Después de saludar a sus padres, saludo al resto de su familia que estaban allí esperándolos, desde sus abuelos, pasando por todos sus tíos, sus padres y los padres de todos sus amigos, que eran amigos, y llegando a Teddy y la Señora Tonks, la abuela de Teddy.

Albus vio que esta se separaba del grupo, acompañada por su nieto y se iba a saludar a tres personas con dos alumnos que estaban alejados de la familia Weasley/Potter.

Albus se fijo mejor, y a la persona a la que estaba abrazando la abuela de Teddy era una mujer de pelo rubio, de porte muy elegante y que parecía más o menos de su misma edad, y al lado de esa mujer estaba Scorpius. Luego sus ojos se despegaron de estas mujeres y miraba a las personas que la acompañaban, esos tenían que ser los padres de Theo. Theo se parecía muchísimo a su padre, parecía su replica, igual de robustos y altos, pero Albus observaba que el rostro del Señor Nott era un poco mas tosco que el de Theo y no tenia los ojos azules. La mujer debía ser la madre de Theo, tenía el cabello castaño y liso, con una media melena, de cara amable y los ojos azules, heredados por su hijo, de estatura inferior a la de este, al cual en estos momentos abrazaba.

Pero, Albus miraba a su amigo, el tenia una expresión muy triste, (a pesar de que Teddy intentaba animarme, cambiando su pelo en todo momento) allí no se encontraban sus padres para recibirle, pero de pronto recordó que su padre no podía salir de la casa y que tampoco se podía quedar solo sin alguien que pueda controlarle y que no permanecía solo ni un instante, por eso su madre tampoco estaba.

-Albus, ¿quieres despedirte de tu amigo?-le pregunto su padre. Albus ya les había hablado a sus padres de la amistad que tenia Scorpius, quería saber lo que ellos pensaban y quería hacerlo antes que James exagerara las cosas, y para su alivio sus padres no pusieron reparos si para el estaba bien, todo estaba bien.

-Si-contesto y junto con el, se acercaron a esa familia, seguidos para su sorpresa de su madre, su tía Hermione, su tío Ron, Rose y sus hermanitos pequeños mientras que el resto de la familia seguía saludándose muy contentos.

Al llegar junto a los adultos su padre dijo:

-Albus, esta Señora es Narcisa Malfoy la hermana de la Señora Tonks, y creedme cuando te digo, que le debemos mucho-dijo su padre, ante el rostro de la abuela de Scorpius.

-No, Harry, todo te lo debemos a ti, no lo dudes-dijo la mujer de forma lenta, y volviéndose a Albus- es un placer conocerte Albus, mi nieto nos ha hablado mucho de ti en sus cartas.

-El placer es mío, Señora Malfoy-dijo Albus, este se fijo en su amigo que sonreía encogiéndose de hombros, después de esto, la Señora Malfoy les presento a Scorpius a sus padres, para Albus estas presentaciones tan educadas y formales le hacían sentirse incomodo.

-Hola Daphne-oyó que decía su tía Hermione con más confianza.

-Hola, y esta debe de ser la pequeña Rose y el pequeño Hugo, ¿no?-dijo la madre de Theo, cogiendo la mano de ambos y regalándoles una sonrisa amable.

-Si, son mis hijos-contesto su tía Hermione contenta.

-¿Qué tal las cosas por el departamento Nott?-pregunto tendiéndole una mano su tío Ron, al padre de Theo, pero sin la confianza de su mujer.

-Muy bien, tuvimos algunos problemas con unos indeseables, pero nada que no podamos resolver-contesto el hombre con voz grave estrechando la mano que le ofrecía.

Después de despedirse de su amigo Scorpius, (Rose no lo hizo, por una extraña razón, que el ya se imaginaba) llegaron por fin a su casa, el número doce de Grimmauld Place, había echado mucho de menos la tranquilidad (exceptuando a James) que le proporcionaba su familia y la mascota, un pastor belga negro que le llamamos Hocicos, en honor al padrino de su padre.

