahora beber el té rápido, que ya es tarde y necesitáis dormir.
Después de tomar el té deprisa, despedirse de Hagrid, darle saludos de Rose y ponerse rumbo al castillo.
-Scor, ¿Por qué no lo dijiste?- pregunto Albus.
-Al, quería que me pusieran en Slytherin para poder estar con Theo, pero supongo que el sombrero vio en mi cabeza mi mayor deseo y este es, que no quiero que se piensen que soy un Malfoy más, pensé que lo entenderías- dijo Scorpius llegando a la escalinata del castillo
-Y lo entiendo, pero pensé que el sombrero toma en cuenta tus decisiones- dijo Albus, en ese momento pensaba que su padre le había dicho una mentira solo para tranquilizarlo.
-Si, si las toma, el sombrero dijo en mi cabeza que me mandaría a Slytherin si es lo que ansiaba, pero también me contó todo aquello y descubrí lo que de verdad deseaba, además yo fui quien dijo Gryffindor antes que el ¿entiendes?- dijo Scorpius.
-Si ahora si-dijo Albus un poco más aliviado- ¿y por que Gryffindor?
-Ya lo dije, para que la diferencia sea más grande- concluyo Scorpius llegando al vestíbulo.
-Entiendo, bueno Scor hasta mañana- se despidió Albus de su amigo, dirigiéndose a las mazmorras.
-Adiós- contesto Scorpius mientras veía como subía las escaleras.
Ya enfrente a la pared, que era la entrada a su sala común dijo la contraseña "Severus Snape" y entro, la sala estaba desierta, ya que era tarde, cuando se encamino hacia su dormitorio vio sentada en el sillón mas alejado a Eleine.
-Eleine- llamo Albus provocando que esta se sobresaltase- ¿Qué haces aquí abajo aún?
-La verdad es que nada- y bajaba la mirada.
-Eleine- volvió a llamarla Albus- ¿Qué te pasa?, paso… ¿paso algo malo con tus padres?
-No- dijo Eleine sonriendo- con ellos esta todo perfecto, solo que…
Albus se quedo contemplando a su amiga, se la veía muy preocupada.
-Al… a ti también te ha pasado ¿verdad?- Albus no sabia de que hablaba Eleine
-Eleine, me estas preocupando- dijo Albus, Eleine se giro y sonrió.
-No tienes porque, solo que me preguntaba…si a ti también te comparan con tu padre por tu parecido, y si oyes a la gente hablar, como esperando lo mismo de ti, y tu sabiendo que nunca serás igual de bueno que el-dijo Eleine con voz triste.
Albus se quedo sin palabras, esa sensación la tenía a menudo, odiaba que le dijeran que se parecía tanto a su padre, porque el se consideraba muy distinto, entendía a Scorpius y a Eleine, sin dudas a ella le pasaba lo mismo, todos le hablaban y seguro la comparaban con su madre tanto como Albus lo comparaban con su padre.
-Claro, mi padre hizo grandes proezas y es difícil aguantar con lo que dicen, pero procuro encontrarme a mi mismo, pero Eli, ¿Qué te pasa? ¿Por qué piensas en eso?-pregunto preocupado Albus.
-Albus, me prometes que si te lo digo no te reirás de mi- dijo Eleine con súplica.
-Claro Eli-dijo Albus.
-Tengo miedo de subir a mi dormitorio, porque sé que allí esta Lía Borgia y ya ves lo que le hizo a Theo, por la mañana- dijo Eleine con tristeza- y pensaba que si de verdad era como mi madre no tendría miedo de subir y enfrentarme a ella.
-Eli no eras la única que le tiene miedo a esa, claro que te entiendo y nadie te juzgara de mala manera por eso, no eres como tu madre, pero seguro que se siente orgullosa de ti, además si que eres valiente, porque al fin y al cabo, tu a la mañana le plantaste cara- dijo Albus riendo.
-Es verdad- contesto Eleine también riendo- Al, muchísimas gracias, y creo que me voy a dormir, que mañana no quiero quedarme dormida- dijo Eleine recobrando su tono de voz normal.