Y así pasaron los días (exceptuando el día que fue al callejón Diagon a comprar los regalos de sus amigos y de la familia), y el día de Navidad lo iba a pasar en la Madriguera como era tradición, además ese día en la Madriguera estaban con ellos la Directora McGonagall, los Señores Scamander con sus hijos, la Señora Tonks y Teddy, como era costumbre.

El día paso felizmente, como recordaba Albus, en la Madriguera, no paro de jugar con su hermana pequeña, (porque no quería jugar al quidditch con el resto de los primos mayores) que según su familia era una Ginny en miniatura y lo único que heredo de su padre fue su problema de vista, porque Lily era la única de sus hermanos que llevaba gafas, también decían lo mismo de su primo Hugo, contaban que era igual que su padre excepto en el color del pelo, pero Albus sabía que Hugo era muy inteligente y le gustaba leer tanto como a Rose, y era indestructible en el ajedrez, cosa de tío Ron solía decir su padre, Harry refiriéndose a su ahijado. Y con ellos también estaban los mellizos Scamander, los hijos de la amiga de sus padres, Luna, ellos se llaman Lorcan y Lysander (o Lys), que era un chico y una chica de la edad de su hermana y de su primo Hugo, rubios y de ojos saltones grises, iguales a los de su madre.

Más tarde todos entraron en la ya muy aumentada cocina de la Madriguera, todos estaban disfrutando de los caprichos caseros de la abuela Molly. Pero en ese instante una lechuza de oro entro por la ventana de la cocina.

-AURUM-gritaron al unísono Albus y Rose. La lechuza se poso grácil mente sobre la mesa de la cocina, donde todos la miraban impresionados. Esta cargaba un pequeño paquete con una carta. En ella se podía leer "Albus Severus Potter", cogió la carta rápidamente y la leyó:

Querido Albus:

¡Feliz Navidad!, y espero que mi regalo te sea de utilidad, no tenia ni idea de que comprarte hasta que vi este libro, y pensé que podría interesarte.

Espero que estés pasando unas buenas vacaciones, yo sí aunque no puedo salir mucho de casa…, pero no me quejo, mis tíos y Theo se pasan los días aquí (y sí, Theo sigue igual que antes), además de vez en cuando vienen a visitarnos Teddy y su abuela, y Teddy consigue lo que no consigue nadie, enfurecer un poco más a Theo, porque imita el aspecto de Leark, tendrías que ver la cara de mis tíos cuando Theo se va a la habitación que ocupa en nuestra casa echo una furia y nosotros riéndonos…Ah y gracias por tu regalo y el de las chicas, es genial.

Un saludo,

Scorpius H. Malfoy

PD: si no te gusta dímelo, no te preocupes, se que los detalles no son lo mío.

Entonces, después de leer la carta de Scorpius cogió el paquete que traía la lechuza, ya sabía que era un libro, pero cuando lo desenvolvió se llevo una alegría, el titulo era "Historia de la Magia: en chuletas…para los jóvenes muy ocupados, como para perder el tiempo estudiando".

-Genial-dijo Albus muy contento.


Mientras Rose veía marcharse a Aurum por donde había venido, no había regalo para ella y no podía reprochárselo, porque ni siquiera se despidió de él en la estación pero en el momento en el que iba a marcharse de la cocina, otra lechuza volvió a entrar por la ventana.

Rose levanto la vista y vio a una lechuza, pequeñita y si sus ojos no la engañaban era de color rosado y era tanto o más bonita aún que Aurum.

-Valla-dijo la Señora Scamander, la amiga de sus padres que era bióloga mágica- es un espécimen de Otus cholita, es muy difícil que muestren el plumaje rosado, son muy raras y difíciles de conseguir, valen una fortuna, además se trata de una cría-informo mientras examinaba con asombro la lechuza- porque pueden alcanzar el tamaño de la lechuza de antes y tienen un sentido de la orientación único ¿de quien es la lechuza?-pregunto la Señora Scamander muy impresionada.

-Es de Scorpius-dijo Albus- Rose trae una carta para ti-dijo entregándole un sobre en el que se puede leer "Rose Hermione Weasley, si llega…" con la caligrafía de su compañero, pero la lechuza seguía ahí.

Querida Rose:

Feliz Navidad, espero que estos días los estés pasando estupendamente, pero me imagino que si, rodeada de tus primos, (incluidos Fred y James, pero no se lo digas) Theo por aquí igual de malhumorado, y las cosas se ponen peor cuando llega Teddy… ya lo entenderás cuando leas la carta de Albus.

Y lo que mas me preocupa, te quería pedir disculpas por no haberme despedido de ti en la estación, pensé que si lo hacia, te causaría problemas, por lo poco que escuche de tu padre…Ah y muchas gracias a ti y a los chicos por haberme comprado la ropa muggle, de verdad no me lo esperaba y nunca tuve ropa como esta.

Un saludo,

Scorpius H. Malfoy

PD: cuando vi esta lechuza me recordó a ti (Rose) y recordé que no tenias, es una cría tenia intención de dártela en la escuela, pero se mostraba deseosa de volar así que te la mando, no tiene nombre, no quería ponerle uno y que no te gustara y es tuya, es mi regalo de Navidades.

Cuando Rose acabo de leer la carta se quedo petrificada, sus miedos eran infundados y además le había regalado una lechuza rarísima y muy cara.

-Rose, ¿Qué pone en esa carta?-pregunto su padre con voz ácida.

-Scor… me ha regalado esa lechuza-dijo Rose con cuidado señalado al ave que seguía sobre la mesa, y si no se engañaba la estaba mirando.

-¡¿Qué?-grito su padre echo una furia- ¿como se atreve a comprar ese tu amistad?

-¡Ronald!-le reprocho su madre y tía Ginny.

-Scorpius Malfoy es un chico educado y ejemplar-dijo la Directora McGonagall en un tono que zanjaba la discusión, y volviéndose hacia Rose- es un regalo muy bonito, Rose, tienes que estar contenta-dijo con voz calmada refiriéndose a su ahijada.

-¡Que suerte!, yo quiero una…-dijo Lily con un puchero.

-Lo siento cariño, nosotros no tenemos el poder económico de los Malfoy-dijo su tío Harry, riéndose de la cara de su amigo y compañero.

-Rosie, ¿Cómo se llama la lechuza?-pregunto su hermano Hugo con curiosidad

-No lo se, no tiene nombre, tengo que ponérselo-contestó una Rose muy colorada.

-Bien, vamos a bautizarla-dijo Albus sacando a su prima de la cocina, en cuanto Rose empezó a caminar, la lechucita se fue volando directamente a la cabeza de Rose y allí se quedo, Rose salio a correr de la cocina antes de darle tiempo a su padre para maldecir a su lechucita.

-Menudo regalo, y ya has oído a la Señora Scamander, es genial y ¿qué nombre le vas a poner?-pregunto Albus con curiosidad.

-Mmm…no lo se-dijo una pensativa Rose, pero de pronto le vino su amigo a la cabeza- creo que Sius-concluyo decidida Rose.

-¿Sius? ¿Por qué?-pregunto Albus.

-Por S…corp…ius, Sius, al fin y al cabo fue el quien me la regalo-dijo colorada Rose.

-Me parece genial, pero no se lo digas a tu padre, o le dará un ataque-rió Albus.

Después de que bautizaran a su nueva lechuza y de intercambiar y leer las cartas (Albus bromeo que menos mal que no se llamaba Violet), se decidieron a volver a entrar en casa, se imaginaron que los ánimos de su padre ya estarían más calmados, pero una vez que se sentaron:

-Rose, ¿es el joven Malfoy con quien compartes varita, no es así?-pregunto dulcemente su madre mientras acariciaba a Sius. Rose asintió muy colorada.

-¡¿Qué?-volvió a gritar su padre.

-Ron, para de una vez, en el tema de las varitas el caso extraño es el mío, además recordaras que en cierto modo mi varita me protegió-dijo su tío Harry calmando un poco a su padre.