-Buenas noches Eli- dijo Albus y se fue a los dormitorios de los chicos.
Cuando abrió la puerta de su dormitorio, dejo de escuchar los murmullos que procedían de dentro. Vio a sus dos compañeros despiertos y conversando hasta su llegada. Albus se dirigió a su cama y cogía la ropa para dormir, cuando ya estaba listo abrió las mantas de la cama y se metió, ninguno hizo ningún comentario hasta que Albus considero que por lo menos debía conocer a sus compañeros de habitación.
-Hola, perdón por interrumpiros, pero me llamo Albus Potter-dijo
-Ya sabíamos quien eras, yo me llamo Vincent Goyle, y este es Patric Flint- dijo el chico que parecía un gorila, con el pelo negro y cara como un dogo, el otro chico era igual de corpulento pero más alto y también de pelo negro pero mas claro que el primero.
-Encantado-dijo Albus, se tumbo en su cama y se dispuso a dormir, pero lo de encantado era una formalidad, ya les reconoció antes, estaban en el grupito de los Borgia y también recordó que Scorpius menciono a uno de ellos en el tren, con esta duda se fue a dormir, mañana le preguntaría a Scorpius, que le querían esos.
Rose, en la sala común se quedo hasta muy entrada la noche leyendo, era tan tarde que se había dado cuenta… de lo cómodos que son los sillones de Hogwarts… hasta que una mano toco su hombro.
En ese momento, Rose despierta asustada y se le cae el pesado libro al suelo, mientras se levanta de un salto, pero resbala y cae sentada otra vez en el sillón.
-Perdona, lo siento no quería asustarte- dijo una voz conocida, esa voz era de un chico con el que apenas había hablado antes.
-Malfoy, que susto me as dado-dijo mirándole a los pies, no se atrevía a mirarle a los ojos porque estaba muy colorada- ¿y que haces aquí?- y percatándose del silencio miro a los lados- ¿Qué hora es?- pregunto angustiada
-Es tarde, cuando te vi en el sillón me di cuenta de que te habías dormido leyendo esto- recogiendo el libro del suelo y devolviéndoselo- Weasley, no deberías quedarte tan tarde leyendo, normal que a las mañanas te quedes dormida- dijo Scorpius
-¿Qué dices, Malfoy?- pregunto Rose con rabia.
-Pues la verdad- dijo Scorpius con una media sonrisa burlona- hoy por la mañana me he cansado de esperar por ti.
A Rose me empezaba a hervir la sangre, aún por encima que esta mañana le defendió de sus primos y se mostró dispuesta a ayudarle, se estaba burlando de ella.
-Debí hacerle caso a mi padre y no juntarme con personas como tu, eres un niño mimado y consentido-dijo Rose mientras se levantaba, Scorpius se ponía colorado.
-Pues si de verdad crees eso, deberías hacerle caso a el- dejando el libro sobre el sillón- pero de los dos, la más mimada eres ¡tu!, no tienes ni idea de lo que pase- y señalando el libro- yo no tarde ni un mes en leerlo…
-Yo lo acabo de terminar y solo me ha llevado tres semanas-Rose rió
-No me has dejado terminar- dijo Scorpius con una mirada maliciosa- no tarde ni un mes en leerlo… ¡dos veces!
Rose sentía que se estaba poniendo rojas las orejas de la rabia.
-Si, si estuviera todo el tiempo sola al igual que tu Malfoy, yo también lo habría acabado en ese tiempo, pero en cambio yo estoy rodeada por mi numerosa familia al contrario que otros- dijo Rose con malicia, pero en ese momento supo que se había pasado de la raya.
Scorpius le dio la espalda y se encamino a los dormitorios de los chicos sin dirigirle ni una palabra mas a Rose, pero a esta no se le olvida los ojos rojos de Malfoy ante sus palabras, si no fuera por el orgullo que le hacia parecerse tanto a su padre, subiría las escaleras para disculparse, pero en su caso, como en el de su padre, el orgullo pudo más.