-Pero sigue sin gustarme su amista con el chico ese-dijo Ron tozudo.

Pero de pronto por la misma ventana en la que entraron las lechuzas, llego un tigre plateado. "Feliz Navidad Señores"-era la voz de Matt-"mi nombre es Matt Prince y me comunico con todos ustedes para que no tengan inconvenientes en que aparezcamos en su casa, ya que mi hija insiste en entregarle sus regalos y felicitar a sus amigos personalmente y de paso saludar al Potter que más admiro"-dicho esto su padre no puso buena cara, sabia que odiaba a los admiradores, pero era muy raro viniendo se su profesor de Transformaciones- "si no tienen reparos"-volviendose a la profesora McGonagall-"usted me haría el favor de contestar, porque solo conozco su patronum"-dicho todo esto el tigre se esfumó.

Después de que la profesora mirara a todos y tuvieran la aprobación, mando a su patronum (que era un gato con marcas alrededor de los ojos), y se pusieron todos muy tensos ya que esperaban que también llegara Aldara Prince con ellos. Pero de pronto oyeron un estruendo en la chimenea y apareció un tigre y sentada sobre el, estaba Eleine. Al ver el animal todos les apuntaron con sus varitas, pero las bajaron cuando vieron que se convirtió en un hombre.

-Somos magos, y no podemos encontrar un transporte rápido y cómodo-refunfuñaba Matt, mientras se sacudía la ceniza de la ropa, el y Eleine estaban llenos de ceniza lo que provoco muchas risas por parte de sus primos y asombro de sus padres, abuelos, amigos y tíos.

-Papa nunca entenderé porque te lanzas antes a la chimenea que los polvos flú-dijo Eleine con fastidio mientras se sacudía la ropa, los dos llevaban ropa de muggles, Matt unos vaqueros con una cazadora negra y Eleine un vestidito de invierno con botas- Hola y feliz Navidad a todos-dijo Eleine sonriendo y inclinándose con la poca dignidad que le restaba en esos momentos.

-¡Eli!- grito Rose y corrió a abrazar a su amiga y Albus la siguió, pero ni la abrazo ni la beso.

-Perdonen las molestias, Señores Weasleys, pero odio estés transportes-dijo Matt- Feliz Navidad alumnos y Señores-dijo de repente sonriendo.

-Matt, Eleine- y todos sus primos salieron al encuentro del padre y de su hija, ante el asombro de los demás, a Albus le pareció que le sorprendían mucho que recibieran tan bien a un profesor.

-Bienvenidos a la Madriguera-acertó a decir su madre, aún sorprendida.

-GINEVRA POTTER-dijo Matt sobresaltando a todos- es un placer y un honor conocerla Señora-tendiéndole su mano- el día que usted dejo el quidditch, un poco de este aficionado a ese noble deporte, murió por dentro.

-Graa...gracias- acertó a decir su madre muy colorada dándole la mano. Albus vio a su padre que casi ya no podía reprimir la risa, nunca se imagino que el mensaje se refiriera a su madre y no a su padre. Entonces después de este comentario, la risa ya fue general.

Y sus primos presentaron a sus padres al peculiar profesor y a su hija, entre risas.

-Matt, pensé que Aldara vendría contigo-dijo la Directora McGonagall.

-No, ahora mismo esta cazando acromántulas con Hagrid y Traicy- dijo calmadamente Matt, para sorpresa de todos.

-¡¿Qué?-grito la profesora McGonagall

-Pues eso-contesto con toda serenidad Matt- cuando Hagrid le contó a Aldara que en el bosque había una colonia de esos bichos, Aldara no pudo contener las ganas de poner en peligro su vida (que por otra parte, hacia mucho tiempo que no lo hacia), acompañada de Hagrid que es la única persona en la que reconozco, que le gustan las criaturas peligrosas, tanto o más que a mi mujer-dijo Matt como eso fuera lo más obvio del mundo.

-¡Acaso esos están locos!-grito casi histérica la profesora McGonagall.

-Si, la verdad que un poco pirados si que están, pero no les arruine la Navidad, esos dos son felices rodeados de un montón de arañas asesinas de tres y cuatro metros, son como dos niños con juguetes nuevos, y además si algo va mal Traicy se puede convertir en un basilisco- ante la mirada de todos, añadió-pero no tiene el poder de matar con la mirada, no os preocupéis, pero tampoco pregunten como lo descubrió Aldara-concluyo con una sonrisa ante la cara de susto de todos y resignación de Eleine.

-Ppperrro… ¿Por qué?-pregunto tartamudeando la pálida profesora.

-El profesor Slughorn les pidió que consiguieran veneno, pero no dijo para que, me imagino que para pociones-contesto Matt encogiéndose de hombros.

-Papa, me puedes traer los regalos de Rosie y Al-pidió su hija.

-Si, perdona Eli-dicho esto ajito su varita y sobre los brazos de Eleine aparecieron dos paquetes.

-Tomad-les dijo muy contenta. A Albus, le regalo un libro "Como hacer bien los encantamientos y no morir en el intento" y a Rose también, un libro que rezaba "La verdad oculta de las varitas y sus usos".

-Gracias- dijeron. Albus pensó que los regalos de sus amigos le serian muy útiles y le entregaron los suyos a Eleine, Rose le regalo un chivatoscopio de cristal (porque compartía cuarto con Borgia) y Albus unas horquillas de plata que tenían forma de serpiente con adornos en jade (por ser Slytherins) que nada mas verlas se las puso y le quedaban muy bien en su pelo negro.

-Eli, despídete que ya es hora de irnos-dijo Matt mientras se levantaba de la mesa. Eli se despidió de todos, uno a uno-muchas gracias por su recibimiento, Señores Weasley-dijo inclinándose ante sus abuelos y besando la mano de su abuela- nos vamos- y convirtió su varita en una escoba, para asombro de todos.

-Papa volando no por favor-dijo Eleine en tono de suplica.

-Eleine, me niego a meterme otra vez en la chimenea, sabes lo que me cuesta sacar la ceniza del pelo, para un tigre no es fácil-se quejo Matt medio burlón-si me meto otra vez, me convertiré en un tigre siberiano-dijo ceñudo, todos explotaron a carcajadas.

-Pues en cuanto lleguemos a Hogwarts, te doy un baño-contestó Eleine esperanzada.

-Oye que soy tu padre, no tu gatito-y dándose la vuelta-lo siento profesora- dijo aparentando seriedad. La profesora hizo una mueca resignada, pero Albus sabia que estaba a punto de reírse.

-Por fa…-dijo Eleine, poniendo unos pucheros tremendamente iguales a los de su hermana Lily.

-Esta bien-se dio por vencido Matt- sube…-y se transformo en el tigre, y se inclino para que Eleine pudiera sentarse y se lanzo a la chimenea antes de Eleine pudiera coger unos polvos flú, provocando una polvareda sobre el y Eleine. "PAPA…" se oía quejarse a Eleine mientras desaparecían en unas llamas verdes, Albus no lo sabia, pero estaba casi convencido que el tigre se estaba riendo. Todos miraban muy contentos a la chimenea por donde habían desaparecido.

-Que buen padre-dijo la abuela Molly.

-Que gran mago-dijo la Directora McGonagall solemnemente.

-Que hombre tan joven y responsable- dijo la Señora Tonks.

-Que hombge más divegtido-dijo tía Fleur.

-Que hombre tan interesante-dijo la Señora Scamander.

-Que hombre tan encantador-dijo tía Audrey.

-Que hombre mas inteligente- dijo tía Hermione.

-Que hombre tan guapo-dijo tía Angelina.

-Que hombre más atractivo-dijo su madre.

-¡YA VALE!- gritaron su padre, abuelo, sus tíos y el Señor Scamander que ya no miraban tan bien a la chimenea, mientras los jóvenes no podía controlar su risa.